La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Hierusalem gloriosa (1)
(Die XVII Junii. In festivitate sancti Adriani et Nataliæ. Ad Vesperum, in Laudibus, in exeunte Vespera / 17 de junio. Santos Adrián y Natalia. Vísperas, Laudes y segundas Vísperas).
Nota: 16 de junio en el calendario actual

   Hierusalem gloriosa,
Mater una Martyrum,
Sors beata post labores,
Jus pium post turbines,
Quæ tuorum læta cursu
Promptior adtolleris;

   Terge luctum, sume plausum,
Pande portum civibus:
Excipe quos sustinebas
Post triumphos lætior,
In quibus victrix resultas,
Da decus victoriæ.

   Adrianus cum beata
Conjuge Natalia,
Ferculum duplex amoris,
Unio charismatis,
Munus igneum, pignus almum,
Cœlibe connubium:

   Hoc die tibi dicantes
Vota conscientiæ,
Cursibus ad te recurrunt:
Hinc ovantes invicem,
Dant Deo dona vicissim
Conjugalis gratiæ.

   Enitet ille supremo
Passionis stigmate;
Hæc piæ compassionis
Destinato munere:
Cursus est diversus illis,
Sors, et una gloria.

   Hic viris pro spe superna
Conligatis miscitur;
Adnotari cum Beatis
Semper optat illico:
Hincque vaccis inligatur,
Huicque rursus traditur.

   Uxor hunc visura surgens
Percitis congressibus,
Carceres adit remotos,
Castra cernit Martyrum;
Osculat vincla beata,
Fert viro constantiam.

   Suadit utpote Palæstræ
Vim sacræ certaminis;
Suadit hinc promissa cœli,
Suadit et plus perpetim
Voce, voto et impetrato,
Muneris instantia.

   Liber hujus evocatu
Vinculis carnalibus
Cæditur, exenteratur,
Nexibus distenditur;
Et pedum compage truncus
Corpore dissolvitur.

   Chara hujus in supremis
Mota conjux osculis,
Surge, dixit, pone dextram,
Quam recisam conjugi
Des mihi pignus amoris,
Des stipem dulcedinis.

   His manum libens tetendit,
Quam recisit carnifex:
Nec mora mox inter ipsa
Enecatus vulnera,
Conjugem dote secunda
Sanguinis hereditat;

   Quæ sacri laboris usum
Prorogans certantibus,
Quicquid est pœnale, substat
Molle tritum debile:
Præmonet, jubet, fovetque
Provocatrix gloriæ.

   Cerneres virile robur
Fervidis conatibus,
Artubus fessis mederi,
Conligare vulnerum
Inditis plagas fomentis,
Vel medelis congruis

   Serviens manu, vel ore
Martyrum discrimini,
Fert eis consulta pacis,
Fert cibum solaminis;
Obsequens effecta cunctis,
Plectitur in singulis;

   Quæ tamen viri corona
Per triumphos reddita,
Dum suum corpus piorum
Inlinit cruoribus,
Nil minus perfert ab illis,
In quibus hæc vicerit.

   O sacrum vere honestum
Vinculum connubii!
O novus cursus laborum
Junctionis unicæ!
Ambo currunt, ambo vincunt;
Est utrisque gloria.

   Hæc tua, Custos Superne,
Munerum diversitas,
Pertrahas, signes ad illam
Laureandos Patriam,
Qua tibi laudes Beati,
Post agones insonant.

   Clarus ille hic coruscat
Michael Archangelus,
Utpote Deus patrandis
Eminens virtutibus:
Dat locum nomen vigoris
De favore muneris.

   Hujus ergo imprecatu,
Vel tuorum Martyrum,
Ferto nobis hanc medelam,
Qua reatum diluas,
Criminum nodos resolve,
Da fomentum gratiæ;

   Quo tremenda judicantis
Cum dies inluxerit,
Festa, quorum prædicamus,
Misceamur gaudiis;
Et quibus non est corona,
Sit fides ad gloriam.

   Laus tibi per omne tempus
Trinitas indifferens,
Laus, honor, virtusque summa,
Singularis gloria;
Quæ Dominum te sæculorum,
Personet in sæcula.
      Amen.

 

   Jerusalén gloriosa, madre única de mártires, bienaventurada herencia después de las fatigas, piadosa ley después de las tempestades, que gozosa por la carrera de los tuyos los ensalzas con presteza.

   Seca nuestro llanto, recibe nuestro aplauso, abre tu puerto a tus conciudadanos, acoge con alegría después de sus triunfos a quienes esperabas, da el honor de la victoria a aquellos en quienes tú exultas victoriosa.

   Adrián con su bienaventurada esposa Natalia, doble manjar de amor, unión de gracia, presente inmenso, prenda santa y casto matrimonio,

   Ofreciéndote en este día los deseos de su conciencia, en su carrera hacia ti corren desde aquí animándose mutuamente, uno después de otro ofrecen a Dios los dones de la gracia conyugal.

   Brilla él por el supremo estigma de la pasión, ella por la firme
ofrenda de su piadosa compasión, la carrera es distinta para
ellos, su herencia una misma gloria.

   Este se mezcla con unos varones unidos por la esperanza de lo alto, al punto desea vivamente ser inscrito con los bienaventurados,
por una parte es atado con collares de hierro, por otra, además, encerrado.

   La esposa, levantándose para ir a visitarlo, con paso apresurado se dirige a las apartadas cárceles, ve al ejército de mártires, besa sus bienaventuradas ataduras y lleva constancia a su marido.

   Naturalmente lo persuade a la ocasión de lucha del sagrado combate, después lo persuade a las promesas del cielo, y lo persuade a seguir sufriendo, alcanzando con las palabras su deseo, la proximidad de la recompensa.

   Libre de las ataduras de la carne por las exhortaciones de ella, es golpeado, es torturado, es estirado en sus articulaciones, y en su cuerpo el tronco es separado de la articulación de los pies.

   Conmovida su querida esposa, en medio de sus últimos besos le dice: "Levanta, extiende tu diestra para que cuando sea cortada me la des a mí, tu esposa, como prenda de amor, me la des como óbolo de dulzura".

   Él de buen gado les tendió la mano, que el verdugo cortó, y sin demora, agotado enseguida por las mismas heridas, hace a su esposa heredera de la dote segundac de su sangre.

   Ella, extendiendo a los que luchan el beneficio de su sagrado esfuerzo, les advierte que todas las penalidades que les quedan son suaves, triviales y fáciles, los ayuda y los conforta incitándolos a la gloria.

   Se podía ver el vigor propio de un hombre curar con ferviente empeño los exhaustos miembros y cerrar las llagas de las heridas aplicando los calmantes y remedios adecuados.

   Sirviendo de palabra y de obra al peligro de los mártires, les ofrece consejos de paz, les ofrece el alimento de su consuelo y, haciéndose seguidora de todos, sufre en cada uno.

   Pero ella, otorgada a su marido la corona tras el triunfo, mientras unge su propio cuerpo con la sangre de los santos, nada en absoluto sufre de aquellos los que ella venció.

   ¡Oh sagrado y verdaderamente honesto vínculo del matrimonio!, joh desconocidos caminos de las fatigas de la única unión!, ambos corren, ambos vencen, y los dos tienen la gloria.

   Que esta diversidad de tus dones, guardián celestial, arrastre a los perezosos, para ser coronados de laurel, a aquella patria en la que los bienaventurados, después de su lucha, hacen sonar alabanzas en tu honor,

   Que ahora el luciente y brillante arcángel Miguel ¿quién como Dios?, que se distingue por realizar milagros, dé lugar al vigor y nos dé el don de la recompensa.

   Así pues, por su intercesión y la de tus mártires concédenos el remedio para lavar nuestras culpas, deshaz los nudos de nuestros crímenes y danos el bálsamo de tu gracia,

   Para que, cuando brille el día tremendo del juicio, nos unamos a los gozos de aquellos cuya festividad proclamamos y tengan fe para la gloria aquellos que no tienen la corona.

   Alabanza a ti por siempre, Trinidad indistinta, alabanza, honor y fuerza suma, gloria única, que te cante a ti como Dios por los siglos de los siglos.

1. Breviarium Gothicum, ff. CCXLI-CCXLIII.
Traducción: Castro Sánchez, José (introducción, traducción, índices y notas) - García Ruiz, Emilio (col.), Corpus christianorum in translation, 19. Himnodia Hispánica. Himno nº 86. Para el día de los santos Adrián y Natalia. Ed. Brepols, Turnhout 2014, pp. 241-243.

Se recuerda que hasta la fecha no existe traducción oficial de Breviario.

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