La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

O! Decus sacrum Virginum
(Die XV Augusti. In festo Assumptionis Beatae Mariae. Ad Vesperum, in exeunte Vespera / 15 de agosto. La Asunción de Santa María Virgen. Vísperas y segundas Vísperas)

  O! Decus sacrum Virginum,
Quem virgo vehit unicum,
Et virgines almificum
Sequuntur sanctae Dominae.

   Qui plaustrum domicilium
Faxisti jam virgineum,
Quo cum cuneis virginum
Cluit caput praecipuum.

   Hoc templum jam terrigenum
Numen cudit coelicolum,
A quo redemptum saeculum
Extat, et omne tartarum.

   Qui Matrem, ac Discipulum
Consimiles in exitu
Fecisti, ut prodigium,
Propter decus virgineum.

   Quorum dum tumba corpora
Lege suscepit propria;
Elata hinc divinitus
Sunt, ubi cernit Filium.

   Nec credi fas ullo modo
Potest jam tali Filio
Matris interire tabida
Sic dilabi sacra caro.

   Quam et si sopor adiit,
Et lacu terrae latuit,
Qualiter hinc adsumitur,
Postea sed coelo traditur.

   Qui sic suscepit Virginem
Poli terraeque reginam,
Et Angelorum compotem
Fecit in arcem sublimem.

   Dies, quo haec subducitur
Mater cunctarum gentium,
Coeli quo petit intimum
. . . . . . . . . . . . . .

   Illic virgo sanctissima
Nostra defer precamina,
Quo tu tranasti gloria
Adsumptionis inclyta.

   Per tuum Unigenitum,
Quem genuisti Dominum,
Coeli petamus gremium
Diu per omne saeculum.
Amen.

   Lustre sagrado de las vírgenes,
el único al que una virgen llevó en su seno,
al que acompañan las vírgenes
como su Señor santo y glorioso.

   Que estableciste tu morada
en un claustro virginal
que ocupa un lugar principal
allí donde moran las vírgenes.

   El Dios celestial ha forjado
este templo terrenal
y desde él el mundo redimido
se sobrepone al reino de los muertos.

   Por el lustre de la virginidad
tú hiciste que tu madre y el discípulo
compartieran la muerte
de forma milagrosa.

   Pues si, atendiendo la ley que le es propia,
la tumba recibió sus cuerpos,
desde la tumba y por obra del cielo
fueron elevados y desde allí ve a su Hijo cara a cara.

   Y de ninguna manera
cabe creer para tal Hijo
que el sagrado cuerpo de su madre
sufriera la corrupción del sepulcro.

   Cierto es que le acometió el letargo
y estuvo oculta en lo profundo de la tierra
pero fue arrancada de allí
y luego llevada al cielo.

   Quien de este modo recibió a la Virgen
como reina del cielo y de la tierra,
la hizo también señora
de los ángeles en los sublimes alcázares.

   Este es el día
en el que el que la madre de todas las gentes
es llevada a lo alto y se dirige
a lo más recóndito de los cielos.
. . . . . . . . . . . . . .

   Virgen Santísima,
arrastra nuestros pecados
desde el lugar donde tú penetraste
con el glorioso triunfo de tu asunción.

   Por tu Unigénito, nuestro Señor,
a quien engendraste,
que alcancemos el regazo celeste
para siempre. Amén.

 

Breviarium Gothicum, f. CCLXXXIII.
Traducción por D. Carlos Arana Tarazona para La Ermita. Noviembre 2015. Cotejada con la edición de Blume, Clemens, Hymnodia Gotica. Die Mozarabischen Hymnen des alt-spanischen Ritus. Himno nº 83, p. 120. Téngase en cuenta que existen pequeñas diferencias entre las versiones latinas del Breviario y de la Hymnodia Gotica.

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