La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa de santo Tomás, apóstol

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


 

Prælegendum / Canto de entrada Sal 20,6-7; 111,1
Glóriam et magnum decórem impónes super eum, allelúia, et dabis eum in benedictiónem, in sæculum sæculi, allelúia, allelúia. Lo has vestido de honor y majestad, aleluya, le concedes bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.
V/. Beátus vir qui timet Dóminum, in mandátis eius cupit nimis.
R/. In sæculum sæculi, allelúia, alellúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
R/. In sæculum sæculi, allelúia, alellúia.
V/. Dichoso el hombre que teme al Señor, el que prefiere sus mandamientos.
R/. Bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria
Glória nostra, Deus noster, qui in cælis ab Ángelis demostráris, et in perpétuum decantáris, hic fidéliter ac sollémniter prædicáris; præsta nobis, amplíssima pietáte tua, a malis própriis liberári, et semper in tuis láudibus gloriári.
R/. Amen.

Gloria nuestra y Dios nuestro, que en el cielo eres ensalzado por los ángeles con perpetuas alabanzas, y aquí eres fiel y solemnemente glorificado; concédenos por tu infinita piedad quedar libres de nuestros males y gloriarnos siempre en tus alabanzas.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Prophetia / Profecía Sab 4,7-15
Léctio libri Sapiéntiæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro de la Sabiduría.
R/. Demos gracias a Dios.
Fili:

Iustus autem, si morte præoccupátus fúerit,
in refrigério erit.
Senéctus enim venerábilis, non quæ est diutúrna,
neque annórum número computátur;
cani autem sunt sensus hóminis,
et ætas senectútis vita immaculáta.

Placens Deo factus est diléctus
et vivens inter peccatóres translátus est;
raptus est, ne malítia mutáret intelléctum eius,
aut ne fíctio decíperet ánimam illíus.
Fascinátio enim nugacitátis obscúrat bona,
et inconstántia concupiscéntiæ transvértit sensum sine malítia.

Consummátus in brevi
explévit témpora multa;
plácita enim erat Deo ánima illíus,
propter hoc properávit edúcere illum de médio iniquitátis.

Pópuli autem vidéntes et non intellegéntes,
nec ponéntes in præcórdiis tália,
quóniam grátia et misericórdia est in eléctis eius,
et visitátio in sanctis illíus.

R/. Amen.

Hijo:

El justo, aunque muera prematuramente, tendrá descanso.
Una vejez venerable no son los muchos días,
ni se mide por el número de años,
pues las canas del hombre son la prudencia
y la edad avanzada, una vida intachable.

Agradó a Dios y Dios lo amó,
vivía entre pecadores y Dios se lo llevó.
Lo arrebató para que la maldad
no pervirtiera su inteligencia,
ni la perfidia sedujera su alma.
Pues la fascinación del mal oscurece el bien
y el vértigo de la pasión pervierte una mente sin malicia.

Maduró en poco tiempo,
cumplió muchos años.
Como su vida era grata a Dios,
se apresuró a sacarlo de la maldad.

La gente lo ve y no lo comprende,
ni les cabe esto en la cabeza:
la gracia y la misericordia son para sus elegidos
y la protección para sus devotos.

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 20,4.2
Posuísti super caput eius corónam de lápide pretióso. Has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
V/. Super salutáre tuum, Dómine, exsultábit veheménter; desidérium ánimæ eius dedísti ei, et voluntátem labiórum eius non fraudásti eum.
R/. Corónam de lápide pretióso.
V/. Se alegra por tu fuerza, Señor, y cuánto goza con tu victoria. Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.
R/.
Una corona de oro fino.

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Apostolus / Apóstol Col 1,24-29
Epístolæ Pauli apóstoli ad Colossénses.
R/.
Deo grátias.
Epístola del apóstol Pablo a los colosenses.
R/.
Demos gracias a Dios.
Fratres:

Nunc gáudeo in passiónibus pro vobis et adímpleo, ea quæ desunt passiónum Christi in carne mea pro córpore eius, quod est ecclésia, cuius factus sum ego miníster secúndum dispensatiónem Dei, quæ data est mihi in vos, ut ímpleam verbum Dei.

Mystérium, quod abscónditum fuit a sæculis et generatiónibus, nunc autem manifestátum est sanctis eius, quibus vóluit Deus notas fácere divítias glóriæ mystérii huius in géntibus, quod est Christus in vobis, spes glóriæ.

Quem nos annuntiámus, commonéntes omnem hóminem et docéntes omnem hóminem in omni sapiéntia, ut exhibeámus omnem hóminem perféctum in Christo; ad quod et labóro certándo secúndum operatiónem eius, quæ operátur in me in virtúte. Cui es honor et glória in sæcula sæculórum.

R/. Amen.

Hermanos:

Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido encomendado en orden a vosotros: llevar a plenitud la palabra de Dios, el misterio escondido desde siglos y generaciones y revelado ahora a sus santos, a quienes Dios ha querido dar a conocer cuál sea la riqueza de gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.

Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo. Por este motivo lucho denodadamente con su fuerza, que actúa poderosamente en mí. A él el honor y la gloria por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Jn 20,24-29
Léctio sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:

Thomas autem, unus ex Duódecim, qui dícitur Dídymus, non erat cum eis, quando venit Iesus.

Dicébant ergo ei álii discípuli: «Vídimus Dóminum».

Ille autem dixit eis: «Nisi vídero in mánibus eius signum clavórum et mittam dígitum meum in signum clavórum et mittam manum meam in latus eius, non credam».

Et post dies octo íterum erant discípuli eius intus, et Thomas cum eis.

Venit Iesus iánuis clausis et stetit in médio et dixit: «Pax vobis».

Deínde dicit Thomæ: «Infer dígitum tuum huc et vide manus meas et affer manum tuam et mitte in latus meum, et noli esse incrédulus sed fidélis».

Respóndit Thomas et dixit ei: «Dóminus meus et Deus meus!». Dicit ei Iesus: «Quia vidísti me, credidísti. Beáti, qui non vidérunt et credidérunt».

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.

Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó:

«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.

Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

R/. Amén.

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Laudes Sal 118,46
Allelúia. Aleluya.
V/. Loquébar de testimóniis tuis in conspéctu regnum, et non confundébar.
R/. Allelúia.
V/. Comentaré tus preceptos ante los reyes y no me avergonzaré.
R/. Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Dan 12,3; Sab 3,7-8
Fulgébit iustus sicut splendor firmaménti; sicut stellæ cæli dantes claritátem lucis, ita et iustus splendébit in perpétua æternitáte, allelúia. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad, aleluya.
V/. Fulgébunt, et tanquam scintíllæ in arundinéto discúrrent, iudicábunt natiónes et dominabúntur pópulis, et regnábunt cum Dómino.
R/. In perpétua æternitáte, allelúia.
V/. Los justos resplandecerán como chispas que prenden por un cañaveral; gobernarán naciones, someterán pueblos, y el Señor reinará sobre ellos eternamente.
R/. Por toda la eternidad, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal

Ad Deum, fratres caríssimi, puras mentes erígite, eiúsque pietátem supplíciter imploráte, ut qui per primum nos redémit advéntum a labe peccáti, ipse nos sic in ævo dégere fáciat, ut in secúndo advéniens in supérnis coronándos attóllat.

Sicque patrocinánte nobis suffrágio beatíssimi apóstoli sui Dídymi et hic per eius exémpla vitam ducéntes, eius mereámur esse sequípedes, et illic felicitátis eius inveniámur consórtes.
R/. Amen.

Levantad hacia Dios, hermanos queridos, vuestras almas limpias, implorad con súplicas su bondad misericordiosa; el que nos redimió en su primera venida de la mancha del pecado, nos haga vivir en este siglo de tal manera que cuando venga por segunda vez nos lleve a las alturas para ser coronados.

Así, por el patrocinio de su santo apóstol Dídimo, llevemos aquí una vida según sus ejemplos, siguiendo en todo sus huellas, para que allí seamos consortes de su felicidad.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Con la ayuda de la clemencia divina, del único Dios que en la Trinidad vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Te, te ígitur, summe et admirábilis Deus, totis præcórdiis deprecámur, ut qui beatíssimo Thomæ et sagacitátem inquiréndoaccómodas et fidem credéntibus inspíras, nobis et indulgéntiam peccáminum tríbuas et donis tuis inspirándo preævénias.
Quique sanctíssimi Thomæ dubitatióne nos róboras, eius, quæsumus, mérito nos in fide ita stábiles opéribus sólida, ut, iudicánte te, dignos invénias quos coronándos, æthérea sustóllas in átria.

Quátenus et fidélium servórum tuórum accéptes libámina quæ hodiérno die plebs tibi mente ófferunt grata, et pro quibus te submísso óbsecrant capíte, tuæ pietátis cleméntiam sese adéptos congáudeant.
R/. Amen.

De todo corazón te rogamos, Señor, Dios sumo y admirable, que como favoreciste a santo Tomás con la sagacidad para investigar y le infundiste la fe en favor de los creyentes, a nosotros nos otorgues el perdón de los pecados, y nos prepares con la inspiración de tus dones.
Y para que las dudas de santo Tomás vengan a ser beneficio nuestro, te rogamos que, en atención a sus méritos, nos asientes en una fe consolidada por las obras, para que al llegar la hora de nuestro juicio, seamos dignos de ser llevados a los palacios eternos, para ser allí coronados.

Acepta entre tanto las ofrendas de tus siervos, el pueblo que en este día te manifiesta su gratitud, y te suplica con humildad que podamos llegar al gozo eterno, adoptados por tu piadosa clemencia.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Deus, qui tuum Thomam, egrégium prædícis architéctum, et in foro non dedígnas ambuláre venálium; tu nos ex illis lapidibus éffice vivis, a quibus illa vísio pacis instaurátur cælestis; quáliter candóre castitátis níveo reniténtes, sanctórum, qui nos in Dómino iam præcessérunt, póssimus esse in participatióne æquáles; ut qui pro peccatóribus ab illa sublími sede descendísti ad terram, précibus nostris placátus assístas, ómnibus réquiem defúnctis fidélibus præstans.
R/. Amen.
Dios, que presentaste a tu Tomás como egregio arquitecto, haz que nos hallemos entre aquellas piedras vivas con las que se construye la ciudad celestial que él mostró a sus oyentes como mansión de paz, de forma que, brillando con el níveo esplendor de la castidad, podamos participar de tu gloria con los santos que ya nos precedieron en el camino.
Acoge propicio nuestros ruegos, tú, que por los pecadores descendiste a la tierra desde aquella sublime sede, y concede el descanso a todos los fieles difuntos.
R/. Amén.
Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos, por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Clementíssime Deus, qui in pacis unitáte lætáris, scilicet, qui auctor es pacis, et pax ab angélicis conclamátus es choris; concéde per huius intercessiónem athlétæ, ut ipsíus dilectiónis vínculo, quo discípulos ad cælos rémeans conglobásti, ipso nos almífico nexu in tua et próximi dilectióne constríngas.
R/. Amen.
Dios clementísimo, que te complaces en la unidad de la fe, siendo el autor de la paz, y como paz eres aclamado por los coros angélicos; concede por la intervención de este atleta, que el mismo vínculo de amor con que dejaste unidos a tus discípulos al volver al cielo, nos estreche a nosotros entrañablemente contigo y con el prójimo.
R/. Amén.
Quia tu es pax vera nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres nuestra paz verdadera caridad indivisible; tú que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias

Dignum et iustum est, dignum satis et pulchrum est æquum vere et salutáre est, nos tibi, Dómine, sancte Pater, ætérne omnípotens Deus, in quantum est præstítum iúgiter grátias ágere et Iesu Christo Fílio tuo, Dómino nostro, indesinénter humília vota deférre.
Qui ut nos erígeret usque ad alta cælórum regna, non est dedignátus humíliter móriens penetráre infémum, ut tecum eis præstáret frui ætérnæ vitæ dulcedine, pro quibus gustáverat fellis amaritúdinem; eósque suscíperet aula cæli laureátos diadémate, pro quibus ille sústulit corónam spinárum in cápite.
Illis étenim datum est glorióso cursu, sanctis comitántibus ángelis, felíciter scándere cælum, pro quibus ille cæsus flagéllis crucis ascéndit patíbulum.
Láncea latus suum verberári permísit, ex quo profluxérunt nova et inaudíta mirácula, sánguinis et aquæ mira insígnia.
Per aquam enim osténdens nobis sanctificatiónem baptísmi, per sánguinem vero decus mártyrii.

Ipsárum ipse ferens signa plagárum iánuis clausis ad discípulos intrávit, eósque pacífice salútans, ut non timérent admónuit, quibus de resurrectióne sua ineffábile gáudium íntulit.
Sed cunctátur his noster patrónus Dídymus apóstolus, cuius hódie festum devotíssime incólimus; qui tunc forte a Dómino cum áliis non fuit invéntus, resurrectiónem domínicam crédere recussávit nisi fixúras clavórum et latus vulnerátum manu própria attractáret.
Ipsíque hæsitánti discípulo pius Magíster cicatríces sui córporis demum véniens palpábiles exhíbuit, qui iam prædícta ludíbria pro nobis ínnocens pértulit.
Ex quo solidáta mens apóstoli, clara voce: «Dóminus meus et Deus meus» exclamávit.
Cui nulla cunctátio in corde remánsit.
qui Dóminum suum et Redemptórem totius mundi tangéndo cognóscere méruit.
Multum namque prófuit nobis eius dubíetas momentánea, quaæ tam evidénter insinuávit cunctis Redemptóris nostri resurrectiónem gloriósam.
Ipse quoque Dóminus se vidéndo credens beátus esse astípulat, sed óculis credens cordis eum per fidem cernéntes beatióres pronúntiat.

Nos enim impáres mérito, et inferióres licet iustórum dignitáte, crédimus tamen corde, fatémur et ore ipsum Dóminum nostrum Iesum Christum iudicáre vivos el mórtuos terribíliter ventúrum esse de cælis, qui pro salúte humáni géneris olim ab ímpiis iudícium sustínuit in terris.Ideóque rogámus corde contríto et córpore terra tenus prostráto, ut in illo exáminis die non puniámur cum réprobis, descensúri in avérni fóveam, sed cum sanctis ómnibus celebrári mereámur cælésti in glória.
Ut tibi, Dómino Deo Patri, et Iesu Christo, Fílio tuo, Dómino nostro simul cum Spíritu Sancto, personáliter trino Dómino, et uníus Deitátis natúra simplo, omnis numerósitas et celsitúdo angélica, una cum turma sanctórum fúlgida, hunc hymnum dulcíflua modulatióne sine cessatióne proclámant, ita dicéntes:

Es digno y justo, digno y hermoso sobre toda ponderación, verdaderamente equitativo y saludable, que te demos gracias, hasta donde alcance nuestra pobreza, Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, y que ofrezcamos nuestros humildes votos a Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Él, para elevarnos a los más altos sitiales del reino, no rehusó morir en humildad y entrar en el infierno, para que gustaran contigo la dulzura de la vida eterna aquellos por los que él había probado la amargura de la hiel, y para recibir en el palacio del cielo, coronados con diademas, a los mismos por quienes él soportó en su cabeza la corona de espinas.
Alcanzan, pues, felizmente el cielo, en marcha triunfal, rodeados de ángeles, aquellos por quienes él, azotado, subió al patíbulo de la Cruz.
Permitió que la lanza atravesara su costado, del que manaron como nuevas e inauditas maravillas, los admirables símbolos del agua y de la sangre, para mostrarnos por el agua el poder santificador del bautismo, y por la sangre, la gloria del martirio.

Él mismo, llevando las señales de sus llagas, se presentó ante tus discípulos, cerradas las puertas, y saludándolos pacíficamente, les avisó que no tuvieran miedo, llevándoles el gozo inefable de su resurrección.
Pero duda de todo ello nuestro patrón, el apóstol Dídimo, cuya fiesta celebramos hoy devotamente, que no se encontraba con los otros cuando llegó el Señor, y se niega a creer en la resurrección del Maestro, a no ser que tocara con sus propias manos las llagas de los clavos y el costado herido; y el piadoso Maestro, apareciéndose de nuevo, mostró al discípulo vacilante y le dio a palpar las cicatrices gloriosas de su cuerpo, él, que padeció siendo inocente, en beneficio nuestro, los vilipendios que conocemos.
Fortalecida con eso la mente del apóstol, exclamó con voz clara: «Señor mío y Dios mío».
Ninguna duda quedó en el corazón del que mereció reconocer por el tacto a su Señor y Redentor del mundo entero.
Y mucho nos aprovechó a nosotros su duda momentánea, que tan evidentemente nos demostró a todos la resurrección gloriosa de nuestro Redentor.
Y el mismo Señor dictaminó entonces que es dichoso el que cree porque ha visto; pero dijo que son más dichosos los que han visto por la fe, con los ojos del corazón.

Nosotros, con otra mentalidad, y muy por debajo de la dignidad de los santos, creemos, sin embargo, de corazón y confesamos con la boca, que el mismo Señor nuestro Jesucristo ha de venir desde el cielo, con aspecto terrible, para juzgar a vivos y muertos, él que en otro tiempo, por la salvación de los hombres, sufrió en la tierra el juicio de los impíos.
Y por eso rogamos con corazón contrito, postrados en tierra, que en aquel día del examen no seamos castigados con los réprobos, antes bien, podamos congratularnos con los santos en la gloria celestial.
Como toda la numerosa grandeza de los ángeles, a una con la resplandeciente agrupación de los santos, te glorifican a ti, Señor, Dios Padre, y a Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, junto con el Espíritu Santo, Señor trino en personas y simple por la única naturaleza divina, elevando sin cesar en armónico canto que destila dulzura, este himno de alabanza:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus

Vere sanctus, vere benedíctus Dóminus noster Iesus Christus qui est Fílius tuus natúra non adoptióne neque grátia, sed generatióne.
Qui in utráque natúra unus Fílius créditur, et tértia in Trinitáte persóna tecum et cum Spíritu Sancto, unus Deus, créditur et adorátur.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Verdaderamente es santo, es en verdad bendito nuestro Señor Jesucristo, Hijo tuyo por naturaleza, que no por adopción, por generación y no por gracia, que es hijo único en la naturaleza divina y en la humana, que contigo y con el Espíritu Santo, es persona distinta dentro de la Trinidad, en la que creemos, y adoramos como a un solo Dios.

Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación

Concéde nobis, Dómine, intervéntu apóstoli tui Thomæ, et remissiónem peccáminum, et bonæ vitæ inspirátæ nobis perágere cursum.
Ut et sacrifícia in huius sollemnitáte passiónis accéptes et suméntibus ea sanctificatiónis grátia tuæ illústres.

R/.
Amen.

Concédenos, Señor, por intercesión del apóstol Tomás, el perdón de los pecados, para seguir rectamente el curso de la vida según tus inspiraciones.
Acepta nuestros sacrificios en la solemnidad de este mártir, ilustrando con la gracia de tu salvación, a los que en ellos vamos a participar.
R/. Amén.
Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Christe, qui beatíssimis apóstolis tuis orándi præcépta instítuis, præsta, ut suffrágio apóstoli tui Thomæ digni effécti, ipsa tua deífica verba proclamántes mereámur exaudíri e terris: Cristo, que enseñaste a tus santos apóstoles cómo tenían que orar, concédenos, por la ayuda de tu apóstol Tomás, que seamos oídos desde el cielo, cuando desde la tierra proclamamos las alabanzas divinas:

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Benedictio / Bendición

Christus Dóminus, qui apóstolo suo Thomæ cópiam dimicándi concéssit virtútis, ipse emúndet vos ab omni contagióne delícti.
R/. Amen.

Cristo, el Señor, que concedió a su apóstol Tomás, la fuerza necesaria para el combate por la fe, os limpie de todo contagio de pecado.
R/. Amén.

Quique étiam in agóne eum fecit victórem, ipse vobis sui auxílii pórrigat opem.
R/. Amen.

El que le hizo vencedor en su lucha, os conceda a vosotros el alivio de su ayuda.
R/. Amén.
Ut qui in illíus festivitáte lætámini, intervéntu eius, ætérno præmio munerémini.
R/. Amen.
Para que os alegréis en su fiesta, y por su mediación seáis recompensados con el premio eterno.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva
Refécti, fratres, remédio incomparábili, ánimas et córpora nostra medicántem orémus supplíciter Deum ac Dóminum nostrum, ut quos iucundáre dignátus est in factúra sua, spe certos ac fide stábiles, in opéribus mánuum suárum iúbeat perpétuo exsultáre felíces.
R/. Amen.
Alimentados, hermanos, con este remedio sin par, elevemos nuestras súplicas a nuestro Dios y Señor, capaz de sanar nuestros cuerpos y nuestras almas: El que nos mantiene seguros en la esperanza y firmes en la fe, alegrándonos con los esplendores de su creación, nos mantenga también perpetuamente felices, entre las demás criaturas, obra de sus manos.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum II (pp. 143-149) y del Liber Commicus II. (pp. 62-64). Los textos bíblicos en español están tomados de la Sagrada Biblia, versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. BAC, Madrid 2011 y el resto de oraciones de: Rvdo. P. Balbino Gómez-Chacón y Díaz Alejo (†2006) Misal Hispano-Mozárabe. Tomo II, traducción inédita facilitada en octubre de 2015 por un colaborador del P. Balbino para su publicación en La Ermita.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

 

 

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