La Ermita. Rito hispano-mozárabe

SACRAMENTOS

Matrimonio Confirmación

 

LA CONFIRMACIÓN EN EL RITO HISPANO-MOZÁRABE

 


Introducción

Los textos litúrgicos relativos a la confirmación que se presentan a continuación están tomados de la liturgia bautismal de la Vigilia Pascual, según el Missale Hispano-Mozarabicum I (1). La Confirmación se realiza inmediatamente después de la inmersión bautismal.

Consta de dos ritos: el de la crismación y el de la imposición de las manos.

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Chrismatio / Crismación
Postquam vero exsiccatus fuerit, chrismat cum episcopus, seu sacerdos, faciens signum crucis in sola fronte, dicens: Una vez seco (tras recibir las aguas  bautismales) el obispo o el sacerdote le unge con el santo Crisma, trazando una cruz en la frente diciendo:
Signum vitæ ætérnæ, quod dedit Deus Pater omnípotens per Iesum Christum, Fílium suum, credéntibus in salútem.
R/. Amen.
Este es el signo de vida eterna, que dio Dios Padre omnipotente por Jesucristo su Hijo a los creyentes para su salvación.
R/. Amén.

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Manuum impositio / Imposición de manos
Hoc peracto, item imponit manus super singulos baptizatos, et dicit: Tras lo cual impone las manos sobre cada uno de los bautizados y dice:
Sancte Spíritus, omnípotens Deus, qui es Patri et Fílio coætérnus, et indissecábilis substántiæ maiestáte unítus, qui post resurrectiónem nostri Redemptóris et Dómini, per pacis eius inæstimábilem sanctitátem apostolórum fúeras pectóribus iam locátus; et ut per te ipsum quoque patérnæ fœdera promissiónis compléres, eórum post eius ascensiónem clarum illustrásti convéntum flagrántium virtúte flammárum, et vertícibus insídens iam dicátos per ígnitas linguas váriis loquélis ornátas, mundum dénuo formásti nascéntem; quorum in precatióne descéndens, vel mánuum impositióne te tríbuens, post lavácri festa cándida, salutáris plena tui charísmatis effusióne fulsísti.

A te fides exóritur, in te fides exténditur, et ex te fides armátur.
In te novæ vitæ cognítio, per te véteris vitæ purgátio, et veræ vitæ, per vitam te docénte, vitális infúnditur sciéntiæ plenitúdo.
Tu pastus animárum, tu dulcédo credéntium, tu es invisíbilis pinguédo iustórum; quorum intercessióne tuam cleméntiam deprecámur, ut hos fámulos famulásque tuas illa tuárum visitatiónum speciáli benedictióne sanctífices, qua tuis insígnibus terribíliter in apóstolis micuísti.

Da eis, Dómine, sapiéntiam, qua concúlcent stultítiam sordidántem et astútiam mundi refúgiant puniéntem.
Da intelléctum, quo servent cæléstium medicámina præceptórum et spirituálium extínguant venéna serpéntium.
Da consílium ut nóverint te esse quod es, nóverint se esse quod sunt, et in semetípsis fíeri concupíscant unde tibi ex toto compláceant.
Da fortitúdinem, ut malígni iácula cónterant et repéllant, armáque victrícia advérsus hostem ímprobum apprehéndant et dimicáre non désinant.
Da sciéntiam, ut scire te ámbiant et se nescíre non lúgeant.
Da piétatem, quæ ad ómnia salutífera conquirénda útilis esse cognóscitur.
Da eis timórem tuum, quo dum te timúerint, ubi timor non est timére nihil possint.

Concéde in eis perpetuáliter tuæ grátiæ medicínam, ut qui iam caruérunt vúlnere genuíno, non procúmbant íterum repetíto.
Quique renáti sunt sacri baptísmatis, fonte, schísmatum non péreant pravitáte; et qui chrísmate delibúti sunt divínæ unctiónis, non torpéscant óleo peccatóris; ut ignis tuus, qui est vitális et zelans, torpórem carnális hebetúdinis in eis exclúdat, et vigórem vigilántiæ spirituális accéndat.
Tela urat hostília, arma pórrigat gloriósa, regeneratórum corda succéndat, malárum concupiscentiárum flammas extínguat; ut in eis ignis tuus suæ fortitúdinis vigórem persístens amóris tui flamma præváleat.
Per quem te verum Deum trinum, non tríplicem, sed unum, non solitárium confiteántur et credant, ut in ætérna tecum regnatúri sæcula vivant.

R/. Amen.

Oh santo Espíritu, Dios todopoderoso, tú eres coetemo con el Padre y el Hijo y a ellos unido en la majestad de una indivisible naturaleza; tú, después de la resurrección de nuestro Redentor y Señor te habías ya asentado en el corazón de los apóstoles por la imponderable santidad de su paz, y tú, para completar también por ti mismo la alianza de la promesa paterna, iluminaste después de la ascensión su esclarecido cenáculo con la luz de ardientes llamas y, posándote en las cabezas de los ya consagrados, diste ser, finalmente, a un mundo nuevo, mediante lenguas de fuego ennoblecidas con variados idiomas. O descendiendo por la súplica de aquéllos, o comunicándote ellos por la imposición de manos, después de la cándida ceremonia del bautismo brillaste por la plena efusión de tu saludable crisma.

De ti procede la fe, en ti se dilata la fe y por ti es fortalecida la fe. En ti está el conocimiento de la nueva vida, por ti la purgación de la vida vieja, y, bajo tu magisterio, se infunde la plenitud de la ciencia vital de la vida verdadera, a través de la vida.
Tú, pasto de las almas, tú, dulzura de los creyentes, tú eres el invisible tesoro de los justos; por cuya intercesión suplicamos tu clemencia para que santifiques a estos siervos y siervas tuyos con aquella bendición propia de tus visitas, con la que, mediante tus signos, brillaste en los apóstoles de forma impresionante.

Dales, Señor, sabiduría, por la que pisoteen la necedad embrutecedora y se aparten de la odiosa astucia del mundo; dales entendimiento, por el que se guarden la medicina de los celestes mandamientos y neutralicen el veneno de las espirituales víboras; dales consejo, para que reconozcan que tú eres lo que eres y ellos son lo que son, y quieran que sea realidad en ellos el poder complacerte en todo; dales fortaleza para que rechacen y destruyan las flechas del maligno, sepan blandir armas victoriosas contra el perverso enemigo y no cesen de luchar; dales ciencia, para que tengan hambre de conocerte y no tengan que lamentar el desconocerse; dales piedad que es proclamada útil para alcanzar todo lo saludable; dales temor para que, al temerte a ti donde no hay motivo de temor, nada más tengan que temer.

Concédeles a perpetuidad el remedio de tu gracia, para que quienes se vieron ya libres de la verdadera llaga no recaigan en la misma repetida; y los que renacieron en la fuente del santo bautismo no perezcan por el mal de las discordias; y quienes fueron ungidos con el crisma de la divina unción no se empuerquen con el excremento del pecado: a fin de que tu fuego, que es vivificante y celoso, aleje de ellos la torpeza del embotamiento carnal y despierte la fuerza de la alerta espiritual.
Que abrase los dardos hostiles, proporcione armas gloriosas, haga arder el corazón de los renacidos y apague los incendios de las malas pasiones; para que manteniendo tu fuego en ellos la intensidad de su fuerza, prevalezca la llama de tu amor.
Por el cual te confiesen y crean un verdadero Dios trino, no triple, único, no solitario, y vivan para reinar contigo por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Per tuam magnam misericórdiam, Deus noster, qui es benedíctus, et vivis et ómnia domináris per infiníta semper sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu gran misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas reinas por los siglos de los siglos.

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Post hæc imponit episcopus seu sacerdos super baptizatos vestem candidam, dum dicit hanc orationem: Después impone el obispo o el sacerdote sobre los bautizados las vestiduras blancas, mientras dice esta oración:
Impositio vestis candidæ / Imposición de las vestiduras blancas
Accipe tibi vestem cándidam, vestem nuptíalem, quam immaculáto corde feras ante tribúnal Dómini nostri Iesu Christi in vitam ætérnam.
R/. Amen.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Recibe la túnica blanca, la túnica nupcial, que has de presentar con pureza de corazón ante el tribunal de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna.
R/. Amén.

Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

 


NOTAS

(1) Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 390-392). La traducción de la crismación es la misma que la del Liber Ordinum, la de la imposición de vestiduras es la ofrecida en el artículo La liturgia bautismal y san Ildefonso. Imposición de manos de Colomina Torner, Jaime Los textos litúrgicos trinitarios y la identidad del pueblo mozárabe en la historia, en Anales Toledanos, número 37. Diputación de Toledo. Toledo 1999, pp. 51-52.

 

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