La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Auctor luminis, Filius Virginis (1)
(In Secundo Dominico Quadragesimæ. Ad Vesperum. In Laudibus / Segundo domingo de Cuaresma. Vísperas y Laudes)

   Auctor luminis, Filius Virginis,
Paterque Matris, Filiusque Patris,
Qui cœco sedenti stipem petenti
      Lumen dedisti.

   Sedensque cæcus tenebris oppressus,
Quem voluerat sic nasceretur cœcus,
In quem virtus sua omnibus credentibus
      Comprobaretur.

   Gaudetque cœcus, lumine recepto,
Quem visitabat Medicus excelsus,
A Patre dilectus, ut ablueretur
      Mundi delictum.

   Plebs Hebræorum simulque dixerunt:
Parentes ejus veniant, per quos quæsierunt:
Qui cœcus est natus, a cujus virtute est
      Inluminatus.

   Parentes autem Hebræorum fatentur:
Ex utero matris cœcus fuit natus:
Ætatem habet, ipsum interrogate;
      Dicat veritatem

   Confitetur cœcus, qui fuerat sanatus:
Ad me accessit Propheta magnus,
Cujus virtute, oculo, et corde sum
      Illuminatus.

   Fecit qui lutum de sancto sputo,
Tegmen oculorum linuit ac luto,
Jussit lavari Siloe, piscina me
      Clarificavit.

   Gloria Patri, Trino sempiterna
Gloria, Christo, Spirituique sancto:
Prædicet Trinum pia voce nomen
      Omne per ævum.
   Amen.

   Creador de la luz, hijo de una Virgen,
Padre de tu madre e Hijo del Padre
que devolviste la vista a un ciego
    que sentado pedía unas monedas.

   Sentado estaba el ciego agobiado por las tinieblas.
Fue designio de Aquél que naciera ciego
a fin de que todos los creyentes
    constataran su poder.

   Feliz está el ciego de recobrar la vista
tras recibir la visita de sanador tan sublime,
aquel que había sido enviado por el Padre
    a limpiar el pecado del mundo.

   Los judíos dijeron a coro:
Que vengan sus padres.
A ellos preguntaron: ¿Quién le devolvió la vista
    a este que era ciego de nacimiento?

   Sus padres manifiestan ante los judíos
que era ciego desde el vientre de su madre,
que ya tenía edad, que le preguntaran a él
    y que diría la verdad.

   El ciego que había sido curado da fe
de que se le había acercado un gran profeta
que con su poder le había iluminado
    la vista y el corazón.

   Que había hecho un poco de barro con su saliva santa
 y con él untó lo que le cubría ojos:
me ordenó que fuera a lavarme a la piscina de Siloé
    y allí recobré la luz.

   Gloria eterna a la Trinidad,
gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Que nuestras piadosas voces entonen por siempre
     el nombre del dios trino.
   Amén.

 

1. Breviarium Gothicum, f. 178.
Traducción: Arana Tarazona, Carlos, Himnos de la Liturgia Mozárabe. Versión castellana de los himnos de la liturgia mozárabe. Realizada desde la edición de Blume, C. - Dreves, G. M., Analecta hymnica Medii ævi, vol. 27, Hymnodia Gotica. Die Mozarabischen Hymnen des alt-spanischen Ritus (Leipzig. O.R. Reisland 1897). Himno nº 25, Hymnodia Gotica, p. 79.

Se recuerda que, hasta la fecha, no existe traducción oficial del Breviario.

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