La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Himnos de la Hymnodia Gotica

 

HIMNOS DE LA LITURGIA MOZÁRABE.
VERSIÓN CASTELLANA DE LOS HIMNOS DE LA LITURGIA MOZÁRABE
(3)

Realizada desde la edición de Blume, Clemens,
Hymnodia Gotica. Die Mozarabischen Hymnen des alt-spanischen Ritus

por

CARLOS ARANA TARAZONA

ÍNDICE
Presentación
TIEMPO PASCUAL
35. Te, lucis auctor, personant. En la Resurrección del Señor. A Prima.
36. Ad cenam agni providi. En la Resurrección del Señor. A Vísperas.
37. Te centies mille legionum angeli. Desde la Resurrección hasta la Ascensión. Sábado a Vísperas
38. Dulce carmen lingua promat. Día de la Santa Cruz.
39. Aeterne rex altissime. En la Ascensión del Señor. A Vísperas.

40. Sacrata Christi tempora. Domingo después de la Ascensión. A Vísperas.

41. Sacrate veni Spiritus. En el Santo Pentecostés. A Vísperas.
42. Beata nobis gaudia. En el Santo Pentecostés. A Laudes.
43. Anni peractis mensibus. En el Santo Pentecostés. A Laudes.

Índice OficioHimnos de Cuaresma, nn. 19-34Himnos nn. 44-80

Presentación

Himnos nn. 35 a 43 de la  Hymnodia Gotica de Blume, correspondientes al Tiempo de Pascua, traducidos por D. Carlos Arana Tarazona y facilitados por el propio autor a La Ermita para su publicación.

En nuestra edición nos limitamos a añadir, al pie de cada himno, su ubicación concreta tanto en la Hymnodia Gotica como en el Breviarium Gothicum, con enlaces a este último donde acceder a la versión latina (excepto los nº 36 y 38 no recogidos en el Breviario). Téngase en cuenta que las versiones latinas del Breviario y de la Himnodia Gótica presentan leves diferencias y que el orden en que son utilizados los himnos en el Breviario, no se corresponde en todas las ocasiones con el indicado en la Himnodia. Los himnos Beata nobis gaudia (nº 42) y Anni peractis mensibus (nº 43) forman un solo himno en el Breviario donde cuenta con mayor número de estrofas.

La numeración de los himnos se corresponde con la de la Hymnodia Gotica y las notas a pie de página son las del traductor.

 

35. In Resurrectione Domini
Ad Primam

Te, lucis auctor, personant

En tu honor, autor de la luz, resuenan los cánticos de esta asamblea que tú colmaste de tu gracia con la fuerza de la resurrección.

Este día nos indica que ha llegado la fecha señalada en el que por voluntad divina los muertos van a resucitar y van a ser devueltos a la vida.

Regresa aquel primer sábado, día en el que la muerte es arrasada por el agua, se produce en nosotros la circuncisión de corazón y nacemos, en fin, para una nueva vida.

Cuando vemos que, derrotados nuestros enemigos, ha regresado nuestra mañana, desdeñamos las seducciones del mundo y recibimos el pan de la salvación.

Hemos castigado nuestros cuerpos ofreciéndote pesados ayunos y en nuestra devota abstinencia hemos saciado la sed con la víctima sagrada.

Que sea una solemnidad dichosa, que sea una fiesta radiante, que sea un día gozoso y alegre, una fecha recuperada del mundo de los muertos.

Hymnodia Gotica, p. 87; Breviarium Gothicum, f. XCVIII.

Inicio página

36. In Resurecctione Domini
Ad Vesperas

Ad cenam agni providi

Dispuestos para la cena del cordero, vestidos de blancas túnicas, tras el paso del mar Rojo, cantemos a Cristo, nuestra cabeza.

Hymnodia Gotica, p.88.

Inicio página

37. A Resurrectione Domini usque ad Ascensionem
Sabbatis ad Vesperas

Te centies mille legionum angeli

A ti Cristo Jesús, alfa y omega, señor omnipotente otrora en el sepulcro y vivo para siempre, testigo fiel y origen verdadero, innúmeras legiones de ángeles te celebran a coro alabándote con sus cánticos.

Que te deshiciste del príncipe de este mundo redimiendo al mundo con tu sangre santa. Tú eres santo y realmente hijo del Ingénito que franqueas lo oculto y ocultas lo manifiesto y haces de nosotros sacerdocio del reino de Dios.

Tú, dado en prenda por Dios e hijo del hombre, fuiste hallado digno de desatar los precintos del libro sellado con los siete sellos. Eres el poderoso cordero inmolado de siete cuernos, brillante con siete llamas.

Tú eres el verdadero cordero, el único sin mancha que está situado en el trono a la diestra del Padre y el único que dejó el tabernáculo paterno, como el jaspe y las ágatas, nimbado por el arco iris, orlado de esmeraldas

De tu trono emanan rayos y truenos, ante él arden siete lámparas y allí están los siete ángeles enviados de Dios; siete estrellas brillan a la diestra del cordero y ante él siete candelabros de oro.

Delante del trono brilla un mar de vidrio, cuatro esforzados y otros tantos animales. Uno tenía aspecto de hombre, otro bramaba como un león, el becerro con su hocico significa el sacerdocio y otro volaba como un águila en dirección a los astros.

Cuatro seres con seis pares de alas cada uno, llenos de ojos por delante y por detrás, siempre vigilantes y sin reposar nunca proclaman a coro sin cesar: “santo, santo, santo” a quien era, al que es y al que vendrá.

Sentados en su torno veinticuatro ancianos, revestidos todos de túnicas blancas y coronados con diademas de oro que llevan vasos de oro con perfumes y a ritmo entonan salmos con las cítaras.

Gloria al padre, alabanza y sabiduría al Cordero que se sienta en los cielos sobre el trono y que reina con el Padre y con el Espíritu Santo, Dios que es uno y trino por los siglos de los siglos. Amén.

Hymnodia Gotica, pp. 88-89; Breviarium Gothicum, ff. 382-383.

Inicio página

38. In diem sanctae Crucis 1

Dulce carmen lingua promat

I. Texto en el Codex Toletanus

1. Entone nuestra lengua un dulce cántico y suene una grata melodía que celebre las alabanzas y el triunfo de cómo el redentor entregó al mundo el madero de la cruz.

2. Temeroso está Constantino del ataque de los bárbaros cuando observa que una cruz brillante resplandece en el cielo empíreo y una indicación que viene de lo alto le advierte que con esa señal vencerá.

3. Al ver que tales signos se producían en el cielo, da orden de que el iría al frente pero la cruz le precedería, la señal del cielo descollando sobre la dignidad imperial.

4. El emperador Constantino, iniciada la batalla, se cubre con la enseña de la cruz que los astros le habían mostrado y salió airoso de la guerra, vencedor en la lid.

5. Helena, madre del rey convoca a la asamblea de los judíos y les pidió explicaciones sobre la cruz de Cristo: dónde está enterrada; que su virtud derrotó al enemigo en la batalla que emprendió el Augusto.

6. Escogió a unos sabios, doctores de la ley y amenazó con mandarlos a la hoguera si no le decían la verdad. Les sobrecoge un miedo enorme y le presentan a un tal Judas.

7. Ordena al punto este Judas que habían traído a su presencia, quede preso. Que le arresten y con las manos atadas a la espalda le torturen en prisión hasta que indique exactamente el lugar sagrado.

8. El sol recorre su órbita por siete veces. No se le da de comer y le quitan de qué beber. Les promete entonces ir presto al lugar del Calvario.

9a. Excarcelado al punto prorrumpe en súplicas al Señor, qué le indique el lugar donde se halla la cruz, el signo de nuestra salvación. Ved que la tierra exhala un suave olor a mirra, fragancia de néctar.

10a.Y es que Cristo omnipotente todo lo concede al creyente si observa que con fe se le pide. Todo se otorga a quien con fe lo demanda.

11. Cavan una fosa, profunda veinte pasos, y él mismo saca a la luz las tres cruces que en sus súplicas había pedido. Y comprueba cuál de las tres es la del salvador poniéndolas en contacto con un cadáver.

12. La cruz que fue del Señor brindó un signo maravilloso ya que su virtud eminente resucitó al muerto y ante a caso tan prodigioso el mundo entero se llenó de alegría.

13a. Pero susurraba la voz de la serpiente gritando al aire, emulando los dardos del veneno antiguo que otrora tejiera: Yo instigue a un Judas y otro Judas me despacha

14a. Judas suplicó al Señor y lloroso le rogaba que hiciera aparecer los clavos de su cuerpo. Y hete aquí cómo relucen cual si fueran de oro bien acrisolado

15a. Forjó con ellos un bocado que adaptó al freno del caballo imperial de modo que la paz fuera compañera de la guerra tal y como el profeta había vaticinado . El caballo incorporó al freno lo que había santificado el Señor.

16. Así Cristo, redentor del mundo, que ha de venir como juez, después de doscientos cincuenta años, pone a vista de forma milagrosa el leño de la cruz que estaba oculto bajo tierra.

17. Gloria y honor a Dios, fuerza y poder a una al Padre, al Hijo y al Espíritu consolador, a él la alabanza y el dominio por siempre 2.

II. Texto en el Codex Londinensis

1. Entone nuestra lengua un dulce cántico y suene una grata melodía que celebre las alabanzas y el triunfo de cómo el redentor entregó al mundo el madero de la cruz.

2. Temeroso está Constantino del ataque de los bárbaros cuando observa que una cruz brillante resplandece en el cielo empíreo y una indicación que viene de lo alto le advierte que con esa señal vencerá.

3. Al ver que tales signos se producían en el cielo, da orden de que el iría al frente pero la cruz le precedería, la señal del cielo descollando sobre la dignidad imperial.

4. El emperador Constantino, iniciada la batalla, se cubre con la enseña de la cruz que los astros le habían mostrado y salió airoso de la guerra, vencedor en la lid.

5. Helena, madre del rey convoca a la asamblea de los judíos y les pidió explicaciones sobre la cruz de Cristo: dónde está enterrada; que su virtud derrotó al enemigo en la batalla que emprendió el Augusto.

6. Escogió a unos sabios, doctores de la ley y amenazó con mandarlos a la hoguera si no le decían la verdad. Les sobrecoge un miedo enorme y le presentan a un tal Judas.

7. Ordena al punto este Judas que habían traído a su presencia, quede preso. Que le arresten y con las manos atadas a la espalda le torturen en prisión hasta que indique exactamente el lugar sagrado.

8. El sol recorre su órbita por siete veces. No se le da de comer y le quitan de qué beber. Les promete entonces ir presto al lugar del Calvario.

9b. Excarcelado al punto al séptimo día presto se dirige suplicante al lugar sagrado de Dios. Del suelo emergió la visión resplandeciente de la cruz.

10b. Y es que Cristo omnipotente todo lo concede al creyente si observa que se le pide con fe y humildad. Todo lo otorga para mostrar su divinidad.

11. Cavan una fosa, profunda veinte pasos, y él mismo saca a la luz las tres cruces que en sus súplicas había pedido. Y comprueba cuál de las tres es la del salvador poniéndolas en contacto con un cadáver.

12. La cruz que fue del Señor brindó un signo maravilloso ya que su virtud eminente resucitó al muerto y ante a caso tan prodigioso el mundo entero se llenó de alegría.

13b. Les susurraba la voz de la obscena serpiente privada y expulsada de su guarida: Yo instigué a un Judas y otro Judas me despacha.

14b. Judas suplico al Señor y lloroso le rogaba que le entregara los clavos, don de nuestra salvación. Y ved que el suelo exhaló un perfume dulcísimo de néctar.

15b.Enseguida las manos de Judas palparon los clavos de nuestra salvación que fijó al bocado para triunfar sobre los enemigos en la guerra. El caballo incorporó al freno las heridas sagradas de la pasión.

16. Así Cristo, redentor del mundo, que ha de venir como juez, después de doscientos cincuenta años, pone a vista de forma milagrosa el leño de la cruz que estaba oculto bajo tierra.

17. Gloria y honor a Dios, fuerza y poder a una al Padre, al Hijo y al Espíritu consolador, a él la alabanza y el dominio por siempre 2.

Hymnodia Gotica, pp. 94-95.

Inicio página

39. In Ascensione Domini
Ad Vesperas

Aeterne rex altissime

Rey eterno, señor de lo alto y redentor de quienes en ti creen, por quien la muerte ha muerto destrozada; es el triunfo de la gracia.

La ley del tártaro quedó sometida a él y desarmada lo hizo salir del reino de los muertos y sin espada lo devolvió al trono de su padre.

Ascendiendo hasta el trono a la diestra del padre, le fue otorgada a Jesús el poder sobre todo, poder que es del cielo y no de obra humana.

Para que la tríplice maquinaria del mundo, las cosas celestes, las terrestres y el abismo, la creación entera se postre de rodillas ante ti.

Y que no exista salvación alguna si no es en su nombre, por quien todas las cosas fueron creadas y renovadas para la santidad.

La gracia de Cristo fue tan grande que pudo con las ataduras del pecado y asumiendo la naturaleza humana domina ahora el cielo entero.

Tiemblan los ángeles al ver cómo se ha trocado la suerte de los mortales. La carne es pecadora, la carne es purificadora, el Dios que se hizo carne reina como Dios.

Una carne que supera con mucho a los más nobles ángeles del cielo, Dios que es carne y es espíritu, enteramente Dios y verdadero hombre.

Desde los astros dicen los ángeles que así retorna aquel cuyo regreso nosotros conocemos por la fe quien y que ha de reinar en lo sucesivo.

Tú, Cristo, nuestro gozo, llamado a permanecer en el Olimpo, gobiernas la maquinaria del mundo y triunfas sobre los mundanos deleites.

Desde aquí te suplicamos que perdones todas nuestras culpas y por tu divina misericordia, eleves nuestros corazones hacia ti.

Para que cuando te hagas visible como juez en la nube rojiza, apartes de nosotros el castigo merecido y nos devuelvas las coronas que perdimos.

Concédenos que con atenta dedicación nos encaminemos al regio alcázar donde, según la fe nos dicta, estás sentado con el Padre.

Gloria a Ti, Señor, que asciendes por encima de los astros, con el Padre y el espíritu santo por los siglos eternos.

Hymnodia Gotica, pp. 96-97; Breviarium Gothicum, f. 395.

Inicio página

40. Dominica post Ascensionem
Ad Vesperas

Sacrata Christi tempora

La verdad de la fe que reafirma los corazones en la virtud ha llevado a cumplimiento los tiempos sagrados de Cristo anunciados por los profetas.

Que el señor del mundo vino en el templo de su santo cuerpo para salvar al hombre que él había creado y que estaba perdido.

Dios, creador de todas las cosas, por ser pasible padece y muere al asumir la condición humana para luego resucitar impasible.

Y él tras la resurrección, en las fechas anunciadas y durante cuarenta días hizo públicas las obras de la salvación.

Y cuando todo estaba cumplido, ascendiendo al cielo llevó consigo cautiva a la cautividad y ofreció sus dones a los hombres,

En presencia de sus discípulos a quienes advirtió que iba a volver para que estuvieran al tanto de su regreso cuando llegara el momento oportuno.

Tiempo que sólo el Padre conoce pero no el Hijo y que en modo alguno está permitido conocer a sus turbados discípulos.

Pero por indicación de Cristo se les ordena permanecer en Jerusalén hasta que reciban la virtud del Espíritu Santo enviada de lo alto.

Y nosotros jubilosos por tal gracia que es el precio de nuestra salvación, entonamos un himno unidos a las alabanzas de todos los santos.

Hymnodia Gotica, pp. 97-98; Breviarium Gothicum, ff. 398-399.

Inicio página

41. In sancto Pentecoste
Ad Vesperas

Sacrate veni Spiritus

Ven, Espíritu santo, paráclito, prometido por la palabra del Padre, que tiempo ha fue prometido por el profeta Joel.

Que dijo que en los tiempos venideros se colmarían de Dios los corazones de todos y anunció las gratas señales que se producirían.

Nuestro Dios este día derramó el Espíritu sobre los discípulos, tal y como había prometido, una vez que subió al cielo tras vencer a la muerte.

El pueblo judío ciego y hostil afirma al verlos que están hartos de vino y no creen en estos signos sobrenaturales.

Pedro con firmeza les increpa: “No están hartos de vino, como pensáis, sino del espíritu del que el profeta habla”.

Luego son muchos los que tras aceptar sus palabras, abren sus corazones y se incorporan a la milicia de Cristo, acrecentando la comunidad.

Y el misterio en otro tiempo reservado a Israel, ahora se celebra revelado, manifestado en los apóstoles.

Este día es el quincuagésimo, considerado día jubilar, día solemne de gozo y propio para el perdón.

Entonemos un himno al Padre, entonemos un himno al Hijo junto con el Espíritu santo con entusiasmo de voz y de corazón.

Hymnodia Gotica, pp. 98-99; Breviarium Gothicum, ff. 419-420.

Inicio página

42. In sancto Pentecoste
In Laudibus

Beata nobis gaudia

El rodar del año nos ha traído de nuevo el gozo santo, cuando el Espíritu consolador resplandeció sobre los discípulos.

Hymnodia Gotica, p. 99; Breviarium Gothicum, f. 422.

Inicio página

43. In sancto Pentecoste
In Laudibus

Anni peractis mensibus

Cumplidos los meses del año regresan otra vez tan grandes alegrías y llega el día largamente deseado en nuestras confiadas súplicas.

Día en el que el Espíritu del Señor llenó de gozo la tierra y las celestiales lenguas de fuego se desparramaron por el mundo.

Y ello quedó probado por el testimonio de las voces de los apóstoles que hablaron en diferentes lenguas a gentes diversas.

Recobrados con don tan grande, el Espíritu del Padre y del Hijo, demos gracias sin pausa al Dios eterno por los siglos.

Gloria a ti, Dios que eres trino en la unidad antes de todos los siglos, ahora y por siempre.

Hymnodia Gotica, p. 99; Breviarium Gothicum, f. 422.

 


NOTAS

1. El texto presenta dos versiones en parte concordes y en parte diversas. La primera la recoge el Codex Toletanus y la segunda el Codex Londinensis. De las diecisiete estrofas que componen el himno, doce son comunes y cinco diferentes. La traducción recoge ambas versiones allá donde difieren. La primera versión aparece en redonda y la segunda en cursiva.
2. Tetrámetro trocaico.

 

Índice OficioHimnos de Cuaresma, nn. 19-34Himnos de Cotidiano y horas menores, nn. 44-80Inicio página

© La Ermita - España MMXV