RITO HISPANO-MOZÁRABE

 

MÚSICA LITÚRGICA.

 

LOS CANTORALES MOZÁRABES DE CISNEROS (*)

 

Los cuatro cantorales que vieron la luz a comienzos del siglo XVI a impulsos del cardenal Cisneros, destinados a ser usados en la M. I. Capilla Mozárabe del Corpus Christi por él fundada en el ámbito de la Catedral Primada, y conservados en dicha Capilla, constituyen uno de los grandes tesoros documentales que enriquecen la liturgia hispano-mozárabe.

La llegada a la Archidiócesis de Toledo del arzobispo don Fr. Francisco Jiménez de Cisneros (1495-1517), significó para el Rito Hispano-Mozárabe, «la joya más preciada y más valiosa del tesoro toledano» (1), ahora ya de una forma decidida, la toma de conciencia de su inmenso valor y la puesta en marcha de un fuerte impulso renovador. Informado el Arzobispo de la escasez de libros litúrgicos, de la penuria económica en que se encontraban las parroquias mozárabes de la ciudad y de la presencia en ellas de clérigos que desconocían el venerable Rito, hecho que había influido enormemente en su falta de vitalidad y en el olvido de esta liturgia, se decidió a afrontar el problema y a ponerle solución. Esta la concibió mediante una profunda revisión del Rito, con la edición de nuevos libros, fieles a la liturgia transmitida como un tesoro desde siglos, y con la fundación en el interior de la Catedral de una Capilla dedicada exclusivamente al Rito Hispano-Mozárabe.

Con la introducción de esta liturgia en la propia Catedral, creando una Capilla denominada desde entonces Mozárabe o del Corpus Christi (2), destinada a celebrar todos los días el oficio divino y la misa según el antiguo Rito, y con la revisión y edición de los libros principales (3): el Misal que se imprimió en 1500 y el Breviario en 1502, el cardenal Cisneros aseguraba la pervivencia del Rito hispano-mozárabe en Toledo. El encargado de llevar adelante la revisión e impresión de los nuevos libros fue el canónigo toledano doctor Alonso Ortiz (4).

En nuestros días, el Concilio Vaticano II ha sido el motor del espíritu que ha impulsado la renovación interior e institucional de la Iglesia Católica. Esta renovación ha alcanzado también a la Liturgia Hispano-Mozárabe. Los deseos expresados en los textos conciliares, Lumen Gentium n.º 13 y Sacrosanctum Concilium n.º 4, de revisar y actualizar las antiguas liturgias, devolviéndolas a la pureza de sus orígenes y haciendo posible con ellas seguir alabando al Señor, movió al cardenal-arzobispo de Toledo, don Marcelo González Martín, a fundar en 1975 el Instituto de Estudios Visigótico-Mozárabes de San Eugenio, en el ámbito del Estudio Teológico San Ildefonso de Toledo, y a crear una Comisión de expertos y conocedores de esta liturgia con el objetivo de revisar el Rito Hispano-Mozárabe y devolverle su limpia originalidad y genuino sabor hispano. Fruto de estos trabajos han sido, hasta el momento, la aprobación y publicación del Misal Hispano-Mozárabe, en dos volúmenes, y del Leccionario o Liber Commicus, también en dos volúmenes (5).

La importancia y vigencia de este Rito para la Iglesia española y universal, y los trabajos realizados, fue reafirmada por el papa Juan pablo II en la homilía de la Misa Hispano-Mozárabe, celebrada en Roma al señalar que: «La liturgia hispano-mozárabe representa, pues, una realidad eclesial, y también cultural, que no puede ser relegada al olvido si se quieren comprender en profundidad las raíces del espíritu cristiano del pueblo español» (6). Y, añadía: «Esta liturgia ayudará a revivir rasgos importantes de la espiritualidad cristiana de vuestros antepasados, espiritualidad que indudablemente ha contribuido a forjar la idiosincrasia del pueblo español en su evolución religiosa, cultural, social y política» (7).

Sin embargo, esto ha sido solo el inicio y los primeros pasos de la renovación de esta liturgia hispano-mozárabe. Queda mucho por conocer, revisar y actualizar para conseguir su vitalidad y uso genuino. Está pendiente aún la revisión y edición del Breviario, de los sacramentos y, de manera espacial, de la Música. La restauración y próxima publicación, en edición facsímil, de «Los Cantorales Mozárabes de Cisneros», gesto singular de la M. I. Capilla Mozárabe del Corpus Christi de la Catedral de Toledo y del Estudio Teológico San Ildefonso, gracias a la decidida aportación de la Excma. Diputación Provincial de Toledo, pretende acercar y poner a disposición de los estudiosos de esta música y su liturgia la riqueza que constituyen estos Cantorales de Cisneros. A partir de ellos se podrá profundizar en la música mozárabe y ofrecer nuevos estudios, posibilitándonos, una vez renovada y actualizada, poder adentrarnos en el ser de este Rito Hispano-Mozárabe.

El conjunto de melodías litúrgicas que se conservan en estos Cantorales, especialmente las que corresponden al Ordinario de la Misa y las antífonas e himnos de Vísperas son una inestimable herencia de la antigua Iglesia española. Son melodías sencillas, dulces al oído sin distraer ni perjudicar la piedad, fáciles de retener y ejecutar, algunas de gran belleza, y parece lógico que se transmitiesen oralmente hasta el momento en que el cardenal Cisneros las manda plasmar en el pergamino. Sin embargo, no todas las piezas que aparecen en estos cuatro Cantorales son genuinamente visigóticas o mozárabes. Los músicos a quienes el cardenal Cisneros encomendó la restauración del Rito, no sabiendo interpretar la grafía de los manuscritos antiguos, ni encontrado quien por tradición conservase en su memoria todas las piezas, se vieron obligados a componer algunas melodías según el gusto de la época y a incorporar otras de estilo gregoriano. El estudio de la música de estos Cantorales por parte de los especialistas dará luz sobre el tema y nos permitirá distinguir claramente unas piezas de otras.

Llama la atención, cuando tratamos de adentrarnos en el pasado de esta música, el hecho de la falta de notación musical en los manuscritos antiguos. Los musulmanes tampoco la usaron, pues su música era de tradición oral. Sin embargo, desde finales del siglo IX, y especialmente a partir de los siglos X y XI, los textos tradicionales aparecen ya con neumas de tipo vertical y horizontal. La notación musical que acompaña a los cantos de la liturgia hispano-mozárabe es neumática in campo aperto. Esto quiere decir que es radicalmente adiestemática y que, por tanto, no precisa los intervalos o distancia entre las notas, sino que indica sólo la dirección y el número de las notas, sugeridas por cada uno de los signos neumáticos.

La notación de trazado vertical, empleada en los territorios de León, Castilla y Navarra, es denominada notación del Norte, siendo sus principales testimonios los manuscritos, procedentes de Toledo: Toledo 35.6 (s. X-XI); Madrid. Biblioteca Nacional 10.001 (olim Toledo 35.1); Madrid. Biblioteca Nacional 13.060 (una copia de Palomares, realizada en el siglo XVIII, del antiguo Toledo 33.2, hoy día desaparecido).

BCM. Manuscrito 33-3 BCM. Manuscrito 33-5 BCT. Manuscrito 35-4
BCT. Manuscrito 33-3 BCT. Manuscrito 33-5 BCT. Manuscrito 35-4

De la notación de tipo horizontal o «toledana», perteneciente a los escritorios de Toledo, de trazado tendente a la horizontalidad y líneas más gruesas, se han conservado 13 manuscritos y fragmentos musicales pertenecientes a las tradiciones litúrgicas A y B. Entre ellos destacamos: Toledo 35-5 (s. XIII); Toledo 33-3 (s. XII); Toledo 35-4 (s. XII-XIII); Toledo 35-7 (s. XI-XII); Madrid. Biblioteca Nacional 10.110 (olim Toledo 35-2); Museo de los Concilios, en Toledo; Madrid. Biblioteca Nacional 13.054 (copia realizada por Palomares).

BCT. Manuscrito 35-4 BCT. Manuscrito 35-4 BCT. Manuscrito 35-5 BCT. Manuscrito 35-7
BCT. Manuscrito 35-4 BCT. Manuscrito 35-4 BCT. Manuscrito 35-5 BCT. Manuscrito 35-7

Los Cantorales Mozárabes de Cisneros (8) recogen los textos de las antiguas fuentes hispano-mozárabes, e incluso la misma estructura formal de los textos cantados, con sus mismas repeticiones e indicadas de la misma manera, pero sorprendentemente sus melodías no muestran la lógica conexión que debía esperarse con las fuentes hispano-mozárabes notadas de los siglos X-XI, incluso parece que se apartan de esa tradición transmitida con neumas y oralmente. Con todo, al analizarlos, encontramos en ellos un grupo de piezas ciertamente mozárabes, otro grupo formado por melodías gregorianas más o menos contaminadas, y un tercer grupo de obras compuestas al estilo de la época, quizá por algún miembro de la misma comisión cisneriana.

La inminente edición facsímil que estamos preparando posibilitará a los estudiosos del tema un cómodo acercamiento a los cuatro Cantorales Mozárabes que se conservan en el Archivo de la M. I. Capilla Mozárabe del Corpus Christi de la Catedral de Toledo y que son las únicas fuentes llegadas hasta nosotros con música sobre pautado, destinadas a la celebración solemne de la liturgia hispano-mozárabe.

Los CANTORALES MOZÁRABES I y II son dos ejemplares manuscritos en pergamino, de inicios del siglo XVI. El volumen I consta de 190 folios y el volumen II de 117 folios. Sus medidas son 580 x 340 mm (350 x 240 mm).

Estos dos Cantorales parece que son fruto del trabajo encargado por el cardenal Cisneros al copista y clérigo toledano Luis de Aguado con el fin de que una vez terminados fuesen usados diariamente en las celebraciones litúrgicas de la Capilla Mozárabe. Ambos cantorales tienen el mismo formato. Están encuadernados con pastas de madera, revestida de piel marrón oscura, y con elegantes herrajes metálicos en forma circular estrellada. Tinta negra en el pautado y calderones y rúbricas en color rojo. Las notas o signos musicales que aparecen en ellos son cuadrados dobles, cuadrados sencillos, triángulos en forma de rombos y triángulos con plica y puntos.

El Cantoral I contiene el oficio del año litúrgico desde el primero de los seis Domingos de Adviento hasta el oficio del ayuno de las kalendas de noviembre. Al final, y a manera de apéndice, se recogen las melodías del Gloria, el Credo y el Pacem meam do vobis. En los folios 101 a 104 aparece la leyenda correspondiente al tiempo litúrgico y el pautado musical, pero no las notas.

ACM. Cantoral mozárabe I ACM. Cantoral mozárabe I
ACM. Cantoral mozárabe I

El Cantoral II tiene dos partes. La primera, folios 1-36, contiene el Oficio común de los Santos: mártires, confesores, pontífices y vírgenes, según el grado de solemnidad de seis capas, cuatro capas, o nueve lecciones. La segunda parte, folios 37 y ss., contiene el Santoral o propio de los santos. En diversos lugares van apareciendo cantos, como el Gustate et videte, o los referentes a la paz, el gloria, el sanctus, las antífonas de confracción o las aclamaciones conclusivas.

ACM. Cantoral mozárabe II ACM. Cantoral mozárabe II ACM. Cantoral mozárabe II
ACM. Cantoral mozárabe II

El CANTORAL III,  o «Liber Offerentium», es un manuscrito en pergamino de la primera mitad del siglo XVI. Está encuadernado en madera forrada con piel color marrón, ahora en mal estado de conservación, con herrajes y cierres metálicos. El volumen consta de 39 folios. Sus medidas son 280 x 210 mm (230 x 160 mm); tinta negra y calderones, rúbricas y pautado en color rojo. En la liturgia mozárabe, el «Oferencio» corresponde al libro usado como Ordinario de la Misa, en el cual aparecen las partes fijas de ella y las cantadas con su música correspondiente. Normalmente lo mandaban copiar los propios Capellanes para su uso personal. El título que figura al inicio del volumen nos revela su contenido: «Canon Missae Muzarabes», aunque comúnmente era llamado «Oferencio».

ACM. Cantoral mozárabe III ACM. Cantoral mozárabe III
ACM. Cantoral mozárabe III

Este manuscrito, tanto por su tipo de letra y composición, como por sus ilustraciones, se remonta a la época de la fundación de la Capilla Mozárabe por el cardenal Cisneros y, aunque no consta el autor, sí podemos afirmar que pertenece al mismo escritorio que el Cantoral IV ó «Agenda Mortuorum». El Oferencio es uno de los libros más usados litúrgicamente. Su estado de conservación certifica claramente el paso del tiempo y de numerosos capellanes sobre él. Su uso, frecuente, tanto en la Capilla del Corpus Christi, como en las parroquias mozárabes para ser copiado y su pertenencia personal a alguno de los capellanes, queda manifiesto en la simpática leyenda que aparece en el primer folio vuelto: «Si este cuadernillo se perdiere, como suele acontecer, suplico a quien lo hallare que me lo vuelva a traer».

El CANTORAL IV, conocido como «Agenda Mortuorum» o «Libro de Laudas», es un manuscrito en pergamino de la primera mitad del siglo XVI. El volumen consta de 52 folios. Sus medidas son de 410 x 280 mm (280 x 190 mm). Está encuadernado en madera, revestida de piel color marrón, actualmente en un estado lamentable de conservación, con herrajes y cierres metálicos. Tinta en color negro y los calderones, rúbricas y pautado en color rojo.

Contiene el Oficio de Difuntos. Su uso constante y frecuente queda certificado ante el hecho de tener que satisfacer los Capellanes las cargas inherentes a los beneficios mozárabes de que gozaban ofreciendo sufragios por el fundador de la Capilla y sus familiares, así como en la celebración de las Misas de difuntos que les eran encargadas, tanto en la Capilla como en las parroquias.

El Cantoral está dividido en dos partes. La primera, desde el folio 1 al 30, contiene el Oficio de Difuntos. La segunda, desde el folio 31 al 52, el Oficio propio de los Santos titulares de las parroquias mozárabes de la ciudad: San Lucas, Santa Eulalia, San Sebastián, San Marcos, San Torcuato, y Santas Justa y Rufina. Por razón de su contenido, oficio de difuntos e himnos y antífonas de los santos titulares de las parroquias mozárabes, era un libro muy usado tanto en la Capilla del Corpus Christi como en las parroquias, y sus melodías, interpretadas con muchísima frecuencia, serían por tanto muy conocidas y populares entre los fieles. El «Agenda Mortuorum» tiene el valor añadido de estar en íntima conexión con el Breviario Mozárabe, impreso por el cardenal Cisneros en 1502, al que hace llamadas continuas, correspondiendo exactamente los folios y textos citados.

ACM. Cantoral mozárabe IV ACM. Cantoral mozárabe IV
ACM. Cantoral mozárabe IV

Las melodías escritas en estos cuatros Cantorales por manos de expertos en notación mensural, conforme a la costumbre de la época, estarán felizmente y muy pronto, en edición facsímil y acompañada por diversos estudios de expertos musicólogos, a disposición de los estudiosos y amantes de esta liturgia hispano-mozárabe. Ojalá sirvan para revitalizarla y para calar en la hondura de su ser cristiano e hispano.

Ángel Fernández Collado

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NOTAS

(*) Artículo publicado en: Toletana. Cuestiones de Teología e historia, Estudio Teológico de San Ildefonso, Toledo. Año 2000, Número 2,  pp. 145-168.

(1) C. ROJO - G. PRADO, El canto mozárabe. Estudio histórico-crítico de su antigüedad y estado actual, Barcelona 1929, p. 11. J. MOLL ROQUETA, Nuevos hallazgos de manuscritos mozárabes con neumas musicales: Armario Musical V (1950) 11-14.
(
2) M. ARELLANO GARCÍA, La Capilla Mozárabe o del Corpus Christi, Toledo 1980. J. MESSEGUER, El Cardenal Jiménez de Cisneros, fundador de la Capilla Mozárabe, en «Historia Mozárabe». Actas del I Congreso Internacional de Estudios Mozárabes. Toledo 1978, 149-245. R. GONZÁLVEZ RUIZ, La persistencia del rito hispánico o mozárabe en Toledo después del año 1080: Anales Toledanos 27 (1990) 9-33. A. FERNÁNDEZ COLLADO, La Capilla Mozárabe o del Corpus Christi, en «Piedras Vivas. La Catedral de Toledo 1492». Catálogo de la Exposición, Toledo 1992, 63-68, 152-153.
(
3) «Missale mixtum secundum regulam beati Isidori, dictum mozarabes», ed. por Pedro de Hagenbacch. Catedral de Toledo. Capilla Mozárabe, Toledo 1500, 470 ff. «Breviarium secundum regulam beati Isidori», ed. por Pedro de Hagenbacch. Catedral de Toledo. Capilla Mozárabe, Toledo 1502, 432 ff. I. BROU, Études sur le missel et le bréviaire "mozarabes" imprimés: Hispania Sacra 11 (1958) 349-398. J. M. MARTÍN PATIÑO, El Breviarium mozárabe de Ortiz: Miscellanea Comillas 40 (1963) 205-279.
(
4) Los manuscritos que sirvieron como base de trabajo a la comisión del canónigo Alonso Ortiz para la preparación del Misal y Breviario, y para musicalizar los textos que aparecen en los Cantorales, fueron estos nueve: Toledo 35-1, Toledo 35-3, Toledo 35-4, Toledo 35-7 (procedentes de Santa Eulalia) Toledo 35-2, Toledo 35-5 (procedentes de Santas Justa y Rufina), Toledo 33-2, Toledo 35-6, y Toledo 35-8 (de varias procedencias).
(
5) MISSALE HISPANO-MOZARABICUM, I (Prenotandos, Ordo Missae, Propio del Tiempo, Adviento, Cuaresma, Pascua, Cotidiano), Conferencia Episcopal Española-Arzobispado de Toledo, Barcelona, 1991; MISSALE HISPANO-MOZARABICUM II, (Prenotandos, Ordo Missae, Propio de los Santos, Común de Difuntos, Varias necesidades), Conferencia Episcopal Española-Arzobispado de Toledo, Barcelona, 1994;  MISSALE HISPANO-MOZARABICUM, «LIBER COMMICUS» I, Conferencia Episcopal Española-Arzobispado de Toledo, Barcelona, 1991;  MISSALE HISPANO-MOZARABICUM, «LIBER COMMICUS» II, Conferencia Episcopal Española-Arzobispado de Toledo, Barcelona, 1996.
(
6) BOLETÍN OFICIAL DEL ARZOBISPADO DE TOLEDO, Homilía de S. S. Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro durante la Misa en Rito Hispano-Mozárabe, Toledo, julio-agosto, 1992, pp. 275-279.
(
7) Ibídem.
(
8) C. ROJO - G. PRADO, El canto mozárabe... E. CARRILLO MORALES, Música y Capellanes Mozárabes, Estudio Teológico San Ildefonso, Toledo 1991. H. GONZÁLEZ BARRIONUEVO, La música litúrgica de los mozárabes, en «Los mozárabes. Una minoría olvidada», Fundación El Monte, Sevilla 1998, 151-200. J. C. ASENSIO PALACIOS, El canto en la antigua Iglesia de España, en «Actas del I Congreso Nacional de Cultura Mozárabe», Publicaciones Cajasur, Córdoba 1996, 127-150. M. C. PEÑAS GARCÍA, Los Sacrificia del Cantoral I de Cisneros, en «Actas del I Congreso Nacional de Cultura Mozárabe», Publicaciones Cajasur, Córdoba 1996, 207-216.
 

 

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