La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Christus est virtus, Patris sapientia (1)
(Die XXX Septembris. In festo sancti Hieronymi, presbyteri. Ad Vesperum, in Laudibus / 30 de septiembre. San Jerónimo, presbítero. Vísperas y Laudes)
    Christus est virtus, Patris sapientia
Cunctis, quos replet spirituali gratia
Ut possint probe dirigere normulam,
Et proximorum inlustrare opaca:
Ut digne queant frui cœlestibus.

   Ipsius dono perflatus egregius
Olim hic vates nomine Hieronymus,
Omnibus notus doctrinarum fontibus,
Cunctos inrigans ex almis dogmatibus;
Ut sol resplendet in ortu ignicomus.

   Hic procul cuncta sæculi negotia
Percalcans pede, velut spurcissima
Indecorosa, respuitque sæcula
Alens inopum egenaque viscera,
Sibi æterna adquirens stipendia.

   Sic quoque vitam appetit monasticam,
Et sese valde stringit a regula;
Parentes, domos, emittens, et patriam,
Bethlehem invenit rura beatissima,
In qua peregit consummata opera.

   Dum esset fervens calensque ingenio,
Gentiliumque summo cum studio
Pro elegante lepore prosatico,
Opusculum animo reconderet,
Tali meretur corrigi oraculo.

   Nam ecce morbus invadit corpusculum
Jamque reclinis dolore in lectulo
Ex more quippe funerum vulgarium
 Obsequiorum tantum ut spiritum
Redderet polo, et membra tumulo

   Reconderentur repente: sed concito
Alta penetrans ducitur in spiritu,
Sistitur nempe Principi æthereo,
Procul adstabant milliarum legio
Exercitantum illi absque numero:

   Mox tonans verba feriendo conquerit:
Christique servum mox ut esse comperit,
Non ita verbis, ut testatur, asserit:
Cordis thesaurum judicando aperit,
Tullianumque veraciter protulit.

   Verbera jubet per membra inducere:
Corpori densa flagella ingerere:
 Propere lingua ululato gemere
Cœpit testari: Si umquam hunc legere
Ausus fuero, te negavi, Domine.

   Tunc Angelorum adstantium millia
Supplici prece flexa orant genua;
Ut illi quæque donaretur venia:
Sicque reversus dissecata corpora
Cunctis ostendit, ut gesta veracia

   Hoc probarentur; non falsa somnifera,
De quibus sæpe inludimur improba:
Sicque correctus a Divina gloria
Ambit præcelsa cœleste Deifica;
Nec sibi affectat ultra mundialia.

   Tanto doctrinæ fulget ex hinc lumine:
Tanto corusco jubar pollet, floride
Instructu ut suo rutilet insplendide
 Plebs Christi, quæ est redempta sanguine,
Ipsius dono refice nos Agie.

   Tu noster splendor, tu nobisque destina,
Per te clarescit ubique Ecclesia:
Tu præliator in fide catholica,
Aries ingens fortis es in dogmata
Hæreticorum destruens maceriam.

   Te invidorum insequitur actio,
Te criminatorum stultorum factio,
Tibique cedit falsa commentatio,
Minime valens lubrica intentio,
Frivola, quia revertitur in nihilo.

  Tibi resistens probatur hæreticus,
Moxque rejectus leputatur inscius:
 Annuens tibi quisquis hic Catholicus
Noscitur fore confestim in actibus
Idoneus, probus, doctrinisque profluus.

  Tutare plebem hanc sanctis suffragiis,
Corda perlustra ex cœlicis donis,
Et solidata in pacis dogmatibus
Floreant verbo: fœcundi in fructibus
Adsistant cunctis in supernis sedibus.

   Præsta tu, Pater Deus clementissime,
Unus cum Prole simul cum Sancto
Spiritu; qui cuncta gubernas imperio
Jugiter, semper, per ævi spatium,
Per infinita sæculorum sæcula.
      Amen.

 

   Cristo es la fuerza, la sabiduría del Padre, que llena a todos de la gracia espiritual para que puedan cumplir bien la ley e iluminar las sombras de sus prójimos, de manera que puedan gozar dignamente de las moradas celestiales.

   Inspirado por el don de aquel, este obispo, de nombre Jerónimo, insigne en su tiempo, conocedor de todas las fuentes de las ciencias, bañando a todos con santas enseñanzas, resplandece como el sol de ígnea cabellera en su orto.

   Este pisoteó con su pie y rechazó lejos de sí todas las ocupaciones del siglo como cosas muy impuras y vergonzosas, alimentando los estómagos vacíos de los pobres, consiguiendo para sí la eterna recompensa.

   Este busca también la vida monástica y se sometió completamente a la regla; dejando a sus padres, su casa y su patria, Ilegó a Belén, tierra bienaventurada, en la que acabó sus obras.

   Siendo de carácter ardiente y fogoso y guardando en su ánimo con sumo celo las obras de los gentiles por la elegante gracia de su prosa, merece ser corregido con esta profecía:

   Pues he aquí que la enfermedad invade su cuerpo y ya está tendido en un lecho de dolor, sin duda según la costumbre de las exequias de unos funerales comunes, sólo para que devolviera su espíritu al cielo y sus miembros fueran depositados

   En el túmulo; mas de repente es conducido en espíritu velozmente penetrando en las alturas; de manera que es puesto ante el príncipe del cielo, junto al que estaba una incontable legión de millares que le servían.

   Enseguida, el Tonante tornando la palabra lo interroga y tan pronto como averigua que es siervo de Cristo, asegura que no es como declara con sus palabras; juzgándolo descubre el tesoro de su corazón y lo presentó como verdaderamente tuliano.

   Ordena azotar por completo sus miembros y descargar latigazos sobre su cuerpo estirado; enseguida su lengua empezó a lamentarse a gritos declarando: "Si alguna vez me atrevo a leer a este, es que he renegado de ti, Señor".

   Entonces los miles de ángeles que estaban junto a él oran arrodillados rogándole con súplicas que se conceda el perdón al que lo está pidiendo. Y de este modo, vuelto en sí, muestra su cuerpo azotado a todos, de manera que con esto se probaba

   Que los hechos eran verdaderos, no vanos y falsos sueños, por los que a menudo somos engañados. Y de este modo corregido por la gloria divina, se entrega a escritos más elevados, celestiales y santos y no le vuelven a tentar los mundanos.

   Desde entonces brilla tanto por la luz de su ciencia y su destello es tan viva y brillantemente intenso, que gracias a su inspiración el pueblo que fue redimido por la sangre de Cristo reluce con esplendor; reconfórtanos, santor, por su don.

   Tú eres nuestro resplandor, tú nuestro sostén, gracias a ti brilla la Iglesia en todas partes, tú eres batallador en la fe católica, ariete inmenso y fuerte en el dogma que destruye la muralla de los herejes.

   A ti te persigue la acusación de los envidiosos, te incrimina la insidia de los necios, ante ti cede la falsa disertación, no valiendo nada la engañosa inculpación, porque frívola muda en nada.

   El que se opone a ti enseguida es convicto de herejía y, pronto rechazado, es considerado un ignorante; el que está de acuerdo contigo, al punto es reconocido como católico, digno en sus actos, bueno y desbordante de ciencias.

   Protege a este pueblo con tus santos sufragios, ilumina los corazones con los dones del cielo para que, reafirmados por tu palabra, florezcan en las enseñanzas de paz y, fecundos en sus
frutos, estén todos juntos en las moradas celestiales.

   Concédenoslo tú, Padre, Dios clementisimo, que, uno con el Hijo al mismo tiempo que con el Espíritu Santo, lo gobiernas todo con tu mando continuamente, siempre, por el espacio de la eternidad y por el infinito número de los siglos.
   Amén.

1.Breviarium Gothicum, ff. CCCIV-CCCV.
Traducción: Castro Sánchez, José (introducción, traducción, índices y notas) - García Ruiz, Emilio (col.), Corpus christianorum in translation, 19. Himnodia Hispánica. Himno nº 126. Para el día de san Jerónimo. Ed. Brepols, Turnhout 2014, pp. 345-347.

Se recuerda que hasta la fecha no existe traducción oficial de Breviario.

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