La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa de los santos Emeterio y Celedonio, mártires

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


 

Prælegendum / Canto de entrada Ez 3,18; Jer 7,3.7; Sal 117,15
Sánguinem iustórum requíram ego, dicit Dóminus et habitábo cum eis in regno meo, allelúia, allelúia. Pediré cuentas de la sangre de los justos, dice el Señor, los acogeré en mi Reino, aleluya, aleluya.
V/. Vox lætítiæ et salútis in tabernáculis iustórum.
R/. Et habitábo cum eis in regno meo, allelúia, allelúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto, in sæcula sæculórum. Amen.
R/. Et habitábo cum eis in regno meo, allelúia, allelúia.
V/. Se oyen voces de alegría y de salvación en las tiendas de los justos.
R/. Los acogeré en mi Reino, aleluya, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Los acogeré en mi Reino.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria
Deus, qui es in sanctórum mártyrum tuórum Emetérii et Celedónii infirmitáte mirábilis, impénde misericórdiam tuam fámulis tuis; et quia humílitas serviéntium tibi semper est tentatiónum obiécta certámini, eórum méritis præmuníti, orámus, ut nobis infírmis indulgéntiam largiáris.
R/. Amen.
Dios admirable en la debilidad de tus santos mártires Emeterio y Celedonio, aplica tu misericordia a tus siervos; y como la pobreza de tus fieles está siempre expuesta al combate de las tentaciones, confiados en tus méritos te rogamos, que otorgues tu perdón a nuestra flaqueza.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómina regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Quære in Communi plurimorum Martyrum, pp. 225, 228, et 231 / Se toma del Común de varios Mártires, pp. 225, 228 y 231.

Prophetia / Profecía Sab 11,2-4; 10,17-20
Léctio libri Sapiéntiæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro de la Sabiduría.
R/. Demos gracias a Dios.
Hæc dicit Dóminus:

Sancti iter fecérunt per desérta, quæ non habitabántur,
et in locis ínviis fixérunt casas;
stetérunt contra hostes
et de inimícis se vindicavérunt.
Sitiérunt et invocavérunt te;
et data est illis aqua de petra altíssima,
et remédium sitis de lápide duro.

Réddidit sanctis mercédem labórum suórum
et dedúxit illos in via mirábili
et fuit illis in velaménto diéi
et in luce stellárum per noctem.

Tránstulit illos per mare Rubrum
et transvéxit illos per aquam nímiam;
inimícos autem illórum demérsit
et ab altitúdine abýssi edúxit illos.

Ídeo iusti tulérunt spólia impiórum
et decantavérunt, Dómine , nomen sanctum tuum
et victrícem manum tuam laudavérunt unanímiter.

R/. Amen.

Esto dice el Señor:

Los santos atravesaron un desierto inhóspito
y acamparon en parajes intransitables.
Hicieron frente a sus enemigos
y rechazaron a sus adversarios.
Tuvieron sed y te invocaron:
de una roca escarpada se les dio agua
y de una piedra dura remedio para su sed.

Dio a los fieles la recompensa por sus trabajos,
los condujo por un camino maravilloso,
fue para ellos sombra durante el día
y resplandor de estrellas por la noche.

Les abrió paso a través del mar Rojo
y los condujo a través de aguas caudalosas;
sumergió a sus enemigos
y luego los sacó a flote desde lo hondo del abismo.

Por eso los justos despojaron a los impíos,
cantaron himnos, Señor, a tu santo nombre
y celebraron a coro tu mano vencedora.

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 91,13-14.2
Sancti tui, Dómine, sicut palma florébunt; plantáti in domo tua, Dómine. El justo crecerá como la palmera, plantado en la casa del Señor.
V/. Bonum est confitéri Dómino, et psállere nómini tuo, Altíssime.
R/. Plantáti in domo tua, Dómine.
V/. Es bueno dar gracias al Señor y tañer para tu nombre, oh Altísimo.
R/. Plantado en la casa del Señor.

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Apostolus / Apóstol 2Cor 5,1-5.6-8 (2)
Epístola Pauli apóstoli ad Corínthios secúnda.
R/. Deo grátias.
Lectura de la segunda carta del Apóstol Pablo a los corintios.
R/. Demos gracias a Dios.
Fratres:

Scimus enim quóniam, si terréstris domus nostra huius tabernáculi dissolvátur, ædificatiónem ex Deo habémus domum non manufáctam, ætérnam in cælis.

Nam et in hoc ingemíscimus, habitatiónem nostram, quæ de cælo est, superíndui cupiéntes, si tamen et exspoliáti, non nudi inveniámur.

Nam et, qui sumus in tabernáculo, ingemíscimus graváti, eo quod nólumus exspoliári, sed supervestíri, ut absorbeátur, quod mortále est, a vita.

Qui autem effécit nos in hoc ipsum, ígitur et sciéntes quóniam, dum præséntes sumus in córpore, peregrinámur a Dómino; per fidem enim ambulámus et non per spéciem. Audémus autem et bonam voluntátem habémus magis peregrinári a córpore et præséntes esse ad Dóminum.

 R/. Amen.

Hermanos:

Sabemos que si se destruye esta nuestra morada terrena, tenemos un sólido edificio que viene de Dios, una morada que no ha sido construida por manos humanas, es eterna y está en los cielos.

Y, de hecho, en esta situación suspiramos anhelando ser revestidos de la morada que viene del cielo, si es que nos encuentran vestidos y no desnudos.

Pues los que vivimos en esta tienda suspiramos abrumados, por cuanto no queremos ser desvestidos sino sobrevestidos para que lo mortal sea absorbido por la vida

Y el que nos ha preparado para esto es Dios. Así pues, llenos de buen ánimo y sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, estamos desterrados lejos del Señor, caminamos en fe y no en visión. Pero estamos de buen ánimo y preferimos ser desterrados del cuerpo y vivir junto al Señor.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Mt 10,16-22
Léctio sancti Evangélii secúndum Matthæum.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo.
R/. Gloria a ti, Señor.

In illo témpore:

Dóminus noster Iesus Christus loquebátur discípulis suis dicens: «Ecce ego mitto vos sicut oves in médio lupórum; estóte ergo prudéntes sicut serpéntes et símplices sicut colúmbæ.

Cavéte autem ab homínibus; tradent enim vos in concíliis, et in synagógis suis flagellábunt vos; et ad præsides et ad reges ducémini propter me in testimónium illis et géntibus. Cum autem tradent vos, nolíte cogitáre quómodo aut quid loquámini; dábitur enim vobis in illa hora quid loquámini. Non enim vos estis, qui loquímini, sed Spíritus Patris vestri, qui lóquitur in vobis.

Tradet autem frater fratrem in mortem, et pater fílium; et insúrgent fílii in paréntes et morte eos affícient. Et éritis ódio ómnibus propter nomen meum; qui autem perseveráverit in finem, hic salvus erit».
R/. Amen.

En aquel tiempo:

Nuestro Señor Jesucristo hablaba con sus discípulos y les decía: «Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.

Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán. Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará».

R/. Amén.

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Laudes Sab 19,9 (3)
Allelúia. Aleluya.
V/. Ambulábunt sancti gaudéntes, velut agni pleni páscuæ.
R/. Allelúia.
V/. Estarán los santos gozosos, como corderos saciados.
R/. Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Is 56,5; 66,20-21
Hæc dicit Dóminus:
Dabo serviéntibus mihi nomen novum quod benedicétur super terram; et benedícent me iurántes in nómine meo, et pronuntiábunt glóriam meam in civitáte sancta Ierúsalem, allelúia.
 
V/. Addúcent fratres suos de univérsis locis, ut ófferant munus Dómino in psalmis et cánticis; et cum intúlerint mihi hóstias, sumam ex eis sacerdótes et levítas, qui adórent me et benedícant nomen meum super altáre meum.
R/. In civitáte sancta Ierúsalem, allelúia.
 

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal

Sit dies hæc nobis festa, fratres, sit sacrátum gáudium, quod cara duórum péctora fratrum, fida sibi sodalitáte coniúncta, et in cælésti tirocínii pompa felícibus armis instrúcta, et hostem vicére simul et mortem.

Nunc nobis illud par nóbile in précibus Emetérius et Celedónius suffragétur, qui sibi regnum cælórum quæsiérunt méritis tormentórum; quorum córpora, ætérnis títulis vivácis memóriæ consecráta, Calagurritána custódit ecclésia.

Et licet sacrárum passiónum monuménta non exstent, tanto tamen beatíssimis martýribus plus honóris áccidit, quod persecutóres sui maiórum virtútum prodi gesta timuérunt; in promptu est enim fidélibus æstimáre cuius fúerint passiónes illæ mériti, quas peccávit gentílitas publicári.

Non illas páginas neglegéntia pérdidit, nec casus abolévit, nec vetústas curiósa corrúpit, sed malítia persecutóris invídit.
Non est usitátum profécto, nec sollémni, ac símplici peráctum passióne martýrium, quorum prodi in pósterum a géntibus formidátur exémplum; sed pródeunt hæc erubescéntibus scríniis supréssa monuménta, et fidélis in consciéntiis posterórum fama testátur, plus quodámmodo loquens tacéndo, et siléntii sui habens testimónia maióra quam vocis.

R/. Amen.

Hermanos, sea este día festivo para nosotros, que nos llene de gozo sagrado la celebración del amor mutuo de estos dos hermanos, que, unidos en tierna familiaridad, bien pertrechados de armas de defensa y ataque cuando todavía estaban en el aprendizaje de lo celestial, vencieron simultáneamente al enemigo y a la muerte.

Aboguen ahora por nosotros, con sus preces, esta noble pareja formada por Emeterio y Celedonio, que alcanzaron el reino de los cielos por el mérito de los tormentos padecidos, cuyos cuerpos, consagrados por los perennes títulos de una vivaz memoria, guarda la Iglesia de Calahorra.

Y aunque no queden testimonios de las sagradas pasiones, bien puede colegirse la importancia de tales hechos, para la gloria de los santos mártires, del empeño que la gentilidad puso en que no se publicaran las actas que podían atestiguar la gloriosa fortaleza de los mártires.

No perdió aquellas páginas la negligencia, ni las destruyó la casualidad, ni las echó a perder la antigüedad inexorable; sino la envidiosa malicia del perseguidor.
No es usual, por cierto, que un martirio realizado por la solemne sentencia de muerte, se refiera en una narración tan sencilla, como temiendo que aquellos ejemplos se manifestaran a la posteridad; y bien que se manifiestan como documentos suprimidos de los archivos avergonzados, y lo atestigua la fiel memoria en las conciencias de la posteridad, hablando en cierto modo más, cuanto más calla, obteniendo mayores testimonios del silencio, que de la proclamación.
R/. Amén.

Per grátiam pietátis tuæ, Deus meus, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la gracia de tu amor, Dios mío, que vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Adestóte nunc, gloriosíssimi Christi testes, anniversáriis sacris rite solvéndis, et sólitæ dignatiónis intúitu inter mystéria vos dicánda miscéte.
Sedis enim vestra omne quod sacrátum est, et in omni ecclésia pátrius incolátus.

Peculiárem ergo a Christo Dómino charísmatum promériti grátiam, peculiárem nobis exhibéte tutélam, ut hic ubi fidélium éffluunt lácrimæ, et pro remédio múrmura silénda fundúntur, non diu graves incúmbant gémitus, nec suspíria iúgiter trahénda præstrídant.
Hic non longis précibus curas seclúdat ánxius, et languórem depónat infírmus; hic dæmones non totis víribus sæviant, et si quando maióre furóre se éfferunt, conflíctu minóre vincántur.

Per vos Ecclésia Dómini credéntes omnes, aut pietátis grémio ámbiat, aut fortitúdinis róbore custódiat.
R/. Amen.

Haceos ahora presentes, gloriosísimos testigos de Cristo, para celebrar ritualmente estos sagrados aniversarios, y tomad parte en los misterios que nos disponemos a dedicaros, mirándonos con el agrado a que nos tenéis acostumbrados, pues si vuestra sede está en lo más sagrado, vuestra patria es toda la Iglesia.

Y pues habéis recibido de Jesucristo una peculiar gracia de carismas, mostrad hacia nosotros vuestra tutela particular, para que aquí, donde brotan las lágrimas de los fieles, y pueden oírse esos murmullos que invocan vuestros remedios, no suenen por mucho tiempo los gemidos incontrolados, ni resuenen los suspiros que con frecuencia hemos de contener.
Deje aquí sus cuidados el inquieto, sin necesidad de largas súplicas, y el enfermo deponga sus males; no se ceben aquí los demonios con toda su fuerza, y si alguna vez se muestran con mayor furor, sean vencidos con menos lucha.

Por vosotros, la Iglesia del Señor, ampare en el regazo de su piedad a todos los creyentes, y los guarde con el vigor de la fortaleza.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Suscípite, gloriosíssimi mártyres sancti, offeréntium nómina sancto altário recitáta, et horum devotiónem áuribus divínæ pietátis ingérite, atque pro eísdem afféctu intensíssimo Trinitátis omnipoténtiam imploráte; ut nómina suórum coram altário recensíta, vivéntium ínserat libro septem signáculis præsignáto, eorúmque oblatiónem plácida serenitáte respíciens, ratam acceptámque suscípiat, pausántium ánimas réquies perpétua téneat, offeréntes ex frúctibus præsénti largitáte multíplicet, et in futúro ætérna eos remuneratióne perlústret.
R/. Amen.
Acoged, gloriosísimos mártires santos, los nombres de los oferentes recitados en el santo altar, y haced llegar su devoción a los oídos de la piedad divina, implorando por ellos con intenso afecto, la omnipotencia de la Trinidad; para que los nombres de los suyos, recordados delante del altar, sean inscritos en el libro de los que viven, cerrado con siete sellos, y mirando su oblación con plácida serenidad, la reciba como válida y aceptable: un descanso eterno vean las almas de los que ya murieron, enriquezca a los oferentes con frutos abundantes, y en el futuro les haga brillar en la eterna remuneración.
R/. Amén.
Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos, por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Pax supérna quæ exsúperas omnem sensum; pax quæ emíssa de excélsis pacificásti cuncta in terris et in cælis; discordántium rémove furórem, dissidéntium repélle rancórem, insidiántium distúrba cogitatiónem; atque ita omnes in una cóntrahe pace, ut omni sopíto rixárum stímulo, digne se intérserant sollemnitátis præséntis gáudio, crudámque simultátis crápulam dolúmve reminiscéndo, ita hórreant erubescéndo, ne répetant iterándo.
Quátenus paci tuæ pérpetim inhæréndo, in te, qui es finis et pax ómnium, permáneant perénniter habitándo.

R/. Amen.
P az celestial que sobrepasas todo sentido, pues que enviada desde el cielo, pacificaste todo en cielo y tierra: aparta el furor de los disconformes, aleja el rencor de los disidentes, confunde los pensamientos de los insidiosos, y de tal manera trae a todos a la unidad de una sola paz, que todos, adormecido el estímulo de la discordia, se entremezclen dignamente en el gozo de la presente solemnidad y recordando la sangrante borrachera de la enemistad encubierta y sus engaños, lo aborrezcan tan llenos de vergüenza, que no incurran en su repetición, de forma que, adhiriéndose perfectamente a tu paz, permanezcan habitando perpetuamente en ti, que eres el fin y la paz de todos.
R/. Amén.
Per te, qui es vera pax et perpétua cáritas, Deus noster, et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por ti, que eres la paz verdadera y la caridad perpetua, Dios nuestro, que reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias

Dignum et iustum est, omnípotens Deus noster, nos tibi grátias ágere, et Iesu Christo Fílio tuo Dómino nostro; pro cuius gloriósa confessióne beatíssimi mártyres Emetérius et Celedónius, relíctis felíciter infelícibus castris, ad nova prœlia repénte convérsi sunt; quos nec primæva ætáte fides insinuáta perdócuit, nec divinórum virtus óperum, nec sacrárum cognítio litterárum, sed a te nutu ábdito inspirátus martýrii ardor accéndit.
Déserunt áquilas, vexílla convértunt proíciunt pila, signa destítuunt, et ad cæléstem procínctum, quem prius non nóverant, incitántur.
Primórdia in términis pronunt, et quod est finis incípiunt; inítiis suis perfectiónis summam rápiunt, et fidem martýrii auspicántur.

O vere mílites Dei, quibus potíssimum visum est ictum excípere quam feríre; sánguinem consecráre, dum fúnditur; ánimam serváre, dum pérditur; pectus protégere, dum nudátur; cónsequi gáudia per dolórem; victóriam paráre per mortem.
Vobis ad ista veniéntibus ille cæléstis milítiæ princeps a quo Iesu Nave est confirmátus, occúrrit; non ánimo sequéndus trépido, nec visu addubitándus incérto; sed agnitióne clarus et nullíus metu pavóris adorándus; nec interrogándus vobis osténditur, sed credéndus.

Mérito tam cito, mérito tam fórtiter triumphástis; nunquam enim occúmbit victus, qui sic procédit armátus.
Stupet hic súbito hebes et bruta gentílitas ad novas ácies veterános mílites advenísse.
Mutáta stipéndia et sacraménta convérsa, incúsat mutátam fidem fidélis infidelitáte perfídia; versat se váriis in divérsa consíliis, héroas Dei promíssis primum aggressúra, post pœnis.
Fervet gémino felle accénsa vis iúdicis; gemunt sæpius repetíta supplícia, et redúcta sénsuum ipsórum excruciábili dilatatióne torménta.
Ingeniósæ peccántium pœnæ, et recrudescéntium cicatrícium sensim semper rescíssa vestígia.
Divísa per moménta cruciátus, et míseræ neces artifícii languóre lentátæ.
Strídula catenárum ónera, cæci cárceris.
Profúndum pædórem, excogitáta acúminum straménta, et indormitabílium vexatiónum inquiétam quietem; nihil non cruéntum in mártyres pótuit inférre, qui suam sævítiam púduit publicáre; quia novórum mártyrum virtus sollemnitáte confessiónis excéssit fúriam persequéntis.

Quamvis autem cauta versútia memóriam monimentórum tentáret abolére, non pótuit tamen cuncta subtráhere, fraudántur annália, mirabília perséverant; deléntur páginæ, mansére virtútes.
Servávit fides maióra quam pérdidit; síquidem post decúrsas ómnium conflíctuum quæstiónes, cum per últimam senténtiam duceréntur, tantum videbántur persecutóribus ad supplícium, quantum martýribus ad triúmphum.
In conspéctu ómnium, ánnulum atque orárium suum ad cælum subvehéndum misérunt.
Suscipiúntur obsequénte flatu in favóris divíni testimónio fidélium pígnora ferculórum.
Raréscunt diu sequéntibus óculis stupefácta mirácula, et evanescénte iam summi áeris spátio, fraudátur inspéctio destitúta.
Intrant astrórum secréta dignánter suscipiénda donária, non prætio æstimánda, sed mérito.
Ánnulus profert fídei signum, orárium confessiónis indícium.
Martýrii múnera utróque testáta; illud oris, hoc cordis, quia iuxta divínam senténtiam, et in corde fides est, et in ore conféssio.

Hæc circa mártyres nostros dignatiónis divínæ fuére princípia, sed nunc manent æternúmque manébunt potióra præmia consecúta.

Cui mérito omnes Ángeli et Archángeli non cessant clamáre cotídie una voce dicéntes:

Es digno y justo, omnipotente Dios nuestro, que te demos gracias, a ti y a Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, por cuya gloriosa confesión, los santos mártires Emeterio y Celedonio, abandonando felizmente los duros campamentos, se volvieron de pronto a nuevos combates, a los cuales no les movió la fe insinuada en sus primeros años, ni la fuerza de los prodigios divinos, ni el conocimiento de las sagradas letras, sino que los inflamó el ardor del martirio, inspirado por ti con señal invisible.
Abandonaron las águilas, cambian las banderas, arrojan las jabalinas, no acatan los estandartes, y son estimulados a la inminente batalla celestial que antes no conocían.
Ponen los principios al servicio del fin y empiezan por el final, alcanzan en sus inicios la suma perfección, y hacen sus primeras armas en la fe con el martirio.

Perfectos soldados de Dios que estimaban de mayor valentía ser heridos que herir, ver traspasado su propio cuerpo con las heridas inferidas por el enemigo, consagrar la sangre que derraman, ganar la vida que pierden, descubrir el pecho en vez de protegerlo, conseguir los gozos por el dolor, preparar la victoria por la muerte.
Cuando todo esto se os viene encima recibís la visita de aquel príncipe de la milicia celestial que confortó a Josué, no con visión incierta, que pudiera inclinar a la duda, sino de manera clara y comprobable, no imponiendo la adoración con ningún genero de pavor, no para que le interroguéis, sino para que le creáis.

Con razón triunfasteis tan rápidamente y de manera tan valiente, porque nunca sucumbirá vencido quien con tales armas avanza.
De repente los gentiles tardos y brutales, ven estupefactos, cómo llegan los soldados veteranos a las nuevas lides, cambiando la soldada y con un nuevo sentido de los juramentos.
Acusa de infidelidad la infiel perfidia a la fe nueva que se vuelve a lo contrario por mejores consejos, como una heroína que ha de aceptar primero las promesas de Dios y luego los tormentos.
Arde la violencia del juez encendida por una doble amargura: primero los suplicios tantas veces repetidos, y luego los mismos tormentos reducidos en su intensidad, por la torturante extenuación de los mismos sentidos.
Inventan los torturadores tormentos ingeniosos, se abren una y otra vez las cicatrices.
Son distintos en cada momento los tormentos y se retrasa la terrible muerte por la fatiga del artificio.
El peso rechinante de las cadenas, la profunda hediondez de la oscura cárcel, el rebuscado pavimento punzante, y el inquieto descanso de las vejaciones que impiden el dormitar, ninguna crueldad deja de aplicar a los mártires, el que tuvo vergüenza de publicar su servicio; porque la fuerza de los nuevos mártires sobrepujó en la solemnidad de su profesión la furia de sus perseguidores.

Y aunque la cauta astucia intentó suprimir la memoria de los documentos, no pudo, sin embargo, sustraer todo.
Se cometen fraudes en los anales, pero las maravillas permanecen, se borran las páginas, pero quedan las virtudes.
Guardó la fe mayores cosas que las que perdió, pues después de las cuestiones tratadas en todos los conflictos, cuando por la sentencia definitiva eran llevados al martirio, tanto parecían los perseguidores ir al suplicio, cuanto los mártires al triunfo.
En presencia de todos, enviaron al cielo su anillo y su pañuelo, son llevados por una ráfaga de viento obediente en testimonio del divino poder, como prenda que los fieles llevasen en bandeja.
Van por mucho tiempo perdiéndose de vista a los ojos que los siguen estupefactos, y ya en el espacio evanescente de la alta atmósfera, escapan a cualquier seguimiento.
Penetran los secretos de los astros los dones que dignamente han de ser recibidos, no estimados por el precio, sino por el mérito.
El anillo lleva consigo el signo de la fidelidad, el pañuelo una señal de confesión, uno y otro manifiestan los dones del martirio: aquél de la boca, éste del corazón, porque, según la divina sentencia, la fe está en el corazón y la confesión en la boca.

Estos fueron los principios de complacencia divina hacia nuestros mártires, pero permanecen ahora y permanecerán eternamente, los mejores premios alcanzados.

Con toda razón, alaban a Dios los Ángeles y los Arcángeles, diciendo sin cesar:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere benedíctus et sanctus es, Dómine Deus noster, propitiátio fidélium, et redémptio animárum.
Tu enim sanctus ómnia sanctíficas, et sanctificáta ad te convérsa perlústras.
Quem recte et vere totíus cæli milítia conclámat Sanctum, cuiúsque incorrúptum ut sancti simus, habémus præcéptum.

Unde nos tibi, rerum cónditor, quámlibet impúris offerámus hóstiam méritis ad instar tui córporis et sánguinis, in tuórum tamen gémino mártyrum festo précibus deprecámur imménsis, ut ad tuórum sanctificatiónem servórum plácido et seréno intúitu tuum mereámur cum benedictióne respéctum.

Christe Dómine ac Redémptor ætérne.

Eres verdaderamente bendito y verdaderamente santo, Señor Dios nuestro, propiciación de los fieles y redención de las almas.
Porque tú, santo, santificas todo y das mayor gloria a lo santificado que se vuelve a ti, a quien perfecta y verdaderamente toda la milicia del cielo te aclama santo, de quien tenemos el precepto inmutable de que seamos santos.

Por eso, fundador de las cosas, aunque tengamos méritos escasos para ofrecerte esta hostia, a la manera de tu cuerpo y de tu sangre, en la doble fiesta de tus mártires, te suplicamos con gran encarecimiento, que santifiques a tus siervos con tu bendición, y la mirada plácida y serena de tu rostro.

Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Intuére propítius, summe, clementíssime Deus, et de illa æthéreæ arcis quadrifórmis máchinæ sede hæc libatiónum múnera vúltibus atténde serénis, geminúmque sanctórum mártyrum tuórum Emetérii et Celedónii sacrifícium récolens et triúmphum, hæc, quæ in eórum ánnuo natáli litántur, sólita benignitáte sanctífica.

Sit confórmis in proprietáte nóminum córporis et sánguinis Iesu Christi Dómini nostri plácita acceptáque libátio; ut quisque devotiónis ausu esum ex his potúmve libáverit, séntiat promeruísse dignus custódiam, lánguidus medélam, contrítus consolatiónem síbimet impertítam.
R/.
Amen.

M ira propicio, Dios altísimo y lleno de clemencia, desde tu trono del celestial alcázar, de construcción cuadriforme, y atiende con rostro sereno estos dones de libación, y recordando el sacrificio y el triunfo de Emeterio y Celedonio, tus santos mártires, santifica con la benignidad a que nos tienes acostumbrados, esto que ahora te ofrecemos en su fiesta anual.

Coincida en su pleno significado con la plácida y acepta libación del cuerpo y de la sangre de Jesucristo, nuestro Señor, de forma que los que con devoto atrevimiento los gustemos en comida y bebida, sintamos que hemos tomado seguridad, si somos dignos, medicina, si estamos enfermos, consuelo, si estamos contritos.
R/. Amén.

Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Ecce carórum fratrum sacra sollémnia celebrántes, te Deum pietátis intentióne rogámus, ut quorum conditióne córporum Íberam dédicas terram, eórum précibus in pace omnem tuo sánguine redémptam tueáris Ecclésiam; quo, eísdem suffragántibus, a te promereámur audíri, a quo præcéptum suscépimus exorándi, ut dicámus: Aquí nos tienes, Señor, celebrando la sagrada solemnidad de estos queridos hermanos, te rogamos con toda la intensidad de nuestra devoción; que como por su sepulcro consagraste la ribera del Ebro, por sus preces mantengas en paz a toda la Iglesia, redimida con toda tu sangre, así siendo ellos nuestros abogados, merezcamos ser escuchados por ti, de quien recibimos el precepto de orar, cuando decimos:

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Benedictio / Bendición
Omnípotens Deus, ad quem beatíssimi Emetérius et Celedónius mártyres ob confessiónis fideíque signáculum orárium atque ánnulum cælis subvehénda mis´rrunt, consérvet vos utróque múnere gratiárum.
R/. Amen.
Dios omnipotente, a quien los santos mártires Emeterio y Celedonio enviaron su anillo y su pañuelo, remitidos al cielo, como señal de confesión y de fe, os conserve en la gracia de uno y otro don.
R/. Amén.
Ut per eos et fídei et confessiónis virtúte polléntes, ætérni cæléstis pátriæ habeámini cives, quorum hódie géminum festum celebrátis ovántes.
R/. Amen.
Para que por su mediación, sobresaliente en las virtudes de la fe y de la confesión, seáis considerados eternos ciudadanos de la patria celestial, todos los que hoy celebramos su fiesta con triunfal alegría.
R/. Amén.
Quo sicut alúmna plebs de eórum gémina susceptióne córporum gratulátur, sic tota Ecclésia eórum se tuéri ac deféndi patrocíniis gratulémur.
R/. Amen.
Con ello, como este pueblo presente, se congratula de tener sus cuerpos hermanos, así toda la Iglesia se regocije de estar protegida y defendida por su patrocinio.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva

Grátias tibi Dómine, tuis donis repléti, reférimus, tuámque misericórdiam súpplices implorámus suffrágiis mártyrum tuórum Emetérii et Celedónii, ut tua nos grátia a malis ómnibus poténter erípiat, et in tuis semper láudibus exsultáre concédat.
R/. Amen.

Te damos gracias, Señor, colmados como estamos de tus dones, implorando tu misericordia con la ayuda de tus mártires Emeterio y Celedonio; para que tu gracia nos aparte de todos los males, y nos conceda gozarnos siempre en tus alabanzas.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum II (pp. 306-315) y del Liber Commicus II  (pp. 107; 225-227, 228-230, 231-233). Los textos bíblicos en español están tomados de la Sagrada Biblia, versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. BAC, Madrid 2011. Traducción de la eucología: Balbino Gómez-Chacón y Díaz Alejo, Misal Hispano-Mozárabe. Tomo II, traducción inédita facilitada en octubre de 2015 por un colaborador del P. Balbino para su publicación en La Ermita.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. 2Cor 5,1-5a.6-8. N. de La Ermita.

3. Cf. Sab 19,9. Ver laudes de la misa de la fiesta de los santos Fructuoso, Augurio y Eulogio, mártires, donde el Liber Commicus, (p. 92) no indica reseña bíblica. N. de La Ermita.

 

 

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