La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa de san Martín, obispo

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


 

Prælegendum / Canto de entrada Is 52,13.15; Sal 111,2
Ecce intélleget puer meus, et exaltábitur et honorificábitur; et gentes multæ mirabúntur, et reges qui áudiunt de eo continébunt os suum, allelúia, allelúia. Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho; así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, aleluya, aleluya.
V/. Potens in terra erit semen eius, generátio rectórum benedicétur.
R/. Et gentes multæ mirabúntur, et reges qui áudiunt de eo continébunt os suum, allelúia, allelúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto, in sæcula sæculórum. Amen.
R/. Et gentes multæ mirabúntur, et reges qui áudiunt de eo continébunt os suum, allelúia, allelúia.
V/. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita.
R/. Asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, aleluya, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, aleluya, aleluya.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria
Iesu, Deus noster et Dómine, qui illústrem méritis Martínum confessórem atque pontíficem ita fecísti sapiéntiam custodíre, ut in glória mererétur et in iocunditáte consístere, da nobis veræ sapiéntiæ intelléctum, et sanctæ operatiónis stúdium.
Ut paupéribus prærogántes substántiam, facinórum nostrórum et evadámus vindíctam.

R/. Amen.
Jesús, Dios y Señor nuestro, que hiciste a Martín, confesor y pontífice, cuyos méritos son universalmente reconocidos, custodio de la sabiduría, de forma que mereció alcanzar la gloria y la alegría, concédenos el entendimiento de la verdadera sabiduría, y el deseo de las obras santas.
Para que, al hacer a los pobres partícipes de nuestra hacienda, nos libremos del castigo por nuestras malas acciones.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Prophetia / Profecía Eclo 51,1-4
Léctio libri Ecclesiástici.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Eclesiástico.
R/. Demos gracias a Dios.

Oratio Iesu fílii Sirach.
«Confitébor tibi, Dómine rex;
et collaudábo te Deum salvatórem meum.
Confitébor nómini tuo,
quóniam adiútor et protéctor factus es mihi
et liberásti corpus meum a perditióne,
a láqueo linguæ iníquæ
et a lábiis operántium mendácium,
et in conspéctu insurgéntium factus es mihi adiútor.
Et liberásti me,
secúndum magnitúdinem misericórdiæ et nóminis tui».

R/. Amen.

Oración de Jesús, hijo de Sira.
«Te doy gracias, Señor y Rey,
te alabo, oh Dios mi salvador,
a tu nombre doy gracias.
Porque fuiste mi protector y mi auxilio,
y libraste mi cuerpo de la perdición,
del lazo de una lengua traicionera,
de los labios que urden mentiras;
frente a mis adversarios
fuiste mi auxilio y me liberaste,
por tu inmensa misericordia y por tu nombre».

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 111,5-6.9
Beátus vir qui miserétur et cómmodat, dispónit sermónes suos in iudício, quia in ætérnum non commovébitur. Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos, porque jamás vacilará.
V/. Dispérdit, dedit paupéribus, iustítia eius manet in sæculum sæculi.
R/. Quia in ætérnum non commovébitur.
V/. Reparte limosna a los pobres; su caridad dura por siempre.
R/. Porque jamás vacilará.

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Apostolus / Apóstol 1Tim 6,11-14
Epístola Pauli apóstoli ad Timótheum prima.
R/. Deo grátias.
Primera epístola del apóstol Pablo a Timoteo.
R/. Demos gracias a Dios.
Caríssime:

Sectáre vero iustítiam, pietátem, fidem, caritátem, patiéntiam, mansuetúdinem. Certa bonum certámen fídei, apprehénde vitam ætérnam, ad quam vocátus es, et conféssus es bonam confessiónem coram multis téstibus.

Præcípio tibi coram Deo, qui vivíficat ómnia, et Christo Iesu, qui testimónium réddidit sub Póntio Piláto bonam confessiónem, ut serves mandátum sine mácula irreprehensíbile usque in advéntum Dómini nostri Iesu Christi.

 R/. Amen.

Amadísimo:

Busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna, a la que fuiste llamado y que tú profesaste noblemente delante de muchos testigos.

Delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que proclamó tan noble profesión de fe ante Poncio Pilato, te ordeno que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Mt 10,32-39
Léctio sancti Evangélii secúndum Matthæeum.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:

Dóminus noster Iesus Christus loquebátur discípulis suis dicens:
«Omnis ergo qui confitébitur me coram homínibus, confitébor et ego coram Patre meo, qui est in cælis; qui autem negáverit me coram homínibus, negábo et ego eum coram Patre meo, qui est in cælis.

Nolíte arbitrári quia vénerim míttere pacem in terram; non veni pacem míttere sed gládium. Veni enim separáre
hóminem advérsus patrem suum et fíliam advérsus matrem suam et nurum advérsus socrum suam: et inimíci hóminis doméstici eius.

Qui amat patrem aut matrem plus quam me, non est me dignus; et, qui amat fílium aut fíliam super me, non est me dignus; et, qui non áccipit crucem suam et séquitur me, non est me dignus. Qui invénerit ánimam suam, perdet illam; et, qui perdíderit ánimam suam propter me, invéniet eam».

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Nuestro Señor Jesucristo hablaba con sus discípulos y les decía:
«A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos.

No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará».

R/. Amén.

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Laudes Sal 117,28
Allelúia. Aleluya.
V/. Deus meus es tu, et confitébir tibi; Deus meus es tu, et exaltábo te.
R/. Allelúia.
V/. Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.
R/. Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Mt 10,32.39
Omnis qui me conféssus fúerit coram homínibus, dicit Dóminus, confitébor eum coram Patre meo, allelúia. A todo el que me confiese delante de los hombres, dice el Señor, le confesaré yo delante de mi Padre, aleluya.
V/.Et quicúmque perdíderit ánimam suam propter me, in vitam ætérnam invéniet eam.
R/. Coram Patre meo, allelúia.
V/. Y el que pierda su vida por mí, la ganará para la vida eterna.
R/. Delante de mi Padre, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal

Imménsum præclarúmque, et omni laude digníssimum nomen Dei Patris omnipoténtis, fratres caríssimi, suppíiciter exorémus, ut hodiérna sollémnia, quæ pro sancti ac gloriosíssimi pontíficis sui Martíni evocatiónis veneratióne suscépimus, ipse sibi commendáre dignétur.
Tribuátque, ut sicut illi hodiérno quondam die pro innúmeris abstinéntiæ vel confessiónis sue virtútibus, cælórum regna patefécit, nobis quoque pro innumerabílibus peccátis consuétam misericórdiam largiátur.

R/. Amen.

Invoquemos suplicantes, queridos hermanos, el nombre de Dios Padre omnipotente, inmenso, glorioso y dignísimo de toda alabanza, para que en la solemnidad que hoy celebramos, invocando con veneración la memoria de su santo y gloriosísimo pontífice Martín, le hallemos propicio a nuestras súplicas.
Y nos conceda que, como a él un día le abrió los reinos celestiales, por las innumerables virtudes de abstinencia y profesión cristiana, también use con nosotros de su misericordia por nuestros innumerables pecados.
R/. Amén.
Præstánte ipsíus misericórdia Dei nostri, qui in Trinitáte, unus Deus, vivit et gloriátur in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que en la Trinidad es un solo Dios y reina glorioso por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Eminentíssimum nobis, omnípotens Deus, hunc diem venerábilem, ac plena admiratióne digníssimum, sacerdótis tui Martíni tránsitus consecrávit.
Qui exútus córpore cælum quod quæsívit in ópere, invénit ex múnere; qui sæculum calcávit vítiis, regnum tuum intrávit in gáudiis, reddens tibi ánimam qualem déderas, qualem féceras ex lavácro, qualem tibi placére díxeras ex præcépto.
Qui in pubescéntis ætátis exórdio iam tibi in adolescéntia senescébat, prius se perfectióne quam professióne monstrándo, ut ante rem sanctitátis impléret, quam spéciem religiónis assúmeret.
Qui in frígore páuperem vestiéndo amóre tuo cáluit; et tibi vincébat miles aliénus et tibi militábat victor iam tuus; sic, præveniénte grátia, consciéntiam, ut nondum viderétur elótus, probarétur assúmptus.

Dignus valde cui te pro misericórdia reveláres, ut et tantum munus virtúte cognósceret, et virtus remuneráta plus crésceret, cui, cooperánte grátia tua, hoc fúerit institúere quod curáre; et per abundántem, quam per te faciébat mirabílium suórum diversitátem, magis familiáre habúerit exémplis docére, quam lítteris.
Qui in se crucis tuæ rigóre suscépto, ita tibi verus cultor assísteret, ut laudis tuæ causas vitæ méritis ampliáret; idóneus quippe, cui te per sacerdótii dignitátem Ecclésiæ spem, populórum salútem, singulárem quoque virtútem commítteres familiárem.
Qui per árduum continéntiæ fastígium, et amícum tuæ grátiæ blandiméntum, futurórum præscius nóveras in eo mentem húmilem, rem poténtem.

Hic igitur, Deus, tuum prece pópulum salvet, qui tibi plácuit ópere; iustificétque peccatóres in vita, qui iustificátus pervénit ad glóriam.
Ímpetret ut a te non puniámur a nostris, qui abs te méruit coronári de própriis.

R/. Amen.

Oh Dios omnipotente, el tránsito de tu sacerdote Martín consagró para nosotros este señalado día, tan venerable, y meritorio de plena admiración.
Él, deponiendo el vestido corporal, encontró por tu gracia lo que buscaba con sus obras.
Él pisoteó al mundo y sus vicios y entró gloriosamente en tu reino, devolviéndote su alma tal como se la habías dado tal como se la habías dejado en su bautismo, tal como dijiste que te complacía en el cumplimiento de tus preceptos.
Él, desde el inicio de su pubertad, ya se portaba como un anciano; en plena adolescencia, ya se manifestaba más en el obrar que en el decir, de forma que alcanzó la santidad antes de ingresar en la religión.
Él, al vestir al pobre que tiritaba de frío, ya se calentó en el rescoldo de tu amor; siendo soldado de otro, luchaba por ti, y así militaba en tus filas el que ya era vencedor en tu nombre.

Así, adelantándose la gracia a la conciencia, cuando todavía no había sido bautizado, daba muestras de haber sido aceptado.
Bien digno de que te revelaras a él por tu misericordia, para que conociera en su virtud un don tan grande, y la virtud premiada creciera en mayor grado.
Para él, por tu gracia, fue lo mismo instruir que cuidar pastoralmente; y por la abundante diversidad de las maravillas que por ti obraba, le resultaba más familiar enseñar con ejemplos que con literatura.
Él, asumiendo para sí todo el rigor de tu Cruz, te rindió un culto tan auténtico,
que amplió con los méritos de su vida los motivos para alabarte.
Fue por eso idóneo de que lo mostraras como familiar tuyo por la dignidad del sacerdocio y su singular virtud,
para ser esperanza de tu Iglesia y salvación de los pueblos.
Él, anduvo por las altas cumbres de la continencia, sin dejar de saborear las caricias de tu gracia, pues no en vano conoces todo y sabías de su humildad y de su fortaleza de ánimo.

Él, pues, salve a tu pueblo con su intercesión, ya que te agradó con sus obras.
Justifique a los pecadores en vida el que llegó justificado a la gloria.
Consiga que no seamos condenados por lo nuestro el que por lo suyo mereció ser coronado por ti.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos

Deus, qui mirábilis es in sanctis tuis, cuius cúltui deputátur, quidquid amícis tuis honóris impénditur, inténta oratióne te póscimus, ut hunc diem, quem sancti et incomparábilis viri Martíni illustrávit excéssio, prósperum nobis et pósteris in rebus natiónum propitiátus indúlgeas; tribuásque ut cuius veneratóres sumus, imitatóres éffici mereámur.

Hunc étiam virum, quem cælícolis adnumerándum martýribus aggregátum ætátis nostræ témpora protulérunt, iúbeas auxílium nostris ferre tempóribus.
Dúbium enim non est, quod sit martyr in cælo, qui fuit conféssor in sæculo; cum sciátur non Martínum martýrio, sed martýrium defuísse Martíno.

Orámus, Dómine, ut qui tantum pótuit tuis se æquáre virtútibus, ut vitam mórtuis rédderet, dignétur étiam defunctórum spíritus consoláre, qui potens fuit mórtuos suscitáre.
R/. Amen.

Oh Dios, que eres admirable en tus santos, pues redunda en culto tuyo todos los honores que se tributan a tus amigos, con devota oración te pedimos que este día, ilustrado por el tránsito del santo varón, incomparable Martín, sea próspero para nosotros y para los que nos sucedan en los asuntos públicos.
Concédenos propicio, que seamos imitadores del que veneramos.

Permite también que este santo varón, nacido en una época anterior a la nuestra, para ser asociado a los mártires en el cielo, preste también su auxilio a nuestro tiempo.
No hay duda de que es mártir en el cielo el que fue confesor en este mundo, pues bien sabido que no le faltó Martín al martirio, sino el martirio a Martín.

Te rogamos, Señor, que quien tanto pudo aproximarse a tu poder que devolvió la vida a los muertos, se digne también consolar las almas de los difuntos, pues tuvo poder para resucitar muertos.
R/. Amén.
 

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos, por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz

Multis coram te, Deus Pater, exsultántes in láudibus, confessóris tui Martíni hodiérno die óbitus memóriam fácimus, doctrínæ recólimus, óperum memorámus.
Qui licet totum vitæ suæ cursum gloriósa decoráverit pace, finem tamen ineffábili caritátis bono réddidit et probábilem, et illústrem, cum vicínum sui cernens términum finis, pacem inter se discordántibus restítuit cléricis; quo ad ætérnam contínuo vocatúrus hereditátem, exémplo Dómini tenéndam suis pacem discípulis commendáret.

Huius ergo viri suffrágiis, pelle a nobis, Deus, quidquid iúgulat pacem, quidquid súscitat litem, quidquid dívidit unitátem; et dona ut eídem consórtes simus in præmio, cuius hic dilectiónis edocémur exémplo.
R/. Amen.

Con alegría jubilosa, Dios Padre, celebramos hoy la memoria del óbito de tu confesor Martín, recordamos su doctrina, rememoramos sus obras.
Él, aunque durante todo el curso de su vida, se adornó con una paz gloriosa, al final de ella, por el inefable bien de la caridad, la hizo más venerada y más ilustre, cuando viendo ya cercano el fin de sus días, restituyó la paz a unos clérigos que mantenían discordias entre ellos; y al ser de inmediato llamado a la herencia eterna, a ejemplo del Señor, encomendó la paz a sus discípulos.
Con la ayuda de este varón, aparta, Dios, de nosotros todo lo que deteriora la paz, lo que suscita pleitos, lo que rompe la unidad, y concédenos que participemos con él en el premio, como somos adoctrinados por el ejemplo de su amor.
R/. Amén.
Quia tu es pax vera nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres nuestra paz verdadera caridad indivisible; tú que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias

Dignum et iustum est, vere æquum et iustum est, nos tibi grátias ágere, Dómine, sancte Pater, ætérnæ omnípotens Deus, in depositiónis anniversária commemoratióne sancti Martíni epíscopi et confessóris tui.
Quem pro pietáte tua et servitúte sua tam beátum labóre, quam múnere inter sanctórum ómnium florentíssimas legiónes ac felicíssimos mártyrum choros, et illústres eminéntium seniórum cáthedras, dextri órdinis locum tenére confídimus.
Quia bona arbor bonos fructus facit, et bonus homo de bono thesáuro cordis sui bona profert; cumque in eódem evangélio ipse docúeris:
«Ex frúctibus eórum cognoscétis eos».

Hunc ergo inter iustos iuste numerándum testántur facta per sæculum, signa post tránsitum, ópera dum vixit, mirabília post recéssit; cum præsértim ad unum sanctitátis culmen divérsos mittat ascénsus.
Non una est virtútum via, quæ glóriæ tuæ ducit ad regnum.
Quid enim minus est crucem ferre per témpora, quam mortem subíre per vúlnera?
Quid inférius est mundum víncere, quam gládium non timére?
Cum plus luctáminis hábeat diutúrnitas crucifíxi, quam celéritas interémpti.
Quid superéminet afféctus matúrius consummátus, quam diútius custodítus?

Non distat propter te mortificátus a mórtuo, cum in utróque sit gloriósum, et abúti velle quod pláceat, et uti nolle quod líceat.
Pugnam sustinére sine deféctu, an corónam rápere sine metu?
Propósitum non mutáre sub spátio, an implére desidérium sub moménto?

Par est, ut crédimus, illécebris non acquiéscere per rigórem, quam supplíciis non cédere per dolórem.
Ubi æquális in dilectióne ánimus est, percússor deest fídei, non conféssor.
Vóluit triumpháre dum mílitat, qui militáre non déstitit dum consúmmat.
Inter carnáles pœnas et spiritáles insídias, laboriósius est hostem occúltum superáre, quam públicum, quia non fit lévius speráre semper quem cáveas, quam non formidáre quem vídeas; iúgiter in procínctu providére cautélam, quam fórtiter in congréssu serváre constántiam.
Non ínterest in angústia vívere servitúrum, aut in pœna defícere feriéndum; cotídie declináre quod decípiat, aut cum compéndio ambíre quod fíniat.

Postrémo in agóne mártyrum ad destruéndam fidem, hoc semper propónitur quod hórreat; hic semper quod deléctat.
Ibi torménta terróri, hic étiam blandiménta discrímini.
Ibi homo nítitur expugnáre per amára; hic diábolus illaquáre per dúlcia.
Ibi mors securitátem præstat; hic secúritas mortem facit.
Ibi aliénæ iræ impíetas; hic própriæ natúræ mobílitas inimíca est.

Sed in his ómnibus nihil sibi sine adiutório tuo árroget humána fragílitas.
Tuis munéribus debet unusquísque deputáre quod vicit, quia tuis víribus portávit, utérque quod pértulit.
Horum tu verus árbiter, Deus, quos propter te nos súpplices tui quæsumus, ut sicut illi tibi accépti, ita nos illis mereámur esse suscépti.
De quibus hoc nobis súfficit crédere, quod una amóris tui causa per divérsa mérita, discréto vel fine vel témpore, felíciter afflícti, veráciter probáti, poténter præditi, cleménter assúmpti, et æquáliter sint beáti.
Per ipsum cui mérito omnes Ángeli et Archángeli non cessant clamáre cotídie una voce dicéntes:

Es digno y justo, verdaderamente equitativo y santo, que te demos gracias, Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, en la conmemoración anual del óbito de San Martín, tu obispo y confesor.
Quien por tu piedad y su disponibilidad, tan dichoso por su trabajo como por su premio, confiamos que ocupa un lugar a tu derecha, entre las floridas legiones de todos los santos, los felices coros de los mártires, y las ilustres cátedras de los ancianos más prominentes.
Porque el buen árbol produce buenos frutos, y el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca buenas cosas, como dices tú mismo en el Evangelio:
«Los conoceréis por sus frutos».

Y que éste ha de ser justamente contado entre los justos lo atestiguan sus hechos en el mundo, sus milagros después de la muerte, sus obras mientras vivió, sus maravillas después que se apartó de entre nosotros; sobre todo porque hay muchos caminos para alcanzar la única cima de la santidad.
No es único el camino de virtudes que lleva a la gloria de tu reino.
¿Por qué ha de ser de menor importancia llevar la cruz a lo largo del tiempo que sufrir la muerte por heridas?
¿Por qué va a ser menos vencer al mundo que no temer la espada?
Pues hay más lucha en la prolongación del tormento que sufre por el crucificado, que en la rapidez de la muerte violenta.
Qué vale más, ¿el afecto que se consume rápidamente, o el que se consume durante mucho tiempo?
Cuando es por causa tuya, no está lejos el mortificado del muerto.

Porque en los dos casos resulta glorioso lo mismo destruir lo que nos agrada que no querer usar lo que nos es lícito.
¿Qué es mejor, mantener la lucha sin fallos, o alcanzar la corona sin miedo?
¿No mudar las decisiones a través del tiempo, o alcanzar lo que se desea en un momento?

Es igual, así lo creemos, no asentir a las tentaciones por las dificultades, que no ceder ante los suplicios por el dolor.
Donde es igual el ánimo en el amor, lo que le falta a la fe es el verdugo, no el confesor.
Quiso triunfar en el servicio el que no abandona el servicio hasta que lo acaba.
Entre las penas del cuerpo y las asechanzas contra el alma, es más dificultoso vencer al enemigo oculto que al manifiesto, porque no es siempre más fácil esperar lo que temes, que no temblar ante lo que estás viendo, mantener la guardia constante cuando se espera el combate, que mantener la constancia con valentía cuando se ha trabado la lucha.
No hay diferencia entre vivir en la angustia de fallar en el servicio y fallar en el tormento cuando llega el momento crucial; apartarse cada día de lo engañoso, o abrazar de una vez lo que acaba con nosotros.

Por último, en la lucha con los mártires para destruir su fe, siempre se les propone lo que de suyo causa horror, mientras al confesor se le pone delante lo que le deleita.
Allí se presentan los tormentos para inducir al temor, aquí las caricias, para elección.
Allí el hombre se afirma en su lucha a través de la amargura, aquí el diablo pone sus lazos por lo agradable.
Allí la muerte da seguridad, aquí la seguridad engendra muerte.
Allí es la enemiga la perversidad de la ira ajena, aquí la inconstancia de la propia naturaleza.

Pero en todo esto, nada debe atribuirse a la humana fragilidad, si no cuenta con tu apoyo.
A tus dones debe cada uno atribuir sus victorias, pues por tu fuerza ha podido cada uno soportar lo que ha sufrido.
Tú, Dios, eres el verdadero árbitro en estos combates, y por ellos nosotros te suplicamos que, como ellos te fueron aceptos, nosotros alcancemos que ellos nos reciban.
Basta que creamos acerca de ellos, que por la única causa de tu amor, a través de méritos diversos, con distinto fin en el tiempo, felizmente afligidos, probados en la adversidad, bien dotados de fuerza, han sido recibidos con clemencia, para ser igualmente dichosos.
Por aquel a quien todos los Ángeles y Arcángeles no cesan de aclamar cada día, diciendo a una voz:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus

Vere sanctus, vere benedíctus Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus, qui solus serviéntium sibi et primordia cónsecrat, et fines glorificántes exórnat.
Qui illórum comméndat éxitum signis, quorum vitam ambítio exornáverit sanctitátis; quique huius confessóris sui ita est glorificátus in ópere, ut non paterétur eum confúndi inimícis in porta loquéntem.

Hic quippe vir, cuius mundo vita in testimónium, discípulis éxstitit in exémplum, vidit éminus se obviánte consístere adversárium, quem et apértis oráculis exprobávit, quo se contínuo in sinu Ábrahæ récipi verídica inspectióne præscívit.
Hunc tunc, Deus summe, coram te pro nostris facinóribus intercessórem státue, quem dono grátiæ tuæ et vita illústrem, et mortis interminatióne constituísti insígnem.

Per Christum Dóminum ac Redemptórem ætérnum.

Verdaderamente es santo, verdaderamente bendito, nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Él solo consagra los principios de los que te sirven, y los corona de gloria.
Él confirma con señales el triunfo de los que en vida adornó con el deseo de la santidad.
Él ha glorificado en sus obras a este su confesor, y no permitió que fuera confundido, cuando hablaba en la puerta a los enemigos.

Este hombre, cuya vida es testimonio para el mundo, y fue ejemplo para sus discípulos, vio de lejos cómo le salía al encuentro el adversario, y le reprendió claramente, y con ello supo con toda certeza, que había de ser recibido él en el seno de Abrahán.
Ponlo, Señor, en tu presencia, como intercesor por nuestras malas acciones, tú que por el don de la gracia lo hiciste famoso mientras vivía, y santificaste su memoria gloriosa en el trance de la muerte.

Por Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación

Pláceat tibi, Dómine, quod offérimus, et sanctífica quæ tibi sanctificánda litámus; ut in hoc die, quo beatíssimus præsul Martínus glorióso transitiónis evocátus est óbitu, donétur a te nobis ómnibus indulgéntia peccatórum.
R/.
Amen.

Que te agrade, Señor, lo que ofrecemos y santifiques lo que ponemos en tu altar para ser santificado para que en este día, en el que san Martín, obispo, fue llamado al cielo en tránsito glorioso, todos nosotros recibamos de ti el perdón de los pecados.
R/. Amén.
Præsta, Pater ingénite, per Unigénitum tuum, Dóminum nostrum Iesum Christum, per quem tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédenoslo, Padre sin principio, por tu Unigénito, Jesucristo, nuestro Señor, por quien creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Deus, qui ánimam viri sancti ac confessóris tui Martíni, solúta carnáli compáge, cælésti collocásti in réquie, ut tuórum consors exsísteret angelórum, qui vita calcáverat mundum; essétque paradísi possésor, qui erémi exstíterat habitátor; haberétque cæléstis glóriam vitæ, qui increpáto diábolo triumpháverat in morte.
Tu nos prædícti viri óbitus memóriam celebrántes, actu placábiles, cogitatióne fácito esse felíces; quo nec ópere, nec cogitatióne sordéntes, et corde, et lingua proclamémus ad te, ita dicéntes:
Dios que llevaste al descanso celestial el alma de tu santo Confesor Martín, al disolverse su carnalidad, para que fuera compañero de tus santos ángeles, el que en su vida había puesto al mundo bajo sus pies, y fuera posesor del paraíso el que había sido morador del desierto, y alcanzara la gloria de la vida celestial, el que había triunfado en su muerte, tras imprecar al diablo.
Haznos felices de pensamientos y aceptos por nuestras obras, a los que celebramos la memoria de la muerte de tal varón.
Así, sin mancha alguna de obra ni de pensamiento, de corazón y con la lengua, te invoquemos, diciendo:

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Benedictio / Bendición
Christus Dóminus, qui per confessórem suum Martínum pacem discordánti restaurávit ecclésiæ, fáciat vos, eódem intercedénte, omni peccáto carére.
R/.
Amen.
Cristo, el Señor, que por su confesor Martín devolvió la paz a la Iglesia, sumida en la discordia, os haga, por su intercesión, libres de todo pecado.
R/. Amén.
Quique illum, exprobántem Zábulum, admirábili glorificávit in tránsitu, iustíficet vos própriæ vocatiónis in éxitu.
R/. Amen.
Y el que le glorificó en su tránsito admirable, por haber respondido al diablo, os justifique al acabar el desarrollo de vuestra vocación.
R/. Amén.
Ut in eius sinu post óbitum recéptos; vos gaudeátis, quo idem se récipi pátulis prædíxit oráculis.
R/. Amen.
Para que después de vuestra muerte, os alegréis de ser recibidos en el seno de Abrahán, donde él predijo abiertamente que habían de recibirle.
R/. Amén.
Ipso præstánte, qui vivit cum Deo Patre et Spíritu Sancto in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Que lo conceda aquel que vive con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva

Deus, perénnis salus, beatitúdo inestimábilis, da, quæso, ut qui ineffábili múnere tuo sancta ac beáta sumpsérunt, sancti ac beáti esse mereántur.
R/. Amen.

Dios, salud perenne, felicidad incomparable, concédenos, que los que por tu don inefable, han recibido estos manjares santos y sabrosos, merezcan ser santos y dichosos.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum II (pp. 623-632) y del Liber Commicus II. (pp. 202-204). Los textos bíblicos en español están tomados de la Sagrada Biblia, versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. BAC, Madrid 2011 y el resto de oraciones de la traducción inédita del Tomo II del Misal Hispano-Mozárabe realizada por el Rvdo. P. Balbino Gómez-Chacón y Díaz Alejo (†2006) y facilitada por uno de sus colaboradores para su difusión en La Ermita en octubre de 2015.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

 

 

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