Rito Hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del Domingo XIX de Cotidiano

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe

DE COTIDIANO
In XIX Dominico
/ Domingo XIX (1)

 

Domingo XIX de Cotidiano. (Icono del publicano y el fariseo)
 

 

Prælegendum / Canto de entrada Sal 105,4
Dómine, exáudi oratiónem pópuli tui, alleluia, et da benedictiónem tuam plebi tuæ, sicut iurásti, allelúia, allelúia, allelúia, allelúia. Señor, escucha la oración de tu pueblo, aleluya; y dale a tu pueblo tu bendición, como lo prometiste, aleluya, aleluya, aleluya, aleluya.
V/. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui; visíta nos in salutári tuo.
R/. Sicut  iurásti, allelúia, allelúia, allelúia, allelúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen
R/. Sicut  iurásti, allelúia, allelúia, allelúia, allelúia.
V/. Cuando seas propicio con tu pueblo, acuérdate de nosotros, Señor, cuando vengas a salvarlo no te olvides de nosotros.
R/. Como lo prometiste, aleluya, aleluya, aleluya, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Como lo prometiste, aleluya, aleluya, aleluya, aleluya.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria
Tibi in cælis, Dómine, ab ángelis glória cánitur, tibi in terra pax ab homínibus postulátur.
Miserére ígitur nobis, qui tollis peccáta mundi; et tu interpélla pro peccátis nostris, qui sedes ad déxteram Patris.

R/. Amen.

Los ángeles te glorifican en el cielo, Señor, y en la tierra los hombres te piden la paz.
Ten piedad de nosotros, tú que quitas el pecado del mundo; e intercede por nuestros pecados, tú que estás sentado a la derecha del Padre.
R/. Amén.

Christe, qui vivis cum Patre et Spíritu Sancto, in Trinitáte, unus Deus, gloriáris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

A ti, Cristo, que vives, con el Padre y el Espíritu Santo, como único Dios en la Trinidad, y eres glorificado por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Prophetia / Profecía Jer 23,2-8
Léctio libri Ieremíæ prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Jeremías.
R/. Demos gracias a Dios.
«Hæc dicit Dóminus Deus Ísrael, ad pastóres, qui pascunt pópulum meum: Vos dissipástis gregem meum et eiecístis eos et non visitástis eos; ecce ego visitábo super vos malítiam óperum vestrórum, ait Dóminus.

Et ego congregábo relíquias gregis mei de ómnibus terris, ad quas eiécero eos, et convértam eos ad rura sua, et crescent et multiplicabúntur. Et suscitábo super eos pastóres, et pascent eos; non formidábunt ultra et non pavébunt, et nullus quæretur ex número, dicit Dóminus.

Ecce dies véniunt, dicit Dóminus, et suscitábo David germen iustum; et regnábit rex et sápiens erit et fáciet iudícium et iustítiam in terra. In diébus illis salvábitur Iuda, et Ísrael habitábit confidénter; et hoc est nomen, quod vocábunt eum: Dóminus iustítia nostra.

Propter hoc ecce dies véniunt, dicit Dóminus, et non dicent ultra: “Vivit Dóminus, qui edúxit fílios Ísrael de terra Ægýpti”,
sed: “Vivit Dóminus, qui edúxit et addúxit semen domus Ísrael de terra aquilónis et de cunctis terris”, ad quas eiéceram eos; et habitábunt in terra sua».

R/. Amen.

«Esto dice el Señor, Dios de Israel, sobre los pastores que guían a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado mi rebaño, lo habéis descarriado sin preocuparos de él. Pero yo me voy a ocupar ahora de vosotros -dice el Señor-, castigando vuestras perversas acciones.

Yo mismo recogeré los restos de mi rebaño de todos los países donde los dispersé y los haré volver a sus pastos, donde crecerán y
se multiplicarán. Suscitaré para ellos pastores que los apacentarán; no sufrirán más temor y angustia, ni se volverá a perder ninguno -dice el Señor-.

Vienen días -dice el Señor- en que yo suscitaré a David un vástago legítimo, que reinará como verdadero rey, con sabiduría, y ejercerá el derecho y la justicia en la tierra. En sus días se salvará Judá, e Israel vivirá en seguridad. Y éste será el nombre con que le llamarán: «El Señor nuestra justicia».

Vienen días -dice el Señor- en que no se dirá ya: "Vive Dios, que sacó a los israelitas de Egipto", sino: "¡Vive Dios, que sacó y trajo a la estirpe de la casa de Israel del país del norte y de todos los lugares donde los había dispersado para que habiten de nuevo en su
propia tierra!"».

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 54,23; 36,5
Iacta in Dómino cogitátum tuum, et ipse te enútriet. Encomienda a Dios tus cuidados y él te sostendrá.
V/. Revéla ad Dóminum viam tuam, spera in eum.
R/. Et ipse te enútriet.
V/. Confía al Señor toda tu vida y fíate de él.
R/. Y él te sostendrá.

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Apostolus / Apóstol Ef 1,16-23
Epístola Pauli apóstoli ad Ephésios.
R/. Deo grátias.
Carta del apóstol Pablo a los efesios.
R/. Demos gracias a Dios.
Fratres:

Non cesso grátias agens pro vobis memóriam fáciens in oratiónibus meis, ut Deus Dómini nostri Iesu Christi, Pater glóriæ, det vobis Spíritum sapiéntiæ et revelatiónis in agnitióne eius, illuminátos óculos cordis vestri, ut sciátis quæ sit spes vocatiónis eius, quæ divítiæ glóriæ hereditátis eius in sanctis, et quæ sit superéminens magnitúdo virtútis eius in nos, qui crédimus, secúndum operatiónem poténtiæ virtútis eius, quam operátus est in Christo, súscitans illum a mórtuis et constítuens ad déxteram suam in cæléstibus supra omnem principátum et potestátem et virtútem et dominatiónem et omne nomen, quod nominátur, non solum in hoc sæculo sed et in fúturo.

Et ómnia subiécit sub pédibus eius, et ipsum dedit caput supra ómnia ecclésiæ, quæ est corpus ipsíus, plenitúdo eius, qui ómnia in ómnibus adimplétur.

R/. Amen.

Hermanos:

No ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría que os revele un conocimiento profundo de él; que ilumine los ojos de vuestro corazón, para que conozcáis cuál es la esperanza de su llamada, cuál la riqueza de la gloria de su herencia otorgada a su pueblo y cuál la excelsa grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, según la fuerza de su poderosa virtud, la que ejerció en Cristo resucitándolo de entre los muertos, sentándolo a su derecha en los cielos por encima de todo principado, potestad, autoridad, señorío y de todo lo que hay en este mundo y en el venidero.

Todo lo sometió bajo sus pies y a él lo constituyó cabeza de la Iglesia por encima de todas las cosas; la Iglesia es su cuerpo, la plenitud de todo lo que existe.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Lc 18,10-14
Léctio sancti Evangélii secúndum Lucam.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:

Dóminus noster Iesus Christus, loquebátur turbis in parábolis dicens: «Duo hómines ascendérunt in templum, ut orárent: unus pharisæus et alter publicánus.

Pharisæus stans hæc apud se orábat: “Deus, grátias ago tibi, quia non sum sicut céteri hóminum, raptóres, iniústi, adúlteri, velut étiam hic publicánus; ieiúno bis in sábbato, décimas do ómnium, quæ possídeo”. Et publicánus a longe stans nolébat nec óculos ad cælum leváre, sed percutiébat pectus suum dicens: “Deus, propítius esto mihi peccatóri”. Dico vobis: Descéndit hic iustificátus in domum suam ab illo. Quia omnis, qui se exáltat, humiliábitur; et, qui se humíliat, exaltábitur».

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Nuestro Señor Jesucristo habló a las gentes en parábolas diciendo: «Dos hombres fueron al templo a orar; uno era fariseo y el otro publicano.

El fariseo, de pie, hacía en su interior esta oración: Dios mío, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano; yo ayuno dos veces por semana y pago los diezmos de todo lo que poseo. El publicano, por el contrario, se quedó a distancia y no se atrevía ni a levantar sus ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador. Os digo que éste volvió a su casa justificado, y el otro no. Porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».

R/. Amén.

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Laudes Sal 77,2
Allelúia. Aleluya.
V/. Apériam in parábolis os meum, loquar propositiónes ab inítio sæculi.
R/. Allelúia.
V/. Hablaré por medio de sentencias y evocaré los misterios del pasado.
R/.
Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Jue 6,16-18
V/. Locútus est Dóminus Gédeon, et dixit ad eum:
«Ego ero tecum, et percúties Mádiam quasi unum virum».
Et ille respóndens dixit:
«Si invéni grátiam coram te,
da mihi signum».
V/. Habló el Señor a Gedeón y le dijo:
«Yo estaré contigo, y tú derrotarás a Madián como si fuese un solo hombre».
Y él le respondió: «Si he alcanzado tu favor, dame una señal».
V/. Et ait ad eum Dóminus:
«Ne recédas hinc donec revértar ad te.
Et ófferes sacrifícium Dómino Deo tuo», allelúia, allelúia.
R/. Si invéni grátiam coram te,
da mihi signum.
V/. Y el Señor le dijo:
 «No te muevas de aquí hasta que yo vuelva.
Y ofrece un sacrificio al Señor tu Dios», aleluya, aleluya.
R/. «Si he alcanzado tu favor, dame una señal».

Pro oratione admonitionis et aliis, quære superius in II dominico, p. 568.
A partir de la oratio admonitionis se sigue el formulario del domingo II, p. 568.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Si crédimus, fratres caríssimi, divínum esse quod ágimus, stúdium affectúmque placéndi homínibus ómnibus modis respuámus.
Offerámus Deo si non acceptábiles hóstias, voces saltim patiéntiæ lacrimósas.

Non debémus hic quasi nullo reátu obnóxii impudénter assístere, sed velut in præséntia metuéndi Iúdicis cum timóre saltim diébus domínicis conveníre; ne idcírco Deum latuísse, quæ gérimus, suspicémur, quod in præsénti non puniámur; cum ídeo fórsitan ad pœnas pósteras differámur, quia momentánea emendatióne córrigi non merémur.

Si ígitur fílii sumus, dulcióra sint nobis vérbera patérna quam melle.
Si servi sollíciti, panem dominícum non debémus comédere otiósi.

Hæc nostrum sínguli quique, prout universitáti cóngruit, cogitántes, aut debémus plángere, si defécimus, aut de áliis sollicitúdinem gérere, per grátiam Dómini, qua valémus.
R/.
Amen.

Carísimos hermanos: Si estamos convencidos que nuestra celebración es una acción sagrada, descartemos cualquier interés o deseo de obtener el favor de los hombres.
Ya que no podemos ofrecer a Dios ofrendas aceptables, elevemos al menos súplicas conmovidas y constantes.

No hemos de presentamos aquí como si estuviéramos exentos de toda culpa; sabiendo que estamos en presencia de Aquel que un día será nuestro Juez, hemos de reunimos, al menos los domingos, con temor; aunque no nos haya castigado hasta ahora, no imaginemos que Dios desconoce nuestras acciones; quizás difiere la sanción hasta el último momento, porque no vale la pena corregimos con un escarmiento temporal.

Si somos sus hijos, sean para nosotros más dulces que la miel las reprensiones paternas.
Si somos siervos diligentes, no podemos comer ociosos el pan del Señor.

Conviene, pues, que cada uno de nosotros considere esto, para bien de todos: si hemos faltado, debemos llorar nuestra caída, y si no, que la gracia que nos ha sostenido, nos haga solícitos del bien de los demás.
R/. Amén.

Per ineffabília mirabília, Deus noster, qui vivit et regnat in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por sus gestas portentosas nos lo conceda nuestro Dios, él que vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Deus sine princípio, qui fecísti ætérna princípiis, perpétua condidísti sine conditióne perpétuus, te fusis ex afféctu mentis précibus implorámus; ut concéssa nobis in præsénti sæculo vénia, dignos misericórdiæ ætérnæ nos fácias; illúdque nobis dum miseréris indúlgeas, unde in nobis propter quod semper misereáris invénias.
R/. Amen.

Oh Dios, que no tienes principio ni fin, y desde los comienzos creaste bienes eternos, estableciendo realidades perdurables sin límites, te suplicamos con plegarias que brotan del corazón, que nos concedas tu perdón ahora, mientras vivimos, para que podamos ser dignos de la misericordia eterna; apiádate de nosotros y haznos el don tu gracia, de manera que encuentres en nosotros motivos para compadecerte siempre.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum apostolórum et mártyrum, confessórum atque vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Atténde, Deus omnípotens, devotiónem populórum fidélium et propítius áccipe hoc munus oblátum.
Sit nobis, orámus, ita sanctórum tuórum commemorátio in suffrágium, ut eórum méritis impetrémus et remédium vivéntium, et réquiem defunctórum.

R/. Amen.

Mira, Señor todopoderoso, el fervor de tu pueblo fiel y acepta propicio esta oblación.
Te pedimos que los Santos que recordamos intercedan por nosotros; que por sus méritos obtengamos consuelo para los que viven y descanso para los que han muerto.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Deus, bonórum ómnium cópia, et sanctórum indefíciens cáritas, præsta nobis in bona voluntáte concórdiam; ut tua semper pacífici sequámur, et faciámus præcépta.
R/. Amen.

Oh Dios, compendio de todos los bienes, y amor inagotable de los santos, concédenos a todos los que amas el don de la concordia para que, viviendo en la paz, sigamos y practiquemos tus preceptos.
R/. Amén.

Quia tu es vera pax nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, vere equum et salutáre est nos semper pietáti tuæ grátias ágere, omnípotens Deus, et ómnium sollemnitátum in tuo nómine mystéria celebráre, et offérre tibi hoc sacrifícium, quod nulla possunt digne præcónia collaudáre: ad offeréndum pópulo fácile, delectábile ad suméndum.

Non hic balátus óvium, non mugítus bovum, non volatílium vox sub ictu mortis dolórem incurrit; non horror est sánguinis, non fastídii crúditas; sed tam mirábilis atque stupénda est hóstia, ut incruénta sit, cum viva sumátur; nam licet verum corpus edátur et sanguis manifestíssimus hauriátur, nullus tamen horror incútitur, cum salus animárum in spiritáli cibo et póculo ministrátur.

Benedíctus enim Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus, in nómine tuo véniens, hæc tibi sacrifícia deférri mandávit, cuius nos præcépta tenéntes, et iussa memínimus, et gesta memorámus.

Quem mérito tecum et cum Spíritu Sancto laudant cæléstia páriter ac terréna, Chérubim quoque ac Séraphim incessábili voce proclámant, ita dicéntes:

Es justo y necesario, es en verdad nuestro deber y salvación darte siempre gracias por tu bondad, Dios omnipotente; y celebrar en honor de tu nombre los misterios propios de todas las solemnidades: y ofrecerte este sacrificio que nunca podremos ensalzar debidamente, que es fácil de ofrecer para tu pueblo y para ti agradable de recibir.

Aquí no se oyen balidos de ovejas, ni mugidos de toros, ni piar de aves que recuerden el dolor del instante de la muerte; no causa horror la sangre ni da fastidio la violencia; nuestra víctima es tan admirable y asombrosa que permanece incruenta, aun cuando la gustamos viva; pues aunque se come el cuerpo verdadero y se bebe la sangre auténtica, no se experimenta horror alguno, ya que se ofrece la salvación de los hombres con un manjar y una bebida espirituales.

Nuestro bendito Señor Jesucristo, tu Hijo, que vino en tu nombre, nos mandó que te ofreciésemos este sacrificio: nosotros cumpliendo sus preceptos, recordamos sus palabras y repetimos sus acciones.

Con razón es alabado contigo y con el Espíritu Santo por cielos y tierra a un tiempo, y también los querubines y los serafines le ensalzan diciendo sin cesar:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere sanctus,
vere benedíctus Dóminus noster
Iesus Christus Fílius tuus;
ille patriarchárum fides,
ille plenitúdo legis,
ille umbra veritátis,
ille prædicátio prophetárum,
ille apostolórum magíster,
ille ómnium credéntium pater,
ille debílium firmaméntum,
ille infirmántium virtus,
ille redémptio captivórum,
ille heréditas redemptórum,
ille vivéntium salus,
ille moriéntium vita;
qui sacrificándi novam legem
sacérdos Dei verus instítuit,
hóstiam se tibi plácitam et ipse óbtulit,
et a nobis iussit offérri,

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo;
Él es la fe de los patriarcas,
Él, la plenitud de la ley,
Él, el tabernáculo de la verdad,
Él, la predicación de los profetas
Él, el maestro de los apóstoles,
Él, el padre de los que creen,
Él, la fortaleza de los débiles,
Él, el vigor de los que desfallecen,
Él, la redención de los cautivos,
Él, la herencia de los redimidos,
Él, la salud de los que viven,
Él, la vida de los que mueren;
Él, el verdadero sacerdote de Dios, estableció la nueva norma del sacrificio: se ofreció a sí mismo como víctima agradable a ti y nos mandó que repitiésemos su ofrenda,

Cristo Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Vitam nostram, Dómine, Unigéniti tui mortem votíva confessióne promeréntes, resurrectiónem eius et ascensiónem in cælis fide indubitáta fatémur; vetúrum quoque rursus ac pro méritis síngulos iudicatúrum reátu licet trépidi, sed tua freti misericórdia præstolámur.

Ob hoc ergo quæsumus famulántes, ut oblatiónem hanc Spíritus tui sancti permixtióne sanctífices, et córporis ac sánguinis Fílii tui Dómini nostri plena transformatióne confórmes; ut hóstia, qua nos redémptos esse memínimus, mundári a sórdibus faíinorum mereámur, nec nos transfíxus vúlnere a tua réprobes curatióne; médicus es, ægri sumus; miséricors es, nos míseri; ergo, qui tibi nostra non abscóndimus vúlnera, per ista, quibus placáris, sana nos sacrifícia.
R/.
Amen.

Para obtener la vida eterna con la confesión festiva de la muerte de tu Unigénito, proclamamos, Señor, con fe inquebrantable su resurrección y su ascensión a los cielos, mientras esperamos que vuelva otra vez para juzgar a cada uno según sus méritos, temerosos por nuestros pecados pero confiando en tu misericordia.

Por eso te pedimos con humildad que santifiques esta oblación enviando tu Espíritu Santo, y la transformes completamente para que sea el cuerpo y la sangre de tu Hijo, Señor nuestro; que, al hacer memoria de esta víctima por la que hemos sido redimidos, merezcamos ser purificados de las manchas del pecado, y, aunque heridos por nuestras culpas, no nos veamos privados de tu gracia; tú eres el médico, nosotros los enfermos; tú eres misericordioso, nosotros necesitados de misericordia; por tanto, ya que no te escondemos nuestras heridas, devuélvenos la salud por este sacrificio que nos reconcilia contigo.
R/.
Amén.

Præsta, Pater ingénite, per Unigénitum Dóminum nostrum Iesum Christum, per quem tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas, benedícis ac præstas nobis, ut sint benedícta a te, Deo nostro, in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Padre ingénito, por medio de tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo, por quien creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Præceptórum Dómini mémores, fratres caríssimi, oratiónis domínicæ verba dictúri, maiestátem eius deprecémur acclínes, ut peccatórum nostrórum misericórditer oblivíscens, dono grætie suæ córpora nostra córdaque sanctíficet; quátenus, ómnium críminum labe purgáti, líbera voce dicámus e terris:

Recordando los preceptos del Señor, hermanos carísimos, vamos a repetir las palabras de la oración que Él mismo nos enseñó; inclinados humildemente ante su majestad, pidámosle que, en su misericordia, olvidando nuestros pecados santifique con su gracia nuestro cuerpo y nuestro espíritu; para que, purificados de toda culpa, desde esta tierra podamos decir de todo corazón:

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Benedictio / Bendición
Omnipoténtis Dei nostri benedictióne repleámini, cuius estis sánguine pretióso redémpti.
R/. Amen.

Nuestro Dios todopoderoso os colme con su bendición, a vosotros, los redimidos por la sangre de su Hijo.
R/.
Amén.

Eius vos indefíciens grátia répleat, cuius ineffábilis plasmávit poténtia.
R/. Amen.
Os llene con su inmensa gracia, el que os ha creado con su potencia inefable.
R/. Amén.
Et quibus in hoc mundo præstitit conditiónem nascéndi, in regno ætérno tríbuat mansiónem sine fine vivéndi.
R/. Amen.

Y a los que ha concedido nacer en este mundo, os conceda un lugar en el reino eterno donde vivir para siempre.
R/. Amén.

Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva
Refécti Christi córpore, sanguinéque páriter sanctificáti, Deo Patri omnipoténti grátias referámus; ut in eádem refectióne sanctificatiónem habéntes hic, in futúro sæculo glóriam percipiámus.
R/. Amen.

Nutridos con el Cuerpo de Cristo y santificados con su Sangre demos gracias a Dios, Padre todopoderoso, para que en virtud de tal alimento perseveremos aquí en una vida santa y consigamos la gloria en el reino venidero.
R/. Amén.

Per grátiam pietátis eius qui est benedíctus in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por la gracia y la misericordia de Aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 673-674; 568-573) y del Liber Commicus I (pp. 459-461). Los textos en español (no oficiales) están tomados de Gibert, Jordi y Torné, Josep, Los domingos de Cotidiano. Cuadernos Phase nº 78, Barcelona 1997, pp. 11-15 y los bíblicos de La Santa Biblia, Ed. Paulinas.
(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

 

 

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