La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa de san Bartolomé, apóstol

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


 

Prælegendum / Canto de entrada Sal 20,6.5
Glóriam et magnum decórem impónes super eum, allelúia; et dabis eum in benedictiónem, in sæculum sæculi, allelúia. Lo has vestido de honor y majestad, aleluya, le concedes bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.
V/. Vitam pétiit a te, tribuísti ei longitúdinem diérum in ætérnum.
R/. In sæculum sæculi, allelúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
R/. In sæculum sæculi, allelúia.
V/. Te pidió vida y se la has concedido, años que se prolongan sin término.
R/. Le concedes bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Le concedes bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria

Ætérnum tuæ virtútis nomen, omnípotens Deus, orámus, ut nos mártyris tui Bartholomæi apóstoli, et ómnium Sanctórum méritis sócios fide pares, devotióne strénuos, passióne consímiles, et in resurrectióne felícium fácias coæquári.
R/. Amen.

Dios todopoderoso, invocamos tu nombre eterno, para que por los méritos de tu mártir el apóstol Bartolomé, y los de todos los santos, nos asocies a ellos en la fe, nos iguales en la dedicación, perfecciones nuestra fortaleza para soportar las penas y nos hagas partícipes de su feliz resurrección.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Omnia ut in festo sancti Clementis, papæ et martyris, pp. 40-42, exceptum Psallendum
Todo como en la festividad de san Clemente, papa y mártir, pp.
40-42, excepto el Psallendum

Prophetia / Profecía Sab 4,7-15
Léctio libri Sapiéntiæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro de la Sabiduría.
R/. Demos gracias a Dios.
Fili:

Iustus autem, si morte præoccupátus fúerit,
in refrigério erit.
Senéctus enim venerábilis, non quæ est diutúrna,
neque annórum número computátur;
cani autem sunt sensus hóminis,
et ætas senectútis vita immaculáta.

Placens Deo factus est diléctus
et vivens inter peccatóres translátus est;
raptus est, ne malítia mutáret intelléctum eius,
aut ne fíctio decíperet ánimam illíus.
Fascinátio enim nugacitátis obscúrat bona,
et inconstántia concupiscéntiæ transvértit sensum sine malítia.

Consummátus in brevi
explévit témpora multa;
plácita enim erat Deo ánima illíus,
propter hoc properávit edúcere illum de médio iniquitátis.

Pópuli autem vidéntes et non intellegéntes,
nec ponéntes in præcórdiis tália,
quóniam grátia et misericórdia est in eléctis eius,
et visitátio in sanctis illíus.

R/. Amen.

Hijo:

El justo, aunque muera prematuramente, tendrá descanso.
Una vejez venerable no son los muchos días,
ni se mide por el número de años,
pues las canas del hombre son la prudencia
y la edad avanzada, una vida intachable.

Agradó a Dios y Dios lo amó,
vivía entre pecadores y Dios se lo llevó.
Lo arrebató para que la maldad
no pervirtiera su inteligencia,
ni la perfidia sedujera su alma.
Pues la fascinación del mal oscurece el bien
y el vértigo de la pasión pervierte una mente sin malicia.

Maduró en poco tiempo,
cumplió muchos años.
Como su vida era grata a Dios,
se apresuró a sacarlo de la maldad.

La gente lo ve y no lo comprende,
ni les cabe esto en la cabeza:
la gracia y la misericordia son para sus elegidos
y la protección para sus devotos.

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 36,30-31
Os iusti meditábitur sapiéntiam, et lingua eius loquétur iudícium. La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho.
V/. Lex Dei eius in corde ipsíus, et non supplantabúntur gressus eius.
R/. Et lingua eius loquétur iudícium.
V/. Porque lleva en su corazón la ley de su Dios, y sus pasos no vacilan.
R/. Su lengua explica el derecho.

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Apostolus / Apóstol 2Tim 2,1-10
Epístola Pauli apóstoli ad Timótheum secúnda.
R/. Deo grátias.
Lectura de la segunda carta del Apóstol Pablo a Timoteo.
R/. Demos gracias a Dios.
Caríssime:

Confortáre in grátia, quæ est in Christo Iesu; et quæ audísti a me per multos testes, hæc comménda fidélibus homínibus, qui idónei erunt et álios docére.

Collabóra sicut bonus miles Christi Iesu. Nemo mílitans ímplicat se sæculi negótiis, ut ei pláceat, qui eum elégit; si autem certat quis agóne, non coronátur nisi legítime certáverit.
Laborántem agrícolam opórtet primum de frúctibus accípere.  Intéllege, quæ dico; dabit enim tibi Dóminus in ómnibus intelléctum.

Memor esto Iesum Christum resuscitátum esse a mórtuis, ex sémine David, secúndum evangélium meum, in quo labóro usque ad víncula quasi male óperans; sed verbum Dei non est alligátum. Ídeo ómnia sustíneo propter eléctos, ut et ipsi salútem consequántur, quæ est in Christo Iesu cum glória ætérna.

 R/. Amen.

Amadísimo:

Hazte fuerte en la gracia de Cristo Jesús, y lo que has oído de mí, a través de muchos testigos, esto mismo confíalo a hombres fieles, capaces, a su vez, de enseñar a otros.

Toma parte en los padecimientos como buen soldado de Cristo Jesús. Nadie, mientras sirve en el ejército, se enreda en las normales ocupaciones de la vida; así agrada al que lo alistó en sus filas. Tampoco el atleta recibe la corona si no lucha conforme a las reglas. El labrador que se afana con fatiga tiene que ser el primero en participar de los frutos. Reflexiona lo que digo, pues el Señor te dará inteligencia para que lo comprendas todo.

Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David, según mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y la gloria eterna en Cristo Jesús.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Jn 12, 24-26; 13,16-17.20; 14,6.12-13; Lc 8, 22.26.27 (2)
Léctio sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti, Señor.
Factum est autem in una diérum, et ascéndit Iesus in navem et discípuli eius, et ait ad illos: «Transfretémus trans stagnum». Et ascendérunt.

Enavigavérunt autem ad regiónem Gergesenórum, et cum egréssus esset ad terram dixit Iesus: «Amen, amen dico vobis: Nisi granum fruménti cadens in terram mórtuum fúerit, ipsum solum manet; si autem mórtuum fúerit, multum fructum affert. Qui amat ánimam suam, perdit eam; et, qui odit ánimam suam in hoc mundo, in vitam ætérnam custódiet eam. Si quis mihi minístrat, me sequátur, et ubi sum ego, illic et miníster meus erit; si quis mihi ministráverit, honorificábit eum Pater.

Amen, amen dico vobis: Non est servus maior dómino suo, neque apóstolus maior eo, qui misit illum. Si hæc scitis, beáti estis, si fácitis ea.

Amen, amen dico vobis: Qui áccipit, si quem mísero, me áccipit; qui autem me áccipit, áccipit eum, qui me misit.

Nemo venit ad Patrem nisi per me. Qui credit in me, ópera, quæ ego fácio, et ipse fáciet et maióra horum fáciet, quia ego ad Patrem vado. Et quodcúmque petiéritis in nómine meo, hoc fáciam ut glorificétur Pater in Fílio».

R/. Amen.

Un día subió él a una barca junto con sus discípulos y les dijo: «Vamos a cruzar a la otra orilla del lago»; y se hicieron a la mar.

Y arribaron a la región de los gergesenos, que está frente a Galilea. Al saltar a tierra, Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le honrará.

En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.

En verdad, en verdad os digo: El que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado.

Nadie va al Padre sino por mí. El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo».

R/. Amén.

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Laudes Cf. Jon 2,6
Allelúia. Aleluya.
V/. Impúlsus sum in altitúdinem maris, abýssus vallávit me; et liberávit me Deus meus, qui est benedíctus in sæcula.
R/. Allelúia.
V/. Fui arrojado a las profundidades del mar, el abismo se cerró a mi alrededor, y mi Dios, que es bendito por los siglos, me liberó.
R/. Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Dan 9,4.17.20-23
Orávi Deum meum ego Dániel dicens: Exáudi, Dómine, precem servi tui, illúmina fáciem tuam super sanctuárium tuum, et propítius inténde pópulum istum, super quem invocátum est nomen tuum Deus, allelúia. Yo, Daniel, levanté mi voz a Dios, diciendo: Escucha, Señor, las súplicas de tu siervo, muestra tu faz radiante sobre tu santuario, y mira propicio a este pueblo sobre el que se invoca tu santo nombre, oh Dios, aleluya.
V/. Cum effúnderem precem meam in oratióne in conspéctu Dómini Dei mei pro peccáto pópuli Ísrael, et pro loco sancto eius in témpore sacrifícii, Gábriel cito pérvolans tétigit me et locútus est mihi dicens: Dániel, vir desideriórum; ab inítio obsecratiónnis tuæ ego egréssus sum, et veni ut dicam.
R/. Et propítius inténde pópulum istum, super quem invocátum est nomen tuum Deus, allelúia.
V/. Cuando derramaba mi súplica en oración, en presencia del Señor, mi Dios, por los pecados del pueblo de Israel, y en favor de su santo templo, al tiempo del sacrificio. Gabriel, volando raudo, me tocó y me dijo: Daniel, varón de deseos, desde el principio de tu súplica, he salido del cielo, y vengo a decirte.
R/. Y mira propicio a este pueblo sobre el que se invoca tu santo nombre, oh Dios, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Famosíssimum ac venerábile festum beáti Bartholomæi apóstoli hódie, fratres caríssimi, suscípitur incoléndum, cui inter céteros coapóstolos Sancti Spíritus grátiam tradidísse nóvimus et crédimus Dóminum Iesum Christum.

Ocurrámus ígitur eídem Dómino et Salvatóri nostro cum láudibus, et laudum vota solvéntes, apóstoli sui festum celebrémus cum hymnis et cánticis spiritálibus. Fas est Dómino Deo nostro nosmetípsos subícere spíritu; fas est apóstolo obsequéllam mentis réddere voto. Convéniens étiam ut mens ad cæléstia dirigátur calcáto et spreto fórtiter mundo. Et licet céteri mártyres, qui de hoste obtinuérunt triúmphum, victóriis suis páriter et méritis sibi consuggérunt ánnuis vícibus obsequéllam deférri, præcípue tamen hi qui apostolátus sunt grátia decoráti, venerándi sunt nobis simul et coléndi, quia fidem pro qua illi certándo usque ad mortem sánguinem fundavérunt.

Unde illis univérsitas cathólicæ plebis, fratres caríssimi, se subdat obséquio, et in illórum ánnuis festivitátibus ocúrrat húmilis ac cérnua Dómino, ut cum illis æthéreæ mansiónis gloriári queat in regno; ut sanctus apóstolus Christi Bartholomæus, cuius memóriam ánnua nunc vice recólimus, sese pro nobis in précibus déferat Dómino, et delictórum labe purgátos nos sibi partícipes effíciat in regno ætérno.
R/. Amen.

Queridos hermanos, nos llega hoy para que la celebremos debidamente, la famosa y venerable fiesta de san Bartolomé apóstol, al que, igual que a los demás apóstoles, el Señor Jesucristo entregó la gracia del Espíritu Santo, según sabemos y profesamos.

Acudamos, pues, con nuestras alabanzas, al mismo Señor y Salvador nuestro, y dedicándole estas ofrendas laudatorias celebremos la fiesta de su apóstol con himnos y cantos espirituales. Es necesario que nos sometamos al Señor, nuestro Dios, en espíritu, es necesario rendir al apóstol nuestra complacencia. Es también conveniente que el alma se levante a lo celestial, pasando con fortaleza por encima del mundo despreciable. Es bueno mostrar nuestra complacencia, una vez al año, a todos los mártires, que lograron el triunfo sobre el enemigo y lo merecen por sus victorias y sus méritos, pero sobre todo debemos venerar y dar culto a los que están adornados por la gracia del apostolado, porque éstos fundaron con su predicación y con su sangre.

Por lo que todo el pueblo católico, queridos hermanos, debe rendirles su obsequio, acudiendo humildes al Señor en sus festividades anuales, para poder ser glorificados con ellos en el reino celestial. Para que el santo apóstol de Cristo Bartolomé, cuya memoria ahora celebramos en su fiesta de cada año, se ofrezca a sí mismo al Señor en favor nuestro y, limpios de la mancha del pecado, nos haga partícipes de su gloria en el reino eterno.
R/. Amén.

Adiuvánte Iesu Chriso, qui vivit cum Deo Patre et regnat cum Spíritu Sancto.
R/. Amen.
Con la ayuda de Jesucristo que vive con el Padre y reina con el Espíritu Santo.
R/.
Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Iesu Dómine et omnipoténtis Patris unigénite Fílius, qui in mundum per Vírginem véniens, ad prædicatiónis offícium apóstolos éligis, et eórum prædicaméntis páriter et exémplis superbórum et arrogántium corda prostérnis; réspice nunc plebículæ tuæ humíllima vota, et Bartholomæi beatíssimi apóstoli tui et mártyris précibus, necnon et méritis, nostrórum ómnium sana discrímina. Da ad te reverténdi votum; da ministrándi tibi indígnis sérvulis dignitátem.

Quis étenim, Dómine, nostrórum se dignum fore ministério tuo cognóscat? Quis tam celsiórem méritum se habére confídat? Excéllit quippe offícium mérita, et hábitus negligéntiæ probos minístros trhunt ad infírma.

Manus tuæ, ígitur, unigénite Fílius Dei, remígio sustentémur, ne tam periculósi ponti undis súbito sbruámur. Déferat nobis sanctus apóstolus Bartholomæus protectiónis manum, et ad tui servítium nostrum ínstruat cœtum, quia digne nullus altário tuo adésse póterit, nisi aut grátia tua munítus aut tui apóstoli méritis circumvallátus exstíterit. Per illum quoque, Dómine, éffice te ipsum nobis propítium; per illum nostræ servitútis obséquium tibi fácito ratum; per illum sacerdótum præsuméntium súscipe sacrifícium; per illum univérsæ ecclésiæ et ínstrue et sanctífica pópulum; ut eius méritis pópuli tui univérsitas, fídei alacritáte succíncta et martýrii congressióne muníta, semper tibi sérviat seque tibi in obséquio subdat, perceptúra pro obséquiis præmium et pro fide præmii bravíum, qui per martýrium non merétur de hoste triúmphum.
R/. Amen.

Señor Jesús, Hijo unigénito del Padre todopoderoso, que habiendo venido al mundo por medio de la Virgen elegiste a tus apóstoles para el oficio de la predicación, y ahora, con sus enseñanzas y ejemplos, sometes los corazones de los descreídos y arrogantes; mira las humildes ofrendas de tu pueblo amado, y por sus preces, con los méritos de san Bartolomé, tu apóstol, remedia nuestras necesidades. Danos el deseo de volvernos a ti, otorga a tus humildes siervos la dignidad de servirte.

¿Quién de nosotros, Señor, puede considerarse digno del ministerio? ¿Quién va a confiar en que posee méritos tan excelsos? Desborda el oficio a los méritos, y aún los buenos ministros pueden decaer por la negligencia.

Que encontremos apoyo, Señor, unigénito de Dios, en el poderoso remo de tu mano, para no sumergirnos de súbito entre las olas de mar tan peligroso. Que el santo apóstol Bartolomé nos eche la mano de su protección, instruyendo a nuestra asamblea para mejor servirte, porque nadie puede presentarse ante tu altar si no se encuentra fortalecido por tu gracia o defendido por los méritos de tu apóstol. Que por él te muestres propicio con nosotros, tengas por bueno el servicio de nuestro ministerio, aceptando el sacrificio que te ofrecen tus sacerdotes, instruyendo y santificando a todo el pueblo de la Iglesia; para que por sus méritos, todos tus fieles, ceñidos por la fe, pertrechados con la aceptación del martirio, te sirvan siempre y se te ofrezcan como obsequio, para recibir el premio correspondiente a sus ofrendas, y la corona que corresponda a su fe, si no alcanzan por el martirio el triunfo sobre este mundo.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Ineffábilis sapiéntia Dei Patris, Christe Fílius Dei, qui cum illo et Spíritu Sancto unum deitátis póssides nomen, ecclésiæ tuæ placábilis réspice plebem, et qui apóstolo tuo Bartholomæo dedísti ut per illum possent dæmónia éici et vínculis mirabíliter stringi, tríbue nobis ut, absolútis peccáminum vínculis, per illum efficiámur beáti.

Quátenus sic nostra accepténtur obséquia, ut his celebratiónibus et vivis secúritas et defúncti concedátur réquies sempitérna; ut apóstoli tui prædicátio vivéntes cotídie córrigat, et eius méritum defunctórum spíritus in pace lætíficet.
R/. Amen.

Cristo, Hijo de Dios, inefable sabiduría de Dios Padre, que con Él y el Espíritu Santo eres el único Dios, mira propicio al pueblo que forma tu Iglesia, y ya que otorgaste a tu apóstol Bartolomé el poder de arrojar los demonios y el dejarlos encadenados, concédenos que, libres de los lazos del pecado, nosotros permanezcamos santos por su influjo.

Así nuestros obsequios te serán aceptos, y por estas celebraciones, los vivos obtendremos protección y los difuntos descanso, de forma que la predicación de tu apóstol corrija cada día a los que vivimos y sus méritos alegren en la paz a las almas de los difuntos.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos, por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Pax ætérna et pacis vínculum, Christe, qui pacem quam nos voluísti observáre in terris, hanc ad Patrem rémeans, a quo numquam discésseras, tuis reliquísti et commendásti discípulis, donum Sancti Spíritus infúnde, quæsumus, in viscéribus nostris, quo in nobis residénte usquequáque lis péreat, et discórdiæ vítium evanéscat, dolus recédat, ira diffúgiat, et cáritas totum quod nostri est in ætérnum possídeat; ut a discídiis éruti, et in pace perénniter radicáti, súbdoli non timeámus insídias inimíci.

Quátenus duórum mandatórum præcépta, Dei vidélicet et próximi dilectiónem servántes, ad conspéctum glóriæ tuæ quandóque mereámur perveníre felíces. Ut apóstoli tui Bartholomæi précibus tali dono clarióres effécti, pacis tuæ munéribus efficiámur beáti.
R/. Amen.

Cristo, paz eterna y vínculo de la paz, que volviendo al Padre del que no te habías apartado nunca, dejaste encomendada a tus discípulos aquella misma paz que quisiste que observáramos en la tierra, infunde en nuestros corazones el don del Espíritu Santo, para que, residiendo en nosotros, no haya lugar a pleitos, desaparezca el vicio de la discordia, se alejen los engaños, ceda la ira y la caridad nos posea siempre; para que apartados de las disensiones y arraigados perennemente en la paz, no temamos las insidias del malvado enemigo.

Y así, observando los dos preceptos de tu doble mandato, el amor de Dios y el del prójimo, podamos en su momento llegar felices a tu gloriosa presencia. De forma que, por las preces de tu apóstol Bartolomé, disfrutemos para siempre el don de tu paz en la luz de la gloria.
R/. Amén.

Quia tu es vera pax nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, vere satis æquum et pulchrum est, nos tibi grátias ágere, teque in sanctórum mártyrum victóriis collaudáre Dómine, sancte Pater, ætérne omnípotens Deus, per Iesum Christum Fílium tuum Dóminum nostrum. Dígnius tamen nimiúmque dígnius in eórum festivitátibus, qui ex ore Unigéniti tui veritátis flúmina hauríre meruérunt totum per orbem manántia.

Hi étenim a Christo Unigénito tuo, et verbis edócti, et Spíritu Sancto repléti, evangélicam veritátem, quasi magna in firmaménto luminária, toto in mundo ructárunt, et prophético illo ante prædícto in illis impléto, cæli narravérunt glóriam Dei. Unde in omnem terram exívit sonus eórum, et in fines orbis terræ verba illórum.

Isti ígitur in victóriis suis præcípue in láudibus sunt habéndi, et ut Ecclésiæ fundatóres et cathólicæ fídei ducatóres cuncti apóstoli celebrándi, quia cum sit laudábile semel cógnitam fidem usque ad sánguinem vindicáre, excelléntius tamen est hanc, in primórdiis Spíritus Sancti concépta, áliis trádere, et post, pro illa, ut isti egérunt, sánguinem fúndere. E quibus iste hódie sanctus Bartholomæus, Christi Fílii tui et Dómini nostri discípulus, univérsæ ecclésiæ celebrándus occúrrit; qui doctrínam, quam miráculis et prædicaméntis instítuit, hanc étiam effusióne sánguinis laureávit; et régulam, quam dícidit Dómino passo, hanc céteris complétam osténdit mirabíliter in se ipso. Et qui univérsæ terræ Dóminum et totíus veritátis magístrum pependísse nóverat in ligno, dignum hábuit se ipsum offérri morte pro illo; et verus agnus inter lupórum multitúdinem missus, serpéntis prudéntiam póssidens páriter et colúmbæ simplicitátem, mirácula osténdit in pópulis, iudícia sústinet quæstiónis.

Exémplis sequens Dóminum Iesum Christum, império suo dæmónia éicit, et persequéntium iræ se subdit, dæmones caténis áddicit, et se ipsum de iudício non absólvit. Veritátem prædicáre dæmones ímperat, et a dæmoniórum discípulis se tenéri permíttit. Verbo simulácra confríngit, et persequéntium cúneos sustinéndo, se de passióne non redémit. Virtútibus gloriósus habétur, et fústibus céditur; mórtuos súscitat, et pro Dómino decollátur. Símili modo, ut Dóminus, qui tecum et cum Spíritu Sancto ómnia ineffabíliter cóndidit et se cruci pro peccatóribus trádidit.

Unde quis nostrum his se dignum iúdicet láudibus? Quis dignus tuis adésse queat altáribus? Quia cum nostrum huic sacrosáncto ministério impar sit méritum, non áliter a nobis plane nisi indígne prUnde quis súmitur sacerdótium. Sed, si non nisi miníster dignus inquíritur, cesset necésse est ministérium, nec inveniétur qui digne ófferat sacrifícium.

Ergo, árbiter universitátis et cónditor, quia iniúncti offícii necessitáte altáribus tuis indígni astáre cógimur, beáti Bertholomæi apóstoli et mártyris méritis, quæsumus, a sórdibus expiémur, et ita nos piáculis solvat, ut coram te in ministério tuo dignos effíciat. Réseret arcána péctoris nostri prædicatiónibus Christi Fílii tui et própriis, et quidquid nostrum est, ínstruat miráculis páriter et exémplis; ut dum sacerdótum eius précibus dignum coram te habúeris sacrifícium, totum Ecclésiæ tuæ iustífices cœtum, et te solum Deum crédere, teque laudáre dóceas pópulum univérsum. Ut illa vox incessábilis, quæ ter sonat in cælis ab ángelis, et sanctórum ómnium cum vócibus proclamátur in terris, in nostris cotídie declarétur offíciis, ut te sanctórum ómnium sanctum cum angélicis choris, cum sanctórum turmis et ómnium collaudántium vócibuspáriter collaudémus, atque dicámus:

Es digno y justo, en verdad equitativo y hermoso, que te demos gracias y te alabemos celebrando los triunfos de tus santos mártires, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Pero es más digno que hagamos lo mismo en las festividades de aquellos que merecieron beber de la misma boca de tu Unigénito los ríos de verdad que riegan el orbe.

Pues ellos, enseñados directamente por Cristo, tu Unigénito, y llenos del Espíritu Santo, proclamaron en todo el mundo la verdad del evangelio, como las grandes luminarias del firmamento, y así, cumplidas las antiguas profecías, los cielos cantan la gloria de Dios. Por eso en toda la tierra se oyó su pregón y hasta los límites del orbe llegó su lenguaje.

Estos, pues, deben ser alabados principalmente en sus victorias, y como fundadores de la Iglesia y guías de la fe católica, deben ser celebrados todos los apóstoles; porque siendo laudable defender hasta la muerte la fe que se nos ha revelado, es sin duda más excelente, haber recibido la fe, en sus inicios del Espíritu Santo, transmitirla luego a otros, y después, como éstos hicieron, derramar su sangre por ella.] De entre ellos, la Iglesia universal celebra hoy a san Bartolomé, discípulo de Cristo, tu Hijo y Señor nuestro, que ensalzó la doctrina que había predicado con sus palabras y sus milagros, con la efusión de su sangre, y mostró a los demás, cumplida en sí mismo, la regla de vida que había aprendido del Señor paciente. El que había visto morir en la cruz al Señor de toda la tierra y al Maestro de toda verdad, creyó apropiado el ofrecerse a sí mismo por él, y enviado como auténtico cordero entre la multitud de los lobos, poseyendo al mismo tiempo la prudencia de la serpiente y la sencillez de la paloma, dejó ver sus milagros a las gentes al par que sus inmutables enseñanzas.

Siguiendo los ejemplos de nuestro Señor Jesucristo, arroja a los demonios con su mandato y se deja apresar por sus perseguidores; sujeta con cadenas visibles a los demonios y permite ser apresado por los discípulos de los demonios. Destruye los ídolos con su palabra y no quiere librarse a sí mismo del martirio, soportando al batallón de sus perseguidores. Es honrado por sus virtudes y también apaleado: resucita a los muertos y es degollado por el nombre del Señor. De modo semejante al Señor, que contigo y con el Espíritu Santo creó todo maravillosamente y se entregó a la cruz en beneficio de los pecadores.

¿Quién, pues, de nosotros se considerará digno de bosquejar su panegírico? ¿Quién podrá presentarse dignamente ante tu altar? Porque, siendo nuestro mérito de todo punto insuficiente para este sacrosanto ministerio, siempre seremos indigno de asumir el sacerdocio. Pero si no se admite más que al ministro digno, se acabará el ministerio, al no encontrarse quien dignamente pueda ofrecer el sacrificio.

Por eso, juez y fundador del universo, ya que por las obligaciones del oficio que detentamos, nos vemos precisados a estar, aunque indignos, ante tu altar que por los méritos de san Bartolomé, apóstol y mártir, quedemos libres de nuestras manchas de pecado; él nos libre de nuestras miserias y nos haga dignos de ejercer el ministerio en tu presencia. Abra nuestros corazones a las enseñanzas de Cristo, tu Hijo, y a las suyas, y edifique todo lo nuestro con sus milagros y sus ejemplos; para que por sus preces puedan ofrecerte los sacerdotes un sacrificio intachable, y así santifiques la asamblea universal de tu Iglesia y enseñes a todo el mundo a creer sólo en ti y a alabarte. De forma que aquella voz que de manera incesante, es repetida tres veces por los ángeles en el cielo y tiene su eco en la tierra con las voces de todos los justos, se repita diariamente en nuestros oficios, para que al mismo tiempo te ensalcemos como santo de los santos, con los coros de los ángeles y los santos, con las voces de todos los que justamente te alaban, diciendo:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus

Vere sanctus et vere gloriósus Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus, qui a te, Deus Pater, ante lucíferum génitus est; in sæculórum fine pro sérvulis incarnátus, ut homo ludíbria passiónis sustínuit, et ut Deus potens a mórtuis resurréxit. Cuius verbo vocatiónis audíto, apóstoli mundána reliquérunt, et, spretis temporálibus curis, ad sequéndum illum álacri ánimo festinárunt. Cuius freti virtúte miráculis clarent, et se ultro passiónibus subdunt, sed quod ille egit Deus efféctus homo, hoc isti egérunt hómines, iuvánte et inspiránte Deo.

Unde sanctus iste Bartholomæus apóstolus verbo dæmones ligat, eósque pro témpore éloqui ímperat, quia hoc illi cum céteris Christus et Dóminus noster unigénitus tuus tradéndo Spíritum Sanctum actitáre concésserat, ut bene hábeant, manus impositióne sanat ægrótos, quia hábitans in illo hoc operátur accésptus ab Unigénito tuo Spíritus Sanctus. Quid ergo mirum si hæc et tália operátur, qui maniféstum Spíritum Sanctum accepísse monstrátur, et ligándi et solvéndi peccáta possidére potestátem créditur et fatétur; et qui ista ómnia potens operátus, post, húmilis collum súbicit gládio qui ad passiónem magístri sui et Dómini nostri provocátus exémplo? Nec fas erat ut áliquis discipulórum in passiónis agóne a suo discrepáret Dómino et Magístro, sed qui simília eis se ostendebátur miráculis, símilis étiam passióne fíeret mortis. Unde noster iste sicut sidus Bartholomæus toto claret in mundo, et cum céteris condiscípulis in duódecim sédibus iúdicans collocátur in regno.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Santo y glorioso es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, engendrado por ti, Dios Padre, antes de que existiera la luz, encarnado al llegar la plenitud de los tiempos en beneficio de tus siervos, que soportó como hombre los ultrajes de la pasión y como Dios poderoso resucitó de entre los muertos. Los apóstoles oyeron su palabra de llamada, dejaron las cosas del mundo y, abandonando lo temporal, le siguieron de inmediato con plena decisión. Fiados de su poder brillan por sus milagros y se someten gustosos al martirio: y lo mismo que hizo el Dios hecho hombre, lo hicieron también estos varones con la ayuda e inspiración del mismo Dios.

San Bartolomé en concreto sujeta a los demonios con su palabra y les manda hablar en otros momentos, porque se le había concedido a él y a los demás, Cristo, nuestro Señor, tu Unigénito, confiriéndoles el Espíritu Santo. Por la imposición de su mano sana a los enfermos y ellos notan su mejoría, pues quien lo hace es el que habita en él, el Espíritu Santo recibido de tu Unigénito. ¿Qué hay, pues, de extraño en que haga tales maravillas, aquel de quien se sabe que ha recibido de forma manifiesta el Espíritu Santo, cuando creemos y confesamos que posee la facultad de atar y desatar, sin prejuicio de que el que hace con plena autoridad todo esto, luego, con humildad incline su cuello a la espada, siguiendo el ejemplo que nos dio en su pasión su maestro, nuestro Señor? No era lícito que ningún discípulo pudiera diferenciarse en su martirio, de su Señor y Maestro, sino que quien se mostrara semejante a Él en los milagros, fuera también semejante en el sufrimiento mortal. Por eso nuestro Bartolomé brilla como una estrella en todo el mundo y con los doce discípulos ocupa un sitial en las doce sillas celestiales, dispuesta para el juicio.

Por Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación

In memória beatíssimi Bratholomæi apóstoli tui, Christe Dómine, oblátum sacrifícium sanctificáre dignáre, et offeréntes sólita miseratióne a piáculis líberos éffice. Ut dum sacrifícium nostrum prece apóstoli tui habúeris retum, ex illo suméntibus Parácliti cónferas donum, et ómnium fidélium viscéribus infúndas cor mundum et spíritum rectum; et qui altáris tui offíciis nos indígnos pro certo fatémur, méritis sancti apóstoli tui Bartholomæi iustificári in perpétuum mereámur.
R/.
Amen.

En memoria de Bartolomé, tu apóstol, Cristo Señor, dígnate santificar el sacrificio que te ofrecemos, y libra de miserias, con tu acostumbrada misericordia a los que te lo ofrecemos. Así, al aceptarlo como bueno, por la oración de tu apóstol, confieras el don del Paráclito a los que participemos de él, e infundas en las entrañas de todos tus fieles un corazón nuevo y un espíritu recto, y los que ciertamente nos manifestamos indignos para el servicio de tu altar, por los méritos de tu santo apóstol Bartolomé quedemos justificados para siempre.
R/.
Amén.

Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas, benedícis ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Voto álacres et fide fervéntes, fratres caríssimi, accedámus ad Dómini mensam, et quibus póssumus stúdiis spiritálibus celebrémus apóstoli sui illustríssimum festum. Sémotis páululum sæculáribus curis, cæléstibus dilatémur in gáudiis, et Dómino nostro vota reddámus cum lácrymis et oratiónibus sanctis.

Áderit profécto clemens rogántibus, qui beáto apóstolo Bartholomæo concéssit imperáre dæmónibus. Suscípiet contritiónem humílium, qui in passióne se sequéndi apóstolo suo dedit exémplum; nec írrita, licet indígne ministrántium sacerdótum effíciat múnera, qui apóstoli sui obséquia se habére osténdit miráculis gratiósa, Dabit sumptúris dignitátem suméndi, qui sancto Bartholomæo apóstolo grátiam conférre dignátus est Spíritus Sancti. Exáudiet oratiónem nostram e cælis, qui nos oráre sic dócuit proclamáre e terris:

Con firme propósito y ardiente fe, acudamos, queridos hermanos, a la mesa del Señor, y con los deseos espirituales que podamos concebir, celebremos la ilustre fiesta de su apóstol. Dejando un tanto los cuidados del mundo, permitamos a nuestras almas crecerse con el gozo espiritual y ofrezcamos al Señor nuestros deseos, con lágrimas y santas oraciones.

Se hará efectivamente presente a quienes lo invocan, el que concedió al santo apóstol Bartolomé hacerse obedecer por los demonios. Aceptará la contrición de los humildes el que en su pasión dejó a su apóstol un ejemplo a seguir, y no tendrá por inválidos los sacrificios aunque procedan de sacerdotes indignos el que con sus prodigios mostró que le agradaban las ofrendas de su apóstol. Conferirá dignidad para recibirlos a los que en ellos van a participar, el que se dignó conferir la gracia del Espírtu Santo al apóstol san Bartolomé. Escuchará desde el cielo nuestra oración el que en la tierra nos enseñó a decir:

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Benedictio / Bendición
Omnípotens Deus Pater, qui Fílii sui advéntu visitáre dignátus est mundum, beáti Bartholomæi apóstoli exorámus suffrágiis, in eius memória sibi oblátum suscípiat obséquium vestrum.
R/. Amen.
Dios Padre todopoderoso, que se dignó visitar el mundo con la venida de su Hijo, aceptando benigno los buenos oficios de san Bartolomé, apóstol, reciba el obsequio que le ofrecemos en su memoria.
R/. Amén.
Christus Dóminus, unigénitus Dei Patris Fílius, qui apóstolo suo Bartholomæo virtútem tríbuit imperándi dæmónibus, vestrum hódie iustíficans cœtum, in cælésti post regióne lætári vos iúbeat cum ómnibus sanctis.
R/. Amen.
Cristo el Señor, Hijo unigénito de Dios Padre, que confirió al apóstol Bartolomé el poder de dominar a los demonios, santifique hoy nuestra reunión y disponga que después os alegréis en el cielo con todos los santos.
R/. Amén.
Spíritus quoque Sanctus, qui sancti Bartholomæi apóstoli infúsum se demonstrávit viscéribus, custos efficiátur vobis præsentáneus, et in futúro obséquiis vestris remunerátor piíssimus.
R/. Amen.
Y el Espíritu Santo, que se derramó en el corazón del apóstol Bartolomé, se haga benévolamente vuestro custodio y en el futuro remunerador piadoso de vuestros obsequios.
R/. Amén.
Adiuvánte sua misericórdia, qui vivit et regnat Deus in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Con la ayuda de la misericordia de Dios que vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva

Deus, largítor divitiárum cæléstium, et mirábilis parátor múnerum æternórum, qui beatíssimam Christínam in sæculo páuperem elegísti, sed pro te certándo ætérnis opéribus sublimásti; paupertátem spíritus nos sequi semper attríbue, qua possímus tuæ maiestáti per ómnia complacére.
R/. Amen.

Dios, donador de las riquezas celestiales y distribuidor admirable de los bienes eternos, que elegiste a la bienaventurada Cristina pobre en este mundo, y la ensalzaste a las riquezas eternas por haber luchado por ti; concédenos seguir siempre la pobreza de espíritu, y por ella podamos complacer en todo a tu majestad.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum II (pp. 437-447) y del Liber Commicus II (pp. 155; 40-42). Los textos bíblicos en español están tomados de la Sagrada Biblia, versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. BAC, Madrid 2011. Las oraciones en español se toman de lexorandies.blogspots.com.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. Lc 8, 22.26.27a; Jn 12, 24-26; 13,16-17.20; 14,6b.12b-13. N. de La Ermita.

 

 

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