La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Inclyti festum pudoris (1)
(Die XXII Novembris. In festivitate sanctæ Cæciliæ, virginis et martyris, et comitum ejus. Ad Vesperum, in Laudibus / 22 de noviembre. Santa Cecilia, virgen y mártir, y compañeros. Vísperas y Laudes).

   Inclyti festum pudoris
Virginis Cæciliæ
Gloriosa præcinamus
Voce prompti pectoris,
Quo soluta lege mortis
Tollitur in ætheris:

   Germine hæc Virgo clara,
Sanctitate clarior,
Pectore Christum retentans,
Huncque solum prædicans,
Ore Sponsum mente sæculum
Vicit hostem sanguine.

   Pectoris sacri recessum
Munit Evangelio:
Squalido corpus beatum
Proterit cilicio,
Noctis horas et diei
Mentis implens cantico.

   Hæc enim sortita sponsum
Germinis perfulgidi,
Angelum Dei fatetur
Se habere vindicem:
Hunc verendo, ut pudori
Det honorem commonet.

   Sponsus hic furore cæco
Comminatur Virgini;
Sed beata Virgo factis
Dicta prorsus comprobans,
Angelum, munusque Cœli
Mox adesse præstitit:

   Affuit promissus idem
Vir coruscis vestibus,
Exhibens sertis coronas
Floribus præfulgidas
In rosis docens cruorem;
Castitatem liliis.

   Munere hoc provocatus
Sponsus ad Christi fidem
Illico fratris salutem
Imprecatus obtinet;
Hincque ambo passionis
Consecrantur sanguine.

   Tunc deinde Virgo Christi
Consequens Cæcilia,
Hanc triumphalis honoris
Promeretur gloriam;
Igneis termis retrusa
Fit caloris nescia.

   Plus calens sic igne Christi
Vicit ignem Sæculi;
Et vibrantis ensis ictum
Ter, valenter sustulit;
Postque terris membra ponit,
Spiritu Cœlos petit.

   Inde nobis sacra Virgo
Mitte cœli munera,
Liliorum, vel rosarum
Munus inde proroga;
Unde hausisti superna
Veritatis gaudia.

   Liliis corusca in nos
Castitas præfulgeat,
Punicis rosis voluntas
Passionis ferveat;
Criminis mole subacta,
Innovemur gratia.

   Ecce adventum futuri
Præstolamur Judicis:
Sustinemus et beata
Illa lucis gaudia:
Non rei tunc puniamur,
Non crememur ignibus;

   Martyrum sed sacrosanctis
Aggregati cœtibus,
Evadamus, quod timemus,
Contuentes gloriam,
Regis almi ad coronam
Evocati dexteram.

   Ut tuam, Christe, videntes
Servuli præsentiam
Gratulemur, gaudeamus,
Personemus gloriam,
Curiæ cœlestis arce
Confovendi in sæcula.
    Amen.

 

   Cantemos con la voz gloriosa
de un pecho dispuesto la festividad
de la casta y excelsa virgen Cecilia
cuando, liberada de la ley de la muerte,
es elevada a los cielos.

   Esta virgen, ilustre por su nacimiento
y más ilustre por su santidad,
reteniendo a Cristo en su pecho
y a él solo proclamando, venció con sus palabras a su esposo,
al mundo con su alma y al enemigo con su sangre.

   Fortifica la intimidad de su santo pecho con el Evangelio,
protege su cuerpo bienaventurado
con el punzante cilicio,
llenando las horas de la noche y del día
con el cántico de su alma.

   Así pues, entregada por la suerte
a un esposo de muy ilustre nacimiento,
le confiesa que tiene como protector a un ángel de Dios
y le advierte que por temor a este
honre su castidad.

   Entonces el esposo, ciego de furor, amenaza a la virgen,
pero la bienaventurada virgen,
para probar completamente sus palabras con hechos,
le respondió que enseguida aparecería
el ángel y un don del cielo.

   Apareció el mismo varón prometido
con relucientes vestidos,
mostrando radiantes coronas de flores,
enseñando la sangre en las rosas
y la castidad en los lirios.

   Atraído el esposo por este don a la fe de Cristo,
enseguida alcanza con su ruego
la salud de su hermano,
y luego ambos son consagrados
por la sangre del martirio.

   Y después, siguiéndolos Cecilia,
virgen de Cristo,
alcanza la gloria del honor del triunfo;
metida en unas termas ardiendo,
es insensible al calor.

   Ardiendo así más intensamente
en el fuego de Cristo, venció al fuego del siglo
y resistió con valentía tres veces el golpe de la vibrante espada
y después deja sus miembros en las tierras
y en espíritu se encamina a los cielos.

   De allí, santa virgen,
envíanos los dones del cielo
y concédenos el don de los lirios y de las rosas,
de allí de donde tú apuraste
los gozos celestiales de la verdad.

   Por los lirios resplandezca en nosotros
la brillante castidad,
por las rosas rojas arda el deseo del martirio
y, sojuzgada la mole de nuestros crímenes,
seamos renovados por la gracia.

   Henos aquí aguardando
la llegada del juez que vendrá
y esperando los gozos bienaventurados de la luz;
no seamos entonces castigados como reos,
no seamos quemados en el fuego,

   Sino que unidos
a los sacrosantos coros de mártires,
escapemos a lo que tememos,
contemplando la gloria del divino rey,
llamados a su derecha para la corona,

   De manera que nosotros tus siervos, Cristo,
destinados a ser acogidos para siempre
en la ciudadela de la corte celeste,
viendo tu presencia, demos gracias,
nos regocijemos y cantemos tu gloria.

1.Breviarium Gothicum, ff. CCCXXV-CCCXXVI.
Traducción: Castro Sánchez, José (introducción, traducción, índices y notas) - García Ruiz, Emilio (col.), Corpus christianorum in translation, 19. Himnodia Hispánica. Himno nº 98. Para el día de santa Cecilia. Ed. Brepols, Turnhout 2014, pp. 271-272; 421 (doxología).

Se recuerda que hasta la fecha no existe traducción oficial de Breviario.

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