EL RITO HISPANO-MOZÁRABE: UN RITO CATÓLICO

 

S.S. EL PAPA JUAN PABLO II Y EL RITO HISPANO-MOZÁRABE

El Papa Juan Pablo II el Grande (1978-2005) expresó en varias ocasiones durante su pontificado el deseo de que se preservara el Rito hispano-mozárabe como valiosa realidad eclesial y espiritual. El propio Papa celebró la Misa en este Rito.

El pensamiento del Papa al respecto queda claramente definido en estas manifestaciones suyas:

4 de noviembre de 1982

Ya en el discurso de S.S. Juan Pablo II en Toledo con motivo del IV centenario de la muerte de santa Teresa se refería a la comunidad mozárabe de Toledo como «heredera de los heroicos cristianos de hace siglos [...], cuyos feligreses mantienen vivo el valioso patrimonio espiritual de su venerable liturgia, de gran riqueza teológica y pastoral».

28 de mayo de 1992

El día de la Ascensión de 1992, en la Basílica de San Pedro de Roma, S. S. Juan Pablo II presidía por primera vez una Misa en rito hispano-mozárabe. El Papa afirmaba en aquella ocasión que: «La liturgia hispano-mozárabe representa, pues, una realidad eclesial, y también cultural, que no puede ser relegada al olvido si se quieren comprender en profundidad las raíces del espíritu cristiano del pueblo español»(1). Y, añadía: «Esta liturgia ayudará a revivir rasgos importantes de la espiritualidad cristiana de vuestros antepasados, espiritualidad que indudablemente ha contribuido a forjar la idiosincrasia del pueblo español en su evolución religiosa, cultural, social y política»(2).

16 de diciembre de 2000

El sábado 16 de diciembre de 2000, en su discurso a los peregrinos jubilares de la Archidiócesis de Toledo y de otras diócesis de España (3) el Papa dijo, entre otras cosas, lo siguiente:

«Con gran gozo os doy la bienvenida, peregrinos jubilares de la archidiócesis de Toledo y de otras diócesis españolas, venidos a Roma para participar en la solemne celebración eucarística en rito hispano-mozárabe en la basílica de San Pedro. Saludo con afecto a mons. Francisco Álvarez Martínez, arzobispo de Toledo y superior responsable del rito hispano-mozárabe, y le agradezco las cordiales palabras con las que se ha hecho intérprete de vuestros sentimientos.
La celebración que acabáis de realizar según vuestro antiguo y venerable rito hispano-mozárabe se une en este Año santo a la serie de celebraciones jubilares tenidas en Roma en los diversos ritos y tradiciones litúrgicas de la Iglesia, tanto del Oriente como del Occidente. Con ellas se ha puesto claramente de relieve la unidad de la fe católica en la diversidad legítima de sus múltiples expresiones históricas y geográficas.

Queridos hermanos, no es la primera vez que han resonado aquí las bellas melodías mozárabes y los poéticos textos litúrgicos del antiguo rito hispano, conservado con fervor por la comunidad mozárabe de Toledo. Después de una primera celebración durante las sesiones del concilio Vaticano II, yo mismo tuve la inmensa dicha de presidir el día de la Ascensión del Señor de 1992 la celebración de la Eucaristía en rito hispano-mozárabe. En aquella ocasión afirmé que la liturgia hispano-mozárabe representa una realidad eclesial, y también cultural, que no puede ser relegada al olvido si se quieren comprender en profundidad las raíces del espíritu cristiano del pueblo español. Hoy quiero añadir que, ante los grandes desafíos del momento presente, es preciso sacar de sus abundantes tesoros espirituales y culturales una ayuda válida para fortalecer la fe cristiana de vuestras gentes y, al mismo tiempo, una guía segura para orientar la tarea evangelizadora del tercer milenio en sintonía con la espiritualidad de vuestros antepasados y la idiosincrasia del pueblo español.

¡Amados hijos de Toledo y de España, no temáis ante los grandes retos del presente! Avanzad confiados por el camino de la nueva evangelización, el servicio caritativo a los pobres y el testimonio cristiano en cada realidad social. Caminad con alegría, lleváis con vosotros una rica y noble tradición cristiana. Muchos santos y santas han hecho de vuestros pueblos y ciudades una tierra de santidad. Seguid su ejemplo, recorred el sendero de la santidad. Sed apóstoles de nuestro tiempo, confiando siempre en la ayuda de Dios.

Os acompañe y sostenga la Virgen María, estrella del Adviento. ¡Con cuánto fervor vuestra liturgia hispano-mozárabe alaba su perpetua virginidad!:  "De su pudoroso seno virginal salió Jesús como un rayo de luz purísima (...) ¡Oh inefable acción de Dios! El Hijo unigénito de Dios sale de las entrañas maternas sin abrir la vía natural del parto. Al ser concebido y al ser alumbrado sella el seno de la Virgen y lo deja intacto". A ella encomiendo vuestras familias, vuestros niños y jóvenes, vuestros enfermos y ancianos, e invocando la protección del santo arzobispo Ildefonso de Toledo, os bendigo de corazón.
»


Como se puede comprobar, a lo largo de casi veinte años, el Papa avaló en diversas ocasiones, no solo con palabras sino con hechos, la vigencia y validez de la liturgia hispánica.

Además, durante su pontificado y gracias a la inestimable labor de D. Marcelo González, Cardenal Arzobispo de Toledo se ha iniciado la renovación de sus libros litúrgicos que gracias a rigurosos estudios e investigaciones históricas se han visto notablemente enriquecidos.

Destaca también el reconocimiento de la posibilidad de celebrar la liturgia hispano-mozárabe en cualquier diócesis española, de modo que ya son muchas las ciudades y lugares de España en las que, al menos una vez al año, el antiguo rito vuelve a estar vigente.


1 BOLETÍN OFICIAL DEL ARZOBISPADO DE TOLEDO, Homilía de S.S. Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro durante la Misa en Rito Hispano-Mozárabe, Toledo, julio-agosto, 1992, pp. 275-279.
2 Íbid.
3 Discurso del Santo Padre Juan Pablo II a diferentes grupos de peregrinos jubilares y de la Archidiócesis de Toledo (16/12/2000).

 

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