Rito Hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del Domingo I de Cotidiano

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe

DE COTIDIANO
In I Dominico
/ Domingo I (1)

 

Domingo I de Cotidiano. ("Las Tablas de la Ley" Museo de La Rioja, siglo XIX)
 

 

Prælegendum / Canto de entrada Sal 28,11; 105,4
Da, Dómine, virtútem pópulo tuo, allelúia, et bénedic plebi tuæ in pace, allelúia, allelúia, allelúia. Da, Señor, fortaleza a tu pueblo, aleluya, y bendícelo con la paz, aleluya, aleluya, aleluya.
V/. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui; vísita nos in salutári tuo.
R/. Et bénedic plebi tuæ in pace, allelúia, allelúia, allelúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen
R/. Et bénedic plebi tuæ in pace, allelúia, allelúia, allelúia.
V/. Cuando seas propicio con tu pueblo, acuérdate de nosotros, Señor, cuando vengas a salvarlo no te olvides de nosotros.
R/. Y bendice a tu pueblo con la paz, aleluya, aleluya, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Y bendice a tu pueblo con la paz, aleluya, aleluya, aleluya.

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Oratio post Gloriam / Oración después del Gloria
Glória nostra, Deus noster, qui in cælis ab ángelis demostráris et in perpétuum decantáris, dum hic sollémniter ac fidéliter prædicáris: præsta nobis amplíssima pietáte tua a malis própriis liberári, et semper in tuis láudibus gloriári.
R/. Amen.

Tú eres nuestra gloria, Dios nuestro, aclamado y cantado sin interrupción por los ángeles en el cielo, mientras aquí eres celebrado solemne y sinceramente: concédenos, por tu inmensa bondad, vernos libres de todo mal y poder proclamar siempre tus alabanzas.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por tu misericordia. Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Prophetia / Profecía Is 6,1-13
Léctio libri Isaíæ prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Isaías.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus illis:

In anno, quo mórtuus est rex Ozías, vidi Dóminum sedéntem super sólium excélsum et elevátum; et fímbriæ eius replébant templum. Séraphim stabant iuxta eum; sex alæ uni et sex alæ álteri: duábus velábat fáciem suam et duábus velábat pedes suos et duábus volábat. Et clamábat alter ad álterum et dicébat: «Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus exercituum; plena est omnis terra glória eius».

Et commóta sunt superliminária cárdinum a voce clamántis, et domus repléta est fumo.

Et dixi: «Væ mihi, quia périi. Quia vir pollútus lábiis ego sum et in médio pópuli pollúta lábia habéntis ego hábito et regem, Dóminum exercítuum, vidi óculis meis».

Et volávit ad me unus de séraphim, et in manu eius cálculus, quem fórcipe túlerat de altári, et tétigit os meum et dixit: «Ecce tétigit hoc lábia tua, et auferétur iníquitas tua, et peccátum tuum mundábitur».

Et audívi vocem Dómini dicéntis: «Quem mittam? Et quis ibit nobis?». Et dixi: «Ecce ego, mitte me». Et dixit: «Vade, et dices pópulo huic: «Audiéntes audíte et nolíte intellégere, et vidéntes vidéte et nolíte cognoscére. Pingue redde cor pópuli huius et aures eius ággrava et óculos eius excæca, ne forte videat óculis suis et áuribus suis áudiat et corde suo intéllegat et convertátur et sanétur».

Et dixi: «Úsquequo, Dómine?».

Et dixit: «Donec desoléntur civitátes absque habitatóre, et domus sine hómine, et terra relinquátur desérta».

Et longe addúcet Dóminus hómines, et magna erit desolátio in médio terræ; et adhuc in ea decimátio, et rursus excisióni tradétur sicut terebínthus et sicut quercus, in quibus deiéctis manébit áliquid stábile. Semen sanctum erit id, quod stéterit in ea.

R/. Amen.

En aquellos días:

El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en su trono elevado y excelso: la orla de su vestido llenaba el templo. Estaban de pie serafines por encima de él, cada uno con seis alas: con dos cubrían el rostro; con dos, los pies, y con las otras dos volaban. Y se gritaban el uno al otro: «Santo, santo, santo, Señor todopoderoso; la tierra toda está llena de su gloria».

Las jambas del dintel retemblaban por la voz de los que gritaban, y el templo se llenó de humo.

Yo exclamé: «Ay de mí, estoy perdido, pues soy hombre de labios impuros; vivo entre un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al rey, al Señor todopoderoso».

Entonces voló hacia mí uno de los serafines llevando un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas. Tocó con él mi boca y dijo: «Mira, esto ha tocado tus labios: tu maldad queda borrada, tu pecado está perdonado».

Y oí la voz del Señor, que decía: «¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?» Y respondí: «Aquí estoy yo, mándame a mí». Él me dijo: «Vete y dile a este pueblo: «Escuchad bien, pero sin comprender; mirad, pero sin ver. Embota el corazón de este pueblo, endurece su oído, ciega sus ojos, de suerte que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni entienda con su corazón, ni se convierta, ni se cure».

Yo dije: «¿Hasta cuándo, Señor?».

Y me respondió: «Hasta que las ciudades estén devastadas y desiertas, las casas vacías y la tierra abandonada; hasta que el Señor haya alejado a los hombres y sea grande la soledad en el país».

Si aún quedara una décima parte, será también exterminada igual que el terebinto o la encina, que, al ser talados, conservan un tronco; ese tronco será semilla santa.

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 7,12.18
Deus iudex iustus, fortis et pátiens, non iram ínferens per síngulos dies. Dios es un juez justo, un Dios que castiga el delito en todo tiempo.
V/. Confitébor Dómino secundum iustítiam eius, psallam nómini Dómini altíssimi.
R/. Per síngulos dies.
V/. Alabaré al Señor por su justicia, ensalzaré el nombre del altísimo.
R/. En todo tiempo.

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Apostolus / Apóstol Rom 2,11-29
Epístola Pauli apóstoli ad Romános.
R/. Deo grátias.
Carta del apóstol Pablo a los romanos.
R/. Demos gracias a Dios.
Fratres:

Non est enim personárum accéptio apud Deum.

Quicúmque enim sine lege peccavérunt, sine lege et períbunt; et, quicúmque in lege peccavérunt, per legem iudicabúntur. Non enim auditóres legis iusti sunt apud Deum, sed factóres legis iustificabúntur. Cum enim gentes, quæ legem non habent, naturáliter, quæ legis sunt, fáciunt, eiúsmodi legem non habéntes ipsi sibi sunt lex; qui osténdunt opus legis scriptum in córdibus suis, testimónium simul reddénte illis consciéntia ipsórum, et inter se ínvicem cogitatiónibus accusántibus aut étiam defendéntibus, in die, cum iudicábit Deus occúlta hóminum secúndum evangélium meum per Christum Iesum.

Si autem tu Iudæus cognomináris et requiéscis in lege et gloriáris in Deo, et nosti Voluntátem et discérnis potióra instrúctus per legem, et confídis teípsum ducem esse cæcórum, lumen eórum, qui in ténebris sunt, eruditórem insipiéntium, magístrum infántium, habéntem formam sciéntiæ et veritátis in lege. Qui ergo álium doces, teípsum non doces? Qui prædicas non furándum, furáris? Qui dicis non mœchándum, mœcháris? Qui abomináris idóla, templa spólias? Qui in lege gloriáris, per prævaricatiónem legis Deum inhonóras? «Nomen enim Dei propter vos blasphemátur inter gentes», sicut scriptum est.

Circumcísio quidem prodest, si legem obsérves; si autem prævaricátor legis sis, circumcísio tua præpútium facta est. Si ígitur præpútium iustítias legis custódiat, nonne præpútium illíus in circumcisiónem reputábitur? Et iudicábit, quod ex natúra est præpútium legem consúmmans, te, qui per lítteram et circumcisiónem prævaricátor legis es. Non enim qui manifésto Iudæus est, neque quæ manifésto in carne circumcísio, sed qui in abscóndito Iudæus est, et circumcísio cordis in spíritu non líttera, cuius laus non ex homínibus sed ex Deo est.

R/. Amen.

Hermanos:

Ante Dios todos son iguales.

Todos los que pecaron sin estar bajo la ley, sin la ley también perecerán; y cuantos pecaron bajo la ley, según la ley serán juzgados. Porque para ser justos ante Dios no basta con escuchar la ley: hay que cumplirla. Pues cuando los paganos, que no tienen ley, practican de una manera natural lo que manda la ley, aunque no tengan ley, ellos mismos son su propia ley. Ellos muestran que llevan la ley escrita en sus corazones, según lo atestiguan su conciencia y sus pensamientos, que unas veces los acusan y otras los defienden, como se verá el día en que juzgue Dios los secretos del hombre, por medio de Jesucristo y según el evangelio que yo predico.

Los judíos que violan la ley tienen mayor culpa. Si tú te llamas judío, confías en la ley, estás orgulloso de tu Dios, conoces su voluntad, sabes discernir lo mejor instruido por la ley, presumes de ser tú mismo guía de ciegos, luz de los que están en tinieblas, educador de ignorantes, maestro de niños por tener en la ley la norma de la ciencia y de la verdad; tú, que enseñas a otro, ¿por qué no te enseñas a ti mismo? Tú, que predicas que no hay que robar, ¿por qué robas? Tú, que dices que no hay que cometer adulterio, ¿por qué lo
cometes? Tú, que aborreces a los ídolos, ¿por qué saqueas los templos? Tú, que presumes de la ley, ¿por qué ofendes a Dios violando la ley? Pues por vuestra culpa los paganos blasfeman contra el nombre de Dios, como dice la Escritura.

La circuncisión ciertamente es útil, si cumples la ley; pero si no la cumples, da igual que estés circuncidado o no lo estés. Si los que no están circuncidados cumplen los preceptos de la ley, ¿no serán considerados como si lo estuvieran? Aunque no esté físicamente circuncidado, si cumple la ley, te juzgará a ti que estás circuncidado y tienes la ley, pero que no la cumples. Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni es circuncisión lo que aparece exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en el interior, y la verdadera circuncisión es la del corazón, según el espíritu, no según la letra; cuya alabanza no viene de los hombres, sino de Dios.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Mt 5,17-26
Léctio sancti Evangélii secúndum Mathæum.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:

Dóminus noster Ihesus Christus loquebátur discípulis suis dicens:

«Nolíte putáre quóniam veni sólvere Legem aut Prophétas; non veni sólvere, sed adimplére. Amen quippe dico vobis: Donec tránseat cælum et terra, iota unum aut unus apex non præteríbit a Lege, donec ómnia fiant.

Qui ergo sólverit unum de mandátis istis mínimis et docúerit sic hómines, mínimus vocábitur in regno cælorum; qui autem fécerit et docúerit, hic magnus vocábitur in regno cælorum.

Dico enim vobis: Nisi abundáverit iustítia vestra plus quam scribárum et pharisæórum, non intrábitis in regnum cælórum.

Audístis quia dictum est antíquis: "Non occídes"; qui autem occíderit, reus erit iudício. Ego autem dico vobis: Omnis, qui iráscitur fratri suo, reus erit iudício; qui autem díxerit fratri suo: "Racha", reus erit concílio; qui autem díxerit: "Fatue", reus erit gehénnæ ignis.

Si ergo ófferes munus tuum ad altáre, et ibi recordátus fúeris quia frater tuus habet áliquid advérsum te, relínque ibi munus tuum ante altáre et vade, prius, reconciliáre fratri tuo et tunc véniens offer munus tuum.

Esto conséntiens adversário tuo cito, dum es in via cum eo, ne forte tradat te adversárius iúdici, et iudex tradat te minístro, et in cárcerem mittáris. Amen dico tibi: Non éxies inde, donec reddas novíssimum quadrántem. Qui habet aures audiéndi áudiat».

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Nuestro Señor Jesucristo habló a sus discípulos diciendo:

«No penséis que he venido a derogar la ley y los profetas; no he venido a derogarla, sino a perfeccionarla. Porque os aseguro que, mientras no pasen el cielo y la tierra, ni un punto ni una coma desaparecerán de la ley hasta que todo se cumpla.

Por lo tanto, el que quebrante uno solo de estos preceptos mínimos y lo enseñe así a los hombres será tenido por el menor en el reino de Dios. Pero el que los cumpla y enseñe será tenido por grande en el reino de Dios.

Porque yo os digo que si vuestra justicia no supera la de los maestros de la ley y la de los fariseos, no entraréis en el reino de Dios».

«Sabéis que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será llevado a juicio. Pero yo os digo que el que se irrite con su hermano será llevado a juicio; el que insulte a su hermano será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo injurie gravemente será llevado al fuego.

Por tanto, si al llevar tu ofrenda al altar te recuerdas allí que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda delante del altar y vete antes a reconciliarte con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda».

«Ponte a buenas con tu adversario pronto, mientras vas con él por el camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último céntimo. El que tenga oídos para oír que oiga».

R/. Amén.

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Laudes Sal 7,3
Allelúia. Aleluya.
V/. Nequando rápiat ut leo ánimam meam, dum non est qui rédimat, neque qui salvum fáciat.
R/. Allelúia.
V/. Sálvame, no sea que como leones me desgarren, me despedacen sin que haya quien me libre.
R/. Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio Gén 2,7-8
V/. Formávit Dóminus Deus hóminem de limo terræ, et inspirávit in fáciem eius spiráculum vitæ; et factus est homo in ánimam vivéntem, allelúia, allelúia, allelúia.
R/. Et factus est homo in ánimam vivéntem, allelúia, allelúia, allelúia.

V/. Plantáverat Dóminus Deus paradísum voluptátis a princípio, in Eden, ab Oriénte in quo pósuit hóminem quem formáverat.
R/. Et factus est homo in ánimam vivéntem, allelúia, allelúia, allelúia.

V/. El Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, le insufló en sus narices un hálito de vida y así el hombre llegó a ser un ser viviente, aleluya, aleluya, aleluya.
R/. Y así el hombre llegó a ser un ser viviente, aleluya, aleluya, aleluya.

V/. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y en él puso al hombre que había formado.
R/. Y así el hombre llegó a ser un ser viviente, aleluya, aleluya, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Domínicos dies, dilectíssimi fratres, sanctæ religiónis légibus consecrátos, grandi diligéntia mens ad sollémne offícium paráta concélebret; non sint hinc stúdio despicábiles, quod in número sint frequéntes; nec eo exíguus eórum cultus, quod assíduus sit recúrsus.

Desiderábile enim debet esse ómnibus tempus, quod humána fragílitas tantæ maiestátis mystério iubétur assístere; quo in offeréndis sacrifíciis Deus hóminem dignátur assúmere.

Cum mortálibus immortálitas per fidem quæsíta partícipat, quæ panis hac vicæ oblatióne suscépta, grátiæ sanctificántis aspéctum córporis Christi ac sánguinis múnere fidélibus ræpreséntat; et dum cælésti benedictióne creatúra visíbilis animátur, credéntium víscera invisíbilis Creátor ingréditur, qui ad hoc offérri sibi ímperat, quæ dicávit, aut acta restítuat quæ donávit, ut ad salútem nostram et ista rédeant, quæ requírit, et ad beatitúdinem illa profíciant quæ promísit.
R/. Amen.

Carísimos hermanos:

Con el espíritu bien dispuesto para la solemne liturgia, celebremos los días del Señor, establecidos según las leyes de nuestra santa fe; no les dediquemos una menguada atención por el hecho de ser bastante frecuentes; que no nos interese menos su celebración porque retornan repetidamente. 

Todos deberíamos desear estos momentos en los que se invita a la debilidad humana a participar en tan grande y venerable misterio, por el cual Dios se digna aceptar el sacrificio que le ofrece el hombre. 

El Dios inmortal, a quien alcanzamos, por la fe, entra en comunión con nosotros, pobres mortales, y, aceptando la oblación del pan y del vino, nos los devuelve de nuevo a los fieles, como cuerpo y sangre de Cristo, mediante la acción de gracias santificadora; y mientras la bendición celeste vivifica a la criatura visible, el Creador invisible penetra en el interior de los creyentes, y, de esta manera, quiere que se le ofrezca lo que consagró o que se le devuelva lo que generosamente entregó, a fin de que le sea dado lo que exige para nuestra salvación y esto mismo nos ayude a alcanzar la felicidad prometida. 
R/. Amén.

Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui es benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Deus, quem omni témpore cólere et laudáre sine intermissióne debémus, dona: ut quátenus pérpetim serviéndi curam per negligéntiam non implémus, saltem dominicórum diérum festivitátem diligéntius excolámus; cedat cura sæculi, péreat causa peccáti, convaléscat poténtia fídei, vígeat grátia sacramént, sibi homo præstet quod tibi debet; ut dum dominicórum diérum iucunditáte perfrúitur, intoleraíilium occupatiónum ónere non premátur.

Ánima dominántibus sibi vítiis voluptátis suæ lassa servítio in tristítia refectiónem invéniat, et quæ libertátis suæ arbítrio pátitur, quod labórat, negótium bonis, ótium malis ponat; sint excúbiæ precum, fériæ peccatórum; salubrióri se ánimus commutatióne disténdat, ut in eo se refíciat, si ad melióra convértat, et bonórum áctuum saltim hábeat vicem, si non hábeat iugitátem.
R/. Amen.

Oh Dios, a quien hemos de adorar y alabar en todo momento y sin interrupción; aunque por negligencia no hayamos sido fieles a nuestro deber de darte culto continuamente, concédenos que, al menos en los días del Señor te celebremos con diligencia; que disminuya la preocupación por lo mundano, desaparezca la causa del pecado, se refuerce el vigor de la fe, e impere la gracia del sacramento; que el hombre asuma la responsabilidad de ofrecerte lo que sólo a ti es debido; de modo que mientras se complace en la alegría del día del Señor, no se vea oprimido por tareas onerosas. 

El que se halla dominado por sus vicios y fatigado por la servidumbre de sus placeres, encuentre alivio para su tristeza, y el que soporta las consecuencias de su libre albedrío se ejercite en todo lo bueno y abandone todo lo malo; que vele asiduo en la plegaria y huya lejos del pecado; que su espíritu se serene gracias a este cambio saludable, de manera que recobre fuerzas, si aspira a lo mejor, y que, al menos deje algún lugar a las buenas obras, aunque no sepa perseverar siempre en ellas.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum apostolórum et mártyrum, confessórum atque vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Dicáto sollémniter famulátu, ómnipoténtiam tuam, Dómine, súpplices implorámus: ut concésso nobis sanctórum ómnium patrocínio, oblatiónes pópuli tui clemens accípias et propítius benedícas; præstes étiam prosperitátem vivis, refrigérium et quiétem defúnctis, et qui ad testimónium devotiónis déferunt consecránda, ad remédium salútis mereántur recípere consecráta.
R/. Amen.

En este solemne servicio que te ofrecemos, Señor, suplicamos humildemente de tu omnipotencia, que habiéndonos concedido la protección de todos tus santos aceptes con clemencia las oblaciones de tu pueblo y las bendigas generosamente; concede la prosperidad a los vivientes, el refrigerio y el descanso a los difuntos; y que cuanto ha sido presentado como muestra de devoción, podamos recibirlo santificado como remedio de salvación.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Deus omnípotens, qui docuísti ómnia humilitátis bono et caritátis stúdio posse servári, réspice ad membra Ecclésiæ tuæ atque ea quæ æmulatióne discréta aut indignatióne vitiáta sunt in pacem révoca atque compóne.
R/. Amen.

Dios todopoderoso, tú nos enseñaste que todo puede ser mantenido con el bien de la humildad y la práctica de la caridad, vuelve tus ojos hacia los miembros de tu Iglesia, y cuanto puede haber sido dañado por la rivalidad o por la indignación renuévalo y disponlo en tu paz.
R/. Amén.

Quia tu es vera pax nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, omnípotens Deus, nos tibi credulitátem cordis, confessiónem oris, devotiónem laudis, obœdiéntiam voluntátis, quam in potestáte nostra pónere dignátus es, exhibére; atque útinam tam contínue, quam débite, tanto stúdio acti, quanto benefício sublimáti, quam abundánti grátia vívimus, tam cura pérpetim servirémus, ut qui totum accípimus, áliquid redderémus.

Per te hóminem facis, quamvis in ópere non labóras, inclínat píetas, quam necéssitas non fatígat; tuis illis gloriósis latum tractas, limo imáginem divinitátis impónis, vultus fingis, membra discríminas; flatum tui oris inspíras, atque ánimam ratióne secum exstánte vivíficas.

Totam tamen ante mundi máchinam parans, cunctas futúri orbis delícias coacérvas, ad quas eum quem tibi amábilem non solum factum sed faciéndum féceras, introdúcas; ut bonórum ómnium cópia servíret otióso et dóminum se iudício nosset esse, non tædio, auctóri debitúrus beatitúdinem, non labóri; pónitur lex præcépti, ne mens fíeret ignára consílii; dícitur quod præcéperit, quid vitáret, ne nescíret quid esset, si non metúeret quid didicísset.

Sed quamvis iubéntis impérium teméritas plecténda transíret, et concupiscéntis culpam secúta sit mortis pœna, rédiit tamen in damnátum pietátis afféctus; maior fuit misericórdia liberáre eum voluísse quam fíeri et plus indulgéntiæ præstitísti remíttere iniúriam, quam contractáre reátum; quia non tantum debúerat ut exsísteret qui non erat, quantum débuit ut eváderet qui nolébat; non parcis Fílio, parcis reo, tráditur morti volens, crucifígitur quiéscens, secúra divinitáte, vel cónscia quod sic píetas rediméndo eríperet, ut non consúmeret impíetas Redemptórem.

Cui mérito omnes ángeli et archángeli non cessant clamáre cotídie ita dicentes:

Es justo y necesario, Dios todopoderoso, manifestarte la fe de nuestro corazón, la confesión de nuestros labios, la devoción de nuestra alabanza, la obediencia de nuestra voluntad, bienes que tú mismo te has dignado dejar a nuestro albedrío. Ojalá te sirvamos tan asiduamente como es debido, con tanto empeño cuanto mayor es el beneficio recibido, y siempre con tanta diligencia cuanto es abundante la gracia en que vivimos, de modo que podamos devolverte algo quienes todo lo hemos recibido.

Haces al hombre para ti, aunque no te cansas al llevar a cabo la obra; te mueve la piedad, pero la necesidad no te fatiga; con tus manos gloriosas formas el cuerpo humano, impones al barro la imagen de la divinidad, modelas el rostro, diferencias los miembros; le inspiras el aliento de tu boca y lo vivificas con el alma racional. 

Antes, sin embargo, preparaste la estructura del mundo, juntando todos los encantos del universo, en los que introduces a aquél a quien no sólo hiciste, sino que quisiste hacerlo amable para ti; para que te sirviera tranquilamente en medio de la abundancia de todo género de bienes para que se conociese a sí mismo como señor por la razón, no por la ociosidad, y como deudor de la felicidad a Dios, no a su esfuerzo; pues al hombre se le impuso la ley del precepto para que la mente no desconociera el buen sentido; se le dijo lo que estaba mandado, lo que debía evitar, para que no ignorase lo que ocurriría si no respetaba lo que había aprendido. 

Pero, aunque la autoridad del que manda pasó a castigar la temeridad y la pena de muerte siguió a la falta de la concupiscencia, el afecto del amor se volvió en favor del condenado; mejor que el hecho de haberlo creado fue que la misericordia quisiese salvarlo. Asimismo demostraste más indulgencia al perdonar la injuria que al recriminar el pecado; pues no se había necesitado tanta bondad para hacer existir a lo que no era, como se necesitó para liberar al que no lo deseaba. No perdonas al Hijo, sino que perdonas al culpable, cuando Aquél se entrega a la muerte libremente y consiente en dejarse crucificar, seguro en su divinidad y consciente de que el amor libera redimiendo, sin que la impiedad destruya al Redentor.

Por esto, todos los ángeles y arcángeles no cesan de alabarlo cada día, diciendo:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Hosánna in excélsis.

Quanta nobis, omnípotens Pater, hoc sacrifícium reveréntia metuéndum, quo adeúndum tremóre, quo honóre sit celebrándum.

Istæ domínicis láudibus perénniter serviéntes cæléstium voces ádmonent potestátum, quibus nos ágere offícii sui similitúdinem contestántur; ut ad faciéndam Dei voluntátem eos pro nostris víribus imitémur, quos ad predicándam Dei maiestátem nostris vócibus imitámur.

Ad instar supérni altáris, hoc nobis ad quod accédimus constitútum, panem nos angelórum accípere manducándum, cum illórum statum méritis gloriósum nostrum peccátis óbsitum novérimus; illi numquam peccant et semper laudant, nos et crebro peccámus: et raro laudámus, rei per frequéntiam críminum,: rei per negligéntiam gratiárum; sed ab his nos consciéntiæ peccatrícis débitis.

Únici tui hóstia in sánguine suo tibi obláta mundávit; illa nobis étiam post redemptiónem delinquéntibus; hac spe et confessióne subvéniat, quæ étiam usque ad últimum iudícii diem solum in Spíritu non peccántibus reverténdi áditum reserávit; ut qui ad rediméndos nos se dedir prétium, ad excusándos nos se fáciat advocátum.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

¡Hosanna en el cielo!

¡Con cuanta reverencia, Padre todopoderoso, hemos de venerar este sacrificio, con qué temor hemos de acercarnos a él, con qué honor ha de ser celebrado!

Las voces de las potestades celestes, que perennemente cantan las alabanzas al Señor, interpelan a cuantos pretendemos imitar su función; para que, según la medida de nuestras posibilidades, imitemos en el cumplimiento de la voluntad de Dios a aquellos a quienes emulamos con nuestras voces, al proclamar la majestad de Dios. 

Nos acercamos a este altar, construido según el altar del cielo, para recibir como alimento el pan de los ángeles; la gloria que, por sus méritos, les corresponde a ellos sabemos que nos está cerrada por nuestros pecados; ellos nunca pecan y siempre alaban, nosotros pecamos muy a menudo y raramente alabamos; somos reos por la frecuencia de nuestras faltas, somos reos por la negligencia en dar gracias, por esto nuestra conciencia nos remuerde.

Nos purifica la oblación de tu Unigénito que se ofreció a ti derramando su sangre; que la esperanza en ella y su confesión nos ayuden a cuantos hemos obrado mal después de haber sido redimidos; hasta el día del juicio final ella ha abierto el camino de retorno a Dios a los que no hayan pecado gracias al Espíritu; que se convierta en nuestro abogado y nos libre de culpa el mismo que se entregó como precio de nuestra redención.

Cristo Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Præceptórum tuórum mémores, Dómine, oblatiónum tibi sacrifícia dependéntes, súpplices flagitámus, ut infúndas in his hóstiis sancti tui Spíritus largitátem; ut cum a te benedictióne sumímus, omníno nos benedictióne reféctos, et a críminum vínculis liberátos, ómnibus modis gaudeámus.
R/.
Amen.
Al hacer memoria de tus preceptos, Señor, y ofrecerte la oblación de nuestro sacrificio, te suplicamos con humildad e insistencia que descienda sobre estos dones la abundancia de tu Espíritu; para que, cuando los recibamos de tu altar santificados, nos alegremos de todo corazón con la fuerza de tu bendición, y libres de nuestros pecados.
R/.
Amén.
Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas, benedícis ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Diligéntes Deum, fratres caríssimi, pietátis eius in nos petámus operári dilectiónem; ut divínæ virtútis dono repléti, oratiónem Domínicam, in qua spes est nostræ salútis, sic dícere mereámur e terris:

Hermanos carísimos:

Quienes amamos a Dios pidamos de su bondad que lleve a cabo en nosotros la obra de su amor, para que, llenos de la divina gracia, podamos repetir desde la tierra la oración del Señor, que expresa la esperanza de nuestra salvación:

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Benedictio / Bendición
Multíplicet vos Dóminus cópia benedictiónis et confírmet propítius in spe regni cæléstis.
R/. Amen.

El Señor os bendiga copiosa y generosamente os confirme en la esperanza del reino de los cielos.
R/.
Amén.

Id vos in præsénti sæculo dilígere non líbeat, quod a cæléstis paradísi hereditáte dívidat.
R/. Amen.
Que cuanto améis durante esta vida no sea obstáculo para obtener la herencia del cielo.
R/. Amén.
Atque his repleámini benefíciis, quibus omnipoténti Deo in perpétuum placeátis.
R/. Amen.

Que podáis recibir los bienes necesarios para agradar siempre a Dios omnipotente.
R/. Amén.

Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva
Refécti Christi córpore, sanguinéque páriter sanctificáti, Deo Patri omnipoténti grátias referámus; ut in eádem refectióne sanctificatiónem habéntes hic, in futúro sæculo glóriam percipiámus.
R/. Amen.

Nutridos con el Cuerpo de Cristo y santificados con su Sangre demos gracias a Dios, Padre todopoderoso, para que en virtud de tal alimento perseveremos aquí en una vida santa y consigamos la gloria en el reino venidero.
R/. Amén.

Per grátiam pietátis eius qui est benedíctus in sæcula sæculórum.
R/. Amen.

Por la gracia y la misericordia de Aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se ofrecen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 559-566) y del Liber Commicus I (pp. 401-404). Los textos en español (no oficiales) están tomados de Gibert, Jordi y Torné, Josep, Los domingos de Cotidiano. Cuadernos Phase nº 78, Barcelona 1997, pp. 5-10 y los bíblicos de La Santa Biblia, Ed. Paulinas.
(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

 

 

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