La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del Martes de la segunda semana de Cuaresma

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Lectio Sapientialis / Lectura sapiencial Prov 18,1-10
Léctio libri Proverbiórum.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro de los Proverbios.
R/. Demos gracias a Dios.

Fili: Occasiónes quærit, qui vult recédere ab ámico;
omni consílio exacerbátur.
Non delectátur stultus prudéntia
sed in revelatióne cordis sui.
Cum vénerit ímpius, véniet et contémptio,
et cum ignóminia oppróbrium.

Aqua profúnda verba ex ore viri,
et torrens redúndans fons sapiéntiæ.
Accípere persónam ímpii non est bonum,
ut declines iustum in iudício.

Lábia stulti miscent se rixis,
et os eius plagas próvocat.
Os stulti ruína eius,
et lábia ipsíus láqueus ánimæ eius.
Verba susurrónis quasi dúlcia,
et ipsa pervéniunt usque ad interióra ventris.

Qui mollis et dissolútus est in ópere suo,
frater est viri dissipántis.
Turris fortíssima nomen Dómini;
ad ipsum currit iustus et exaltábitur.

R/. Amen.

Hijo: El que quiere separarse busca pretextos
y contra todo consejo se irrita.
El necio no encuentra placer en la reflexión,
sino en propalar sus pensamientos.
Cuando viene el mal, viene también el desprecio;
y con el deshonor, la vergüenza.

Aguas profundas son las palabras de un hombre;
torrente que inunda, la fuente de la sabiduría.
No es bueno tener consideración con el culpable
para perjudicar al inocente en el juicio.

Los labios del necio provocan querellas,
su boca atrae los golpes.
La boca del necio es su ruina,
sus labios son un lazo para su propia vida.
Las palabras de los chismosos son apetitosos bocados,
llegan hasta lo más hondo de las entrañas.

El que es negligente en su trabajo
es hermano del destructor.
El nombre del Señor es torre fuerte,
en ella se refugia el justo y está seguro.

R/. Amén.

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Lectio Historica / Lectura histórica Gén 47,1-15
Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.

In diébus illis:

Ingréssus ergo Ioseph nuntiávit pharaóni dicens: «Pater meus et fratres, oves eórum et arménta et cuncta, quæ póssident, venérunt de terra Chánaan; et ecce consístunt in terra Gessen».

Ex ómnibus frátribus suis quinque viros státuit coram rege, quos ille interrogávit: «Quid habetis operis?».

Respondérunt: «Pastóres óvium sumus servi tui et nos et patres nostri».

Dixerúntque ad pharaónem: «Ad peregrinándum in terra vénimus, quóniam non est herba grégibus servórum tuórum, ingravescénte fame, in terra Chánaan; petimúsque, ut esse nos iúbeas servos tuos in terra Gessen».

Dixit ítaque rex ad Ioseph: «Pater tuus et fratres tui venérunt ad te. Terra Ægýpti in conspéctu tuo est; in óptimo loco fac eos habitáre et trade eis terram Gessen. Quod si nosti in eis esse viros indústrios, constítue illos magístros pécorum meórum».

Post hæc introdúxit Ioseph patrem suum ad regem et státuit eum coram eo, qui benedícens illi et interrogátus ab eo: «Quot sunt dies annórum vitæ tuæ?», respóndit: «Dies peregrinatiónis meæ centum trigínta annórum sunt, parvi et mali; et non pervenérunt usque ad dies patrum meórum, quibus peregrináti sunt».

Et benedícto rege, egréssus est foras.

Ioseph vero patri et frátribus suis dedit possessiónem in Ægýpto in óptimo terræ loco, in terra Ramésses, ut præcéperat phárao; et alébat eos omnémque domum patris sui præbens cibária síngulis.

In tota terra panis déerat, et opprésserat fames terram valde, defecítque terra Ægýpti et terra Chánaan præ fame. E quibus omnem pecúniam congregávit pro venditióne fruménti et íntulit eam in ærárium regis.

Cumque defecísset emptóribus prétium, venit cuncta Ægýptus ad Ioseph dicens: «Da nobis panes. Quare mórimur coram te, deficiénte pecúnia?».

R/. Amen.

En aquellos días:

José fue a comunicárselo al Faraón: «Mi padre y mis hermanos han venido de Canaán con sus rebaños y ganados y con todo cuanto tienen y están ya en la región de Gosen».

José había llevado consigo a cinco de sus hermanos y se los presentó al Faraón, que les preguntó: «¿Cuál es vuestro oficio?».

Ellos respondieron: «Tus siervos son pastores, como lo fueron nuestros padres».

Y añadieron: «Hemos venido a habitar en este país porque en Canaán no hay pastos para los ganados de tus siervos y el hambre se ha agravado; permite que tus siervos habiten en la región de Gosen».

El Faraón dijo a José: «Tu padre y tus hermanos han venido junto a ti; todo Egipto está a tu disposición. Instala a tu padre y a tus hermanos en lo mejor del país; que se queden en la región de Gosen y, si sabes que entre ellos hay hombres de valía, ponlos de mayorales de mis ganados».

José trajo a su padre Jacob y se lo presentó al Faraón. Y Jacob bendijo al Faraón, quien le preguntó: «¿Cuántos años tienes?». Jacob le respondió: «Los años de mi peregrinar son ciento treinta. Pocos e infelices han sido los años de mi vida, y no alcanzaré los años de vida de mis padres durante su peregrinación».

Jacob bendijo de nuevo al Faraón y se retiró de su presencia.

José instaló a su padre y a sus hermanos, y les dio propiedades en Egipto, en lo mejor del país, en el distrito de Rameses, como había ordenado el Faraón. José proveyó de alimentos a su padre, a sus hermanos y a toda su familia, según el número de hijos.

Por entonces no había pan en el país, pues el hambre se había agravado en extremo. Egipto y Canaán desfallecían de hambre. José iba reuniendo todo el dinero que había en Egipto y Canaán a cambio del grano que le compraban, y lo iba depositando en la casa del Faraón.

En Egipto y Canaán se acabó el dinero. Todos los egipcios se llegaron a José diciéndole: «Danos pan; ¿es que vamos a morir ante tus ojos porque no tenemos ya dinero?».

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 119,1-2
Ad Dóminum cum tribulárer clamávi, et exaudívit me. En mi angustia grité al Señor, y él me respondió.
V/. Dómine, líbera ánimam meam a lábiis iníquis et a lingua dolósa.
R/. Et exaudívit me.
V/. Señor, líbrame de los labios mentirosos y de la lengua falsa.
R/. Y él me respondió.

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Apostolus / Apóstol Sant 4,1-10
Epístolæ Iacóbi apóstoli ad duódecim tribus.
R/. Deo grátias.
Epístola del apóstol Santiago a las doce tribus.
R/. Demos gracias a Dios.

Caríssimi:

Unde bella et unde lites in vobis? Nonne hinc, ex concupiscéntiis vestris, quæ mílitant in membris vestris? Concupíscitis et non habétis; occíditis et zelátis et non potéstis adipísci; litigátis et belligerátis. Non habétis, propter quod non postulátis; pétitis et non accípitis, eo quod male pétitis, ut in concupiscéntiis vestris insumátis.

Adúlteri, nescítis quia amicítia huius mundi inimíca est Dei? Quicúmque ergo volúerit amícus esse sæculi huius, inimícus Dei constituítur. Aut putátis quia inániter Scríptura dicat: «Ad invídiam concupíscit Spíritus, qui inhábitat in nobis?». Maiórem autem dat grátiam; propter quod dicit:

«Deus superbis resistit,
humilibus autem dat gratiam».

Subicímini ígitur Deo; resístite autem Diábolo, et fúgiet a vobis. Appropiáte Deo, et appropinquábit vobis. Emundáte manus, peccatóres; et purificáte corda, dúplices ánimo. Míseri estóte et lugéte et ploráte; risus vester in luctum convertátur, et gáudium in mærórem. Humiliámini in conspéctu Dómini, et exaltábit vos.

R/. Amen.

Queridísimos:

¿De dónde vienen las luchas y los litigios entre vosotros? ¿No provienen acaso de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Ambicionáis y no tenéis, entonces matáis; envidiáis y no podéis alcanzar nada, entonces combatís y os hacéis la guerra. No tenéis porque no pedís. Pedís y no recibís porque pedís para malgastarlo en vuestros caprichos.

Adúlteros, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad de Dios? El que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. ¿O pensáis que en vano dice la Escritura:

«El Espíritu de Dios, que habita en nosotros,
ama hasta con celos?»

Pero da una gracia mayor, según dice la Escritura: Dios resiste a los soberbios, pero da la gracia a los humildes. Someteos, por tanto, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros; acercaos a Dios, y se acercará a vosotros; lavaos las manos, pecadores, purificad vuestros corazones, gentes de alma doble, y reconoced vuestra miseria; llorad y clamad; que vuestra risa se convierta en llanto y vuestra alegría en tristeza. Humillaos ante el Señor. Él os ensalzará.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Jn 5,19-30
Léctio sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R/. Glória tibi Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti, Señor.

In illo témpore:

Dóminus noster Iesus Christus respóndit et dixit eis: «Amen, amen dico vobis: Non potest Fílius a se fácere quidquam, nisi quod víderit Patrem faciéntem; quæcúmque enim ille fáciat, hæc et Fílius simíliter facit. Pater enim diligit Fílium et ómnia demónstrat ei, quæ ipse facit, et maióra his demonstrábit ei ópera, ut vos mirémini.

Sicut enim Pater súscitat mórtuos et vivíficat, sic et Fílius, quos vult, vivíficat. Neque enim Pater iúdicat quemquam, sed iúdicium omne dedit Fílio, ut omnes honoríficent Fílium, sicut honoríficant Patrem. Qui non honoríficat Fílium, non honoríficat Patrem, qui misit illum. Amen, amen dico vobis: Qui verbum meum audit et credit ei, qui misit me, habet vitam ætérnam et in iudícium non venit, sed tránsiit a morte in vitam.

Amen, amen dico vobis: Venit hora, et nunc est, quando mórtui áudient vocem Fílii Dei et, qui audíerint, vivent. Sicut enim Pater habet vitam in semetípso, sic dedit et Fílio vitam habére in semetípso; et potestátem dedit ei iudícium fácere, quia Fílius hóminis est.

Nolíte mirári hoc, quia venit hora, in qua omnes, qui in monuméntis sunt, áudient vocem eius et procédent, qui bona fecérunt, in resurrectiónem vitæ, qui vero mala egérunt, in resurrectiónem iudícii.

Non possum ego a meípso fácere quidquam; sicut áudio, iúdico, et iudícium meum iustum est, quia non quæro voluntátem meam, sed voluntátem eius, qui misit me».

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Nuestro Señor Jesucristo les dijo: «Os aseguro que el Hijo no puede hacer nada de por sí que no vea hacerlo al Padre, y lo que éste hace lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo cuanto hace; y le mostrará obras mayores que éstas, de tal manera que os quedaréis asombrados.

Pues como el Padre resucita a los muertos y los hace revivir, así también el Hijo da la vida a los que quiere. El Padre no juzga a nadie, sino que ha entregado al Hijo toda potestad de juzgar, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Os aseguro que el que escucha mis palabras y cree en el que me ha enviado tiene vida eterna y no será condenado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.

Os aseguro que llega la hora, y en ella estamos, en que los muertos escucharán la voz del Hijo de Dios, y los que la escuchen vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado al Hijo que tenga vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, ya que es el Hijo del hombre.

No os maravilléis de esto, pues llegará la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán; los que hicieron el bien resucitarán para la vida, y los que hicieron el mal resucitarán para la condenación.

Yo no puedo hacer nada por mí mismo. Yo juzgo como me ordena el Padre, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

R/. Amén.

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Laudes Sal 104,1a.4
Confitémini Dómino et invocáte nomen eius. Dad gracias al Señor e invocad su nombre.
V/. Quærite Dóminum et confortámini, quærite fáciem eius semper.
R/. Et invocáte nomen eius.
V/. Recurrid al Señor y a su poder, buscad siempre su rostro.
R/. E invocad su nombre.

 

Se utiliza el formulario de la misa del día anterior (prenotando 155 del Missale Hispano-Mozarabicum).

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Sal 18,13b-14b (2)
Ab abscónsis meis munda me, Dómine, et ab extráneis parce mihi servo tuo, Deus meus. Perdóname, Señor, mis pecados ocultos, y guarda, Dios mío, a tu siervo de los extraños.
V/. Si mihi non fúerit delícta plúrima, tunc salvábor et mundábor a delíctis plúrimis.
R/. Parce mihi servo tuo, Deus meus.
V/. Sana y límpia mis muchos pecados, pues no puedo con ellos.
R/. Guarda, Dios mío, a tu siervo de los extraños.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal

Ad Dóminum, qui est vera Trínitas, pro lápsibus nostris atque peccátis summíssas et húmiles fundámus, fratres caríssimi, preces, ut quidquid persuássio malárum cogitatiónum, quidquid vánitas sæculárium voluntátum seu precipítia carnálium desideriórum animábus nostris inflíxit, et volúntas própria et advérsitas aliéna, respíciens vota, non mérita, ab occúltis parcat et ab alíenis ignóscat misericórdia sua.

Ut fiat purificátio animárum nostrárum salúbris ab illo dispósitus ordo ieiuniórum; ad cuius observántiam tam pia nos dedicatióne subiíciat, ut ab ánimis nostris omne quod interpéllat cogitatiónes et contáminat voluntátes, miserátus exclúdat.
R/.
Amen.

Hermanos queridos, elevemos respetuosas y humildes plegarias al Señor, que es la verdadera Trinidad, por motivo de nuestras caídas y pecados, a fin de que en aquello que hayan maleado nuestras almas la sugestión de los malos pensamientos o la vanidad de las ambiciones mundanas o los precipicios de la pasión carnal, así como el propio capricho y ajena malquerencia, prestando él atención a los deseos, no a los méritos, quiera su misericordia absolvernos de lo oculto propio y excusarnos de lo ajeno.

Para que la sucesión de ayunos dispuesta por él se convierta en purificación saludable de nuestras almas. A cuyo cumplimiento nos mueva con tan piadosa dedicación, que aleje, misericordioso, de nuestros espíritus cuanto obstaculice la reflexión y manche la voluntad.
R/. Amén.

Adiuvánte Dómino nostro Iesu Christo, qui in Trinitáte, unus Deus, vivit et regnat in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina en la Trinidad, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Maiestáti tuæ famulántibus, Dómine, miserátus occúrre, et quod possis ad indulgéntiam inclinári afféctum, te rogándo concéde.

Mortífica in nobis sæculárium desidérium voluntátum, et per contritiónem cordis sacrifícium súscipe laudis.

Ut miseratióne tua hæc nobis indúlta ieiúnia propitiatiónum tuárum exhíbeant dona, et iniquitátum nostrárum abstérgant facínora: atque ita nos per observántiæ disciplínam erúdias, ut contra insídias inimíci grátia tua validóres efféctos, unde per intemperántiam gulæ decídimus, illic per continéntiam parsimóniæ, te adiuvánte, redíre possímus.
R/. Amen.

Oh Señor, atiende compasivo a los que sirven a tu majestad, y, rogándotelo, haz que puedas inclinar tus sentimientos al perdón.

Mortifica en nosotros el apetito de mundanas ambiciones y recibe con la contrición del corazón el sacrificio de alabanza.

Para que estos ayunos concedidos a nosotros por tu misericordia manifiesten los dones de tu bondad y borren las maldades de nuestra iniquidad, y tú nos instruyas de tal modo mediante una disciplinada observancia, que, hechos más fuertes con tu gracia contra las insidias del enemigo, podamos retornar con tu ayuda mediante la austeridad del ayuno allí de donde caímos por la intemperancia de la gula.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum apostolórum et mártyrum, confessórum atque vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Adésto, Dómine, fidélium votis propítius, et abstinéntium preces exáudi placátus; ut caro vel ánima ieiúnio castigáta, ita tuam impetráre possit misericórdiam, quáliter et vivis cómmoda vitæ, et defúnctis concedántur ætérna gáudia sine fine.
R/.
Amen.

Hazte propicio, Señor, a los deseos de los fieles y escucha aplacado las plegarias de los que ayunan, para que la carne y el alma, mortificados por el ayuno, puedan alcanzar de tal modo tu misericordia, que se conceda a los vivos los bienes de la vida y a los difuntos los inacabables gozos.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Deus, fons pacis atque orígo puræ dilectiónis, fac nos ut te in týmpano veráciter laudémus et choro: ut qui te per attrítæ carnis abstinéntiam in týmpano personámus, per concórdiam una voce cum sociétate laudémus.
R/.
Amen.

Oh Dios, fuente de paz y manantial de la pura caridad, haz que te alabemos realmente con címbalos y coros, a fin de que cuantos te celebramos con el címbalo mediante el ayuno de la carne quebrantada te alabemos a una sola voz y coro fraternal, con la armonía del amor mutuo.
R/. Amén.

Per te, qui es vera pax et perpétua cáritas, Deus noster, et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por ti, Dios nuestro, que eres la paz verdadera y la caridad eterna, y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, vere dignum et pulchrum est, nos tibi, grátias ágere, sacrifícia spiritália exhíbere, ætérne Deus, Pater omnípotens, per Iesum Christum, Fílium tuum, Dóminum nostrum: si tamen mortálibus propitiéris, et enarráre iustítias tuas peccatóribus concédas, atque súmere testaméntum tuum per os nostrum propítius acquiéscas.

Ille étenim non solum oblátus est pro nobis, sed étiam in sui córporis sanguinísque mystériis se offérri iubet a nobis: ut per id quod illi offérimus iúgiter offerámur.

In his ergo tam terribílibus sacrificiórum tuórum mirabílibus, pietátem tuam, quæsumus, indivísa Trínitas Deus, ut effícias holocáusta placabilitátis tuæ ieiúnia humilitátis nostræ, et hanc spontáneam tribulatiónis nostræ observántiam, velut víctimam placatiónis adóleas.

Quam misericórditer delibátus, ita corda nostra in tuórum præpares observántiam mandatórum, ut in illo decipiámur prevaricatióne consensiónis, qui tuæ gustávimus dulcédinem suavitátis. Sed ad mortificatiónem vitiórum státue nobis perseverántiæ bonum, et ad impléndam legem tuam áudiva, quæsemus, infirmitátem nostram, omnipotentíssime, infiníte, imménse, perpétue Christe Dómine.

Quem colláudant atque archángeli, ita dicentes:

Es digno y justo, es realmente digno y decoroso que te demos gracias, que te presentemos sacrificios espirituales, oh Dios eterno, Padre todopoderoso, por Jesucristo tu Hijo Señor nuestro: porque, a pesar de todo, te muestras propicio con los mortales, concedes a pecadores contar tus obras de santidad y accedes benévolo a consagrar tu alianza por medio de nuestros labios.

Pues no solo se ofreció él por nosotros, sino además ordenó ser ofrecido por nosotros en el misterio de su cuerpo y de sus sangre; para que mediante aquello en que hallamos la vida lleguemos al perdón, y por aquello que le ofrecemos a él seamos nosotros siempre ofrecidos.

Por lo tanto, en esta maravilla tan asombrosa de tu sacrificio, suplicamos tu piedad, oh Dios Trinidad indivisa, para que cambies nuestros ayunos humildes en tus holocaustos pacíficos y quemes, como víctima propiciatoria, esta voluntaria observancia de nuestra mortificación.

Gustando la cual, dispongas misericordiosamente nuestros corazones para la guarda de tus mandamientos, de tal modo que en nada seamos engañados con algún mal consentimiento los que hemos saboreado tu suave dulzura, sino afirma tú en nosotros el bien de la perseverancia en la mortificación de los vicios, y ayuda, te suplicamos, a nuestra fragilidad para cumplir tu ley, omnipotente infinito, inmenso y eterno Cristo Señor.

A quien los Ángeles y Arcángeles todos alaban diciendo así:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere sanctus et gloriósus Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus, qui est reparátor perpétuæ vitæ et redémptio fragilitátis humánæ.

Qui carnem nostræ mortalitátis, quæ propter primi hóminis gulam mulctáta fúerat morte, per rigórem abstinéntiæ provéxit ad ætérnæ vitæ salvatiónem.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Santo y glorioso es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es el restaurador de la vida eterna y la redención de la fragilidad humana.

Pues él, por el rigor de la abstinencia, condujo hasta la salvación de la vida eterna a nuestra naturaleza mortal que, por la gula del primer hombre, fue castigada con la muerte.

Cristo Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación

Memor esto, Deus summe, ieúnii nostri, ut et holocáustum nostrum coram te pingue fiat, et nos tibi ex ea suméntes vivam præparémur in hóstiam.

Quo et arcána péctoris nostri virtúte spíritus pólleant, et vota ieiunórum nostrórum ante te, Dómine, benedícta permáneant.
R/.
Amen.

Dios excelso, acuérdate de nuestro ayuno para que te sea agradable nuestro sacrificio, y, al recibirlo, lleguemos a ser una ofrenda viva.

Que nuestro interior sea fortalecido con la gracia del Espíritu y la práctica de nuestro ayuno, Señor, obtenga tu bendición.
R/. Amén.

Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Deus, qui est collátor et cónditor vitæ humánæ, áccipe vocem confessiónis nostræ, et ieúnia nostra sanctífica dono grátiæ tuæ: ut orátio, quam nos docuísti oráre, áditum nobis réseret indulgéntiæ.

Quo iubénte dícimus:

Dios, dador de la vida humana, acepta el clamor de nuestra alabanza y santifica con el don de tu gracia nuestros ayunos; que la plegaria que nos enseñaste a pronunciar abra para nosotros las puertas del perdón.

Siguiendo tu mandamiento decimos:

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Benedictio / Bendición
Coram Deo acceptétur devótio ieúnii vestri, et impleámini ab eo dono Spíritus Sancti.
R/. Amen.
Que Dios acepte la ofrenda de vuestro ayuno y os llene con el don del Espíritu Santo.
R/. Amén.
Contrítio quoque vestra sit ante illum accépta, et abstinéntiæ púritas perdúcat vos ad cæléstia regna.
R/. Amen.
Que le agrade también vuestra contrición y la probidad de vuestra abstinencia os lleve al reino del cielo.
R/. Amén.
Ut eius spiritáli cibo repleámini, cui placére concupíscitis corporáli ieúnio.
R/. Amen.
Que os sacie el manjar espiritual de aquél a quien deseáis agradar con vuestro ayuno corporal.
R/. Amén.
Adiuvánte sua misericórdia, qui in Trinitáte, unus Deus, gloriátur in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Con la ayuda de la misericordia del único Dios, que es glorificado en la Trinidad por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva
Reple, Dómine, cor nostrum lætítia, qui nobis dare dignátus es sacri córporis tui Eucharistíam; ut qui escárum perceptióne refícimur, spirituálibus benefíciis adimpléri felíciter mereámur.
R/. Amen.

Colma, Señor, de alegría nuestros corazones, ya que te has dignado darnos la Eucaristía de tu sagrado Cuerpo; de forma que así como somos reconfortados por la recepción de los alimentos, merezcamos también saciarnos de felicidad con tus dones espirituales.
R/. Amén.

Per grátiam pietátis tuæ, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por la dignación de tu misericordia, Dios nuestro, que vives y lo señoreas todo por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se exponen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 205-209) y del Liber Commicus I (pp. 111-114). Los textos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo.

La traducción de las oraciones oratio admonitionis, alia, post nomina, ad pacem e illatio están tomadas de Colomina Torner, Jaime, La Fe de nuestros padres. Temas de fe y vida cristiana en la misa hispanomozárabe, Instituto de Estudios Visigótico Mozárabe, Toledo 2000, pp. 29, 20, 21 y 132 respectivamente, y la completuria del Oferencio. Resto de oraciones: Ivorra, Adolfo (ed.), Misal Hispano-Mozárabe, Centre de Pastoral Litúrgica, Barcelona 2015, pp. 127-128.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. Cf. Sal 18,13b-14b. N. de La Ermita.

 

 

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