Rito Hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del Domingo de Pentecostés. Año I

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


Prælegendum / Canto de entrada He 2,1-2; Sal 112,2-3 (2)
Dum compleréntur dies Pentecosten, erant omnes apóstoli simul in unum, et factus est e cælo sónitus tamquam spíritus válidis adveniéntis, allelúia, allelúia. Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente un ruido del cielo, como de viento impetuoso, llenó toda la casa donde estaban, aleluya, aleluya.
V/. Sit nomen Dómini benedíctum ex hoc nunc et usque in sæculum. A solis ortu usque ad occásum laudábile nomen Dómini.
R/.
Tamquam spíritus válidis adveniéntis, allelúia, allelúia.

V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum amen.
R/.
Tamquam spíritus válidis adveniéntis, allelúia, allelúia.

V/. Bendito sea el nombre del Señor desde ahora y por siempre. Desde que sale el sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
R/.
Llenó toda la casa donde estaban, aleluya, aleluya.

V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/.
Llenó toda la casa donde estaban, aleluya, aleluya.

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Trisagium / Trisagio
Sanctus Deus, qui sedes super Chérubin, solus invisíbilis.
Sanctus fortis, qui in excélsis glorificáris vócibus angélicis.
Sanctus immortális, qui solus es inmaculátus Salvátor, miserére nobis, allelúia, allelúia.
Santo Dios, que te sientas sobre querubines, único invisible.
Santo Fuerte, que eres glorificado en las alturas por las voces de los ángeles.
Santo Inmortal, que eres Salvador inmaculado, apiádate de nosotros, aleluya, aleluya.
V/. Dignus es, Dómine, Deus noster, accípere glóriam et honórem et virtútem. V/. Digno eres, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y la virtud.
R/. Sanctus immortális, qui solus es immaculátus Salvátor, miserére nobis, allelúia, allelúia. R/. Santo Inmortal, que eres Salvador inmaculado, apiádate de nosotros, aleluya, aleluya.
V/. Quóniam omnes gentes vénient et adorábunt in conspéctu tuo, Dómine, et dicent, V/. Porque todas las gentes vendrán y adorarán ante tu presencia, Señor, y dirán,
R/. Miserére nobis, allelúia, allelúia. R/. Apiádate de nosotros, aleluya, aleluya.
V/. Benedíctio et honor et glória et fortitúdo tibi, Deo nostro, in sæcula sæculórum. Amen. V/. Bendición y honor y gloria y poder a Ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Miserére nobis, allelúia, allelúia. R/. Apiádate de nosotros, aleluya, aleluya.

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Post gloriam / Oración después del Gloria
O Spíritus Sancte, qui a Patre Filióque procédis, doce nos fácere veritátem.
Ut qui de Patre Filióque accepísti processiónem invisíbili nos his a quibus tam ineffabíliter procédis assócies caritáte.

R/.
Amen.
Oh Espíritu Santo que procedes del Padre y del Hijo, enséñanos a practicar la verdad.
De forma que nos asocies en el amor invisible a aquellos de quienes tan inefablemente procedes.
R/.
Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et ómnia regis per ómnia semper sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y todo lo gobiernas por todos los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Annus primus / Año I
Prophetia / Profecía Ap 22,6-17
Apocalípsis Ioánnis apóstoli.
R/.
Deo grátias.
Apocalipsis del apóstol Juan.
R/.
Demos gracias a Dios.

Ego Ioánnes fui in spíritu et audívi vocem dicéntem mihi: «Hæc verba fidelíssima et vera sunt, et Dóminus, Deus spírituum prophetárum, misit ángelum suum osténdere servis suis, quæ opórtet fíeri cito. Et ecce vénio velóciter. Beátus, qui servat verba prophetíæ libri huius».

Et ego, Ioánnes, qui audívi et vidi hæc. Et postquam audíssem et vidíssem, cécidi, ut adorárem ante pedes ángeli, qui mihi hæc ostendébat. Et dicit mihi: «Vide, ne féceris. Consérvus tuus sum et fratrum tuórum prophetárum et eórum, qui servant verba libri huius; Deum adóra».

Et dicit mihi: «Ne signáveris verba prophetíæ libri huius; tempus enim prope est. Qui nocet, nóceat adhuc, et qui sórdidus est, sordéscat adhuc, et iustus iustítiam fáciat adhuc, et sanctus sanctificétur adhuc.

Ecce vénio cito, et merces mea mecum est, réddere unicuíque sicut opus eius est. Ego Alpha et Ómega, primus et novíssimus, princípium et finis. Beáti, qui lavant stolas suas, ut sit potéstas eórum super lignum vitæ, et portis intrent in civitátem. Foris canes et venéfici et impudíci et homicídæ et idólis serviéntes et omnis, qui amat et facit mendácium.

Ego Iesus misi ángelum meum testificári vobis hæc super ecclésiis. Ego sum radix et genus David, stella spléndida matutína».

Et Spíritus et sponsa dicunt: «Veni». Et, qui audit, dicat: «Veni». Et, qui sitit, véniat; qui vult, accípiat aquam vitæ gratis.

R/. Amen.

Yo Juan caí en éxtasis y oí una voz que me dijo: «Estas palabras son ciertas y auténticas, y el Señor Dios de los espíritus de los profetas ha enviado a su ángel a mostrar a sus servidores lo que va a suceder en seguida. Voy a llegar en seguida. Dichoso el que guarda la palabra de la profecía de este libro».

Yo, Juan, soy el que he oído y visto estas cosas. Cuando las oí y vi, caí a los pies del ángel que me las había mostrado para adorarlo. Pero él me dijo: «No lo hagas, pues yo soy un servidor, como tú y tus hermanos los profetas y los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios».

Y me dijo: «No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está próximo.  Que el pecador continúe pecando, que el inmundo siga en su inmundicia, pero que el justo continúe practicando la justicia y que el santo siga santificándose.

Yo voy a llegar en seguida, y llevo conmigo la recompensa que voy a dar a cada uno según sus obras. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Dichosos los que lavan sus vestidos para tener derecho al árbol de la vida y a entrar en la ciudad por las puertas. Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los homicidas, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira.

Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para testificar estas cosas acerca de las Iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, la estrella radiante de la mañana».

El Espíritu y la esposa dicen: «Ven». El que escuche, diga: «Ven». El que tenga sed, que venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.

R/. Amén.

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Annus primus / Año I
Psallendum / Salmo de meditación Sal 103,30-31
Emítte Spíritum tuum, Deus, et creabúntur, et renovábis fáciem terræ. Envía tu Espíritu, Señor, y todo será creado. Y renovarás la faz de la tierra.
V/. Sit glória Dómini in sæculum sæculi: lætábitur Dóminus in opéribus suis.
R/. Et renovábis fáciem terræ.
V/. Gloria a Dios para siempre: que se goce el Señor en sus obras.
R/. Y renovarás la faz de la tierra.

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Annus primus / Año I
Apostolus / Apóstol He 2,1-21
Léctio libri Áctuum Apostolórum.
R/.
Deo grátias.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
R/.
Demos gracias a Dios.

In illis diébus:
Cum complerétur dies Pentecóstes, erant omnes páriter in eódem loco. Et factus est repénte de cælo sonus tamquam adveniéntis spíritus veheméntis et replévit totam domum, ubi erant sedéntes. Et apparuérunt illis dispertítæ linguæ tamquam ignis, sedítque supra síngulos eórum; et repléti sunt omnes Spíritu Sancto et cœpérunt loqui áliis linguis, prout Spíritus dabat éloqui illis.

Erant autem in Ierúsalem habitántes Iudæi, viri religiósi ex omni natióne, quæ sub cælo est;  facta autem hac voce, convénit multitúdo et confúsa est, quóniam audiébat unusquísque lingua sua illos loquéntes. Stupébant autem et mirabántur dicéntes:

 «Nonne ecce omnes isti, qui loquúntur, Galilæi sunt? Et quómodo nos audímus unusquísque própria lingua nostra, in qua nati sumus? Parthi et Medi et Elamítæ, et qui hábitant Mesopotámiam, Iudæam quoque et Cappadóciam, Pontum et Ásiam, Phrýgiam quoque et Pamphýliam, Ægýptum et partes Líbyæ, quæ est circa Cyrénem, et ádvenæ Románi, Iudæi quoque et prosélyti, Cretes et Árabes, audímus loquéntes eos nostris linguis magnália Dei».

Stupébant autem omnes et hæsitábant ad ínvicem dicéntes: «Quidnam hoc vult esse?»;
álii autem irridéntes dicébant: «Musto pleni sunt isti».

Stans autem Petrus cum Úndecim levávit vocem suam et locútus est eis: «Viri Iudæi et qui habitátis Ierúsalem univérsi, hoc vobis notum sit, et áuribus percípite verba mea. Non enim, sicut vos æstimátis, hi ébrii sunt, est enim hora diéi tértia; sed hoc est, quod dictum est per prophétam Ioel:

Et erit: in novíssimis diébus, dicit Deus, effúndam de Spíritu meo super omnem carnem, et prophetábunt fílii vestri et fíliæ vestræ, et iúvenes vestri visiónes vidébunt, et senióres vestri sómnia somniábunt; et quidem super servos meos et super ancíllas meas in diébus illis effúndam de Spíritu meo, et prophetábunt. Et dabo prodígia in cælo sursum et signa in terra deórsum, sánguinem et ignem et vapórem fumi; sol convertétur in ténebras, et luna in sánguinem, ántequam véniat dies Dómini magnus et maniféstus. Et erit: omnis quicúmque invocáverit nomen Dómini, salvus erit».

R/. Amen.

En aquellos días:
Al llegar el día de pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente un ruido del cielo, como de viento impetuoso, llenó toda la casa donde estaban. Se les aparecieron como lenguas de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo les movía a expresarse.

Había en Jerusalén judíos piadosos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al oír el ruido, la multitud se reunió y se quedó estupefacta, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Fuera de sí todos por aquella maravilla, decían:

«¿No son galileos todos los que hablan? Pues, ¿cómo nosotros los oímos cada uno en nuestra lengua materna? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea y Capadocia, el Ponto y el Asia, Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de Libia y de Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas las grandezas de Dios».

Todos fuera de sí y desconcertados, se decían unos a otros: «¿Qué significa esto?». Pero otros, burlándose, decían: «Están borrachos».

Entonces Pedro, en pie con los once, les dirigió en voz alta estas palabras: «Judíos y habitantes todos de Jerusalén: percataos bien de esto y prestad atención a mis palabras. No; éstos no están borrachos, como vosotros suponéis, pues son las nueve de la mañana; lo que pasa es que se está cumpliendo lo que dijo el profeta Joel:

En los últimos días, dice Dios: derramaré mi espíritu sobre todos los hombres, vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos tendrán sueños y vuestros jóvenes visiones, y hasta en los esclavos y esclavas derramaré mi espíritu aquellos días. Y haré aparecer señales en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo. El sol se cambiará en tinieblas y la luna en sangre antes que llegue el día del Señor grande y glorioso. Pero el que invoque el nombre del Señor se salvará».

R/. Amén.

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Annus primus / Año I
Evangelium / Evangelio Jn 14,15-27
Léctio sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R/.
Glória tibi, Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R/.
Gloria a ti Señor.

In illo témpore:
Dóminus Iesus loquebátur discípulis suis dicens:

«Si dilígitis me, mandáta mea servábitis; et ego rogábo Patrem, et álium Paráclitum dabit vobis, ut máneat vobíscum in ætérnum, Spíritum veritátis, quem mundus non potest accípere, quia non videt eum nec cognóscit. Vos cognóscitis eum, quia apud vos manet; et in vobis erit.

Non relínquam vos órphanos; vénio ad vos.
Adhuc módicum, et mundus me iam non videt; vos autem vidétis me, quia ego vivo et vos vivétis. In illo die vos cognoscétis quia ego sum in Patre meo, et vos in me, et ego in vobis. Qui habet mandáta mea et servat ea, ille est, qui díligit me; qui autem díligit me, diligétur a Patre meo, et ego díligam eum et manifestábo ei meípsum».

Dicit ei Iudas, non ille Iscariótes: «Dómine, et quid factum est, quia nobis manifestatúrus es teípsum et non mundo?».

Respóndit Iesus et dixit ei: «Si quis diligit me, sermónem meum servábit, et Pater meus díliget eum, et ad eum veniémus et mansiónem apud eum faciémus; qui non díligit me, sermónes meos non servat. Et sermo, quem audítis, non est meus, sed eius qui misit me, Patris.

Hæc locútus sum vobis apud vos manens. Paráclitus autem, Spíritus Sanctus, quem mittet Pater in nómine meo, ille vos docébit ómnia et súggeret vobis ómnia, quæ dixi vobis. Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis; non quómodo mundus dat, ego do vobis. Non turbétur cor vestrum neque formídet».

R/. Amen. 

En aquel tiempo:
El Señor Jesús habló a sus discípulos diciendo:

«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo pediré al Padre que os mande otro defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce. Vosotros lo conocéis, porque vive con vosotros y está en vosotros.

No os dejaré abandonados; volveré a estar con vosotros.
Dentro de poco el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis, porque yo vivo y vosotros también viviréis. Aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, vosotros en mí y yo en vosotros. El que conoce mis mandamientos y los guarda, ése me ama; y al que me ama lo amará mi Padre, y yo también
lo amaré y me manifestaré a él».

Judas, no el Iscariote, sino el otro, le preguntó: «Señor, ¿cómo es que te has de manifestar a nosotros y no al mundo?».

Jesús le contestó: «El que me ama guardará mi doctrina, mi Padre lo amará y mi Padre y yo vendremos a él y viviremos en él. El que no me ama no guarda mi doctrina; y la doctrina que
escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado».

Os he dicho estas cosas estando con vosotros; pero el defensor, el Espíritu Santo, el que el Padre enviará en mi nombre, él os lo enseñará todo y os recordará todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, os la doy yo. No estéis angustiados ni tengáis miedo».

R/. Amén. 

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Annus primus / Año I
Laudes Sal 50,14
Allelúia. Aleluya.
V/. Da nobis, Dómine, lætítiam salutáris tui, Spíritu principáli confírma nos.
R/.
Allelúia.
V/. Danos, Señor, la alegría de tu salvación y que el Espíritu generoso nos mantenga firmes.
R/.
Aleluya.

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Annus primus / Año I
Sacrificium / Canto del Ofertorio He 2,1.4
Complétur hodie Pentecósten in quo descéndit Spíritus Sanctus et Apóstolis infúsus appáruit, loquéntibus váriis linguis magnália Dómini, allelúia. Se cumple hoy Pentecostés y el Espíritu Santo apareció, infundiéndose a los Apóstoles, que publicaban en diversas lenguas las maravillas de Dios, aleluya.
V/. Factus est repénte de cælo sonus tanquam adveniéntis spíritus veheméntis, et replévit omnem domum ubi erant sedéntes Apóstoli, et loquebántur.
R/.
Magnália Dómini, allelúia.
V/. De repente un ruido del cielo, como de vendaval, llenó toda la casa en que se encontraban los Apóstoles, publicando en diversas lenguas las maravillas de Dios.
R/.
Las maravillas de Dios, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Quanta póssumus, fratres caríssimi, fide, attentióne, virtúte, gáudio, exultatióne. præcónio, devotióne, obséquio, puritáte, promíssa nobis per Fílium Dei Sancti Spíritus múnera hódie transmíssa prædicémus.

Reserétur nostrórum compágo víscerum; purgéntur corda credéntium, et páteant omnes sensus atque recéssus animórum, quia nequáquam imménsi Dei laudem atque advéntum, péctora angústa narráre suffíciunt. Ille étenim consors Patris et Fílii, unius eiusdémque substántiæ tértius in persóna, sed unus in glória; quem cælórum regna non cápiunt, quia non eum circumscríbunt neque conclúdunt, hódie ad angústum cordis nostri descéndit hospítium.

Et quis nostrum, fratres dilectíssimi, tali se dignum hóspite recognóscit? Quis condígna adveniénti exhíbeat aliménta? cum et Angelórum et Archangelórum, et ómnium Virtútum cæléstium ipse sit vita?. Et ídeo, quia nos impáres tali habitatóre cognóscimus, ipsi ut in nobis locum habitáculi síbimet præparet supplicémus.
R/.
Amen.

Ensalcemos, hermanos carísimos, con la mayor fe, atención, fuerza, gozo, exultación, canto, devoción, oblación y pureza de que seamos capaces, los dones del Espíritu Santo, que, prometidos por el Hijo de Dios, se nos entregan hoy.

Abramos las puertas de nuestros corazones creyentes y queden patentes nuestros sentimientos y los rincones del alma. Que no pueden unos pechos angostos alabar la venida del Inmenso. Pues Él es consorte del Padre y del Hijo, de la misma e idéntica substancia, tercero en la persona, pero uno con ellos en la gloria. El que no cabe en los cielos desciende hoy al estrecho hospedaje de nuestro corazón.

¿Y quién de nosotros, hermanos carísimos, se reconoce digno de tal huesped? ¿Quién le va a ofrecer dignos manjares, cuando Él es la vida de los ángeles, de los arcángeles y de todas las virtudes celestiales? Por tanto, si nos reconocemos indignos de tal morador, roguémosle que Él mismo se prepare en nosotros su aposento.
R/.
Amén.

Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Orámus indeféssis précibus omnipoténtiam tuam, Deus sancte, Pater omnípotens, ut répleas nos múnere Unigéniti tui, gáudio inenarrábili, visitatióne ac vivificatióne tui atque eius Spíritus Sancti: ut quos creásti vel redemísti per Fílium, perfícere dignéris per Spíritum Sanctum.
Non quo seiúncta vel dissímilis sit tuæ operátio Trinitátis, sed quo personárum existéntiam evidénter appáreat inconfússa uníus æquálitas deitátis.

Hac ígitur te, Deus omnípotens, inspiratiónis tuæ confessióne manifestátum fidélibus impénde propítium, dæmónibus exérce terríficum, persequéntibus óbvium pæniténtibus placábilem, peccatóribus patiéntem, hæréticis convictórem, custódem virgínibus, defensórem víduis, órphanis protectórem, oppréssis víndicem, consolatórem mæstis, dúbiis ducatórem.

Sit nobis in eo indefíciens consolátio, in quo tibi Filióque tuo est indivísa coniúnctio et immensurábilis plenitúdo, sanctísque ómnibus inexpugnábilis fortitúdo; tamque certa nobis sit de tua gubernatióne fidúcia, ne umquam se séntiat ánima muníminis tui præsídio destitúta.
Ita vigóre tuo nostra advérsus diábolum fragílitas muniátur, ne ullátenus in certámine superétur.
Sic corda tu sciéntium pósside, sic consciéntiam rege, ut et consílio próvidi efficiámur, et ópere probi, et prudéntes sermóne, et fervéntes inextinguíbili caritáte.

R/.
Amen.

Rogamos incansablemente a tu omnipotencia, Dios santo, Padre omnipotente, que nos llenes del don de tu Unigénito en el gozo inefable y la visita vivificante del Espíritu Santo tuyo y suyo. De forma que a los que has creado y has redimido por el Hijo, te dignes perfeccionarlos por el Espíritu Santo.
No porque sea inconexa o diferente la acción de tu Trinidad; sino porque aparezca evidente la igualdad inconfundible de la Deidad en las tres Personas.

Así pues, Dios omnipotente, ya que confesamos el misterio que nos has revelado, manifiéstate propicio a tus fieles, terrorífico a los demonios, encontradizo a los que te buscan, benigno con los penitentes, paciente con los pecadores, conciliador a los herejes, custodio de las doncellas, defensor de las viudas, protector de los huérfanos, vindicador de los oprimidos, consolador de los afligidos, guía a los vacilantes.

Tengamos en él consuelo indeficiente, lo mismo que tú y tu Hijo tenéis con él unión indivisible y plenitud inmensa. Y el que fue para todos los santos fortaleza inexpugnable, sea para nosotros confianza cierta en tu providencia: que nunca se sienta el alma desprovista de tu protección.
Así con tu fuerza, nuestra fragilidad se verá fortalecida contra el diablo para no ser vencida en la batalla.
Aprópiate de los corazones de quienes te conocemos, dirige nuestras conciencias, para que seamos previsores en el consejo, intachables en las obras, prudentes en la conversación y fervorosos en la inextinguible caridad.
R/.
Amén

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/.
Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/.
Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos

Dómine, qui virtúte Spíritus tui, et eórum qui véteris confusiónis supérbiæ turrem ædificábant perturbásti auditum, et surgéntis Ecclésiæ tuæ novitátem diffúsis linguis multiplicásti insígnibus, ut quod fúerat in condemnatióne esset in múnere, atque inde constrúeres fidem unde destrúxeras vanitátem: da super hunc famíliæ tuæ súpplicem cœtum Spíritus Sancti tui quem es pollícitus et lárgitus advéntum, qui in nobis et contráriæ mollitiónis stúdia advérsa dispérgat, et méritum sanctificatiónis accúmulet.

Sisque munerátor in promissióne, qui es promíssus in múnere.

Quo Ecclésiæ tua eius igne succénsa, in ipso veram téneat fidem, a quo omnem pércipit veritátem.
Ipséque offeréntium nómina cæléstibus scribat in páginis, ac réquiem dignétur præstáre defúnctis, qui in unitáte deitátis tecum pérmanet semper æquális.

R/.
Amen.

Oh Señor, que por la virtud de tu Espíritu confundiste las lenguas de aquellos que edificaban la torre de la antigua soberbia y luego en la novedad de la Iglesia naciente te serviste de esa multiplicidad de lenguas para signo de tu presencia, de modo que lo que había sido castigo se convirtiera en don, para construir la fe con lo mismo que había destruido la vanidad, otorga a esta asamblea de tu familia la venida del Espíritu Santo que prometes y das. Que destruya en nosotros los deseos contrarios y edifique el mérito de la santidad.

Con ello, tu Iglesia, abrasada en su fuego, ha de afirmar su fe en la misma fuente de donde toma toda verdad.
Y el mismo, que contigo permanece siempre igual en la unidad divina, escriba en las páginas celestiales los nombres de los oferentes y conceda el descanso a los difuntos.
R/.
Amén

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/.
Amén

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Ad Pacem / Oración de la Paz

Mirabílium tuórum Dómine, ovántes insígnia prædicámus.
Et ideo illápsu illo Sancti Spíritus repléri nos cúpimus, qui bis a te olim fuit in discípulis distribútus; cum et ante ascensiónem tuam in eórum córdibus indéptus próximi dilectiónem, et post e cælis emíssus, tenéndam in illis tuam imprésserit caritátem.

Ex hoc te, clementíssime Deus, orámus, ut hoc quod his sacraméntis figurátum fore cognóscitur, in nostris córdibus impleátur.
Quo spíritu fervéntes, et spiritália diligéntes, et próximis connectámur in pace, et tua ubertátim ferveámus dulcédine; ut in caritáte illa, quæ per Spíritum Sanctum nostris est diffúsa in córdibus, firmíssime radicáti, consolatiónem promeréntes Parácliti, coronári mereámur in advéntu iusti iudícii tui.

R/.
Amen.

Alzamos nuestra voz, Señor, ensalzando tus maravillas y por eso nos sentimos llenos con aquella infusión del Espíritu Santo, que en otro tiempo, por dos veces, concediste a tus discípulos. Una cuando, antes de tu Ascensión, clavó en sus corazones el amor al prójimo, otra cuando después, enviado desde el cielo, imprimió profundamente en ellos tu caridad.

Por lo cual te rogamos, Dios clementísimo que lo que reconocemos figurado en estos misterios, se cumpla en nuestros corazones. De forma que con espíritu fervoroso, espiritualmente enriquecidos, nos unamos a los prójimos en la paz, saboreando al mismo tiempo tu dulzura. Para que, firmemente radicados en aquel amor que por el Espíritu Santo se ha difundido en nuestros corazones, mereciendo la consolación del Paráclito, merezcamos también ser coronados al llegar tu juicio.
R/.
Amén.

Quia tu es vera pax nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, omnípotens Deus, pro possibilitáte carnáli múnerum tuórum benefícia confitéri, et indúltum hodiérno diéi donum salútis ætérnæ anniversária semper commemoratióne celebráre.
Etenim pro advéntu Spíritus tui Sancti tacére quis áudeat, cum omnis per Apóstolos tuos étiam géntium barbarárum língua non táceat?

Quis enim enarráre valet huius hodiérno die ignis illápsum: sic distribúta discípulis génera univérsa linguárum, ut nec latínus hebræo, nec græcus ægýptio, nec scitha indo, própria dum quisque et peregrína áudiens lóquitur lingua, detriméntum vel aliéni fécerit, vel sui sénserit intelléctus?
Quaque virtúte sit actum, quod dirémptis veritátis præcónibus per spátia imménsa terrárum unus atque indivisíbilis donum doctrínæ cæléstis pro potestáte voluntária partirétur?
Nihil agens unitáti fídei díssonum, quamvis multíplici sit sciéntiæ distributióne pulchérrimum, et multímoda miríficum exstíterit varietáte sermónum, osténdens quia confessióni domínicæ non ímpedit divérsitas linguæ, nec ínterest quam vário quis sermóne fateátur, dúmmodo unus sit ille qui créditur.

Obsecrámus ígitur, Dómine, ut hæc nostra conféssio, de córdibus filiórum promissiónis emíssa, tibi, Pater glóriæ, semper accépta sit; et ad speránda ac promerénda ea quæ tuis fidélibus promisísti, sensus nostros divíni Spíritus infusióne  benedícas atque sanctífices.
Effúsa étenim ad nostram indulgéntiam tuæ glóriæ largitáte, inter innúmera dona atque ópera Sancti Spíritus nihil sublímius Ecclésiæ exórdiis collátum fuísse cognóscimus, quam ut præcónum evangélii tui ora linguis universárum géntium loqueréntur.
Et hoc non nisi Sancti Spíritus tui grátia revelánte; qui nobis post resurrectiónis Fílii tui glóriam transáctis septem hebdomádibus supervénit, osténdens quia etsi Spíritus septifórmis est, tamen in uno gradu ómnium concordántiam sibi virtútum summa consiítit; ac sicut septem unum in númeris est, sic septem inveniúntur in síngulis.

Hii sunt sine dúbio septem gradus templi tui, per quos ad cælórum regna conscénditur.
Hic est quinquagésimus remissiónis annus olim in legis tropológiis prædicátus.
Hic est fructus messis novæ, qui hódie mandátur offérri; qui licet ante ómnia sæcula semper ætérnus sit, tamen nobis, cum innótuit, tunc novus efféctus est.
Nec illud sine mystério esse signíficans, quod post ascensiónem Fílii tui décima nobis die hoc munus infúnditur, osténdens quod cultóribus víneæ hic esset a patrefamílias denárius repromíssus.

Magnum autem et præ ómnibus necessárium fuit hoc tui divíni múneris signum, quod cum super cápita discipulórum ígnea conscendísset forma linguárum, de córdibus credéntium nec díssonum áliquid fáceret prodíre, nec tépidum, sed prædicatóres verbi tui ut intelligéntia essent unánimes et caritáte fervéntes.
O ignis exuréndo fecúndans, fecundándo multíplicans.

Hunc ígitur omnipoténtem esse Dóminum omnis intellectuális creatúra vivificatióne fatétur.
Cuius étiam Chérubim et Séraphim, fervéntes copiósius igne, speciáli eius vocábulo sanctitátis divínæ magnificántes æqualitátem atque omnipoténtiam Trinitátis, réquiem non habéntes, sed tali nunquam offício lassescéntes, cæléstium exercítuum præcinéntibus choris, perénni iubilatióne decántant, adórant atque magníficant, ita dicéntes:

Es digno y justo, Dios omnipotente, según la pobreza de nuestras posibilidades, proclamar los beneficios de tus dones y celebrar siempre en esta conmemoración anual el don de la salvación eterna que hoy se nos da.
¿Quién se atreverá a callar con ocasión de la venida del Espíritu Santo, cuando a través de tus Apóstoles las lenguas todas de la gentilidad están hablando?

¿Quién podrá describir de qué admirable modo en este día, con las lenguas de fuego fue distribuido a los discípulos el conocimiento de todas las lenguas del mundo, de modo que, hablando el latino con el hebreo, el griego con el egipcio, el escita con el indio, mientras cada uno habla su lengua entiende la del otro?
¿Y con qué virtud puede acontecer que los predicadores de la verdad revelada repartan voluntariamente por los inmensos ámbitos del mundo el mismo don de la única e indivisible doctrina celestial?
No hay disonancias en la unidad de la fe, aunque haya belleza en la distribución de los diversos saberes y maravilla en la multiforme variedad de los acentos, y así se muestra que no empece la diversidad de la lengua a la confesión cristiana, ni obsta que cada uno se manifieste en su lengua, mientras sea uno aquél en quien creemos.

Te rogamos, pues, oh Señor, que esta confesión nuestra, brotada en los corazones de hijos de la promesa, te sea siempre acepta, Padre de la gloria, y que por la infusión del Divino Espíritu bendigas y santifiques nuestros sentidos, para esperar y merecer lo que tienes prometido a tus fieles.
Bien sabemos, por tu largueza derramada desde innumerables dones y frutos del Espíritu Santo, lo más sublime concedido a la Iglesia naciente fue que las bocas de los hombres proclamasen el pregón de tu Evangelio en las lenguas de todas las naciones.
La graciosa revelación de tu Santo Espíritu, que vino a nosotros pasadas las siete  semanas desde la gloriosa resurrección de tu Hijo muestra que, aunque sea septiforme, consiste en la suma de todas las virtudes, concordantes en un solo acto.

Estas son, sin duda, las siete gradas de tu templo, por las que se sube al reino de los cielos. Este es el año quincuagésimo de la indulgencia que en otro tiempo se predicaba en leyes figurativas. Este es el fruto de las mieses nuevas, que hoy se manda ofrecer. Porque, aunque sea eterno, anterior a los siglos, para nosotros es nuevo cuando se manifiesta.
Ni carece de misterio el hecho de que se nos infunda este don diez días después de la Ascensión de tu Hijo, pues con ello se muestra que éste es el denario prometido por el Padre de familia a los cultivadores de la viña.

Pero el mayor y el más necesario significado de este divino don, es que, al descender sobre las cabezas de los discípulos en forma de lenguas de fuego, manifiesta que en los corazones de los creyentes no había de caber las disonancias ni las tibiezas; sino que los predicadores de tu palabra habían de ser unánimes en el entender y fervientes en la caridad ¡Oh fuego, que fecundas abrasando!

Que toda criatura inteligente confiese la Omnipotencia de este Señor, como la ensalzan los Querubines y Serafines, abrasados en su fuego, con su propio nombre, engrandeciendo la igualdad de sus santidad divina y la omnipotencia de la Trinidad, sin necesitar descanso, sin cesar nunca en su oficio, mientras con los coros de los ejércitos celestiales, en perenne alabanza, cantan, adoran y ensalzan, diciendo:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere sanctus Deus Pater sanctus Unigénitus Fílius, Sanctus quoque unus utríusque Spíritus.
Huius ecce virtúte inæstimábile discúrrit evangeliórum toto orbe ardéntium quadríga rotárum, radiorúmque flammigerántium rútilans fulgóribus axis gestátur animálium circumquáque corpóribus oculátis.
Cuius in rotis auríga ipse vitæ Spíritus manens, própriæ potestátis império cunctum subiécit Christi pédibus mundum; divínis scílicet pérhibens testimónium virtútibus Patris unigénito Verbo, quia caro factum est et habitávit in nobis.

Hoc illud est  patérni pígnoris sibi símile munus, quod se Fílius pollícitus fúerat transmissúrum, dum suos ad Patrem regrédiens órphanos díceret nullátenus relinquéndos; in eius scílicet præséntia suam Patrísque docens consístere maiestátem.

Hoc illud unguéntum est, quo præ consórtibus unctus est Christus a Patre, cuiúsque vetus illud crisma prætendébat figúris transeúntibus veritátem; quo delibúti quoque  sacerdótes,  prophétæ constituebántur et reges, uníus veri Regis, et Sacerdótis, et Prophétæ imáginem præsignántes.

Christus Dóminus Redémptor sempitérnus.

Verdaderamente es Santo el Padre, Santo el Hijo Unigénito y Santo el Espíritu que de los dos procede. Por su fuerza incalculable discurre por todo el orbe la cuadriga de los Evangelios, con sus ruedas ardientes, radios inflamados y eje relampagueante, arrastrada por los extraños animales de múltiples ojos.
Cuyo firme auriga, el propio Espíritu de vida, por su propio poder puso el mundo a los pies de Cristo, dando testimonio de la Divinidad del Verbo Unigénito del Padre que se hizo hombre y habitó entre nosotros.

Esta es la prenda paterna que el Hijo prometió que había de transmitir a los suyos, para no dejarnos huérfanos al volver al Padre.

Este es aquel ungüento con que Cristo fue ungido por el Padre, significado por aquel antiguo crisma que confería a los sacerdotes el carácter de profetas y reyes, manteniendo la imagen del único verdadero Rey, Sacerdote y Profeta, Cristo, Nuestro Señor y redentor eterno.

Cristo Señor y Redentor sempiterno.

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Post Pridie / Invocación

Súscipe, quæsumus, Spíritus Sancte, omnípotens Deus, sacrifícia te auctóre instituénte decréta; qui illibátæ vírginis in útero quondam membra, in qua Verbum caro fíeret, quibus hoc rite sacrifícium compéteret, immaculáta formásti. In cuius hæc similitúdinem Córporis et Sánguinis múnera ingérimus, et ut plenitúdinem débitæ sanctificatiónis te ditificánte obtíneant supplicámus.
Quia tu vere ille ignis es, qui patrum nostrórum accéptans sacrifícia divínitus consumpsísti.

Quemádmodum Elíæ quoque víctimam aquis circumfluéntibus natitántem cum lapídibus, et lignis exúrens, étiam madefácti púlveris rívulos calóre inconsummábili arefáctos inæstimabíliter assuméndo finísti; símili nunc, quæsumus, has hóstias dignatióne suscípias, divinitátis tuæ igne salvífico ómnium peccatórum nostrórum affectiónem exúrens; atque ad percipiéndam cæléstis cibi potúsque substántiam vivíficans corda mortálium, et in custódiam nostri députans sanctórum multitúdinem Angelórum, nunquam nos eórum privári consórtio patiáris.
R/.
Amen.

Recibe, te rogamos, Espíritu Santo, Dios omnipotente, los sacrificios instituidos por ti mismo, que en otro tiempo formaste en el seno purísimo de la Virgen el cuerpo inmaculado en que el Verbo había de hacerse hombre, para ofrecerse en este sacrificio ritual. En cuya semejanza te presentamos estos dones del cuerpo y de la sangre, suplicándote obtengas para nosotros la plenitud de santificación con que nos deificas. Porque Tú eres aquel fuego que consumió, al aceptarlos, divinalmente, los sacrificios de nuestros padres.

Tú el que consumiste la víctima de Elías, anegada en agua, con las piedras y la leña, tomando hasta el barro que se había formado en torno al altar. Recibe ahora estas ofrendas con la misma dignación, abrasando en el fuego salvífico de tu Divinidad nuestros sentimientos, vivificando nuestros mortales corazones para recibir el alimento y la bebida celestial, asignando a nuestra custodia una muchedumbre de santos Ángeles y no permitas que nos veamos nunca privados de su compañía.
R/.
Amén.

Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Ad Oratiónem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Paráclite Spíritus, qui cum Patre et Fílio unus in Trinitáte pérmanes Deus, nostris hódie illábere sénsibus ut te postulánte pro nobis, cum magna fidúcia proclamémus e terris: Espíritu Paráclito, un solo Dios con el Padre y el Hijo, introdúcete hoy profundamente en nuestros corazones, para que, rogando Tú por nosotros, con suma confianza, entonemos desde la tierra:

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Benedictio / Bendición
Sanctus Spíritus, qui olim in hoc die super Apóstolos ígneis appáruit linguis, cor vestrum cunctis emúndet a vítiis.
R/.
Amen.
El Espíritu Santo, que en otro tiempo y en este día apareció sobre los Apóstoles en lenguas de fuego, limpie vuestros corazones de los malos hábitos.
R/.
Amén.
Et quo insidénte cunctárum géntium verbis edócti sunt, verbórum spiritálium vobis detur instrúctio et mýsticæ intelligéntiæ omnímoda plenitúdo.
R/.
Amen.
Y el que a los allí presentes les enseñó las lenguas de todas las naciones os instruya con palabras espirituales y os dé la omnímoda plenitud de la sabiduría mística.
R/.
Amén.
Quique fuit Apóstolis doctrínæ cæléstis instrúctor, culpárum ómnium vobis efficiátur indúltor.
R/.
Amen.
Y el que fue para los Apóstoles maestro de la doctrina celestial, sea para vosotros perdonador de todas las culpas.
R/.
Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión
(Sicut in Hilaria Paschæ / Como en la Alegría de la Pascua)
Mt 28,2-10
Gaudéte pópuli et lætámini.
Ángelus sedit super lápidem Dómini, ipse vobis evangelizávit.
Christus surréxit a mórtuis Salvátor mundi et replévit ómnia suavitáte.
Gaudéte pópuli et lætámini.

V/. Et accédens revólvit lápidem et sedébat super eum: erat autem aspéctus eius sicut fulgur et vestiménta eius sicut nix.
R/. Christus surréxit a mórtuis et replévit ómnia suavitáte.

V/. Nólite timére vos, scio enim Iesum qui crucifíxus est quæritis non est hic, surréxit enim sicut dixit.
R/. Christus surréxit a mórtuis et replévit ómnia suavitáte.

Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
Un ángel del Señor se sentó encima de la piedra y trajo la buena nueva.
Ha resucitado de entre los muertos Cristo el Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
Alegraos, pueblos, saltad de gozo.

V/. Y acercándose corrió la piedra y se sentó encima: su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve.
R/. Cristo ha resucitado de entre los muertos y su olor ha inundado la tierra.

V/. Vosotros no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado: No está aquí. Ha resucitado, como había dicho.
R/. Cristo ha resucitado de entre los muertos y su olor ha inundado la tierra.

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Completuria / Oración conclusiva
Deus, qui cæléstia fámulis tuis dona largíris: custódi in nobis grátiam quam dedísti.
Vígeat in sénsibus nostris munus infúsum, mentibúsque nostris, cum córporis sospitáte, spirituális esca profíciat.

R/.
Amen.
Dios, que otorgas a tus fieles los dones celestiales, conserva en nosotros la gracia que nos diste.
Florezca en nosotros el don recibido, y el alimento espiritual aproveche a nuestras almas y al cuerpo que las alberga.
R/.
Amén.
Tua concédente cleméntia, piíssime et admirábilis Deus, qui vivis et regnas in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Que nos lo conceda así tu clemencia, Dios piadoso y admirable, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 547-557) y del Liber Commicus I (pp. 394-397).

Las tres lecturas en español están tomadas de La Santa Biblia, edición San Pablo. El resto de los textos en español están tomados del folleto Novus Ordo Ritus Hispano-Mozarabici. Misa celebrada solemnemente en la clausura del II Congreso Internacional de Estudios Mozárabes, con motivo del IX Centenario de la Reconquista de Toledo el 26 de mayo de 1985. Santa Iglesia Catedral Primada,  Toledo, 1985. (Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. El Misal dice Psal 112,2-8, pero no concuerda.

 

 

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