La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

EL OFICIO DIVINO O LITURGIA DE LAS HORAS

Breviario

 

HYMNUS / HIMNO

Festum insigne prodit coruscum (1)
(Die V Februarii. In festo sanctae Agathae, virginis et martyris. In Laudibus / 5 de febrero. Santa Águeda, virgen y mártir. Laudes)
    Festum insigne prodit coruscum:
Voces in aula resonent cunctorum:
Deo, dicata plebs alumna tota
Pandite vota.

   Hæc virgo sancta, germineque clara
Sæculi cuncta respuit caduca;
Christum secuta, acriori pœnæ
Subdidit membra.

   Judex iniquus ipse Quintianus,
Virginem sanctam Agatham cum vidit,
Decem malignis feminis obscœnis
Tradi præcepit:

   Quam cum vidissent, blandiuntur verbis:
Audi præceptum Judicis monentis:
Adora deos, et lucrare vitam,
Præmiaque multa.

   Sed fide plena nobilis puella
Execrat cuncta vanitatum verba;
Spemque fixam retinet in Christo
Semper invicta:

   Quam Quintianus præsentari jubens,
Idola vana cogit adoranda;
Fortis puella retinet in Christo
Fidem perfectam.

   Iratus judex sibilat crudelis:
Tortores suos excitat immanis,
Torqueri jubet delicatum corpus
Puellæ sacrum.

   Pœnas inlatas viriliter portat:
Corpus intactum Domino conservat:
Fide, qua credit, omnia tormenta
Fortiter vincit.

   Additur pœna crudelis et sæva:
Virginis sacræ torquetur mamilla:
Diuque torta, abscidi præcepit
Ubera sacra.

   Tunc virgo sancta in carcere trusa,
Fortis in Christo facta est athleta,
Cujus e cœlis Angelica cura
Sanat mamillam.

   Splendor sanctus tenebras inlustrat:
Per totam noctem lux e cœlis emicat:
Pavore multo territi custodes
Fugiunt omnes.

   Furore plenus ultroneus tortor
Testas acutas, ignitos carbones
Corpus sacratum volutari jubet
Latere nudo.

   En terræmotus factus est immanis,
Mœrorque cunctos terruit tortores:
Unum oppressit nomine Silvanum
Pars parietis.

   Omnis conventus ille civitatis,
Tremore viso, sic concurrunt omnes
Judicem sævum volentes occidi;
Fugiit ipse.

   Post virgo læta ergastulis clausa,
Expandit manus, Dominum exorans,
Sacram efflavit animam in cœlos
Toga cum Sanctis.

   Angelus Dei descendit de cœlo,
Corpusque sanctum tumulat, honoris
Tabulas signat aureis scriptas
Litteris sacris.

   Judex iniquus, numquam erubescens,
Volvens inquirit ejus facultates:
Pessima morte morsibus equorum
Nece vastatur.

   Mira tam satis prodierunt signa
Anni vertentis facta comprobantia:
Æthnæus ipse mons eructavit
Ignem ardentem.

   Videntes cuncti rogum venientem,
Velum sepulchri simul expandentes,
Ignis stetit, honorificandum
Corpus beatum.

   Deus, qui tanta tribuisti dona
Virgini tuæ cœlestia regna;
Nobis indignis ob honorem ejus
Dilue culpas.

   Ob cujus laudem Clerus decantans,
Precibus ejus tibi sit acceptum
Ratumque reddat plebis tuæ victum
Honore sacrum.

   Sacerdos vita habeatur clarus:
Moribus bonis tibi sit ornatus,
Ut digne possit tuum immolare
Corpus beatum.

   Cujusque festum annuis recursibus
Laudum honoris persolvimus votum,
Ejus obtentu lætemur cum Sanctis
Tuis in cœlo.

   Hæc in honorem, carminaque dixit,
Virginis sacræ et merita narravit,
Tuo ex dono heres sit in cœli
Sanctorum choro.

   Gloria tibi Patri glorioso,
Et Jesu Christo Redemptori nostre
Qui tecum regnat cum Spiritu Sancto
Juge per ævum.
Amen.

   Llegó esplendorosa la señalada festividad;
que todas las voces resuenen en el templo consagrado a Dios,
entonad vuestras súplicas,
pueblo todo servidor suyo.

   Esta virgen santa, e ilustre por su nacimiento,
rechazó todas las cosas perecederas del siglo;
siguiendo a Cristo sometió su cuerpo
a duros castigos.

   Cuando el malvado magistrado Quintiano
vio a la virgen santa Águeda,
mandó entregarla a diez desvergonzadas
y malas mujeres.

   Cuando ellas la vieron,
intentan persuadirla con suaves palabras:
"Oye la orden del magistrado que te advierte,
adora a los dioses y gana con ello la vida y numerosas recompensas".

   Pero la noble joven, llena de fe,
rechaza todas sus vanas palabras
y, siempre invencible, mantiene
su esperanza clavada en Cristo.

   Manda Quintiano que sea llevada a su presencia
y la obliga a adorar a los vanos ídolos,
más la valerosa joven
mantiene intacta su fe en Cristo.

   El cruel magistrado grita airado,
incita a sus verdugos en medio de los castigos
y les ordena torturar
el cuerpo frágil y sagrado de la joven.

   Soporta virilmente los castigos que le infligen,
conserva intacto su cuerpo para el Señor,
vence con valentía todos los tormentos
con la fe con la que cree.

   Se añade un castigo cruel y despiadado:
los senos de la santa virgen son lacerados
y, después de lacerados mucho tiempo,
ordena que sus santos pechos le sean arrancados.

   Después la santa virgen fue encarcelada,
haciéndose en Cristo una valiente atleta,
cuyos senos cura el cuidado de un ángel
bajado del cielo.

   Un sagrado resplandor ilumina las tinieblas,
una luz brilla desde el cielo toda la noche
y los guardianes huyen todos
llenos de temor.

   El diligente verdugo, enfurecido,
ordena que su sagrado cuerpo sea desnudado
y se le haga rodar sobre tiestos en punta
y carbones encendidos.

   He aquí que se produjo un enorme terremoto
y la tristeza y el temor se apoderaron de todos los verdugos,
y a uno de ellos, llamado Silvano,
lo aplastó un trozo de pared.

   El pueblo todo que se había reunido,
después de ver el temblor, corren todos,
queriendo matar al cruel magistrado,
pero él huyó.

   Después la virgen que había sido encarcelada,
llena de alegría, extiende sus manos suplicando al Señor;
exhaló su santo espíritu a los cielos
con el coro de los santos.

   Un ángel del Dios baja del cielo
y honra el cuerpo sagrado;
una tabla escrita con letras de oro
señala a la santa.

   El inicuo magistrado sin avergonzarse en ningún momento,
queriendo averiguar las propiedades de la santa,
es destrozado a bocados por sus caballos
con una muerte tristísima.

   Aparecieron de forma clara extrañas señales
para probar los sucesos del año terminado,
incluso el monte Etna
arrojó llamas ardientes.

   Cuando todos vieron el fuego corriendo hacia ellos,
extendieron al punto el velo del sepulcro
y las llamas se detuvieron
para honrar el cuerpo santo.

   Oh Dios que a tu virgen otorgaste
el don inmenso del reino celestial,
a nosotros indignos líbranos de nuestros pecados
por el merecimiento de aquélla.

   En cuya alabanza canta el clero;
que por sus súplicas
la vida de tu pueblo te sea grata
y se vea aprobada por sus sagrados méritos.

   Que el sacerdote se distinga por su vida,
que para ti esté adornado de buenas costumbres,
para que dignamente pueda
sacrificar tu sagrado cuerpo.

   Y que nos alegremos con tus santos en el cielo,
gracias a aquélla,
en cuya festividad cada año
te alabamos y glorificamos.

   Que el que entonó en honor de la santa virgen
estos cantos y contó sus martirios,
por tu don sea heredero en el cielo
con el coro de tus santos.

   Gloria a ti, Padre glorioso,
y a Jesucristo nuestro Redentor,
que contigo reina con el Espíritu Santo
por siempre.
   Amén.

 

1.Breviarium Gothicum, ff. CCXXIII-CCXXIV.
Traducción: Castro Sánchez, José Himnos de la antigua liturgia hispánica en Sacris Erudiri nº 42, año 2003,  pp. 147-149

Se recuerda que hasta la fecha no existe traducción oficial del Breviario.

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