La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNI / HIMNOS  (1)

Frenentur ergo corporum cupidines
(Feria tertia. Ad tertiam / Martes de Cuaresma. Tercia)
   Frenentur ergo corporum cupidines,
Detersa et intus emicet prudentia:
Sic excitato perspicax acumine,
Liberque flatu laxiore spiritus
Rerum Parentem rectius precabitur.

   Elias tali crevit observantia
Vetus Sacerdos, ruris hospes aridi:
Fragore ab omni quem remotum et segregem
Sprevisse tradunt criminum frequentiam,
Casto fruentem Syrtium silentio.
   Honor, potestas.

   Póngase freno pues a las pasiones del cuerpo y limpia brille por dentro la prudencia. Así, agudo por haber despabilado su ingenio y libre por tener más holgado resuello, el espíritu rezará mejor al Padre de las cosas.

   En tal observancia se crió Elías, viejo sacerdote y morador del campo seco; cuentan que éste, retirado y apartado de toda algarabía, despreció la concurrencia del pecado disfrutando del casto silencio de las Sirtes.
   Honor, poder, etc.

Jonam Prophetam mitis ultor excitat
(Feria tertia. Ad sextam /
Martes de Cuaresma. Sexta)
   Jonam Prophetam mitis ultor excitat,
Poenae imminentis iret ut praenuncius:
Sed nosset ille cum minacem judicem
Servare malle, quam ferire, ac plectere,
Tectam latenter vertit in Tharsos fugam.

   Celsam paratis pontibus scandit ratem,
Udo revincta fune puppis solvitur;
Itur per altum: fit procelosum mare:
Tunc causa tanti quaeritur periculi:
Sors in fugacem missa vatem decidit.

   Jussus perire solus e cunctis reus,
Cujus voluta crimen urna expresserat,
Praeceps rotatur, et profundo immergitur;
Exceptus inde belluinis faucibus,
Alvi capacis vivus hauritur specu.
   Honor, potestas.

   El benigno vengador envía al profeta Jonás para que se adelante a anunciarles el castigo inminente. Pero él, como sabía que el juez amenazador prefiere salvar a herir y castigar, a escondidas oculta huida hacia Tarsis.

   Por la pasarela ya dispuesta sube a elevada nave, sueltan la popa amarrada a la húmeda maroma. Navegan por alta mar. El piélago anuncia tempestad. Cuál será la causa de tan gran peligro se preguntan: echada la suerte recae sobre el profeta fugitivo.

   Declarado culpable, él solo de entre todos es condenado a morir -la urna removida había indicado su falta-, lo voltean de cabeza y en lo profundo se zambulle. Después, atrapado en las fauces de una fiera, es engullido vivo en la gruta de su espacioso vientre.
   Honor, poder, etc.

Miratur hostis posse limum tabidum
(Feria tertia. Ad nonam / Martes de Cuaresma. Nona)
   Miratur hostis posse limum tabidum
Tantum laboris sustinere, ac perpeti.
Explorat arte sciscitator callida,
Deus ne membris sit receptus terreis:
Sed, increpata fraude, post tergum ruit.

   Hoc nos sequamur, quisque nunc pro viribus,
Quod consecrati tu Magister Dogmatis
Tuis dedisti, Christe, sectatoribus:
Ut, cum vorandi vicerit libidinem,
Late triumphet Imperator spiritus.

   Hoc est, quod atri livor hostis invidet
Mundi, Polique quod gubernator probat,
Altaris aram quod facit placabilem,
Quod dormientis excitat cordis fidem,
Quod limat aegram corporis libidinem.
   Honor, potestas, etc.

   Maravillado el enemigo de que el fruto del barro enfermizo pudiera soportar y resistir tan gran esfuerzo, indaga e inquiere con astuta maña si Dios ha sido recogido en ese cuerpo terrenal; pero Cristo reprende su engaño y éste echa a correr a su espalda.

   Ahora cada cual en la medida de nuestras fuerzas persigamos esto que tú, Cristo, maestro del dogma consagrado, diste a tus seguidores: el que nuestro espíritu, cuando haya derrotado el ansia de comer, obtenga ancho triunfo cual supremo general.

   Es esto lo que odia la envidia del negro enemigo, lo que aprueba el timonel de tierra y cielo, lo que aplaca el altar del sacrificio, lo que despierta la fe en el corazón dormido, lo que lima la enfermiza herrumbre de nuestros pechos.
   Honor, poder, etc.

(1) Traducción de Luis Rivero García en Prudencio, Obras I. Himnos cotidianos (Cathemerinon): himno de los que ayunan. Ed. Gredos, Madrid 1997, pp. 192-201

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