La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Martyris festum rutilat, beati (1)
(Die XXX Octobris. In festivitate sancti Marcelli martyris. Ad Vesperum, in Laudibus / 30 de octubre. San Marcelo, mártir. Vísperas y Laudes).
   Martyris festum rutilat, beati
Ecce Marcelli: Populi venite,
Carminis Deo resonemus Hymnum
      Voce sub una.

   Mores doces cives, populos sequaces,
Indui Christum, fugere caduca,
Spiritus probra studio domare
      Tempore toto.

   Abnuit pompas, refugit honores;
Atque dum miles haberetur atrox,
Cominus cessit manibus habita
      Regia jussa.

   Arripit mentis gladium, dicato
Munere pollens, Domini Tonantis
Terrea tranat celeri volatu
      Omnia vincens.

   Rite compunctus animum perarmat,
Spiritu doctus superat profanum
Judicem; verbis placidus cruorem
       Fundere gliscens.

   Rectus ab hinc famulus Tonantis,
Mentis insistit precibus vigore:
Novit et vota Dominus, et reddit
      Mente potenti.

   Celsos honores et opes fugaces
Spernit, effulgens animi nitore;
Votaque Christo celebrans, retentat
      Pectore grates.

   Caelica mente, religione mallens
Fieri civem, dicat hic se totum
Aethere Tonanti, jugiter manenti
      Omne per aevum.

   Ecce, qui jussus patriam tueri,
Arma projecit, Domini se servum
 Gliscit aeterni, resonans dicata
      Carmina Christo.

   Exinde exclamat rabidus tyrannus:
Iste Marcellus, mea qui praecepta
Temnit, et arma putat abneganda,
      Morti ne detur?

   Laeta Marcelli famuli Beati
Inde vox coepit resonare Christum;
Et bene truci veniat ut ipsi
      Praesidi poscit.

   Laus enim non est, quaeriturque verbis,
Martyr resonat merito cruoris,
Sermo nil potest, animus rependat
      Munera laudis.

    Licet hic sensus maneat acutus,
Mentis et vigor habeatur omnis;
Quod tamen Sanctis datur in futuro
      Tempore munus!

   Loqui nec ullus valet unquam homo
Carne vestitus fragili, beandus
Claustra cum carnis liquerit, resurgens
      Judice Christo.

   Vocibus ergo placidis rogamus
Te, Deus, omnes, humilique mente,
Dones defunctis requiem misertus,
      Gaudia vivis.

   Ut sine culpa famuli, Beati
Festa Marcelli celebremus, una
Teque laudemus pariter per aevum
       Dulcibus Hymnis.

   Sic tuae plebi veniam canenti
Proroga; ut nostra scelera dimittas
Testis, et prece reseres Marcelli
      Abdita coeli.

   Sit honor una Pater alme semper,
Et tibi Christo, pariterque dona
Cuncta qui cingis, Deus unus extans
      Saecula saeculorum.
   Amen.

 

   He aquí que resplandece la festividad
del bienaventurado mártir Marcelo,
venid, fieles, en honor de Dios
hagamos resonar el canto de un himno con una sola voz.

   Por su modo de vida enseña
a los pueblos que le siguen que se vistan de Cristo,
huyan de lo perecedero y dominen con celo
en todo momento las vilezas de su alma.

   Renunció a las pompas, huyó de los honores
y, aunque era considerado un soldado aguerrido,
públicamente desertó arrojando
de sus manos las órdenes del rey.

   Fortalecido con el don sagrado del Señor del trueno,
empuña la espada de su alma
y venciendo todo lo terrenal
en rápido vuelo pasa [al cielo].

   Arrepentido como es debido, arma su ánimo
instruido por el Espíritu, vence al profano juez
con sus palabras deseando ardientemente
derramar gustoso su sangre.

   Después de esto, ya siervo recto del Señor del trueno,
con el vigor de su alma insiste en los ruegos,
y el Señor acepta sus votos
y lo hace poderoso de alma.

   Magnánimo, menosprecia los honores
y las fugaces riquezas brillando
por el esplendor de su espíritu y, publicando sus votos
a Cristo, guarda el agradecimiento en su pecho.

   Prefiriendo en su espíritu
ser ciudadano de la región celestial,
se consagra entonces todo él al Tonante en el cielo,
que permanece perennemente por toda la eternidad.

   He aquí que, cuando se le mandó defender la patria,
arrojó las armas y, deseando ardientemente
ser siervo del Señor eterno,
hace resonar un himno consagrado a Cristo.

   Después el tirano lleno de rabia exclama:
Sea entregado a la muerte este Marcelo,
que desprecia mis órdenes y piensa
que hay que rechazar las armas.

   Después, la voz alegre del bienaventurado
siervo Marcelo empieza a alabar a Cristo
y pide presentarse voluntariamente
ante este gobernador cruel.

   Pues no es alabanza la que se busca
con las palabras, el mártir la hace resonar
con el salario de su sangre; [pues] no puede la palabra,
pague el alma las ofrendas de alabanza.

   Aunque aquí se conserve una inteligencia aguda
y se tenga todo el vigor del alma,
sin embargo, el don que se da
a los santos en el futuro.

   Ningún hombre vestido de la frágil carne
puede decirlo nunca, [sólo] cuando ha abandonado
la prisión de la carne para ser dichoso
resucitando en Cristo juez.

   Por eso con palabras de gratitud
todos te pedimos humildemente, Dios,
que des misericordioso el descanso a los muertos
y la alegría a los vivos.

   Para que sin culpa celebremos juntos
la festividad de tu bienaventurado siervo Marcelo
y te alabemos a la vez
con dulces himnos por la eternidad.

   Extiende tu favor al pueblo que te canta,
de manera que perdones nuestros crímenes
y con el ruego de tu testigo Marcelo
nos abras el seno de los cielos.

   Sea siempre el honor a ti, Padre divino,
y a la vez a ti, Cristo, e igualmente al don [del Espíritu],
Dios único que lo abarcas todo
existiendo por los siglos de la eternidad.
   Amén.

1. Breviarium Gothicum, ff. CCCXVI-CCCXVII.
Traducción: Castro Sánchez, José (introducción, traducción, índices y notas) - García Ruiz, Emilio (col.), Corpus christianorum in translation, 19. Himnodia Hispánica. Himno nº 151. Para el día de san Marcelo. Ed. Brepols, Turnhout 2014, pp. 408-409.

Se recuerda que hasta la fecha no existe traducción oficial de Breviario.

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