La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Sacræ triumphum martyris (1)
(Die XII Julii. In festo sanctæ Martianæ, virginis et martyris. Ad Vesperum, in Laudibus, in exeunte Vespera / 12 de julio. Santa Marciana, virgen y mártir. Vísperas, Laudes y Vísperas de salida)

    Sacræ triumphum martyris.
Celebret vox Ecclesiæ:
 Camæna sit cunctis una
Martianæ in laudem virginis.

   Quæ, passionis præmium,
Dum tendit adipisci:
Ultro ad palæstram gloriæ
Audet prompta concurrere.

   Hæc namque adstantem dæmonis
Cernens adlisit effigiem;
Sub cujus larga perpetim
Fluebat unda gressibus.

   Mox flagris cæsa trahitur
Celsa ad Prætoris atria:
Atque ille ludis allicit,
Prosternit membra Virginis,

   Quam prædo pudicitur,
 Dum inter umbras sequitur,
Oble tata extemplo cœlitus
Secluditur maceria.

   Vincta deinde stipite
Pro vana voce includitur;
Sed pœnas fert blasphemia,
Ruinas, et incendia.

   Emissa namque bestiis,
Leo præcurrit percitus;
Adoraturus veniens,
Non consumpturus Virginem.

   Taurus dehinc prosiliens
Forma et mugitu horribili
Sulcabat ejus teneras
Papillas, ictu vulnerans.

    At fera pernix corpore
Et maculoso tegmine
Letali dente ad ultimum
Membra Puellæ laniat.

   Post hos triumphos anima
Vinclis elapsa corporis,
Plaudens petit ad libera
Summi Poli fastigia.

   Deo Patri sit gloria,
Ejusque soli Filio,
Sancto simul Paraclito
In sempiterna sæcula.
      Amen.

 

   En este triunfo de la santa Mártir
alza su voz la Iglesia jubilosa:
un poema resuena en homenaje
de la virgen Marciana.

   Están ya preparados los tormentos
para dar el martirio a la doncella,
más ella se dispone a presentarse
en más alta palestra.

   Derriba, simplemente con mirarle,
un ídolo satánico asentado
sobre una fuente de la que manaba
larga corriente de caudal templado.

   La trasladan después, a latigazos,
hasta la acrópolis donde el pretor era;
como por juego choca contra ella,
la tira al suelo y la pisotea.

   El pregonero se recrea infame,
poniendo a la subasta su belleza,
cuando quiere procaz avergonzarla,
un seto milagroso protege su pureza.

   Atada al poste, en vano pretendían,
simulando su voz, fingir que cede,
pero aquella blasfemia se castiga:
el incendio y la ruina se suceden.

   Es expuesta a las fieras, al instante
un león se le acerca, la olfatea,
lame sus pies y vuelve a sus cubiles:
no vino a devorarla.

   Viene después un toro, sus mugidos
refuerzan lo terrible de su aspecto,
embiste y con sus astas afiladas
rasga su blanco seno.

   Se aproxima por fin un leopardo
rápidamente, con su piel manchada,
que lacera sus miembros y devora
el sacro cuerpo de la virgen santa.

   Tras estos triunfos, su alma liberada,
suelta ya de ataduras terrenales,
vuela entre nubes, entre aplausos vuela,
buscando las moradas celestiales.

   De Dios Padre es la gloria y de su Hijo,
el Redentor del mundo, en compañía
del Espíritu Santo que promete
el reino de la luz y la alegría.
   Amén.
 

1.Breviarium Gothicum, f. CCLVIII.
Traducción: Gómez-Chacón y Díaz Alejo, Balbino, Oficio Divino. Liturgia de las Horas según el Rito Hispano-Mozárabe. Tomo IV: Propio de los santos. Enero-julio (obra inédita facilitada a La Ermita en febrero de 2016).

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