La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa de san Esteban

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


 

Prælegendum / Canto de entrada He 7,24-25; Sal 111,1
Fremébant córdibus suis advérsus Stéphanum.
Stridébant déntibus in eum.
Ipse autem plenus Spíritu Sancto, inténdens in cælos vidit glóriam Dei, allelúia, allelúia, allelúia.
Se recomían por dentro contra Esteban y rechinaban sus dientes.
Y él, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, aleluya, aleluya, aleluya.
V/. Beátus sir qui timet Dóminum, in mandátis eius cupit nimis.
R/.  Inténdens in cælos vidit glóriam Dei, allelúia, allelúia, allelúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
R/. Inténdens in cælos vidit glóriam Dei, allelúia, allelúia, allelúia.
V/. Dichoso el que teme al Señor y ama de corazón sus mandatos.
R/. Fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, aleluya, aleluya, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, aleluya, aleluya, aleluya.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria
Laudámus te, Dómine, cum ángelis, benedicímus te cum virtútibus sanctis.
Glorificámus cum potestátibus supérnis.
Et qui per te, Opíficem nostrum, nos subsístere non hæsimus, recte honóre tui nóminis  per offícium creatúræ creatrícem tuam poténtiam non negámus.
Pro qua re, nostrum fácito bonæ voluntáti tuæ placére servítium; et vel in cælis cum ángelis, vel in terris cum homínibus pacífice gloriári in tuæ glorificatiónis assénsu.

R/. Amen.
Te alabamos, Señor, con los ángeles, te bendecimos con las santas virtudes.
Te glorificamos con las potestades del cielo.
Oh Creador nuestro, los que por ti vivimos, confesamos con justicia tu poder creador por ser tus criaturas.
Por eso, te pedimos que nuestro servicio sea agradable a tu buena voluntad y, tanto en el cielo con los ángeles, como en la tierra con los hombres, nos gloriemos en paz con el canto de tu gloria.
R/. Amén.
Per tuam magnam misericórdiam, Deus noster, qui vivis et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu gran misericordia, Dios nuestro, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Prophetia / Profecía 1Re 21,1-29
Léctio libri primi Regum.
R/. Deo grátias.
Lectura del primer libro de los Reyes.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus illis:

Vínea erat Naboth Iezrahelítæ, quæ erat in Iézrahel iuxta palátium Achab regis Samáriæ. Locútus est ergo Achab ad Naboth dicens: «Da mihi víneam tuam, ut fáciam mihi hortum hólerum, quia vicína est et prope domum meam. Dabóque tibi pro ea víneam meliórem aut, si tibi commódius putas, argénti prétium quanto digna est».

Cui respóndit Naboth: «Propítius mihi sit Dóminus, ne dem hereditátem patrum meórum tibi».

Venit ergo Achab in domum suam tristis et indígnans super verbo, quod locútus fúerat ad eum Naboth Iezrahelítes dicens: «Non dabo tibi hereditátem patrum meórum». Et proíciens se in léctulum suum avértit fáciem ad paríetem et non comédit panem.

Ingréssa est autem ad eum Iézabel uxor sua dixítque ei: «Quid est hoc, unde ánima tua contristáta est? Et quare non cómedis panem?».

Qui respóndit ei: «Quia locútus sum Naboth Iezrahelítæ et dixi ei: Da mihi víneam tuam, accépta pecúnia; aut, si tibi placet, dabo tibi víneam pro ea. Et ille ait: “Non dabo tibi víneam meam”».

Dixit ergo ad eum Iézabel uxor eius: «Grandis auctoritátis es et bene regis regnum Ísrael. Surge et cómede panem et æquo esto ánimo; ego dabo tibi víneam Naboth Iezrahelítæ».

Scrípsit ítaque lítteras ex nómine Achab et signávit eas ánulo eius et misit ad maióres natu et ad optimátes, qui erant in civitáte eius et habitábant cum Naboth. Litterárum autem hæc erat senténtia: «Prædicáte ieiúnium et sedére fácite Naboth in cápite pópuli et submíttite duos viros fílios Bélial contra eum, et testimónium dicant: “Maledixísti Deum et regem”; et edúcite eum et lapidáte, sicque moriátur».

Fecérunt ergo cives eius maióres natu et optimátes, qui habitábant cum eo in urbe, sicut præcéperat eis Iézabel et sicut scriptum erat in lítteris, quas míserat ad eos. Prædicavérunt ieiúnium et sedére fecérunt Naboth in cápite pópuli; et ingréssi duo viri fílii Bélial sedérunt contra eum et illi, ut viri diabólici, dixérunt contra eum testimónium coram multitúdine: «Maledíxit Naboth Deum et regem». Quam ob rem eduxérunt eum extra civitátem et lapídibus interfecérunt;  miserúntque ad Iézabel dicéntes: «Lapidátus est Naboth et mórtuus est».

Factum est autem cum audísset Iézabel lapidátum Naboth et mórtuum, locúta est ad Achab: «Surge, pósside víneam Naboth Iezrahelítæ, qui nóluit tibi acquiéscere et dare eam, accépta pecúnia; non enim vivit Naboth, sed mórtuus est».

Quod cum audísset Achab, mórtuum vidélicet Naboth, surréxit et descendébat in víneam Naboth Iezrahelítæ, ut possidéret eam.

Factus est ígitur sermo Dómini ad Elíam Thesbíten dicens: «Surge et descénde in occúrsum Achab regis Ísrael, qui est in Samária; ecce est in vínea Naboth, ad quam descéndit, ut possídeat eam. Et loquéris ad eum dicens: “Hæc dicit Dóminus: Occidísti, ínsuper et possedísti”.

Et post hæc addes: “Hæc dicit Dóminus: In loco, in quo linxérunt canes sánguinem Naboth, lambent tuum quoque sánguinem”». Et ait Achab ad Elíam: «Num invenísti me, inimíce mi?».

Qui dixit: «Invéni, eo quod venúmdatus sis, ut fáceres malum in conspéctu Dómini. Ecce ego indúcam super te malum et demétam posterióra tua et interfíciam de Achab quidquid masculíni sexus sive impúberem sive púberem in Ísrael. Et dabo domum tuam sicut domum Ieróboam fílii Nabat et sicut domum Báasa fílii Ahía, quia egísti, ut me ad iracúndiam provocáres, et peccáre fecísti Ísrael.

Sed et de Iézabel locútus est Dóminus dicens: Canes comédent Iézabel in agro Iézrahel. Qui de Achab mórtuus fúerit in civitáte, comédent eum canes; qui autem mórtuus fúerit in agro, cómedent eum vólucres cæli».

Ígitur non fuit alter talis sicut Achab, qui venúmdatus est, ut fáceret malum in conspéctu Dómini; concitávit enim eum Iézabel uxor sua, et abominábilis efféctus est, in tantum ut sequerétur idóla secúndum ómnia, quæ fécerant Amorræi, quos consúmpsit Dóminus a fácie filiórum Ísrael.

Ítaque cum audísset Achab sermónes istos, scidit vestem suam et opéruit cilício carnem suam ieiunavítque et dormívit in sacco et ambulábat demísso cápite.

Factus est autem sermo Dómini ad Elíam Thesbíten dicens:  Nonne vidísti humiliátum Achab coram me? Quia ígitur humiliátus est mei causa, non indúcam malum in diébus eius, sed in diébus fílii sui ínferam malum dómui eius».

R/. Amen.

En aquellos días:

Nabot el de Yezrael tenía una viña pegando al palacio de Ajab, rey de Sumaria. Ajab le propuso: «Dame la viña para hacerme yo una huerta, ya que está cerca, pegando a mi casa; yo te daré en cambio una viña mejor, o si lo prefieres, te pago su dinero».

Nabot le respondió: «¡Dios me libre de cederte la heredad de mis padres!».

Ajab marchó a casa malhumorado y enfurecido por la respuesta de Nabot el de Yezrael, aquello de: «No te cederé la heredad de mis padres». Se tumbó en la cama, volvió la cara y no quiso probar alimento.

Su esposa Jezabel se le acercó y le dijo: «¿Por qué estás de mal humor y no quieres probar alimento?».

Él contestó: «Es que hablé a Nebot, el de Yezrael y le propuse: Véndeme la viña, o, si lo prefieres, te la cambio por otra. Y me dice: "No te doy mi viña"».

Entonces Jezabel dijo: «¿Y eres tú el que manda en Israel? ¡Arriba! A comer, que te sentará bien. ¡Yo te daré la viña de Nabot el de Yezrael!».

Escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los ancianos y notables de la ciudad, paisanos de Nabot. Las cartas decían: «Proclamad un ayuno y sentad a Nabot en primera fila. Sentad enfrente a dos canallas que depongan contra él: "¡Has maldecido a Dios y al rey!" Lo sacáis afuera y lo apedreáis hasta que muera».

Los paisanos de Nabot, los ancianos y notables que vivían en la ciudad hicieron tal como les decía Jezabel, tal como estaba escrito en las cartas que habían recibido. Proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot en primera fila; llegaron dos canallas, se le sentaron enfrente y testificaron contra Nabot públicamente: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey». Lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta que murió. Entonces informaron a Jezabel: «Nabot ha muerto apedreado».

En cuanto oyó Jezabel que Nabot había muerto apedreado dijo a Ajab: «Hala, toma posesión de la viña de Nabot el de Yezrael, que no quiso vendértela. Nabot ya no vive, ha muerto».

Entonces oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a tomar posesión de la viña de Nabot el de Yezrael.

Después de la muerte de Nabot, el Señor dirigió la palabra a Elías el tesbita: «Anda, baja al encuentro de Ajab de Israel, que vive en Samaria. Mira, está en la viña de Nabot, adonde ha bajado para tomar posesión. Dile: "Así dice el Señor: ¿Has asesinado y encima robas?"

Por eso, así dice el Señor: "En el mismo sitio donde los perros han lamido la sangre de Nabot, también a ti los perros te lamerán la sangre"» Ajab dijo a Elías: «¡Con que me has sorprendido, enemigo mío!»

Y Elías repuso: «¡Te he sorprendido! Por haberte vendido, haciendo lo que el Señor reprueba, aquí estoy para castigarte; te dejaré sin descendencia, te exterminaré todo israelita varón, esclavo o libre. Haré con tu casa como con la de Jeroboán, hijo de Nabat, y la de Basá, hijo de Ajías, porque me has irritado y has hecho pecar a Israel.

También ha hablado el Señor contra Jezabel: los perros la devorarán en el campo de Yezrael. A los hijos de Ajab que mueran en poblado los devorarán los perros, y a los que mueran en descampado los devorarán las aves del cielo».

Y es que no hubo otro que se vendiera como Ajab para hacer lo que el Señor reprueba, empujado por su mujer Jezabel. Procedió de una manera abominable, siguiendo a los ídolos, igual que hacían los amorreos a quienes el Señor había expulsado ante los israelitas.

En cuanto Ajab oyó aquellas palabras, se rasgó las vestiduras, se vistió un sayal y ayunó; se acostaba con el sayal puesto y andaba taciturno.

El Señor dirigió la palabra a Elías el tesbita: ¿Has visto cómo se ha humillado Ajab ante mí? Por haberse humillado ante mí, no lo castigaré mientras viva; castigaré a su familia en tiempo de su hijo.

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 36,30-31
Os iusti meditábitur sapiéntiam, et lingua eius loquétur iudícium. La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho.
V/. Lex Dei eius in corde ipsíus, et non supplantabúntur gressus eius.
R/. Et lingua eius loquétur iudícium.
V/. Porque lleva en su corazón la ley de su Dios, y sus pasos no vacilan.
R/. Su lengua explica el derecho.

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Apostolus / Apóstol He 6,1-15; 7,1-2.51-60; 8,1-4
Léctio libri Áctuum Apostolórum.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus autem illis, crescénte número discipulórum, factus est murmur Græcórum advérsus Hebræos, eo quod neglegeréntur in ministério cotidiáno víduæ eórum. 

Convocántes autem Duódecim multitúdinem discipulórum, dixérunt: «Non est æquum nos derelinquéntes verbum Dei ministráre mensis; consideráte vero, fratres, viros ex vobis boni testimónii septem plenos Spíritu et sapiéntia, quos constituémus super hoc opus; nos vero oratióni et ministério verbi instántes érimus». 

Et plácuit sermo coram omni multitúdine; et elegérunt Stéphanum, virum plenum fide et Spíritu Sancto, et Philíppum et Próchorum et Nicánorem et Timónem et Parménam et Nicoláum prosélytum Antiochénum, quos statuérunt ante conspéctum apostolórum, et orántes imposuérunt eis manus.

Et verbum Dei crescébat, et multiplicabátur númerus discipulórum in Ierúsalem valde; multa étiam turba sacerdótum obœdiebat fídei.

Stéphanus autem plenus grátia et virtúte faciébat prodígia et signa magna in pópulo. Surrexérunt autem quidam de synagóga, quæ appellátur Libertinórum et Cyrenénsium et Alexandrinórum et eórum, qui erant a Cilícia et Ásia, disputántes cum Stéphano, et non póterant resístere sapiéntiæ et Spirítui, quo loquebátur. 

Tunc submisérunt viros, qui dícerent: «Audívimus eum dicéntem verba blasphéma in Móysen et Deum»; et commovérunt plebem et senióres et scribas, et concurréntes rapuérunt eum et adduxérunt in concílium.

Et statuérunt testes falsos dicéntes: «Homo iste non cessat loqui verba advérsus locum sanctum et legem; audívimus enim eum dicéntem quóniam Iesus Nazarénus hic déstruet locum istum et mutábit consuetúdines, quas trádidit nobis Móyses».

Et intuéntes eum omnes, qui sedébant in concílio, vidérunt fáciem eius tamquam fáciem ángeli.

Dixit autem princeps sacerdótum: «Si hæc ita se habent?». Qui ait: «Viri fratres et patres, audíte. Duri cervíce et incircumcísi córdibus et aúribus, vos semper Spirítui Sancto resístitis; sicut patres vestri, et vos. Quem prophetárum non sunt persecúti patres vestri? Et occidérunt eos, qui prænuntiábant de advéntu Iusti, cuius vos nunc proditóres et homicídæ fuístis, qui accepístis legem in dispositiónibus angelórum et non custodístis».

Audiéntes autem hæc, dissecabántur córdibus suis et stridébant déntibus in eum. 

Cum autem esset plenus Spíritu Sancto, inténdens in cælum vidit glóriam Dei et Iesum stantem a dextris Dei et ait: «Ecce vídeo cælos apértos et Fílium hóminis a dextris stantem Dei». 

Exclamántes autem voce magna continuérunt aures suas et ímpetum fecérunt unanímiter in eum et eiciéntes extra civitátem lapidábant. Et testes deposuérunt vestiménta sua secus pedes adulescéntis, qui vocabátur Saulus. Et lapidábant Stéphanum invocántem et dicéntem: «Dómine Iesu, súscipe spíritum meum». 

Pósitis autem génibus clamávit voce magna: «Dómine, ne státuas illis hoc peccátum»; et cum hoc dixísset, obdormívit.

Saulus autem erat conséntiens neci eius. Facta est autem in illa die persecútio magna in ecclésiam, quæ erat Hierosólymis; et omnes dispérsi sunt per regiónes Iudææ et Samáriæ præter apóstolos.

Sepeliérunt autem Stéphanum viri timoráti et fecérunt planctum magnum super illum. Saulus vero devastábat ecclésiam, per domos intrans et trahens viros ac mulíeres tradébat in custódiam.

Ígitur qui dispérsi erant, pertransiérunt evangelizántes verbum.

R/. Amen.

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas.

Los apóstoles convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron: «No nos parece bien descuidar la Palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu de sabiduría y los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».

La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócolo, Nicanor, Simón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquia. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.

La Palabra de Dios iba cundiendo y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los Libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.

Indujeron a unos que asegurasen: «Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».

Alborotaron al pueblo, a los senadores y a los letrados, agarraron a Esteban por sorpresa y lo condujeron al Consejo, presentando testigos falsos que decían: «Este individuo no para de hablar contra el templo y la ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá el templo y cambiará las tradiciones que recibimos de Moisés».

Los miembros del Sanedrín miraron a Esteban y su rostro les pareció el de un ángel.

El Sumo Sacerdote le preguntó: ¿Es verdad esto? Contestó Esteban: «Padres y hermanos, escuchad. El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes de que se estableciese en Jarán. ¡Rebeldes, infieles de corazón y cerrados de oídos! Siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la ley por mediación de ángeles y no la habéis observado».

Oyendo sus palabras se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia.

Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios y dijo: Veo el cielo abierto y al Hijo del Hombre de pie a la derecha de Dios.

Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los presentes, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: «Señor, no le tengas en cuenta este pecado». Y con estas palabras expiró.

Aquel día se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén: todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaria.

Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Saulo se ensañaba con la Iglesia; penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres.

Al ir de un lugar para otro, los prófugos iban difundiendo la Buena Noticia.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Mt 23,1-9.25-39 (2)
Léctio sancti Evangélii secúndum Matthæum.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:

Iesus locútus est ad turbas et ad discípulos suos dicens: «Super cáthedram Móysis sedérunt scribæ et pharisæi. Ómnia ergo, quæcúmque díxerint vobis, fácite et serváte; secúndum ópera vero eórum nolíte fácere: dicunt enim et non fáciunt. Álligant autem ónera grávia et importabília et impónunt in úmeros hóminum, ipsi autem dígito suo nolunt ea movére.

Ómnia vero ópera sua fáciunt, ut videántur ab homínibus: dilátant enim phylactéria sua et magníficant fímbrias, amant autem primum recúbitum in cenis et primas cáthedras in synagógis et salutatiónes in foro et vocári ab homínibus Rabbi. Vos autem nolíte vocári Rabbi; unus enim est Magíster vester, omnes autem vos fratres estis. Et Patrem nolíte vocáre vobis super terram, unus enim est Pater vester, cælestis.

Væ vobis, scribæ et pharisæi hypócritæ, quia mundátis, quod de foris est cálicis et parópsidis, intus autem pleni sunt rapína et immundítia. Pharisæe cæce, munda prius, quod intus est cálicis, ut fiat et id, quod de foris eius est, mundum.

Væ vobis, scribæ et pharisæi hypócritæ, qui ædificátis sepúlcra prophetárum et ornátis monumenta iustórum et dícitis: “Si fuissémus in diébus patrum nostrórum, non essémus sócii eórum in sánguine prophátarum”.

Ítaque testimónio estis vobismetípsis quia fílii estis eórum, qui prophétas occidérunt. Et vos impléte mensúram patrum vestrórum. Serpéntes, genímina viperárum, quómodo fugiétis a iudício gehénnæ?

Ídeo ecce ego mitto ad vos prophétas et sapiéntes et scribas; ex illis occidétis et crucifigétis et ex eis flagellábitis in synagógis vestris et persequémini de civitáte in civitátem, ut véniat super vos omnis sanguis iustus, qui effúsus est super terram a sánguine Abel iusti usque ad sánguinem Zacharíæ fílii Barachíæ, quem occidístis inter templum et altáre. Amen dico vobis: Vénient hæc ómnia super generatiónem istam.

Ierúsalem, Ierúsalem, quæ occídis prophétas et lápidas eos, qui ad te missi sunt, quótiens volui congregáre fílios tuos, quemádmodum gallína cóngregat pullos suos sub alas, et noluístis. Ecce relínquitur vobis domus vestra deserta.

Dico enim vobis: Non me vidébitis ámodo, donec dicátis: «Benedíctus, qui venit in nómine Dómini».

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.

Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame «maestro». Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.

¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera el vaso y el plato, pero por dentro están llenos de rapiña y codicia! ¡Fariseo ciergo, limpia primero el vaso y el plato por dentro, para que también por fuera queden limpios!

¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas»!

Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres! ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar de la condenación de la gehenna?

Por eso, mirad: os voy a enviar a vosotros profetas, sabios y escribas a unos los matarán y los crucificaréis, a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad, para que recaiga sobre vosotros toda la sangre de los justos derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el Santuario y el altar. Yo os aseguro: todo esto recaerá sobre esta generación.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar desierta vuestra casa.

Pero os digo que ya no me volveréis a ver hasta que digáis: «¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».

R/. Amén.

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Laudes Sal 93,12
Allelúia. Aleluya.
V/. Beátus homo quem tu erudíeris, Dómine, et de lege tua docúeris eum.
R/. Allelúia.
V/. Dichoso el hombre a quien tú, Señor, educas. Al que enseñas tu ley.
R/. Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio He 6,5; 7,59; 6,9-10.15; 7,68
Allelúia. Elegérunt apóstoli Stéphanum levítam plenum fide et Spíritu Sancto, quem lapidavérunt Iudæi orántem et dicéntem: Dómine Iesu, áccipe spíritum meum, allelúia. Aleluya. Los apóstoles eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a quien los judíos apedrearon, mientras oraba diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu, aleluya.
V/. Surrexérunt autem quidam ex Iudæis disputántes cum Stéphano, et non póterant resístere Spíritu Sancto qui loquebátur.
Vidérunt fáciem eius tamquam fáciem ángeli Dei.
Et ocurréntes cum lapídibus cædébant eum.
V/. Unos judíos se pusieron a discutir con Esteban, pero no lograban resistir al Espíritu Santo que hablaba por medio de él.
Todos miraban a Esteban y su rostro les pareció de un ángel.
Y se pusieron a apedrearlo.
R/. Orántem et dicéntem:
Dómine Iesu, áccipe spíritum meum, allelúia.
R/. Mientras oraba diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Primum licet ómnibus dilectíssimi fratres, sub eádem passiónis formam crux Christi, in qua cunctórum mártyrum primítiæ continéntur, præcésserit,  sed tamen in similitúdine carnis peccáti confórmis  nobis éxstitit Christus, non æquális.
Nam inter hómines nostræ paralitátis, nostræque conditiónis, nativitátis, legis, vel sortis, primus hanc viam Stéphanus martyr intrávit, durítiam árdui itíneris vicit, palmam propósiti múneris occupávit, quo Deum et hóminem sequerémur osténdit.

Ante ipsum quidem Christus, sed tamen primus ipse post Christum.
Hic homo fecit adiútus a Deo, quod ibi homo perfécit unítus in Deo.
Ille servo prævius, iste consérvis.
Ille generáliter pro magistério, iste speciáliter pro Magístro.
Hic egit suum martýrium, ille multórum.
Iste in se non ingloriósus, ille pro ómnibus gloriósus.

Perfécta ígitur fides honóret testem, laudet auctórem et sua cuique débita discrétis reddat offíciis, ut zelo imitatiónis accénsa, et adiutório profíciat et exémplo, si distíncte et Dómino sérviat et patróno.
R/. Amen.

Amadísimos hermanos, aunque la Cruz de Cristo, en la que se contienen las primicias de todos los mártires, ha precedido al primero de todos bajo la misma forma de la pasión, no fue del mismo modo, sino en la similitud de una carne de pecado tal como Cristo se nos manifestó.
Pues, entre los hombres iguales a nosotros, y de nuestra condición, nacimiento, ley o clase Esteban entró el primero en esta vía como mártir, venció la dureza de tan áspero camino, alcanzó la palma de victoria en el combate. Señaló hasta dónde hay que llegar en el seguimiento del Dios y hombre.

Ciertamente antes de él fue Cristo, pero, después de Cristo, el primero fue él.
En Esteban el hombre hizo ayudado por Dios, lo que en Cristo el hombre consumó unido a Dios.
Cristo precedió al siervo, Esteban a los consiervos.
Aquél lo hizo como magisterio universal, éste especialmente por el Maestro.
Este consumó su martirio, aquél el de todos.
Esteban lo hizo en sí mismo brillantemente, Cristo lo hizo por todos gloriosamente.

Así pues, la fe perfecta debe honrar al testigo y alabar al autor, y otorgar a cada uno el debido culto, para que inflamada en el deseo de la imitación, progrese con la ayuda y el ejemplo, sirviendo de modo diferente al Señor y al santo.
R/. Amén.

Ipso præstánte, qui vivit cum Patre et Spíritu Sancto in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Que nos los otorgue Cristo, el Señor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Te, Dómine Iesu Christe, benedícimus teque laudámus, qui tam beátum tamque perféctum mártyrem tuum Stéphanum tui imitatióne fecísti, ut quod étiam in réliquis sanctis rarum atque diffícile est, sic persecutiónis torménta portáret, ut ultiónis vota de persequéntibus non habéret, et eórum impunitátem intrépide in persecutióne péteret, quorum impietátem inter saxa sentíret.
Útique cum illi lápides mítterent super eum, ille pro eis preces fundébat ad Deum:
Dómine Iesu, ne státuas illis hoc ad peccátum.
Certábat impatiéntia, cum indulgéntia.
Illi vúlnera inférre, iste ódia non reférre.
Illi dolóribus non cédere, iste pro hóstibus supplicáre.
Postrémo erat in benignitáte mártyris quod non erat in voluntáte carníficis: nolle hos puníre, per quos se vidébat coronári.

Hæc ígitur tam gloriósa píetas, tam perfécta benígnitas, quæ pro illis preces fundébat, credéntium populórum vota comméndet, fidélium spe confórtet, sperántium necessitátes ádiuvet, supplicántium culpas excúset, et pro Ecclésiæ unitáte et pace cathólicæ plebis invígilet.
Hic semper pro subiéctis dum rogat obtíneat, qui pro inimícis dum lapidarétur orábat.

R/. Amen.

Te bendecimos y te alabamos, Señor Jesucristo, que hiciste a tu mártir Esteban tan dichoso y tan perfecto en tu imitación, que hizo hasta lo que es raro y difícil en otros santos: soportar los tormentos de la persecución, sin albergar deseos de venganza hacia sus verdugos, y en la persecución pedir con valentía el perdón de los que se ensañaban contra él al apedrearlo. Así, cuando ellos lanzaban piedras sobre él, él por ellos profería oraciones a Dios:
"Señor Jesús, no les tengas en cuenta este pecado".
Pugnaba la impaciencia con la indulgencia.
Ellos infringiéndoles heridas, él no devolviéndoles odio.
Ellos no cesando ante los dolores, él suplicando por los verdugos.
En suma, se albergaba en la mansedumbre del mártir lo que no se concebía la intención del verdugo: no querer ningún daño para aquellos por quienes iba a ser coronado.

Así, pues, que esta piedad tan gloriosa, esta mansedumbre tan perfecta, capaz de orar por los asesinos, interceda por los creyentes, conforte la de los fieles, ayude a las necesidades de los que esperan, excuse las culpas de los suplicantes, vele por la unidad y la paz de la Iglesia católica.
Que lo alcance para sus devotos la intercesión de quien oraba por sus enemigos mientras era lapidado.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Dómine Iesu Christe, qui beatíssimo primóque mártyri tuo Stéphano post ictus lápidum concessísti præmium sempitérnum, tu, seréno vultu réspice hoc sacrifícium nostrum, et præsta nobis fámulis tuis ut, prece huius mártyris, tam vivéntibus quam defúnctis donétur indulgéntia críminum, per quem olim confutáta est infidélitas iudæórum.
R/. Amen.
Señor Jesucristo, que concediste el premio eterno tras la lapidación, a tu santo y primer mártir Esteban. Mira con bondad este sacrificio nuestro, y concede a nosotros, tus siervos, que tanto los vivos como los difuntos obtengan el perdón de sus pecados, por la intercesión de este mártir por quien fue confundida entonces la infidelidad de los judíos.
R/. Amén.
Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos, por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Deus, qui Stéphanum plenum grátia et virtúte levítici órdinis ministério per apostolórum tuórum electiónem vel impositiónem mánuum consecrásti, tu præsta nobis, ut qui ascíti sumus in sortem tuæ vocatiónis, simus fílii pacis, tenorémque retineámus perféctæ dilectiónis.
Quo grátia tua, quæ in Stéphano mártyre veræ prædicatiónis iecit fundámina, in nobis sincéræ pacis et caritátis multíplicet nutriménta.

R/. Amen.
Oh Dios, que consagraste a Esteban lleno de gracia y de poder, para el ministerio de los diáconos, por la elección de tus Apóstoles y la imposición de las manos, concede que quienes estamos aquí reunidos convocados por ti, seamos hijos de la paz y observemos el mandamiento del perfecto amor.
Para que tu gracia, que en el mártir Esteban fue el fundamento de la verdadera predicación, multiplique en nosotros el alimento de la sincera paz y la caridad.
R/. Amén.
Quia tu es vera pax nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres nuestra paz verdadera caridad indivisible; tú que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, pulchrúmque satis et aptum, nos tibi in die sancti mártyris tui Stéphani, ánnuo nobis círculo revolúto, laudis hóstias immoláre, sacrifícium sollémne persólvere.
Quem ita Dómini nostri Iesu Christi Fílii tui, grátia elégit, doctrína erúdiit, poténtia confirmávit, ut inter levítas præmium, inter discípulos regnum, inter mártyres téneat principátum.
Qui veritátis verbo errántes confidéntius arguéndo ibi studéret pónere causam, ubi intellígeret péndere victóriam; ut obiécto in fáciem iudæis impietátis elógio, si non corríperet dévios, non timéret irátos; sciens in altérutrum fructuósam prædicatiónem esse iustítiæ, si aut illis suscépta pæniténtia placéret oblátio sanitátis, aut sibi excitáta invídia fíeret occásio passiónis.

Erat ibi Christi et proximórum in tali voluntáte diléctio, aut de emendátis gáudium optáre cognátis, aut de illátis præmium exspectáre supplíciis.
Suum quidem honórem aliéno crímine non quærébat, sed vidébat utrúmque sibi sine glória non futúrum, si autem per veritátem ipse álios prædicándo acquíreret, aut se pro veritáte quíspiam persecútor occíderet.
Agnoscébat locum suum, cogitábat offícium; quia altáre se esse nóverat, semetípsum hóstiam præparábat.
Plenus Spíritu Sancto sacraménta ructábat, volens cálicem bíbere quem tradébat.
Stabat inter illos pópulos, qui servis non párcere Dómini morte didícerant aut qui magis usque ad Dómini necem servórum morte prevénerant.

O ingens domínicæ desidérium caritátis.
Quid est nisi occídi velle pro Dómino, et occísi amórem inter homicídas impávida devotióne fatéri?
Nóverat se illi moriéndo iungéndum, cui se dolébat supervivéndo disiúnctum.
Tenébat Magístri præcépta, quæ didícerat, non sibi dignum esse discípulum, qui se non portáta cruce sequerétur.
Volébat perveníre quo erat, qui cupiébat leváre quod iússerat, nec fallit sua opínio iam parátum.
Ecce illi qui in Christo tanquam in lápidem offendérunt, in Stéphanum cum lapídibus irruérunt.
Hoc ímpius furor iecit, quo cæcus error impégit.
Inde obrúerat docéntem, unde cecíderant non credéntes.
Qui illis factus est petra scándali, Stéphano factus est coróna martýrii.
Cui mérito inter gloriósos Ángelos cælestésque Virtútes, hymnum laudis débitæ sine cessatióne proclámat, atque dicit:

En verdad es justo y necesario, magnífico y conveniente, que te inmolemos la hostia de la alabanza y te ofrezcamos este solemne sacrificio, en el día de la conmemoración anual de tu mártir Esteban.
Porque nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, de tal manera lo eligió por su gracia, lo instruyó con su doctrina y lo confirmó por su potencia, que obtuvo entre los diáconos el premio, entre los discípulos el reino y entre los mártires fue el primero.
El cual confiando en la misma fuerza de la verdad evangelizaba a los judíos y se esforzaba por alcanzar la victoria.
Les predicaba sobre su infidelidad con tal ímpetu, que si no los convertía tampoco iba a temer las consecuencias si se enfurecían.

Sabía que la predicación había de dar fruto de una manera o de otra: o hacían penitencia y se convertían en ofrenda de salvación, o se enojaban y la predicación resultaba ser oportunidad para el martirio.
Amaba de tal manera a Cristo y al prójimo, que o bien deseaba gozar por la conversión de sus enemigos, o bien esperaba el premio por los suplicios que pudiera recibir.
Ciertamente no buscaba su honor en el pecado de ellos, pero sospechaba que de cualquiera de las dos cosas iba a recibir la gloria: ya fuera si los convertía por la predicación de la verdad, o si lo mataban por la misma verdad.
Conocía cuál era su sitio, consideraba su ministerio; sabía que era un altar y se preparaba a sí mismo como ofrenda.
Lleno del Espíritu Santo exhalaba los sacramentos queriendo beber el cáliz que él mismo ofrecía.
Se encontraba ante los hijos de los que habían matado a los profetas del Señor. Mas aún, ante los mismos que habían matado al Señor.

Oh maravilloso deseo del amor de Dios.
¿Qué mayor amor que anhelar morir por Cristo, y, muriendo, manifestar el amor por los homicidas con serena piedad?
Sabía que se unía a Cristo muriendo, de quien no deseaba vivir separado.
Había aprendido del Maestro que no era digno discípulo suyo, quien no lo seguía llevando su cruz.
Y mostrando que estaba preparado para ser un buen discípulo deseaba cargar sobre sus hombros lo que el Maestro había mandado.
Allí estaban los que rechazaron a Cristo como piedra angular y arrojaron piedras contra Esteban.
El impío furor lazó lo mismo que donde el ciego error tropezó.
Cristo, que fue para ellos piedra de tropezar y roca de estrellarse, fue para Esteban corona del martirio.
Por eso, con los gloriosos ángeles y las celestiales virtudes, proclamamos el himno de tu alabanza y cantamos sin cesar:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus

Vere sanctus, vere in altíssimis gloriósus Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus; a quo Stéphanus martyr primus atque levíta coronári proméruit passióne suscépta; dum et cum céteris consecrándus apostolórum electióne in ministério elígitur séptimus, et singuláriter pro Christo martýrium adéptus est primus.
Qui ídeo lapidári se vóluit sáxeis íctibus perfidórum, ut facílius perveníre possit ad lápidem pretiósum.

Christum Dóminum ac Redemptórem ætérnum.

Verdaderamente santo, verdaderamente glorioso en las alturas es nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo; por quien Esteban el primer mártir y diácono mereció ser coronado tras sufrir la pasión. El cual, aunque fue elegido por los Apóstoles en séptimo lugar para ser consagrado para el ministerio, en el martirio por Cristo fue el primero.
Por eso, quiso ser lapidado con las pedradas de los pérfidos, para llegar más fácilmente a la Piedra Preciosa a Cristo, el Señor y el Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Omnípotens Deus Pater, qui post oblatiónem Unigénitit tui in hóstiam vivam, Stéphanum primum mártyrem suscepísti; tu nos ad eius exémplum fácito esse víctimam placatiónis et hóstiam puritátis.
Quo dum ipsi per contritiónem spíritus immolámur, hæc libámina in ablutiónem peccáminum a te sanctificáta sumámus.

R/.
Amen.
Dios Padre Omnipotente que después de la oblación de tu Hijo como hostia viva, recibiste a Esteban como primer mártir; a ejemplo suyo, concédenos ser víctima propiciatoria y hostia pura.
Para que ofreciéndonos a Cristo con un espíritu quebrantado, participemos de este sacrificio, santificado por ti, para el perdón de los pecados.
R/.
Amén.
Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas, benedícis ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de † vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Ætérne Dei Fílius, Dómine Deus, quem Stéphanus, dum lapidarétur, ut eius spíritum suscíperes invocábat, quemque pósitis génibus pro inimicis orabat, tu nos facito et amicos in te fidenter diligere, et pro inimícis te sincériter postuláre.
Quo, dum debéntibus nobis ex corde dimíttimus, ea quæ præcepísti fiduciáliter proclamémus e terris:
Eterno Señor Dios, Hijo de Dios, a quien Estaban invocaba para que recibieras su espíritu, mientras era lapidado, y a quien oraba de rodillas por los enemigos; haznos amar a los amigos confiando en ti, y rogarte con sinceridad por los enemigos.
Para que, perdonando de corazón a los que nos deben algo, confiadamente podamos proclamar desde la tierra lo que nos mandaste:

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Benedictio / Bendición
Christus Dei Fílius, pro cuius nómine Stéphanus martyr lapidátus est ínnocens, contra incursántium dæmonum ictus vos effíciat fortióres.
R/. Amen.
Que, Cristo, Hijo de Dios, por quien fue lapidado Esteban mártir siendo inocente, os haga a vosotros más fuertes contra los ataques de los enemigos.
R/. Amén.
Quique eum pro inimícis orántem consummáto martýrio provéxit ad cælum, cónferat vobis ut sine confusióne ad eum veniátis post tránsitum.
R/. Amen.
Y Él, que llevó al cielo, consumado el martirio, a quien le pedía por los enemigos, os conceda a vosotros que lleguéis seguros hasta Él después de vuestro tránsito.
R/. Amén.
Ut illic lætatúra post istud sæculum accédat ánima vestra, quo prædíctus martyr spíritum suum súscipi exorábat.
R/. Amen.
Para que alcancéis después de esta vida aquel lugar de alegría, a donde pedía llegar Esteban mártir.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva

Gustántes, Dómine, suavitátis tuæ dulcedinísque plenitúdinem, quæsumus ut sit nobis hoc in remissiónem peccatórum et sanitátem méntium.
R/. Amen.

Mientras gustamos, Señor, la plenitud de tu suavidad y dulzura, te pedimos que tu presencia realice en nosotros el perdón de los pecados y la salvación de nuestras almas.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito, y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum II y del Liber Commicus II. Los textos en español son los utilizados en la celebración anual de esta misa en la iglesia de San Esteban (Sevilla).
(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. Según la Neovulgata: Mt 23,1-9.25-26.29-39.

 

 

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