La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

O Dei perénne Verbum (1)
(Die VI Augusti. In festo sanctorum Justi et Pastoris, martyrum. Ad Vesperum, in Laudibus / 6 de agosto. Santos Justo y Pastor, mártires. Vísperas y Laudes)

   O Dei perénne Verbum,
Patris ore próditum,
Órganum, qui imbecílle
Ádmoves Infántium
Dans eis spirâre flatum,
Vocis ut promant sonum:

   Tu pius adésto nobis,
Salve fibras gútturis,
Ora ínstrue loquélis,
Corda reple lácrymis;
Ut sacrôrum festa dignis
Præcinâmus cánticis.

   Ecce Justus, ecce Pastor,
Ambo juncti sánguine,
Quos pia fraternitâtis
Vínxerat germánitas,
Junxit æquâlis sacrátæ
Passiônis únitas.

   Hi tamen scholis reténti,
Dum instruúntur lítteris,
Audiéntes, quòd tyránnus
Intrat urbem pérsequens,
Illicò scholam relínquunt,
Et tabéllas ábnuunt:

   Áppetunt cursu deínde
Præsidis præséntiam,
Et crucem Christi sequéndo,
Corpus armant débile,
Quo triúmphos passiônis
Expedírent fórtiter.

   Hoc repéntè Daciáno
Nunciántes, ínquiunt:
Ecce advenîre Christum
Profiténtes párvuli,
Mortis ultrò passiónes,
Atque cædes pérpeti.

   Túrbidus ast inde Præses
Cóncitans senténtiam,
Ad suos fruces minístros,
Ut teneántur clámitat:
Fústibus jubens tenélla
Dissecári córpora.

   Tunc sacrátâ voce sese
Adloquúntur ínvicem:
Temnérent ut temporáles
Ritè pœnas córporis,
Quò futûrum possidérent
Gáudium cum Ángelis.

   Áudiens mox Daciânus
Mártyrum constántiam,
Excitâtus in furôre
Dictat hanc senténtiam:
Ut perémpti ambo fratres
Morte dirâ intércidant.

   Prótinus eos furéntes
Pértrahunt satéllites
Ad locum campi paténtem,
Quem ferunt Laudábile:
Ense illîc verberántur,
Laureántur sánguine.

   O locum verè beâtum,
Quo cruor recónditur
Sanctus ille Parvulôrum
Ad salûtem plébium!
Quovè multa sanitâtum
Signa ægris éfluunt.

   Nempe hîc Divîna virtus
Vincit iras Dæmonum;
Curat ulcus, membra sanat,
Et dolóres témperat,
Vota cunctoôrum recéptat,
Et ruéntes súblevat.

   Jam tuôrum passiône
Freta gaudet cívitas
Jure Compluténsis, almo
Quo láveris sánguine;
Et Geméllis mox camœnas
Redde voto débitas.

   Hinc, Deus, te postulâmus,
Ut precántes áudias:
Pelle morbos, solve vincla,
Et reláxa crímina;
Atque inlæsi futûram
Appetâmus Pátriam.

   Nóminis tui amôrem
Da tuis in sérvulis,
Temporâle nil amêmus,
Diligâmus ínvicem:
Te sequâmur, te canâmus,
Te fruâmur pérpetim.

   Laus tibi per omne tempus,
Trínitas indífferens,
Laus, honor, virtúsque summa,
Singulâris glória;
Quæ Deum te sæculôrum
Pérsonet in sæcula.
   Amen.

   Oh palabra divina eterna y santa,
Del pecho paternal de Dios salida,
Que a la tierna voz y a la garganta
De los niños moviendo y dando vida,
Un espíritu le das, con que levanta
La simplecita voz mal entendida.
Y haces que te ensalcen y te alaben
Los pequeñuelos que aun hablar no saben.

   Tú, piadoso Señor, nos favorece:
Las cuerdas suelta en las gargantas, suene
Con palabras la voz que a ti enderece:
Y el corazón de lágrimas se llene,
Para que sea cantada, cual merece,
De estos Santos la fiesta tan solemne.
Y porque pueda yo alabar cantando
los que muriendo te iban alabando.

   Veis aquí al Justo y al Pastor gracioso
Con vínculo de sangre ambos unidos,
Que a los que de hermandad un piadoso
Parentesco y amor tenia prendidos,
Prendió también con nudo mas premioso
Un tormento y pasión y unos gemidos.
Mas ya con libertad los premia el Cielo
A los que con prisión apremió el suelo.

   Estos oyeron en la escuela estando,
Do las primeras letras aprendían,
Que con sayones un tirano entrando
Por la ciudad, cristianos perseguían.
El escuela dejaron, arrojando
Las cartillas pequeñas que leían.
Oh dichoso arrojar de las cartillas,
De do nacieron tantas maravillas.

   Van a buscar desde allí corriendo
La presencia del fiero Presidente,
Y de Cristo la santa Cruz siguiendo,
Arman el cuerpo débil y inocente:
Porque el triunfo de la pasión muriendo,
Alcanzasen osada y diestramente.
¿Quién vio a la niñez tan fuerte, que osa
Acometer batalla tan furiosa?

   De esto súbitamente a Daciano
Le dan nueva diciendo de esta suerte:
Mira que está aquí un niño y un su hermano,
que confiesan a Cristo, y quieren verte,
cada cual por el nombre de cristiano
dice que sufrirá pasión y muerte.
Y mil tormentos antes de morir,
Y mas, si mas hubiere que sufrir.

   Turbado de esto el crudo Presidente,
De ira y furor los ojos encendidos,
A sus ministros, dura y feroz gente,
A grandes voces dice: sean prendidos.
Y con azotes manda fuertemente
Sus ternezuelos cuerpos sean heridos.
Y que la carne blanca y delicada
fuese con golpes ásperos rasgada.

   Entonces con palabras muy subidas
Se hablaron el uno al otro hermano:
Ahora es tiempo de que sean sufridas
Las penas temporales del tirano,
Porque después nos sean concedidas
Las alegrías del gozo soberano.
Para que con los Ángeles vivamos,
Ahora, hermano, es tiempo que muramos.

   Oyó Daciano, airado y muy furioso,
De los Mártires la constancia pura,
Y encendido con un furor rabioso,
Pronuncia esta sentencia con locura
Que ambos fuesen (ó caso doloroso)
Destruidos por muerte amarga y dura.
Obedecieron bien los carniceros,
Al bien tan tardos, cuanto al mal ligeros.

   Porque a ambos arrastrando los sacaron
Los feroces verdugos sin tardanza,
Y a un campo llano y ancho los llevaron,
Que llamaban el campo de alabanza:
A ambos el blanco cuello les cortaron:
Cada cual con su sangre palma alcanza,

Y así quedan en tierra degollados,
Y allá en el alto Cielo coronados.

   Oh lugar verdaderamente santo,
Que tienes de los niños escondida
La sangre, por quien Dios concede tanto,
Que a muchos pueblos da salud y vida.
Y de quien mana a los enfermos cuanto
Les puede dar la sanidad cumplida.
Dichosos los que junto a ti habitamos,
Pues de tus gracias y virtud gozamos.

   Que en ti la gracia y la virtud divina
Vence de los demonios los furores:
Las llagas cura, al cuerpo es medicina,
Y le templa y aplaca los dolores.
Oraciones recibe a la contina,
Levanta a los caídos pecadores.
Y hace otros milagros y señales,
En bienes convirtiendo nuestros males.

   Gózate ya en la muerte confiada
De estos Santos, ó Alcalá de Henares,
Y en la sangre bendita en que lavada
Estás, y que te ensalza entre millares:
Y a estos niños como eres obligada
Ofrece fiestas, himnos y cantares,
Óigase en ti perpetuamente el son
De los cánticos dulces de Sión.

   Aquí, buen Dios, aquí te demandamos
Oigas los que te ruegan humillados.
Suelta el mal y cadenas en que estamos,
Y los lazos afloja a los pecados.
Porque así libres más apetezcamos
Aquesos reinos bienaventurados.
Aquese gozo y bienaventuranza
Do nada hay que alcanzar, que no se alcanza.

   De tu nombre un amor nos da inflamado
A los que por tus siervos nos tenemos,
Ningún bien temporal de nos sea amado,
Y unos a otros mucho nos amemos.
A ti sigamos, tú seas alabado,
Contigo, en fin, de ti sin fin gocemos:
Sin miedo de mudanza ni siniestro,
A mayor gloria tuya, y más bien nuestro.

   Loor por todo tiempo te sea dado
Trinidad en esencia indiferente,
Loor, honra y virtud en sumo grado
Singular gloria, imperio eternamente.
Por lo cual de los siglos seas nombrado
Un Dios, un padre, un rey omnipotente.
Así lo diga el cielo, así el profundo,
así también lo diga todo el mundo.

   Amén.

1. Breviarium Gothicum, ff. CCLXXV-CCLXXVI.
Traducción tomada de una versión realizada por la Compañía de Jesús y recogida por el  P. Fr. Francisco Valerio Cifuentes en Opúsculos castellanos de Ambrosio de Morales, Tomo I, Madrid 1793,  pp. 46-50. Hemos actualizado la ortografía y ciertos arcaísmos pero sin alterar el resto. Esta traducción contiene en cada estrofa dos versos de más ausentes en el original latino.
Otra traducción.

Se recuerda que hasta la fecha no existe traducción oficial de Breviario.

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