La Ermita. Rito hispano-mozárabe

 

MÚSICA LITÚRGICA

 

SCHOLA ANTIQUA

Carátula CD (Adoración del Cordero. Comentario del Apocalipsis de Sto. Domingo de Silos (1091-1109). Londres British Library. Add. ms. 11695. fol 86v)

CANTO MOZARÁBE

Contenido del disco:

Texto introductorio (tomado del CD):
Juan Carlos Asensio Palacios

Texto disponible Textos disponibles en latín y español (el CD va acompañado de los textos, aunque desgraciadamente muchos de ellos incompletos. En La Ermita hemos tratado de completarlos en la medida de nuestras posibilidades.)
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Contenido del Disco

1 Responsorio (Ordo in finem hominis diei)
Ecce ego viam
(S3,15 - S4,85 - A56,24)
2 Responsorio (Ordo in finem hominis diei)
Dies mei
(S4,87v - A56,26 - AL,277v)
3 Preces (Ordo in finem hominis diei)
Deus miserere
(S4,90v - A56,28)
4 Preces (Ordo in finem hominis diei)
Miserere, miserere
(S4,90)
5 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Educ Domine
(S3,19v - S4,91 - A56,28v - AL,236)
6 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Emitte manum tuam
(S3,91 - S4,91 - A56,28v - AL,151v)
7 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Exsurgat Deus
(A56,28v - AL,122)
8 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
In protectione Dei
(S3,21 - S4,91 - A56,29 - AL,127v)
9 Responsorio (Ordo in finem hominis diei)
De manu inferni
(S3,22 - S4,93v - A56,30v - AL,146)
10 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Credo quia Redemptor
(S4,95v - A56,31v - AL,277)
11 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Memorare Domine
(S4,95 - A56,33 - AL,277)
12 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Si Ascendero
(S4,96 - A56,32v - AL,151v)
13 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Manus tua, Deus
(S4,96 - A56,33 - AL,130)
14 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
In pace in idipsum
(S3,21 - S4,92 - A56,29v,33v,135v)
15 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Aperiat tibi
(S3,4,25v - S4,97v - A56,34)
16 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Requiem Æternam
(S4,97v - A56,34)
17 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Terra, terra
(S3,25 - S4,98 - A56,35 - AL,277)
18 Antífona (Ordo in finem hominis diei)
Sinite parvulos
(S4,36v.100 - A56,36v - AL,92)
19 Antífona (Ordo in Cœna Domini, ad pedes lavandos)
Bone magister
(S4,144 - AL,164v)
20 Antífona (Ordo in Cœna Domini, ad pedes lavandos)
Si ego Dominus
(S4,144 - AL,165)
21 Antífona (Ordo in Cœna Domini, ad pedes lavandos)
Si hæc scitis
(S4,144 - AL,165)
22 Ante Missam (Cantica ex Missa Mozarabica)
Per gloriam
(Ex libro Omnium Offerentium)
23 Prælegendum (Cantica ex Missa Mozarabica)
Dominus regnavit
(Ex Cantatorio Toletano A)
24 Prælegendum (Cantica ex Missa Mozarabica)
Fac cum servis
(Ex liber Laudis Toletano)
25 Hymnus (Cantica ex Missa Mozarabica)
Gloria in excelsis
(AL,297)
26 Preces (Cantica ex Missa Mozarabica)
Indulgentiam
(Ex Cantatorio Toletano B)
27 Ad Pacem (Cantica ex Missa Mozarabica)
Speravit
(Ex Cantatorio Toletano B)
28 Ad confractionem panis (Cantica ex Missa Mozarabica)
Gustate et videte
(Ex Cantatorio Toletano B)
29 Responsorio (Ex officium defunctorum)
Surgam et ibo
(Ex liber Laudis Toletano)

Duración: 60' 00"

Fuentes utilizadas:

S3: Ritus et Missae, (Liber Ordinum minor), Silos, Archivo del monasterio. Año 1039
S4: Liber Ordinum, (maior), Silos, Archivo del monasterio. Año 1052.
A56: Liber Ordinum, Madrid, Biblioteca de la Real Academia de la Historia. Siglo X. Procedente de S. Millán de la Cogolla
AL: Antifonario visigótico mozárabe de la Catedral de León. Siglo X.
LO: Liber Omnium Offerentium. Toledo. Siglo XVI.
CA: Cantatorio Toletano A. Siglo XVI
CB: Cantatorio Toletano B. Siglo XVI
CC: Cantatorio Toletano C. Siglo XVI. Liber Laudis Toletano
PA: París. Biblioteca Nacional Mss. lat 776. Siglo XII. Procedente de Albi.

El texto de los salmos que acompañan a cada una de las antífonas ha sido tomado del Psalterium Visigothicum-Mozarabicum. Biblia Polyglotta Matritensia. Series VII. Vetus Latina L.21. Madrid, 1957.


Ficha
SCHOLA ANTIQUA
Director: LAURENTINO SÁENZ DE BURUAGA O.S.B.

Componentes:
JUAN CARLOS APARICIO DEL VAL, JUAN CARLOS ASENSIO PALACIOS, MIGUEL ÁNGEL ASENSIO PALACIOS, MIGUEL ÁNGEL CENCERRADO RODRÍGUEZ, ALFREDO CONTRERAS SANZ, ENRIQUE DE LA FUENTE GONZÁLEZ, JAVIER DE LA FUENTE JARILLO, ROMÁN GARCÍA-MIGUEL GALLEGO, MIGUEL GARCÍA RODRÍGUEZ, DANIEL GÓMEZ RUIZ, BENJAMÍN GONZÁLEZ GARCÍA, ANTONIO DE GREGORIO JABATO, LUIS FERNANDO LORO RODRÍGUEZ, LUIS MANUEL PE-MENCHACA HERRÁN, BENIGNO ANTONIO RODRÍGUEZ GARCÍA, JUAN RODRÍGUEZ ORTEGA, ALFONSO RODRÍGUEZ ORTEGA, FRANCISCO JOSÉ ROMÁN RUIZ DEL MORAL, FEDERICO RUBIO GARCÍA, EMILIO RUBIO SADIA

Grabación efectuada en: Monasterio de Santa María de El Parral (Segovia) 2 y 3 de Marzo de 1991.

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EL CANTO DE LA ANTIGUA LITURGIA HISPANA (Hispano-visigótica o mozárabe)

Corría la era de 1118 -año 1080- cuando un supuesto Concilio celebrado en Burgos decidió abolir definitivamente el rito hispánico. Atrás quedaban los sucesos narrados en la Crónica Najerense acaecidos el 9 de abril de 1077, domingo de Ramos, cuando el rey Alfonso VI, defensor de la supresión del rito autóctono y de la implantación del romano, apeló al juicio de Dios: dos caballeros, en representación de ambos ritos, se enfrentarían en un torneo prevaleciendo el uso litúrgico del caballero vencedor. Tras una dura lucha salió vencedor el caballero que defendía el rito hispánico. No conformes los defensores de la implantación de la práctica romana con el resultado de la justa, apelaron a un nuevo juicio: se arrojarían al fuego sendos libros eucológicos (libros que contenían las oraciones propias de cada uso) y aquel que no se quemase sería el rito predominante. Mientras el libro romano ardía el hispánico saltó del fuego; y, según la Crónica, acercándose el rey lo introdujo de una patada en la hoguera, esta vez quemándose.

Crónicas aparte, la supresión del rito y la adopción del nuevo uso no fueron uniformes. En distintos lugares de la Península ya hacía tiempo que se practicaban las costumbres romanas: Monasterio de Sahagún (León) a partir de 1079 (a la par que se implantaba la observancia cluniacense), San Juan de la Peña (Alto Aragón) "a la hora de sexta del 22 de marzo de 1071", Monasterio de Leire (Navarra) año 1067. En otras regiones españolas incluso hacía siglos que se practicaba el rito de la iglesia de Roma. Es el caso de Cataluña que a partir del siglo IX, al ser liberada de los musulmanes, adopta la Lex romana junto con el monacato benedictino. Mucho antes, año 538, en la diócesis de Braga (Portugal) en tiempos de su obispo Profuturo ya se tiene constancia de la práctica romana.

Una excepción es la ciudad de Toledo. Reconquistada a los sarracenos en el año 1085, consiguió que el papa reinante a la sazón, Gregorio VII, permitiese el uso del antiguo rito en seis parroquias de la ciudad: Santas Justa y Rufina, Santa Eulalia, San Sebastián, San Marcos, San Lucas y San Torcuato.

Con la supresión del rito mozárabe desaparecía el último bastión de resistencia a los deseos de unificación de Carlomagno, quien como medio para conseguir el poder político decidió unificar la liturgia, sobreviviendo sólo el canto milanés, aun hoy practicado en la ciudad de San Ambrosio. Se perdía así definitivamente, junto a la liturgia, la tradición y la práctica del canto, escrito en neumas in campo aperto, justamente a los pocos años del perfeccionamiento del sistema de la pautada por Guido d’Arezzo. Al mismo tiempo muchos de los ya inservibles libros de la liturgia hispánica fueron olvidados en los estantes de las bibliotecas, sus folios usados como encuadernación de otros libros nuevos o en el peor de los casos desaparecieron para siempre. En la actualidad poseemos algo más de 40 testimonios notados, entre códices completos y fragmentos de ellos.

Hay que esperar al año 1500, cuando el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros se embarca en la tarea de restauración del rito. Con los libros existentes en Toledo decide hacer una nueva edición más inteligible en su escritura. En cuanto a la eucología del rito, la restauración era un hecho, pero ¿y la música?. Nadie se había preocupado de transcribir los tortuosos neumas visigóticos a una notación melódicamente inteligible. Lo que se cantaba provenía de la tradición oral y tras casi cinco siglos andaba bastante maltrecha. La solución fue drástica: las melodías copiadas en los nuevos manuscritos además de estar escritas en notación mensural nada tenían que ver con las que figuraban en los más antiguos documentos de canto hispano. Solo excepcionalmente en algunos casos se atisba algo de la tradición más arcaica. Los libros publicados por Cisneros y elaborados por el canónigo Alonso Ortiz se usarían en la capilla del Corpus Christi, la Capilla Mozárabe de la catedral de Toledo. Estos libros son:

  • Missale Mixtum secundum regulam Beati Isidori dictum mozarabes, Toledo, 1500.

  • Breviarium secundum regulam Beati Isidori. Toledo, 1502.

Al Missale Mixtum se le añadió el Liber omnium offerentium, que contiene los cantos y fórmulas con música del ordinario de la misa mozárabe. Además hay tres libros de canto que no llegaron a imprimirse: el cantoral A que contiene los cantos propios del tiempo, el cantoral B, con los cantos de las fiestas y del común de los santos, y el cantoral C o Libro de Laudas, que contiene el Oficio de Difuntos. Las melodías de estos libros, a pesar de no ser las genuinamente "mozárabes" tienen un gran interés musicológico pues nos muestran un ejemplo bastante real de la música litúrgica en el Toledo de la época, con sus giros melódicos característicos y su rítmica reflejada en la notación mensural.

En el año 1770 el cardenal Francisco A. de Lorenzana reeditó el Missale Mixtum y cinco años más tarde haría lo propio con el Breviarium. Los libros que contenían los cantos no se llegaron a imprimir. La edición de Lorenzana es la que desde entonces y hasta ahora se usa en la Capilla Mozárabe.

A finales del S. XIX y con la fiebre restauradora del canto gregoriano emprendida por los monjes de Solesmes se efectuará también un estudio musicológico serio de los neumas y de la liturgia de la primitiva iglesia española. Se buscan incansablemente las fuentes originales. Además de en España, aparecen en París, en Londres... Pero todas están escritas in campo aperto. Tan sólo unas pocas excepciones, las del presente registro: en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia aparece un Liber Ordinum (A56) procedente del monasterio riojano de S. Millán de la Cogolla, en el que, probablemente en el S. XII, se rasparon los neumas del Oficio de Difuntos y encima se escribieron neumas aquitanos, melódicamente inteligibles. En el Liber Ordinum (S4) conservado en el Archivo de la Abadía de Sto. Domingo de Silos, alguien raspó y anotó al margen en la misma notación diastemática las tres antífonas del Lavatorio de Pies del Jueves Santo. Y en un manuscrito conservado en París (Biblioteca Nacional, Mss. lat 776) aparecen dos Preces con ciertas concomitancias, bastantes, con las hispánicas. El total de estas veintiuna piezas fueron transcritas para la primera y única monografía dedicada al Canto Mozárabe en este siglo, publicada en Barcelona en 1929 por los benedictinos silenses Casiano Rojo y Germán Prado con el título de El Canto Mozárabe.

Para la presente grabación SCHOLA ANTIQUA ha revisado a fondo los manuscritos que contienen las antífonas y responsorios que están escritos en notación diastemática. La versión obtenida resulta a veces distinta de la que en su día dieron Casiano Rojo y Germán Prado en su monografía antes citada: rítmicamente nos hemos apoyado en las más recientes investigaciones semiológicas y paleográficas que en la época de los benedictinos silenses estaban aún por desarrollarse y, melódicamente, un estudio exhaustivo de cada una de las piezas nos ha llevado a inclinarnos por una versión que en algunos casos, pocos ciertamente, varía de la que ellos nos dejaron. Aducimos como prueba de nuestro trabajo los facsímiles de las piezas en cuestión, cuando nos ha sido posible disponer de ellos.

Para la transcripción de las piezas contenidas en el Liber Ordinum A 56 (números 1 al 18) han sido determinantes las terminaciones sálmicas anotadas por el copista al margen de cada pieza, pues aunque son las correspondientes a los tonos salmódicos gregorianos (recordemos que en la época en la que se raspó el antiguo contenido del códice y se escribió su equivalente diastemático ya se había implantado el rito romano en la Península) y no a los tonos salmódicos practicados en la antigua liturgia hispana, han hecho posible determinar el ámbito modal de cada pieza y por consiguiente su cuerda de recitación y su nota final, imprescindibles para la transcripción. La alternancia de antífona hispánica y tono salmódico gregoriano sería una clara influencia de este rito sobre aquel, que se prolongaría incluso en la confección de algunas de las melodías de los cantorales de Cisneros, como ya observaron Rojo y Prado. Las piezas 3 y 4 han sido tomadas tal y como las transcriben los PP. silenses en su libro.

Las correspondientes a los números 19 al 21 han sido consultadas directamente en el Liber Ordinum silense y la lección melódica es casi idéntica a la dada por los PP. benedictinos, variando más sensiblemente el estudio rítmico por los avances semiológicos antes citados.

En cuando al resto (números 22 al 29) las hemos escogido porque, siguiendo una vez más a Rojo y Prado "...no desdicen, por su estilo y carácter, de las melodías que, con dulce son compusieron los Leandros y Eugenios. Ni extrañaría se hubiesen conservado de memoria, como los cantos ordinarios de la misa, ya que su número era muy escaso, y se repetían con mucha frecuencia... ". Añadamos nosotros que todas conservan rasgos de un estadio modal arcaico, como muchas de las antífonas del repertorio gregoriano que pertenecen a un fondo muy antiguo, sin duda anterior a la redacción francesa de los originales cantos romanos. La pieza numero 25 procede del Antifonario de León y debemos su transcripción al P. Prado, quien junto con el P. Casiano Rojo hizo la versión de este último bloque.

El orden de presentación de las distintas piezas no es casual; obedece a su interpretación en el Oficio de Difuntos de la antigua liturgia hispana (números 1 al 18), al Lavatorio de Pies de Jueves Santo (19 al 21) y a la Missa mozarabe (22 al 28); el número 29 es un ejemplo del Oficio de Difuntos según los cantorales de Cisneros.

Juan Carlos Asensio Palacios

 

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