La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la liturgia de la Vigilia Pascual. Año I

 

Rito Hispano-Mozárabe

In Nocte Sancta. Vigilia Paschalis / En la Noche Santa. Vigilia Pascual

Annus primus / Año I  (1)

Vigilia Pascual. ("La Resurrección de Cristo", 1597-1604, El Greco. Museo del Prado, Madrid)
 
ÍNDICE
Primera parte. Solemne inicio de la Vigilia o Lucernario
Benedictio lucernæ in sacrario / Bendición de la lámpara en la capilla.
Benedictio cerei in sacrario / Bendición de las velas en la capilla.
Sollemnis ingressus / Entrada solemne.
Cantus ad ingressum / Canto a la entrada.
Oratio super diaconos / Oración de los diáconos.
Benedictio lucernæ ante altare / Bendición de la lámpara ante el altar.
Oratio post benedictionem lucernæ ante altare / Oración después de la bendición de la lámpara ante el altar.
Benedictio cerei ante altare / Bendición de las velas ante el altar.
Segunda parte. Liturgia de la Palabra
Admonitio ad populum / Admonición al pueblo.
Lectio prima / Lectura primera.
Lectio secunda / Lectura segunda.
Lectio tertia / Lectura tercera.
Lectio quarta / Lectura cuarta.
Lectio quinta / Lectura quinta.
Canticum / Cántico.
Lectio sexta / Lectura sexta.
Canticum / Cántico.
Lectio septima / Lectura séptima.
Lectio octava / Lectura octava.
Canticum / Cántico.
Lectio nona / Lectura novena.
Lectio decima / Lectura décima.
Benedictiones / Bendiciones.
Lectio undecima / Lectura undécima.
Psallendum / Salmo de meditación.
Tercera parte. Liturgia bautismal
Oratio / Oración.
Admonitio / Admonición.
Exorcismus fontis / Exorcismo de la fuente.
Benedictio fontis / Bendición de la fuente.
Benedictio / Bendición.
Abrenuntiatio / Renuncia.
Professio fidei et immersio / Profesión de fe e inmersión.
Chrismatio / Crismación.
Manuum impositio / Imposición de manos.
Impositio vestis candidæ / Imposición de las vestiduras blancas.
Antiphona / Antífona.
Continuación de la Liturgia de la palabra
Apostolus / Apóstol.
Psallendum / Salmo de meditación.
Evangelium / Evangelio.
Laudes.
Cuarta parte. Liturgia eucarística
Sacrificium / Canto del Ofertorio.
Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal.
Alia / Oración entre los Dípticos.
Post Nomina / Oración después de los Dípticos.
Ad Pacem / Oración de la Paz.
Illatio / Acción de gracias.
Post Sanctus / Oración después del Sanctus.
Post Pridie / Invocación.
Cantus ad Confractionem / Canto de la Fracción.
Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro.
Benedictio / Bendición.
Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión.
Completuria / Oración conclusiva.

Pars prima
Sollemne initium Vigiliæ seu Lucernarium

Primera parte
Solemne inicio de la Vigilia o Lucernario

Sabbato sancto, post initium noctis, congregato tempestive populo in ecclesia maiore, accedunt vestibus sacris induti episcopus (vel principalis sacerdos) simulque cum eo presbyter, diacones et ministri; acceptisque cereis seu candelis, ingrediuntur omnes sub silentio in sacrarium, dum populus, habens secum unusquisque cereos seu candelas exstintas, in aula ecclesiæ exspectans manet.

Clausis vero omnino ostiis sacrarii, excudit primum episcopus ignem novum, ex quo accedintur lucerna, deque lucerna cereus paschalis; quibus luminariis unice accensis benedicit lucernam episcopus, dum tenet eam diaconus, qui postea in choro laudes eius proclamaturus est, hac benedictione:

El Sábado Santo, al caer la noche, después de haber reunido en el momento adecuado al pueblo en la iglesia principal, vienen vestidos con las vestiduras sagradas, el obispo (o el sacerdote principal) y junto con él, un sacerdote, diáconos y ministros, y entran todos en silencio en la sacristía y toman cirios o velas, mientras el pueblo, llevando consigo velas o cirios apagados, permanece a la espera en la nave de la iglesia.

Con las puertas de la sacristía completamente cerradas, el obispo prende el fuego nuevo, enciende la lámpara y de la lámpara el cirio pascual. Luego, el diácono que vaya a proclamar en el coro la alabanza de la lámpara, la sostiene mientras el obispo dice la siguiente bendición:

Benedictio lucernæ in sacrario / Bendición de la lámpara en la sacristía
Exáudi nos, lumen indefíciens, Dómine Deus noster, únici lúminis lumen, fons lúminis, lumen auctor lúminum, quæ creásti et illuminásti; lumen angelórum tuórum, sédium, dominatiónum,  principátuum, potestátum et ómnium intelligíbilium quæ creásti; lumen sanctórum tuórum.

Sint lucérnæ tuæ ánimæ nostræ, accendánt ad te, et illuminéntur abs te, lúceant veritáte, árdeant caritáte, lúceant et non tenebréscant, árdeant, et non cineréscant.

Bénedic hoc lumen, o lumen, quia et hoc quod portámus in mánibus tu creásti, tu donásti. Et sicut per hæc lúmina quæ accéndimus de hoc loco expéllimus noctem, sic et tu expélle ténebras de córdibus nostris.

Simus domus tua lucens de te, lucens in te. Sine deféctu luceámus, et te semper colámus. In te accendámur, et non exstinguámur.
R/. Amen.

Escúchanos, Señor Dios nuestro, luz inextinguible, luz de la única luz, luz que iluminas todo cuanto creaste, luz de los ángeles, de las dominaciones, principados y potestades y de todos los seres espirituales; luz de todos los santos.

Sean nuestras almas como antorchas en tu presencia, cercanas a ti, e iluminadas por ti, brillen por la verdad y ardan por la caridad, brillen y no se oscurezcan, ardan y no se consuman.

Oh luz, bendice esta luz que portamos en nuestras manos y que tú has creado y nos has dado. Y así como con esta esta luz encendida disipamos las tinieblas de la noche, disipa tú las tinieblas de nuestros corazones.

Que seamos morada tuya, iluminada por ti, iluminada en ti. Que brillemos sin sombra alguna y siempre te veneremos. Que de ti nos encendamos y nunca nos apaguemos.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Lucernæ benedictione peracta, accedit alter diaconus portans cereum paschalem, ille qui postea in choro laudes cerei proclamaturus est et, postquam expresserit episcopus super cereum signum crucis, dicit episcopus benedictionem istam: Después de la bendición de la lámpara, el otro diácono, que porta el cirio pascual y posteriormente ha de proclamar en el coro la alabanza del cirio, presenta el cirio al obispo que hace sobre él la señal de la cruz y dice esta bendición:

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Benedictio cerei in sacrario / Bendición del cirio en la sacristía
Offérimus tibi, Dómine, cérei huius rutilántis speciem, divíno igne succénsam, quem multímodam matériam nutu tuo prodúci iussísti ápibus.

Eum indígnis mánibus nostris oblátum accéndimus, precántes bonitátem tuam, ut emissióne Spíritus Sancti tui, qui quondam in similitúdinem ignis, divisionémque linguárum in apostolórum tuórum corda perspícuus fulgénsque appáruit, eum benedícere et sanctificáre dignéris.

Et, sicut hic céreus, exúberans larga visióne, noctis huius iúgulat cecitátem, et devotíssimæ plebis tuæ respléndet obtútibus, ita et nos, Dómini nostri Iesu Christi Fílii tui splendóre repléti, intérnis méntibus fulgeámus; et peccatórum cecitáte detérsa, lux in nobis sempitérnæ fídei persevéret.
R/. Amen.

Te ofrecemos, Señor, la figura de este brillante cirio, encendido con el fuego divino, por el cual tú mandaste, según tu voluntad, que fuese creada toda la materia.

Y al ofrecértelo, lo encendemos con nuestras indignas manos, rogando a tu bondad que, con el soplo de tu Espíritu Santo, que en otro tiempo apareció en figura de fuego brillante y ardiente dando a los corazones de tus Apóstoles el don de lenguas, te dignes bendecirlo y santificarlo.

Y, así como este potente cirio mata con su penetrante luz las tinieblas de la noche, y resplandece ante los ojos de tu devotísimo pueblo, así también nosotros, llenos de la luz de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, brillemos interiormente y borrada la oscuridad de nuestros pecados, persevere en nosotros la luz de la fe sobrenatural.
R/. Amén.

In nómine Dómini nostri Iesu Christi sanctificátum permáneat cum pace.
R/. Amen.
En nombre de nuestro Señor Jesucristo, permanezca santificado con paz.
R/. Amén.

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Sollemnis ingressus / Entrada solemne

Finita cerei paschalis benedictione, accendit episcopus ex ipso cereo cereum suum, similiterque omnes in sacrario faciunt.

Cumque habuerint omnes accensum lumen in manibus, stante vero episcopo iuxta ostium et præcedente eum diacono cum cereo paschali, aperiuntur subito fores sacrarii, clamatque episcopus alta voce:

Después de la bendición del cirio pascual, el obispo enciende su vela del cirio, y lo mismo hacen todos los que están en la sacristía.

Y cuando todos tienen las luces en sus manos, el obispo se sitúa en la puerta y delante de él el diácono con el cirio pascual, entonces, en ese instante, se abren con rapidez las puertas de la sacristía y el obispo exclama en voz alta:

Deo grátias. Demos gracias a Dios.
Omnes autem, tam clerus cum luminibus accensis qui sequitur episcopum, quam universus populus in aula ecclesiæ stans, tribus vicibus lætanter conclamant: Y todos, tanto el clero que porta las luces tras el obispo, como todo el pueblo que permanece de pie en el interior de la iglesia, unánimemente gritan con alegría tres veces:
Deo grátias. Deo grátias. Deo grátias. Demos gracias a Dios. Demos gracias a Dios. Demos gracias a Dios.

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Incipitque sollemnis ingressus usque as chorum. Y da comienzo la solemne entrada hacia el coro.
Cantus ad ingressum / Canto a la entrada Jn 1,9; Sal 35,10
Lumen verum illúminans omnem hóminem in hunc mundum veniéntem.

V/. Quóniam apud te est, Dómine, fons vitæ, et in lúmine tuo vidébimus lumen.
R/. In hunc mundum veniéntem.

V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculorum. Amen.
R/. In hunc mundum veniéntem.

Él es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

V/. Porque en ti, Señor, está la fuente de la vida, y en tu luz veremos nuestra luz.
R/. Que viene a este mundo.

V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Que viene a este mundo.

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Dumque fit processio ad chorum accedunt seniores populi ad ministros cereos accensos portantes, accenduntque sibi et populo cereos seu candelas, sicque ex uno in alium propagatur lux usque dum omnes in ecclesia accensa habeant luminaria.

Cum autem perventum fuerit ad altare, dicit diaconus qui lucernæ laudem proclamaturus est:

Y mientras la procesión se dirige al coro, los laicos más ancianos de la comunidad encienden sus velas de los ministros, y de ellas el pueblo enciende sus velas o candelas, de modo que la luz se transmita de una persona a otra hasta que todos en la iglesia hayan encendido sus luces.

Al llegar al altar, el diácono que ha de proclamar la alabanza de la lámpara, dice:

Erígite vos.
In nómine Dómini nostri Iesu Christi, lumen cum pace.
Levantaos.
En nombre de nuestro Señor Jesucristo, luz con paz.
Hæc autem dicens, elevat ipse lucernam, diaconus vero alter elevat cereum paschalem. Universus autem populus respondet: Tras lo cual, eleva la lámpara, mientras que el otro diácono eleva el cirio pascual. Entonces todo el pueblo responde:
Deo grátias. Demos gracias a Dios.

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Et collocant lucernam et cereum in facie populi super candelabra ad hunc finem disposita iuxta ambonem. Et accenduntur luminaria ecclesiæ.

Quo facto, accedunt simul ad episcopum, diaconus nempe qui laudes lucernæ enarraturus est, et qui laudes cerei paschalis post eum, benedictionem petentes. Episcopus vero orat super eos orationem hanc:

Y colocan la lámpara y el cirio en el candelabro dispuesto para este fin, frente al pueblo, junto al ambón. Y se encienden las luces de la iglesia.

Hecho esto, se acercan al mismo tiempo al obispo para pedirle su bendición, el diácono que ha de proclamar la alabanza de la lámpara y el que después de él ha de proclamar la alabanza del cirio pascual. El obispo, entonces reza por ellos esta oración:

Oratio super diaconos / Oración por los diáconos
Prima tibi et principália, Deus Pater omnípotens, hæc lúminum múnera in exórdio venerándæ huius noctis obtúlimus, et ob honórem domínicæ resurrectiónis lucérnam et céreum claritátis aptávimus quæ unigénitus Fílius tuus, Dóminus noster, advéntus sui fáciat mystériis lumináta.

Per quem te, Deus, súpplices exorámus, ut hoc sanctum munus libens accípiens, his fámulis tuis, quos ad enarrándam laudem destinávimus lúminis, propítius ac benígnus aspíres, efficiásque tibi plácita quæ in honóre tuo eórum fúerint sermóne proláta; in nobis quoque pervígilem devotiónem flagrántia spirituáli succéndens, omnes tetræ noctis insídias lucis tuæ candóre discútias.
R/. Amen.

Te ofrecemos, Señor, al emepzar esta noche sagrada, el don primario y excelente de la luz, para lo que hemos preparado esta lucerna y este cirio, en razón de la resurrección del Señor, tu Hijo Unigénito: él los haga luminosos con los misterior de su venida.

Por él mismo te rogamos, Dios, que, aceptando con agrado este obsequio santo, mires complacido a estos siervos tuyos que hemos designado para entonar las alabanzas de la luz.. Que te agrade lo que ellos van a decir cantando en tu honor; y enciende también en nosotros una devoción vigilante de fragancia espiritual, que aparte con tu resplandor todas las asechanzas de la negra noche.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo los gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Post hanc duplicem benedictionem diaconorum ab episcopo peractam, sedet ipse episcopus in sella sua. Presbyteri autem et ministri stant iuxta eum, immo et universus populus cereos seu candelas ardentes in manibus portantes.

Accedit autem ad ambonem primus diaconus, ille qui lucernæ laudem proclamaturus est, præparatque populum ad sollemnem benedictionem lucernæ dicens:

Después de completada esta bendición sobre los dos diáconos, el obispo, permanece sentado en su silla. Los sacerdotes y ministros, continúan de pie junto a él, e igualmente todo el pueblo, con los cirios o velas encendidas en las manos.

El primer diácono, que ha de proclamar la alabanza de la lámpara, se acerca al ambón, y prepara al pueblo para la bendición solemne de la lámpara, diciendo:

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Aures ad Dóminum.
R/.
Habémus ad Dóminum nostrum.

Deo ac Dómino nostro Iesu Christo, Fílio Dei, qui es in cælis, dignas laudes et grátias referámus.
R/.
Æquum et iustum est, dignum et iustum est.

Oídos atentos al Señor.
R/.
Toda nuestra atención hacia el Señor.

A Dios y a nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, que está en el cielo, demos debidas gracias y alabanzas.
R/. Es equitativo y justo, es digno y justo.

 

Benedictio lucernæ ante altare / Bendición de la lámpara ante el altar

Dignum et iustum est, vere dignum et sanctum est nos tibi semper grátias ágere laudésque reférre, Dómine, sancte Pater omnípotens, et Christe, Deus, qui mihi tríbuas ut in tuis láudibus semper résonent fauces meæ, qui érigis a terra ínopem et ab stércore exáltas páuperem. Da diréctum et bene sonántem in ore meo ministrári sermónem. Omnipoténtem Deum, substántiæ vitális exórdium, creatúræ universális auctórem, Dóminum, salutárem opíficem, vocális Ecclésiæ pérsonet canóra laudátio, ut ipsi repéndat lingua ministérium, de cuius império sumpsit offícium.

Dignum est ut sponsi coruscántis advéntum accénsis præstolétur fidélis turba lumínibus, ne nuptiális habitáculi réspuat habére consórtes, quos sub véterum umbráculo peccatórum prævénerit dormiéntes. Quid dígnius quidve sublímius quam ut tibi vígilet in spe æternitátis resuscitáta mortálitas cui totum ex orígine, totum debet ex múnere, vel quod formátur ex níhilo, vel quod reparátur ex pérdito?.

Tu vas quod pronum culpa déderat in ruínam, fíguli miserántis afféctu, de favíllis cineribúsque colléctum, spíritu vivificántem salvásti, ut facéres ex adoptióne líberos quos retinére víderas ex prævaricatióne captívos. Tu novéllæ vitis gérmina fecúnda plantásti, ut antiquórum tabésceret suávitas amára pomórum. Nunc de cibo súmitur, vita non lábitur. Solvit grátia quos vinxit illécebra. De árbore creáta nox críminis, sed de ligno génita lux salútis. Vetuísti ópera mánuum tuárum clemens operátor, intérfici perpétuæ mortis excídio. Paradísi iánuam, quam piáculum letále damnáverat, dextra mystérii cæléstis apéruit; id perféctæ iúdicans esse pietátis ut quibus ad vitam fúeras largítus intróitum, tribúeres et regréssum. Mortificántur ex lapsu, qui vivificántur ex prétio. Redémpti cleméntius quam creáti. Namque ibi Deus operátus ut fáceret, hic passus est ut prodésset.

Índuit carnem, sed non éxuit maiestátem, nostram substántiam éxpetens, sed própriam non relínquens. Cum córpore éditus, sed intemeráto pudóre concéptus. Temporális ex Vírgine, sed coætérnus ex Patre. Humílians divína, ut possit eleváre terréstria. Cui tanti fuit salvátio ut, ne nos perderémus cælum, ille paterétur inférnum. Suscépit mors quem tenére non pótuit; amplificáta succéssu, sed evacuáta spólio. Exsultávit in raptu, sed occídit in trophæo. In se refúsa defécit extrémitas postquam vitæ appétere tentávit auctórem; et dum ambit illícita, pérdidit acquisíta.

Adest nox lúmine donáta, perpétuo domínicis sanctificáta victóriis, quæ recidívum mundi sortíta natálem, debelláta fúneris regióne, triumphos Christi resurgéntis excépit; quæ transgressiónis máculas fluéntis lavácri salutáris abstérsit; quæ veternósa críminis induménta tactu líquidi resólvit eleménti; in qua mercem sánguinis repræséntat unda baptísmatis, et dum vetus culpa décidit, novus homo consúrgit.
R/. Amen.

Es digno y justo, realmente digno y santo que te demos siempre gracias y dediquemos alabanzas a ti, Señor Padre santo todopoderoso, y a ti, Cristo Dios; y hagas que mi garganta resuene siempre en tu alabanza tu, que levantas del polvo al desvalido y alzas de la basura al pobre. Concede a mis labios pronunciar un recto y armonioso pregón. Que la melodiosa alabanza de la Iglesia elocuente celebre a Dios todopoderoso, principio de la vida, autor de todo lo que existe, Señor, creador de salvación, para que el ministerio satisfaga con la lengua al mismo por cuyo mandato asumió el oficio.

Está bien que la muchedumbre fiel aguarde con cirios encendidos la llegada del Esposo rutilante para que él no rehúse tener como partícipes de la morada nupcial a algunos sorprendidos durmiendo en la oscuridad de los viejos pecados. ¿Qué puede haber más apropiado y noble que estar vigilando ante ti la naturaleza mortal y resucitada en la esperanza de la eternidad, debiéndose todo por su origen y todo por la gracia, ya por haber sido formada de la nada, ya por haber sido rescatada desde su ruina?

Tú con afecto de alfarero misericordioso, al vaso caído, al que la culpa llevó a su quiebra, lo salvaste con el Espíritu vivificante, recompuesto nuevamente del polvo y de la ceniza, para hacer libres por la adopción a quienes viste cautivos por la prevaricación. Tú plantaste los plantones fecundos de la nueva vid para que se esfumara el gusto amargo de los frutos antiguos. Ahora se come el fruto y la vida no muere. Libera la gracia a los que la seducción encadenara. De un árbol se originó la noche del pecado, pero de un madero irradió la luz de la salvación. Impediste, hacedor bondadoso, que la obra de tus manos pereciera con la calamidad de la muerte eterna. La diestra del celeste misterio abrió la puerta del Paraíso, la que había cerrado un mortal sacrilegio; juzgando ser propio de una piedad perfecta conceder también el regreso a los que habías dado entrada en la vida. Destinados estaban a la muerte por su caída los vivificados por el rescate. Con mayor clemencia redimidos que creados. Pues entonces Dios se limitó a actuar simplemente para crear, mas ahora ha tenido que padecer para actuar con eficacia.

Revistió la carne, aun no despojándose de la divinidad, buscando nuestra naturaleza, aun no dejando la suya. Parido con un verdadero cuerpo, pero concebido quedando intacta la virginidad. Sometido al tiempo a partir de la Virgen, mas coeterno al Padre. Abajando lo divino para poder elevar lo terreno. Para quien nuestra salvación fue de tal valor que padeció el infierno a fin de que nosotros no perdiéramos el cielo.

Arrebató la muerte a quien no podía retener, ensoberbecida por su éxito pero desposeída inmediatamente de su victoria. Se regocijó con el botín, mas pereció a causa de su propio triunfo; contradicha en sí misma, se desvaneció la postrimería después de intentar adueñarse del autor de la vida; ambicionando lo que le era vedado perdió lo que tenía adquirido.

He aquí la noche regalada con la luz perpetua, santificada con la victoria del Señor, que habiendo recibido en suerte un nuevo nacimiento del mundo, derrotado el país de la muerte acogió el triunfo de Cristo resucitado; que lavó las suciedades del pecado en las aguas de un baño de salvación, y que deshizo los viejos harapos de los delitos al contacto del líquido elemento; con lo que el agua del bautismo hace presente la merced de la sangre, y mientras la antigua culpa se arruina, resucita un hombre nuevo.
R/. Amén.

Post responsionem populi, priusquam accedat alter diaconus ad ambonem cerei laudem enarraturus, surgit episcopus, oratque sequentem orationem; quæ tamen, ad unitatem utriusque laudis clarius exprimendam, omitti licebit. Después de la respuesta del pueblo y antes de que se acerque el otro diácono al ambón para pronunciar la alabanza del cirio, se levanta el obispo y dice la siguiente oración, que, sin embargo, con el fin de expresar más claramente la unión de las dos alabanzas, se puede omitir.

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Oratio post benedictionem lucernæ ante altare / Oración después de la bendición de la lámpara ante el altar
Deus, qui fílios Ísrael edúcis ex Ægýpto, palpábiles Ægýpti ténebras relinquéndo; Deus, qui duce lúminis grátia, pondus horréndæ noctis extérminas; Deus qui præcedénte ángelo tuo in colúmna nubis in diem eodémque in colúmna ignis in noctem posterióra servánte, curam nostræ salútis exséqueris; teque nobis in eo præstas, in quo lucére nos lúmine sciéntiæ tuæ iubes.

Fac nos divinitátis tuæ fíeri consórtes, et larga tua pietáte ex invisibílibus bonis visibília dona concéde, quæ nos et offérri dóceant, et tuam in ómnibus compléri fáciant voluntátem.
R/. Amen.

Oh Dios, que sacas de Egipto a los hijos de Israel abandonando las densas tinieblas de Egipto; oh Dios, que con la guía iluminadora de tu gracia disipas el peso de una horrible noche; oh Dios, que con la guía de tu ángel nos preparas una nube por el día y una columna de fuego por la noche, buscando nuestra salvación, y nos das aquella luz por la que nos mandas brillar con la luz de tu conocimiento.

Haznos partícipes de tu divinidad, y con tu inagotable piedad concédenos de tus riquezas invisibles los dones invisibles que nos enseñan a ofrecernos a tu y a cumplir en todo tu voluntad.
R/.
Amén.

Christe, Dómine, Deus noster, qui cum Deo Patre et Spíritu Sancto gloriósa divinitáte vivis et domináris per infiníta semper sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Cristo Señor, Dios nuestro, que con Dios Padre y Espíritu Santo vives y gobiernas en tu gloriosa divinidad, por infinitos siglos de los siglos.
R/. Amén.
Recitata, vel omissa, oratione præcedenti, accedit alter diaconus, qui prosequitur: Tanto si se ha dicho como si se ha omitido la oración precedente, se acerca el otro diácono y prosigue:

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Benedictio cerei ante altare / Bendición del cirio ante el altar
Æquum et iustum est, vere, Dómine, satis dignum et pulchrum est, in quantum nos múnere tuo illústras, tibi semper grátias ágere, apud quem est fons vitæ, in cuius lúmine vidébimus lumen. Prævia tot tantísque virtútibus circa tuæ maiestátis respléndens altária serénat lux cérei. Præmíttunt indícia ígnium mirácula secutúra lymphárum. Nunciátur ex lúmine quid nascátur ex fonte. Patéscunt actu quæ fúerant figuráta mystério. Instar colúmnæ véteris fomes iste præfúlget; aquis pópulum docet esse salvándum, per quas et liberátio tribúitur ad salútem et regenerátio donátur ad réquiem.

Ascéndat, Dómine, in conspéctu glóriæ tuæ obsecrátio devóta famulórum. Visiténtur benedictiónis dono quæ sacro dedicántur obséquio. Non hic thúreis adolétur flamma virgúltis, nec in sabæicis proscindúntur ligna, nemíribus, quæ suavitátem cínnami rorántes exhálant. Sed cera famulátur ex lúmine, quæ non pollúitur ex parénte. Cuius natúra de flore, cuius ortus ex vírgine. Cui illa dat génetrix nativitátis oríginem, quæ corruptiónis nescit errórem. Papýrus, quin étiam, niveo adopérta sub tégmine, flammárum exséquitur increménta. Neque hoc sine cæléstis ágitur operatióne virtútis, quod favet ígnibus res nutríta gurgítibus.

Agnóscunt cuncta te Dóminum, tibíque se sciunt debéri quod nata sunt. Dedísti, pie ópifex, creatúræ sensum quo suum possit intellégere et honoráre factórem.

Inténde, propítius, Dómine, ad huius cérei devotíssimam servitútem; ut qui flammam gígnere cérnitur, usuále tuæ benedictiónis serenátus ex lúmine, cunctis sit expedíbilis ad salútem. Resólvat grávium foménta languórum. Asperitátes cásuum remédii tranquillitáte confríngat. Ómnia votis largiátur humánis, qui de tuis benedictiónem sumpsit offíciis.

Tríbue étiam, Dómine, sancte Pater, omnípotens Deus, ut diéi huius sollémnia sacræ paschális, in quo Redemptóris nostri glória prædicátur et grátia, cum antístite nostro N. epíscopo, cum glorióso príncipe N., cum presbýteris, diacónibus, clero atque omni pópulo, sub multórum currículo celebráre mereámur annórum.
R/. Amen.

Præsta per Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum, cum quo tibi est una et coæquális esséntia in unitáte Spíritus Sancti in sæcula sæculórum.
R/. Amen. Amen. Amen. Amen.

Ad te ascéndat.
R/. Amen.

Pax in cælo.
R/. Amen.

Pax in terra.
R/. Amen.

Pax et plenitúdo tua, Dómine, super nos descéndat.
R/. Amen.

Pax régibus et potestátibus sæculi huius.
R/. Amen.

Pax Ecclésiæ tuæ cathólicæ, quæ est in hunc locum constitúta, et per universum orbem terrárum in pace diffúsa.
R/. Amen.

Es justo y necesario, en verdad, Señor, es digno y hermoso que, puesto que tú nos enriqueces con tus dones, te demos gracias siempre, porque en ti está la fuente de la vida, y en tu luz veremos nuestra luz. La luz del cirio resplandeciente serena los altares de tu majestad, anunciando muchos y muy grandes prodigios. Comienzan los símbolos del fuego, al que seguirán los milagros del agua. Por la luz se anuncia lo que ha de nacer de esta fuente. Se hacen ahora realidad los misterios simbolizados en figuras. Como la columna antigua de fuego, brilla este fuego, anunciando que el pueblo se ha salvar por el agua, por la que se nos libera y salva, y se nos da un nacimiento nuevo, en orden a la bienaventuranza.

Suba, pues, Señor, ante la presencia de tu gloria, la devota oración de tus siervos. Que el don de tu bendición nos visite a cuantos te rendimos adoración. No se enciende aquí la llama con ramas de incienso, ni se cortan maderas de los bosques de Sabá, que exhalan la suavidad del cinamomo derramado. Se te ofrece, para la luz, la cera, que no ha sido manchada por quienes la crean; su naturaleza brota de las flores; su origen es virginal; ella, al mismo tiempo, recibe tal nacimiento, que desconocerá el fracaso de la corrupción. Aún el papiro que la protege con blanco velo consigue aumento de la llama. Y esto sucede no sin poder y virtud celestial, ya que al fuego alimenta lo que se ha desarrollado en las aguas.

Todas las cosas te reconocen como Señor y saben que a ti deben lo que son. Tú diste, piadoso creador, un sentido a la criatura por el que pueda conocer y honrar a su creador.

Mira, pues, propicio, Señor, el devotísimo obsequio de este cirio; y así como se ve brotar de él la llama en la tranquilidad serena de tu constante bendición, nos sirva a todos de ayuda para la salvación. Que cure la raíz de nuestros graves males. Que sirva de sosiego y de tranquilidad en nuestras desgracias, y por él recibamos remedio en nuestras peticiones, ya que él ha recibido la bendición cuando te lo ofrecíamos.

Concede también, Señor, Padre santo, Dios omnipotente, que podamos celebrar muchos años esta solemnidad pascual en la que proclamamos la gracia y la gloria de nuestro Redentor, juntamente con nuestro Obispo, N., con nuestro soberano, N., con los presbíteros, diáconos, clero y el pueblo todo.
R/. Amén.

Concédenoslo por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es una sola e igual naturaleza contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
R/. Amén. Amén. Amén. Amén.

Que suba hasta ti.
R/. Amén.

Paz en el cielo.
R/. Amén.

Paz en la tierra.
R/. Amén.

Que tu paz y toda tu gracia, Señor, descienda sobre nosotros.
R/. Amén.

Paz a los que gobiernan las naciones.
R/. Amén.

Paz a tu Iglesia Católica, que está aquí establecida y extendida en paz por todo el orbe de la tierra.
R/. Amén.

Quibus populi acclamationibus perficitur Lucernarium, incipitque Liturgia verbi seu magna synaxis biblica paschalis. Con estas aclamaciones del pueblo termina el Lucernario y da comienzo la Liturgia de la Palabra o gran sinaxis bíblica pascual.

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Pars secunda
Liturgia verbi

Annus primus

Segunda parte
Liturgia
de la palabra

Año I

Omnibus stantibus, celebrans admonet populum. Estando todos de pie, el celebrante dirige al pueblo la siguiente admonición.
Admonitio ad populum / Admonición al pueblo
Exspectáti témporis, dilectíssimi fratres, festa sollémnitas et ánnuum per sæcula sacræ resurrectiónis arcánum votívæ noctis advénit. Hoc illud est, quod in perénnem memóriam consecrátum credéntibus pópulis altíssima de cælis grátia spirituális attríbuit.

Hílares vigílias gloriósis láudibus perferámus, diem vincéntes, qua funálibus crebris Ecclésia sancta respléndens corúscat in lúmine, præcónia domínicæ passiónis indeféssis précibus celebrémus, intendéntes audítu lectiónibus sanctis ac sédulis obsecratiónibus patiéntiam non negántes; ut ille regális sólii habitátor altíssimus a sede arcis æthéreæ pópulo suo, qui sollémnia redditúrus ad hæc festa convénit, per Spíritum suum Sanctum cleménter illápsum placábilis ac propitiátus aspíret.
R/. Amen.

Por fin, hermanos amadísimos, ha llegado esta, por largo tiempo deseada, fiesta solemnísima, y el misterio durante siglos escondido de la resurrección en esta anhelada noche. Este es aquel misterio, que, consagrado ya para perpetua memoria, trae la gracia espiritual a los pueblos que creen en él.

Celebremos con gloriosas alabanzas, la jubilosa vigilia, y al alcanzar el día en que la Santa Iglesia con multitud de antorchas brillará resplandeciente, celebremos el pregón de la Pasión del Señor, rodeados de luz, y con incesantes plegarias. Estemos atentos para escuchar las lecturas santas, y no nos cansemos de rezar con insistencia. Para que aquél que habita en las alturas sentado en su trono real, mire propicio y clemente, por el Espíritu Santo que bondadosamente se nos derrama, desde el trono de su eterno alcázar, a su pueblo que se reúne aquí para celebrar esta solemne festividad.
R/. Amén.

Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Admonitione finita sedent omnes et lectiones auscultant. Terminada la admonición todos se sientan y escuchan las lecturas.

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LECTIO PRIMA / Lectura primera
Annus primus / Año I Gén 1,1-2,3
Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.

In princípio creávit Deus cælum et terram. Terra autem erat inánis et vácua, et tenébræ super fáciem abýssi, et spíritus Dei ferebátur super aquas.

Dixítque Deus: «Fiat lux». Et facta est lux. Et vidit Deus lucem quod esset bona et divísit Deus lucem ac ténebras. Appellavítque Deus lucem Diem et ténebras Noctem. Factúmque est véspere et mane, dies unus.

Dixit quoque Deus: «Fiat firmaméntum in médio aquárum et divídat aquas ab aquis». Et fecit Deus firmaméntum divisítque aquas, quæ erant sub firmaménto, ab his, quæ erant super firmaméntum. Et factum est ita. Vocavítque Deus firmaméntum Cælum. Et factum est véspere et mane, dies secúndus.

Dixit vero Deus: «Congregéntur aquæ, quæ sub cælo sunt, in locum unum, et appáreat árida». Factúmque est ita. Et vocávit Deus áridam Terram congregationésque aquárum appellávit María. Et vidit Deus quod esset bonum.

Et ait Deus: «Gérminet terra herbam viréntem et herbam faciéntem semen et lignum pomíferum fáciens fructum iuxta genus suum, cuius semen in semetípso sit super terram». Et factum est ita. Et prótulit terra herbam viréntem et herbam afferéntem semen iuxta genus suum lignúmque fáciens fructum, qui habet in semetípso seméntem secúndum spéciem suam. Et vidit Deus quod esset bonum. Et factum est véspere et mane, dies tértius.

Dixit autem Deus: «Fiant luminária in firmaménto cæli, ut dívidant diem ac noctem et sint in signa et témpora et dies et annos, ut lúceant in firmaménto cæli et illúminent terram». Et factum est ita. Fecítque Deus duo magna luminária: lumináre maius, ut præésset diéi, et lumináre minus, ut præésset nocti, et stellas. Et pósuit eas Deus in firmaménto cæli, ut lucérent super terram et præéssent diéi ac nocti et divíderent lucem ac ténebras. Et vidit Deus quod esset bonum. Et factum est véspere et mane, dies quartus.

Dixit étiam Deus: «Púllulent aquæ réptile ánimæ vivéntis, et volátile volet super terram sub firmaménto cæli». Creavítque Deus cete grándia et omnem ánimam vivéntem atque motábilem, quam púllulant aquæ secúndum spécies suas, et omne volátile secúndum genus suum. Et vidit Deus quod esset bonum; benedixítque eis Deus dicens: «Créscite et multiplicámini et repléte aquas maris, avésque multiplicéntur super terram». Et factum est véspere et mane, dies quintus.

Dixit quoque Deus: «Prodúcat terra ánimam vivéntem in génere suo, iuménta et reptília et béstias terræ secúndum spécies suas». Factúmque est ita. Et fecit Deus béstias terræ iuxta spécies suas et iumenta secúndum species suas et omne réptile terræ in génere suo. Et vidit Deus quod esset bonum.

Et ait Deus: «Faciámus hóminem ad imáginem et similitúdinem nostram; et præsint píscibus maris et volatílibus cæli et béstiis universæque terræ omníque réptili, quod movétur in terra». Et creávit Deus hóminem ad imáginem suam; ad imáginem Dei creávit illum; másculum et féminam creávit eos.

Benedixítque illis Deus et ait illis Deus: «Créscite et multiplicámini et repléte terram et subícite eam et dominámini píscibus maris et volatílibus cæli et univérsis animántibus, quæ movéntur super terram». Dixítque Deus: «Ecce dedi vobis omnem herbam afferéntem semen super terram et univérsa ligna, quæ habent in semetípsis fructum ligni portántem seméntem, ut sint vobis in escam et cunctis animántibus terræ omníque vólucri cæli et univérsis, quæ movéntur in terra et in quibus est ánima vivens, omnem herbam viréntem ad vescéndum». Et factum est ita. Vidítque Deus cuncta, quæ fecit, et ecce erant valde bona. Et factum est véspere et mane, dies sextus.

Ígitur perfécti sunt cæli et terra et omnis exércitus eórum. Complevítque Deus die séptimo opus suum, quod fécerat, et requiévit die séptimo ab univérso ópere, quod patrárat. Et benedíxit Deus diéi séptimo et sanctificávit illum, quia in ipso requiéverat ab omni ópere suo, quod creávit Deus, ut fáceret.

In fine uniuscuiusque lectionis populus respondet, de more:

R/. Amen.

Al principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos, y las tinieblas cubrían el abismo; y el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas.

Dios dijo: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena, y la separó de las tinieblas; y llamó a la luz día, y a las tinieblas noche. Hubo así tarde y mañana: día primero.

Y Dios dijo: «Haya un firmamento entre las aguas, que separe las unas de las otras»; y así fue: Dios hizo el firmamento, separando por medio de él las aguas que hay debajo de las que hay sobre él. 8 Dios llamó al firmamento cielo. Hubo tarde y mañana: día segundo.

Dios dijo: «Reúnanse en un solo lugar las aguas inferiores y aparezca lo seco»; y así fue. Dios llamó a lo seco tierra, y a la masa de las aguas llamó mares. Vio Dios que esto estaba bien.

Dios dijo: «Produzca la tierra vegetación: plantas con semilla de su especie y árboles frutales que den sobre la tierra frutos que contengan la semilla de su especie»; y así fue. La tierra produjo vegetación: plantas con semilla de su especie y árboles frutales que contienen la semilla propia de su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Hubo tarde y mañana: día tercero.

Dios dijo: «Haya lumbreras en el firmamento que separen el día de la noche, sirvan de signos para distinguir las estaciones, los días y los años, y luzcan en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así fue: Dios hizo dos lumbreras grandes, la mayor para gobierno del día, y la menor para gobierno de la noche, y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, regular el día y la noche y separar la luz de las tinieblas. Vio Dios que esto estaba bien. Hubo tarde y mañana: día cuarto.

Dios dijo: «Pulule en las aguas un hormigueo de seres vivientes y revoloteen las aves por encima de la tierra y cara al firmamento del cielo». Dios creó los grandes monstruos marinos, todos los seres vivientes que se mueven y pululan en las aguas según su especie, y el mundo volátil según su especie. Vio Dios que esto estaba bien. Dios los bendijo diciendo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad las aguas del mar, y multiplíquense las aves sobre la tierra». Hubo tarde y mañana: día quinto.

Dios dijo: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias salvajes según su especie». Y así fue. Dios hizo las bestias de la tierra, los ganados y los reptiles campestres, cada uno según su especie. Vio Dios que esto estaba bien.

Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las fieras campestres y los reptiles de la tierra».Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó, macho y hembra los creó.

Dios los bendijo y les dijo: «Sed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra». Y añadió: «Yo os doy toda planta sementífera que hay sobre la superficie de la tierra y todo árbol que da fruto conteniendo simiente en sí. Ello será vuestra comida. A todos los animales del campo, a las aves del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser viviente, yo doy para comida todo herbaje verde». Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que todo estaba muy bien. Hubo tarde y mañana: día sexto.

Así fueron acabados el cielo y la tierra y todos sus elementos. Dios dio por terminada su obra el séptimo día, y en este día descansó de toda su obra. Dios bendijo el día séptimo y lo santificó, porque en él había descansado de toda la obra de su actividad creadora.

Al final de cada lectura el pueblo responde de la forma habitual:

R/. Amén.

 

Lectione prima finita, dicit diaconus: Finalizada la lectura primera, el diácono dice:
Pro sollemnitáte pascháli flectámus génua. Por esta solemnidad pascual, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Pro sollemnitáte pascháli flexis génibus, te, Pater omnípotens, obsecrámus, ut mors Unigéniti tui, Dómini nostri, qui vitam omni cóntulit mundo, toti grátiam cónferat pópulo christiáno.

Resurréctio quoque eius nos ad cæléstia súblevet, et a corruptióne vitæ huius eréptos immortalitáti ætérne consóciet.
R/. Amen.

Tras doblar nuestras rodillas en la solemnidad de la pascua, te rogamos, Padre todopoderoso, que la muerte de tu Unigénito, nuestro Señor, que dio la vida a todo el mundo, conceda la gracia a todo el pueblo cristiano.

Que su resurrección nos eleve hacia lo celestial, y arrancándonos de la corrupción de esta vida, nos asocie a la eterna inmortalidad.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO SECUNDA / Lectura segunda
Annus primus / Año I

Gén 5,32-6,3.5-6.13-14; 7,1-5.17.23; 8,1.4.6-8.9-11.13.15-18.20-21 (2)

Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Noe cum quingentórum esset annórum, génuit Sem, Cham et Iapheth.Cumque cœpíssent hómines multiplicári super terram et fílias procreássent, vidéntes fílii Dei fílias hóminum quod essent pulchræ, accepérunt sibi uxóres ex ómnibus, quas elégerant.Dixítque Deus: «Non permanébit spíritus meus in hómine in ætérnum, quia caro est; erúntque dies illíus centum vigínti annórum».

Videns autem Dóminus quod multa malítia hóminum esset in terra, pænítuit eum quod hóminem fecísset in terra. Dixítque Deus ad Noe: «Finis univérsæ carnis venit coram me.Fac tibi arcam de lignis cupréssinis et ingrédere in eam tu et fílii tui, uxor tua et úxores filiórum tuórum tecum, et ex cunctis animántibus univérsæ carnis, te enim vidi iustum coram me in generatióne hac, ut salvétur semen super fáciem univérsæ terræ. Adhuc enim et post dies septem ego pluam super terram quadragínta diébus et quadragínta nóctibus et delébo omnem substántiam, quam feci, de superfície terræ».

Fecit ergo Noe ómnia, quæ mandáverat ei Dóminus. Factúmque est dilúvium, et delévit omnem substántiam quæ erat super terram.

Addúxit vero Deus spíritum super terram, et prohíbitæ sunt plúviæ de cælo, requievítque arca die séptimo.

Apériens Noe fenéstram arcæ, quam fécerat, dimísit corvum; qui egrediebátur éxiens et rédiens, donec siccaréntur aquæ super terram. Emísit quoque colúmbam a se, ut vidéret si iam cessássent aquæ super fáciem terræ. Quæ, cum non invenísset, ubi requiésceret pes eius, revérsa est ad eum in arcam. Extendítque manum et apprehénsam íntulit in arcam. Exspectátis autem ultra septem diébus áliis, rursum dimísit colúmbam ex arca. At illa venit ad eum ad vésperam portans ramum olívæ viréntibus fóliis in ore suo. Intelléxit ergo Noe quod cessássent aquæ super terram.

Et apériens tectum arcæ, et ecce aspéxit vidítque quod exsiccáta erat superfícies terræ.

Locútus est autem Deus ad Noe dicens: «Egrédere de arca tu et uxor tua, fílii tui et uxóres filiórum tuórum tecum. cunctaque animántia, quæ sunt apud te ex omni carne».

Egressus ergo Noe fecit ut díxerat ei Deus. Ædificavítque altáre Dómino; et tollens de cunctis pecóoribus mundis et volúcribus mundis óbtulit holocáusta super altáre. Odoratúsque est Dóminus odórem suavitátis.

R/. Amen.

En aquellos días:

Noé, a la edad de quinientos años, engendró a Sem, Cam y Jafet. Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron por esposas las que más les gustaron. El Señor dijo: «Mi espíritu no permanecerá por siempre en el hombre, porque es de carne. Sus días serán ciento veinte años».

Al ver el Señor que la maldad de los hombres sobre la tierra era muy grande se arrepintió de haber creado al hombre sobre la tierra, y Dios dijo a Noé: «He decidido acabar con todo ser viviente, Hazte un arca de maderas resinosas, y entra en ella tú y tu mujer, tus hijos y sus mujeres porque tú eres el único hombre justo que he encontrado en esta generación. Y mete a contigo a todos los seres vivientes con el fin de conservar la especie sobre la tierra. Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra por espacio de cuarenta días y cuarenta noches y exterminaré sobre ella todos los seres que he hecho».

Noé hizo todo cuanto Dios le había mandado. El diluvio duró cuarenta días y todos los seres vivientes sobre la superficie de la tierra fueron exterminados.

Dios hizo pasar un viento sobre la tierra, y cesó de caer lluvia y el día séptimo el arca quedó anclada.

Noé abrió la ventana que había hecho en el arca y soltó un cuervo, el cual estuvo volando, yendo y viniendo, hasta que se secaron las aguas sobre la tierra. Después soltó una paloma, para ver si se habían secado las aguas sobre la superficie de la tierra. La paloma, no encontrando dónde posarse, volvió de nuevo al arca. Noé sacó la mano, la agarró y la metió en el arca. Esperó siete días más, y de nuevo soltó la paloma fuera del arca. Y por la tarde volvió, trayendo en su pico una rama de olivo. Así conoció Noé que las aguas no cubrían ya la superficie de la tierra.

Y levantó la cubierta del arca, miró y vio que la superficie de la tierra estaba seca.

Dios habló a Noé y le dijo: «Sal del arca tú, tu mujer, tus hijos y tus nueras. Saca también todos los animales que están contigo».

Salió, pues, Noé e hizo lo que le dijo Dios. Y levantó un altar al Señor y, tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos sobre él. Y el Señor aspiró el perfume agradable.

R/. Amén.

 

Explicita lectione secunda, dicit diaconus: Terminada la lectura segunda, el diácono dice:
Pro his qui, váriis necessitátibus deténti, Paschæ interésse non possunt, flectámus génua. Por aquellos que por diversas circunstancias no pueden participar en la celebración de la Pascua, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Deprecámur te, Pater ætérne, omnípotens Deus, pro his qui, divérsis necessitátibus deténti, sollemnitáte pascháli interésse non meruérunt; ut quia gáudio preséntium sunt exsórtes, mereántur sanctórum méritis adésse partícipes.

Ut, sicut pássio unigéniti Fílii tui, Dómini nostri, pro multórum salúte occúrrit, ita et hæc celébritas ánnuæ festivitátis et præséntibus tríbuat glóriam, et abséntibus cónferat véniam.
R/. Amen.

Te rogamos, Padre eterno, Dios todopoderoso, por los que, estando impedidos por diversas causas, no han podido estar presentes en esta celebración de la pascua; que si ahora no participan del gozo de los presentes, merezcan luego ser partícipes de los méritos de los santos.

Y pues la pasión de tu Unigénito Hijo, nuestro Señor, tuvo lugar por la salvación de todos, esta festiva celebración de cada año, conceda la gloria a los presentes y el perdón a los ausentes.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, oh Dios, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO TERTIA / Lectura tercera
Annus primus / Año I Gén 22,1-19
Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Tentávit Deus Ábraham et dixit ad eum: «Ábraham». Ille respóndit: «Adsum». Ait: «Tolle fílium tuum unigénitum, quem díligis, Ísaac et vade in terram Mória; atque offer eum ibi in holocáustum super unum móntium, quem monstrávero tibi».

Ígitur Ábraham de nocte consúrgens stravit ásinum suum ducens secum duos iúvenes suos et Ísaac fílium suum. Cumque concidísset ligna in holocáustum, surréxit et ábiit ad locum, quem præcéperat ei Deus. Die autem tértio, elevátis óculis, vidit locum procul dixítque ad púeros suos: «Exspectáte hic cum ásino. Ego et puer illuc usque properántes, postquam adoravérimus, revertémur ad vos».

Tulit quoque ligna holocáusti et impósuit super Ísaac fílium suum; ipse vero portábat in mánibus ignem et cultrum. Cumque duo pérgerent simul, dixit Ísaac Ábrahæ patri suo: «Pater mi». Ille respóndit: «Quid vis, fili». «Ecce, inquit, ignis et ligna; ubi est víctima holocáusti?». Dixit Ábraham: «Deus providébit sibi víctimam holocáusti, fili mi».

Pergébant ambo páriter; et venérunt ad locum, quem osténderat ei Deus, in quo ædificávit Ábraham altáre et désuper ligna compósuit. Cumque colligásset Ísaac fílium suum, pósuit eum in altári super struem lignórum extendítque Ábraham manum et arrípuit cultrum, ut immoláret fílium suum.

Et ecce ángelus Dómini de cælo clamávit: «Ábraham, Ábraham». Qui respóndit: «Adsum». Dixítque: «Non exténdas manum tuam super púerum neque fácias illi quidquam. Nunc cognóvi quod times Deum et non pepercísti fílio tuo unigénito propter me». Levávit Ábraham óculos suos vidítque ariétem unum inter vepres hæréntem córnibus; quem assúmens óbtulit holocáustum pro fílio. Appellavítque nomen loci illíus: «Dóminus videt». Unde usque hódie dícitur: «In monte Dóminus vidétur».

Vocávit autem ángelus Dómini Ábraham secúndo de cælo et dixit: «Per memetípsum iurávi -verbum Dómini- quia fecísti hanc rem et non pepercísti fílio tuo unigénito, benedícam tibi et multiplicábo semen tuum sicut stellas cæli et velut arénam, quæ est in lítore maris. Possidébit semen tuum portas inimicórum suórum, et benedicéntur in sémine tuo omnes gentes terræ, quia obœdísti voci meæ».

Revérsus est Ábraham ad púeros suos abierúntque Bersabée simul, et habitávit ibi.

R/. Amen.

En aquellos días:

Dios quiso probar a Abrahán, y le llamó: «¡Abrahán! ¡Abrahán!». Éste respondió: «Aquí estoy». Y Dios le dijo: «Toma ahora a tu hijo, al que tanto amas, Isaac, vete al país de Moria, y ofrécemelo allí en holocausto en un monte que yo te indicaré».

Abrahán se levantó de madrugada, aparejó su asno, tomó consigo dos criados y a su hijo Isaac, partió la leña para el holocausto y se encaminó hacia el lugar que Dios le había dicho. Al tercer día, Abrahán alzó los ojos y alcanzó a ver de lejos el lugar; y dijo a sus criados: «Quedaos aquí con el asno mientras el muchacho y yo subimos arriba; adoraremos a Dios, y después volveremos con vosotros».

Abrahán tomó la leña del holocausto y la puso sobre el hombro de su hijo Isaac. Después tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos. Isaac dijo a su padre: «¡Padre!». Él respondió: «¿Qué quieres, hijo mío?». Isaac dijo: «Llevamos el fuego y la leña; pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?». Abrahán respondió: «Dios se proveerá del cordero para el holocausto, hijo mío».

Y continuaron juntos el camino. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abrahán levantó un altar; preparó la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo.

Entonces el ángel del Señor le llamó desde el cielo y le dijo: «¡Abrahán! ¡Abrahán!». Éste respondió: «Aquí estoy». Y el ángel le dijo: «No lleves tu mano sobre el muchacho, ni le hagas mal alguno. Ya veo que temes a Dios, porque no me has negado a tu hijo, tu hijo único». Abrahán alzó los ojos y vio a sus espaldas un carnero enredado por los cuernos en un matorral. Tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abrahán puso a aquel lugar el nombre de «El Señor provee», y por eso todavía hoy se dice «El monte del Señor provee».

El ángel del Señor llamó por segunda vez a Abrahán, y le dijo: «Juro por mí mismo, palabra del Señor, que, por haber hecho esto y no haberme negado tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré tanto tu descendencia, que será como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la otra orilla del mar, y tu descendencia ocupará la puerta de sus enemigos. Por tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra, porque obedeciste mi voz».

Abrahán volvió donde sus criados y partieron juntos hacia Berseba, donde Abrahán se quedó a vivir.

R/. Amén.

 

Explicita lectione tertia, dicit diaconus: Terminada la lectura tercera, el diácono dice:
Pro sacerdótibus ac minístris flectámus génua. Por los sacerdotes y ministros, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Sacerdótes tuos, Dómine, índue iustítiam et minístri tui læténtur. Illos doctrínis et vitæ exémplis munífica, hos sanctitátis cultu officiíque locupléta. Ut dum utríque a te augménta virtútum percepérunt, sine offensióne tuis altáribus famuléntur.
R/. Amen.
Reviste de santidad, Señor, a tus sacerdotes, que se alegren tus ministros. Enriquece a los primeros de doctrina y ejemplos de vida, llena a los segundos con el cultivo de la santidad y del oficio ministerial. Para que mientras unos y otros reciban de ti el desarrollo de sus virtudes, sirvan sin tacha a tus altares.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO QUARTA / Lectura cuarta
Annus primus / Año I Éx 12,1-11
Léctio libri Éxodi.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Éxodo.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Dixit Dóminus ad Móysen et Áaron in terra Ægýpti: «Mensis iste vobis princípium ménsium, primus erit in ménsibus anni. Loquímini ad univérsum cœtum filiórum Ísrael et dícite eis: Décima die mensis huius tollat unusquísque agnum per famílias et domos suas. Sin autem minor est númerus, ut suffícere possit ad vescéndum agnum, assúmet vicínum suum, qui iunctus est dómui suæ, iuxta númerum animárum, quæ suffícere possunt ad esum agni. Erit autem vobis agnus absque mácula, másculus, annículus; quem de agnis vel hædis tollétis et servábitis eum usque ad quartam décimam diem mensis huius; immolabítque eum univérsa congregátio filiórum Ísrael ad vésperam. Et sument de sánguine eius ac ponent super utrúmque postem et in superlimináribus domórum, in quibus cómedent illum; et edent carnes nocte illa assas igni et ázymos panes cum lactúcis amáris. Non comedétis ex eo crudum quid nec coctum aqua, sed tantum assum igni; caput cum pédibus eius et intestínis vorábitis. Nec remanébit quidquam ex eo usque mane; si quid resíduum fúerit, igne comburétis. Sic autem comedétis illum: renes vestros accingétis, calceaménta habébitis in pédibus, tenéntes báculos in mánibus, et comedétis festinánter; est enim Pascha (id est tránsitus) Dómini».

R/. Amen.

En aquellos días:

El Señor dijo a Moisés y a Aarón en Egipto: «Este mes será para vosotros el principal, el primero de los meses del año.Decid a toda la comunidad de Israel: El día diez de este mes cada uno se procure un cordero por familia, un cordero por casa. Si la familia es demasiado pequeña para consumir el cordero entero, se pondrá de acuerdo con su vecino, el más próximo a su casa, según el número de personas y en razón de la porción de cordero que cada cual puede comer. El cordero ha de ser sin defecto, macho, de un año; podrá ser cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce de este mes; entonces todo Israel lo inmolará entre dos luces. Con un poco de la sangre se untarán las jambas y el dintel de las casas en que se ha de comer. Esa misma noche comeréis la carne asada al fuego, con panes sin levadura y hierbas amargas. No comeréis nada crudo ni cocido en agua; todo ha de ser asado al fuego: cabeza, patas y entrañas. No dejaréis nada de él para la mañana siguiente; si queda algo, lo quemáis. Lo comeréis así: ceñidos los lomos, calzados los pies, báculo en mano. Lo comeréis de prisa, porque es la pascua del Señor.

R/. Amén.

 

Dicit diaconus post quartam lectionem: Tras finalizar la lectura cuarta, el diácono dice:
Pro unitáte fídei cathólicæ flectámus génua. Por la unidad de la fe católica, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Ecclésia tua, Christe, quæ dilatáta per univérsam terram diffúsa est, omnes per tuam grátiam in unitátis grémio cólligat; et quamvis semetípsam in géntium varietáte diffúndat, fídei tamen divisiónem non séntiat.

Dissólve hæreses et schísmata, quæ subvértere cúpiunt fidem, quæ nitúntur corrúmpere veritátem. Ut sicut tu in cælis atque in terra unus atque idem dignósceris Dóminus, ita tibi in unitáte fídei sérviat cunctárum géntium pópulus.
R/. Amen.

Tu Iglesia, Cristo, que se ha extendido ampliamente por todo el orbe, congregue a todos, por tu gracia, en el regazo de la unidad; y al ir creciendo ella misma entre la diversidad de las naciones, no experimente división en la fe. Disuelve las herejías y los cismas que tratan de subvertir la fe y corromper la verdad.

Para que como tú en los cielos y en la tierra eres reconocido como un solo y único Señor, así el pueblo de todas las naciones te sirva en la unidad de la fe.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO QUINTA / Lectura quinta
Annus primus / Año I Éx 14,15-15,1 (3)
Léctio libri Éxodi.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Éxodo.
R/. Demos gracias a Dios.

Quinta progénie ascendérunt fílii Ísrael de terra Ægýpti. Dixítque Dóminus ad Móysen: «Quid clamas ad me? Lóquere fíliis Ísrael, ut proficiscántur. Tu autem éleva virgam tuam et exténde manum tuam super mare et dívide illud, ut gradiántur fílii Ísrael in médio mari per siccum. Ego autem indurábo cor Ægyptiórum, ut persequántur eos; et glorificábor in pharaóne et in omni exércitu eius, in cúrribus et in equítibus illíus. Et scient Ægýptii quia ego sum Dóminus, cum glorificátus fúero in pharaóne, in cúrribus atque in equítibus eius».

Tollénsque se ángelus Dei, qui præcedébat castra Ísrael, ábiit post eos; et cum eo páriter colúmna nubis, prióra dimíttens, post tergum. Stetit inter castra Ægyptiórum et castra Ísrael; et erat nubes tenebrósa et illúminans noctem, ita ut ad se ínvicem toto noctis témpore accédere non valérent.

Cumque extendísset Móyses manum super mare, réppulit illud Dóminus, flante vento veheménti et urénte tota nocte, et vertit in siccum; divisáque est aqua. Et ingréssi sunt fílii Ísrael per médium maris sicci; erat enim aqua quasi murus a dextra eórum et læva. Persequentésque Ægýptii ingréssi sunt post eos, omnis equitátus pharaónis, currus eius et équites per médium maris.

Iamque advénerat vigília matutína, et ecce respíciens Dóminus super castra Ægyptiórum per colúmnam ignis et nubis perturbávit exércitum eórum; et impedívit rotas cúrruum, ita ut diffícile moveréntur. Dixérunt ergo Ægýptii: «Fugiámus Israélem. Dóminus enim pugnat pro eis contra nos».

Et ait Dóminus ad Móysen: «Exténde manum tuam super mare, ut revertántur aquæ ad Ægýptios super currus et équites eórum». Cumque extendísset Móyses manum contra mare, revérsum est primo dilúculo ad priórem locum; fugientibúsque Ægýptiis occurrérunt aquæ, et invólvit eos Dóminus in médiis flúctibus. Reversæque sunt aquæ et operuérunt currus et équites cuncti exércitus pharaónis, qui sequéntes ingréssi fúerant mare; ne unus quidem supérfuit ex eis. Fílii autem Ísrael perrexérunt per médium sicci maris, et aquæ eis erant quasi pro muro a dextris et a sínistris.

Liberavítque Dóminus in die illo Ísrael de manu Ægyptiórum. Et vidérunt Ægýptios mórtuos super litus maris et manum magnam, quam exercúerat Dóminus contra eos; timuítque pópulus Dóminum et credidérunt Dómino et Móysi servo eius.

Tunc cécinit Móyses et fílii Ísrael carmen hoc Dómino, et dixérunt:

Quando lectioni subsequitur canticum non dicitur in fine Amen.

La quinta generación de los hijos de Israel subió de la tierra de Egipto Y el Señor dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? Di a los israelitas que sigan adelante. Tú alza tu bastón, extiende la mano sobre el mar y divídelo para que los israelitas pasen por medio del mar en seco. Yo endureceré el corazón de los egipcios y seguirán tras ellos por el mar; así seré glorificado a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de sus caballeros. Los egipcios conocerán que yo soy el Señor cuando yo sea glorificado a costa del Faraón, de sus carros y de sus caballeros».

Entonces el ángel de Dios, que iba delante de las huestes de Israel, se puso en marcha y se colocó detrás de ellos. Se puso igualmente en marcha la columna de nube, que también fue a situarse detrás de ellos, interponiéndose entre el campo de los egipcios y el campo de Israel. Para unos la nube era oscura, mientras que para otros alumbraba la noche, de suerte que no pudieron acercarse unos a otros durante toda la noche.

Moisés extendió después su mano sobre el mar, y el Señor, por medio de un recio viento del este, empujó el mar, dejándolo seco y dividiendo las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar sin mojarse, mientras las aguas formaban como una muralla a ambos lados. Los egipcios se lanzaron tras ellos; toda la caballería del Faraón, sus carros y caballeros entraron tras ellos en medio del mar.

Antes de la madrugada, el Señor miró desde la columna de fuego y de nube a las huestes egipcias y las desbarató. Frenó las ruedas de los carros, haciéndolos avanzar pesadamente. Los egipcios se dijeron: «Huyamos de los israelitas, porque el Señor combate por ellos contra los egipcios».

Y el Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar para que las aguas se vuelquen sobre los egipcios, sobre sus carros y caballeros». Moisés extendió su mano sobre el mar, y al amanecer volvió el mar a su estado normal, mientras los egipcios en
su huida topaban con él. Así precipitó el Señor a los egipcios en medio del mar. Las aguas, al juntarse, cubrieron carros y caballeros y a todo el ejército del Faraón, que había entrado en persecución de los israelitas. No escapó ni uno solo. Pero los israelitas pasaron sin mojarse por medio del mar, formando para ellos las aguas como una muralla a ambos lados.

Así salvó el Señor aquel día a Israel de mano de los egipcios, e Israel vio a los egipcios muertos en la orilla del mar. Israel vio el prodigio que el Señor había obrado contra los egipcios, temió al Señor y creyó en él y en Moisés, su siervo.

Entonces Moisés y los israelitas cantaron al Señor este cántico:

Cuando tras la lectura siga un cántico al finalizar aquella no se dirá Amén.

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CANTICUM / Cántico
Annus primus / Año I

Éx 15,1-2.20-21 (4)

Cantémus Dómino: glorióse enim honorificátus est:

Cantemos al Señor, que se cubrió de gloria.
V/. Equum et ascensórem proiécit in mare.
R/. Glorióse enim honorificátus est.
V/. Caballo y caballero precipitó en el mar.
R/.
Que se cubrió de gloria.
V/. Adiútor et protéctor mihi fuit Dóminus in salútem.
R/. Glorióse enim honorificátus est.
V/. Mi fortaleza y mi cántico es el Señor, él fue mi salvación.
R/. Que se cubrió de gloria.
V/. Hic Deus meus, et honorificábo eum; Deus patris mei et exaltábo eum.
R/. Glorióse enim honorificátus est.
V/. Él es mi Dios, yo le alabaré; el Dios de mi padre, lo ensalzaré.
R/. Que se cubrió de gloria.

Sumpsit ergo María prophetíssa soror Áaron týmpanum in manu sua; egressæque sunt omnes mulíeres post eam cum týmpanis et choris, quibus præcinébat dicens:

Cantémus Dómino, glorióse enim honorificátus est.

María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un tamboril, y las mujeres salieron tras ella con tamboriles y bailando. Y María les decía:

Cantemos al Señor, que se cubrió de gloria.

 

Expleto cantico quod quintæ lectioni subsequitur, omnes surgunt et dicit diaconus: Terminado el cántico que sigue a la lectura quinta, todos se levantan y el diácono dice:
Pro virgínibus flectámus génua. Por las vírgenes, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Pro virgínibus flecténtes génua te, Pater omnípotens,  postulámus, ut hanc illústrem portiónem Christi tui, in qua máxime gaudet cathólica Ecclésia, amplióri fecunditáte enútrias; ut quanto plus numerósior et incorruptórum númerus exstat, tanto gáudium matris Ecclésiæ augéscat.
R/. Amen.
En favor de las vírgenes, arrodillados te pedimos, Padre todopoderoso, que a esta ilustre porción del rebaño de tu Hijo, en la que tiene sus complacencias la Iglesia católica, la conserves con mayor fecundidad; para que cuanto más numeroso sea el grupo de los que no conocen la corrupción, tanto más se aumente el gozo de la madre Iglesia.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO SEXTA / Lectura sexta
Annus primus / Año I Is 2,1-4.10-11.20; 3,14a; 4,2-6
Léctio libri Isaíæ prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Isaías.
R/. Demos gracias a Dios.

Verbum, quod vidit Isaías fílius Amos super Iudam et Ierúsalem.
Et erit in novíssimis diébus
præparátus mons domus Dómini in vértice móntium,
et elevábitur super colles;
et fluent ad eum omnes gentes.

Et ibunt pópuli multi et dicent:
«Veníte, et ascendámus ad montem Dómini,
ad domum Dei Iacob,
ut dóceat nos vias suas,
et ambulémus in sémitis eius»;
quia de Sion exíbit lex,
et verbum Dómini de Ierúsalem.

Et iudicábit gentes
et arguet pópulos multos;
et conflábunt gládios suos in vómeres
et lánceas suas in falces;
non levábit gens contra gentem gládium,
nec exercebúntur ultra ad prœlium

Ingrédere in petram, abscóndere in pçulvere
a fácie timóris Dómini et a glória maiestátis eius.
Óculi sublímes hóminis humiliabúntur,
et incurvábitur altitúdo virórum;
exaltábitur autem Dóminus solus in die illa.

In die illa proíciet homo ídola sua argéntea
et simulácra sua áurea, quæ fécerat sibi, ut adoráret,
ad talpas et vespertiliónes.
Dóminus ad iudícium véniet
cum sénibus pópuli sui et princípibus eius:

In die illa erit germen Dómini in splendórem et glóriam,
et fructus terræ sublímis
et exsultátio his, qui salváti fúerint de Ísrael.
Et erit: omnis, qui relíctus fúerit in Sion,
et resíduus in Ierúsalem, sanctus vocábitur,
omnis, qui scriptus est ad vitam in Ierúsalem.
Cum ablúerit Dóminus sordem filiárum Sion
et sánguinem Ierúsalem láverit de médio eius
spíritu iudícii et spíritu ardóris,
et creábit Dóminus super omnem locum montis Sion
et super cœtum eius
nubem per diem
et fumum et splendórem ignis flammántis in nocte:
super omnem enim glóriam protéctio,
et tabernáculum erit in umbráculum diéi ab æstu
et in securitátem et absconsiónem a túrbine et a plúvia.

Tunc cantávit Isaías prophéta cánticum hoc Deo, et dixit:

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén.
Sucederá en los días venideros
que el monte de la casa del Señor
será afincado en la cima de los montes
y se alzará por encima de los collados.
Afluirán a él todas las gentes.

Vendrán muchos pueblos y dirán:
«Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob,
para que nos enseñe sus caminos
y caminemos por sus sendas.
Pues de Sión saldrá la ley
y de Jerusalén la palabra del Señor.

Él gobernará las naciones
y dictará sus leyes a pueblos numerosos,
que trocarán sus espadas en arados
y sus lanzas en hoces.
No alzará ya la espada
pueblo contra pueblo
ni se entrenarán ya para la guerra.

Métete entre las rocas, escóndete en el polvo
ante el terror del Señor, de su imponente majestad,
cuando venga a hacer temblar la tierra.
Los ojos soberbios del hombre serán abatidos,
y la arrogancia de los mortales se doblegará;
sólo el Señor será exaltado el día aquel.

Aquel día todos arrojarán a los topos y a los murciélagos
sus ídolos de plata y sus ídolos de oro,
que se hicieron para adorarlos.
Entra en juicio el Señor con los ancianos
y los jefes de su pueblo.

Aquel día el brote del Señor será ornamento y gloria,
y el fruto de la tierra será orgullo y esplendor
de los librados de Israel.
El que quede en Sión y sobreviva en la ciudad
será llamado santo, será inscrito
para sobrevivir en Jerusalén.
Cuando el Señor haya lavado la mancha de las hijas de Sión
y haya limpiado a Jerusalén de la sangre en ella derramada,
cuando dicte la sentencia y ejecute la pena,
entonces el Señor formará, sobre toda la extensión
del monte de Sión y sobre sus asambleas,
una nube de humo durante el día
y un resplandor de fuego llameante por la noche.
Pues encima de todo la gloria del Señor será tienda
y cabaña, para dar sombra de día contra el calor,
y refugio y amparo contra la tempestad y la lluvia.

Entonces el profeta Isaías cantó a Dios este cántico y dijo:

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CANTICUM / Cántico
Annus primus / Año I Is 5,1-3.7
Cantábo dilécto meo cánticum diléctæ de víneæ meæ:
Vínea facta est dilécto in cornu et in loco úberi.
Quiero cantar para mi amigo una canción de amor hacia su viña.
Mi amigo tenía una viña en una loma feraz.
V/. Et macéria circumdédi et circumfódi et plantávit víneam Soreth, et ædificávi turrim in médio eius.
R/. Et tórcular fodi in ea, et sustínui, ut fáceret uvas; fecit autem spinas.
V/. La cavó, quitó las piedras, plantó cepas selectas; en medio de ella construyó una torre.
R/. Y excavó también un lagar; esperaba que produjera uvas, pero sólo produjo agrazones.
V/. Et nunc, homo Iuda, et habitátis Ierúsalem, iudicáte inter me et víneam meam.
R/. Et tórcular fodi in ea, et sustínui, ut fáceret uvas; fecit autem spinas.
V/. Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, juzgad entre mí y mi viña.
R/. Y excavó también un lagar; esperaba que produjera uvas, pero sólo produjo agrazones.
V/. Vínea enim Dómini Sábaoth domus est Ísrael; et domus Iuda novéllum diléctum.
R/. Et tórcular fodi in ea, et sustínui, ut fáceret uvas; fecit autem spinas.
V/. Sí, la viña del Señor omnipotente es el pueblo de Israel; y los hombres de Judá, su plantel escogido.
R/. Y excavó también un lagar; esperaba que produjera uvas, pero sólo produjo agrazones.
V/. Sustínui ut fáceret iudícium, fecit autem iniquitátem, et non iustítiam, sed clamórem.
R/. Et tórcular fodi in ea, et sustínui, ut fáceret uvas; fecit autem spinas.
V/. El Señor esperaba de ellos respeto a la ley, y hay sangre derramada; esperaba justicia, y sólo hay gritos de dolor.
R/. Y excavó también un lagar; esperaba que produjera uvas, pero sólo produjo agrazones.

 

Expleto cantico sextæ lectioni subsequente, dicit diaconus: Terminado el cántico que sigue a la lectura sexta, el diácono dice:
Pro his qui eleemósynas fáciunt flectámus génua. Por los que ofrecen limosnas, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Deprecámur te, Dómine, pro his qui misericórdiæ frúctibus egéntium subsídia cónferunt, ut mereántur ex hac terréna dispensatióne cæléstem percípere remuneratiónem; ut quidquid in úsibus indigéntium cónferunt, profíciat illis ad fructum cæléstium præmiórum.
R/. Amen.
Te rogamos, Señor, por todos aquellos que prestan ayuda a los indigentes con obras de misericordia; para que merezcan, por lo que dan en la tierra, recibir el premio celestial: que todo lo que entregan para bien de los pobres les aproveche para obtener el premio de los bienes eternos.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO SEPTIMA / Lectura séptima
Annus primus / Año I Ez 37,1-14 (5)
Léctio libri Ezechiélis prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Ezequiel.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Facta est super me manus Dómini et edúxit me in spíritu Dómini et pósuit me in médio campi, qui erat plenus óssibus, et circumdúxit me per ea in gyro: erant autem multa valde super fáciem campi síccaque veheménter.

Et dixit ad me: «Fili hóminis, putásne vivent ossa ista?».

Et dixit ad me: «Vaticináre super ossa ista et dices eis: Ossa árida, audíte verbum Dómini. Hæc dicit Dóminus Deus óssibus his: Ecce ego intromíttam in vos spíritum, et vivétis, et dabo super vos nervos et succréscere fáciam super vos carnes et superexténdam in vobis cutem et dabo vobis spíritum, et vivétis et sciétis quia ego Dóminus».

Et prophetávi, sicut præcéperat mihi. Factus est autem sónitus, prophetánte me, et ecce commótio; et accessérunt ossa ad ossa, unumquódque ad iunctúram suam. Et vidi, et ecce super ea nervi et carnes ascendérunt, et exténta est in eis cutis désuper, sed spíritum non habébant.

Et dixit ad me: «Vaticináre ad spíritum; vaticináre, fili hóminis, et dices ad spíritum: Hæc dicit Dóminus Deus: A quáttuor ventis veni, spíritus, et insúffla super interféctos istos, ut revivíscant».

Et prophetávi, sicut præcéperat mihi, et ingréssus est in ea spíritus; et vixérunt steterúntque super pedes suos, exércitus grandis nimis valde.

Et dixit ad me: «Fili hóminis, ossa hæc univérsa domus Ísrael est. Ipsi dicunt: “Aruérunt ossa nostra, et périit spes nostra, et abscíssi sumus”. Proptérea vaticináre et dices ad eos: Hæc dicit Dóminus Deus: Ecce ego apériam túmulos vestros et edúcam vos de sepúlcris vestris, pópulus meus, et indúcam vos in terram Ísrael; et sciétis quia ego Dóminus, cum aperúero sepúlcra vestra et edúxero vos de túmulis vestris, pópulus meus. Et dabo spíritum meum in vobis, et vivétis, et collocábo vos super humum vestram, et sciétis quia ego Dóminus. Locútus sum et fácio». Ait Dóminus Deus.

R/. Amen.

En aquellos días:

El Señor puso su mano sobre mí, me trasladó por medio de su espíritu y me dejó en medio de la vega, que estaba llena de huesos. Me hizo pasar por ellos en todas las direcciones. Era una cantidad inmensa a lo largo de la vega y estaban completamente secos.

Y me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?».

Y me dijo: «Profetiza sobre estos huesos y diles: ¡Huesos resecos, escuchad la palabra del Señor! Esto dice el Señor Dios a estos huesos: Yo haré que entre de nuevo el espíritu en vosotros y reviviréis. Os cubriré de nervios, haré crecer sobre vosotros la carne, os echaré encima la piel y os infundiré el espíritu y viviréis, y sabréis que yo soy el Señor».

Yo profeticé como me había ordenado, y mientras profetizaba se sintió un ruido; hubo un estremecimiento y los huesos se juntaron unos a otros. Miré y vi aparecer sobre ellos los nervios, crecer la carne y recubrirse todo de piel. Pero no tenían el espíritu de vida.

Entonces él me dijo: «Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Esto dice el Señor Dios: ¡Ven, espíritu, de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos para que revivan!».

Profeticé como el Señor me había ordenado, y el espíritu entró en aquellos huesos, que se reanimaron y se pusieron en pie. Era una cantidad inmensa.

Y me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan diciendo: ¡Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, estamos perdidos para siempre! Por eso profetiza y diles: Esto dice el Señor Dios: Mirad, yo abriré vuestras tumbas, os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy el Señor, cuando abra vuestras tumbas y os haga salir de vuestros sepulcros, pueblo mío. Infundiré en vosotros mi espíritu y reviviréis; os estableceré en vuestro suelo y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago», dice el Señor.

R/. Amén.

 

Septima lectione perfecta, dicit diaconus: Concluida  la lectura séptima, el diácono dice:
Pro peregrinántibus et navigántibus flectámus génua. Por los peregrinos y navegantes, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Concéde, Pater omnípotens, cunctos peregrinántes pátriæ fíeri réduces, et quoscúmque turbulénti maris próvehit fluctus ad tranquillitátis révoca portum.

Mereántur in hac sollemnitáte utríque, et terræ exílium et maris evádere exítium; ut commúne huius lætítiæ votum cunctis generále sit gáudium.
R/. Amen.

Concédenos, Padre omnipotente, que todos los peregrinos vuelvan a su patria, y a todos los que surcan el mar turbulento tráelos al puerto de la tranquilidad.

Merezcan unos y otros en esta solemnidad quedar libres del exilio en la tierra y del naufragio en el mar, para que el común deseo de esta alegría se convierta en gozo general.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, oh Dios, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO OCTAVA / Lectura octava
Annus primus / Año I Ha 1,1-6; 2,11-14.18-20
Léctio libri Hábacuc prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Habacuc.
R/. Demos gracias a Dios.

Vísio quam vidit Hábacuc prophéta.

Úsquequo, Dómine, clamábo,
et non exáudis?
Vociferábor ad te: «Violéntia»,
et non salvas?
Quare ostendísti mihi iniquitátem
et malítiam vides?
Et vástitas et violéntia est coram me,
et facta est conténtio, et iúrgium exóritur.

Propter hoc languet lex,
et non pervénit usque ad finem iudícium.
Quia ímpius prævalet advérsus iustum,
proptérea egréditur iudícium pervérsum.

«Aspícite in géntibus et vidéte,
admirámini et obstupéscite,
quia opus fácio in diébus vestris,
quod nemo credet, cum narrábitur.
Quia ecce ego suscitábo Chaldæos,
gentem amáram et velócem,
ambulántem super latitúdinem terræ,
ut possídeat tabernácula non sua».

Quia lapis de paríete clamábit,
et trabes de contignatióne respondébit ei.
Væ, qui ædíficat civitátem in sanguínibus
et condit urbem in iniquitáte.
Numquid non hæc a Dómino sunt exércituum,
ut labórent pópuli pro igne,
et gentes in vácuum fatigéntur?
Quia replébitur terra cognitióne glóriæ Dómini,
sicut aquæ opériunt mare.

Quid prodest scúlptile,
quia sculpsit illud fictor suus,
conflátile et oráculum mendax?
Quia sperávit in figménto fictor eius,
ut fáceret simulácra muta.
Væ, qui dicit ligno: «Expergíscere»,
«Surge» lápidi tacénti.
Numquid ipse docére póterit?
Ecce iste coopértus est auro et argénto,
et omnis spíritus non est in viscéribus eius.
Dóminus autem in templo sancto suo;
síleat a fácie eius omnis terra.

Tunc cantávit Hábacuc prophéta cánticum hoc Deo, et dixit:

Oráculo que tuvo en visión el profeta Habacuc.

¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que tú escuches?
Yo te grito: «¡Violencia!», y tú no salvas.
¿Por qué me haces ver tantas injusticias
y tú aceptas el espectáculo de la opresión?
Ante mí no hay más que robos y violencia,
por todas partes hay querellas y discordias.

La ley no se aplica, no triunfa la justicia.
El malvado cerca al justo, y el derecho es conculcado.

Mirad a las gentes y observad;
quedaréis maravillados y asombrados,
pues va a realizarse en vuestros días
una obra que no creeríais si alguno os la contara.
Voy a poner en pie de guerra a los caldeos,
ese pueblo cruel e impetuoso,
que recorre la anchura de la tierra
para apoderarse de moradas ajenas.

Sí, las piedras de los muros gritarán
y las vigas del maderamen responderán.
¡Ay de quien edifica una ciudad sobre la sangre
y funda una ciudad sobre el crimen!
¿Es que no depende del Señor omnipotente
que los pueblos trabajen para el fuego
y las naciones se afanen para nada?
Pues la tierra se llenará del conocimiento
de la gloria del Señor como las aguas llenan el mar.

¿De qué sirve una escultura esculpida por el artista,
una imagen fundida, oráculo engañoso,
para que el que lo ha hecho
ponga en ellos su confianza, fabricando ídolos mudos?
¡Ay de quien dice al leño: «Despierta»!;
a la piedra muda: «¡Levántate!».
¡Éste es el oráculo!
Sí, cubierta está de oro y plata,
pero no tiene soplo alguno de vida.
El Señor, en cambio, está en su santo templo;
silencio ante él, tierra entera.

Entonces cantó el profeta Habacuc este cántico a Dios, y dijo:

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CANTICUM / Cántico
Annus primus / Año I Hab 3,2-3
Dómine, audívi audítum tuum, et tímui; considerávi ópera tua, et expávi.

V/. In médio duórum animálium cognoscéris; dum appropinquáverint anni innotescéris.
R/. Considerávi ópera tua, et expávi.

V/. Deus a Líbano véniet, et Sanctus a monte opáco et condénso.
R/. Considerávi ópera tua, et expávi.

V/. Opéruit cælos virtus eius, et láudis eius plena est terra.
R/. Considerávi ópera tua, et expávi.

Señor, oí tu voz y temí, consideré vuestra obras y quedé espantado.

V/. Os daréis a conocer en medio de dos animales; cuando se hayan cumplido los años prescritos.
R/.
Consideré vuestra obras y quedé espantado.

V/. Vendrá Dios del Líbano y el Santo de un monte sombrío y espeso.
R/. Consideré vuestra obras y quedé espantado.

Su majestad cubrirá los cielos, y la tierra se llenará de sus alabanzas.
R/. Consideré vuestra obras y quedé espantado.

 

Expleto cantico lectioni octavæ pertinente, dicit diaconus: Terminado el cántico que sigue a  la lectura octava, el diácono dice:
Pro ægrótis flectámus génua. Por los enfermos, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Miserére, Dómine, his quos corporális ægritúdinis valitúdo invólvit. Sana cunctos in nobis mentis corporísque languóres, atque ómnibus sólitam impertíre medélam; ut tibi cuncti in salúte ministérium éxpleant fídei, tibíque réferant laudes, qui solus et peccáta cordis emúndas et languórem córporum sanas.
R/. Amen.
Compadécete, Señor, de aquellos que sufren enfermedades. Sana en nosotros todos los males de alma y cuerpo y danos a todos tu acostumbrada medicación, para que todos en buena salud, cumplan las obligaciones de la fe y te den gracias, pues sólo tú limpias los pecados del corazón y sanas las enfermedades del cuerpo.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO NONA / Lectura novena
Annus primus / Año I Jon 1,1-2,2.11; 3,1-4,11 (6)
Léctio libri Ionæ prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Jonás.
R/. Demos gracias a Dios.
Factum est verbum Dómini ad Ionam fílium Amáthi dicens: «Surge et vade in Níneven civitátem grandem et prædica in ea, quia ascéndit malítia eius coram me». Et surréxit Ionas, ut fúgeret in Tharsis a fácie Dómini; et descéndit Ioppen et invénit navem eúntem in Tharsis et dedit naulum eius et descéndit in eam, ut iret cum eis in Tharsis a fácie Dómini.

Dóminus autem misit ventum magnum in mare, et facta est tempéstas magna in mari, et navis periclitabátur cónteri. Et timuérunt nautæ et clamavérunt unusquísque ad deum suum et misérunt vasa, quæ erant in navi, in mare, ut alleviarétur ab eis. Ionas autem descénderat ad interióra navis et, cum recubuísset, dormiébat sopóre gravi. Et accéssit ad eum gubernátor et dixit ei: «Quid? Tu sopóre deprímeris? Surge, ínvoca Deum tuum, si forte recógitet Deus de nobis, et non pereámus».

Et dixit unusquísque ad collégam suum: «Veníte, et mittámus sortes, ut sciámus quare hoc malum sit nobis». Et misérunt sortes, et cécidit sors super Ionam. Et dixérunt ad eum: «Índica nobis cuius causa malum istud sit nobis. Quod est opus tuum, et unde venis? Quæ terra tua, et ex quo pópulo es tu?». Et dixit ad eos: «Hebræus ego sum et Dóminum, Deum cæli, ego tímeo, qui fecit mare et áridam». Et timuérunt viri timóre magno et dixérunt ad eum: «Quid hoc fecísti?». Cognóverant enim viri quod a fácie Dómini fúgeret, quia indicáverat eis.

Et dixérunt ad eum: «Quid faciémus tibi, ut conticéscat mare a nobis?». Mare enim magis ac magis intumescébat. Et dixit ad eos: «Tóllite me et míttite in mare, et cessábit mare a vobis; scio enim ego quóniam propter me tempéstas hæc grandis super vos».

Et remigábant viri, ut reverteréntur ad áridam; et non valébant, quia mare magis intumescébat super eos. Et clamavérunt ad Dóminum et dixérunt: «Quæsúmus, Dómine, ne pereámus in ánima viri istíus, et ne des super nos sánguinem innocéntem; quia tu, Dómine, sicut voluísti, fecísti». Et tulérunt Ionam et misérunt in mare; et stetit mare a fervóre suo. Et timuérunt viri timóre magno Dóminum et immolavérunt hóstias Dómino et vovérunt vota.

Et præparávit Dóminus piscem grandem, ut deglutíret Ionam; et erat Ionas in ventre piscis tribus diébus et tribus nóctibus. Et orávit Ionas ad Dóminum Deum suum de ventre piscis, et evómuit Ionam in áridam.

Et factum est verbum Dómini ad Iónam secúndo dicens:

«Surge, vade in Níneven civitátem magnam et prædica in ea prædicatiónem, quam ego loquor ad te». Et surréxit Ionas et ábiit in Níneven iuxta verbum Dómini.

Et Níneve erat cívitas magna coram Deo, itínere trium diérum. Et cœpit Ionas introíre in civitátem itínere diei uníus; et clamávit et dixit: «Adhuc quadragínta dies, et Níneve subvertétur».

Et credidérunt viri Ninevítæ in Deo; et prædicavérunt ieiúnium et vestíti sunt saccis a maióre usque ad minórem. Et pervénit verbum ad regem Níneve; et surréxit de sólio suo et abiécit pállium suum a se et indútus est sacco et sedit in cínere. Et clamávit et dixit in Níneve decréto regis et príncipum eius dicens: «Hómines et iuménta et boves et pécora non gustent quidquam nec pascántur et aquam non bibant; et operiántur saccis hómines et iuménta et clament ad Deum in fortitúdine, et convertátur vir a via sua mala et a violéntia, quæ est in mánibus eórum. Quis scit si convertátur et ignóscat Deus et revertátur a furóre iræ suæ, et non períbimus?».

Et vidit Deus ópera eórum, quia convérsi sunt de via sua mala; et misértus est Deus super malum, quod locútus fúerat ut fáceret eis, et non fecit.

Et afflíctus est Ionas afflictióne magna et irátus est; et orávit ad Dóminum et dixit: «Óbsecro, Dómine, numquid non hoc est verbum meum, cum adhuc essem in terra mea? Propter hoc præoccupávi ut fúgerem in Tharsis. Sciébam enim quia tu Deus clemens et miséricors es, longánimis et multæ miseratiónis et ignóscens super malítia. Et nunc, Dómine , tolle, quæso, ánimam meam a me, quia mélior est mihi mors quam vita». Et dixit Dóminus: «Putásne bene irásceris tu?».

Et egréssus est Ionas de civitáte et sedit contra oriéntem civitátis et fecit sibi umbráculum ibi et sedébat subter illud in umbra, donec vidéret quid accíderet in civitáte. Et præparávit Dóminus Deus héderam, et ascéndit super Ionam, ut esset umbra super caput eius et protégeret eum ab afflictióne sua. Et lætátus est Ionas super hédera lætítia magna.

Et parávit Deus vermem, cum súrgeret auróra in crástinum, et percússit héderam, quæ exáruit. Et, cum ortus fuísset sol, præcépit Deus vento orientáli cálido; et percússit sol super caput Ionæ, et elánguit; et petívit ánimæ suæ, ut morerétur, et dixit: «Mélius est mihi mori quam vívere».

Et dixit Deus ad Ionam: «Putásne bene irascéris tu super hédera?». Et dixit: «Bene iráscor ego usque ad mortem». Et dixit Dóminus: «Tu doles super héderam, in qua non laborásti neque fecísti, ut crésceret, quæ sub una nocte nata est et sub una nocte périit. Et ego non parcam Níneve civitáti magnæ, in qua sunt plus quam centum vigínti mília hóminum, qui nésciunt quid sit inter déxteram et sinístram suam, et iuménta multa?. Sed parcam et miserébor eis, quia magnum est nomen meum».

R/. Amen.

El Señor dijo a Jonás, hijo de Amitay: «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y anúnciales que su maldad ha llegado hasta mí». Jonás partió, pero para huir a Tarsis, lejos del Señor. Llegó a Jafa, donde encontró una nave que se dirigía a Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para ir con ellos a Tarsis, huyendo de la presencia del Señor.

Pero el Señor desencadenó un fuerte viento sobre el mar, y hubo una borrasca tan violenta que parecía que la nave iba a hacerse pedazos. Los marineros, aterrados, comenzaron a invocar cada uno a su dios; luego echaron al mar la carga para aligerar el peso. Jonás, mientras tanto, que había bajado al fondo de la nave, se había acostado y dormía profundamente. El capitán se acercó a él y le dijo: «¿Qué haces aquí durmiendo? Levántate e invoca a tu Dios; a lo mejor ese Dios se preocupa de nosotros y no pereceremos».

Luego los marineros se dijeron unos a otros: «Echemos suertes para saber quién es la causa de esta desgracia». Echaron suertes, y la suerte cayó en Jonás.Entonces le dijeron: «Dinos el motivo de esta desventura. ¿Cuál es tu profesión? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?». Él respondió: «Soy hebreo y adoro al Señor, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra». Aquellos hombres, llenos de miedo, le dijeron: «¿Por qué has hecho esto?». (Por lo que había dicho sabían que huía de la presencia del Señor).

Luego le dijeron: «¿Qué tenemos que hacer contigo para que el mar se calme?», pues el mar se embravecía cada vez más. Respondió: «Agarradme y tiradme al mar, y éste se calmará, porque sé bien que por culpa mía os ha sobrevenido esta borrasca».

Los hombres trataron de alcanzar la costa a remo, pero en vano, porque el mar seguía encrespándose contra ellos. Entonces clamaron al Señor y dijeron: «Señor, no nos hagas perecer por la vida de este hombre ni nos hagas responsables de sangre inocente, ya que tú, Señor, puedes hacer lo que quieras». Luego agarraron a Jonás y lo tiraron al mar, y el mar se calmó. Entonces aquellos hombres cobraron un gran respeto al Señor, le ofrecieron un sacrificio y le hicieron promesas.

El Señor hizo que un gran pez tragase a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches. Desde el vientre del pez Jonás oró al Señor y el pez vomitó a Jonás en la playa.

De nuevo el Señor dijo a Jonás:

«Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, a predicar lo que yo te diga». Jonás se puso en marcha y se dirigió a Nínive, conforme a la orden del Señor.

Nínive era una ciudad extraordinariamente grande; para recorrerla hacían falta tres días. Jonás entró en la ciudad, caminando durante una jornada y predicando así: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida».

Los ninivitas creyeron a Dios y ordenaron un ayuno; se vistieron de saco chicos y grandes. El rey de Nínive, al enterarse, se levantó de su trono, se quitó el manto, se vistió de saco y se sentó en el suelo.Y por orden del rey y de sus magnates se publicó en Nínive este bando: «Hombres y bestias, ganado mayor y menor no probarán bocado, no pastarán, ni beberán agua. Que se cubran de saco los hombres y los animales, y que invoquen a Dios con fuerza; que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia de sus manos. A lo mejor Dios cambia de parecer, se aplaca el ardor de su ira y no perecemos».

Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían convertido de su mala conducta, tuvo compasión de ellos y no llevó a cabo el mal con el que los había amenazado.

Esto le sentó mal a Jonás; se enfadó mucho y se encaró así con el Señor: «Ah, Señor, ¿no lo decía yo ya cuando estaba todavía en mi tierra? ¿Y no fue por esto por lo que me apresuré a ir a Tarsis? Yo sabía que tú eres un Dios clemente, misericordioso y paciente, lleno de compasión y pronto a arrepentirte de las amenazas. Ahora, Señor, te suplico que me quites la vida, porque mejor es para mí morir que vivir». El Señor le dijo: «¿Piensas que tienes razón al enfadarte?».

Jonás salió de la ciudad y se estableció al oriente de la misma, donde se hizo una cabaña y se sentó a su sombra hasta ver qué sucedía a la ciudad.El Señor hizo brotar una planta de ricino, que creció sobre Jonás para dar sombra a su cabeza y librarle así de una insolación. Jonás experimentó gran alegría por aquel ricino.

Pero al día siguiente, al rayar el alba, el Señor mandó un gusano que picó el ricino, el cual se secó. Al salir el sol, Dios mandó un viento sofocante del este, y el sol abrasador caía sobre la cabeza de Jonás, el cual, a punto de desvanecerse, se deseaba la muerte y decía: «Más vale morir que vivir».

Pero Dios dijo a Jonás: «¿Piensas que tienes razón al enfadarte por este ricino?». Él respondió: «Sí, tengo razón de enfadarme hasta la muerte». El Señor le dijo: «Tú te enfadas por un ricino que no te ha costado fatiga alguna, que no has hecho tú crecer, que en una noche ha nacido y en una noche ha muerto, ¿y no voy a tener yo compasión de Nínive, en la que hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir su derecha de su izquierda, y una gran cantidad de animales?. Mas voy a tener compasión y misericordia de ellos, porque grande es mi nombre».

R/. Amén.

 

Expleta lectione nona, diaconus dicit: Terminada la lectura novena, el diácono dice:
Pro pæniténtibus flectámus génua. Por los penitentes, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Cunctórum pæniténtium, Pater, súscipe fletus et quos háctenus diábolus váriis vitiórum sórdibus inquinávit, respéctu pietátis tuæ purífica.

Tribue cunctis prætérita peccáta deflére, et futúra non admíttere: ab illis misericórdia tua præveniénte, mundéntur; ab istis, tua custodiénte grátia, liberéntur.
R/. Amen.

Recibe, Padre, el llanto de todos los penitentes, y a los que hasta ahora ensució el diablo con las manchas de los diversos vicios, purifícalos en atención a tu piedad.

Concede a todos llorar los pecados anteriores y no admitir los futuros: queden limpios de los primeros por tu misericordia preventiva y libres de los segundos por tu gracia vigilante.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO DECIMA / Lectura décima
Annus primus / Año I Dan 3,1-24.46-51
Léctio libri Daniélis prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Daniel.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus illis:

Nabuchodónosor rex fecit státuam áuream altitúdine cubitórum sexagínta, latitúdine cubitórum sex; et státuit eam in campo Dura in província Babylónis. Ítaque Nabuchodónosor rex misit ad congregándos sátrapas, magistrátus et iúdices, duces et tyránnos et præféctos omnésque príncipes provinciárum, ut convenírent ad dedicatiónem státuæ, quam eréxerat Nabuchodónosor rex. Tunc congregáti sunt sátrapæ, magistrátus et iúdices, duces et tyránni et optimátes, qui erant in potestátibus constitúti, et univérsi príncipes provinciárum ad dedicatiónem státuæ, quam eréxerat Nabuchodónosor rex. Stabant autem in conspéctu státuæ, quam posúerat Nabuchodónosor, et præco clamábat valénter: «Vobis dícitur, pópuli, tribus et linguæ: in hora, qua audiéritis sónitum tubæ et fístulæ et cítharæ, sambúcæ et psaltérii et symphoníæ et univérsi géneris musicórum, cadéntes adoráte státuam áuream, quam constítuit Nabuchodónosor rex. Si quis autem non prostrátus adoráverit, éadem hora mittétur in fornácem ignis ardéntis». Post hæc ígitur, statim ut audiérunt omnes pópuli sónitum tubæ, fístulæ et cítharæ, sambúcæ et psaltérii et symphoníæ et omnis géneris musicórum, cadéntes omnes pópuli tribus et linguæ adoravérunt státuam áuream, quam constitúerat Nabuchodónosor rex.

Statímque et in ipso témpore accedéntes viri Chaldæi accusavérunt Iudæos dixerúntque Nabuchodónosor regi: «Rex, in ætérnum vive; tu, rex, posuísti decrétum, ut omnis homo, qui audíerit sónitum tubæ, fístulæ et cítharæ, sambúcæ et psaltérii et symphoníæ et univérsi géneris musicórum, prostérnat se et adóret státuam áuream; si quis autem non prócidens adoráverit, mittétur in fornácem ignis ardéntis. Sunt ergo viri Iudæi, quos constituísti super ópera provínciæ Babylónis, Sedrac, Misac et Abdénago; viri isti te, rex, non honórant: deos tuos non colunt et státuam áuream, quam erexísti, non adórant».

Tunc Nabuchodónosor in furóre et in ira præcépit, ut adduceréntur Sedrac, Misac et Abdénago; tunc viri illi addúcti sunt in conspéctu regis. Pronuntiánsque Nabuchodónosor rex ait eis: «Veréne, Sedrac, Misac et Abdénago, deos meos non cólitis et státuam áuream, quam constítui, non adorátis? Numquid estis nunc paráti, quacúmque hora audiéritis sónitum tubæ, fístulæ, cítharæ, sambúcæ, psaltérii et symphoníæ omnísque géneris musicórum, prostérnere vos et adoráre státuam, quam feci? Quod si non adoravéritis, eádem hora mittémini in fornácem ignis ardéntis; et quis est deus, qui erípiat vos de manu mea?».

Respondéntes Sedrac, Misac et Abdénago dixérunt regi Nabuchodónosor: «Non opórtet nos de hac re respóndere tibi: Si enim Deus noster, quem cólimus, potest erípere nos de camíno ignis ardéntis, et de manu tua, rex, liberábit. Quod si nolúerit, notum sit tibi, rex, quia deos tuos non cólimus et státuam áuream, quam erexísti, non adorámus».

Tunc Nabuchodónosor replétus est furóre, et aspéctus faciéi illíus immutátus est super Sedrac, Misac et Abdénago; et respóndens præcépit, ut succenderétur fornax séptuplum quam succéndi consuéverat; et viris fortíssimis de exércitu suo iussit, ut ligárent Sedrac, Misac et Abdénago et mítterent eos in fornácem ignis ardéntis. Et conféstim viri illi vincti, cum bracis suis et tiáris et calceaméntis et véstibus missi sunt in médium fornácis ignis ardéntis; ítaque, quia iússio regis urgébat, et fornax succénsa erat nimis, viros illos, qui míserant Sedrac, Misac et Abdénago, interfécit flamma ignis. Viri autem tres, Sedrac, Misac et Abdénago, cecidérunt in médio camíno ignis ardéntis colligáti. Et ambulábant in médio flammæ laudántes Deum et benedicéntes Dómino.

Et non cessábant, qui immíserant eos, minístri regis succéndere fornácem naphta et stuppa et pice et malléolis, et effundebátur flamma super fornácem cúbitis quadragínta novem et erúpit et incéndit, quos répperit iuxta fornácem de Chaldæis. Ángelus autem Dómini descéndit cum Azaría et sóciis eius in fornácem et excússit flammam ignis de fornáce et fecit médium fornácis quasi ventum roris flantem; et non tétigit eos omníno ignis neque contristávit nec quidquam moléstiæ íntulit.

Tunc hi tres, quasi ex uno ore, laudábant et glorificábant et benedicébant Deo in fornáce dicéntes:

En aquellos días:

El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de treinta metros de alta por tres de ancha; la levantó en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia. Luego el rey Nabucodonosor dio orden de que se reuniesen los sátrapas, prefectos, gobernadores generales, tesoreros, jueces, magistrados y todas las autoridades provinciales, y asistiesen a la inauguración de la estatua que él había levantado. Los sátrapas, prefectos, gobernadores generales, jueces, magistrados y todas las autoridades provinciales se reunieron para la inauguración de la estatua levantada por el rey Nabucodonosor. Todos estaban en pie ante la estatua. Y el pregonero gritó con fuerza: «A vosotros, pueblos, naciones y lenguas, se os hace saber: En el momento en que oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales, os prosternaréis y adoraréis la estatua que ha levantado el rey Nabucodonosor. Aquellos que no se prosternen y la adoren serán al punto arrojados en un ardiente horno de fuego». Con tal motivo, en cuanto se oyó sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, todos los pueblos, naciones y gentes de todas las lenguas se prosternaron y adoraron la estatua de oro levantada por el rey Nabucodonosor.

Sin embargo, algunos caldeos se presentaron a acusar a los judíos. Y dijeron al rey Nabucodonosor: «Oh rey, vive eternamente. Tú, oh rey, has decretado que todo hombre, apenas oiga sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos de música, se postre y adore la estatua de oro, y que aquellos que no se postren para adorarla sean arrojados en un ardiente horno de fuego. Pues hay algunos judíos, aquellos a quienes pusiste al frente de la administración de la provincia de Babilonia, esto es, Sidrac, Misac y Abdénago, que no te hacen caso, oh rey; no veneran a tu dios ni adoran la estatua de oro que has levantado».

Entonces Nabucodonosor montó en cólera y mandó traer a Sidrac, Misac y Abdénago, los cuales fueron llevados a la presencia del rey. Nabucodonosor les preguntó: «¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no veneráis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que yo he levantado? ¿Estáis dispuestos cuando oigáis sonar el cuerno, el pífano, la cítara, la sambuca, el salterio, la zampoña y toda clase de instrumentos musicales a postraros y adorar la estatua que he hecho? Si no la adoráis, seréis inmediatamente arrojados en un ardiente horno de fuego; y ¿qué Dios os podrá librar de mis manos?».

Sidrac, Misac y Abdénago respondieron al rey Nabucodonosor: «No necesitamos darte una respuesta sobre este particular. Si nuestro Dios, a quien nosotros veneramos, quiere librarnos del ardiente horno de fuego y de tus manos, oh rey, nos librará. Pero si no nos librase, has de saber, oh rey, que no serviremos a tu dios ni adoraremos la estatua de oro que has levantado».

Entonces Nabucodonosor, lleno de furor y con el rostro desencajado de ira contra Sidrac, Misac y Abdénago, dio orden de que se encendiese el horno siete veces más de lo corriente y mandó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago y los arrojaran al ardiente horno de fuego.

Éstos, vestidos con sus túnicas, ropas y gorros, fueron atados y arrojados en el ardiente horno de fuego. Como la orden del rey era apremiante y el horno estaba muy encendido, las llamas alcanzaron y mataron a los hombres que llevaban a Sidrac, Misac y Abdénao, mientras que Sidrac, Misac y Abdénago cayeron atados dentro del horno de fuego. Pero andaban por entre las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor. Y Azarías, en pie en medio del fuego, oraba así:

Los siervos del rey que los habían echado en el horno no cesaban de atizar el fuego con nafta, pez, estopa y sarmientos. La llama se levantaba por encima del horno unos veinticinco metros, y expandiéndose fuera abrasó a los caldeos que encontró cerca del horno. Pero un ángel del Señor bajó al horno junto a Ananías y sus compañeros, empujó fuera la llama e hizo soplar en medio del horno como un viento fresco de rocío, y no los tocó en absoluto el fuego, ni les causó daño ni molestia alguna.

Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios dentro del horno diciendo:

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BENEDICTIONES / Bendiciones
Annus primus / Año I Dan 3,52.57.84.87.88 (7)
Benedíctus es, Dómine Deus patrum nostrórum, et laudábilis et superexaltátus un sæcula.
R/. Amén.

Benedícite, ómnia ópera Dómini, Dómino; hymnum dícite et superexaltáte eum in sæcula.
R/. Amén.

Benedícite, sacerdótes Dómini, Dómino.
R/. Hymnum dícite et superexaltáte eum in sæcula.

Benedícite, sancti et húmiles corde, Dómino.
R/. Hymnum dícite et superexaltáte eum in sæcula.

Benedícite, Ananía, Azaría et Mísael, Dómino.
R/. Hymnum dícite et superexaltáte eum in sæcula.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, alabado y ensalzado eternamente.
R/. Amén.

Obras todas del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente.
R/.
Amén.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor.
R/. Alabadlo y ensalzadlo eternamente.

Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
R/. Alabadlo y ensalzadlo eternamente.

Ananías, Azarías, Misael, bendecid al Señor.
R/. Alabadlo y ensalzadlo eternamente.

 

Expleto cantu Benedictionum, lectioni decimæ subsequentium, dicit diaconus: Terminado el canto de las Bendiciones que sigue a la lectura décima, el diácono dice:
Pro pace pópuli et regum flectámus génua. Por la paz del pueblo y sus dirigentes, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Pro régibus sæculi huius atque princípibus tibi, Pater, flecténtes génua, obsecrámus ut tríbuas illis moderámen iustítiæ, amórem pacis, virtútem pietátis, stúdium bene regéndæ plebis; ut in correctióne et rectitúdine eórum pax simul et réquies fidélium provéniat populórum.
R/. Amen.
Te pedimos, Padre, por los reyes y gobernantes de este mundo, para que les concedas la justa moderación, el amor de la paz, la virtud de la piedad, el deseo cuidadoso de gobernar bien al pueblo; para que en su corrección y rectitud pueda asentarse la paz y la tranquilidad de los pueblos fieles.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LECTIO UNDECIMA / Lectura undécima
Annus primus / Año I Dan 3,91(24)-100(33)
Proséquitur léctio libri Daniélis prophétæ.
R/. Deo grátias.
Continuación de la lectura del libro del profeta Daniel.
R/. Demos gracias a Dios.
Tunc Nabuchodónosor rex obstupuit et surréxit própere; respóndens ait optimátibus suis: «Nonne tres viros mísimus in médium ignis compedítos?». Qui respondéntes dixérunt regi: «Vere, rex». Respóndit et ait: «Ecce ego vídeo viros quáttuor solútos et ambulántes in médio ignis, et nihil corruptiónis in eis est, et spécies quarti símilis fílio deórum». Tunc accéssit Nabuchodónosor ad óstium fornácis ignis ardéntis et ait: «Sedrac, Misac et Abdénago, servi Dei excélsi, egredímini et veníte». Statímque egréssi sunt Sedrac, Misac et Abdénago de médio ignis. Et congregáti sátrapæ, magistrátus et iúdices et poténtes regis contemplabántur viros illos, quóniam nihil potestátis habuísset ignis in corpóribus eórum, et capíllus cápitis eórum non esset adústus, et sarabára eórum non fuíssent immutáta, et odor ignis non transísset per eos. Et erúmpens Nabuchodónosor ait: «Benedíctus Deus eórum, Sedrac, Misac et Abdénago, qui misit ángelum suum et éruit servos suos, qui credidérunt in eo, et verbum regis immutavérunt et tradidérunt córpora sua, ne servírent et ne adorárent omnem deum, excépto Deo suo. A me ergo pósitum est decrétum, ut omnis pópulus, tribus et lingua quæcúmque locúta fúerit blasphémiam contra Deum Sedrac, Misac et Abdénago, in frusta concidátur, et domus eius in sterquilínium fiat, eo quod non est Deus álius, qui possit ita salváre». Tunc rex promóvit Sedrac, Misac et Abdénago in província Babylónis.

Nabuchodónosor rex ómnibus pópulis, géntibus et linguis, quæ hábitant in univérsa terra: «Pax vobis multiplicétur. Signa et mirabília, quæ fecit apud me Deus excélsus, plácuit mihi prædicáre:

Signa eius quam magna sunt,
et mirabília eius quam fórtia.
Et regnum eius regnum sempitérnum,
et potéstas eius in generatiónem et generatiónem».

R/. Amen.

Entonces el rey Nabucodonosor se acercó y se quedó estupefacto; se levantó rápidamente y dijo a sus ministros: «¿No hemos echado nosotros al fuego a estos tres hombres atados?». Respondieron al rey: «Ciertamente, oh rey». El rey añadió: «Pues yo veo a cuatro hombres desatados que andan por medio del fuego, sin sufrir daño alguno; más aún, el aspecto del cuarto se parece a un hijo de los dioses». Después Nabucodonosor se acercó a la boca del horno de fuego ardiente y dijo: «¡Sidrac, Misac y Abdénago, siervos del Dios altísimo, salid fuera y venid aquí!». Sidrac, Misac y Abdénago salieron del fuego. Los sátrapas, prefectos, gobernadores y ministros se acercaron y comprobaron que el fuego no había hecho ningún mal a la persona de aquellos jóvenes y que ni siquiera un pelo de su cabeza se había quemado, ni sus vestidos se habían alterado; más aún, ni el olor del fuego había quedado en ellos. Nabucodonosor entonces exclamó: «¡Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, el cual ha mandado a su ángel a librar a sus siervos, que confiaron en él y desobedecieron la orden del rey, exponiendo su vida, por no postrarse a adorar a ningún otro fuera de su Dios! Por tanto, yo ordeno que todo el que blasfeme contra el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, de cualquier pueblo, nación o lengua, que sea cortado en pedazos y su casa hecha un montón de escombros, porque no hay ningún dios que pueda salvar como éste». En consecuencia, el rey exaltó aún más la condición de Sidrac, Misac y Abdénago en la provincia de Babilonia.

El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y gentes de todas las lenguas que habitan en la tierra: «¡Que vuestra paz sea grande! Me ha parecido bien daros a conocer los prodigios y maravillas que ha hecho conmigo el Dios altísimo.

¡Grandes son sus prodigios,
poderosas sus maravillas;
su reino es un reino eterno,
su imperio dura por todas las edades!

R/. Amén.

 

Explicita lectione undecima, diaconus dicit: Terminada la lectura undécima, el diácono dice:
Pro competéntibus flectámus génua. Por los catecúmenos, arrodillémonos.
Et omnes genua flectunt. Post paululum vero dicit: Y todos se arrodillan. Después de unos instantes dice:
Leváte. Levantaos.
Et surgunt.
Celebrans dicit:
Y se levantan.
El celebrante dice:

 

Oratio / Oración
Concéde, Dómine, omnes qui nunc fídei meruérunt cognoscére veritátem, salutáris lavácri percípere innovatiónem. Sicque eos a cunctis peccatórum sórdibus baptísmi unda puríficet, ut ultra eos pravi óperis iniquinaménta non máculent.
R/. Amen.
Concede, Señor, a todos los que ahora han conocido la verdad de la fe, recibir la innovación por el bautismo saludable. Y que de tal manera queden purificados por el agua del bautismo de todas las manchas de los pecados, que no los vuelvan a manchar las malas obras.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Et dum canitur Psallendum, ordinatur processio ad baptisterium ad Liturgiam baptismalem celebrandam. Y mientras se canta el Psallendum, se organiza la procesión al bautisterio para la celebración de la Liturgia bautismal.

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PSALLENDUM / Salmo de meditación
Annus primus / Año I Sal 41,1-3
Sicut cervus sítiens desíderat ad fontes aquárum, ita desíderat ánima mea ad te, Deus. Como la cierva busca corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.
V/. Sitívit ánima mea ad Deum vivum quando véniam et apparébo ante fáciem Dei?.
R/. Ita desíderat ánima mea ad te, Deus.
V/. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿cuándo podré ir a ver el rostro del Señor?
R/. Así mi alma te busca a ti, Dios mío.
Et dum canitur hoc Psallendum, ordinatur processio ad baptisterium ad Liturgiam baptismalem celebrandam. Y una vez cantado este Salmo de meditación, se organiza la procesión al bautisterio para celebrar la Liturgia bautismal.

Pars tertia
Liturgia baptismalis

Annus primus et secundus

Tercera parte
Liturgia
bautismal

Años I y II

Post lectionem ultimam Veteris Testamenti cum sua oratione, ordinatur processio episcopi, ministrorum et baptizandorum, comitantibus parentibus et patrinis, ad baptisterium sive fontem, ibique incipit pars tertia, seu Liturgia baptismalis.

Hæc autem non habet per se locum in conspectu totius populi; potest tamen uno vel alio modo ita ordinari, ut populus eam participare possit.

Si vero initio Quadragesimæ, secundum antiquam traditionem, signatus est fons, dicit episcopus hanc orationem ad reserandum illum:

Finalizada la última lectura del Antiguo Testamento y su oración, el obispo, los ministros y los bautizandos, acompañados por sus padres y padrinos, se dirigen en procesión al bautisterio o fuente y allí da comienzo la parte tercera, o Liturgia bautismal.

Las cosas que siguen no tienen que desarrollarse a la vista de todo el pueblo, si bien de una forma u otra, el pueblo puede participar en ellas.

Si al comienzo de la Cuaresma, según la antigua tradición, se ha sellado la fuente, el obispo dice esta oración para abrirla:

Oratio / Oración
Ad venerábilem salutis ætérnæ fontem gréssibus cóncitis properántes, obsecrámus magnificéntiam tuam, dominátor omnípotens Deus, ut fontem signátum clávibus indulgéntiæ tuæ nobis reserári præcípias et dulcíssimum aquæ póculum sitiéntibus impértias.

Íntonet super aquas has vox tuæ divinitátis, et Spíritus tuæ sanctificatiónis inhábitans in eis medélam valetúdinibus cónferat univérsis.

Emissiónes quoque paradísi nunc ex eo largiénter prófluant; ut cæléstium gratiárum múnera novi infántes, te propitiánte, percípiant.
R/. Amen.

Acercándonos a la venerable fuente de la salud eterna, con animados pasos, suplicamos tu magnificencia, omnipotente Dios dominador, para que mandes que la fuente sellada sea abierta para nosotros con las llaves de tu indulgencia y hagas partícipes a los sedientos del vaso dulcísimo de agua.

Suene sobre estas aguas la voz de tu divinidad, y el Espíritu de tu santificación que habita en ellas confiera a todos los enfermos el remedio.

Lo que mana ciertamente del paraíso fluya ahora largamente de él para que los nuevos niños, propiciándolo tú, perciban los dones de las gracias celestes.
R/. Amén.

Per ineffábilem bonitátem tuam, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu inefable bondad, Dios nuestro, que vives, y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Et reseratur fons. Y se abre la fuente.

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Postea vero facit episcopus exorcismum et benedictionem fontis, præcedente vero hac admonitione: Después el obispo realiza el exorcismo y la bendición de la fuente, precedidas de la siguiente admonición:
Admonitio / Admonición
Deum immortálium múnerum et salutárium gratiárum, fratres dilectíssimi, concórdi mente et húmili oratióne poscámus, ut per Verbum et Sapiéntiam et Virtútem suam, Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium suum, concurrénti ad salutáre baptísmum plebi suæ grátiam novæ creatiónis indúlgeat: atque accésum hinc pénitus malígnæ cogitatiónis avértens, infúndat vitáli lavácro Spíritum Sanctum suum; ut dum sítiens fidem pópulus aquas salutáris ingréditur, vere, ut scriptum est, per aquam et Spíritum Sanctum renascántur; et consepúlti in lavácro Redemptóri suo, in similitúdinem sacri digni mystérii, cui commoriúntur in baptísmo, ei resúrgant in regnum.
R/.
Amen.

Præstet ipse Dóminus qui vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Hermanos queridos, pidamos con espíritu concorde y oración humilde al Dios de los dones inmortales y las gracias saludables que por medio de su palabra, sabiduría y fuerza, nuestro Señor Jesucristo su Hijo conceda la gracia de la nueva creación a su pueblo, que afluye al bautismo de salvación; y, alejando totalmente de aquí todo acecho de maquinaciones perversas, derrame su Espíritu Santo en el baño vivificante; para que, al entrar el pueblo sediento de fe en las aguas de la salvación, renazca en verdad por el agua y el Espíritu Santo, tal como fue escrito; y, consepultados por el baño con su Redentor, hechos dignos de ser imagen del sagrado misterio, resuciten en orden al reino para aquél por quien mueren en el bautismo.
R/. Amén.

Que lo otorgue el mismo Señor, que vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Hic peractis, veniens sacerdos ad fontem, exsufflat fontem tribus vicibus, recitans hunc exorcismus, faciem ad occidentem tenens: Una vez terminada, el sacerdote va a la fuente, y orientado hacia el oeste, sopla tres veces sobre la fuente diciendo este exorcismo:
Exorcismus fontis / Exorcismo de la fuente
Discéde, immúnde spíritus, ab ómnibus quibus fides nostra usúra est religiónis offício sacraménti.
Nec præténdas culpam críminis, qui agnóscis poténtiam Salvatóris. Non est mériti confidéntia, sed præcépti; licet ipsa potéstas ministérii dígnitas sit minístri.

Te, ígitur, per commúnem Deum, aquæ creatúra, convénio, ut, conservánte motu sensibilitátis, intélligens subíci servítio, quo placére Deo nítimur, non recúses. Omnem a te communiónem dæmonum, omne collégium iniquitátis expúrges, totam phantásmatis labem capax domínicæ præceptiónis extérmines; ut grátiam sanctificatiónis indépta, tuo nostróque páriter Creatóri, quos accéperis culpábiles restítuas innocéntes.
R/. Amen.

Aléjate, espíritu inmundo, de toda cosa que al servicio de nuestra fe vamos a utilizar para realizar este rito sacramental.
No te acerques con tus errores y tus crímenes, pues ya conoces el poder del Salvador. No ponemos nuestra confianza en nuestros méritos sino en la palabra de Dios; por el poder mismo del ministerio se otorga la dignidad al ministro.

Te conjuro, agua, por el Dios de todas las cosas, tu creador: presta alegre tu naturaleza fluida al servicio que vamos a demandarte para complacer a Dios. Expulsa de ti a toda tropa de demonios y su cortejo de iniquidades. Extermina toda la suciedad producida por los espíritus malignos, para que, llena de la gracia de la santificación de nuestro Creador y del tuyo, aquellos que has de recibir culpables los devuelvas inocentes.
R/. Amén.

Per Dóminum nostrum Iesum Christum, qui vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Post hæc dicit hanc benedictionem: Tras lo cual dice la siguiente bendición:
Benedictio fontis / Bendición de la fuente
Sanctificáre per Verbum Dei, unda cæléstis; sanctificáre, aqua, Christi calcáta vestígiis, quæ móntibus pressa non claudéris, quæ scópulis illísa non frángeris, quæ terris diffúsa non déficis.
Tu sústines áridam, portas móntium póndera, nec demérgis.
Tu cælórum vértice continéris; circumfúsa per totum, lavas ómnia, nec laváris.
Tu, fugiéntibus pópulis Hebræórum, in gláciem duráta constríngeris.
Tu rursus, salis resolúta vertícibus, Nili áccolas perdis, et hóstilem globum freto sæviénte perséqueris.
Una eadémque es: salus fidélium et últio criminósis.
Te per Móysen percússa rupes evómuit; nec ábdita cáutibus latére potuísti, cum Maiestátis império iussa prodíres.
Tu, gestáta núbibus, imbre iucúndo arva fecúndas.
Per te áridis æstu corpóribus ducis ad grátiam salutáris, ad vitam potus infúnditur.
Tu, íntimis scatúriens venis, aut spíritu inclúsa, vitálem aut sucum fértilem præstas, ne siccáta, exanimáta viscéribus, sollémnes neget terra provéntus.
Per te ínitium, per te finis exsúltat, vel pótius ex Deo tuum est ut términum nesciámus.

At tu, Dómine, omnípotens Deus, cuius virtútem non néscii, dum aquárum mérita prómimus, óperis insígnia prædicámus, súscipe propítius nóxios et pietáte sólita solve captívos. Redde quod in paradíso Adam pérdidit, quod uxor admísit, quod intemperántia gulæ vorácis absórtuit. Da salutárem potum, male saturátis acerbitáte pomórum; ut indigésta mortálium lues, et annósa pernícies divíno solvántur antídoto. Áblue terræ squaléntis inglúviem, discúte paradísi macériam flámmeis obícibus fluctuántem. Páteat redeúntibus flórei ruris ingréssus. Recípiant imáginem deitátis olim pérditam livóre serpéntis, ut quidquid críminum de prævaricatióne contráctum est, huius gúrgitis puritáte depónant. Surgant ad réquiem, producántur ad véniam; ut mýsticis innováti liquóribus, et redémptos se nóvierint, et renátos.
R/.
Amen.

Sé santa por la palabra de Dios, corriente celestial; sé santa, agua transitada por las pisadas de Cristo; que, aprisionada por los montes no quedas encerrada, que, chocando con las rocas no quedas rota, que, derramada en la tierra no te disipas.
Tú sostienes la Tierra, soportas el peso de las montañas y no te hundes.
Tú eres contenida en la bóveda del cielo; derramándote por todas partes, todo lo lavas, sin ser tú lavada por nada.
Tú para el pueblo hebreo que huía te condensas endurecida en forma de hielo.
Y tú, nuevamente fluida, aniquilas con los torbellinos del océano a los habitantes del Nilo, y persigues al ejército enemigo con el mar embravecido.
Tú eres una misma; pero, a la vez, salvación de los fieles y castigo de los malvados.
A ti te alumbró la peña golpeada por Moisés, y no pudiste esconderte oculta en las rocas, cuando brotaste obligada por orden de la Majestad.
Tú, llevada por las nubes, fecundas con la alegre lluvia las labranzas.
Por ti conduces a la gracia de la salud a los cuerpos agostados por el calor; se da la bebida para la vida.
Tú, manando de recónditos veneros o, embalsada en el viento, brindas el jugo vital y fecundo, no sea que, resecada la tierra y con las entrañas estériles, niegue los frutos habituales.
Por ti hay contento en el comienzo y en el final, o mejor, lo tuyo viene de Dios para que no conozcamos el término.

Pero tú, Señor Dios omnipotente, de quien predicamos -no desconociendo el poder- lo más significativo de la creación, cuando pregonamos la excelencia de las aguas, acoge propicio a los pecadores y libra a los cautivos con tu piedad acostumbrada. Restitúyenos lo que perdió Adán en el paraíso, lo que la mujer extravió, lo que engulló la desenfrenada voracidad de la gula. Danos una bebida saludable a los malamente saciados con la amargura de esos frutos, para que la intolerable desventura de los mortales y su secular desgracia se solucionen con un divino remedio. Apaga la sed de la tierra árida, abate la cerca del paraíso, apenas asegurada por los llameantes obstáculos. Sea abierta a los que vuelven la entrada de la florida campiña. Recupera la imagen de la deidad, perdida entonces a causa de la envidia de la serpiente, a fin de que cuanto fuera contraido pecaminoso por prevaricación sea lavado en la pureza de este lago. Que de aquí emerjan hacia la paz, que sean llevados al perdón, para que, renovados en la mística corriente, se sientan redimidos y reconocidos.
R/. Amén.

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Post hoc facit sacerdos de oleo benedicto crucem in fontem, dicens: Tras ello el sacerdote con el santo óleo hace una cruz en la fuente diciendo:
In nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti regnántis, Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo que reina, oh Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Post commixtionem aquæ et olei, dicit hanc benedictionem: Una vez realizada la conmixtión del agua y el óleo, dice la siguiente bendición:

 

Benedictio / Bendición
Quamvis flagitiórum squalóre sordéntes et consciéntia mordénte facínorum, abiécti et húmiles te, Deus omnípotens, deprecámur et quæsumus, ut pro tua miseratióne adsis benígnus, et libens aspíres, atque propítius has aquas óleo sanctificatiónis admíxtas virtútis tuæ múnere benedícas, atque eis ex tuis sédibus grátiam sanctitátis infúndas. Ut quicúmque, summo invocáto nómine Trinitátis, in hæc fluénta descénderint, origináli noxa solvántur et benedictióne perpétua condonéntur, cuntísque emundáti a vítiis et confirmáti spirituálibus donis, cæléstibus annoténtur in páginis; quátenus ex hoc lavácro novæ vitæ suméntes exórdium, et véteris deponéntes elógium, ac per impositiónem mánuum promeréntes Spíritum Sanctum, et præséntibus cáreant culpis et munéribus potiántur ætérnis, te iugi ac perpétuo adiutóre felíces.
R/. Amen.

Qui in Trinitáte unus Deus vivis et cuncta domináris per infiníta semper sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Aunque sucios con la roña de los vicios y remordiéndonos la conciencia de culpa, postrados y humillados, te suplicamos y pedimos a ti, Dios omnipotente, que por tu bondad nos asistas benigno y nos favorezcas gustoso, bendiciendo propicio con el don de tu Espíritu estas aguas mezcladas con el óleo santo, y que desde tu trono viertas sobre ellas tu gracia santa. Para que quienes descienden a esta corriente, invocado el nombre altísimo de la Trinidad, se vean libres de la culpa original y, regalados con una bendición perpetua, limpios de todos los vicios y confirmados con dones espirituales, sean inscritos en el libro del cielo; de modo que, comenzando a partir de este baño de vida nueva y dejando de estimar la antigua, recibiendo el Espíritu Santo por la imposición de manos, se vean libres de las culpas actuales y enriquecidos con dones eternos, siendo bienaventurados contigo, permanente y eterno auxiliador.
R/. Amén.

Tú que en la Trinidad vives como un solo Dios y todo lo gobiernas para siempre por infinitos siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ista peracta, deferuntur episcopo, seu sacerdoti, baptizandi, qui, si loquei possunt, respondent ipsi; secus respondent ministri.

Episcopus, seu sacerdos, interrogat eum, vel eos, dicens:

Llegado este momento, los bautizandos son presentados al obispo o sacerdote, a quien responderán por sí mismos si lo pudieren hacer o en su defecto lo harán los padrinos.

El obispo o sacedote le o les interroga diciendo:

Abrenuntiatio / Renuncia
Abrenúntias tu, fámule Dei N., diábolo et ángelis eius?
Respondetur a ministris: Abrenúntio.
Interrogat: Opéribus eius? - Respondetur: Abrenúntio.
Interrogat: Impériis eius? - Respondetur: Abrenúntio.
¿Renuncias tú, N., siervo de Dios, al diablo y a sus ángeles?
Responde al ministro: Renuncio.
Pregunta: ¿A sus obras? - Responde: Reuncio.
Pregunta: ¿A sus dominios?
- Responde: Reuncio.

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Professio fidei et immersio / Profesión de fe e inmersión
Interrogat: Quis vocáris? - Respondetur: N.
Interrogat: Credis,
N., in Dóminum Patrem omnipoténtem? - Respondetur: Credo.
Interrogat: Et in Iesum Christum, Fílium eius únicum, Deum et Dóminum nostrum? - Respondetur: Credo.
Interrogat: Et in Spíritum Sanctum? - Respondetur: Credo.
Dicis episcopus, seu sacerdos: Et ego te baptízo in nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti, ut hábeas vitam ætérnam.
R/. Amen.
Pregunta: ¿Cómo quieres ser llamado? - Responde: N.
Pregunta: ¿Crees, N., en Dios Padre omnipotente?
Responde: Creo.
Pregunta: ¿Y en Jesucristo, su único Hijo, Dios y Señor nuestro? - Responde: Creo.
Pregunta: ¿Y en el Espíritu Santo? - Responde: Creo.
El obispo o el sacerdote dice:
Y yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, para que tengas vida eterna.
R/. Amén.

 

Et dum hæc verba pronuntiar, baptizat eum simplici immersione vel, si casus fit, unica super caput aquæ infusione. Y mientras pronuncia estas palabras, lo bautiza con inmersión simple o, según el caso, con una única infusión sobre la cabeza.
Chrismatio / Crismación
Signum vitæ ætérnæ, quod dedit Deus Pater omnípotens per iesum Christum, Fílium suum, credéntibus in salútem.
R/. Amen.
Este es el signo de la vida eterna, que Dios Padre todopoderoso dio por Jesucristo, su Hijo, para sus fieles en testimonio de salvación.
R/. Amén.

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Hoc peracto, item imponit manus super singulos baptizatos, et dicit: Tras lo cual impone las manos sobre cada uno de los bautizados y dice:
Manuum impositio / Imposición de manos
Sancte Spíritus, omnípotens Deus, qui es Patri et Fílio coætérnus, et indissecábilis substántiæ maiestáte unítus, qui post resurrectiónem nostri Redemptóris et Dómini, per pacis eius inæstimábilem sanctitátem apostolórum fúeras pectóribus iam locátus; et ut per te ipsum quoque patérnæ fœdera promissiónis compléres, eórum post eius ascensiónem clarum illustrásti ceonvéntum flagrántium virtúte flammárum, et vertícibus insídens iam dicátos per ígnitas linguas váriis loquélis ornátas, mundum dénuo formásti nascéntem; quórum in precatióne descéndens, vel mánuum impositióne te tríbuens, post lavácri festa cándida, salutáris plena tui charísmatis effusióne fulsísti.

A te fides exóritur, in te fides exténditur, et ex te fides armátur. In te novæ vitæ cognítio, per te véteris vitæ purgátio, et veræ vitæ, per vitam te docénte, vitális infúnditur sciéntiæ plenitúdo.
Tu pastus animárum, tu dulcédo credéntium, tu es invisíbilis pinguédo iustórum; quórum intercessióne tuam cleméntiam deprecámur, ut hos fámulos famulásque tuas illa tuárum visitatiónum speciáli benedictióne sanctífices, quia tuis insígnibus terribíliter in apóstolis micuísti.

Da eis, Dómine, sapiéntiam, qua concúlcent stultítiam sordidántem et astútiam mundi refúgiant puniéntem.
Da intelléctum, quo servent cæléstium medicámina præceptórum et spirituálium extínguant venéna serpéntium.
Da consílium, ut nóverint te esse quod es, nóverint se esse quod sunt, et in semetípsis fíeri concupíscant unde tibi ex toto compláceant.
Da fortitúdinem, ut malígni iácula cónterant et repéllant, armáque victrícia advérsus hostem ímprobum apprehéndant et dimicáre non désinant.
Da sciéntiam, ut scire te ámbiant et se nescíre non lúgeant.
Da pietátem, quæ ad ómnia salutífera conquirénda útilis esse cognóscitur.
Da eis timórem tuum, quo dum te timúerint, ubi timor non est timére nihil possint.

Concéde in eis perpetuáliter tuæ grátiæ medicínam, ut qui iam caruérunt vúlnere genuíno, non procúmbant íterum repetíto.
Quique renáti sunt sacri baptísmatis fonte, schísmatum non péreant pravitáte; et qui chrísmate delibúti sunt divínæ unctiónis, non tospéscant óleo peccatóris; ut ignis tuus, qui est vitális et zelans, torpórem carnális hebetúdinis in eis exclúdat, et vigórem vigilántiæ spirituális ascéndat.
Tela urat hostília, arma pórrigat gloriósa, regeneratórum corda succéndat, malárum concupiscentiárum flammas extínguat; ut in eis ignis tuus suæ fortitúdinis vigórem persístens amóris tui flamma præváleat.
Per quem te verum Deum trinum, non tríplicem, sed unum, non solitárium confiteántur et credant, ut in ætérna tecum regnatúri sæcula vivant.
R/. Amen.

Oh santo Espíritu, Dios todopoderoso, tú eres coetemo con el Padre y el Hijo y a ellos unido en la majestad de una indivisible naturaleza; tú, después de la resurrección de nuestro Redentor y Señor te habías ya asentado en el corazón de los apóstoles por la imponderable santidad de su paz, y tú, para completar también por ti mismo la alianza de la promesa paterna, iluminaste después de la ascensión su esclarecido cenáculo con la luz de ardientes llamas y, posándote en las cabezas de los ya consagrados, diste ser, finalmente, a un mundo nuevo, mediante lenguas de fuego ennoblecidas con variados idiomas. O descendiendo por la súplica de aquéllos, o comunicándote ellos por la imposición de manos, después de la cándida ceremonia del bautismo brillaste por la plena efusión de tu saludable crisma.

De ti procede la fe, en ti se dilata la fe y por ti es fortalecida la fe. En ti está el conocimiento de la nueva vida, por ti la purgación de la vida vieja, y, bajo tu magisterio, se infunde la plenitud de la ciencia vital de la vida verdadera, a través de la vida.
Tú, pasto de las almas, tú, dulzura de los creyentes, tú eres el invisible tesoro de los justos; por cuya intercesión suplicamos tu clemencia para que santifiques a estos siervos y siervas tuyos con aquella bendición propia de tus visitas, con la que, mediante tus signos, brillaste en los apóstoles de forma impresionante.

Dales, Señor, sabiduría, por la que pisoteen la necedad embrutecedora y se aparten de la odiosa astucia del mundo; dales entendimiento, por el que se guarden la medicina de los celestes mandamientos y neutralicen el veneno de las espirituales víboras; dales consejo, para que reconozcan que tú eres lo que eres y ellos son lo que son, y quieran que sea realidad en ellos el poder complacerte en todo; dales fortaleza para que rechacen y destruyan las flechas del maligno, sepan blandir armas victoriosas contra el perverso enemigo y no cesen de luchar; dales ciencia, para que tengan hambre de conocerte y no tengan que lamentar el desconocerse; dales piedad que es proclamada útil para alcanzar todo lo saludable; dales temor para que, al temerte a ti donde no hay motivo de temor, nada más tengan que temer.

Concédeles a perpetuidad el remedio de tu gracia, para que quienes se vieron ya libres de la verdadera llaga no recaigan en la misma repetida; y los que renacieron en la fuente del santo bautismo no perezcan por el mal de las discordias; y quienes fueron ungidos con el crisma de la divina unción no se empuerquen con el excremento del pecado: a fin de que tu fuego, que es vivificante y celoso, aleje de ellos la torpeza del embotamiento carnal y despierte la fuerza de la alerta espiritual.
Que abrase los dardos hostiles, proporcione armas gloriosas, haga arder el corazón de los renacidos y apague los incendios de las malas pasiones; para que manteniendo tu fuego en ellos la intensidad de su fuerza, prevalezca la llama de tu amor.
Por el cual te confiesen y crean un verdadero Dios trino, no triple, único, no solitario, y vivan para reinar contigo por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Per tuam magnam misericórdiam, Deus noster, qui es benedíctus, et vivis et ómnia domináris per infiníta semper sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu gran misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas siempre por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Post hæc imponit episcopus seu sacerdos super baptizatos vestem candidam, dum dicit hanc orationem: Después el obispo o el sacerdote impone sobre los bautizados las vestiduras blancas, mientras dice esta oración:
Impositio vestis candidæ / Imposición de las vestiduras blancas
Áccipe tibi vestem cándidam, vestem nuptiálem, quam immaculáto corde feras ante trbúnal Dómini nostri Iesu Christi in vitam ætérnam.
R/. Amen.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Recibe la túnica blanca, la túnica nupcial, que has de presentar con pureza de corazón ante el tribunal de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna.
R/. Amén.

Por tu misericordia, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Quibus omnibus rite peractis, ordinatur denuo processio ad chorum, dum canitur, inchoante episcopo seu sacerdote, hæc antiphona: Debidamente completado este rito, la procesión se dirige de nuevo al coro, mientras se canta, iniciada por el obispo o el sacerdote, esta antífona:
Antiphona / Antífona Cant 4,2; Sal 23,6; 106,2-3
Ecce grex quæ ascéndit de lavácro, omnes geméllis fœtibus, et stérilis non est in eis.

V/. Hæc est generátio quæréntium eum, quæréntium fáciem Dei Iacob.
R/. Et stérilis non est in eis.

V/. Dicant nunc omnes, qui redémpti sunt a Dómino quos redémit de manu inimíci.
R/. Et stérilis non est in eis.

V/. De regiónibus congregávit eos, a solis ortu, et occásu; ab aquilóne et mari.
R/. Et stérilis non est in eis.

He aquí el rebaño de ovejas que regresa del baño, cada una con crías mellizas, y ninguna privada de ellas.

V/. Tal es la raza de los que lo buscan, los que buscan el rostro del Dios de Jacob.
R/. Y ninguna privada de ellas.

V/. Que lo digan los que el Señor ha liberado, los que él ha rescatado de la mano de los opresores.
R/. Y ninguna privada de ellas.

V/. Los que ha reunido de todos los países del norte y del sur, del este y del oeste.
R/. Y ninguna privada de ellas.

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Prosequitur Liturgia verbi anni primi

Continúa la Liturgia de la palabra del año primero

Cumque perverunt fuerit ad chorum, prosequitur Liturgia verbi hoc modo: legitur in primis Apostolus, post cuius lectionem canuntur versus:

Dicant qui redempti sunt a Domino...

Una vez en el coro, continúa la Liturgia de la palabra del siguiente modo: en primer lugar se lee el Apóstol, y después de terminada la lectura se canta el versículo:

Que lo digan los que el Señor ha liberado...

 

APOSTOLUS / Apóstol
Annus primus / Año I Rom 6,1-11
Epístola Pauli apóstoli ad Romános.
R/. Deo grátias.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos.
R/. Demos gracias a Dios.
Fratres:

Quid ergo dicémus? Permanébimus in peccáto, ut grátia abúndet? Absit. Qui enim mórtui sumus peccáto, quómodo adhuc vivémus in illo? An ignorátis quia, quicúmque baptizáti sumus in Christo Iesu, in mortem ipsíus baptizáti sumus? Consepúlti ergo sumus cum illo per baptísmum in mortem, ut quemádmodum suscitátus est Christus a mórtuis per glóriam Patris, ita et nos in novitáte vitæ ambulémus. Si enim complantáti facti sumus similitúdini mortis eius, sed et resurrectiónis érimus; hoc sciéntes quia vetus homo noster simul crucifíxus est, ut destruátur corpus peccáti, ut ultra non serviámus peccáto. Qui enim mórtuus est, iustificátus est a peccáto.

Si autem mórtui sumus cum Christo, crédimus quia simul étiam vivémus cum eo; sciéntes quod Christus suscitátus ex mórtuis iam non móritur, mors illi ultra non dominátur. Quod enim mórtuus est, peccáto mórtuus est semel; quod autem vivit, vivit Deo. Ita et vos existimáte vos mórtuos quidem esse peccáto, vivéntes autem Deo in Christo Iesu, Dómino nostro.

R/. Amen.

Hermanos:

¿Qué diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que abunde la gracia? ¡Nunca jamás! Los que hemos muerto al pecado, ¿cómo vamos a seguir viviendo en él? ¿No sabéis que, al quedar unidos a Cristo mediante el bautismo, hemos quedado unidos a su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en nueva vida. Pues si hemos llegado a ser una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección parecida. Sabemos que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; pues el que muere queda libre del pecado.

Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabemos que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no vuelve a morir, la muerte ya no tiene dominio sobre él. Al morir, murió al pecado una vez para siempre; pero al vivir, vive para Dios. Así, también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor.

R/. Amén.

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PSALLENDUM / Salmo de meditación
Annus primus / Año I Sal 106,2; Is 9,2
Dicant qui redémpti sunt a Dómino, in ætérnum et in sæculum sæculi. Que lo digan los que el Señor ha liberado, para siempre, por eternidad de eternidades.
V/. Pópulus qui sedébat in ténebris vidit lucem magnam.
R/. In ætérnum et in sæculum sæculi.
V/. El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz.
R/. Para siempre, por eternidad de eternidades.

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Statim autem accedit episcopus, seu sacerdos, cum diaconibus in pulpitum, et salutat populum, et legit ipse Evangelium.

Inmediatamente, accede al ambón el obispo o el sacerdote con los diáconos y saluda al pueblo y él mismo lee el Evangelio.

 

EVANGELIUM / Evangelio
Annus primus / Año I Mt 28,1-20
Léctio sancti Evangélii secúndum Matthæum.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R/. Gloria a ti, Señor.

In illo témpore:

Sero post sábbatum, cum illucésceret in primam sábbati, venit María Magdaléne et áltera María vidére sepúlcrum. Et ecce terræ motus factus est magnus: ángelus enim Dómini descéndit de cælo et accédens revólvit lápidem et sedébat super eum. Erat autem aspéctus eius sicut fulgur, et vestiméntum eius cándidum sicut nix. Præ timóre autem eius extérriti sunt custódes et facti sunt velut mórtui.

Respóndens autem ángelus dixit muliéribus: «Nolíte timére vos; scio enim quod Iesum, qui crucifíxus est, quæritis. Non est hic: surréxit enim, sicut dixit. Veníte, vidéte locum, ubi pósitus erat. Et cito eúntes dícite discípulis eius: “Surréxit a mórtuis et ecce præcédit vos in Galilæam; ibi eum vidébitis”. Ecce dixi vobis».

Et exeúntes cito de monuménto cum timóre et magno gáudio cucurrérunt nuntiáre discípulis eius.

Et ecce Iesus occúrrit illis dicens: «Avéte». Illæ autem accessérunt et tenuérunt pedes eius et adoravérunt eum. Tunc ait illis Iesus: «Nolíte timére; ite, nuntiáte frátribus meis, ut eant in Galilæam et ibi me vidébunt».

Quæ cum abiíssent, ecce quidam de custódia venérunt in civitátem et nuntiavérunt princípibus sacerdótum ómnia, quæ facta fúerant. Et congregáti cum senióribus, consílio accépto, pecúniam copiósam dedérunt militíbus dicéntes: «Dícite: “Discípuli eius nocte venérunt et furáti sunt eum, nobis dormiéntibus”. Et si hoc audítum fúerit a præside, nos suadébimus ei et secúros vos faciémus».

At illi, accépta pecúnia, fecérunt, sicut erant docti. Et divulgátum est verbum istud apud Iudæos usque in hodiérnum diem.

Úndecim autem discípuli abiérunt in Galilæam, in montem ubi constitúerat illis Iesus, et vidéntes eum adoravérunt; quidam autem dubitavérunt. Et accédens Iesus locútus est eis dicens: «Data est mihi omnis potéstas in cælo et in terra. Eúntes ergo docéte omnes gentes, baptizántes eos in nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti, docéntes eos serváre ómnia, quæcúmque mandávi vobis. Et ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem sæculi».

 R/. Amen.

En aquel tiempo:

Pasado el sábado, al rayar el alba, el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. De pronto hubo un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, hizo rodar la losa del sepulcro y se sentó en ella. Su aspecto era como un rayo, y su vestido blanco como la nieve. Los guardias temblaron de miedo y se quedaron como muertos.

Pero el ángel, dirigiéndose a las mujeres, les dijo: «No temáis; sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como dijo. Venid, ved el sitio donde estaba. Id en seguida a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis”. Ya os lo he dicho».

Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y con miedo y gran
alegría corrieron a llevar la noticia a los discípulos.

De pronto Jesús salió a su encuentro y les dijo: «Dios os guarde». Ellas se acercaron, se agarraron a sus pies y lo adoraron. Jesús les dijo: «No tengáis miedo; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea, que allí me verán».

Mientras ellas se iban, algunos de los guardias fueron a la ciudad y contaron a los sumos sacerdotes todo lo que había ocurrido. Éstos se reunieron con los ancianos y acordaron en consejo dar bastante dinero a los soldados, advirtiéndoles: «Decid que sus discípulos fueron de noche y lo robaron mientras dormíais. Y si eso llega por casualidad a oídos del gobernador, nosotros le convenceremos y conseguiremos que no os castigue».

Ellos tomaron el dinero e hicieron como les habían dicho. Y este rumor se divulgó entre los judíos hasta el día de hoy.

Los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús había señalado, y, al verlo, lo adoraron. Algunos habían dudado hasta entonces. Jesús se acercó y les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos míos en todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

R/. Amén.

 

Lecto vero Evangelio, baptizati cum suis parentibus et patrinis relinquunt chorum et occupant suos locos inter populum.

Terminado el Evangelio, los bautizados con sus padres y padrinos abandonan el coro y ocupan sus puestos entre el pueblo.

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Episcopus vel presbyter principalis homiliam pronuntiat, qua finita canuntur Laudes, omnibus stantibus. El obispo o el presbítero principal pronuncia la homilia, y al finalizar se cantan los Laudes, estando todos de pie.
LAUDES
Annus primus / Año I Ap 1,17-18 (8)
Allelúia. Aleluya.
V/. Ego sum primus et ego novíssimus; et fui mórtuus, et ecce sum vivens in sæcula sæculórum.
R/. Allelúia.
V/. Yo soy el primero y el último, el viviente; estuve muerto, pero ya estoy vivo por los siglos de los siglos.
R/. Aleluya.

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Dum fideles afferunt ad celebrantem dona, chorus incipit canere Sacrificium. Mientras los fieles presentan los dones al celebrante, el coro comienza a cantar el Canto del Ofertorio.
Sacrificium / Canto de las Ofertorio Mt 28,2-5 (9)
Allelúia. Ángelus Dómini descéndit de cælo, et accédens revólvit lápidem ab óstio monuménti, allelúia, allelúia.

V/. Allelúia. Erat aspéctus eius sicut fulgur, et vestiménta eius cándida quasi nix; et dixit muliéribus: Nolite timére.
R/. Et accédens revólvit lápidem ab óstio monuménti, allelúia, allelúia.

Aleluya. Un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó e hizo rodar la losa del sepulcro, aleluya, aleluya.

V/ Aleluya. Su aspecto era como un rayo, y su vestido blanco como la nieve y dirigiéndose a las mujeres, les dijo: No temáis.
R/. Se acercó e hizo rodar la losa del sepulcro, aleluya, aleluya.

Et sequitur quarta pars seu Liturgia eucharistica, anno primo et secundo. Y se continúa con la parte cuarta o Liturgia eucarística, años primero y segundo.

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Pars quarta
Liturgia
eucharistica

Cuarta parte
Liturgia eucarística

Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Istam, istam noctem, qui tenébris fidébat aspíciat; istíus cernat splendóris decórem, qui cárceris minabátur horrórem. Mundum illúminat lux ista, non diábolum.
Libet, Christe, ergástulis tua virtúte confráctis, spoliátis insultáre custódibus, et sæviéntis tyránni contémptam irridére iactántiam.
Dúlcior semper captívis est restitúta libértas.

Quis tuam exháusit, iudæe vígilans, sepulturam?
Sopórem passus es, an timórem?
Fraude decéptus es, an virtúte?
Non tuam inértiam miser accúses; non fuísti négligens, sed crudélis.
Adhuc certe cæcitátem tuam pértinax excusáres, si depósitum tuum vel inférna servássent.
Agnósce, infélix, agnósce quid féceris.
Corpus illud moriéntis afféctum hábuit, non deféctum. Viscéribus illis non infírmitas fuit clausa, sed píetas.
Quod pepéndit, ex hómine est; quod resurréxit, ex númine. Nihil dúbites, nihil miréris; hospítium Dómino suo terra esse pótuit, non sepúlcrum.

Mea tunc cum illis mánibus delícta figébas; tuam necem meámque salútem, cum osculándis si licéret corporáliter plantis, clavis transverberántibus consuébas.
Tuum fácinus cælum trémuit, sol expávit, tellus ingémuit; et testántia factóris sui poténtiam terríbile quoddam móntium prærúpta sonuérunt.
Ínferi vim pleni Deo córporis non tulérunt.
Clamábant eleménta de vivo, tártara de defúncto.
Opórtuit tália fíeri mirácula creditúris, tália dari signa salvándis, ut ópera suum corrépta nossent artíficem, in qua se homo pérditum, nisi fuísset invéntus, nescíret.

R/.
Amen.

El que confiaba en las tinieblas que contemple esta, esta noche, que vea la hermosura de esta luz, que amenaza al horror de la mazmorra. Esta luz ilumina al mundo, no al diablo. Oh Cristo, ya es posible, derruidos por tu vigor los calabozos, burlar a los guardianes despojados y escarnecer la humillada jactancia del cruel tirano. Que la libertad recuperada resulte siempre más dulce a los cautivos.

Centinela judío ¿quién vació ese sepulcro que crees tuyo? ¿Tuviste en realidad sueño o más bien temor? ¿Fuiste sorprendido por un fraude o por un poder? No acuses, mísero, tu pasividad: no es que fueras negligente sino cruel. Hasta hoy ciertamente habrías excusado, pertinaz, tu ceguera, si el abismo hubiera retenido tu presa. Reconoce, infeliz, reconoce lo que hiciste. Aquel cuerpo agonizante tuvo amor, no deficiencias. En aquel corazón no habitó la debilidad sino la piedad. Que colgó crucificado se debe a ser hombre, que resucitó a su divinidad. No dudes, no te asombres: que la tierra pudo ser morada para su Señor, mas no sepultura.

Entonces, junto con aquellas manos, clavabas también mis pecados. Cosías con clavos perforantes, a la vez, tu iniquidad y mi salvación junto con aquellos pies, que deberían, si fuera posible, ser físicamente besados. El cielo se estremeció ante tu crimen, el sol se aterró, la tierra gimió, y testificando el poder de su hacedor las quebradas de los montes resonaron algo terrible. Los abismos no soportaron el poder de un cuerpo lleno de divinidad. Clamaban los elementos por el viviente, los abismos por el difunto. Y fue necesario realizar tales prodigios para los que habrían de creer y que se dieran tales signos a los que tenían que salvarse, de modo que la criatura secuestrada reconociese a su hacedor, en que el hombre no se sabría perdido de no haber sido antes hallado.
R/. Amén.

Regnánte Dómino Iesu Christo et Redemptóre nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Reinando Jesucristo Señor y Redentor nuestro por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Esuriéntes Corpus tuum, Dómine, ac Sánguinem sitiéntes, ut hoc nobis in remissiónem peccatórum suméndum tríbuas deprecámur: quia nostra virtus et salus sit, si tamen non quod indígni sumus, irascáris.
Sed facis vinci gáudio metum, et cédere exsultatióni terrórem.
Nemo enim est in hoc número concilióque fidélium, qui non accédere ad mensam tuam in hac gloriósa per totum mundum nocte desíderet.
Ut si firmus est, hábeat custódiam; si infírmus est, medicínam.

Sic ígitur quæsumus apud te, Dómine, plácitum sit cunctis donáre quod cúpiunt, ut dignéris párcere quod præsúmunt.
Quis non optet illa carne ánimam suam tángere, páscere, confortáre, in quam se per grátiam credat esse transfúsum? quæ corruptiónem non vidit, et vim mortis passióne mortis absórbuit.
Quis non ámbiat propter te súmere de tuo, quod te vídeat propter nos assumpsísse de nostro?
Índita hac ex pietáte fidúcia, ut quod in defúnctis dignátus est vivificáre mórtuum, in reis dignétur purificáre corrúptum.

R/.
Amen.

Con hambre de tu Cuerpo, Señor, y con sed de tu Sangre, para que nos las des a tomar en remisión de nuestros pecados, te pedimos, que nos sirvan de fuerza y salvación, y aunque somos indignos, no te irrites con nosotros.
Concédenos vencer el temor con el gozo, y que el terror dé lugar al júbilo.
Nadie hay en esta asamblea de tus fieles que no desee llegar a tu casa en esta noche, santa para todo el mundo; para que si se encuentra seguro, tenga protección, y si enfermo, medicina.

Así pues, te pedimos, Señor, que te dignes dar a cada uno, según sus deseos, y te dignes perdonar cuanto piden.
¿Quién no querrá que aquella carne toque, alimente y conforte su alma, con la que por la gracia se ha compenetrado, ya que no conoció la corrupción y arrebató su poder a la muerte?
¿Quién no apetecerá por ti, recibir de lo tuyo, cuando te ha visto por nosotros revestirte de lo nuestro? Por esta piedad tuya tenemos la confianza de que, así como devolverás la vida a los difuntos, te dignarás purificar las manchas de los pecadores.
R/. Amén.

Te præstánte, Deus noster, qui regis ómnia, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Concédelo, oh Dios nuestro, que todo lo gobiernas, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/.
Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos

Christe, redémptio nostra, qui olim noctem istam tuæ resurrectiónis illuminásti poténtia: precámur, ut in hac qua ipse vivus surrexísti a mórtuis, et expiatiónem críminum vivis, et réquiem iúbeas præstáre defúnctis.
R/.
Amen.

Cristo, que eres nuestra redención, y que en aquel tiempo iluminaste con tu poder esta noche de tu resurrección; te rogamos, que hoy, al resucitar vivo entre los muertos, concedas la expiación de los pecados a los que vivimos y el descanso a los difuntos.
R/. Amén.
Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/.
Amén

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Ad Pacem / Oración de la Paz

Deus, qui neóphitos tuos maióri animárum quam véstium nitóre vestísti, ut plus accíperent quam habére se nóverint; præsta, ut sicut donum tuum eórum intelléctum exsúperat, ita in eis ultra ætátem fides cum intelligéntia plácitis tibi opéribus coaléscat.
Nobis quoque per mortem Iesu Christi Fílii tui pacis dona largíre, et véniam culpárum attríbue.

R/.
Amen.

Oh, Dios que a tus neófitos has revestido con una blancura del alma superior a la del vestido, para que recibieran más de lo que pensaban tener: concede que, igual que tu don desborda su inteligencia, así la fe con la inteligencia en ellos, desbordando la edad, pueda unirse a ti con obras que sean de tu beneplácito. Danos también a nosotros, el don de tu paz por la muerte de Jesucristo tu Hijo, y concede el perdón de los pecados.
R/. Amén.
Per auctórem pacis et caritátis Dóminum nostrum Iesum Christum, cum quo tibi est una et coæquális esséntia in unitáte Spíritus Sancti regnántis, Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por el autor de la paz y del amor, nuestro Señor Jesucristo, con el cual vives en una sola e igual esencia en la unidad del Espíritu Santo que reina, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus, pietátem tuam omni quidem témpore, sed in hac nocte, vel die, profúsius exsultántibus ánimis collaudáre.
Nox enim ista non tenebrárum, sed lúminis mater est, in qua exórtus est in ætérnum dies resurrectiónis nostræ, Dóminus Iesus Christus.

Ille verus Agnus qui ábstulit peccátum mundi.
Qui non in figúra ventúri, álio offerénte mactátus est, sed in córpore veritátis advéniens, adimplévit figúras carnálium sacrificiórum, approbávit et prophetías miraculórum cæléstium, seque vivam et veram hóstiam novíssimis sæculórum tempóribus, idem Sacérdos et sacer Agnus exhíbuit; elevatísque in cruce mánibus, sacrifícium vespertínum pepéndit in ligno, et benefícium matutínum surgens præbuit e sepúlcro.

Unde venerándi sacra æmulatióne mystérii in ætérnam modo vitam fílii lucis oriúntur, quos matutíno partu per grátiam spirituálem hac nocte progénerat mater Ecclésia, sine corruptióne concípiens et cum gáudio páriens, éxprimens in se útique formam vírginis genetrícis, absque ullo humánæ contagiónis fecúnda concéptu.
In cuius matutínis, resurgénte Christo, mors occídit delictórum et exórta est vita credéntium.

Propter quod ei cæléstia atque terréstria cantant cánticum novum cum omni exércitu Angelórum, et cum Chérubim ac Séraphim sine cessatióne sic dicunt:

Es digno y justo, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, ensalzar de veras en todo tiempo tu piedad, pero en esta noche y día con el espíritu sobremanera exultante. Porque no es noche de tinieblas sino madre de luz, en la que amaneció para siempre el día de nuestra resurrección, el Señor Jesucristo.

Aquel verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo. Que no fue sacrificado, ofreciéndole otro en figura del que había de venir, sino viniendo él mismo con un cuerpo verdadero, dio cumplimiento a las figuras de los sacrificios carnales, hizo verdaderas también las profecías de los celestes oráculos y, últimamente, se ofreció a sí mismo, sacerdote y sagrado Cordero, como hostia viva y verdadera. Alzadas las manos en la cruz, pendió del madero, como sacrificio de la tarde, y se manifestó resucitando del sepulcro, como don de la mañana.

Por lo cual, con la sacramental imitación del adorable misterio, nacen ya para la vida eterna los hijos de la luz, a los que la madre Iglesia alumbró esta noche en matinal parto, por la gracia espiritual, habiéndolos concebido sin corrupción y pariéndolos con gozo; reproduciendo en sí misma de verdad la imagen de la Virgen María, fecunda, pero no con fruto de contacto humano. En cuya alborada, al resucitar Cristo, muere la muerte del pecado y amanece la vida de los creyentes.

Por lo que le canta a él un cántico nuevo los seres terrestres y celestes, en unión con toda la milicia de los Ángeles y de los Querubines y Serafines, diciendo así:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus

Vere sanctus et verus Iesus Fílius Dei, qui ascéndit patíbulum crucis, ut omnes vires suas mors in sua pérderet morte.
Descéndit ad ínferos, ut hóminem véteri erróre decéptum, et regno peccáti serviéntem, victor abstráheret; serásque portárum poténti manu confríngeret, et secutúris suæ resurrectiónis aperíret.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Verdaderamente es santo y verdadero Jesús, Hijo de Dios, que subió al patíbulo de la cruz, para que la muerte, muriendo él, perdiese toda su fuerza.
Descendió al infierno, para librar, con su victoria, al hombre engañado por los antiguos errores y sometido al reino del pecado y romper con su fuerte brazo los cerrojos de sus puertas y así mostrar a cuantos le habían de seguir, la gloria de su resurrección.

Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Habéntes ante óculos, omnípotens Pater, tantæ passiónis triúmphos, súpplices exorámus ut Pascha hoc, quod nobis Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus hóstiam vivam constítuit, atque complévit, fiat nobis in protectiónem salútis et vitæ.
Ut sanctificátus his sollemnitátibus pópulus, altáribus tuis oblatiónis suæ múnera placitúra consígnet.
Fiat nobis Eucharistía pura atque legítima in nómine Unigéniti tui; ut cum nostris fúerit recépta pectóribus, fidem nútriat, mentem sanctíficet atque confírmet.

R/.
Amen.
Oh Padre todopoderoso, teniendo ante los ojos la victoria de tan excelsa pasión, rogamos suplicantes que la Pascua que nuestro Señor Jesucristo consagró y consumó como hostia viviente para nosotros, sea en nosotros salvaguarda de la salud y de la vida.

De modo que el pueblo, santificado por esta solemnidad, ponga la grata ofrenda de su oblación en tu altar. Sea celebrada por nosotros una eucaristía pura y verdadera en el nombre de tu Unigénito, a fin de que, cuando sea recibida en nuestro pecho, nutra la fe y santifique y conforme el espíritu.
R/. Amén.

Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Cantus ad Confractionem / Canto de la Fracción Ap 5,5
Vicit leo de tribu Iuda, radix David, allelúia.
Vicit leo de tribu Iuda, radix David, allelúia.
Vicit leo de tribu Iuda, radix David, allelúia.
Venció el león de la tribu de Judá, la raíz de David, aleluya.
Venció el león de la tribu de Judá, la raíz de David, aleluya.
Venció el león de la tribu de Judá, la raíz de David, aleluya.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Excellentíssimam in hac nocte tuæ, Christe, resurrectiónis celebrántes sollemnitátem, in qua  ipse novus dies, novo de túmulo surgens, veternósam antíquæ noctis calíginem cæléstem convertísti in claritátem: te quibus póssumus lacrimósis rugítibus implorámus, ut qui nos redemísti prétio tui sánguinis, institúta a te præcépta accéptes nostræ oratiónis, cum ea quæ nos docuísti proclamavérimus e terris: Al celebrar esta tu noche, oh Cristo, la solemnidad extraordinaria de la resurrección, con que tú mismo, como nuevo día, saliendo del sepulcro, convertiste en celestial claridad las antiguas tinieblas de la vieja noche; te pedimos, con cuantos gemidos y lágrimas podemos, que ya que nos has redimido con el precio de tu sangre, aceptes la oración que tú mismo nos mandaste y enseñaste, para que la rezáramos desde aquí:

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Benedictio / Bendición
Christus Dóminus, qui ascéndit patíbulum crucis, sua vos redemptióne consérvet.
R/.
Amen.
Cristo, el Señor, que subió al patíbulo de la cruz os conserve por su redención.
R/. Amén.
Detque vobis suæ dulcédinis sapiéntia renovári, qui se amáro permísit fellis póculo propinári.
R/.
Amen.
Y os conceda que os renovéis por la sabiduría de su dulzura, él que hubo de saborear la amarga bebida de la miel.
R/. Amén.
Ut cuius laudes Ecclésia cuncta celebrávit ovándo, eius conservári mereátur magno crucis vexíllo.
R/.
Amen.
Y la Iglesia entera que celebra con aplauso sus alabanzas, merezca conservarse bajo la bandera de su cruz.
R/. Amén.
Præstánte sua misericórdia, qui in Trinitáte unus Deus vivit et regnat in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Nos lo conceda su misericordia, que en la Trinidad divina, vive y reina Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión Mt 28,2-10.19-20 (10)
Gaudéte, pópuli, et lætámini:
Ángelus sedit super lápidem Dómini; ipse vobis evangelizábit:
Christus surréxit a mórtuis, Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte.
Alegraos, pueblos, saltad de gozo:
Un ángel del Señor se sentó encima de la piedra y trajo la buena nueva. Ha resucitado de entre los muertos Cristo el Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini.
Ángelus sedit super lápidem Dómini.
R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
Un ángel del Señor se sentó encima de la piedra
V/. Et accédens revólvit lápidem, et sedébat super eum.
Erat autem aspéctus eius sicut fulgur, et vestiménta eius cándida sicut nix.
V/. Y acercándose corrió la piedra y se sentó encima: su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve.
R/. Ipse vobis evangelizábit. R/. Y trajo la buena nueva.
V/. Nólite timére vos; scio enim quod Iesum, qui crucifíxus est, quæritis; non est hic, surréxit enim, sicut dixit. V/. Vosotros no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado: No está aquí. Ha resucitado, como había dicho.
R/. Et replévit ómnia suavitáte. R/. Y su olor ha inundado la tierra.
V/. Veníte et vidéte locum ubi pósitus erat Dóminus; quia surréxit et ecce præcédet vos in Galilæam; ibi eum vidébitis, sicut dixit vobis. V/. Venid, ved el sitio donde estaba el Señor; porque ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis. Ya os lo he dicho.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
V/. Et exiérunt mulíeres cito de monuménto cum amóre et gáudio magno, curréntes nuntiáre discípulis eius: V/. Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y con miedo y gran alegría corrieron a llevar la noticia a los discípulos.
R/. Christus surréxit a mórtuis, Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte. R/. Ha resucitado de entre los muertos Cristo el Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
V/. Ecce Iesus occúrrit illis dicens: avéte.
Illæ autem accessérunt et tenuérunt pedes eius, et adoravérunt eum.
V/. De pronto Jesús salió a su encuentro y les dijo: «Dios os guarde». Ellas se acercaron, se agarraron a sus pies y lo adoraron.
R/. Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte. R/. El Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
V/. Tunc ait illis Iesus: nolíte timére; ite, nuntiáte frátribus meis ut eant in Galilæam, ibi me vidébunt. V/. Jesús les dijo: «No tengáis miedo; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea, que allí me verán».
R/. Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte. R/. El Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
V/. Et eccédens revólvit lápidem dicens: data est mihi omnis potéstas in cælo et in terra. V/. Y se acercó y les dijo: Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.
R/. Salvátor mundi, et replévit ómnia suavitáte. R/. El Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
V/. Eúntes in mundum, prædicáte evangélium univérsæ creatúræ; qui credíderit et baptizátus fúerit, salvus erit. V/. Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado se salvará.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
V/. Eúntes vero, docéte omnes gentes baptizántes eos in nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti, docéntes eos serváre ómnia quæcúmque mandávi vobis. V/. Id, pues, y haced discípulos míos en todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
V/. Et ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem sæculi. V/. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen. V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Gaudéte, pópuli, et lætámini. R/. Alegraos, pueblos, saltad de gozo.

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Completuria / Oración conclusiva
Explétis, Dómine, in hac sancta sollemnitáte nostræ servitútis offíciis, grátias tibi laudésque deférimus dono tuæ miseratiónis adiúti. Precántes te, Deus, ut a peccátis nos ábluas et in tuis semper láudibus exsultáre concédas.
R/.
Amen.
Acabados, Señor, en esta sagrada solemnidad, los oficios de nuestra servidumbre, te damos gracias y te alabamos, fortalecidos con los dones de tu misericordia. Te suplicamos, Dios, que nos purifiques de nuestros pecados y nos concedas alegrarnos siempre en tus alabanzas.
R/.
Amén.
Per ineffábilem bonitátem tuam, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu inefable bondad, Dios nuestro, que vives, y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 369-378; 385-411) y del Liber Commicus I (pp. 296-320). Los textos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo. Traducción de Exorcismus fontis a partir de Beitia, Philippe, Le baptême et l'initiation chrétienne en Espagne du IIIe au VIIe siècle. Ed. L'Harmattan, París 2010, pp. 170-171. Admonitio, benedictio fontis, benedictio, manuum impositio: Colomina Torner, Jaime Los textos litúrgicos trinitarios y la identidad del pueblo mozárabe en la historia, en Anales Toledanos, número 37. Diputación de Toledo. Toledo 1999, pp. 49; 49-50; 50 y 51-52 respectivamente. Traducción de oratio admonitionis, ad pacem, illatio y post pridie por Jaime Colomina Torner en La Fe de nuestros padres. Temas de fe y vida cristiana en la misa hispanomozárabe, Instituto de Estudios Visigótico Mozárabes, Toledo 2000, pp. 61, 134, 109, 127-129 respectivamente. Cantus ad confractionem y completuria del Oferencio. Oratio super diaconos y eucología de la liturgia de la Palabra: Ivorra, Adolfo (ed.), Misal Hispano-Mozárabe. Centre de Pastoral Litúrgica, Barcelona 2015, p. 255; pp. 261-267. Para el resto seguimos el folleto Sagrados oficios de Semana Santa según el antiguo Rito Hispano o Mozárabe. Parroquia de Santa Eulalia y San Marcos. Toledo s/d.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. Gén 5,32-6,3.5a.6a.13a.14a.18b.19a; 7,1b.3b-5.17a.23a; 8,1b.2b.Cf.4a.6b-9a.9c-11.13b.15-17a.Cf.18a.20-21a. (N. de La Ermita).
3. Éx 14,15-15,1a. (N. de La Ermita).
4. Éx 15,1b-2.20-21a. (N. de La Ermita).
5. Ez 37,1-3a.4-14. (N. de La Ermita).
6. Jon 1,1-2,2.11b; 3,1-4,11. (N. de La Ermita).
7. Dan 3,52a.57.84.87.88a. (N. de La Ermita).
8. Ap 1,17b-18a. (N. de La Ermita).
9. Mt 28,2b-3.5-6. N. de La Ermita.
10. Mt 28,2-10; Mc 16,15-16; Mt 18-20. N. de la Ermita.

 

 

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