La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del Martes de la cuarta semana de Cuaresma

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Lectio Sapientialis / Lectura sapiencial Prov 15,22-33
Léctio libri Proverbiórum.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro de los Proverbios.
R/. Demos gracias a Dios.

Fili: Dissipántur cogitatiónes, ubi non est consílium;
ubi vero sunt plures consiliárii, confirmántur.
Lætátur homo in responsióne oris sui,
et sermo opportúnus est óptimus.
Sémita vitæ sursum est viro erudíto,
ut declínet de inférno deórsum.

Domum superbórum demoliétur Dóminus
et firmos fáciet términos víduæ.
Abominátio Dómini cogitatiónes malæ,
et purus sermo pulchérrimus.
Contúrbat domum suam, qui sectátur avarítiam;
qui autem odit múnera, vivet.

Mens iusti meditátur, ut respóndeat;
os impiórum redúndat malis.
Longe est Dóminus ab ímpiis
et oratiónes iustórum exáudiet.
Lux oculórum lætíficat ánimam,
fama bona impínguat ossa.

Auris, quæ audit increpatiónes vitæ,
in médio sapiéntium commorábitur.
Qui ábicit disciplínam, déspicit ánimam suam;
qui autem acquiéscit increpatiónibus, posséssor est cordis.
Timor Dómini disciplína sapiéntiæ,
et glóriam præcédit humílitas.

R/. Amen.

Hijo: Los proyectos fracasan por falta de deliberación,
pero con muchos consejeros se logra el éxito.
Alegría es para el hombre la respuesta de su boca,
y una palabra oportuna ¡qué agradable resulta!
El sabio sube por un camino de vida
que lo libra de bajar al abismo.

El Señor derriba la casa de los soberbios
y afirma los linderos de la viuda.
El Señor odia las intenciones perversas,
las palabras benévolas le agradan.
El ávido de ganancia perturba su casa,
el que aborrece las dádivas vivirá.

El corazón del justo medita sus respuestas,
la boca del criminal profiere perversidades.
El Señor está lejos de los criminales,
pero escucha la oración de los justos.
Una mirada benévola alegra el corazón
y una buena noticia reanima las fuerzas.

El oído que escucha la reprensión saludable
tiene su morada entre los sabios.
El que rechaza la corrección se desprecia a sí mismo,
el que escucha la reprensión adquiere inteligencia.
El temor del Señor es escuela de sabiduría,
y la humildad precede a la gloria.

R/. Amén.

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Lectio Historica / Lectura histórica 1Sam 6,1-19
Léctio libri primi Samuélis.
R/. Deo grátias.
Lectura del primer libro de Samuel.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Fuit arca Dómini in regióne Philisthinórum septem ménsibus; et vocavérunt Philísthim sacerdótes et divínos dicéntes: «Quid faciémus de arca Dómini? Indicáte nobis quómodo remittémus eam in locum suum».

Qui dixérunt: «Si remíttitis arcam Dei Ísrael, nolíte dimíttere eam vácuam, sed, quod debétis, réddite ei pro peccáto, et tunc curabímini; sciétis quare non recédat manus eius a vobis».

Qui dixérunt: «Quid est quod pro delícto réddere debeámus ei?».

Responderúntque illi: «Iuxta númerum príncipum Philisthinórum quinque tumóres áureos faciétis et quinque mures áureos, quia plaga una fuit ómnibus vobis et princípibus vestris. Facietísque similitúdines tumórum vestrórum et similitúdines múrium, qui demolíti sunt terram, et dábitis Deo Ísrael glóriam, si forte rélevet manum suam a vobis et a diis vestris et a terra vestra. Quare gravátis corda vestra, sicut aggravávit Ægýptus et phárao cor suum? Nonne, postquam percússit eos, tunc dimisérunt eos, et abiérunt? Nunc ergo arrípite et fácite plaustrum novum unum et duas vaccas fetas, quibus non est impósitum iugum, iúngite in plaustro; et reclúdite vítulos eárum domi. Tolletísque arcam Dómini et ponétis in plaustro; et similitúdines áureas, quas exsolvístis ei pro delícto, ponétis in capsélla ad latus eius et dimíttite eam, ut vadat, et aspiciétis. Et síquidem per viam fínium suórum ascénderit contra Bethsamés, ipse fecit nobis hoc malum grande; sin autem mínime, sciémus quia nequáquam manus eius tétigit nos, sed casu áccidit».

Fecérunt ergo illi hoc modo et tolléntes duas vaccas, quæ lactábant vítulos, iunxérunt ad plaustrum vitulósque eárum conclusérunt domi;  et posuérunt arcam Dei super plaustrum et capséllam, quæ habébat mures áureos et similitúdines tumórum.

Ibant autem in diréctum vaccæ per viam, quæ ducit Bethsamés, et itínere uno gradiebántur pergéntes et mugiéntes et non declinábant neque ad dextram neque ad sinístram. Sed et príncipes Philísthim sequebántur usque ad términos Bethsamés. Porro Bethsamítæ metébant tríticum in valle; et elevántes óculos vidérunt arcam et gavísi sunt, cum vidíssent.

Et plaustrum venit in agrum Iósue Bethsamítæ et stetit ibi. Erat autem ibi lapis magnus; et concidérunt ligna plaustri vaccásque imposuérunt super ea holocáustum Dómino. Levítæ autem deposuérunt arcam Dei et capséllam, quæ erat iuxta eam, in qua erant similitúdines áureæ; et posuérunt super lápidem grandem. Viri autem Bethsamítæ obtulérunt holocáusta et immolavérunt víctimas in die illa Dómino. Et quinque príncipes Philisthinórum vidérunt et revérsi sunt in Áccaron in die illa.

Hi sunt autem tumóres áurei, quos reddidérunt Philísthim pro delícto Dómino: Azótus unum, Gaza unum, Áscalon unum, Geth unum, Áccaron unum; et mures áureos secúndum númerum úrbium Philísthim quinque príncipum, ab urbe muráta usque ad villam, quæ erat absque muro; et lapis ille magnus, super quem posuérunt arcam Dómini, testis est usque in hunc diem in agro Iósue Bethsamítis.

Fílii autem Iechoníæ non sunt gavísi super viros Bethsamítes quia víderant arcam Dómini; et percússit Dóminus de pópulo septuagínta viros. Luxítque pópulus eo quod Dóminus percussísset plebem plaga magna.

R/. Amen.

En aquellos días:

El arca del Señor estuvo siete meses en territorio de los filisteos.  Los filisteos convocaron a los sacerdotes y adivinos y les preguntaron: «¿Qué haremos con el arca del Señor? Decidnos cómo la devolveremos a su lugar».

Respondieron: «Si queréis devolver el arca del Dios de Israel, no la mandéis sin nada; devolvedla con una ofrenda de reconciliación. Entonces curaréis y sabréis por qué su mano no se retiraba de vosotros».

Ellos preguntaron: «¿Cuál debe ser esa ofrenda de reconciliación?».

Respondieron: «Cinco tumores de oro y cinco ratas de oro, una por cada jefe filisteo, porque la plaga fue la misma para vosotros y para vuestros jefes. Haced reproducciones de vuestros tumores y de las ratas que devastan vuestra tierra y dad gloria al Dios de Israel, a ver si levanta su mano de vosotros, vuestros dioses y vuestra tierra. No seáis testarudos, como fueron los egipcios y el Faraón; Dios los castigó duramente hasta que dejaron salir a los israelitas. Haced un carro nuevo, tomad dos vacas que estén criando y que no hayan llevado el yugo; uncid las vacas al carro y dejad sus crías en el establo. Tomad el arca del Señor y ponedla sobre el carro. Poned en un cofre junto a ella los objetos de oro que le dais en ofrenda de reconciliación, y dejadla andar. Fijaos bien: si va por el camino de su territorio hasta Bet Semes, es él quien nos ha hecho tanto mal; si no, sabremos que no ha sido su mano la que nos ha castigado, y que esto ha ocurrido por casualidad».

Así lo hicieron; tomaron dos vacas que estaban criando y las uncieron al carro, dejando sus crías en el establo. Pusieron en el carro el arca del Señor y el cofre con las ratas de oro y las reproducciones de sus tumores.

Las vacas se fueron por el camino de Bet Semes y continuaron por él mugiendo, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. Los jefes filisteos las siguieron hasta el territorio de Bet Semes. Las gentes de Bet Semes estaban segando el trigo en el valle. Alzaron la vista, vieron el arca del Señor y salieron gozosamente a su encuentro.

Cuando el arca llegó al campo de Josué, el de Bet Semes, se detuvo. Allí había una piedra grande. El carro lo hicieron astillas y ofrecieron las vacas en holocausto al Señor. Los levitas habían bajado el arca del Señor y el cofre que estaba junto a ella, que contenía los objetos de oro, y los habían colocado sobre aquella piedra grande. Aquel día las gentes de Bet Semes ofrecieron holocaustos y sacrificios de reconciliación al Señor. Los cinco jefes filisteos, después de ver aquello, se volvieron aquel mismo día a Ecrón.

Éstos son los tumores de oro que los filisteos dieron en ofrenda de reconciliación al Señor: uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascalón, uno por Gat y uno por Ecrón. El número de las ratas de oro era igual al de las ciudades de los cinco jefes filisteos, tanto de las ciudades fortificadas como de las ciudades desguarnecidas. La piedra grande sobre la que pusieron el arca del Señor existe todavía hoy en el campo de Josué, el de Bet Semes, como testigo.

Los hijos de Jeconías no se alegraron con las gentes de Bet Semes cuando vieron el arca del Señor, y el Señor hirió a setenta hombres de entre ellos. El pueblo hizo gran duelo porque el Señor los había castigado tan duramente.

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 119,1-2
Ad Dóminum cum tribulárer clamávi, et exaudívit me. En mi angustia grité al Señor, y él me respondió.
V/. Dómine, líbera ánimam meam a lábiis iníquis et a lingua dolósa.
R/. Et exaudívit me.
V/. Señor, líbrame de los labios mentirosos y de la lengua falsa.
R/. Y él me respondió.

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Apostolus / Apóstol 2Pe 1,12-21
Epístolæ Petri apóstoli secúnda.
R/. Deo grátias.
Segunda Epístola del apóstol Pedro.
R/. Demos gracias a Dios.

Caríssimi:

Propter quod incípiam vos semper commonére de his, et quidem sciéntes et confirmátos in præsénti veritáte. Iustum autem árbitror, quámdiu sum in hoc tabernáculo, suscitáre vos in commonitióne,  certus quod velox est deposítio tabernáculi mei, secúndum quod et Dóminus noster Iesus Christus significávit mihi; dabo autem óperam et frequénter habére vos post óbitum meum, ut horum memóriam faciátis.

Non enim captiósas fábulas secúti notam fécimus vobis Dómini nostri Iesu Christi virtútem et advéntum, sed speculatóres facti illíus magnitúdinis. Accípiens enim a Deo Patre honórem et glóriam, voce proláta ad eum huiuscémodi a magnífica glória: «Fílius meus, diléctus meus hic est, in quo ego mihi complácui»; et hanc vocem nos audívimus de cælo prolátam, cum essémus cum ipso in monte sancto. Et habémus firmiórem prophéticum sermónem, cui bene fácitis attendéntes quasi lucérnæ lucénti in caliginóso loco, donec dies illucéscat, et lúcifer oriátur in córdibus vestris, hoc primum intellegéntes quod omnis prophétia Scriptúræ própria interpretatióne non fit; non enim voluntáte humána proláta est prophétia aliquándo, sed a Spíritu Sancto ducti locúti sunt a Deo hómines.

R/. Amen.

Queridísimos:

Por más que ya las sepáis y estéis incluso afianzados en la presente verdad, nunca cesaré de recordaros estas cosas, pues considero un deber estimularos con mis exhortaciones mientras habito en esta tienda de campaña, que pronto abandonaré, según me ha manifestado nuestro Señor Jesucristo. Pero me esforzaré para que en todo tiempo, después de mi partida, podáis tener presentes estas cosas.

Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo basados en fábulas hábilmente imaginadas, sino como testigos oculares de su majestad. Él recibió de Dios Padre el honor y la gloria cuando desde la excelsa gloria se le hizo llegar esta voz: «Éste es mi Hijo querido, mi predilecto». Esta voz bajada del cielo la oímos nosotros cuando estábamos con él en el monte santo, con lo cual nos confirmamos más aún en la palabra de los profetas. Por tanto, vosotros mismos hacéis bien en poner en ella vuestra atención, como en lámpara que luce en lugar tenebroso hasta que alboree el día y el lucero de la mañana despunte en vuestros corazones. Ante todo sabed que ninguna profecía de la Escritura es objeto de interpretación personal, pues los profetas nunca hablaron por su propia cuenta, sino que hablaron de parte de
Dios movidos por el Espíritu Santo.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Jn 6,61a.63b-70 (2)
Léctio sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R/. Glória tibi Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti, Señor.

In illo témpore:

Sciens Dóminus noster Iesus Christus apud semetípsum quia murmurárent de hoc discípuli eius, dixit eis: «Verba, quæ ego locútus sum vobis, Spíritus sunt et vita sunt. Sed sunt quidam ex vobis, qui non credunt».

Sciébat enim ab inítio Iesus, qui essent non credéntes, et quis traditúrus esset eum. Et dicébat: «Proptérea dixi vobis: Nemo potest veníre ad me, nisi fúerit ei datum a Patre».

Ex hoc multi discipulórum eius abiérunt retro et iam non cum illo ambulábant. Dixit ergo Iesus ad Duódecim: «Numquid et vos vultis abíre?».

Respóndit ei Simon Petrus: «Dómine, ad quem íbimus? Verba vitæ ætérnæ habes; et nos credídimus et cognóvimus quia tu es Sanctus Dei».

Respóndit eis Iesus: «Nonne ego vos Duódecim elégi? Et ex vobis unus Diábolus est».

Dicébat autem Iudam Simónis Iscariótis; hic enim erat traditúrus eum, cum esset unus ex Duódecim.

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Nuestro Señor Jesucristo, conociendo que sus discípulos hacían esas críticas, les dijo: «¿Esto os escandaliza? Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Pero entre vosotros hay algunos que no creen».

Jesús ya sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién lo iba a traicionar. Y añadió: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no le es dado por el Padre».

Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y no andaban con él. Jesús preguntó a los doce: «¿También vosotros queréis iros?».

Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el santo de Dios».

Jesús le respondió: «¿No os elegí yo a los doce? Y, sin embargo, uno de vosotros es un diablo».

Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote; pues éste lo iba a traicionar, y era uno de los doce.

R/. Amén.

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Laudes Sal 104,1a.4
Confitémini Dómino, et invocáte nomen eius. Dad gracias al Señor, invocad su nombre.
V/. Quærite Dóminu et confortámini, quærite fáciem eius semper.
R/. Et invocáte nomen eius.
V/. Recurrid al Señor y a su poder, buscad siempre su rostro.
R/. Invocad su nombre.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio 1Crón 29,17b-18a
In simplicitáte cordis mei, Dómine, lætus ófferam sacrifícium tibi. Con rectitud de corazón, Señor, gozoso he hecho yo mis ofrendas.
V/. Dómine, Deus meus, custódi pópulum istum cum ingénti gáudio, et ego lætus.
R/. Ófferam sacrifícium tibi.

V/. Ascéndit sacérdos in montem Dómini, et expándens manus suas, et dixit: Deus Ábraham, rex cæli.
R/. Lætus ófferam sacrifícium tibi.

V/. Señor, Dios mío, conserva a este pueblo con gran alegría y me gozaré.
R/. He hecho yo mis ofrendas.

V/. Ascendió el sacerdote al monte del Señor y extendiendo sus manos dijo: Oh Dios de Abraham, rey del cielo.
R/. Gozoso he hecho yo mis ofrendas.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal

Supplicándi offícium, fratres caríssimi, divína nobis auctoritáte præcéptum, humilitáte sollícita et devotióne habeámus inténta; infatigábilem Dei eleméntiam postulántes, ut ieiúnium, quod nobis desidério perféctæ purificatiónis indíximus, incorrúptæ nos continéntiæ soliditáte commúnicet; et quibus ieiúnium fit abolendórum causa peccáminum, sit reféctio múltiplex appetendárum virtútum.
R/.
Amen.

Hermanos queridos: Dios nos ha encomendado el oficio de la súplica, desempeñémoslo con cuidadosa humildad y atenta dedicación, impetrando de la inagotable clemencia divina, que el ayuno que en su día iniciamos con el deseo de una perfecta purificación, nos alcance el sólido fundamento de la continencia y, si el ayuno nos ha dado ocasión de abandonar los pecados, como refección espiritual, nos permita crecer en las virtudes.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Deus, qui ieúnium corporále sanctíficas, quando salutárem continéntiam donas: possibilitátem nobis tríbue continéndi, ne remaneámus incænóso voluptátum gúrgite suffocáti.

Nihil apud tuam bonitátem prióra delícta preváleant, ut salúti animárum ieiúnia cotidiána profíciant, et sanctæ visitatiónis benedictiónem nostra holocáusta suscípiant.
R/. Amen.

Oh Dios, que santificas el ayuno corporal por la práctica de la saludable continencia: ayúdanos a observar estas mortificaciones, para que no permanezcamos anegados en el cenagoso mar de los placeres.

Que tu bondad borre totalmente nuestros pecados ya pasados, que los ayunos diarios resulten provechosos para la salud de las almas, y nuestros sacrificios reciban la bendición de tu santa visita.
R/.
Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum apostolórum et mártyrum, confessórum atque vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.

Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Bonitátis imménsæ, Auctor et Dómine, acclínes tuam quæsumus pietátem, ut orátio abstinéntiæ nostræ et vivéntibus salútem, et defúnctis valeat impetráre quiétem.
R/.
Amen.

Creador y Señor de bondad inmensa, imploramos humildemente tu piedad, para que nuestra oración apoyada en la abstinencia, consiga la salud a los que vivimos
y el descanso para los fieles difuntos.
R/.
Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Contríti spíritus tibi, Deus, hóstiam immolántes intérnæ precis, te súpplices rogámus, ut sic ieúnia nostra tibi acceptabília fiant, quáliter pacis et caritátis in nos multíplices increménta.
R/.
Amen.

Te ofrecemos, Señor, el sacrificio de un espíritu contrito que te suplica, rogándote humildemente que recibas con agrado estos sacrificios, y nos hagas crecer sin medida en la paz y en el amor.
R/. Amén.

Per te, qui es vera pax nostra et perpétua cáritas, Deus noster, et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por ti, Dios nuestro, que eres nuestra paz verdadera y la caridad perpetua y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, vere æquum et salutáre est, purificatiónem nos tibi animárum simúlque et córporum nostrórum sinceríssime devovéri, Deus, Pater omnípotens.

Nam, licet pie nos semper vívere ac sancte præcéperis, hoc tamen præcípue témpore pura tibi, sine ira et disceptatióne, arcána nostrárum méntium devóvere sanxísti.

Quadragínta enim diébus ac nóctibus Elías et Móyses, fámuli tui, attenuatióne ieúnii contemplatióni tuæ plenitúdinis inhæsérunt; et ob hoc, ille amícus dictus est Dei; hic coruscántibus in cælum equis evéctus est.

Et quia lex et prophétæ nihil ex se perfectiónis attúlerant, áddidit propter hoc Unigénitus tuus Dóminus noster, quaterdénum hunc diérum númerum étiam suo ieúnio consecráre.

Unde et nos, Dómine, sancti huius magistérii sactatóres, tótidem tibi pias ieiuniórum hóstias devovéntes, cum ángelis et archángelis proclamámus, ita dicéntes:

Es digno y justo, verdaderamente equitativo y saludable, que te ofrezcamos con toda sinceridad, Dios Padre omnipotente, la purificación de las almas y de los cuerpos.

Pues, aunque determinaste que vivamos siempre piadosa y santamente, has querido que de manera principal en este tiempo, te ofrezcamos la íntima pureza de nuestras almas, sin rencores ni controversias.

Como Moisés y Elías, tus siervos, que durante cuarenta días, con sus noches, con el desgaste corporal del ayuno, se dieron a la contemplación de tu grandeza; y por eso Moisés fue llamado «el amigo de Dios», y Elías fue llevado al cielo en un carro tirado por caballos resplandecientes.

Y como la ley y los profetas no podían de suyo llegar a la perfección, tu unigénito Hijo nuestro Señor Jesucristo, quiso consagrar con su propio ayuno la cuarentena penitencial.

Y nosotros, Señor, siguiendo su santo magisterio, cada vez que te ofrecemos el piadoso ejercicio de la mortificación proclamamos tu gloria con los ángeles y los arcángeles, diciendo:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere sanctus, vere benedíctus Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus.

Qui cúpiens salváre terréstria, crucis iniúriam suscépit, ut per lignum supplícii sui mundus recíperet vitam, quam per lignum concupiscíbile, peccáto dominánte amíserat; vincerétque idem Christus noster mortem per austéram ieúnii legem, quam primus homo invéxerat, gula precipitánte.

Nunc autem, quia per ipsum réddita est pérditis vita, et redémptis salvátio post ruínam, ut ita apud te, Deus Pater, intercédat pro míseris, quáliter nostris vénia concedátur offénsis.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Verdaderamente es santo, de verdad bendito nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que deseando salvar a los hombres, aceptó la humillación de la cruz, para que el mundo recibiera la vida a través del leño horrendo, como la había perdido en el otro árbol deseable, cuando dominó el pecado; y así el mismo Cristo, mediante la austera ley del ayuno, venciera a la muerte que nos había traído el primer hombre, dejándose arrastrar por la gula.

Mas ahora, porque la vida ha sido devuelta por él a los que la habían perdido, y se ha dado la salvación a los redimidos, después de su caída, interceda como abogado por nosotros, los que estábamos desvalidos, ante tu trono sagrado, para que se nos conceda el perdón de todos nuestros pecados.

Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación

Mitte verbum tuum e cælis, Dómine, quo abluántur delícta et sanctificéntur obláta, ut qui tibi obséquimur abstinéntiæ votis, a tuis numquam recedámus præcéptis.

Quo huius libáminis salváti participacióne, tibi mereámur expúlsis crimínibus deservíre.
R/.
Amen.

Envía, Señor, desde el cielo, tu palabra, que lave nuestros delitos y santifique nuestras ofrendas, de forma que los que te servimos con la abstinencia, nunca nos apartemos de tus preceptos.

Así, salvados por la participación en este convite, te sirvamos siempre, desterrando el pecado de nuestras vidas.
R/.
Amén.

Præsta, Pater sancte, per quem tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Padre santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Non rénuas, Christe Deus, contritórum precem, qui esuriéntium pascis esúriem; nec míseris nobis pietátis déneges opem, qui fons es misericórdiæ sempitérnæ.

Sed réfice spiritáli pane, quos voluísti fílios esse adoptiónis tuæ.

Quibúsque orándi dedísti præcéptum, da oratiónis efféctum, ut tibi soli et ieúnis corpóribus et spíritu serviámus.

Exáudi nos de cælis, cum ad te proclamavérimus e terris:

No rechaces, Cristo Dios, la oración de los que están quebrantados por el ayuno, tú, que apacientas a los que tienen hambre; ni niegues la ayuda de tu piedad a los desvalidos, tú, que eres fuente eterna de misericordia.

Restaura con el pan espiritual a los que adoptaste como hijos, y concede la eficacia de sus oraciones a los que diste el mandato de la oración constante; para que solo te sirvamos a ti, ayunos de cuerpo y alma.

Escúchanos desde el cielo, cuando clamemos a ti desde la tierra:

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Benedictio / Bendición
Omnípotens Deus sit vobis in labóre adiútor et in rigóre abstinéntiæ consolátor.
R/. Amen.
Dios omnipotente os ayude en vuestros trabajos, y os consuele en medio del rigor de la penitencia.
R/. Amén.
Inédiam quoque vestram delíciis spiritálibus fóveat et ánimam sanctis virtútibus ímpleat.
R/. Amen.
Temple vuestra desgana con espirituales delicias, y llene vuestra alma de santas virtudes.
R/. Amén.
Ut, eo adiuvánte, sanctum perveníre possítis ad Pascha, ob cuius amórem nun afflígitis carnem vestram.
R/. Amen.
Para que con su ayuda podáis llegar a la santa Pascua, los que con amor afligís ahora vuestra carne.
R/. Amén.
Adiuvánte eius misericórdia, qui regnat in Trinitáte, unus Deus, et pérmanet in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Con la ayuda de la clemencia divina, del único Dios que en la Trinidad vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva
Reple, Dómine, cor nostrum lætítia, qui nobis dare dignátus es sacri córporis tui Eucharistíam; ut qui escárum perceptióne refícimur, spirituálibus benefíciis adimpléri felíciter mereámur.
R/. Amen.

Colma, Señor, de alegría nuestros corazones, ya que te has dignado darnos la Eucaristía de tu sagrado Cuerpo; de forma que así como somos reconfortados por la recepción de los alimentos, merezcamos también saciarnos de felicidad con tus dones espirituales.
R/. Amén.

Per grátiam pietátis tuæ, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por la dignación de tu misericordia, Dios nuestro, que vives y lo señoreas todo por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se exponen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 252-257) y del Liber Commicus I (pp. 167-171). Los textos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo.

Traducción: Completuria del Oferencio y el resto de Gómez-Chacón y Díaz Alejo, Balbino, Misal Hispano-Mozárabe (obra inédita facilitada a La Ermita en febrero de 2016).

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. Jn 6,61a.63b-71. N. de La Ermita.

 

 

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