La Ermita. Rito hispano-mozárabe

ORACIONES HISPANO-MOZÁRABES

Los nueve misterios de Cristo

 

Los nueve misterios de Cristo

 


Origen de los nueve misterios.

Los nueve misterios son los que se recuerdan en la fracción del pan en la Misa, durante el rito de la comunión, que son: Encarnación, Nacimiento, Circuncisión, Aparición, Pasión, Muerte, Resurrección, Gloria y Reino.

De estos nueve misterios, siete son los que tradicionalmente se asocian a este pasaje del Apocalipsis:

Vi en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro escrito por las dos caras, sellado con siete sellos. Vi un ángel poderoso que exclamaba con voz potente: ¿Quién es digno de abrir el libro y de romper los sellos? Y nadie, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra podía abrir el libro y leerlo. Yo lloré mucho, porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro y de leerlo. Uno de los ancianos me dijo: Deja de llorar, que ha vencido el león de la tribu de Judá, el vástago de David; él abrirá el libro y sus siete sellos (Ap 5, 1-5).

Cristo es el león de la tribu de Judá, el vástago de David, el que rompe los siete sellos y abre el libro con sus misterios salvíficos. Cada sello es roto por un misterio: Encarnación, Nacimiento, Pasión, Muerte, Resurrección, Gloria y Reino. Así lo vio ya san Hilario de Poitiers (303-368) quien en su interpretación cristológica de los salmos recurrió a veces a esos mismos términos y los relacionó con Ap 3, 7 y Ap 5,1-5 explicando que, gracias a la llave de David, es posible abrir los siete sellos que cierran el libro del Cordero inmolado.

Situándonos en Hispania, Apringio de Badajoz ( 540), en su comentario al libro del Apocalipsis, recoge la interpretación de san Hilario, y repite la misma serie de nombres que representan los principales misterios de Cristo. Y de nuevo, más de un siglo después, san Ildefonso de Toledo, en su tratado De cognitione baptismi, enumera la misma serie de nombres, relacionándolos con los siete sellos del libro del Apocalipsis. También Beato de Liébana en 784 insistirá en los mismos siete misterios 1.

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Los nueve misterios y la Eucaristía.

En el siglo VI se estilaba el colocar las partes en que se dividía el pan consagrado de la Eucaristía en forma de cruz, según consta por el canon 8 del Concilio de Tours (año 567): ut corpus Domini in altari non in imaginario ordine, sed sub crucis titulo componatur, es decir, que en la fracción del pan se debían colocar los fragmentos en forma de cruz, no en orden imaginario con lo que se pretendía evitar que los fragmentos de pan se dispusieran en forma caprichosa como acontecía en algunas ocasiones.

Se cree que pudo ser a mediados del siglo VII cuando se efectuó la transposición de los siete nombres a estas siete partes. Transposición que no resulta extraña en la liturgia hispana si se tiene en cuenta que durante el tiempo Pascual se lee el libro del Apocalipsis como Profecía y además se canta durante la fracción el versículo Venció el león de la tribu de Juda, la raíz de David. Más concretamente, el pasaje Ap 5,1-13 se proclama como lectura profética el domingo de la octava de Pascua.

Tradición A Tradición B
Fracción del Pan. Siete misterios Fracción del Pan. Nueve misterios

En unas zonas la liturgia hispana mantuvo los siete nombres tradicionales 2, mientras que en otras los amplió a nueve incluyendo dos solemnidades del año litúrgico, Circuncisión y Aparición, entre Nacimiento y Pasión, aunque mantuvo la disposición de siete de los fragmentos en forma de cruz.

Parece ser que aún a principios del siglo XIII se mantenían las dos tradiciones, según se desprende de lo escrito por Jacobo de Vitry, Obispo de Túsculo: «Los cristianos que están en África y los que en España moran bajo los sarracenos, que llamamos mozárabes, confeccionan el Sacramento del altar con Pan ácimo... y dividen la Sagrada Eucaristía unos en siete partes y otros en nueve» 3.

Por su parte, el Missale Mixtum de 1500, al seguir fundamentalmente la llamada Tradición B, recogió la serie ampliada de los nueve misterios e igualmente el actual Missale Hispano-Mozarabicum de 1991 cuyo núcleo fundamental es también la Tradición B.

El rito de la Fracción de la Hostia en nueve partes es interpretado por Germán Prado como un recuerdo gráfico de ser la Eucaristía "un memorial de todos los prodigios divinos y especialmente de los misterios de Cristo, el cual nos franqueó con ellos el Libro de la vida, o sea las puertas del cielo, al par que mereció para sí gloria y reino que no tendrá fin" 4.

Y los prenotandos del misal nos dicen que "Al asociar el gesto de la fracción con la teoría patrística de los sellos del libro del Apocalipsis -Cristo se da a conocer en su vida y en su obra-, se elegía precisamente, de entre múltiples interpretaciones simbólicas de origen bíblico, la que había atribuido a la fracción una virtud reveladora: Cristo se da a conocer en la fracción del pan" 5.

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Los nueve misterios y el Credimus.

El Credimus, que en la liturgia hispano-mozárabe se sitúa justo antes de la Fracción, enumera también, desde la Encarnación hasta el Regnum, todas las fases de la obra salvífica realizada en Cristo. Sin embargo, aunque no se mencionan explícitamente los misterios de la vida oculta y pública de Jesús, los artículos de la fe referentes a la Encarnación (concepción y nacimiento) y a la Pascua de Jesús (pasión, muerte, sepultura, resurrección, ascensión) iluminan toda la vida terrena de Cristo. "Todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio hasta el día en que... fue llevado al cielo" (Hch 1, 1-2) hay que verlo a la luz de los misterios de Navidad y de Pascua 6.


NOTAS

1. Fita, Fidel. Patrologia Latina. Apringio, obispo de Beja en Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo XLI, Noviembre de 1902. Cuaderno V, pp. 353-416 «Et ipsa septem signa, quae in Christo soluta sunt, id est per omnem mundum manifestata, haec sunt: Primum, corporatio; secundum, nativitas; tertium, passio; quartum, mors; quintum, resurrectio; sextum, gloria; septimum, regnum. Haec septem sigilla Ecclesia habet soluta; et haec signa sunt actus Ecclesiae a passione usque ad adventum Domini». Tomado de Flórez, Sancti Beati presbyteri hispani Liebanensis in Apocalypsin commentaria, p. 285. Madrid, 1770.

2. En una nota al margen del Ritual manuscrito de Madrid, del siglo XI, incluida en el Liber Ordinum se recoge la fracción en siete partes:  I Corporatio, II Nativitas, III Passio, IV Mors, V Resurrectio, VI Gloria, VII Regno, con el comentario: Hec sunt septem signacula (estos son los siete sellos).

Marius Férotin, OSB. Le Liber Ordinum en usage dans l’Église wisigothique et mozarabe d’Espagne du cinquième au onzième siècle. Reimpresión de la edición de 1904 preparada y presentada por Anthony Ward, SM y Cuthbert Johnson, OSB. Bibliotheca & Ephemerides Liturgicæ.- Subsidia. Instrumenta Liturgica Quarreriensia. CLV - Edizioni liturgiche. París 1904. Reed. Roma 1996. col. 239, (nota 1), p. 200.

3. Germán Prado, OSB. Manual de liturgia hispano-visigótica o mozárabe, Ed Voluntad. Madrid 1927, nota, p. 106. La cita procede de Jacobo de Vitry, Historia orientalis et occidentalis, lib. I, cap. 81.

4. Íbid.

5. Prenotandos del Misal Hispano-Mozárabe (125-129).

6. Cf. Prenotandos del Misal Hispano-Mozárabe (127) y Catecismo de la Iglesia Católica n. 512.

 

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