La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del Sábado de Pascua antes de la octava

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


Prælegendum / Canto de entrada  Gál 3,27; Sal 113,15
Vos qui in Christo baptizáti estis, Christum induístis, allelúia. Los que habéis sido bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo, aleluya.
V/. Benedícti vos a Dómino, qui fecit cælum et terram.
R/. Christum induístis, allelúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
R/. Christum induístis, allelúia.
V/. Que os bendiga el Señor creador del cielo y de la tierra.
R/. Os habéis revestido de Cristo, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Os habéis revestido de Cristo, aleluya.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria
Dómine Iesu Christe, qui post appensiónem crucis et susceptiónem mortis clarificátus es virtúte resurrectiónis, præsta nobis adipíscere præmium nostræ redemptiónis, atque ita ágere mystéria tuæ prætéritæ passiónis, ut in præsénti cum sanctis ángelis exsultémus in glória resurgéntis.
R/. Amen.
Señor Jesucristo, que después de estar colgado en la Cruz y recibir la muerte, quisiste ser glorificado en virtud de la resurrección, concédenos alcanzar el premio de nuestra redención y celebrar de tal modo los misterios de tu pasada pasión, que podamos alegrarnos con los santos ángeles en tu gloria de resucitado.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Prophetia / Profecía Ap 3,14-22
Apocalípsis Ioánnis apóstoli.
R/. Deo grátias.
Apocalipsis del apóstol Juan.
R/. Demos gracias a Dios.
Ego Ioánnes, servus Iesu Christi, audívi vocem de cælo dicéntem mihi:

Ángelo ecclésiæ, quæ est Laodicíæ, scribe: Hæc dicit Amen, testis fidélis et verus, princípium creatúræ Dei:

Scio ópera tua, quia neque frígidus es neque cálidus. Útinam frígidus esses aut cálidus. Sic quia tépidus es et nec cálidus nec frígidus, incípiam te evómere ex ore meo. Quia dicis: «Dives sum et locupletátus et nullius égeo», et nescis quia tu es miser et miserábilis et pauper et cæcus et nudus, suádeo tibi émere a me aurum igne probátum, ut lócuples fias et vestiméntis albis induáris, et non appáreat confúsio nuditátis tuæ, et collýrium ad inunguéndum óculos tuos, ut vídeas. Ego, quos amo, árguo et castígo. Æmuláre ergo et pæniténtiam age. Ecce sto ad óstium et pulso. Si quis audíerit vocem meam et aperúerit iánuam, introíbo ad illum et cenábo cum illo, et ipse mecum. Qui vícerit, dabo ei sedére mecum in throno meo, sicut et ego vici et sedi cum Patre meo in throno eius.

Qui habet aurem, áudiat quid Spíritus dicat ecclésiis.

R/. Amen.

Yo Juan, siervo de Jesucristo, oí una voz del cielo que me decía:

Escribe al ángel de la Iglesia de Laodicea: Esto es lo que dice el amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios:

Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueses frío o caliente. Pero porque eres tibio, y no eres ni frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca. Estás diciendo: Yo soy rico, yo me he enriquecido, a mí no me falta nada; y no sabes que eres desdichado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que me compres oro acrisolado en el fuego para enriquecerte, vestiduras blancas para vestirte, y que no aparezca la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que unjas tus ojos y veas. Yo reprendo y castigo a los que amo; por tanto, sé fervoroso y arrepiéntete. Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo. Al vencedor lo sentaré conmigo en mi trono, igual que yo, que he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.

El que tenga oídos que oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 103,24
Quam magnificáta sunt ópera tua, Dómine, ómnia in sapiéntia fecísti. Qué numerosas son, Señor, tus obras; todas las has hecho con sabiduría.
V/. Repléta est terra creatúra tua, Dómine.
R/. Ómnia in sapiéntia fecísti.
V/. La tierra está llena de tus criaturas.
R/. Todas las has hecho con sabiduría.

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Apostolus / Apóstol He 10,25-43
Léctio libri Áctuum Apostolórum.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
R/. Demos gracias a Dios.

In illis diébus:

Factum est cum introísset Petrus, óbvius ei Cornélius prócidens ad pedes adorávit. Petrus vero levávit eum dicens: «Surge, et ego ipse homo sum». Et loquens cum illo intrávit et invénit multos, qui convénerant; dixítque ad illos: «Vos scitis quómodo illícitum sit viro Iudæo coniúngi aut accédere ad alienígenam. Et mihi osténdit Deus néminem commúnem aut immúndum dícere hóminem; propter quod sine dubitatióne veni accersítus. Intérrogo ergo quam ob causam accersístis me».

Et Cornélius ait: «A núdius quarta die usque in hanc horam orans eram hora nona in domo mea, et ecce vir stetit ante me in veste cándida et ait: “Cornéli, exaudíta est orátio tua, et eleemósynæ tuæ commemorátæ sunt in conspéctu Dei. Mitte ergo in Ioppen et accérsi Simónem, qui cognominátur Petrus; hic hospitátur in domo Simónis coriárii iuxta mare”. Conféstim ígitur misi ad te, et tu bene fecísti veniéndo. Nunc ergo omnes nos in conspéctu Dei ádsumus audíre ómnia, quæcúmque tibi præcépta sunt a Dómino».

Apériens autem Petrus os dixit: «In veritáte compério quóniam non est personárum accéptor Deus, sed in omni gente, qui timet eum et óperatur iustítiam, accéptus est illi. Verbum misit fíliis Ísrael evangelízans pacem per Iesum Christum; hic est ómnium Dóminus. Vos scitis quod factum est verbum per univérsam Iudæam incípiens a Galilæa post baptísmum, quod prædicávit Ioánnes: Iesum a Názareth, quómodo unxit eum Deus Spíritu Sancto et virtúte, qui pertransívit benefaciéndo et sanándo omnes oppréssos a Diábolo, quóniam Deus erat cum illo.

Et nos testes sumus ómnium, quæ fecit in regióne Iudæórum et Ierúsalem; quem et occidérunt suspendéntes in ligno. Hunc Deus suscitávit tértia die et dedit eum maniféstum fíeri
non omni pópulo, sed téstibus præordinátis a Deo, nobis, qui manducávimus et bíbimus cum illo postquam resurréxit a mórtuis; et præcépit nobis prædicáre pópulo et testificári quia ipse est, qui constitútus est a Deo iudex vivórum et mortuórum. Huic omnes prophétæ testimónium pérhibent remissiónem peccatórum accípere per nomen eius omnes, qui credunt in eum».

R/. Amen.

En aquellos días:

Tan pronto como entró Pedro, Cornelio le salió al encuentro, cayó a sus pies y le adoró. Pedro lo levantó diciendo: «Levántate, que yo también soy hombre». Y conversando con él, entró y encontró a muchos reunidos; y les dijo: «Vosotros sabéis que a un judío le está prohibido juntarse con extranjeros y entrar en su casa. Pero Dios me ha enseñado a no llamar profano o impuro a ningún hombre; por lo cual he venido sin vacilar al ser llamado. Yo os pregunto ahora por qué motivo me habéis llamado».

Cornelio respondió: «Hace cuatro días, justamente a esta misma hora, las tres de la tarde, estaba yo orando en mi casa, cuando se presentó delante de mí un hombre con un vestido resplandeciente, y me dijo: Cornelio, Dios ha escuchado tu oración y tiene presente tus limosnas. Envía a Jafa a llamar a Simón Pedro, que se hospeda en casa de Simón, curtidor, junto al mar. Te mandé a buscar en seguida; y has hecho bien en venir. Y ahora aquí estamos todos delante de Dios para escuchar todos los preceptos que el Señor te ha dado».

Pedro tomó la palabra y dijo: «Compruebo que Dios no hace distinción de personas, que acepta al que le es fiel y practica la justicia, sea de la nación que sea. Él ha enviado su palabra a los israelitas anunciando la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. Vosotros conocéis lo que ha pasado en Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y llenó de poder a Jesús de Nazaret, el cual pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Ellos lo mataron, colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestase no a todo el pueblo, sino a los testigos elegidos de antemano por Dios, a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos; y nos encargó predicar al pueblo y proclamar que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. Todos los profetas testifican que el que crea en él recibirá, por su nombre, el perdón de los pecados».

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Jn 21,15-19a
Léctio sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R/. Glória tibi Dómine.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:

Dicit Simóni Petro Iesus: «Simon Ioánnis, díligis me plus his?».

Dicit ei: «Étiam, Dómine, tu scis quia amo te».

Dicit ei: «Pasce agnos meos».

Dicit ei íterum secúndo: «Simon Ioánnis, díligis me?».

Ait illi: «Étiam, Dómine, tu scis quia amo te». Dicit ei: «Pasce oves meas».

Dicit ei tértio: «Simon Ioánnis, amas me?».

Contristátus est Petrus quia dixit ei tértio: «Amas me?», et dicit ei: «Dómine, tu ómnia scis, tu cognóscis quia amo te».

Dicit ei: «Pasce oves meas. Amen, amen dico tibi: Cum esses iúnior, cingébas teípsum et ambulábas, ubi volébas; cum autem senúeris, exténdes manus tuas, et álius te cinget et ducet, quo non vis». Hoc autem dixit signíficans qua morte clarificatúrus esset Deum.

 R/. Amen.

En aquel tiempo:

Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?».

Pedro le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te amo».

Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos».

Por segunda vez le preguntó: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».

Él le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te amo».

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas».

Por tercera vez le preguntó: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».

Pedro se entristeció porque le había preguntado por tercera vez si lo amaba, y le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo».

Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras más joven, tú mismo te sujetabas la túnica con el cinturón e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás tus manos, otro te la sujetará y te llevará adonde tú no quieras». Dijo esto para indicar con qué muerte iba a glorificar a Dios.

R/. Amén.

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Laudes Sof 3,8 (2)
Allelúia. Aleluya.
V/. In die resurrectiónis meæ, dicit Dóminus, congregábo gentes et cólligam ómnia regna terræ.
R/. Allelúia.
V/. El día en que me levante, dice el Señor, reuniré a las gentes y congregaré a los reinos de toda la tierra.
R/.
Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Ez 42,13; 43,2
Sacerdótes qui appropínquant Dómino, illi ponant sancta sanctórum et sacrifícium pro peccáto, quia locus sanctus est, allelúia, allelúia. Los sacerdotes que se acercan al Señor, depositarán allí las cosas santísimas y el sacrificio por el pecado, porque este lugar es santo, aleluya, aleluya.
V/. Allelúia.
Cláritas Dei veniébat per viam quæ est ad Oriéntem, et vox eius sicut vox aquárum multárum, et terra splendébat in circúitu alacritáte.
R/. Quia locus sanctus est, allelúia, allelúia.
V/. Aleluya.
La gloria de Dios llegaba a la parte de oriente. Su ruido era como el
ruido de una masa de agua, y la tierra resplandecía de gloria.
R/. Porque este lugar es santo, aleluya, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal

Omnes qui septifórmis grátiæ Spíritu adoptáti, resurrectiónis Christi celebrátis sollémnia, hunc diem séptimum illústrem quiéte domínica, párili quam primum venerári vos cóndecet obsequélla. In hoc quippe olim ipse Deus creátis expletísque ómnibus, quæ mundána tenéntur compáge, requiévit ab ópere quod parávit ut fáceret.

In hoc peráctis quæ creáta sunt, quies est illi; in hoc pro rediméndis in sepúlcro móriens requiévit. In hoc ab ópere cessat; in hoc sepúltus suum opus quiéti perpétuæ donat. Hic términus óperum; hic salus est redemptórum. Hic séptimo consecrátur ex número; hic legis véteris iubétur sanctificári præcépto. In hoc servitútis óperam fúgere, in hoc ótia sanctitátis præcípimur custodíre: in quo ipse Dóminus sepúlcri deténtus lóculo, expoliávit inférna, cum prædestinátam ex prædónis fáucibus ábstulit prædam.

Unde indéptæ grátiæ Spíritu provocáti rogémus, dilectíssimi fratres, pastórem magnum et admirábilem Iesum Christum, ut nos in hoc die ita concédat peccatórum servitútem atque óperam fúgere, quo sanctitátis muníti quiéte, resurrectiónis domínicæ festum in huius diéi séptimi excúrsum, et lácrimis quæámus litáre, et múnere sacrificiórum.
R/.
Amen.

Todos los que, adoptados por el Espíritu de los siete dones, celebráis la solemnidad de la resurrección de Cristo, debéis venerar este día séptimo, señalado por el descanso del Señor, con la misma complacencia que el primero.
Pues en este día descansó en otro tiempo el mismo Dios, una vez creadas y completadas todas las cosas que abarca la unión del mundo, realizadas según su proyecto.

En este día, terminadas las cosas creadas, descansó.
En éste, tras morir por los que habían de ser redimidos, descansó en el sepulcro.
En este día cesa en su trabajo y, sepultado, su trabajo se convierte en descanso eterno.
Éste es el término de las obras y la salvación de los redimidos.
Queda consagrado por el número siete y se nos manda santificar por el precepto de la ley antigua.
Se nos manda en él huir de las obras serviles, y cultivar el ocio que favorece la piedad.
Es el mismo día en que el Señor, encerrado en el sepulcro, despoja a los infiernos, arrancando de las fauces del depredador la presa predestinada.

Por lo cual, queridos hermanos, movidos por la gracia que del Espíritu hemos recibido, roguemos a Jesucristo, pastor grande y admirable, que nos conceda huir en este día de la servidumbre y obras del pecado, de forma que, fortalecidos por el descanso santo, podamos celebrar en el transcurso de este día séptimo, la fiesta de la resurrección del Señor, con lágrimas de consuelo y ofrecimiento de sacrificios.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Deus, qui delícta nostra Christi morte mortíficas, et iustificatiónem nostram Christo resurgénte, confírmas; salutáris pópuli sacrifícia misericórditer súscipe; bonórum ómnium desidéria quæ dedísti celériter pérfice. Sit hoc sábbatum illuminátio delíciis nostris, ut cuncti cum regenerátis infántibus mereámur sacraméntis vivificári paschálibus. Corúscet, quæsúmus, in pane quod pepéndit in cruce; micet in cálice quod manávit ex látere. Fiat, quæsúmus, acceptábile, fiat ánnuæ sollemnitátis intercéssu mirábile.
R/. Amen.

Oh Dios que das muerte a nuestros pecados con la muerte de Cristo, y, resucitando Cristo, confirmas nuestra justificación; acoge misericordiosamente los saludables sacrificios del pueblo; cumple prontamente el deseo que nos diste de todos los bienes. Sea este sábado luz para nuestro gozo, con el fin de merecer todos, junto con los niños renacidos, el ser vivificados por los sacramentos pascuales. Que brille en el pan, te rogamos, lo que pendió de la cruz, y en el cáliz lo que manó del costado. Séate aceptable, suplicamos, y hágase admirable, mediando la solemnidad anual.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum apostolórum et mártyrum, confessórum atque vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Deus, cuius operátio non habet labórem, misericórdia donat quiétem, salúsque párturit salútem, atque inimícam Deo procul éffugat voluntátem: sana nos, et sanábimur; salva nos, et salvi érimus.
Ut sábbatum nostrum spiritáli benedictióne sanctificátum, paschálibus cognoscátur gáudiis esse perféctum.
Quo mortis ac resurrectiónis tue lætítia functi, et vivéntium salútem, et defunctórum a te mereámur impetráre quiétem.

R/.
Amen.

Dios, cuya operación no resulta trabajosa, cuya misericordia proporciona descanso, cuya salvación produce salud, y aleja la voluntad contraria a Dios, cúranos y sanaremos, sálvanos y quedaremos salvados.
Para que nuestro Sábado, santificado con la bendición espiritual, nos resulte perfecto por los gozos pascuales.
Así, viviendo la alegría de tu muerte y resurrección, podamos alcanzar de ti la salud de los vivos y el descanso de los difuntos.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Christe, réquies certa labórum et fessárum relevátio animárum, qui séptimo hoc die et creáta perficiéndo quiéscis, et humána rediméndo in quiéte sepúlcri corporáliter degis: fácito nos, ut, qui tuæ mortis ac resurrectiónis in hoc die tibi sacrifícium exhibémus, servitútis óperam respuámus.
Repélle, quæsumus, a nobis ferméntum malítiæ, et per caritátis ópera in nostris córdibus requiésce, quo in hoc sábbatum sárcinam crímmum non portémus, sed in ótio sanctæ pacis pascháles tibi hóstias immolémus.

R/.
Amen.
Cristo, descanso real de los trabajos y alivio de las almas cansadas, que en este séptimo día descansas perfeccionando lo que has creado y mientras redimes al hombre, dejas tu cuerpo en la quietud del sepulcro: haz que nosotros, así como en este día te ofrecemos el sacrificio de tu muerte y resurrección, rechacemos las obras de la servidumbre.
Aparta, pues, de nosotros la levadura de la malicia, y descansa en nuestros corazones por las obras de caridad, para que en este Sábado no llevemos el peso de nuestras malas obras y en cambio inmolemos para ti hostias pascuales en el ocio de la santa paz.
R/. Amén.
Præsta, per auctórem pacis et caritátis Dóminum nostrum Iesum Christum, cum quo tibi est una et cœquális esséntia in unitáte Spíritus Sancti regnántis, Deus in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Concédelo, oh Dios, por el autor de la paz y del amor, nuestro Señor Jesucristo, con el cual eres una sola e igual esencia Dios en la unidad del Espíritu Santo que reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, nos tibi semper cum Patre et Spíritu Sancto indivídua divinitáte regnánti, grátias ágere, Dómine Iesu Christe: qui nos tam mirabíliter condidísti, tam cleménter redemísti; non labóribus in faciéndo fatigátus. Fecit virtus potentiáliter, quos redémit píetas tam cleménter. Totum tibi est in veritáte possíbile, quia hoc ipsum tibi, excépto humanitátis privilégio, cum Patre et Spíritu Sancto est essentiáliter coæquále. Ita tamen posse te manet, quod velle te decet, id est, ut omnípotens cuncta fácias faciénda, iustus æquitáte cénseas iudicánda, miséricors cleménter perfícias coronánda.

Qui cum solo maiestátis terríbili nutu nostrum potúeris contérere vexatórem, maluísti eum humanitátis abiectióne prostérnere: ex hoc magis ápprobans nullam maiestáti tuæ contráriam nobis subsístere aeriórum príncipum tyránnidem, cum sic nostrórum infirmitáte membrórum omnem inimíci ad níhilum redígeris vanitátem. Étenim supérbus tuus se ingémuit grávius corruísse, cum se elísum sensit ab humilitáte fuísse. Atque ídeo tali divína sapiéntia antíqui serpéntis astúciam consílio vinxit, ne violénter addíceret, sed legáliter catenáret, ut qui transgressórem eo se ire possidére iactábat, quo suis consentiéntem persuassiónibus obligáverat, sic eum iusto superátus iudício rédderet, cum istum in quo suum nihil repérerat, occidísset. Quaprópter amísit mérito eum, qui tolléntem mundi peccáta crucis supplício Agnum non tímuit mortificáre divínum.

Disrúptis ígitur cruce inférni caténis legibúsque solútis, ad cælos migrant cum Christo credéntes in Christo, et cruciándi pérmanent in inférno, qui delectáti sunt inviscerári diábolo. Redit ecce post bíduum victor ex mórtuis vivus, qui ante hoc pro nobis est crucifíxus. Innúmeris captivórum ovántium stipátur agmínibus, qui passiónis témpore étiam discipulórum suórum fúerat societáte nudátus. Agitátur eo resurgénte tremefácta fúnditus terra, quo descendénte concússa sunt et inférna. Cohors mílitum terrenórum cæléstis regis terríbili regréssu percúlsa diffúgit, et quem dudum illúserat velut reum, iam et ipsa terríbilem victa iúdicem verum confitétur, et Deum. Sanctórum córpora vivificáta consúrgunt; habitáculum quod paulísper iacúerat, resúrgit gloriósum, eódem resuscitánte, a quo ánima derelícta in inférno non fúerat. Ángeli próprio famulántur auctóri. Splendíficus univérso mundo óritur dies. Tripúdiant inspiráto resurrectiónis núntio, qui mæstificáti fúerant passiónis eius vúlnere repentíno.

Agnóscit Mater membra quæ génuit. María Magdaléna Ángelo increpánte resípuit, ne vivéntem cum mórtuis quærere debuísset. Ad monuméntum Petrus cum Ioánne cucúrrit, recentiáque in linteamínibus defúncti et resurgéntis vestígia cernit. Latro Christum conféssus, posséssor paradísi factus est primitívus. Implétum est quod fúerat de fílio hóminis tot ante sæcula prophetátum; ut scílicet peccatórum pro nobis mánibus traderétur, crucifigerétur, morerétur; inférna terribilíter penetráret, supérna doctrínis edómita subiugáret; captívos cleménter redímeret, supérbos deíceret, húmiles misericórditer exaltáret; cum triumpho inenarrábili a mórtuis resúrgeret et cum Patre et Spíritu Sancto omnipotentiáliter cunctis dominándo regnáret.

Cuius virtútis immensitáte permóta étiam septémplix illa régia beatórum innúmeras lucifluárum mittit plébium catérvas ad laudem; ac suum quisque pio prævéniens offício locum, débitum exsólvit, carmen triumphánti Regi per ævum, submissíque adórant glorificátis vúltibus Agnum, suásque rutilántibus gemmis exímia próferunt cum laude corónas. Séraphim quoque divínæ sedis terríbilem vel innaccessíbilem thronum alárum trino tégmine velántes sui famulátus, unum te faténdo cum Patre et Spíritu Sancto Deum, trinæ confessiónis præcónio declarándum in sede sidérea permanéntem regnantémque in sæcula sæculórum incessábili iugitáte colláudant et dicunt:

Es digno y justo que te demos gracias a ti, que siempre reinas con el Padre y el Espíritu Santo en una única divinidad, Señor Jesucristo, que tan maravillosamente nos creaste y tan misericordiosamente nos redimiste, sin cansarte en el trabajo al hacerlo. Creó el poder soberanamente a los que luego redimió la piedad clementemente. Todo, en verdad, te es posible a ti, porque en todo, a excepción de tu condición humana, eres esencialmente idéntico al Padre y al Espíritu Santo. Pero ocurre que tú puedes todo lo que te conviene querer, es decir, que, como justo, juzgas con equidad lo que hay que juzgar, y, como juez misericordioso, perfeccionas piadosamente a los que hay que premiar.

Tú, que con un solo y temible gesto de majestad pudiste destruir a nuestro verdugo, preferiste abatirlo mediante la abyección de tu humanidad: probando mejor con esto que ningún dominio de los príncipes diabólicos, opuesto a tu majestad, subsistiría en nosotros, cuando así reduces a nada con la debilidad de nuestros miembros toda la vanidad del enemigo. Pues entonces aquel soberbio se dolió más intensamente de haber caído cuando se supo derribado por la humildad. Y así con tan divina sabiduría venció la astucia del antiguo dragón que no le condenó con violencia, sino que lo encadenó de acuerdo con la ley; para que el que se jactaba de dominar al pecador, obligándole a ir allí donde le esclavizaba consintiendo en sus tentaciones, vencido así en justa lid, tuviera que devolverle en cuanto dio muerte a éste, en quien nada suyo pudo hallar. Por lo que perdió con justicia a aquél el que no temió matar al Cordero divino, que quita el pecado del mundo, con el suplicio de la cruz.

Rotas, pues, mediante la cruz las cadenas del abismo y abolidas sus leyes, suben al cielo con Cristo los creyentes en Cristo, y permanecen en el infierno para ser atormentados los que se deleitaron en satanizarse. He aquí que, pasados dos días, retorna victorioso, vivo de entre los muertos, el que por nosotros fue antes crucificado. Es acompañado por innumerables legiones de antiguos cautivos, que aplauden a aquél que en la hora de su pasión se vio desposeído hasta de la compañía de sus discípulos. Se conmueve la Tierra del todo atemorizada al resucitar aquél, por quien fueron sacudidos hasta los abismos al ser sepultado. Huyó consternada la cohorte de guardias terrenales en el tremendo regreso del rey celestial, y al que poco ha escarneciera como reo ahora ya, subyugada también ella, le proclama terrible juez y Dios verdadero. Resucitan vivos los cuerpos de los santos; el templo que poco ha yaciera surge glorioso, resucitando el mismo, cuya alma no fue abandonada en el abismo. Los ángeles sirven a su propio Creador. Amanece para todo el mundo un espléndido día. Saltan de gozo por el anuncio comunicado de la resurrección los mismos que quedaron tristes por la inesperada tortura de la pasión.

Reconoce la Madre esos miembros que engendró, María Magdalena oyó con gusto al ángel amonestándola a no buscar al viviente entre los muertos. Pedro corrió con Juan a sepulcro y observó en los lienzos las recientes huellas del difunto y resucitado. El ladrón, confesando a Cristo, se convirtió en el primer poseedor del Paraíso. Se cumplió lo que había sido predicho tantos siglos antes acerca del hijo del Hombre: esto es, que sería entregado por nosotros en manos de los pecadores, que sería crucificado y moriría, penetraría terrorífico en los infiernos, sometería la indómita altivez a su doctrina, redimiría misericordiosamente a los cautivos, abatiría a los soberbios y exaltaría bondadosamente a los humildes: resucitaría de entre los muertos con un triunfo inefable y reinaría con el Padre y el Espíritu Santo dominando con absoluto poder de toda cosa.

Por cuya inmensa grandeza, conmovida también aquella corte incalculable de los bienaventurados, deputa para su alabanza innumerables gentes de pueblos resplandecientes, y cada uno, ocupando su lugar para el piadoso oficio, tributa el himno debido al Rey vencedor por los siglos; postrados adoran ahora con el rostro glorificado al Cordero y con nobilísimos encomios presentan sus diademas de rutilantes gemas. Igualmente los serafines, velando con la triple veste alada de su servicio al tremendo e inaccesible trono del divino estrado, proclamándote un solo Dios con el Padre y el Espíritu Santo, digno de ser glorificado con el pregón de la triple confesión, que habitas y reinas en la morada celeste por los siglos de los siglos, exclaman con infatigable tesón:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere sanctus, vere benedíctus Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus, per quem nobis veram destinásti salútem, ut homo serpéntis fraude decéptus illo resurgénte mortem eváderet, et vitam quam amíserat reparáret. Égerat diábolus fraudem, ut iuguláret incáutum: sed curávit Dóminus vulnerátum, dum fudit sánguinem pretiósum.

Tunc enim vétito ligno letále vulnus accépit; nunc vero per crucis lignum perpétua gáudia acquisívit. Decéperat quidem sedúcta múlier virum, sed redémptus est venerabílium fixióne clavórum; quia erípuit nos Deus ab ínferis, et liberávit de manu mortis, qui sedet ad déxteram Patris.

Christus Dóminus et redémptor ætérnus.

Verdaderamente es santo, verdaderamente bendito, nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, por quien nos otorgaste la verdadera salvación, por la que el hombre engañado por la serpiente fraudulenta, se escapara de la muerte al resucitar él y recuperara la vida perdida.
El diablo había preparado una trampa para enjaular al incauto, pero el Señor curó al herido, al derramar su sangre preciosa.

Porque entonces recibió herida mortal en el árbol prohibido, mas ahora, por el leño de la Cruz, adquirió gozos perpetuos.
Había engañado al varón la mujer seducida, pero fue redimido por los venerables clavos, porque nos arrancó Dios de los infiernos y nos libró de la mano de la muerte el que está sentado a la derecha del Padre.

Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Ad túmulum vigilántes únici Redemptóris, qui pro nostra redemptióne sepúltus, et a mórtuis est admirabíliter suscitátus, cuius virtútem et glóriam serenáta cordis ácie contemplámur, cum novélli gregis óvibus dulcíssima in ara tua, Dómine, páscua circumdámus: univérsi páriter exorántes, ut huius sacráti Córporis aliméntum cruorísque suavíssimum póculum, ad præmium satietátis perpétuæ nobis tríbuas possidéndum.
R/.
Amen.
Vigilando delante del sepulcro del único Redentor, que sepultado por nuestra redención y admirablemente resucitado de entre los muertos, cuyo poder y gloria contemplamos con sereno corazón, rodeamos tu altar, Señor, con la pascua dulcísima de los corderos de este nuevo rebaño; todos rogamos lo mismo: que nos concedas en propiedad el alimento de este sagrado Cuerpo y el suave elixir de esta Sangre, como premio de saciedad perpetua.
R/. Amén.
Præsta, Pater ingénite, per Unigénitum tuum, Dóminum nostrum Iesum Christum, per quem tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te, Deo nostro, in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Padre ingénito, por medio de tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo, por quien creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Devotióne gemináta, caríssimi fratres, passo pro nobis Dómino mæstificáti cordis hóstias offerámus, mæróris opéribus fructum lætítiæ comparántes; ut dum paschále sacrifícium sedulitátis stúdio ágere procurámus, in advéntum ipsíus strénue servitútis testimónium reportémus.

Per ipsum quo iubénte dícimus:

Con doblada devoción, hermanos queridos, ofrezcamos las hostias del corazón afligido al Señor, que padeció por nosotros, procurándonos el fruto de la alegría con las obras de la tristeza; para que cuando procuramos ofrecer cuidadosamente el sacrificio pascual, alcancemos en su venida el certificado de nuestros servicios.

Por él mismo, que nos mandó decir:

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Benedictio / Bendición
Dei Patris Fílius, qui peccáta nostra per corpus suum cruci affíixit, suo carnes vestras affígat timóri.
R/. Amen.
El Hijo de Dios Padre, que clavó en la Cruz con su cuerpo nuestros pecados, traspase con su temor vuestras carnes.
R/. Amén.
Quique vos fílios sibi redemptiónis adoptávit ex grátia, nulla vos patiátur se iudicánte mancipári gehénna.
R/. Amen.
Y el que os adoptó por hijos, por la gracia de la redención, no permita, siendo juez, que quedéis sujetos de ningún modo al infierno.
R/. Amén.
Quo salváti per crucem, ad futúram quandóque mereámini perveníre mercédem.
R/. Amen.
Así, salvados por la Cruz, podáis llegar cuando él lo disponga, al premio futuro.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui es benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión
(Sicut in Hilaria Paschæ / Como en la Alegría de la Pascua)
Mt 28,2-10
Gaudéte pópuli et lætámini.
Ángelus sedit super lápidem Dómini, ipse vobis evangelizávit.
Christus surréxit a mórtuis Salvátor mundi et replévit ómnia suavitáte.
Gaudéte pópuli et lætámini.

V/. Et accédens revólvit lápidem et sedébat super eum: erat autem aspéctus eius sicut fulgur et vestiménta eius sicut nix.
R/. Christus surréxit a mórtuis et replévit ómnia suavitáte.

V/. Nólite timére vos, scio enim Iesum qui crucifíxus est quæritis non est hic, surréxit enim sicut dixit.
R/. Christus surréxit a mórtuis et replévit ómnia suavitáte.

Alegraos, pueblos, saltad de gozo.
Un ángel del Señor se sentó encima de la piedra y trajo la buena nueva.
Ha resucitado de entre los muertos Cristo el Salvador del mundo y su olor ha inundado la tierra.
Alegraos, pueblos, saltad de gozo.

V/. Y acercándose corrió la piedra y se sentó encima: su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve.
R/. Cristo ha resucitado de entre los muertos y su olor ha inundado la tierra.

V/. Vosotros no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado: No está aquí. Ha resucitado, como había dicho.
R/. Cristo ha resucitado de entre los muertos y su olor ha inundado la tierra.

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Completuria / Oración conclusiva
Explétis Dómine, in hac sancta sollemnitáte nostræ servitútis offíciis, grátias tibi laudésque deférimus dono tuæ miseratiónis adiúti.
Precántes te, Deus, ut a peccátis nos ábluas et in tuis semper láudibus exsultáre concédas.

R/. Amen.
Acabados, Señor, en esta sagrada solemnidad, los oficios de nuestra servidumbre, te damos gracias y te alabamos, fortalecidos con los dones de tu misericordia.
Te suplicamos, Dios, que nos purifiques de nuestros pecados y nos concedas alegrarnos siempre en tus alabanzas.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et ómnia regis per ómnia semper sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se exponen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 461-469) y del Liber Commicus I (pp. 339-341). Los textos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo.

La traducción de las oraciones alia e illatio está tomada de Colomina Torner, Jaime, La Fe de nuestros padres. Temas de fe y vida cristiana en la misa hispanomozárabe, Instituto de Estudios Visigótico Mozárabe, Toledo 2000, pp. 109 y 52-53 respectivamente. Completuria del Domingo III de Pascua y el resto de Gómez-Chacón y Díaz Alejo, Balbino, Misal Hispano-Mozárabe (obra inédita facilitada a La Ermita en febrero de 2016).

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. Cf. Sof 3,8. N. de La Ermita.

 

 

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