Rito Hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del Domingo XVII de Cotidiano

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe

DE COTIDIANO
In XVII Dominico
/ Domingo XVII (1)

 

Domingo XVII de Cotidiano. ("Cristo enseñando a sus discípulos", Alexander Master, 1430. Biblioteca Nacional de Holanda, La Haya)
 

 

Prælegendum / Canto de entrada Sal 92,1
Dóminus regnávit, decórem índuit, allelúia. El Señor es rey de majestad vestido, aleluya.
V/. Índuit Dóminus fortitúdinem, et præcínxit se.
R/. Decórem índuit, allelúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
R/. Decórem índuit, allelúia.
V/. El Señor se ha vestido, se ha ceñido de poder.
R/. De majestad vestido, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. De majestad vestido, aleluya.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria
Tibi in cælis, Dómine, ab ángelis glória cánitur, tibi in terra pax ab homínibus postulátur.
Miserére ígitur nobis, qui tollis peccáta mundi; et tu interpélla pro peccátis nostris, qui sedes ad déxteram Patris.

R/. Amen.

Los ángeles te glorifican en el cielo, Señor, y en la tierra los hombres te piden la paz.
Ten piedad de nosotros, tú que quitas el pecado del mundo; e intercede por nuestros pecados, tú que estás sentado a la derecha del Padre.
R/. Amén.

Christe, qui vivis cum Patre et Spíritu Sancto, in Trinitáte, unus Deus, gloriáris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

A ti, Cristo, que vives, con el Padre y el Espíritu Santo, como único Dios en la Trinidad, y eres glorificado por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Prophetia / Profecía Jer 18,1-12
Léctio libri Ieremíæ prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Jeremías.
R/. Demos gracias a Dios.

Verbum, quod factum est ad Ieremíam a Dómino dicens: «Surge et descénde in domum fíguli et ibi áudies verba mea».

Et descéndi in domum fíguli, et ecce ipse faciébat opus super rotam; et dissipátum est vas, quod ipse faciébat e luto mánibus suis, et rursus fecit illud vas álterum, sicut placúerat in óculis eius, ut fáceret.

Et factum est verbum Dómini ad me dicens: «Numquid sicut fígulus iste non pótero vobis facére, domus Ísrael?, ait Dóminus. Ecce, sicut lutum in manu fíguli, sic vos in manu mea, domus Ísrael. Repénte loquar advérsum gentem et advérsum regnum, ut erádicem et déstruam et dispérdam illud; si pæniténtiam égerit gens illa a malo suo, propter quod locútus sum advérsus eam, agam et ego pæniténtiam super malo, quod cogitávi ut fácerem ei.

Et súbito loquar de gente et de regno, ut ædíficem et plantem illud; si fécerit malum in óculis meis, ut non áudiat vocem meam, pæniténtiam agam super bono, quod locútus sum ut fácerem ei.

Nunc ergo, dic viro Iudæ et habitatóribus Ierúsalem dicens: Hæc dicit Dóminus: Ecce ego fingo contra vos malum et cógito contra vos cogitatiónem; revertátur unusquísque a via sua mala, et dirígite vias vestras et ópera vestra».

Qui dixérunt: «Vanum est; post cogitatiónes enim nostras íbimus et unusquísque pravitátem cordis sui mali faciémus».

R/. Amen.

El Señor dijo a Jeremías: «Levántate y baja a casa del alfarero. Allí te comunicaré mis palabras».

Bajé, pues, a casa del alfarero y lo encontré haciendo un trabajo a la rueda. Cuando la vasija que hacía le salía mal, como suele ocurrir con la arcilla en manos del alfarero, volvía a hacer otra vasija a su gusto.

Entonces el Señor me dijo: «¿No puedo yo hacer con vosotros, oh casa de Israel, lo mismo que este alfarero? -dice el Señor-. Como la arcilla en mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. A veces yo decido, contra una nación o contra un reino, arrancarlo, destruirlo y aniquilarlo; pero si esa nación, contra la que he hablado, se convierte de su iniquidad, también yo me arrepiento del castigo que iba a ponerle.

Otras veces decido, sobre una nación o un reino, edificarlo y plantarlo; pero si esa nación comete el mal que yo repruebo en lugar de escuchar mi voz, entonces yo también me arrepiento del bien que
había decidido hacerle.

Habla, pues, ahora a las gentes de Judá y a los habitantes de Jerusalén de esta manera: Esto dice el Señor: Mirad, yo estoy preparando contra vosotros una desgracia y madurando un proyecto en daño vuestro. Arrepentíos cada uno de vuestra mala conducta, mejorad vuestra conducta, vuestra manera de actuar».

Pero ellos van a decir: «Es inútil, nosotros seguiremos nuestros caprichos y obraremos cada cual según la dureza de nuestro perverso corazón».

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 46,7-8
Psállite Deo nostro, psállite regi nostro, psállite. Cantad a nuestro Dios, cantad; cantad a nuestro rey, cantad.
V/. Quóniam rex omnis terræ Dóminus, psállite sapiénter.
R/. Psállite regi nostro psállite.
V/. Porque el rey de toda la tierra es Dios, cantadle un buen cántico.
R/. Cantad a nuestro rey, cantad.

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Apostolus / Apóstol Gál 3,13-26
Epístola Pauli apóstoli ad Gálatas.
R/. Deo grátias.
Carta del apóstol Pablo a los gálatas.
R/. Demos gracias a Dios.
Fratres:

Christus nos redémit de maledícto legis factus pro nobis maledíctum, quia scriptum est: «Maledíctus omnis, qui pendet in ligno», ut in gentes benedíctio Ábrahæ fíeret in Christo Iesu, ut promissiónem Spíritus accipiámus per fidem.

Fratres, secúndum hóminem dico, tamen hóminis confirmátum testaméntum nemo írritum facit aut superórdinat. Ábrahæ autem dictæ sunt promissiónes et sémini eius. Non dicit: «Et semínibus», quasi in multis, sed quasi in uno: «Et sémini tuo», qui est Christus. Hoc autem dico: Testaméntum confirmátum a Deo, quæ post quadringéntos et trigínta annos facta est lex, non írritum facit ad evacuándam promissiónem. Nam si ex lege heréditas, iam non ex promissióne; Ábrahæ autem per promissiónem donávit Deus.

Quid ígitur lex? Propter transgressiónes appósita est, donec veníret semen, cui promíssum est, ordináta per ángelos in manu mediatóris. Mediátor autem uníus non est, Deus autem unus est. Lex ergo advérsus promíssa Dei? Absit. Si enim data esset lex, quæ posset vivificáre, vere ex lege esset iustítia. Sed conclúsit Scriptúra ómnia sub peccáto, ut promíssio ex fide Iesu Christi darétur credéntibus.

Prius autem quam veníret fides, sub lege custodiebáamur conclúsi in eam fidem, quæ revelánda erat. Ítaque lex pædagógus noster fuit in Christum, ut ex fide iustificémur; at ubi venit fides, iam non sumus sub pædagógo. Omnes enim fílii Dei estis per fidem in Christo Iesu.

R/. Amen.

Hermanos:

Cristo nos liberó de la maldición de la ley, haciéndose maldición por nosotros, como dice la Escritura: Maldito el que está colgado en un madero, para que la bendición de Abrahán hecha en Cristo Jesús se extendiese a todas las naciones, a fin de que, mediante la fe, recibiésemos el Espíritu prometido.

Hermanos, voy a hablar a lo humano. Si un hombre hace un testamento en regla, nadie puede anularlo o modificarlo. Ahora bien, Dios hizo las promesas a Abrahán y a su descendencia. No dice «a tus descendientes», como si fueran muchos, sino a tu descendencia, refiriéndose a Cristo. Lo que quiero decir es esto: Dios hizo un pacto con Abrahán en toda regla; por tanto, una ley, que vino cuatrocientos años después, no pudo anularlo ni dejar sin valor la promesa de Dios. Pues si la herencia depende del cumplimiento de la ley, ya no se debe a la promesa; pero la verdad es que Dios prometió a Abrahán dársela gratuitamente.

Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida para declarar lo que era delito hasta que llegara el descendiente a que se refería la promesa. La ley fue promulgada por ángeles a través de un mediador. Pero el mediador no lo es de uno solo, y Dios es uno solo. La ley, por tanto, ¿está contra las promesas de Dios? De ninguna manera. Si se hubiera dado una ley capaz de vivificar, entonces la justicia hubiera sido realmente por la ley. Pero, según la Escritura, todo el mundo está bajo el pecado, para que la promesa de Dios se cumpla en los creyentes por la fe en Jesucristo.

Ahora bien, antes de venir la fe estábamos encerrados bajo la custodia de la ley, en espera de la fe que debía manifestarse. De suerte que la ley ha sido nuestro pedagogo hasta Cristo, para que por la fe fuéramos justificados; pero, después de haber venido la fe, ya no estamos bajo el pedagogo. Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Lc 16,1-10 (2)
Léctio sancti Evangélii secúndum Lucam.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:

Dóminus noster Iesus Christus loquebátur discípulis suis dicens: «Homo quidam erat dives, qui habébat vílicum, et hic diffamátus est apud illum quasi dissipásset bona ipsíus. Et vocávit illum et ait illi: “Quid hoc áudio de te? Redde ratiónem vilicatiónis tuæ; iam enim non póteris vilicáre”.

Ait autem vílicus intra se: “Quid fáciam, quia dóminus meus aufert a me vilicatiónem? Fódere non váleo, mendicáre erubésco. Scio quid faciam, ut, cum amótus fúero a vilicatióne, recípiant me in domos suas”.

Convocátis ítaque síngulis debitóribus dómini sui, dicébat primo: “Quantum debes dómino meo?”. At ille dixit: “Centum cados ólei”. Dixítque illi: “Áccipe cautiónem tuam et sede cito, scribe quinquagínta”. Deínde álii dixit: “Tu vero quantum debes?”. Qui ait: “Centum coros trítici”. Ait illi: “Áccipe lítteras tuas et scribe octogínta”. Et laudávit dóminus vílicum iniquitátis, quia prudénter fecísset, quia fílii huius sæculi prudentióres fíliis lucis in generatióne sua sunt.

Et ego vobis dico: Fácite vobis amícos de mammóna iniquitátis, ut, cum defécerit, recípiant vos in ætérna tabernácula. Qui fidélis est in mínimo, et in maióri fidélis est».

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Nuestro Señor Jesucristo habló a sus disciípulos diciendo: «Un hombre rico tenía un administrador que fue denunciado como malversador de bienes. Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es lo que oigo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque quedas despedido.

Entonces el administrador se puso a pensar: ¿Qué voy a hacer, pues mi amo me quita la administración? Cavar, ya no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que haya quien me reciba en su casa cuando no tenga la administración.

Llamó a todos los deudores de su amo, y preguntó al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Él contestó: Cien barriles de aceite. Él le dijo: Toma tu recibo, siéntate y escribe cincuenta. Luego dijo a otro: ¿Y tú cuánto debes? Él respondió: Cien fanegas de trigo. Él le dijo: Toma tu recibo y escribe ochenta. El amo alabó al administrador infiel, porque había actuado con sagacidad. Pues los hijos del mundo son más sagaces en sus relaciones que los hijos de la luz.

Y yo os digo: Haceos amigos con el dinero injustamente adquirido, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco lo es también en lo mucho».

R/. Amén.

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Laudes Sal 76,14-15 (3)
Allelúia. Aleluya.
V/. Quis Deus magnus sicut Deus noster.
Tu es Deus qui facis mirabília.

R/. Allelúia.
V/. ¿Qué dios tan grande como nuestro Dios?
Tú eres el Dios que hace milagros.
R/. Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Dt 27,9
V/. Accedéntes sacerdótes, fílii Levi, ad altáre, quos elégit Dóminus Deus tuus, ut minístrent ei et benedícant in nómine eius, allelúia. V/. Llegarán al altar los sacerdotes, los levitas, pues los ha elegido el Señor, tu Dios, para servirle y bendecir en su nombre, aleluya.
V/. Dixit Móyses ad sacerdótes levítici géneris, ad omnem Ísrael:
«Atténde et audi, Ísrael.
Hódie factus es pópulus Dómini Dei tui, áudiens vocem eius, et fáciens mandáta atque iustítiam, quam ego præcípio tibi».
R/. Et benedícant in nómine eius, allelúia.
V/. Moisés y los sacerdotes levitas dijeron a todo Israel:
«Guarda silencio y escucha, Israel.
Hoy te has convertido en el pueblo del Señor, tu Dios, lo obedecerás, y pondrás en práctica los mandamientos y las leyes que yo te prescribo».
R/. Y bendecir en su nombre, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Sanctuárium suum tabernáculi fœderis compotántes ingréssi, si vólumus Deo nostro, fratres caríssimi, sacrifícium commendáre, non cunctémus misericórdia víctimas immoláre; tunc est enim panis et vini fidélis orblátio, tunc fit vera peccatórum remíssio, quando propter Deum píetas custodítur, aut ex corde próximus adiuvátur.

Seminémus ígitur misericórdiam quam metámus, et distribuéntes paupéribus facultátes transitórias, quoadúsque conversámur in terris, debitórem Christum faciámus in cælis; ministrémus esuriéntibus in victum, sitiéntibus potum, vestiámus nudos, visitémus infírmos, domus nostras peregrínus semper excípiat, consolémur semper assídue qui in vínculis cotidiána deprehensióne suspírant, liberémus ex calúmniis páuperes, defendámus étiam pupílo et víduæ, debitóribus nostris débitum dimittámus, ut dimíttat nobis fiduciáliter postulémus; viam veritátis errántibus, et salúbrem pœniténtiam prædicémus géntibus; studeámus omnes peccatóres convértere ad salútem, ut cum nobis Dóminus miserátor et miséricors volúerit apparére, sempitérnum illi sacrifícium mereámur mundo corde offérre.
R/.
Amen.

Hermanos carísimos: al entrar juntos en su santuario de la tienda de la alianza, si queremos encomendar nuestro sacrificio a Dios, no dudemos en inmolar víctimas por medio de la misericordia; entonces es fiel la oblación del pan y del vino, entonces tiene lugar la auténtica remisión de los pecados cuando se observa la piedad por Dios o se ayuda al hermano de todo corazón.

Sembremos pues misericordia para poderla cosechar y, repartiendo a los pobres los bienes transitorios, mientras vivimos en esta tierra, hagamos que Cristo sea deudor nuestro en el cielo; demos comida a los hambrientos, a los sedientos bebida, vistamos a los desnudos, visitemos a los enfermos, el peregrino sea siempre recibido en nuestras casas, consolemos asiduamente a los que suspiran en las cárceles, libremos a los pobres de las injusticias, defendamos a los huérfanos y a las viudas, perdonemos las ofensas a quienes nos han ofendido para que podamos pedir con confianza ser perdonados; anunciemos el camino de la verdad a los que se han desviado y a los no creyentes la penitencia que salva; procuremos encaminar hacia la salvación a todos los pecadores, de manera que cuando el Señor, clemente y compasivo, se digne venir a nuestro encuentro, podamos ofrecerle con un corazón limpio el sacrificio eterno.
R/.
Amén.

Auxiliánte misericórdia divinitátis suæ, qui in Trinitáte, unus Deus, vivit et regnat in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia de la divinidad del que es un sólo Dios en la Trinidad y vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Non secúndum peccáta nostra, Deus, iudex bone, domus Ísrael, tríbuas nobis.
Quis póterit salvus fíeri?
Et ídeo, misericórdia et véritas occurrérunt sibi; ut quos debúerat véritas commendáre misericórdiæ, reconcíliet tibi.

Réspice ítaque, rogámus, omnípotens Deus, super hæc holocáusta cæléstis altáribus tuis in voce laudis atque confessiónis impósita; et quam bonus es erga fílios hóminum, ut preces singulórum cleménter exáudias, manifésta.
R/. Amen.

Dios, juez benigno de la casa de Israel, no nos trates según nuestros pecados.
¿Quién podría salvarse?
Ya que la misericordia y la verdad se abrazan, que sean reconciliados contigo aquellos a quienes la verdad debía recomendar a la misericordia.

Te pedimos, Dios todopoderoso, que mires benigno estas oblaciones, depositadas sobre tu altar celestial entre cantos de alabanza y aclamación; para mostrar que eres bueno con los hijos de los hombres, escucha clemente las oraciones de cada uno.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum apostolórum et mártyrum, confessórum atque vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Recensítis nomínibus offeréntium, Dóminum nostrum omnipoténtem ac largitórem dispensatórem súpplices adorémus: ut in fide nihil dubitántibus propítius accómodet aurem, tríbuat infírmis sanitátem, pæniténtibus indulgénte remédium, errántes córrigat, témpora quiéta concédat, amóveat morbos, avértat bella, áeres témperet, concédat increménta frugum.

Concórdiam sacerdótum tríbuat, pacem régibus cathólicis largiátur, cléricis sanctimóniam, plebi modéstiam, catecúmenis lavácrum, pæniténtibus indulgéntiæ fructum, ac defúnctis fidélibus refrigérium præstet, per intercessiónem sanctórum.
R/. Amen.

Después de haber recordado los nombres de los oferentes, adoremos humildemente a nuestro Señor todopoderoso y generoso dispensador de gracia, para que escuche propicio a aquellos cuya fe no admite dudas, conceda la salud a los enfermos, a los penitentes el remedio del perdón, corrija a cuantos se han equivocado, conceda que se afiance la paz, aleje las enfermedades, evite las guerras, otorgue buen tiempo y abundantes cosechas.

Que los sacerdotes vivan concordes, los responsables de las naciones tengan paz, los religiosos se esfuercen en alcanzar la santidad, el pueblo viva con moderación, los catecúmenos puedan llegar al bautismo, los penitentes alcancen el fruto del perdón, y los fieles difuntos obtengan el descanso eterno por la intercesión de los santos.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Deus, qui habitáre facis unánimes in domo, da puram ómnibus pacem, da cunctis mútuam caritátem, fidélia óscula, amíca vota, sincéra collóquia, nec públicis quidquam inimícis líceat, nec secrétis; odísse nésciat fratrem, qui amáre cúpidit Salvatórem.
R/. Amen.

Oh Dios que nos haces habitar concordes en una misma casa, concede a todos una paz serena y la caridad fraterna; que los abrazos sean amistosos, los deseos favorables, las conversaciones sinceras, que nadie tenga enemigos ni declarados ni ocultos; que no sea capaz de odiar al hermano quien desea amar al Salvador.
R/.
Amén.

Quia tu es vera pax nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, sanctum satis ac pium est, te omnímoda laude digníssimum, te principiánte misericórdia gratis, grátiam ingrátis impéndere, et ita demum nos tibi gratificátas laudes gratiásque reférre, te inspiránte quæ velis, nos vóvere quæ nosse donáris, te ánimos nostros ad faciénda cónvenit excitáre, nos iussa desideránter appétere, te infirmórum conátus ad melióra semper erígere, nos famulátu humíllimo præcéptis cæléstibus obœdíre.

Quia in te cotídie vívimus, movémus et sumus; qui ad percutiéndos nos nec in ipso statim críminum accéntu compélleris, sed exspéctans ad pœniténtiam irrefragábili præditus patiéntia réperis.

Donec quandóque convérsi, vívere valeámus et laudis tibi débitæ fructum réddere cum sanctis ángelis mereámur, ita dícere:

Es justo y necesario, en gran manera santo y piadoso, que los ingratos te demos gracias a ti, digno de toda alabanza y principio gratuito de la misericordia; a ti que nos permites cantar agradecidos tus alabanzas así como darte gracias; a ti que inspiras lo que es voluntad tuya y que nos haces pedir lo que sabes nos vas a dar; a ti que mueves nuestras voluntades para hacer lo que conviene, y que nos haces desear lo que nos mandas; a ti que siempre empujas los esfuerzos de los débiles hacia lo mejor y nos invitas a obedecer con espíritu humilde los preceptos celestiales.

Porque en ti cada día vivimos, nos movemos y existimos; tú no te sientes obligado a castigarnos en el momento en que cometemos nuestros pecados, sino que, esperando el arrepentimiento, das muestra de una paciencia indefectible.

Hasta que, una vez convertidos, alcancemos la vida y, junto con los santos ángeles, podamos ofrecerte el fruto de la debida alabanza, diciendo:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere sanctus, vere benedíctus Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus, qui est sanctórum sanctus, et ómnium beatórum profúsius et benedíctus; qui et patriarcárum corda fídei plenitúdine dedicávit, et mártyrum victríces victoriosíssimus princeps coróna iustítiæ decorávit.

Ille cunctórum munus éxstit confessórum, et in ténebris pósitis vitam rédidit mortuórum; qui et sæculi cérnitur reparátor, et ómnium géntium, calcáta morte, Redémptor; qui, assúmpto córporis induménto, prostrávit diræ mortis intéritum, moriéndo de pugna palmam obtínuit, et resúrgens victor ac triumphátor ad Patris sólium remeávit;

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, santo entre los santos y el más bendito entre los bienaventurados; que consagró el corazón de los patriarcas con la plenitud de la fe, y, cual victoriosísimo príncipe, adornó con la corona de justicia las victorias de los mártires.

Él es el premio de todos los confesores, y devuelve la vida a los que están en las tinieblas de la muerte; él es el Restaurador del universo y, después de vencer a la muerte, el Redentor de los hombres; él, habiéndose revestido de un cuerpo, destruyó el desastre de la terrible muerte, al morir obtuvo la victoria en la lucha, y resucitando victorioso y triunfante regresó junto al trono del Padre.

Cristo Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Crédimus, Dómine, sancte Pater, ætérne omnípotens Deus, Iesum Christum Fílium tuum Dóminum nostrum pro nostra salúte incarnátum fuísse, et in substántia deitátis tibi semper æquálem; per quem te pétimus et rogámus, ut accépta hábeas et benedícas hæc múnera et sacrifícia illibáta, quæ tibi offérimus pro tua Ecclésia sancta cathólica, quam pacificáre dignéris per univérsum orbem terrárum diffúsam; memoráre étiam, quæsumus, Dómine, famulórum tuórum, quorum oblatiónem benedíctam, ratam, rationabilémque fácere dignéris, quæ est imágo et similitúdo córporis et sánguinis Iesu Christi Fílii tui Dómini ac Redemptóris nostri.
R/. Amen.
Señor, Padre santo, Dios eterno y todopoderoso, creemos que Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro se hizo hombre por nuestra salvación, permaneciendo siempre igual a ti en la substancia de la divinidad; por él te pedimos y suplicamos que aceptes y bendigas estos dones y sacrificios puros que te ofrecemos por tu santa Iglesia católica, para que le concedas la paz, extendida en el mundo entero; también te pedimos, Señor, que te acuerdes de tus siervos: bendice y acepta haciéndola espiritual su ofrenda, que es imagen y semejanza del cuerpo y de la sangre de Jesucristo, tu Hijo, Señor y Redentor nuestro.
R/. Amén.
Præsta, Pater ingénite, per Unigénitum tuum, Dóminum nostrum Iesum Christum, per quem tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Padre sin principio, por tu Hijo Unigénito, nuestro Señor Jesucristo, por el cual tú creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Auxílium misericórdiæ tuæ nobis peténtibus, Dómine Deus omnípotens, semper impertíre, ac sólita pietáte sacrifícia quæ offérimus propitiátus accépta.
Scimus enim, pie Dómine, quod non vis mortem peccatóris, sed ut revertámur et vivámus prophética ádmones voce; et inde, omnípotens Deus, qui óperis confessiónem supérne holocáustum amplectáris, quæsumus, ut cordis nostri gémitum libens accípias, et oris nostri confessiónem tibi plácitam effícias, ut digne tibi proclamémus:
Señor Dios todopoderoso, otorga siempre el auxilio de tu misericordia a quienes te lo pedimos y acepta benigno el sacrificio que te ofrecemos con la habitual devoción.
Sabemos, oh Señor piadoso, que no quieres la muerte del pecador, más bien nos amonestas por la voz de los profetas para que nos convirtamos y vivamos; por eso, Dios todopoderoso, tú desde el cielo aceptas como un holocausto el testimonio de nuestra vida, te pedimos que acojas con complacencia el gemido de nuestro corazón y te sea agradable la confesión de nuestros labios, para que podamos proclamarte dignamente:

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Benedictio / Bendición
Benedícat vobis Dóminus benedictióne perpétua, et ómnibus peccáta dimíttat.
R/.
Amen.
El Señor os bendiga con una bendición eterna y perdone todos vuestros pecados.
R/.
Amén.
Offensiónibus vestris pius dimíttat, et preces vestras libénter exáudiat.
R/. Amen.
Que éll, en su bondad, os absuelva de vuestras ofensas y escuche vuestras plegarias con buena voluntad.
R/. Amén.
A malis ómnibus vos dignánter erípiat, et in bonis semper profícere fáciat.
R/. Amen.

Que por su clemencia os libre de todos los males y os haga progresar siempre en el bien.
R/. Amén.

Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva
Christi Dómini nostri grátia satiáti, grátias ágimus perpétuæ Trinitáti, cuius sánguine sumus prétio magno redémpti: pétimus ítaque sacramentórum tuórum méritis ut de hoc sæculo nequam eripiámur illæsi.
R/. Amen.
Demos gracias a la eterna Trinidad, saciados por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, cuya Sangre nos redimió a precio elevado. Pedimos, pues, que por la fuerza de tus sacramentos, salgamos ilesos de este mundo malvado.
R/. Amén.
Te præstánte, summe Deus, qui in Trinitáte gloriáris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Concédenoslo, Dios altísimo, glorioso en la Trinidad, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 663-670) y del Liber Commicus I  (pp. 452-454). Los textos en español (no oficiales) están tomados de Gibert, Jordi y Torné, Josep, Los domingos de Cotidiano. Cuadernos Phase nº 78, Barcelona 1997, pp. 74-78 y los bíblicos de La Santa Biblia, Ed. Paulinas.
(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español)
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2. Lc 16,1-10a. (N. de La Ermita).

3. Sal 76,14b-15a. (N. de La Ermita).

 

 

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