La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Cleméntis festum celebrâtur hódiè
(Die XXIII Novembris. In festo sancti Clementis, papæ et martyris. Ad Vesperum, in Laudibus / 23 de noviembre. San Clemente, papa y mártir. Vísperas y Laudes)

   CLeméntis festum celebrâtur hódiè:
Venîte plebes, et mirámini cómpotes
Adséclam Petri Dómini Apóstoli,
Románæ sedis tértium Antístitem,
Quem Christus sibi consecrâvit Mártyrem.

   Hic habitándo in Urbe Romúlea
Adnuntiándo Christum Dóminum
Inluminâvit Theódore Sisínium,
Dum visum Petrum in sopôrem pérspicit;
Sic à Cleménte baptizâtus crédidit.

   Hic prædicándo Christi Evangélium,
Et convocándo catérvas fidélium,
Trajáni jussu dúcitur in exílium,
Trans Pontum mare in prærúptum erémum
Ibi perêgit insígne miráculum:

   Aquârum venas ex abysso edúxit,
Et satiâvit sitiéntes íncolas;
Qui per metálla excidébant mármora
Et æstuábant tabe, et siti válidâ,
Pro Christi nómine portántes supplícia.

   Quos ubi cernit beâtus Pater, bino
Póculum ferre sibi, milliário,
Hortâtur cunctos ad prædicándum Dóminum;
Ut suis fontem aperîret láticum,
Sacris salúbrem mirè confessóribus.

   Quorum oblàta dùm litâret ímmolans
Sacer Antístes, méritis insígnior,
Agnum adstâre cernit sibi Dóminum,
Signántem locum, quem ut idem pupûgit,
Élicit undam affluéntem in flúvium.

   Hæc fama cunctas per gyrum províncias
Complens, tunc plebes ad credéndum éxcitat:
Quæ confluéntes, suscépto baptísmate,
Cápiunt normam fidei cathólicæ;
Condunt et ædes quindecénnas quínquies.

   Ob hoc crescénte æmulâ invídiâ,
Profúndo mari mérgitur cum ánchora,
Ibi humâtur sepulchráli cámerà,
In qua recéptus extat nunc Ecclésia,
Ubi fidéles cónfluunt per sæcula.

   Qui cursu anni tectus aquâ válidâ
Alto in mari subtùs undas látitat:
Cujus recúrrens ánnua festívitas,
Recédens mare ferè tria milliária,
Per septem dies vias præbet fúlgidas.

   Cujus sepúlchrum velut aurum rútilat,
Ánchora colli ut argéntum émicat:
Fiunt virtútes per fidéles pétitas
Agéntes Deo grátias multímodas;
Qui præstat Sanctis tanta mirabília.

   Te ergo, Clemens martyr alme, súpplices
Agônis tui celebrántes gáudia,
Te hodiérno póscimus cum flétibus,
Ut reis adsis: succúrras labéntibus;
Ac per te culpæ careâmus cúmulo.

   Exémplo tuo versi à pejóribus,
Ad meliôra adtendâmus júgitèr,
Óptima ambiéntes, et nos dígniùs,
Mandâta vitæ servêmus, felíciùs
Ut post Sanctôrum adunêmur cœtibus.

   Ipsum rogêmus Verbum Patris Únicum,
Et obsecrêmus almúmque Spíritum;
Ut mundi procul áuferat jactántiam:
Virtûtum nobis donet abundántiam:
Per quem ætérnam habeâmus glóriam.

   Præsta, quæsumus, unîta poténtia,
Replénsque globi cunctam solus máchinam,
Virtûte firmans, ingens adésto glóriâ
Ætérnâ, cujus laus, et cleméntia,
Et honor jugis, áffatìm per sæcula.
   Amen.

   (*) HOy se celebra la festividad de Clemente, venid fieles, y venerad al sucesor de Pedro, apóstol del Señor, tercer obispo de la sede romana, al que Cristo consagró como mártir para sí.

   Cuando vivía en la ciudad de Rómulo y anunciaba al Señor Jesucristo, Teodora, al mismo tiempo que en su oración ve y reconoce a Pedro, devolvió la vista a Sisinio; así creyó y fue bautizado por Clemente.

   Porque predicaba el Evangelio de Cristo y reunía a los fieles, por orden de Trajano Clemente es conducido al exilio al otro lado del mar Negro, a un desierto escarpado; allí hizo un extraordinario milagro.

   De las profundidades sacó arterias de agua y sació a sus sedientos habitantes que en las minas cortaban mármoles y se morían por la enfermedad y la falta de agua, soportando los castigos en nombre de Cristo.

   Cuando el santo ve que ellos traen el agua desde seis millas, los exhorta a todos a alabar al Señor, para que milagrosamente hiciera brotar una fuente de agua saludable para sus santos confesores.

   Mientras el santo obispo, insigne por sus méritos, consagraba y presentaba las ofrendas de éstos, ve junto a sí al cordero del Señor señalándole un lugar; cuando lo golpeó, hizo salir de él un manantial de abundante agua.

   Esta noticia se extiende por todos los pueblos de alrededor y pronto lleva a creer a las gentes que confluyen allí, y después de recibir el bautismo, toman la fe católica y levantan setenta y cinco templos.

   Crece por esto la émula envidia y Clemente es sumergido con un ancla en la que fue recibido; ahora hay una iglesia adonde los fieles van por siempre.

   Durante todo el año está cubierto por la masa de agua y sepultado bajo las ondas en la profundidad del mar; al llegar su festividad cada año, el mar se retira casi tres millas durante siete días ofreciendo caminos llenos de luz.

   Su sepulcro brilla como el oro, el ancla atada a su cuello brilla como la plata, se producen los milagros que piden los fieles y de muchas formas ellos dan gracias a Dios que confía a sus santos tan grandes maravillas.

   A ti pues, Clemente, santo mártir, al celebrar los gozos de tu pasión hoy, suplicantes te pedimos con lágrimas que ayudes a los reos, socorras a los débiles y que por ti nos veamos libres de nuestras innumerables culpas .

   Que, alejados del mal, con tu ejemplo, sin descanso, tendamos a lo más bueno y aspiremos a lo mejor, observando dignamente los mandamientos de vida, para que después felizmente seamos unidos al grupo de tus santos.

   Roguemos a Cristo, verbo único del Padre, y pidamos al Santo Espíritu que aleje la vanidad de este mundo, que nos dé abundantes virtudes por las que merezcamos la eterna gloria.

   Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo que procede, Dios único que gobierna la máquina del mundo, ordena todas las cosas, hace rodar los tiempos y posee el Reino siempre por los siglos.
   Amén.

   

   (*) Traducción tomada de Castro Sánchez, J. Himnos de la antigua liturgia hispánica en Sacris Erudiri nº 42, año 2003,  pp. 171-172.

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