La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HIMNOS DE LA LITURGIA DE LAS HORAS HISPANO-MOZÁRABE

YMNI DE TOTO CIRCULO ANNI
HIMNOS PARA TODO EL AÑO LITÚRGICO

 

Ymnus in Resurrectione Domini / Himno en la Resurrección del Señor (2)

   Psallat altitudo cœli,
Psallant omnes Angeli,
Quicquid est virtutis usquam
Psallat in laudem Dei:
Nulla linguarum silescat
Vox; sed omnis consonet.

   Da puer plectrum, choreis
Ut canam fidelibus
Dulce carmen, et melodum,
Gesta Christi insignia,
Hunc camœna nostra solum
Pangat, hunc laudet lyra.

   Christus est, quem rex sacerdos
Adfuturum protinus
Infulatus concinebat
Voce, chorda, et tympano,
Spiritum cœlo fluentem
Per medullas hauriens.

   Facta nos, et jam probata
Pangimus miracula.
Testis est orbis; nec ipsa
Terra quod vidit, negat;
Cominus Deum docendis
Proditum mortalibus.

   Corde natus ex Parentis
Ante mundi exordium,
Alpha, et W cognominatus;
Ipse fons, et clausula
Omnium, quæ sunt, fuerunt
Quæque post futura sunt.

   Ipse jussit, et creata:
Dixit ipse, et facta sunt:
Terra, cœlum, fossa ponti,
Trina rerum machina,
Quæque in his vigent sub alto
Solis, et lunæ globo;

   Corporis formam caduci,
Membra morti obnoxia
Induit, ne gens periret
Primo plusti ex germine,
Merserat quem lex profundo
Noxialis tartaro.

   O beatus ortus ille,
Virgo cum Puerpera
Edidit nostram salutem,
Fœta Sancto Spiritu;
Et puer Redemptor orbis
Os sacratum protulit.

   Gloria et honor Deo
Usquequaque altissimo,
Una Patri, Filioque,
Inclyto Paraclito;
Cui laus, et potestas
Per æterna sæcula.
   Amen.

   Canten las alturas del cielo,
cantad, ángeles todos,
cuantas virtudes haya en las tierras
canten para gloria de Dios,
no calle lengua ninguna
y que todas las voces suenen a coro.

   Trae, muchacho, el plectro
para que en fieles coreos
entone dulce y melódico cantar,
el de las insignes gestas de Cristo.
A éste solo fije en versos nuestra camena,
a éste loe nuestra lira.

   Cristo es aquel cuya inminente llegada
cantaba, coronado de ínfulas,
el rey sacerdote
con su voz cordaje y tamboril,
mientras por sus tuétanos absorbía
un soplo manado del cielo.

   Sus hechos y milagros ya probados
fijamos en versos.
Testigo es el orbe,
y la tierra misma no niega lo que ve:
a Dios manifiesto para enseñar
de cerca a los mortales.

   Derramado del corazón de su Padre
antes del comienzo del mundo,
llamado alfa y omega,
él es fuente y fin
de todas las cosas que son, han sido
y las que aún están por ser.

   Él dio su orden y fueron creados,
habló y fueron hechos
tierra, cielo y abismos del océano,
el triple engranaje del mundo
y lo que en ellos crece
bajo la alta esfera del sol y la luna.

   Vistió la forma de un cuerpo caduco,
miembros a muerte obligados,
para que no pereciera la raza
salida de la simiente del primoplasto,
al que ley castigadora había sumergido
en el Tártaro profundo.

   Oh dichoso aquel nacimiento
en que una virgen parturienta,
preñada del Espíritu Santo,
dio a luz nuestra salvación
y el niño redentor del orbe
mostró su sagrado rostro.

   Gloria y honor para siempre
a Dios altísimo,
a la vez al Padre, y al Hijo,
y al ínclito Paráclito,
a quien es la alabanza y el poder
eternamente
   Amén.

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II Feria / Lunes

   Ecce quam [quem] Vates vetustis
Concinebant seculis,
Quem prophetarum fideles
Pagine spoponderant;
Emicat promissus olim,
Cuncta conlaudent eum.

   Cantaris infusa limfa
Fit falernum nobile;
Nuntiat vinum minister
Esse promtum ex ydria;
Ipse Rex sapore tinctis
Obstupescit poculis.

   Membra morbis ulcerosa,
Viscerum putredines,
Mando ut abluantur; inquid:
Fit ratum quod iusserat,
Turgidam cutem repugnans
Vulnerum piamina.

   Tu perennibus tenebris
Iam sepulta lumina
Inlinis limo salubri,
Sacri odoris nectare,
Mox apertis ac medulla
Lux reducta est orbibus.

   Increpans ventum furentem
Quod procellis tristibus
Vertat equor summo ab ymo,
Vexet et vagam ratem;
Ille iussit obsecundans
Mitis unda sternitur.

   Mirad, aquel al que los vates cantaban
en siglos pasados,
el que habían prometido
las páginas fieles de los profetas,
aquí destella anunciado de antaño:
¡únase todo en su alabanza!

   Agua clara derramada en cántaros
se convierte en noble falerno,
el sirviente anuncia que es vino
sacado de una orza de agua;
el propio rey queda pasmado
por el sabor tinto de las copas.

   «Los miembros ulcerosos por las dolencias,
la podredumbre de las entrañas mando
que queden limpios» dice:
y su orden se hace realidad.
La purificación de las heridas deja
de nuevo limpia la piel hinchada

   Tú, unos ojos ya enterrados
en sempiterna tiniebla,
los untas de salutífero barro y néctar
de tu sagrada boca;
con este remedio al instante sus órbitas se abren
y vuelve a ellas la luz.

   Increpas al viento enloquecido
porque en aciaga tormenta
voltea desde su profundo lecho
el llano marino y zarandea la nave errabunda.
Aquél obedece tu orden,
suave la ola se allana.

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III Feria / Martes

   Extimum vestis sacrate
Furtim mulier adtigit,
Protinus salus secuta est,
Hora pallor deserit,
Sistitur rivus cruoris
Qui fluebat perpetim.

   Exitu dulcis iubentus
Raptum abevum [Fortè, ephebum] viderat
Orba quem mater supremis
Funerabat fletibus,
Surge dixit, ille surgit,
Matri et adstans retitur.

   Sole iam quarto carentem,
Iam sepulcro absconditum
Lazarum iubet viere
Reddito spiramine;
Fetidum iecur reductus
Rursus intrat alitus.

   Ambulat per stagna ponti,
Summa calcat fluctuum,
Mobilis licor profundi
Pendulam prestat viam.
Nec fatescit unda sanctis
Pressa sub vestigiis.

   Una mujer toca a escondidas
el borde de tu sagrado ropaje:
al momento le llega la salud;
la palidez abandona su rostro,
se detiene el torrente
que manaba de sangre incesante.

   Había visto a un joven arrebatado
por la muerte de su dulce juventud,
cuyas exequias su deshijada madre
honraba con llanto postrero.
«Levántate» le dice; él se levanta y en pie
es devuelto a su madre.

   Privado ya del cuarto sol,
ya oculto en su tumba a Lázaro
ordena cobrar vida
tras devolverle el aliento;
al retomar, el soplo penetra
de nuevo su hígado ya maloliente.

   Anda por las aguas del ponto,
pisa la cresta de las olas,
el movedizo líquido de la mar profunda
ofrece una ruta bamboleante
y no se entreabre la ola
ante la presión de sus pasos sagrados.

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IV Feria / Miércoles

   Suetus antro bustualis
Sub catenis frendere,
Mentis inpos efferatis
Percitis [Percitus] furoribus
Prosilit ruitque supplex,
Christum adesse ut senserat.

   Pulsa pestis lubricorum
Mille formis demonum
Corripit greges subilli [gregis suilli]
Sordida sporcamina,
Seque nigris mergit undis
Et pecus limphaticum.

   Quinque panibus peresis
Et gemellis piscibus,
Affatim refecta iam sunt
Accubantum milia;
Fert equalis ter quaternis
Ferculorum fragmina.

   Tu cibus panisque noster,
Tu perennis suabitas;
Nescit esurire in evum
Qui tuam summit dapem,
Nec lacuna ventris implet,
Set fobet vitalia.

   Acostumbrado a bramar encadenado
en cavernosa tumba
uno con la mente perdida,
agitado por fiera locura,
salta al exterior y cae suplicante sobre sus rodillas
al sentir la llegada de Cristo.

   La milforme plaga exorcizada
de escurridizos demonios
se apodera de la sórdida mugre
de un rebaño de cerdos
y ella y las bestias ahora enloquecidas
se sumergen en las aguas negras.

   ¡En seis pares de canastos
llevadle los restos de vuestras viandas!
Harto llenos quedan ya
miles de comensales
con cinco panes
y dos peces.

   Tú eres el alimento y pan nuestro,
tú nuestra dulzura perenne;
pierde el hambre para siempre
quien degusta tu manjar,
y no llena el pozo de su vientre,
sino que nutre las partes vitales.

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V Feria / Jueves

   Clausus aurium meatus
Et sonorum nescius,
Purgat ad precepta Christi
Grassa queque obstacula,
Vocibus capax fruendis
Ac susurris previus.

   Omnis egritudo cedit,
Langor omnis pellitur,
Lingua vatur [fatur] quam veterna
Vinxerat silentia,
Gestat et suum per orbem
Letus eger lectulum.

   Quin et ipsum ne salutis
Inferi expertes forent
Tartarum benignus intrat,
Facta [Fortè: Fracta] cedit ianua
Vectibus cadit refulsis [revulsis]
Cardo dissolubilis.

   Illa promta ad inruentes
Ac revertentes tenax
Obice extorsus recluso
Porta reddit mortuos,
Lege vestra et limen atrum
Iam recalcandum patet.

   Set Deus dum luce fulba
Mortis antra inluminat,
Dum stupentibus tenebris
Candidum prestat diem,
Tristia squalentis ethere
Polluerunt [Palluerunt] sidera.

   Sol refulgit et lugubri
Sordidus ferrugine,
Igneum reliquid axem,
Seque merens abdidit,
Fertur orruisse mundum
Noctis eterne cahos.

   El cauce del oído, bloqueado
y desconocedor de los sonidos,
limpia, al mandato de Cristo,
todos sus grasos tapones,
capaz ya de disfrutar las voces
y accesible a los susurros.

   Toda enfermedad remite,
toda debilidad es expulsada,
habla la lengua que habían atado
inveterados silencios
y lleva alegre el enfermo
por la ciudad su propia camilla.

   Más aún, para que los difuntos
no quedaran sin salvación,
por su bondad entra en el mismísimo Tártaro;
la puerta se quiebra y cede,
los cerrojos son arrancados
y cae el gozne partido.

   Aquella puerta, franca para los que entran,
resistente para los que vuelven,
desatrancada y desplazada su barrera hacia el exterior,
devuelve a los muertos con su ley trastocada
y su negro umbral queda expedito
para hollarlo de vuelta.

   Pero al tiempo que Dios ilumina
con su dorada luz las grutas de la muerte,
al tiempo que concede el día radiante
a las pasmadas tinieblas,
tristes empalidecieron
los astros del firmamento desolado.

   Huyó el sol
y, sucio de sórdida herrumbre,
abandonó su ígneo eje
y se escondió apenado;
dícese que el mundo se heló de espanto
ante el caos de una noche eterna.

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VI Feria / Viernes

   Solve vocem mens sonora,
Solbe linguam mobilem,
Dic tropeum passionis,
Dic triumfalem crucem;
Pange vexillum notatis
Quod refulget frontibus.

   O novum cede stupenda
Vulneris miracula [miraculum],
Hinc cruoris fluxit unda,
Limfa parte ex altera;
Limpha nempe dat labacrum,
Tunc corona ex sanguine est.

   Vidit anguis immolatum [immolatam]
Corporis sacri hostiam;
Vidit et fellis perusti,
Vox venenum perdidit,
Saucius dolore multo
Colla fractus sivilat.

   Quid tibi profane serpens
Profuit rebus novis
Plasma primum perculisse
Versipelli ortamine?
Diluit culpam recepto
Forma mortalis Deo.

   Desata tu voz, alma sonora,
desata tu móvil lengua,
cuenta el triunfo de la pasión,
cuenta la victoria de la cruz,
convierte en versos la enseña
que brilla marcada en nuestras frentes.

   ¡Oh extraña herida milagrosa
la de su extraordinaria muerte!
De un lado fluyó ola de sangre,
agua clara de la otra parte:
porque el agua purifica,
mientras que la corona proviene de la sangre.

   Vio la serpiente aquel cuerpo sagrado
inmolado en sacrificio,
lo vio y al momento perdió
el veneno de su hiel
abrasada, herida con gran dolor,
partido su cuello silbante.

   ¿De qué te sirvió, impía serpiente,
haber derribado en el nacer de las cosas
a las primeras criaturas
con tu tomadiza tentación?
El cuerpo de los mortales diluyó
su pecado al albergar a Dios.

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Sabbato / Sábado
   Ad brebem se mortis usum
Dux salutis edidit,
Mortuos olim sepultosque
Ut redire insuescerent,
Dissolutis pristinorum
Vinculis peccaminum.

   Tunc patres sanctique multi
Conditorem previum
Iam revertentem secuti
Tertio demum diem [die]
Carnis indumenta sumunt,
E que bustis prodeunt

   Cerneres quoire membra
De fabilis aridis,
Frigidum venis resumtis
Pulverem tepescere,
Ossa nervos ac medulla [medullas]
Glutino cutis tegi.

   A un breve contacto con la muerte
se entregó el caudillo de la salvación,
a fin de acostumbrar a los muertos
largo tiempo enterrados
a regresar desatando los lazos
de sus antiguos pecados.

   Entonces los patriarcas y santos
en gran número, siguiendo
por fin al tercer día al Creador
que les abría el camino de vuelta,
visten el ropaje de la carne
y salen de sus piras funerarias.

   Podrías ver recomponerse miembros
a partir de secas cenizas,
templarse frío polvo
al recuperar sus venas,
cubrirse huesos, tendones y tuétanos
con la ligazón de la piel.

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Ymnus post * Ascensione Domini / Himno para después de la Ascensión del Señor * Fortè: ante

   Post ut occasum resolbit
Vite et hominem reddidit
Arduum tribunal alti
Victor ascendit Patris;
Inclitam celo reportans
Passionis gloriam.

   Macte iudex mortuorum,
Macte rex vibentium,
Dexter in Parentis arce,
Qui cluit virtutibus
Omnium venturus inde
Iustus ultor criminum.

   Te senes et te iubentus,
Parvulorum te corus,
Turba matrum virginumque,
Simplices puellule
Voce concordes pudici
Pestrepent concentibus.

   Fluminum lapsus et unde,
Litorum crepidines,
Imber, estus, nix, pruina,
Silva et aura, nox, dies,
Omnibus te concelebrent
Seculorum seculis.

   Gloria Patri melodis
Personemus vocibus,
Gloria Christo canamus,
Gloriam Paraclito:
Qui Deus Trinus et unus
Regnat ante secula.
   Amen.

   Después, cuando hubo disipado el ocaso
y devuelto el hombre a la vida,
ascendió victorioso hasta la alta tribuna
de su elevado Padre,
llevando de vuelta al cielo
la excelsa gloria de su pasión.

   ¡Gloria a ti, juez de los muertos,
gloria a ti, rey de los vivos,
que a la derecha en el alcázar del Padre
tienes renombre por tu virtud
y desde allí has de venir
como justo vengador de todos los pecados!

   A ti los ancianos y a ti la juventud,
a ti el coro de los pequeños,
el tropel de madres y doncellas,
las inocentes niñas con voces acordes
te canten con estruendo
en castas sinfonías.

   ¡Saltos y corrientes de los ríos,
farallones de las costas,
lluvia, calor, nieve, escarcha,
bosque y brisa, noche, día,
te honren a coro
por todos los siglos de los siglos!

   Proclamemos la gloria del Padre
con voces melodiosas,
Cantemos la gloria de Cristo,
y la del Paráclito,
pues Dios, trino y uno,
existe antes de todos los siglos.
   Amén.

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Ymnus de Resurrectione Domini infra ebdomada ad Tertia. / En la semana de la Resurrección del Señor. A Tercia (3).
Certum tenentes.

   Ihesu Redemtor omnium
Qui morte mortem conterens
Ab inferorum abdito
Die resurgis tertio

   Tu nos misellos quesumus
Pro quos fudisti sanguinem
Ceno piatos criminum
Reduc polorum sedibus

   Quo hii nobum qui canticum
Tibi obantes precinunt
Adiuncti in celestibus
Te perfruamur largius

   Præsta, Pater piissime,
Patrique compar Unice,
Cum Spiritu Paraclito
Regnans per omne sæculum.
   Amen.

   Jesús, redentor de todos,
que destruyendo la muerte con la muerte
al tercer día resucitas
de las entrañas del infierno.

   Nosotros desgraciados
por quienes derramaste tu sangre
te pedimos que limpios del cieno de los pecados
nos conduzcas a la sede celeste.

   Donde unidos en el cielo
a los que jubilosos
te cantan un cántico nuevo,
gocemos de ti copiosamente.

   Concédelo, Padre piadosísimo,
y el Unigénito igual al Padre,
que con el Espíritu Paráclito
reinan eternamente.
   Amén

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In Resurrectione Domini Dominicalis ab octabas Pasce usque in Ascensione / En la Resurrección del Señor, desde el domingo de la Octava de Pascua hasta la Ascensión (4).
  Te centies mille legionum Angeli
Concentu plaudunt, et canora jubilant,
Christe Jesu Alpha et Omega omnipotens,
Sepultus olim, et vivens in sæcula,
Testis fidelis, et verum principium.

   Qui mundi hujus dejecisti principem,
Redimens Orbem tuo almo Sanguine;
Sanctus et verus Genitus Ingeniti,
Reserans clausum, et apertum obstruens,
Faciens nos Deo Regni Sacerdotium.

   Tu verus Agnus solus sine macula,
Qui dextram Patris conlocatus solio,
Solus egressus ab arce Dominica,
Similis Jaspidi, et Sardino lapidi,
Iris per gyrum, smaragdus circuis.

   Tu Dei pignus, hominisque Filius,
Septies librum signatum signaculis
Solvere signa dignus repertus es:
Agnus occisus septem pollens cornibus,
Septeno fulgens et lumine flammeo.

   E throno prodeunt fulgura, et tonitrua,
 Septem ardentes ante thronum lampades,
Septem ubique missi Dei Spiritus,
Septem stellæ micant Agni dextera,
Septem cui adstant candelabra aurea.

   Sedentes circum quater seni Primates,
Amicti cuncti niveis cycladibus,
Et laureati diademis aureis,
Aureas vehunt phialas aromatum,
Aureis psallunt modulis, et citharis.

   Stant ante Thronum nitet mare vitreum,
Bis bini fortes, idem animalia:
Homo per genus, leo voce perstrepit
Juvencus ore promit Sacerdotium,
Petens ad astra more volans aquilæ.

   Quatuor formis senis alis singulis,
 Ante et retro cuncta plena oculis,
Vigiles semper dormiendi nescii,
Vicissim Sanctus ter clamantes jugiter,
Illi, qui erat, est, et qui venturus est.

   Gloria Patri, laus, sapientia
Agno sedenti supra Thronum in coelis;
Cum Patre regnat, et cum Sancto Spiritu,
Connexa simul tribus una Deitas,
Per infinita sæculorum sæcula.
   Amen.

   Las legiones angélicas te alaban,
juntos te aplauden en canción sonora:
Cristo Jesús omnipotente, Alfa y Omega,
sepulto un día, vives por los siglos,
testigo fiel, único principio.

   Depusiste al príncipe de este bajo mundo,
comprando el orbe con tu sangre pura,
santo y auténtico Hijo del Ingénito,
que abres clausuras y lo abierto cierras,
y nos consagras sacerdocio santo de nuestro Dios.

   Tú eres el único, auténtico, sin mancha,
manso Cordero que ese solio ocupas
a la derecha de tu Padre, Dios;
solo tú, que saliste de esa corte,
brillante como el jaspe y el crisólito,
trazando un giro como el arco iris,
con fulgor de esmeraldas.

   Prenda del Padre, Hijo de los hombres,
has sido digno de romper los sellos,
los siete sellos que en el libro había;
Cordero muerto, que con siete cuernos,
brillas con siete llamaradas fúlgidas.

   Brotan del trono rayos con sus truenos,
hay siete lámparas que el entorno alumbran,
siete enviados del divino Espíritu,
las siete estrellas que el Cordero empuña,
los siete candelabros de oro fino.

   Están en círculo veinticuatro ancianos,
que ocupan ellos otros tantos tronos,
cubiertos con sus níveos vestidos,
y coronados con diademas de oro;
perfuman con ardientes pebeteros,
pulsando cítaras y doradas arpas.

   Frente a ese trono, que es un mar de vidrio,
se mueven, fuertes, cuatro seres vivos;
con porte humano, rugen cual leones,
como becerros en el ara mugen,
se ciernen como águilas rampantes.

   Los cuatro seres, seis pares de alas,
llenas de ojos a uno y otro lado,
siempre despiertos, sin dejarse al sueño,
constantemente repitiendo: Santo, Santo, Santo
es aquel que era y es, y será siempre.

   Gloria al Padre y alabanza y ciencia,
al Cordero sentado sobre el trono,
que reina con el Padre y el Espíritu
en una sola Deidad unidos,
por infinitos siglos de los siglos.
   Amén.

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NOTAS

1. Textos latinos tomados del Breviarium Gothicum, ff. XCIX-CI (Ymni de toto circuli anni). Lo que va entre corchetes [ ] son correcciones añadidas por el propio Breviario.
Traducción: Rivero García, Luis, (Introducción, traducción y notas), Prudencio. Obras I. Himnos cotidianos. Cathemerinon. Ed. Gredos, Madrid 1997. Himno para todas las horas (frg.).
Domingos de Pascua (excepto doxología): estrofas 8; 1-7, pp. 205-207; Lunes: 9-13, pp. 207-208; martes: 14-17, pp. 208-209; miércoles: 18-21, p. 209; jueves: 22-27, pp. 210-211; viernes: 28-31, pp. 211-212; sábado: 32-34, p. 212; antes de Ascensión (excepto doxología): 35-38, p. 213.

2. El himnario remite para este himno al texto dado en el Propio del Tiempo del Breviarium Gothicum (f. 385), donde se indica para las Vísperas de Salida de los domingos II a VI del tiempo pascual.

3. Breviarium Gothicum, f. C.
Traducción: Arana Tarazona, Carlos, Himnos de la liturgia mozárabe. Versión castellana de los himnos de la liturgia mozárabe. Realizada desde la edición de Blume, Clemens, Hymnodia Gotica. Die Mozarabischen Hymnen des alt-spanischen Ritus.
Himno nº 67, Hymnodia Gotica, pp. 107-108.
La doxología, indicada en el Breviario sólo con la primera palabra (Præsta:::), la completamos con el texto presente en otros himnos del mismo Breviario.

4. Breviarium Gothicum, ff.  CI; .382-383.
Traducción: Gómez-Chacón y Díaz Alejo, Balbino, Oficio Divino. Liturgia de las Horas según el Rito Hispano-Mozárabe. Tomo III: Pascua (obra inédita facilitada a La Ermita en febrero de 2016).
Puede verse también la traducción realizada por Arana Tarazona, Carlos desde la Hymnodia Gotica.

Se recuerda que hasta la fecha no existe traducción oficial de Breviario.

 

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