La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa de san Mateo, apóstol

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


 

Prælegendum / Canto de entrada Sal 20,6-7; 111,1
Glóriam et magnum decórem impónes super eum, allelúia, et dabis eum in benedictiónem, in sæculum sæculi, allelúia, allelúia. Lo has vestido de honor y majestad, aleluya, le concedes bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.
V/. Beátus vir qui timet Dóminum, in mandátis eius cupit nimis.
R/. In sæculum sæculi, allelúia, alellúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
R/. In sæculum sæculi, allelúia, alellúia.
V/. Dichoso el hombre que teme al Señor, el que prefiere sus mandamientos.
R/. Bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria

Concéde, omnípotens Deus, ut gloriosíssimus apóstolus tuus Matthæus, qui per Christum Dóminum in Ecclésia devícit viríliter adversárium, in Christo Ecclésiæ déstruat inimícum.
Ut pópulo fidélium ætérna pace obtíneat gáudium, dum ad te quoque secúritas conquirit provéntum.

R/. Amen.

Dios todopoderoso, concede que tu glorioso apóstol Mateo, que por Cristo el Señor venció en la Iglesia al enemigo y le destruyó victorioso, obtenga ahora para el pueblo fiel el gozo de la paz eterna y la seguridad en los caminos que le llevan a ti.
R/. Amén.
Præstánte ipsíus divinitátis cleméntia, qui in Trinitáte, unus Deus, vivit et regnat in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Os lo conceda la clemencia de aquel que, único Dios en la Trinidad, vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Quære in Communi unius Apostoli, p. 211 / Al igual que en el Común de un Apóstol, p.  211

Prophetia / Profecía Eclo 14,1-2.22; 15,1-3. 4-6 (2)
Léctio libri Ecclesiástici.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Eclesiástico.
R/. Demos gracias a Dios.
Hæc dicit Dóminus:

Beátus vir, qui non est lapsus verbo ex ore suo
et non est stimulátus in tristítia delícti.
Felix, quem non condémnat ánima sua,
et non excídit a spe sua.
Beátus vir, qui in sapiéntia morábitur
et qui in iustítia sua meditábitur
et in sensu cogitábit circumspectiónem Dei.

Qui timet Deum, fáciet hæc,
et, qui cóntinens est legis, apprehéndet illam;
et obviábit illi quasi mater honorificáta
et quasi múlier a virginitáte suscípiet illum.
Cibábit illum pane vitæ et intelléctus
et aqua sapiéntiæ salutáris potábit illum,
et firmábitur in illa et non flectétur
et exaltábit illum præ próximis suis
et in médio ecclésiæ apériet os eius
et adimplébit illum spíritu sapiéntiæ et intelléctus
et stola glóriæ véstiet illum;
iucunditátem et exsultatiónem thesaurizábit super illum et nómine ætérno hereditábit illum.

R/. Amen.

Esto dice el Señor:

Dichoso el hombre que no ha faltado de palabra, 
ni sufre remordimientos por sus pecados.
Dichoso aquel cuya conciencia nada le reprocha, 
ni ha perdido la esperanza.
Dichoso el hombre que se aplica a la sabiduría
y razona con su inteligencia.

Así obra el que teme al Señor, 
el que observa la ley alcanza la sabiduría.
Ella le sale al encuentro como una madre 
y lo acoge como una joven esposa.
Lo alimenta con pan de inteligencia
y le da a beber agua de sabiduría.
Si se apoya en ella, no vacilará,
Ella lo ensalzará sobre sus compañeros
y en medio de la asamblea le abrirá la boca.
Encontrará gozo y corona de júbilo, 
y un nombre eterno recibirá en herencia.

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 91,13.11 (3)
Iustus velut palma florébit, et sicut cedrus in Líbano multiplicábitur. El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano.
V/. Exaltábitur sicut unicórnis cornu eius, et senéctus eius in misericórdia.
R/. Multiplicábitur.
V/. Le das la fuerza de un búfalo y le unges con aceite nuevo.
R/. Se alzará.

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Apostolus / Apóstol Gál 6,9-18
Epístola Pauli apóstoli ad Gálatas.
R/. Deo grátias.
Carta del apóstol Pablo a los gálatas.
R/. Demos gracias a Dios.
Fratres:

Bonum autem faciéntes infatigábiles, témpore enim suo metémus non deficiéntes. Ergo dum tempus habémus, operémur bonum ad omnes, máxime autem ad domésticos fídei.

Vidéte quálibus lítteris scrípsi vobis mea manu.

Quicúmque volunt placére in carne, hi cogunt vos circumcídi, tantum ut crucis Christi persecutiónem non patiántur; neque enim, qui circumcidúntur, legem custódiunt, sed volunt vos circumcídi, ut in carne vestra gloriéntur.

Mihi autem absit gloriári, nisi in cruce Dómini nostri Iesu Christi, per quem mihi mundus crucifíxus est, et ego mundo.

Neque enim circumcísio áliquid est neque præpútium sed nova creatúra. Et quicúmque hanc régulam secúti fuérint, pax super illos et misericórdia et super Ísrael Dei.

De cétero nemo mihi moléstus sit; ego enim stígmata Iesu in córpore meo porto.

Grátia Dómini nostri Iesu Christi cum spíritu vestro.

 R/. Amen.

Hermanos:

No nos cansemos de hacer el bien, que, si no desmayamos, a su tiempo cosecharemos. Por tanto, mientras tenemos ocasión, hagamos el bien a todos, especialmente a la familia de la fe.

Mirad con qué letras tan grandes os he escrito de mi propia mano.

Los que buscan aparecer bien en lo corporal son quienes os fuerzan a circuncidaros; pero lo hacen con el solo objetivo de no ser perseguidos por causa de la cruz de Cristo. Pues ni los mismos que se circuncidan observan la ley, sino que desean que os circuncidéis para gloriarse en vuestra carne.

En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.

Pues lo que cuenta no es la circuncisión ni la incircuncisión, sino la nueva criatura. La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios.

En adelante, que nadie me moleste, pues yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Mt 28,18-20 (4)
Léctio sancti Evangélii secúndum Matthæeum.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:
Accédens Iesus locútus est discípulos dicens: «Data est mihi omnis potéstas in cælo et in terra. Eúntes ergo docéte omnes gentes, baptizántes eos in nómine Patris et Fílii et Spíritus Sancti, docéntes eos serváre ómnia, quæcúmque mandávit vobis. Et ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem sæculi».

R/. Amen.

En aquel tiempo:
Acercándose a los discípulos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

R/. Amén.

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Laudes Sal 144,21
Allelúia. Aleluya.
V/. Laudem Dómini loquétur os meum, et benedícat omnis caro nomen sanctum eius.
R/. Allelúia.
V/. Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre.
R/. Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Dan 9,4.17.20-23
Orávi Deum meum ego Dániel dicens: Exáudi, Dómine, precem servi tui, illúmina fáciem tuam super sanctuárium tuum, et propítius inténde pópulum istum, super quem invocátum est nomen tuum, Deus, allelúia. Yo, Daniel, supliqué a mi Dios, diciendo: Escucha, Señor, la oración de tu siervo, mira propicio a tu santuario desolado, y a este pueblo sobre el que fue invocado tu nombre, oh Dios, aleluya.
V/. Cum effúnderem precem meam in oratióne in conspéctu Dómini Dei mei pro peccáto pópuli Ísrael, et pro loco sancto eius in témpore sacrifícii, Gábriel cito pérvolans tétigit me et locútus est mihi dicens: Dániel, vir desideriórum; ab inítio obsecratiónnis tuæ ego egréssus sum, et veni ut dicam.
R/. Et propítius inténde pópulum istum, super quem invocátum est nomen tuum, Deus, allelúia.
V/. Cuando exponía mi súplica, orando en presencia del Señor, mi Dios, por el pecado de mi pueblo y en favor de su santo templo, al tiempo del sacrificio vespertino, Gabriel, en vuelo rápido, me tocó y me dijo: Daniel, varón de deseos, desde el principio de tu oración salí para venir a decirte:
R/. Y mira propicio a este pueblo sobre el que fue invocado tu nombre, oh Dios, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal

Omnes qui sæculárium curárum turbínibus férimus aut forsan allídimur, quique illiciéntis ævi sæpe láqueis irretímur, earúndem curárum páululum fasce depósito, ad considerándam Dómini vocatiónem alácriter sublevémur.
Pláceat iam earúndem curárum sub oppriméntibus onéribus páululum respiráre; pláceat Christi vocatiónem in sanctis apóstolis profligáre, et solérti cogitátu perpéndere.
Erigátur mentis óculus ad consideránda divínæ grátiæ múnera, et fidélium Christi servulórum pura cítaque obséquia.

Ecce enim iste Matthæus apóstolus sanctus et evangelísta, cuius insígne célebrat hódie festum Ecclésia, una Christi voce vocatiónis audíta, mundi contémpsit honóres et flóscula.
Non solum séquitur eum quem se vocántem audívit, sed eídem tanta ex vocatióne sua replétus lætítia prándium fecit.
Gratuíta venit ad illum grátia Christi, et hinc ex publicáno scriptor factus est evangélii; ex publicánis quippe áctibus convérsus, séquitur Christum, et post prædicátor sanctus efféctus, scripsit veráciter Evangélium.
Unde ígitur eius convérsio fuit tam cita, nisi Christi Dómini cooperánte grátia gratuíta?

Hunc ídeo Christum Dóminum et Salvatórem ómnium puro corde rogémus, ut grátia sua qua dignátus est vocáre apóstolos, nos sibi placábiles effíciat servos.
Inspíret sui amórem, prædicántibus apóstolis quos elégit, et scélerum díluat culpas, his ipsis orántibus, quos martýrio coronávit.
Det pium orándi se votum, et oratiónis cómmodet cleménter efféctum.
His largíri dignétur et tempórum pacem, et críminum véniam, quibus apóstolis prædicántibus, evangélii novam dare dignátus est legem.
Hos ad se fáciat felíciter perveníre, pro quibus sánguinem dignátus est fúndere.
Ipsis tríbuat beatitúdinis præmium. pro quibus in carne visitáre dignátus est mundum; ut omnes, qui ipso moriénte redémpti sumus, obténtu Mártyris sui Matthæi apóstoli et evangelístæ, cuius hódie festum incólimus, cæléste regnum ovántes intrémus.

R/. Amen.

Todos los que nos sentimos atrapados y aplastados por las turbonadas de los cuidos mundanos, los que nos sentimos presos en las redes del mundo incitante, descargando un poco el haz de esas preocupaciones, enderecemos nuestra espalda para considerar decididamente la llamada del Señor.
Respiremos un poco, sin la pesada carga de tales cuidados: contemplemos la llamada de Cristo a los santos apóstoles, ponderándola con atenta mirada.
Elevemos los ojos de la mente a considerar los dones de la gracia divina y la disposición generosa y pronta de los fieles siervos de Cristo.

Como Mateo, santo apóstol y evangelista, cuya solemne fiesta celebra hoy la Iglesia, que habiendo escuchado la llamada de Cristo despreció los honores y halagos del mundo.
No sólo sigue al que le ha llamado, sino que lleno de las alegrías de su alta vocación, le ofrece un banquete.
Gratis recibió la gracia de Cristo, convirtiéndose desde entonces de publicano en escritor del Evangelio.
¿Cómo pudo darse una conversión tan rápida, sino por la gracia cooperante de Cristo el Señor?

Roguemos, pues, a Cristo, Señor y Salvador de todos, que su gracia, la misma que llamó a los apóstoles, nos transforme en servidores suyos, que le agraden en todo.
Que infunda amor a los que eligió por la predicación de sus apóstoles, borre sus culpas por la intercesión de los mismos, coronados por el martirio.
Nos comunique el piadoso deseo de invocarle, y su clemencia nos conceda lo que le pedimos en la oración.
Dé la paz en esta vida y el perdón de sus pecados, a todos los que quiso ofrecer la nueva ley por la predicación de los apóstoles.
Que todos lleguen felizmente hasta él, pues por todos vertió su sangre.
Conceda el premio de la felicidad eterna a todos los que fuimos redimidos por su muerte, y por la intercesión de su mártir Mateo, apóstol y evangelista, cuya fiesta celebramos hoy, entremos alegres en el reino celestial.
R/. Amén.

Per grátiam pietátis suæ, qui est benedíctus in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la gracia tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Dominátor et inspirátor ómnium múnerum, Christe, Fílius Dei, qui apostolórum prædicatióne univérsos terrárum situs illústras, et evangeliórum amne quadrífluo rigas; quique pro te mori posse martýribus tribuísti, eósque pro ultrónea morte corónas, réspice in hac festivitáte mártyris tui sancti Matthæi apóstoli et evangelístæ tuórum fidélium vota, eósque illæsos ævi fácito periculósi transíre naufrágia.
Ut qui illum una vocatiónis tuæ voce dignum tibi fecísti minístrum, qui regálem tuam sequens prosápiem primus scríberet evangélium, fácias nos in te sequéndum idóneos, et in timóre nóminis tui perféctos.

Ínstrue, quæsumus, nos eius doctrínis, quem fore voluísti scriptórem primum evangélicæ veritátis prædicatiónis.
Reple nos, eius méritis, spiritáli fervóre, qui præcónia veritátis tuæ eius voluísti audíri ex ore.
Da nobis amórem tui, qui eídem dedísti grátiam Spíritus Sancti.
Trahe nos ad te miseratiónibus consuétis, qui illum evangelístam fecísti ex publicánis opéribus.
Illúmina nostri cordis arcána, qui illum ad telónem sedéntem vocásti grátia gratuíta.
Eius intervéntu nobis adésto placátus, qui tuus factus est in veritáte discípulus.
Exáudi illum pro nobis, qui apud illum cum non egéres, prandis.
Ipse ad te nostra tibi placitúra déferat vota, cuius prædicátio in toto mundo facta est gloriósa.
Non nostris nos patiáris puníri pro méritis, qui illum replésti munéribus sanctis.
Súscipe in eius honóre nostrum obséquium, qui illum post tanta præcónia fecísti mártyrem gloriósum, ut qui pœnam merémur ex própriis, in eius honóre tibi oblátis iustificémur obséquiis.
Quáliter, dum eius méritis vota famulántium súscipis, eius obténtu fácias eídem obsequéntes cum illo consórtes in cæléstibus regnis.

R/. Amen.

Señor, dueño de todas las gracias e inspiraciones, Cristo, Hijo de Dios, que por la predicación de tus apóstoles iluminas hasta los últimos extremos del orbe y lo fecundas con los cuatro ríos de los evangelios; tú que concediste a tus mártires la posibilidad de morir por ti, y los coronaste con una muerte generosa, mira en esta festividad de tu santo apóstol y evangelista Mateo las aspiraciones de tus fieles, y sácalos ilesos de los naufragios de este mundo peligroso.
Como a él por tu llamada le hiciste digno ministro tuyo para ser el primero que, siguiendo tu real prosapia, escribiera tu evangelio, haznos capaces de seguirle y perfectos en el temor de tu nombre.

Instrúyenos con sus enseñanzas, pues quisiste que fuera el primer escritor de la verdad evangélica.
Cólmanos, por sus méritos, de fuerza espiritual, pues quisiste que pudieran oírse de su boca, los anuncios de tu verdad.
Danos tu amor, tú que le diste la gracia del Espíritu Santo.
Atráenos hacia ti con tu asidua misericordia, como a él le sacaste de sus tareas de publicano para hacerle evangelista.
Ilumina lo más profundo de nuestros corazones, como a él le llamaste a la vocación cuando estaba sentado en el interior de su oficina.
Muéstrate propicio, por su intervención, ya que él se hizo auténtico discípulo tuyo.
Escúchale cuando hable en nuestro favor, como le escuchaste cuando te invitó a comer.
Que él te presente nuestras ofrendas para que puedan agradarte, como su predicación llegó a ser gloriosa en todo el mundo.
No consientas que seamos castigados como merecemos, tú que le colmaste de santas mercedes.
Acepta en su honor nuestros obsequios, tú que después de tantas manifestaciones le hiciste mártir glorioso, y así los que ciertamente merecemos castigo por nuestras malas acciones quedemos justificados por los obsequios que te ofrecemos en su honor.
Y si aceptas por sus méritos los deseos de tus siervos, él obtendrá para nosotros que le veneramos, que podamos ser sus compañeros en el reino celestial.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos

Via, véritas et vita, qui incarnári voluísti ut redímeres univérsa, rédime nos a chirógrapho delictórum sancti tui Matthæi apóstoli et evangelístæ necnon et mártyris prece.
Qui Eufrenónem púerum, invocatióne nóminis tui, suscitávit a mórtuis, súscitet nos, quæsumus, a vitiórum nostrórum sepúlchris; quique cum Deus putarétur, non se esse deum, sed Dei servum, verídica voce reférre non dístulit, et ut putántes, ad te Deum converteréntur, relícto simulacrórum erróre, instánter ac fórtiter prædicávit; ad te nobis redeúndi post lapsus áditum præstet, nosque in veritáte quam prædicávit, stábiles fáciat.

Súscitet mortuórum in sceléribus corda, qui mortificáta suscitávit celériter puerília membra.
Timóri tuo nos subdat, qui vírginum cúneos tuo servítio mancipávit.
Cónferat vivis tutélam et defúnctis amœnitátis ætérnæ quiétem, quem inter omnes cum própriis condiscípulis duódecim tríbuum constitúere dignátus es iúdicem.

R/. Amen.

Camino, verdad y vida, que te encarnaste para redimir al universo, redímenos del documento testimonial de nuestros delitos por las súplicas de san Mateo, tu apóstol, evangelista y mártir.
Él, que por la invocación de tu nombre, resucitó de entre los muertos al niño Eufranio, nos resucite, te rogamos, del sepulcro de nuestros vicios.
Él, cuando pensaban algunos que era Dios, no se retrasó en responder sinceramente que no era Dios sino siervo, y para que los que así pensaban se convirtieran a ti y abandonaran el culto de los ídolos, predicó insistentemente y con fortaleza.
Que nos ayude a nosotros a volver a ti después de nuestras caídas y nos haga perseverantes en la verdad que él enseñó.

Resucite los corazones de los muertos por el pecado, el que resucitó de inmediato el cuerpo muerto del niño.
Nos sujete a tu temor el que para servicio tuyo libertó a un numeroso grupo de doncellas.
A nosotros nos dispense su protección y a los difuntos el descanso de la felicidad eterna, pues has querido, Señor, que con sus condiscípulos sea juez de las doce tribus.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos, por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz

Pax ómnium, Christe, et cunctórum te diligéntium cáritas pura, simultátum, quæsumus, rádices a nobis abscínde, nosque perénniter in tua pace consolída.
Fac nos te amáre in veritáte; fac tua sequéntes et servántes præcépta
Odiórum víncula solve, lites rémove, discórdiam fuga, dissídia pelle, et quidquid périmit pacem, procul a nobis propítius éffuge.

Pacem quam tuis discípulis commendásti in terris, hanc infúndere nostris dignáre pectóribus.
Pax quam abs te tráditam sanctus iste tuus Matthæus apóstolus et evangelísta personávit in mundo, nos tibi consígnans, consórtes eídem fácias in regno supérno.
Fidélium tuórum nullus per discórdiam péreat, eorúmque ódium periméndo, nullum possídeat, sed ita omnes inviolabíliter in tua pace vivámus, ut ad te post coronándi cum sanctis ómnibus veniámus.
Et ita pacis ósculum demus ad ínvicem, ut non fictam teneámus in córdibus caritátem, ut ætérni regni mereámur apud te cónsequi mansiónem.

R/. Amen.

Cristo, paz de todos y caridad purísima de todos los que te aman, tala en nosotros las raíces de la discordia y consolídanos para siempre en tu paz.
Haz que te amemos con sinceridad, haznos tus seguidores, guardadores de tus preceptos, desata las ataduras de los odios, aparta los pleitos, ahuyenta las malquerencias, rechaza las contiendas y retira lejos de nosotros todo lo que puede oponerse a la paz.

Infunde en nuestros pechos aquella misma paz que encomendaste a tus discípulos en la tierra la paz que san Mateo, apóstol y evangelista, presentó al mundo tomándola de ti; para que, asimilándonos a ti, nos hagas consortes con él en el reino de los cielos.
Que ninguno de tus fieles perezca a causa de la discordia, que ninguno se deja llevar del odio hasta la muerte.
Vivamos todos perennemente en tu paz, para que después lleguemos ante ti, para ser coronados con todos los santos.
Que al darnos mutuamente el beso de la paz, desterremos de nuestros corazones cualquier afecto incompatible con la paz, y así podamos llegar a tu casa, el santuario del rey eterno.
R/. Amén.

Præsta per auctórem pacis et caritátis Dóminum nostrum Iesum Christum, cum quo tibi est una et coæquális esséntia in unitáte Spíritus Sancti regnántis, Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Concédelo por el autor de la paz y del amor, nuestro Señor Jesucristo, con el cual vives en una sola e igual esencia y, en la unidad del Espíritu Santo que reina, eres Dios por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, Dómine Deus Pater, vere satis æquum et iustum est, nos tibi grátias ágere, laudes reférre et spirituálium sacrificiórum víctimas immoláre, per Iesum Christum Dóminum nostrum.
Ipse étenim est qui abs te ante lucíferum sine inítio génitus tecúmque et cum Spíritu Sancto, in unitáte deitátis essentiáliter et inseparabíliter pérmanens, extrémis mundi tempóribus carnem sumpsit pro nostra salúte.
In qua ipse étiam, ut vatum impléret orácula, tibi factus est víctima.
Mórtuus est pro sceléribus nostris, qui tibi in númine exstat æquális.
Trádidit enim semetípsum pro nobis, qui tecum essentiáliter regnat in cælis.
Moriéndi pro te dedit nobis exémplum, qui ut nos ad te tráheret in carne visitáre dignátus est mundum.
Qui cum ad terras descénderet abs te numquam recéssit, sed in una divinitátis poténtia tecum inseparabíliter mansit, manet et sine fine permanébit.

Cuius benefícia humána pénitus explicáre non prævalet lingua; quæ magna sunt nimis incomprehensibília sénsibus humánis, et inenarrabília verbis.
Excéllunt quippe hóminis cogitátus, quæ ab illo nobis donáta sunt cælitus.
Nos tecum et cum Spíritu Sancto qui non éramus creávit; et quia deciderámus ex nobis, ut in illo resurgerémus, pro nobis, cum non mererémur sánguinem fudit.
Vocávit nos ad se grátia gratuíta, cuius potéstas et sublímitas divinitátis hómini manet incógnita.

Vocávit ad se apóstolos quos elégit, quibus doctrínam qua docerémur instítuit.
Elégit enim ex idiótis quos fáceret sapiéntes, et qui Ecclésiam fabricárent et instrúerent evangélia prædicántes.
Traxit ad se citatímque quos vóluit; quosque tecum ante mundi constitutiónem elégit, dedit eis potestátem mirácula faciéndi, dedit et velle et posse pro te, vel pro sancto uno trinóque Deo felíciter mori.
Ex publicánis quippe et piscatóribus prædicatóres instítuit, et ab ecclésiæ adversáriis eídem ecclésiæ defensóres mirabíliter fecit; ut nova et stabília fíerent fídei fundaménta, non fórtia mundi elégit, sed ut hæc confúnderet poténter infírma.
Gratuíta grátia fecit sibi discípulos, quos univérsæ ecclésiæ vóluit esse magístros.
Dedit eis quos pótuit in ostendéndis virtútibus; dedit velle pro frátribus undam fúndere sánguinis.

Ex quibus est iste Matthæus apóstolus tuus sanctus et evangelísta, cuius passiónis hódie celebrátur memória, qui ex publicánis eléctus opéribus, scriptor factus est evangélii, et post laureátus coróna martýrii.
Mox étenim eúndem Iesum Christum Dóminum nostrum, unigénitum Fílium tuum se vocántem audívit, relícto telóneo, post illum cælériter ábiit, eúmque in donum recípiens eídem prándium fecit.
Prompto namque ánimo celeríque cursu se vocántem secútus est, quia grátia Dómini sui ut ita fácere posset vocátus est.
Exémplo Magístri sui vel Dómini pro veritáte sánguinem fudit, quia veritátem a veritátis ore amabíliter dídicit.
Suscitándi mórtuos áccipit potestátem, et ut inválidus illátam súscipit mortem.
Qui posse habet curáre infírmos, se persequéntium patiénter sústinet ictus.
A mundi constitutióne in prædicatórem eléctus et suscitándi mórtuos offício functus, inimicórum iugulátur in ecclésia gládiis.

Perénniter vivit in cælo, et móritur gládii temporáliter ictu.
Qui áliis dat accépta potestáte salútem, adversárium se sústinet feriéntem.
Qui habétur in faciéndis virtútibus fortis, voluntárie effícitur et patiénter infírmus.
In miráculis Deus putátur, et pro Deo morte percútitur. Gloriósus habétur in doctrínis, et ódio dignus Irtáci regis consíliis.
Illáta ab adversáriis féritur morte, qui ad iudicándum álios sedébit in sede.
Ante altáre percútiur gládio, qui super altáre fúngitur sacerdotáli offício.
Dæmonum potestáti resístit, et dæmónibus famulántium íctibus intériit.
Dracónibus ímperat, et se feriéntis iræ succúmbit.
Qui curándi ægros útitur privilégio, morte féritur pro Magístro.

O quam magna sunt, Dómine, sanctórum apostolórum tuórum, quamque præclára mirácula, quibus et mundo subvéniunt, et de mundo as felíciter tránseunt; quibus largiúntur sanitátes ægrótis et vitam defúnctis, et a mundi recédunt voluntárie túrbine falléntis.
O admiránda grátia Salvatóris, quave sanctis quisque iustificátur in ópere, quave martyr quisque coronátur in morte.
Hac quippe præeúnte, vel cooperánte, sanctus iste Matthæus apóstolus et evangelísta se vocántem séquitur Christum unigénitum Fílium tuum, Dóminum nostrum.
Hac largiénte, martýrium óbtinet gloriósum.
Hac inhabitánte, quos fecit Christus in miráculis, fácere quivit.
Hac confortánte, mori tam felíciter pótuit.
Hac inspiránte, evangélium scrípsit hebráicis lítteris.
Hac indesinénter doctor et sacérdos factus est pópulis.
Hac iubénte, post missas ante altáre móritur gládio.
Hac remunérante, coronátur in cælo.
Mérito quippe, mérito non álibi, sed ante altáre gládio iugulátur, qui pro univérsa ecclésia ante altáre sacerdótio fúngitur; ut ubi víctimas offerébat pro pópulo, illic ipse víctima fíeret Christo; et ubi te rogábat pro diluéndis sceléribus pópuli, ibi ipse decoráretur coróna martýrii.

Adsit, ígitur iste talis, o piíssima Trínitas, intercéssor coram te pro ómnibus nobis, qui tam clarus tamque mirábilis éxstitit in virtútibus faciéndis.
Díluat nostrórum ómnium culpas, qui tam claras tamque perféctas ecclésiæ dedit doctrínas.
Réseret nobis cælórum arcána, cuius tanta personárunt in mundo præcónia.
Cæléstis regni nobis patefáciat áditus, qui ut apóstolus fíeret cælitus fuit eléctus.
Per illum hæc nostra a te sanctificéntur obláta, per quem ut sol et luna fulget ecclésia.
Per illum tibi mereámur placére, quem doctórem nobis dignátus est dare.
Ut tíbimet in illa cælésti statióne felíces felíciter occurréntes, et cum illo vel cum ómnibus sanctis, cum Chérubim ac Séraphim, et cum ómnibus cælórum Virtútibus incessabíliter collaudáre mereámur, ita dicéntes:

Es digno y justo, Señor, Dios Padre, en verdad equitativo y saludable, que te demos gracias, tributemos alabanzas y te imploremos víctimas espirituales, por Jesucristo, nuestro Señor.
Él, engendrado antes de que la luz existiera, engendrado sin principio, permaneciendo esencial e inseparable en la unidad divina, contigo y con el Espíritu Santo.
En la última edad del mundo se encarnó para nuestra salvación.
Y con la carne asumida para cumplir las profecías, se hizo para ti víctima aceptable.
Murió por nuestros crímenes el que en la Trinidad es igual a ti.
Se entregó a sí mismo por nosotros el que en tu misma esencia reina en el cielo.
Nos dio ejemplo de morir por ti, el que para llevarnos a ti, quiso visitar el mundo hecho hombre.
Mas al descender a la tierra no se apartó de ti, permaneció contigo inseparable, con el mismo poder divino, y así permanece sin fin.

Los beneficios que de él recibimos no puede explicarlos adecuadamente una lengua humana, sus grandezas resultan inasequibles a los sentidos del hombre y no pueden ser reflejadas en palabras.
Pues todo lo que él nos trajo del cielo no cabe en la imaginación del hombre. Contigo y con el Espíritu Santo nos creó a nosotros, que no existíamos, y porque habíamos caído por nuestra desobediencia, para que pudiéramos resucitar con Él, derramó su sangre por nosotros que no lo merecíamos.
Nos llamó con gracia liberalísima, cuya fuerza y sublimidad divina permanecían desconocidas para el hombre.

Llamó a los apóstoles que había elegido y los adoctrinó para que nos adoctrinaran.
Los eligió de entre los rústicos para hacerlos sabios, para que nos instruyeran con la predicación del Evangelio, para poner los fundamentos su Iglesia.
Se dio prisa en llamar a los que quiso, a los que ya había elegido contigo antes de crear el mundo; les dio el poder de hacer milagros, les dio capacidad y ocasión de morir felizmente por él o por el Dios santo uno y trino.
De publicanos y pescadores los transformó en predicadores, y de adversarios de la Iglesia en defensores de la misma.
Para echar nuevos y estables los cimientos de la fe, no eligió lo fuerte del mundo, eligió con fuerza lo más débil, para confundir a los poderosos.
Con gracia generosa los hizo primero sus discípulos, para hacerlos luego maestros de toda la Iglesia.
Les dio vigor para enseñar las virtudes, les dio la voluntad de derramar su sangre por los hermanos.

Entre ellos este Mateo, tu apóstol y evangelista, de cuyo martirio celebramos hoy la memoria, que, elegido cuando desempeñaba el oficio de publicano, se convirtió en escritor del evangelio y fue luego condecorado con la corona del martirio.
Después que oyó cómo le llamaba el mismo Jesucristo, Señor nuestro, tu Hijo unigénito, dejando su puesto le siguió inmediatamente, le recibió en su casa y organizó un banquete en su honor. Siguió al que le llamaba con espíritu pronto y sin pararse a pensarlo, porque la gracia de Dios le urgía a hacerlo así.
A ejemplo de su Maestro y Señor derramó su sangre por la verdad, que aprendió directamente de la boca de la verdad.
Recibe la potestad de resucitar muertos, y como quien nada puede, acepta la condena de muerte.
El que tiene el poder de curar enfermos, soporta pacientemente las heridas que le infligen.
Elegido para predicador desde el principio del mundo, habiendo desempeñado el oficio de resucitar muertos, es degollado en la iglesia por las espadas de sus enemigos.

Vive perennemente en el cielo y muere temporalmente, herido por una espada.
El que tiene fortaleza para practicar las virtudes, se hace débil, voluntaria y pacientemente.
Piensan que es Dios por sus milagros, y le condenan a muerte por Dios.
Se le considera glorioso por sus enseñanzas y digno del odio del rey, por sus consejos.
Es condenado a muerte por sus adversarios, el que ha de sentarse en un trono para juzgarlos.
Es herido por la espada delante del altar el que en el altar desempeña su oficio sacerdotal.
Se impone sobre el poder de los demonios y perece por las heridas que le causan sus servidores.
Ejercita el privilegio de curar a los enfermos y es él herido de muerte por su Maestro.
¡Qué grandes, Señor y qué famosos los milagros de tus santos apóstoles!
Con los que socorren al mundo y pasan felizmente del mundo; con los que dispensan la salud a los enfermos y la vida a los difuntos mientras se apartan voluntariamente del mundo engañador.
¡Admirable gracia del Salvador, por la que cada santo queda justificado en sus obras, y cada mártir queda coronado con su muerte!
Por esta gracia, ya sea preveniente, ya cooperante, san Mateo, apóstol y evangelista, sigue la llamada de Cristo, unigénito Hijo tuyo y Señor nuestro.
Por la abundancia de esa gracia obtiene su glorioso martirio.
Por la gracia que llenaba su alma pudo hacer lo que hizo Cristo con sus milagros.
Por la gracia que le confortaba pudo morir tan felizmente.
Por la gracia que le inspiraba pudo escribir su evangelio en lengua hebrea.
Por la gracia que le asistía constantemente, fue maestro y sacerdote de muchos pueblos.
Por la gracia que así lo dispone, muere en esperanza ante el altar después de la misa.
Por la gracia que le premia es coronado en el cielo.
Por eso fue degollado al pie del altar y no en otra parte, el que por la Iglesia universal desempeña en el altar su oficio de sacerdote, para que donde ofrecía víctimas por el pueblo, él mismo se hiciera víctima para Cristo; y donde te rogaba para borrar los pecados del pueblo, él mismo fuera el agraciado con la corona del martirio.

Éste, pues, presente ante tu trono, piadosa Trinidad, como intercesor por todos nosotros, el que siempre fue tan luminoso y tan admirable en el desarrollo de las virtudes.
Borre todas nuestras culpas el que tan claras y perfectas enseñanzas transmitió a tu Iglesia.
Descúbranos los misterios del cielo el que tan fuertemente hizo resonar sus proclamas en el mundo.
Ábranos la entrada del reino de los cielos el que fue celestialmente elegido para ser apóstol.
Por él quieras santificar estas ofrendas nuestras, tú que haces brillar a tu Iglesia como el sol y la luna.
Merezcamos agradarte por aquel que has querido darnos como Doctor.
Para que llegando felizmente hasta ti en aquella celeste mansión, con él y con todos los santos, con los querubines y los serafines y con todas las potestades del cielo, podamos alabarte sin cesar, diciendo así:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus

Vere sanctus, et vere benedíctus es, tu, Christe, Fílius Dei, qui Matthæum apóstolum tuum et prius evangelístam fecísti, et post martýrio coronásti; per illum fundaménta fídei iacens, per illum redémptos pópulos ínstruens; ipsum pópulis constítuens præsulem, ipsum tibi fáciens testem; per illum regens Ecclésiam, per eum evangélicam sánciens legem.
Ut qui cum sóciis accéperat apostolátus honórem, consequerétur étiam ut prior ómnium scribéndo, quæreret evangélicam trádere veritátem; et qui tibi iam eléctus exstábat discípulus, ómnibus pópulis exstíteret prædicátor egrégius.
Qui ut tibi rédderet qualem abs te accéperat fidem, pro te non est cunctátus fúndere sánguinem.
Et tu grátiam, qua tibi cohæserat, manifestáret se sequéntibus pópulis, et evangélium scripsit hebráicis lítteris, et mirábilem se præbuit in virtútibus faciéndis.

Eléctus ex publicánis in miráculis gloriósus effícitur, et sacerdótio fungens tibi totus offértur.
Sacrifícium offert tibi super altário, et íllico persecutóris féritur gládio; ut qui tibi pro frátribus offérre víctimas consuéverat, ipse étiam víctima fíeret.

Per Christum Dóminum ac Redemptórem ætérnum.

Santo y bendito eres en verdad, Cristo Hijo de Dios, que a Mateo tu apóstol lo hiciste primero evangelista, y después lo consagraste con el martirio, echando con él los cimientos de la fe, instruyendo por él al pueblo redimido, constituyéndole en autoridad sobre los pueblos, haciéndole testigo tuyo, gobernando por él la Iglesia, sancionando por él la ley del evangelio.
De forma que el que con sus compañeros había recibido el honor del apostolado alcanzará también, como el primero de todos que escribía, investigar y publicar la verdad del evangelio; y el que estaba elegido para discípulo tuyo, fuera constituido predicador egregio para todos los pueblos.
Él, para devolverte una gracia que de ti había recibido, no dudó en derramar su sangre por ti.
Y para manifestar a todos los pueblos que le seguían la gracia que le mantenía unido a ti, escribió el evangelio en lengua hebrea y se manifestó admirable en hacer maravillas.

Elegido de entre los publicanos, resulta glorioso por sus milagros, y ejerciendo el sacerdocio se ofrece todo a ti. Te ofrece el sacrificio sobre el altar y allí mismo es herido por la espada del perseguidor, para que el que solía ofrecer el sacrificio por los hermanos, resultara víctima él mismo.

Por Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación

Sanctífica, Dómine, quod offérimus, et obténtu sancti tui Matthæi apóstoli et evangelístæ vel mártyris, súscipe sacrifícium quod tibi litámus, tríbuens et benedictiónem oblátis, et méritum sumptúris.

Iustificétur, quæsumus, o Iesu bone, qui indígnus præsúmit; et eídem tua grátia largiátur ad custódiam, qui utcúmque dignus et húmilis venit.
Perceptióne tui córporis et sánguinis utérque iam mél et sánctius vivat.
Ille ut cœpit esse dignus, quim immo mélius stabíliter máneat; iste a lápsibus hoc sumptu corréctus velóciter surgat, et iam omníno non concídat.
Ille hábeat stabilitátem bene vivéndi; iste per dignam conversiónem invéniat áditus ad te redeúndi.
Défleat iste per pæniténtiam malum quod gessit; custódiat ille vel áugeat bonum quod háctenus ténuit.
Iste quod non habet recípiat; ille quod habet numquam pénitus perdat.
Iste surgat; ille non cadat.
Ille cáveat lapsus; iste post lapsum tibi serviéndi irreflexíbiles arrípiat cursus.
Ut dum utrísque córporis tui et sánguinis inhæserit medicína, et tibi contrária píetas tua corréxerit univérsa, et hic tuta permáneat, et ad te post sine mácula et ruga pervéniat omnis Ecclésia tua.

R/.
Amen.

Santifica, Señor, lo que te ofrecemos, y por intervención de san Mateo, tu apóstol, evangelista y mártir, acepta el sacrificio que inmolamos para ti, concediendo tu bendición a las ofrendas y el mérito a los que participaremos en ellas.

Quede justificado, buen Jesús el que presume de lo que no tiene, y concédele la gracia que le guarde, como al que acude digno y humilde.
Uno y otro, al recibir tu cuerpo y sangre, vivan mejor y más santamente.
Aquel, si empezó a ser digno, se conserve mejor establemente, y corregido de sus culpas por esta conversión, se levante rápidamente y no vuelva a caer.
Este tenga la seguridad del vivir honesto.
Aquel, por una conversión digna, encuentre acceso para volver a ti.
Abandone aquel por la penitencia el mal que hizo, guarde éste o aumente el bien que hasta ahora ha tenido.
Aquel reciba lo que no tiene, éste no pierda lo que tiene.
Levántese aquel y no caiga más, éste procure no caer.
Aquel después de haber caído, empiece una carrera sin desvíos, para servirte.
De forma que cuando a uno y a otro les llegue la medicina de tu cuerpo y de tu sangre, tu piedad enderece todo lo que de ti se aparte; y tu Iglesia permanezca aquí segura, y llegue después a ti, sin mancha ni arruga.
R/.
Amén.

Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Deus, auctor cæléstium et terréstrium, et sanctórum remunerátor piísimus ómnium, qui ante mundi constitutiónem apóstolos éligis, quos acquisítio cruóris tui prétio pópulo instítuis, ut ipsi osténderent pópulo cærimónias, et coléndi te ritus demonstrárent homínibus, in quibus abs te datus requiéscit Spíritus Sanctus, et per ipsos fundáres Ecclésiam.
In quórum vocatióne tuam demónstras grátiam gratuítam; et ipsi regni cælórum accíperent claves, quos tecum, cum ad iudicándum séderis supra sedem maiestátis tuæ, duódecim tribus Ísrael constítuis iúdices.

Nobis, quæsumus, sancti Matthæi apóstoli et evangelístæ vel mártyris, memóriam celebrántibus, adésto placátus et occúrre propítius.
Obténtu eius nostrum iustífica cœtum, et mérito súscipe votum, ut quos própria non fúlciunt mérita, hos prex ad supérna sustóllat sancti tui apóstoli gloriósa.
Ut qui non merémur exaudíri impediénte mole delícti, eius exaudiámur mérito, cum ad te proclamavérimus e terris:

Dios creador de lo celestial y de lo terreno, y piadosísimo remunerador de todos los santos, que eliges a los apóstoles antes de la creación del mundo, y los pones a la cabeza de tu pueblo, comprándolos al precio de tu sangre, para que enseñen a las gentes los sacramentos y enseñen a los nombres los ritos parar adorarte, en los que derramaste el Espíritu Santo que de ti proviene para fundar la Iglesia por su medio. En su vocación muestras tu gracia generosa y les entregas las llaves del reino de los cielos, constituyéndolos jueces sobre las doce tribus de Israel, para juzgar contigo cuando te sientes para eso en el trono de tu majestad.

Recibe propicio y atiéndenos con misericordia a los que hoy celebramos la memoria de san Mateo, apóstol, evangelista y mártir. Por su intercesión santifica nuestra asamblea, y acepta nuestra ofrenda, pues, si no podemos apoyarnos en nuestros méritos, nos prestará base para subir más alto, la plegaria gloriosa de tu santo apóstol. Nosotros no merecemos ser oídos por los delitos que nos abruman, pero si seremos oídos por sus méritos, al aclamarte desde la tierra:

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Benedictio / Bendición
Omnípotens Deus Pater, qui Unigénitum Fílium suum incarnári pro nobis ómnibus vóluit, per quem vocávit Apóstolos, quos ante mundi constitutiónem cum illo vel cum Spíritu Sancto elégit, éligat vos sibi in servos, quos sanctitátis opéribus effíciat opuléntos.
R/. Amen.
Dios Padre todopoderoso, que quiso que su Hijo unigénito se encarnara por todos nosotros, que llamó por él a los apóstoles que con él y el Espíritu Santo había elegido antes de la creación del mundo, os elija a vosotros como siervos para colmaros de santos favores.
R/. Amén.
Unigénitus Dei Patris Fílius, qui pro totíus mundi salúte sánguinem fudit, quique discípulos quos elégit martýrio coronávit, précibus apóstoli sui sancti Matthæi evangelístæ et mártyris iustíficet a delíctis et felícibus semper fáciat vigére méritis.
R/. Amen.
El Hijo unigénito del Padre, que derramó su sangre por la salvación de todo el género humano y coronó con el martirio a los discípulos que había elegido, por las preces de nuestro apóstol Matero, evangelista y mártir, os justifique de vuestros pecados y os haga florecer siempre en méritos de felicidad.
R/. Amén.
Spíritus quoque Sanctus, qui olim in discípulos ínsidens loqui fecit váriis linguis, fáciat vos ipsórum apostolórum sequáces, et sanctis ómnibus per illórum doctrínam consórtes.
R/. Amen.
Y también el Espíritu Santo, que en otro tiempo se derramó sobre los discípulos y los hizo hablar en diversas lenguas, os haga seguidores de los mismos apóstoles y consortes de todos los santos, por sus enseñanzas.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva
Dómine, Deus omnípotens, qui es vita et salus fidélium, quem ventúrum iúdicem crédimus verum, esto nobis propítius. Et qui hanc oblatiónem pro nostra nostrorúmque salúte, vel pro expiatióne nostrórum peccatórum, in honórem sancti mártyris Matthæi apóstoli et evangelístæ tibi obtúlimus, misericórdiæ tuæ opem in nos diffúndi sentiámus. Ut qui iam refécti sumus ad mensæ tuæ convívium, dono tuo múneris cónsequi mereámur præmium sempitérnum.
R/. Amen.

Señor, Dios todopoderoso, que eres vida y salvación de los fieles: creemos que has de venir como juez verdadero. Sé propicio con nosotros, para que sintamos que el auxilio de tu misericordia se derrama sobre nosotros, que hemos ofrecido esta oblación por nuestra salvación y la de los nuestros, y por la expiación de nuestros pecados, en honor de tu santo mártir Mateo apóstol y evangelista y así, los que nos hemos alimentado en el banquete de tu mesa, merezcamos conseguir como don de tu generosidad, el premio eterno.
R/. Amén.

Per misericórdian tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum II (pp. 546-559) y del Liber Commicus II (pp. 211-212). Los textos bíblicos en español están tomados de la Sagrada Biblia, versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. BAC, Madrid 2011. Las oraciones en español se toman de lexorandies.blogspots.com.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. Eclo 14,1-2.22; 15,1-3.4b-6. N. de La Ermita.

3. Cf. Sal 91,13.11. N. de La Ermita.

4. Mt 16,24-26a; Lc 9,26-27. N. de La Ermita.

 

 

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