La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Vox ecce Vatum vivida personat (1)
(Die XIV Decembris. In festo sancti Justi et Abundi. Ad Vesperum, in Laudibus / 14 de diciembre. Santos Justo y Abundio. Vísperas y Laudes)
   Vox ecce Vatum vivida personat
Venire Christum, nascique nuntiat;
Nunc festa cujus plebs pia celebrat;
Quæ ferens undam lucidam promicat.

   Quem Gabrielis vox clara nuntiat;
Quem Virgo parit, quæ sola rutilat,
Fœtosa Virgoque lactat,
Nutrixque Virgo se cui dedicat.

   Cujus dicata passio provocat,
Ut quis fidelis sanguine rubeat,
Et passionis munere polleat,
Utroque sese perimi gaudeat.

   Justi, et Abundi quem sequi cursitat
Sacra voluntas; quem quoque nuntiat
 Sequi debere; qui in fide latitat
Se fore fortem voceque jubilat.

   Hos hunc sequentes, perimi judicat
Numerianus, qui Olybrio hoc imperat
Ut Christianos ensi subjiciat,
Christique Servos publicitus opprima

   Justum en Olybrius, ut audii
Furore raptus, nec neve quæritat,
Si Christianus ipse sit explorat:
Sed Christi Servus illico clamitat:

   Se esse fidelem: nec mori dubitat.
Præses in ita conterritus provocat
Membra fidelis, nec neve clamitat;
Ut hunc rotarum ars sæva proterat.

   Sed mens ditata minime trepidat;
Voceque clara cantica jubilat:
Quem sibi Christus ita mirificat,
Ut vota vincens, jam liber offerat.

   Ferox Tyrannus vocibus intonat:
Fornax ut atrox ignibus ardeat,
Testis et Almi membra suscipiat,
Offerre thura Martyr ut ambulat,

   Aut igni ira concita pereat
Seque severæ morti subjiciat,
Flammæque rogis citus inhæreat:
Ne contraire præsidi valeat.

   Sed quem ditata mens bene sublevat;
Et meritorum gratia dedicat,
Nec flamma vincit, nec pœna superat;
Sed igne trusus, illæsus ambulat.

   Adhuc Abundus dum pie spectitat,
Sese citatim Martyri sociat;
Mentemque Christo subito delibat;
Ipsique Olybrio vocibus inrogat.

   Cujus cum fama præsidi personat;
Infremit ira, terrere inchoat:
Sanctus Abundus, ut idolis cedat;
Illisque cedens thus liber offerat.

   Sed quia Sanctus vinci nequiverat,
Justum sodalem facibus imperat
Aduri, cujus ut vita pereat,
Jamque cito discrimini cedat.

   Mare sed is qui pedibus ambulat;
Potensque clausos corpore transvolat;
 Ignis pœnas hos fugere provocat,
Itemque tutos sistere factitat.

   Hos ipse Sanctis æthere sociat,
Et ignis ille flammeus evolat,
Et quos urendo flamma susceperat,
Extrita rore frigida consecrat.

   Ut nec capillus capitis ardeat;
Nec ipsa vestis ignibus hæreat;
Sed rore tincta, tutave maneat:
Hæc cuncta regens Spiritus actitat,

   Exemplo quorum nunc pius audeat
Quisque fidelis, munus et inferat
Sui precatus, menteque serviat,
Qui misertus omnia judicat.

   Ipse precantum vota suscipiat;
 Et paradisi januam aperiat,
Qui in æthere tonans nos pius adjuvat,
Cunctaque solus dimicare vult.

   Sit honor illi, qui solus intonat
De sede poli, cunctaque judicat:
Eique sese lingua subjiciat;
Per omne sæculum carmina concinat.
   Amen.

 

   He aquí la voz de los profetas resonando viva, anunciando que vendrá y nacerá Cristo, cuya festividad el pueblo piadoso celebra ahora, el cual resplandece ofreciéndonos el agua luminosa,

   A quien anuncia la voz sonora de Gabriel, a quien da a luz la
única que resplandece como virgen, a quien amamanta la única
Virgen fecunda y a quien se consagra la Virgen nutricia,

   Cuya sagrada pasión invita a que cualquier fiel se tiña de rojo
con su sangre y se enriquezca con el don de la pasión y se alegre de morir voluntariamente.

   A quien la sagrada voluntad de Justo y Abundio se apresura a seguir, a quien anuncia que también debe seguir el que en la fe se escuda y grita con júbilo que él es fuerte.

   Numeriano sentencia que quienes lo siguen sufran la muerte y
ordena a Olibro que someta a los cristianos a la espada y mate a los que se manifiestan siervos de Cristo.

   He aquí que en cuanto Olibro lo oye convoca a Justo, presa de furor también lo interroga con insistencia, intenta averiguar si
es cristiano, entonces el siervo de Cristo grita al instante

   Que es creyente, y no duda en morir; el gobernador, airado, hostiga los miembros del creyente y, además, a gritos exige que la cruel máquina de ruedas lo triture.

   Pero su alma enriquecida' de ninguna manera tiembla y con
voz sonora grita con júbilo cánticos, y Cristo lo exalta para sí,
de manera que ya libre le ofrece victorioso sus alabanzas.

   El fiero tirano con voz atronadora ordena que el horrible horno arda en llamas y reciba los miembros del santo testigo para que el mártir pida ofrecer incienso

   O, unida la ira al fuego, perezca y se someta a una cruel muerte y pronto quede adherido a la pira en llamas para que no pueda contradecir al gobernador.

   Pero a quien su enriquecida alma felizmente eleva y la gracia de sus méritos consagra ni la llama lo vence ni el castigo lo somete, sino que, metido en el fuego, deambula sin sufrir daño.

   Por su parte Abundio, mientras lo mira con piedad una y otra
vez, se une rápidamente al mártir y súbitamente ofrece su alma
a Cristo y a voces increpa al mismo Olibro.

   Cuando este ultraje suena en los oídos del gobernador, brama de ira y empieza a atemorizar al santo Abundio para que ceda ante los ídolos y, cediendo ante ellos, libremente les ofrezca incienso.

   Pero puesto que el santo no podía ser vencido, ordena quemar con teas a su compañero Justo para que su vidad perezca y rápidamente ceda ya ante el peligro.

   Pero aquel que camina con sus pies sobre el mar y con su cuerpo atraviesa las puertas cerradas, provoca que estos eviten el castigo del fuego e igualmente hace que estén salvos.

   Él los une a los santos en el alto cielo y aquel fuego de brillante llama se desvanece y a quienes la llama había recibido para quemarlos, apagada por el frío rocío, los consagra;

   De manera que ni el cabello de su cabeza arde ni su mismo vestido se adhiere al fuego, sino que bañado por el rocío permanece intacto; esto obra el Espíritu que lo rige todo.

   Que con su ejemplo ahora todos los fieles piadosos se atrevan a presentar la ofrenda de su ruego y sirvan en su alma a aquel que misericordioso todo lo juzga.

   Reciba los votos de los que ruegan y abra la puerta del paraíso el que, tronando en el alto cielo, nos ayuda compasivo y resplandece rigiéndolo todo él solo.

   Sea el honor a aquel que es el único que truena desde su sede del cielo y lo juzga todo, y que a él se someta la lengua y cante himnos por todos los siglos.
   Amén.

1. Breviarium Gothicum, f. CCCXLVIII.
Traducción: Castro Sánchez, José (introducción, traducción, índices y notas) - García Ruiz, Emilio (col.), Corpus christianorum in translation, 19. Himnodia Hispánica. Himno nº 145. Para el día de los santos Justo y Abundio. Ed. Brepols, Turnhout 2014, pp. 294-395.

Se recuerda que hasta la fecha no existe traducción oficial de Breviario.

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