La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del Viernes de la tercera semana de Cuaresma

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Lectio Sapientialis / Lectura sapiencial Eclo 9,1-3.8-13; 8,11-12
Léctio libri Ecclesiástici.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Eclesiástico.
R/. Demos gracias a Dios.

Fili: Non zeles mulíerem sinus tui,
ne dóceas contra te notítiam nequam.
Non des mulíeri potestátem ánimæ tuæ,
ne ingrediátur in virtútem tuam, et confundáris.
Ne ádeas ad mulíerem multívolam,
ne forte incídas in láqueos illíus.

Avérte fáciem tuam a mulíere compta
et ne circumspícias speciem aliénam.
Propter spéciem mulíeris multi periérunt,
et ex hoc concupiscéntia quasi ignis exardéscit.
Cum altérius mulíere ne sédeas omníno
nec accúmbas cum ea super cúbitum in vino,
ne forte declínet cor tuum in illam,
et sánguine tuo labáris in perditiónem.

Non te prætéreat narrátio seniórum:
ipsi enim didicérunt a pátribus suis;
quóniam ab ipsis disces intelléctum
et in témpore necessitátis dare respónsum.

R/. Amen.

Hijo: No seas celoso de la mujer que amas
si no la quieres inducir a que obre mal contra ti.
No entregues tu voluntad a una mujer,
para que no te llegue a dominar.
No te vayas con una prostituta,
para que no caigas en sus lazos.

Aparta tus ojos de la mujer bonita
y no te fijes en belleza ajena.
Por la hermosura de la mujer muchos se extraviaron,
y con ella la pasión se inflama como un fuego.
No te sientes jamás junto a mujer casada,
ni te pongas a la mesa con ella a beber vino,
no sea que se incline hacia ella tu corazón,
y por tu pasión te lleve a la ruina.

No desprecies la tradición de los ancianos,
pues la aprendieron de sus padres;
porque de ellos aprenderás prudencia
y a responder bien cuando haga falta.

R/. Amén.

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Lectio Historica / Lectura histórica Jue 16,4-31
Léctio libri Iúdicum.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro de los Jueces.
R/. Demos gracias a Dios.

In illis diébus:

Amávit Samson mulíerem, quæ habitábat in valle Sorec et vocabátur Dálila. Venerúntque ad eam príncipes Philisthinórum atque dixérunt: «Decipe eum et disce ab illo in quo tantam hábeat fortitúdinem, et quómodo eum superáre valeámus et vinctum humiliáre; quod si féceris, dábimus tibi sínguli mille centum argénteos».

Locúta est ergo Dálila ad Samson: «Dic mihi, óbsecro, in quo sit tua máxima fortitúdo, et quid sit, quo ligátus humiliéris».

Cui respóndit Samson: «Si septem nervíceis fúnibus necdum siccis et adhuc huméntibus ligátus fúero, defíciam eróque ut céteri hómines».

Attulerúntque ad eam sátrapæ Philisthinórum septem funes, ut díxerat; quibus vinxit eum, laténtibus apud se insídiis in cubículo. Clamavítque ad eum: «Philísthim super te, Samson».

Qui rupit víncula, quómodo si rumpat quis filum de stuppa tortum, cum odórem ignis accéperit; et non est cógnitum in quo esset fortitúdo eius.

Dixítque ad eum Dálila: «Ecce illusísti mihi et falsum locútus es; saltem nunc índica mihi quo ligári débeas».

Cui ille respóndit: «Si ligátus fúero novis fúnibus, qui numquam fuérunt in ópere, infírmus ero et aliórum hóminum símilis».

Quibus rursum Dálila vinxit eum et clamávit: «Philísthim super te, Samson», in cubículo insídiis præparátis. Qui ita rupit víncula brachiórum quasi fila telárum.

Dixítque Dálila rursum ad eum: «Úsquequo décipis me et falsum lóqueris? Osténde quo vincíri débeas».

Cui respóndit Samson: «Si septem crines nexos cápitis mei cum lício plexúeris et paxíllo fíxeris, defíciam eróque ut céteri hómines».

Quæ cum dormíre eum fecísset et septem crines nexos cápitis eius cum lício plexísset et paxíllo fixísset, dixit ad eum: «Philísthim super te, Samson».

Qui consúrgens de somno extráxit paxíllum cum navícula et lício.

Dixítque ad eum Dálila: «Quómodo dicis quod ames me, cum ánimus tuus non sit mecum? Per tres vices mentítus es mihi et nolíisti dícere in quo sit tua máxima fortitúdo».

Cumque molésta ei esset et per multos dies iúgiter eum urgéret, defécit ánima eius et ad mortem usque lassáta est.

Tunc apériens ei totum cor suum dixit ad eam: «Novácula numquam ascéndit super caput meum, quia nazaræus consecrátus Deo sum de útero matris meæ; si rasum fúerit caput meum, recédet a me fortitúdo mea, et defíciam eróque ut céteri hómines».

Videns illa quod conféssus ei esset omnem ánimum suum, misit ad príncipes Philisthinórum atque mandávit: «Ascéndite adhuc semel, quia nunc mihi apéruit totum cor suum».

Qui ascendérunt, assúmpta pecúnia, quam promíserant. At illa dormíre eum fecit super génua sua vocavítque tonsórem et fecit rádere septem crines eius et cœpit humiliáre eum; statim enim ab eo fortitúdo discéssit. Dixítque: «Philísthim super te, Samson».

Qui de somno consúrgens dixit in ánimo suo: «Egrédiar, sicut ante feci, et me excútiam», nésciens quod Dóminus recessísset ab eo.

Quem cum apprehendíssent Philísthim, statim eruérunt óculos eius et duxérunt Gazam vinctum duábus caténis æneis et clausum in cárcere mólere fecérunt.

Iamque capílli eius renásci cœpérant, postquam rasi sunt. Príncipes autem Philisthinórum convenérunt in unum, ut immolárent hóstias magníficas Dagon deo suo et epularéntur dicéntes: «Tradídit deus noster in manus nostras inimícum nostrum Samson».

Quem étiam pópulus videns laudábat deum suum eadémque dicébat: «Trádidit deus noster in manus nostras adversárium nostrum, qui vastávit terram nostram et occídit plúrimos nostrum».

Cum enim iam hilarióres essent, postulavérunt, ut vocarétur Samson et ante eos lúderet. Qui addúctus de cárcere ludébat ante eos; fecerúntque eum stare inter duas colúmnas.

Qui dixit púero tenénti manum suam: «Dimítte me, ut tangam colúmnas, quibus ímminet domus, et reclíner super eas et páululum requiéscam».

Domus autem plena erat virórum ac mulíerum; et erant ibi omnes príncipes Philisthinórum, ac de tecto círciter tria mília utriúsque sexus spectábant ludéntem Samson.

At ille invocávit Dóminum dicens: «Dómine Deus, meménto mei. Et redde mihi tantum hac vice fortitúdinem prístinam, Deus, ut ulcíscar me de Philísthim saltem pro uno duórum lúminum meórum».

Et tangens ambas colúmnas médias, quibus innitebátur domus, obnixúsque contra álteram eárum déxtera et contra álteram læva ait: «Moriátur ánima mea cum Philísthim». Concussísque fórtiter colúmnis, cécidit domus super omnes príncipes et céteram multitúdinem, quæ ibi erat; multóque plures interfécit móriens, quam ante vivus occíderat. Descendéntes autem fratres eius et univérsa cognátio tulérunt corpus eius et sepeliérunt inter Sáraa et Ésthaol in sepúlcro patris sui Mánue; iudicavítque Ísrael vigínti annis.

R/. Amen.

En aquellos días:

Sansón se enamoró de una mujer del valle de Sorec, llamada Dalila. Los jefes de los filisteos fueron a verla, y le dijeron: «Sedúcele y averigua de dónde le viene su extraordinaria fuerza y cómo podríamos atarle y reducirle a la impotencia. Te daremos cada uno mil cien monedas de plata».

Dalila dijo a Sansón: «Dime, por favor, de dónde te viene tu extraordinaria fuerza y de qué modo podrías ser atado y sujetado».

Sansón le contestó: «Si me atasen con siete cuerdas humedecidas, sin dejarlas secar, perdería mi fuerza y sería como otro hombre cualquiera».

Los jefes de los filisteos le llevaron las siete cuerdas humedecidas, sin secar, y Dalila lo ató con ellas. Tenía gentes escondidas en su habitación, y le gritó: «Sansón, los filisteos».

Él rompió las cuerdas como se rompe un hilo de estopa quemado, y así no se conoció el secreto de su fuerza.

Dalila dijo a Sansón: «Te has burlado de mí, me has mentido. Dime, por favor, cómo habría que atarte».

Él respondió: «Si me atasen fuertemente con sogas nuevas que nunca se hayan usado, perdería mi fuerza y sería como
otro hombre cualquiera».

Dalila tomó sogas nuevas, lo ató con ellas, y le gritó: «Sansón, los filisteos». Tenía gentes escondidas en su habitación, pero él rompió las cuerdas que tenía sobre los brazos como si fueran un hilo.

Dalila dijo a Sansón: «Te has burlado de mí, me has mentido. Dime cómo habría que atarte».

Él respondió: «Si me entretejes las siete trenzas de mi cabeza con hilos y las sujetas con un clavo de tejedor, perdería mi fuerza y sería como otro hombre cualquiera».

Ella le durmió y entretejió las siete trenzas de su cabeza con hilos y las sujetó con un clavo de tejedor, y gritó: «Sansón, los filisteos».

Él se despertó y arrancó los hilos y el clavo de tejedor. Y así no se conoció el secreto de su fuerza.

Dalila le dijo: «No digas que me amas cuando tu corazón no está conmigo. Por tres veces te has burlado de mí y no me dices el secreto de tu extraordinaria fuerza».

Y tanto le insistía día tras día con la misma pregunta que Sansón, ya desesperado, le dijo la verdad: «No me he cortado nunca el cabello, porque estoy consagrado a Dios desde el vientre de mi madre. Si me lo cortasen, perdería toda mi fuerza y sería como otro hombre cualquiera».

Dalila comprendió entonces que le había dicho la verdad. Y mandó llamar a los jefes de los filisteos, diciendo: «Subid, porque esta vez me ha dicho la verdad».

Y los jefes de los filisteos fueron con el dinero en la mano. Ella durmió a Sansón sobre sus rodillas y llamó a un hombre, que le cortó las siete trenzas de su cabeza. Entonces él comenzó a perder su fuerza hasta que la perdió por completo. Ella dijo: «Sansón, los filisteos».

Él se despertó y se dijo: «Saldré como tantas otras veces y me las arreglaré». Pero no sabía que el Señor lo había abandonado.

Los filisteos lo apresaron, le sacaron los ojos y lo llevaron a Gaza. Lo sujetaron con dos cadenas de bronce y le pusieron a moler el grano en la cárcel.

Entretanto su cabellera comenzó a crecer como antes. Los jefes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a Dagón, su dios, y celebrar su triunfo; y decían: «Nuestro dios ha puesto en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo».

El pueblo, al verlo, alababa a su dios, gritando: «Nuestro dios ha puesto en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo, que asolaba nuestros campos y mató a tantos de los nuestros».

En medio de su alegría, dijeron: «Que traigan a Sansón para que nos divierta». Lo sacaron de la cárcel y se divirtieron con él. Lo habían puesto entre las columnas.

Entonces Sansón dijo al joven que lo llevaba de la mano: «Llévame hasta las columnas sobre las que descansa el edificio para que pueda apoyarme en ellas».

El edificio estaba lleno de hombres y de mujeres. Estaban todos los jefes de los filisteos, y en la parte de arriba había unos tres mil hombres y mujeres viendo cómo se divertían con Sansón.

Entonces Sansón invocó al Señor así: «Señor, Señor, te lo suplico, acuérdate de mí. Dame las fuerzas tan sólo una vez más, y de un solo golpe me vengaré de todos los filisteos por la pérdida de mis ojos».

Sansón palpó las dos columnas centrales sobre las que descansaba el edificio, e hizo fuerza sobre ellas, sobre una con la mano derecha y sobre la otra con la mano izquierda. Y gritó: «Muera yo con los filisteos». Se agarró con todas sus fuerzas, y el edificio se derrumbó sobre los jefes y sobre todo el pueblo que estaba allí. Fueron más los que mató al morir que los que había matado durante su vida. Sus hermanos y toda su familia fueron y se lo llevaron. Lo sepultaron entre Sorá y Estaol, en la tumba de Manóaj, su padre. Fue juez de Israel durante veinte años.

R/. Amén.

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Threni / Trenos Lam 1,18; Is 47,6; Lam 1,5; 4,11; 1,4; 3,3-4.7-8 (2)
Audíte, óbsecro omnes, et vidéte dolórem meum; quia irátus est super me Deus propter multitúdinem iniquitátis meæ. Escuchad, pueblos todos, y mirad mi dolor; porque la ira de Dios ha caído sobre mí por mis muchos pecados.
V/. Complévit furórem suum in me, et effúdit iram indignatiónis suæ; oppréssit me amaritúdine.

V/. Convértit in me manum suam tota die; vetústam fecit pellem meam, contrívit ossa mea, aggravávit compédem meum.

V/. Sed et cum clamávero, exclúsit oratiónem meam.

V/. Ha desahogado su furor sobre mí, el ardor de su ira ha descargado; me ha oprimido con amargura.

V/. Contra mí revuelve su mano todo el día; ha consumido mi piel, ha roto mis huesos, ha hecho pesadas mis cadenas.

V/. Aunque grito e imploro, rechaza mi plegaria.

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Apostolus / Apóstol 1Pe 4,13-19
Epístolæ Petri apóstoli prima.
R/. Deo grátias.
Primera Epístola del apóstol Pedro.
R/. Demos gracias a Dios.

Caríssimi:

Quemádmodum communicátis Christi passiónibus, gaudéte, ut et in revelatióne glóriæ eius gaudeátis exsultántes. Si exprobrámini in nómine Christi, beáti, quóniam Spíritus glóriæ et Dei super vos requiéscit. Nemo enim vestrum patiátur quasi homicída aut fur aut maléficus aut alienórum speculátor; si autem ut christiánus, non erubéscat, gloríficet autem Deum in isto nómine.

Quóniam tempus est, ut incípiat iudícium a domo Dei; si autem primum a nobis, qui finis eórum, qui non credunt Dei evangélio? «Et si iustus vix salvátur, ímpius et peccátor ubi parébit?».

Ítaque et hi, qui patiúntur secúndum voluntátem Dei, fidéli Creatóri comméndent ánimas suas in benefácto.

R/. Amen.

Queridísimos:

Alegraos de participar en los sufrimientos de Cristo, para que, asimismo, os podáis alegrar gozosos el día en que se manifieste su gloria. Dichosos vosotros, si sois ultrajados en nombre de Cristo, pues el Espíritu de la gloria, que es el Espíritu de Dios alienta en vosotros. Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por ser homicida, ladrón, malhechor o por mezclarse en asuntos ajenos pero si padece por ser cristiano, no se avergüence, antes al contrario dé gracias a Dios porque lleva este nombre.

Pues ha llegado el tiempo de comenzar el juicio de Dios por el pueblo de Dios. Y si el juicio empieza por nosotros, ¿cuál será el fin que aguarda a los que se han mostrado rebeldes al evangelio de Dios?. «Pues si el justo se salva a duras penas, ¿adónde irán a parar el injusto y el pecador?».

Así pues, incluso los que sufren en conformidad con la voluntad de Dios, que continúen haciendo el bien y que se pongan en manos del creador, que es fiel.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Jn 8,2-11
Léctio sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R/. Glória tibi Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti, Señor.

In illo témpore:

Dóminus noster Iesus Christus dilúculo íterum venit in templum, et omnis pópulus veniébat ad eum, et sedens docébat eos.

Addúcunt autem scribæ et pharisæi mulíerem in adultério deprehénsam et statuérunt eam in médio et dicunt ei: «Magíster, hæc múlier manifésto deprehénsa est in adultério. In lege autem Móyses mandávit nobis huiúsmodi lapidáre; tu ergo quid dicis?». Hoc autem dicébant tentántes eum, ut possent accusáre eum.

Iesus autem inclínans se deórsum dígito scribébat in terra. Cum autem perseverárent interrogántes eum, eréxit se et dixit eis: «Qui sine peccáto est vestrum, primus in illam lápidem mittat»; et íterum se ínclinans scribébat in terra. Audiéntes autem unus post unum exíbant, incipiéntes a senióribus, et remánsit solus, et múlier in médio stans.

Érigens autem se Iesus dixit ei: «Múlier, ubi sunt? Nemo te condemnavit?».

Quæ dixit: «Nemo, Dómine».

Dixit autem Iesus: «Nec ego te condémno; vade et ámplius iam noli peccáre».

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Nuestro Señor Jesucristo, al amanecer estaba de nuevo en el templo. Todo el pueblo acudía a él; y él, sentado, les enseñaba.

Los maestros de la ley y los fariseos le llevaron una mujer sorprendida en adulterio, la pusieron en medio y le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. En la ley, Moisés mandó apedrear a estas mujeres. Tú ¿qué dices?». Decían esto para probarlo y tener de qué acusarlo.

Pero Jesús, agachándose, se puso a escribir con el dedo en el suelo. Como insistían en la pregunta, se alzó y les dijo: «El que de vosotros no tenga pecado que tire la primera piedra». Y, agachándose otra vez, continuó escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, se fueron uno tras otro, comenzando por los más ancianos, y se quedó Jesús solo, con la mujer allí en medio.

Entonces Jesús se alzó y le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?».

Y ella contestó: «Ninguno, Señor».

Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y no peques más».

R/. Amén.

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Laudes Sal 103,33-34
Cantábo Dómino in vita mea, psallam illi quámdiu ero. Toda mi vida cantaré al Señor; mientras exista, cantaré himnos a mi Dios.
V/. Suávis sit ei laudátio mea, ego vero delectábor in Dómino.
R/. Quámdiu ero.
V/. Ojalá le agrade mi poema, pues sólo en él encuentro mi alegría.
R/. Mientras exista.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Sal 19,4.6a
Memor sacrifícii nostri esto, Dómine, ut holocáustum nostrum pingue fiat. Acuérdáte de todas nuestras ofrendas, Señor, y nuestros holocaustos acepta con agrado.
V/. Lætábimur in salutári tuo et in nómine Dei nostri levábimus signa.
R/. Ut holocáustum nostrum pingue fiat.
V/. Entonces celebraremos tu victoria y en nombre de Dios tremolaremos las banderas.
R/. Y nuestros holocaustos acepta con agrado.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Unguéntes óleo misericórdiæ caput cordis intérni, fratres cárissimi, et mentis fáciem spiritális aquæ nitóre mundántes, acceptábile Deo sacrifícium, præcépti evangélici mémores, offerámus.

Ut non vultu, sed corde contríto, non homínibus appareámus ieiunántes, sed Dómino, nec hypocritárum more fáciem nostram tristis squalor extérminet; sed contribuláto corde exsultátio pura lætíficet: ut intrínsecus húmiles, et extrínsecus hílares, ieiúnium, quale ipse Dóminus præcépit, impleámus.
R/.
Amen.

Queridos hermanos, recordando la enseñanza del evangelio ofrezcamos a Dios un sacrificio aceptable, después de haber ungido lo más íntimo de nuestro corazón con el bálsamo de la misericordia, y de haber lavado la faz del alma con la nitidez del agua espiritual. Presentémonos con el corazón quebrantado, no con el semblante demudado, ayunemos no para ser vistos por los hombres, sino únicamente por Dios, no alteremos nuestro rostro con apariencias de tristeza al modo de los hipócritas, sino que del corazón afligido brote una pura y auténtica alegría; para que, interiormente humillados y manifestando el gozo profundo del alma, observemos el ayuno tal como el Señor nos lo ha ordenado.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Omnípotens sempitérne Deus, qui nos humilitátis formam exémplis Unigéniti sui docuísti, ut quod ille ieiuniórum continuatióne complévit, nos, per diérum partes et interválla vírium, imitémur: da quæsumus, nostræ fragilitáti firmitátem; da infírmis conátibus efféctum: ut exclúsis delectatiónum carnálium suadéllis, placábile tibi contríti cordis holocáustum in odórem suavitátis valeámus offérre.
R/. Amen.

Dios todopoderoso y eterno, que, en los ejemplos de tu Unigénito, nos has mostrado un modelo de humildad; para que, cuanto realizó él en su ayuno ininterrumpido, nosotros lo imitemos en determinados días según la posibilidad de nuestras fuerzas; te pedimos que robustezcas nuestra fragilidad; da eficacia a nuestros débiles esfuerzos, para que, evitando los atractivos del pecado podamos ofenderte el holocausto de un corazón contrito cuyo suave aroma pueda complacerte.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.

Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Deus, qui sanáre ómnibus modis peccáta pópuli tui cúpiens, observántiam ieiuniórum sanitátem ieiunántium esse dixísti: da ut ieiúnium nostrum sit et salvátio animárum, et humiliátio córporum, veniámque obtíneat ómnium delictórum.

Atque ita exomologésis hæc pópulo tuo prosit, ut pro univérsæ Ecclésiæ membris et pro totíus mundi córpore tibi supplicántes, exaudiámur: ut, dum pro ómnibus preces effúndimus, salútem vivéntium, et réquiem defunctórum impetráre facílius mereámur.
R/.
Amen.

Dios, deseando extirpar eficazmente el pecado de tu pueblo, nos enseñaste que la práctica del ayuno es la salvación de los que se abstienen; concédenos que por nuestro ayuno, alcancemos la salvación del alma, el dominio de nuestro cuerpo y la remisión de todos nuestros pecados.

Que esta práctica penitencial sea de provecho a tu pueblo de tal manera que seamos atendidos cuando te pedimos por los miembros de la Iglesia universal y por la humanidad entera; y así, mientras suplicamos por todos, podamos obtener con más eficacia la salvación de los que viven, y el eterno descanso de los difuntos.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Da nobis quæsumus, omnípotens Deus, ieiuniórum magnífica sacraménta, et dignis semper tractáre mystériis, et puris pacificísque præcórdiis celebráre.
R/.
Amen.

Concédenos, Dios todopoderoso, santificar siempre con los sagrados misterios la práctica venerable de nuestros ayunos y celebrarla con el corazón purificado y lleno de paz.
R/. Amén.

Quia ipse est pax nostra et cáritas indisrúpta, qui vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque él es nuestra paz y caridad indivisible, él, que vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias

Dignum et iustum est nos tibi grátias ágere, Dómine, sancte Pater, ætérne omnípotens Deus, per Iesum Christum Fílium tuum Dóminum nostrum: qui est véritas et vita; pincípium, verbum, sapiéntia, plenitúdo, innocéntia, cáritas et lux; ex assúmpto deiéctus, in próprio gloriósus; exémplum patiéntiæ, cónditor creatúræ; esúriens non fame umbrátili, sed humána necessitáte ieiúnii: ubi certa ad desidérium panis ambitióne tentántem substántia Deitátis invénit, et cum nihil falsum fictúmve perpátuit, fallénti facta est véritas ipsa confússio.

Ipse esuriéntium cibus esúriit; ipse inánes ánimas satiábit in sua æternitáte, perénnis, et pro nostra immortalitáte, mortális.

Quem colláudant omnes ángeli, ita dicéntes:

Es digno y justo que te demos gracias, Señor Padre santo, eterno y omnipotente Dios, por Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro: que es camino, verdad y vida; principio, palabra, sabiduría, plenitud, inocencia, caridad y luz; por lo que asumió anonadado, y por lo que le es propio, glorioso; ejemplo de paciencia y creador de las criaturas; hambriento, mas no con un hambre particular, sino con la necesidad humana propia del ayuno: cuando el alimento divino encontró al que le tentaba con una cierta codicia a desear el pan, no sufriendo nada falso y doloso, resultó la verdad misma confusión para el embaucador.

El que es manjar de hambrientos pasó hambre; él, siendo eterno, saciará en la eternidad a las almas desvalidas; y él para nuestra inmortalidad se hace mortal.

A quien alaban todos los ángeles diciendo así:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus

Vere sanctus, vere benedíctus Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus, qui nobis præcépta salutáris abstinéntiæ dedit; per quem adiúncta oratióne, et incúrsus dæmonum pellerémus, et emundáti a vítiis in sanctitáte et iustítia servirémus.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Santo y bendito es en verdad, nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que nos ha enseñado la saludable práctica de la abstinencia; por quien, mediante la oración, rechazaremos el asalto del enemigo y, purificados de los pecados, le serviremos en santidad y justicia.

Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación

Descéndat, Dómine, de sédibus tuis benedíctio tua, qua et nostri ieiúnii oblátio sanctificétur; et, te hæc libámina benedicénte, a nobis sanctificáta sumántur.
R/.
Amen.

Desde tu trono de gloria descienda, Señor, tu bendición, para que quede santificada la oblación de nuestro ayuno; y recibamos como prenda de santidad este sacrificio que tú bendices.
R/. Amén.
Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te, Deo nostro, in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Exáudi, Dómine, vocem precis nostræ et huius ieiúnii nostri litatiónem propitiátus acceptáre dignáre: quo semper te propítium habeámus, cum te, Patrem piíssimum, invocavérimus, ita dicéntes: Escucha, Señor, la voz de nuestra plegaria y acepta propicio la oblación de nuestro ayuno: de manera que siempre nos seas favorable cuando te invocaremos, Padre piadoso, diciendo:

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Benedictio / Bendición
Omnipoténtis Dómini vos grátia prótegat, famémque vestram spiritáli cibo refíciat et cum sanctis ómnibus coherédes effícere iúbeat.
R/. Amen.
El Señor todopoderoso os proteja con su gracia, sacie vuestra hambre con su alimento espiritual y os haga coherederos con todos sus santos.
R/. Amén.
Sitim quoque vestram iustítiæ flumínibus irríget, atque novum dulcédinis suæ ánimis vestris infúndat sapórem.
R/. Amen.
Calme vuestra sed con los ríos de su justicia e infunda en vuestro espíritu el gusto renovado de su dulzura.
R/. Amén.
Ut tam carne contríti, quam spíritu sanctificáti, ab eo mereámini cælésti dono beatificári.
R/. Amen.
Que con el cuerpo mortificado y el espíritu renovado, merezcáis ser santificados con los dones celestiales.
R/. Amén.
Adiuvánte eius misericórdia, qui regnat in Trinitáte, unus Deus, et pérmanet in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Con la ayuda de la misericordia del único Dios, que reina en la Trinidad, y permanece por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva
Reple, Dómine, cor nostrum lætítia, qui nobis dare dignátus es sacri córporis tui Eucharistíam; ut qui escárum perceptióne refícimur, spirituálibus benefíciis adimpléri felíciter mereámur.
R/. Amen.

Colma, Señor, de alegría nuestros corazones, ya que te has dignado darnos la Eucaristía de tu sagrado Cuerpo; de forma que así como somos reconfortados por la recepción de los alimentos, merezcamos también saciarnos de felicidad con tus dones espirituales.
R/. Amén.

Per grátiam pietátis tuæ, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por la dignación de tu misericordia, Dios nuestro, que vives y lo señoreas todo por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se exponen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 235-238) y del Liber Commicus I (pp. 150-154). Los textos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo.

Traducción: Textos bíblicos de La Santa Biblia, edición San Pablo. La traducción de la illatio está tomada de Colomina Torner, Jaime, La Fe de nuestros padres. Temas de fe y vida cristiana en la misa hispanomozárabe, Instituto de Estudios Visigótico Mozárabe, Toledo 2000, p. 40, y el resto de Ivorra, Adolfo (ed.), Misal Hispano-Mozárabe, Centre de Pastoral Litúrgica, Barcelona 2015, pp. 150-153.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. Lam 1,18b; Cf. Is 47,6; Lam 1,5b; 4,11a; 1,4c; 3,3-4.7b-8. N. de La Ermita.

 

 

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