La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Te decet ymnus in Syon Omnipotens
(Die VII Februarii. In festo sanctae Dorotheae, virginis et martyris. In Laudibus / 7 de febrero. Santa Dorotea, virgen y mártir. Laudes)

Nota.
Del himnario antiguo que figura en el Breviario como "Ymni de toto circulo anni" (fol. XCVI).

   (*) Te decet ymnus in Syon Omnipotens
Dum quisque reddit votum in Iherusalem.
Fide sumens in voto constantiam
Expellit sese cunctis ab inlecebris
Ut te sequatur crucem sibi baiulans.

   Hoc documento priores Apostoli
Egerunt actu fidei probabiles
Hoc predicando fundabere ecclesiam
Materque vera persistens incolomis
Enixa sponsum profert alma pignora.

   In infolatus agmina potissima
Nectareosque fructus in martiribus
In confessores fert donum uberrimum
Dum gloriatur in regnis celestibus
Se perceptura opes inefabiles.

   Hinc odierno bis binis in testibus
Resultans victrix transmittit regalia
Tibi rex poli abta vel suabia
Munera vere balde probatissima
Que tuo idem lucravit ex sanguine.

   In Dorotea ligustra ambrosea
Liliorumque ac rosarum destinat
Vel in Callistem Cristetemque violas
Oppletas valde odore gratissimo
Vel preciosum ferculum in Teufilo;

   Quorum certatrix Dorotea prior est
Duplici comta laurea prefulgida
Virginitatis nempe hac martirii
Adeptam fructum in lucro consortium
Sororum duum tertium vel Teufilo.

   Cappadocene Cesaree civitas
Hec cives orta summo in presidio
Specimen urbi prebet imitabile
Fide prepollens vita morum enitens
Martiriali triumfum expediens.

   Opinione huius sacre virginis
Infandus preses comperta Sabricius
Discutiendam sisti sibi precipit
Temtatur blandis ac suadellis decipi
Idem deterrit minis perasperrimis:

   Quam ut prespexit preses inperterrita
Furens catasta trucidandam sublimat
Set insons penam incunctanter perferens
Elata voce nomen Christi predicat
Unum cum Patre fore hac Paraclito.

   Cuius ad finem [fidem] enervandam callidus
Christetem simul cum Callistem provocat
Sibimetipsi parilem ut faciant
Set mox correcte per ipsam credidere
Que facta esset celeps iam augustior

   Quis enarrare tua Christe valeat
Miraculorum opera insignia
Que agis ipse dum sanctos glorificas?
Nam stanti ales presul ad custodiam
Cum corruentes corrigas clementius.

   Afflata cuius virgo sancta Flammine
Fert iam elapsis salutem sororibus
Restaurans mentem ortamentis fidei
In his ferborem recreat martirii
Quod properarent hic ad palmam alacres.

   Inlusum ita se dolens Sapricius
Ambarum censet artus cupam urere
Quarum ex nece dum ulcisci nititur
Victrices fecit ethera conscendere
Ad obtinenda diadema regia.

   Gavisa celeps dum ex hoc presisteret
Luenda penis sublimatur stipite
Dilaniatur flagris adque ungulis
Libenter perfert facies [faces] in lateribus
Ad palmas vultum properas illarum.

   Atrocitatem supergressa presidis
Spiculatori perimenda traditur
Nubtura sponsum iam quoheres martirum
Sibi petenti Teufilo scolastico
Munere misso laureatur sanguine.

   E paradiso destinata munera
Teufilus sumens admiratur stupidus
Trium melorum vel rosarum suabium
Quorum afflatus renovatur vivido
Credendo laudat Christum Dei Filium.

   Quum esset olim crucis Christi derisor
Confessor factus repente potissimus
Diffuso ore crucifixum predicans
Simulacrorum imposturam in flammas
Funesta coram preside prenuntiat.

   Tunc furens iudex hunc sistit eculeo
Afficiendum penis noxialibus
Quem ut advertit vultu imperterritum
Ac pertinacem in fide persistere
Perimit ense mox effecta martirem.

   Ob hoc Redemtor supplices exposcimus
Ut quique horum congaudemus meritis
Et diem festum botibe excolimus
Ab his defensi careamus vitiis
Expiemurque cunctis a deliquiis.

   Hii quoque nostris fabendo miseriam
Conpatiendoque necessitatibus
Cunctis adsistant patroni assidui
Ut nunc ereptos ab adversitatibus
Victuros secum profeant [provehant] ad premium.

   Presta quesumus unitas potentia
Summa qui regis seculorum secula
Ut te fruamus sine fine tempora
Lux angelorum et dies perennius
Sol ipse nobis vigeas perpetuus.

V/. Justorum anime.

 

 (*) Las palabras entre corchetes [ ] son correcciones realizadas en el propio Breviario.

   (*) A ti, Omnipotente, se debe alabanza en Sión, mientras todos dirigen su súplica en Jerusalén y, teniendo por la fe confianza en su súplica, se apartan de todas las tentaciones para seguirte a ti llevando su cruz.

   Con esta enseñanza vivieron los primeros apóstoles, dignos de alabanza por su acto de fe, predicando esto fundaron la Iglesia que, cual verdadera madre, manteniéndose incólume, da a luz y ofrece a su esposo santos presentes.

   Ofrece en los sacerdotes un poderosísimo ejército, en los mártires frutos de néctar y en los confesores un riquísimo presente, mientras se gloría de que ella recibirá en el reino celestial incontables riquezas.

   Por eso hoy, exultante por su victoria en los cuatro mártires, a ti, rey del cielo, te ofrece presentes regios, dulces y apropiados, verdaderamente muy deseables, que ganó también por tu sangre.

   En Dorotea logra la ambrosía de ligustros, lirios y rosas, en Cristeta y Calista violetas de intensísimo y gratísimo olor y en Teófilo un precioso manjar.

   Precediéndoles está la guerrera Dorotea, ceñida con luminosa y doble corona de laurel, la de la virginidad y la del martirio, ganando como recompensa la compañía de sus dos hermanas y, después, la de Teófila.

   Ésta, que vivía en la ciudad de Cesarea de Capadocia, nacida en la mayor riqueza, ofrece a su ciudad un ejemplo digno de imitación, destacada por su fe, distinguida por sus costumbres y dispuesta al triunfo del martirio.

   Conocida la fama de esta sagrada virgen, el malvado magistrado Sabricio ordena que sea llevada a su presencia para interrogarla; intenta engañarla con halagos y promesas y al mismo tiempo la aterra con terribles amenazas.

   Cuando el gobernador la vio impertérrita, fuera de sí manda que la suban al potro de castigo para torturarla, mas ella, inocente, soportando sin vacilación el castigo, levantando su voz, proclama que la persona de Cristo es una con el Padre y el Paráclito.

   Con el fin de debilitar su fe, el astuto [gobernador] llama a Cristeta y también a Calista para que la hagan igual a ellas, pero pronto creyeron, atraídas al recto camino por ella, ya convertida en santa digna de devoción.

   ¿Quién, Cristo, podría cantar las insignes obras de los milagros que tú haces cuando glorificas a tus santos? Pues con tu cuidado proteges al que no cae y con gran clemencia pones en el camino recto a los que se pierden.

   La santa virgen, inspirada por tu espíritu, lleva la salvación a sus hermanas ya caídas, fortaleciendo su espíritu con las exhortaciones de la fe; en ellas reaviva el deseo del martirio, para que de aquí corran alegres a la recompensa celeste.

   Dolido Sabricio por haber sido burlado de este modo, piensa quemar los cuerpos de ambas en una cuba; cuando ponía todos los medios para vengarse de ellos con la muerte, consiguió que subieran a los cielos victoriosas y se apoderaran de la diadema real.

   Mientras la santa resistía gozosa por esto, es levantada en el potro de castigo para ser torturada; es desgarrada por los azotes y los garfios y, soportando con gusto las teas en sus costados, corre con la alegría en el rostro a la recompensa celeste.

   Sobreviviendo a la crueldad del magistrado, es entregada a un verdugo para que sufra la muerte, pronta a unirse a su esposo y coheredera ya con los mártires; es laureada con su sangre, enviándose al magistrado Teófilo el presente que pedía.

   Teófilo, lleno de admiración y estupor, toma el presente de tres manzanas y tres rosas olorosas enviado desde el paraíso, y renovado por su fuerte aroma, cree y alaba a Cristo, Hijo de Dios.

   Aunque antes se había burlado de la cruz de Cristo, convertido de pronto en valiente confesor, predica a grandes voces al crucificado y en presencia del magistrado denuncia el fatal engaño de las estatuas, difamándolas.

   Entonces el magistrado, fuera de sí, manda ponerlo sobre el potro, para que sea torturado con crueles castigos; cuando advierte que resiste con rostro impertérrito y fe inmutable, en seguida lo atraviesa con la espada, dándole el martirio.

   Por esto, Redentor, suplicantes pedimos que cuantos nos alegramos con sus méritos y les damos culto devotamente en su festividad, defendidos por ellos, estemos libres de pecados y seamos purificados de todas nuestras faltas.

   Que también ellos, cuidando de nuestras miserias y compadeciéndose de todas nuestras necesidades, nos ayuden como patronos permanentemente, para que arrancándonos de las adversidades de ahora nos arrastren a la recompensa de la vida junto a ellos.

   Ayúdanos te suplicamos, Trinidad, poder sumo, que gobiernas los siglos de los siglos, para que gocemos de ti sin límite de tiempo y reines en nosotros eternamente, Tú, luz de los ángeles, día y sol perpetuo.
Amén.

   

   (*) Traducción tomada de Castro Sánchez, J. Himnos de la antigua liturgia hispánica en Sacris Erudiri nº 42, año 2003,  pp. 183-185.

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