La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Adest miranda passio (1)
(Die XXII Januarii. In festo sancti Vincentii, levitæ et martyris. Ad Vesperum / 22 de enero. San Vicente, diácono y mártir. Vísperas)

   Adest miranda passio
Levitæ Sancti martyris,
Cui clara virtute flagrans
Corona Vincenti datur.

   Beatus ille spiritus,
Quem post triumphum prælii
Post vincla dira carceris
Cœlestis aula suscipit.

   Omnes mirantur perpetim
Post factum cruorem Martyrem,
Quem testularum fragmina
Mucrone acuto vulnerant.

   Dolore nullo frangitur
Nullaque poena vincitur,
Flammas ferens per ungulas
Robusta permansit fides.

   Ex hinc reponunt mollibus
Christi fidelem militem
Carnis relicto pondere,
Ad astra migrat Spiritus.

   Vesanus Imperator feris
Jactum cadaver mandat:
Custode Corvo, corpore
Fames lupina pellitur.

   Gravis Tyrannum excitat
Furor, jubetque Martyrem
Insutum parvo eculeo
Ponti profundo immergere.

   Honor summus tunc redditur,
Jubente Christo, littori;
Refectis undis levibus
Prævenit omnes remiges.

   Tu solus o bis inclyte,
Solus bravii duplicis
Palmam tulisti, tu duas
Simul parasti laureas.

   Adesto nunc, et percipe
Voces precantum supplices,
Nostri reatus efficax
Orator ad Thronum Patris.

   Per te, per illum carcerem
Honoris augmentum tui,
Per vincla, flammas, ungulas,
Per carceralem stipitem,

   Per fragmen illud testeum,
Quo parta crevit gloria,
Per quem trementes posteri
Exosculamur lectulum.

  Miserere nostrarum precum,
Placatus ut Christus suis
Inclinet aurem prosperam;
Noxas nec omnes imputet.

   Si rite solemnem diem
Veneremur ore, et pectore
Si sub tuorum gaudio
Vestigiorum sternimur:

   Paulisper huc inlabere,
Christi favorem deferens,
Sensu gravati ut sentiant
Levamen indulgentiæ.

   Sic nulla jam restat mora,
Quum excitatam nobilis
Carnem resumat spiritus,
Virtute perfunctam pari.

   Ut quæ laborum particeps,
Commune discrimen tulit,
Sit et coheres gloriæ
Cunctis in ævum sæculis.

   Præsta Pater piissime,
Patrique compar Unice,
Cum Spiritu Paraclito,
Regnans per omne sæculum.
   Amen.

 

   Ha llegado la admirable pasión
de un diácono, mártir santo,
a quien victorioso se da la ardiente
corona por su clara fuerza.

   Bienaventurado aquel espíritu
a quien tras el triunfo de la batalla,
tras las crueles ataduras de la cárcel,
acogió la corte celestial.

   Después de tanta sangre derramada,
todos veneran perperuamente al mártir,
al que unos cascotes de barro
hieren con sus agudos filos.

   No es quebrantado por ningún dolor
ni vencido por ningún castigo;
mientras soporta las llamas
en medio de los garfios su fe permaneció firme.

   Después colocan al fiel soldado de Cristo
en blando lecho y,
abandonado el peso de la carne,
su espíritu emigra a los astros.

   El malvado ordena
arrojar el cadáver a las fieras para que lo devoren,
mas el lobo hambriento es alejado del cuerpo
por un cuervo que lo custodia.

   Un terrible furor excita al tirano,
que ordena sumergir
en las profundidades del ponto
al mártir cosido a un pequeño saco.

   Por mandato de Cristo
es devuelto a la orilla con el mayor honor;
llevado sobre las calmadas aguas,
adelanta a todos los remeros.

   Tú solo, oh, dos veces ilustre,
sólo tú conseguiste la palma
de un doble triunfo,
tú alcanzaste al mismo tiempo dos laureles.

   ¡Asístenos ahora y escucha
las voces suplicantes de quienes te rogamos,
eficaz defensor de nuestros pecados
ante el trono del Padre!

   Por ti, por aquella cárcel
que hizo aumentar tu honor,
por las cadenas, el fuego, los garfios,
por la traba carcelera,

   Por el pedazo aquel de teja
con que creció la gloria que habías alcanzado
y por el lecho que, temblorosos,
tus descendientes besamos con fervor,

   Apiádate de nuestras preces
para que Cristo, benévolo con los suyos,
incline benigna su oreja
y no tome en cuenta todas nuestras faltas.

   Si veneramos debidamente este día de fiesta
con nuestra voz y nuestro corazón,
si nos postramos con gozo
al pie de tus reliquias,

   Baja un momento entre nosotros
y tráenos el favor de Cristo,
para que nuestras almas abrumadas
noten el alivio de su perdón.

   Así que, no haya demora alguna
para que tu noble espíritu ocupe de nuevo
y resucite tu carne,
que dio muestras de pareja virtud,

   A fin de que aquélla que participó de sus fatigas
y corrió un riesgo común
sea también coheredera de su gloria
por todos los siglos de la eternidad.

   Concédenoslo, Padre bondadosísimo,
y tú, unigénito igual al Padre,
que reinas con el Espíritu Paráclito
por todos los siglos.
   Amén.

1.Breviarium Gothicum, f. CCVI.
Traducción estrofas 1 a 8 y doxología: Castro Sánchez, José (introducción, traducción, índices y notas) - García Ruiz, Emilio (col.), Corpus christianorum in translation, 19. Himnodia Hispánica. Himno nº 178. Para el día de san Vicente. Ed. Brepols, Turnhout 2014, p. 481.
Traducción resto del himno: Rivero García, Luis en Prudencio, Obras II. Libro de las Coronas (Peristephanon): Pasión del mártir san Vicente (fragmento).. Ed. Gredos, Madrid 1997, pp. 182-183.

Se recuerda que hasta la fecha no existe traducción oficial de Breviario.

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