La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del Jueves en la Cena del Señor. Año II.

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe

IN HEBDOMADA MAIORE
Feria V in Cena Domini
Annus secundus

SEMANA MAYOR
Jueves en la Cena del Señor

Año II
(1)

Jueves Santo. ("La Última Cena". Juan de Juanes, Museo del Prado (s. XVI))
 
ÍNDICE
I - Ad Missam / Misa
Lectio sapientialis / Lectura sapiencial.
Prophetia / Profecía.
Psallendum / Salmo de meditación.
Apostolus / Apóstol.
Evangelium / Evangelio.
Laudes.
Sacrificium / Canto del ofertorio.
Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal.
Alia / Oración entre los Dípticos.
Post Nomina / Oración después de los Dípticos.
Ad Pacem / Oración de la Paz.
Illatio / Acción de gracias.
Post Sanctus / Oración después del Sanctus.
Post Pridie / Invocación.
Cantus ad Confractionem / Canto de la Fracción.
Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro.
Benedictio / Bendición.
Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión.
Completuria / Oración conclusiva.
II - Ad expoliandum altare / Desnudación del altar
Cantus ad expoliandum altare / Canto para la desnudación del altar.
Antiphona / Antífona.
Oratio / Oración.
Alia / Otra.
III - Ad pedes lavandos / Lavatorio de pies
Cantus ad pedes lavandos / Canto para el lavatorio de pies.
Oratio / Oración.
Alia / Otra.

I - Ad Missam / Misa

Eo die ad Missam monendum erit signum post horam nonam.
Ingressus celebrantis cum ministris fit sub silentio. Sacerdos altare more veneratur et sedem petit ubi populum salutat dicens:
Ese día, la campana convocará a Misa después de la hora nona.
El celebrante junto con los ministros entran en silencio. El sacerdote venera el altar como de costumbre y saluda al pueblo desde la sede diciendo:

Dóminus sit semper vobiscum.

Populus respondet:

Et cum spíritu tuo.

El Señor esté siempre con vosotros.

El pueblo responde:

Y con tu espíritu.

 

LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Omnes sedent, deinde lector lectionem sapientialem (anno primo) vel prophetiam (anno secundo) legit. Estando todos sentados, el lector lee la lectura sapiencial (año primero) o la profecía (año segundo).

 

Prophetia / Profecía
Annus secundus / Año II Zac 2,17-3,5; 11,7-14; 13,7-9 (2)
Léctio libri Zacharíæ prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Zacarías.
R/. Demos gracias a Dios.
Síleat omnis caro a fácie Dómini, quia consurréxit de habitáculo sancto suo.

Et osténdit mihi Iesum sacerdótem magnum stantem coram ángelo Dómini; et Satan stabat a dextris eius, ut adversarétur ei.

Et dixit ángelus Dómini ad Satan: «Íncrepet Dóminus in te, Satan. Et íncrepet Dóminus in te, qui elégit Ierúsalem. Numquid non iste torris est erútus de igne?».

Et Iesus erat indútus vestiméntis sórdidis et stabat ante fáciem ángeli. Qui respóndit et ait ad eos, qui stabant coram se, dicens: «Auférte vestiménta sórdida ab eo». Et dixit ad eum: «Ecce, ábstuli a te iniquitátem tuam; índuam te mutatóriis». Et posuérunt cídarim mundam super caput eius et induérunt eum véstibus.

Et assúmpsi mihi duas virgas: unam vocávi Grátiam et álteram vocávi Funículum; et pavi gregem. Et succídi tres pastóres in mense uno, et tæduit eórum ánimam meam; síquidem et ánimam eórum tæduit mei. Et dixi: «Non pascam vos; quæ moritúra est, moriátur; et, quæ succidénda est, succidátur; et relíquæ dévorent unaquæque carnem próximæ suæ». Et tuli virgam meam, quæ vocabátur Grátia, et abscídi eam, ut írritum fácerem fœdus meum, quod percússi cum ómnibus pópulis. Et írritum factum est in die illa; et cognovérunt mercatóres gregis, qui observábant me, quia verbum Dómini est. Et dixi ad eos: «Si bonum est in óculis vestris, afférte mercédem meam et, si non, quiéscite». Et appendérunt mercédem meam trigínta siclos argénteos.

Et dixit Dóminus ad me: «Próice illud in thesáurum, decórum prétium, quo appretiátus sum ab eis».

Et tuli trigínta siclos argénteos et proiéci illos in domum Dómini in thesáurum. Et præcídi virgam meam secúndam, quæ appellabátur Funículus, ut dissólverem germanitátem inter Iudam et Isræl.

Frámea, suscitáre super pastórem meum et super virum cohæréntem mihi, dicit Dóminus exercítuum.

Percúte pastórem, et dispergéntur oves, et convértam manum meam contra párvulos.

Et erit in omni terra, dicit Dóminus: partes duæ in ea dispergéntur et defícient, et tértia pars relinquétur in ea; et ducam tértiam partem per ignem et purgábo eos, sicut purgátur argéntum, et probábo eos, sicut probátur áurum: ipse vocábit nomen meum, et ego exáudiam eum.

Dicam: Pópulus meus est ille; et ipse dicet: «Dóminus est Deus meus».

R/. Amen.

Que todo el mundo calle ante el Señor, porque se levanta de su santa morada.

Luego el Señor me hizo ver a Josué, el sumo sacerdote, que estaba delante del ángel del Señor, mientras que Satán estaba a la derecha para acusarle.

El ángel del Señor dijo a Satán: «Que el Señor te reprima, Satán; que el Señor, que eligió a Jerusalén, te reprima. ¿No es éste como un tizón sacado del fuego?».

Josué estaba vestido con ropas sucias y de pie delante del ángel. El ángel tomó la palabra y dijo a los que estaban delante: «Quitadle de encima esas ropas sucias». Después dijo a Josué: «Mira, he quitado de encima de ti tus pecados y te he vestido con vestidos preciosos». Y pusieron sobre su cabeza un turbante limpio y le vistieron.

Tomé dos cayados; a uno le puse por nombre Benevolencia y al otro le llamé Unión, y me puse a apacentar las ovejas. En un mes rechacé a tres pastores. Llegué a asquearme de las ovejas, y también ellas se cansaron de mí. Y dije: «No os apacentaré más; la que haya de morir muera, y la que haya de perecer perezca, y las que queden que se coman unas a otras». Después tomé el cayado Benevolencia y lo rompí, para romper el pacto que el Señor había hecho con todos los pueblos. Y los tratantes que me vigilaban reconocieron que ésta era la palabra del Señor. Después les dije: «Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo». Y me pagaron treinta monedas de plata.

Y el Señor me dijo: «Echa al tesoro ese magnífico precio en que me han tasado».

Yo tomé treinta monedas de plata y las eché en el tesoro del templo
del Señor. A continuación rompí el segundo cayado, Unión, para romper la hermandad entre Judá e Israel.

Espada, despiértate contra mi pastor y contra el hombre de mi compañía, palabra del Señor omnipotente.

Hiere al pastor y las ovejas se dispersarán, yo volveré mis manos aún contra los más débiles.

Entonces en todo el país -palabra del Señor- dos terceras partes perecerán, y quedará la otra tercera parte.Y haré pasar por el fuego a esta tercera parte: la purificaré como se purifica la plata, y la probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo le escucharé;

Yo diré: «Éste es mi pueblo», y él dirá: «El Señor es mi Dios».

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación
Annus secundus / Año II Sal 108,1-8.17.21.25.30-31 (3)
Deus laudábilis mihi, ne tacúeris, quia os ímpii et os dolósi contra me apértum est. Oh Dios de mi alabanza, no estés mudo, pues abren contra mí su boca malvada y mentirosa.
Pro eo quod eos diligébam adversabántur mihi, ego autem orábam pro eis. En pago de mi amistad me acusan, y yo no hago más que orar.
Et posuérunt advérsum me mala pro bonis, et ódium pro dilectióne mea. Me devuelven mal por bien y odio por amor.
Constítue super eum ímpium, et Satan stet a dextris eius. Designa contra él un hombre sin entrañas, un duro acusador a su derecha.
Cum iudicátur éxeat condemnátus, orátio eius sit in peccátum. Cuando lo juzguen, que salga condenado, que su propia defensa lo condene.
Fiant dies eius pauci et episcopátum eius accípiat alter. Que su vida sea corta y otro ocupe su cargo.
Vidérunt me et movérunt cápita sua; ádiuva me, Dómine, Deus meus. Al verme, menean la cabeza, ayúdame, Señor, Dios mío.
Persecúti sunt hóminem páuperem et médicum, et compúnctum corde morti tradidérunt. Porque yo soy un pobre desgraciado y tengo dentro de mí el corazón deshecho.
Tu autem, Dómine, fac mecum propter nomen tuum, quia magna est misericórdia tua, líbera me. Mas tú, Señor, obra en mi favor por amor a tu nombre; Dios mío, por tu bondad y tu misericordia, líbrame.
Confitébor Dómino nimis in ore meo, in médio multórum laudábo eum. Yo con mi boca daré gracias al Señor, lo alabaré ante las multitudes.
Quóniam ástitit a dextris páuperum ut salvum fáceret a persequéntibus ánimam meam. Porque él se pone a la derecha del pobre para salvarlo de los jueces.

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Apostolus / Apóstol
Annus secundus / Año II 1Cor 11,23-32
Epístola Pauli apóstoli ad Corínthios prima.
R/. Deo grátias.
Primera carta del Apóstol Pablo a los corintios.
R/. Demos gracias a Dios.
Fratres:

Ego accépi a Dómino, quod et trádidi vobis, quóniam Dóminus Iesus, in qua nocte tradebátur, accépit panem et grátias agens fregit et dixit: «Hoc est corpus meum, quod pro vobis est; hoc fácite in meam commemoratiónem». Simíliter et cálicem, postquam cenátum est, dicens: «Hic calix novum testaméntum est in meo sánguine; hoc fácite, quotiescúmque bibétis, in meam commemoratiónem».

Quotiescúmque enim manducábitis panem hunc et cálicem bibétis, mortem Dómini annuntiátis, donec véniat. Ítaque, quicúmque manducáverit panem vel bíberit cálicem Dómini indígne, reus erit córporis et sánguinis Dómini.

Probet autem seípsum homo, et sic de pane illo edat et de cálice bibat; qui enim mandúcat et bibit, iudícium sibi mandúcat et bibit non diiúdicans corpus. Ídeo inter vos multi infírmi et imbecílles et dórmiunt multi. Quod si nosmetípsos diiudicarémus, non útique iudicarémur; dum iudicámur autem, a Dómino corrípimur, ut non cum hoc mundo damnémur.

R/. Amen.

Hermanos:

Yo recibí del Señor lo que os he transmitido: Que Jesús, el Señor, en la noche que fue entregado, tomó pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía». Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cada vez que la bebáis, hacedlo en memoria mía».

Pues siempre que coméis este pan y bebéis este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva. Por eso, el que come del pan o bebe del cáliz del Señor indignamente será reo del cuerpo y de la sangre del Señor.

Por tanto, examine cada uno su propia conciencia, y entonces coma del pan y beba del cáliz. Porque el que come y bebe sin considerar que se trata del cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación. Por eso muchos de vosotros estáis enfermos y débiles, y otros han muerto. Si nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos castigados. Y si el Señor nos castiga, es para corregirnos y para que no seamos condenados con el mundo.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio
Annus secundus / Año II Jn 13,1; Lc 23,3-6; 22,7-16; ... (4)
Íncipit pássio Dómini nostri Iesu Christi.
R/. Glória tibi Dómine.
Comienzo de la pasión de nuestro Señor Jesucristo.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:

Ante diem festum Paschæ, sciens Iesus quia venit eius hora, ut tránseat ex hoc mundo ad Patrem, cum dilexísset suos, qui erant in mundo, in finem diléxit eos.

Intrávit autem Sátanas in Iudam, qui cognominabátur Iscarióth, unum de Duodécim; et ábiit et locútus est cum princípibus sacerdótum et magistrátibus quemádmodum illum tráderet eis. Et gavísi sunt et pacti sunt pecúniam illi dare. Et spopóndit et quærébat opportunitátem, ut eis tráderet sine turba.

Venit autem dies Azymórum, in qua necésse erat occídi Pascha. Et misit Petrum et Ioánnem dicens: «Eúntes paráte nobis Pascha, ut manducémus».

At illi dixérunt ei: «Ubi vis parémus?».

Et dixit ad eos: «Ecce, intrœúntibus vobis in civitátem, occúrret vobis homo ámphoram aquæ portans; sequímini eum in domum, in quam intrat. Et dicétis patri famílias domus: «Dicit tibi Magíster: Ubi est diversórium ubi Pascha cum discípulis meis mandúcem?». Ipse vobis osténdet cenáculum magnum stratum; ibi paráte». Eúntes autem invenérunt, sicut dixit illis, et paravérunt Pascha.

Et cum facta esset hora, discúbuit, et apóstoli cum eo. Et ait illis: «Desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam pátiar. Dico enim vobis: Non manducábo illud, donec impleátur in regno Dei».

Cenántibus autem eis, accépit Iesus panem et benedíxit ac fregit dedítque discípulis suis et ait: «Hoc est corpus meum, quod pro vobis datur. Hoc fácite in meam commemoratiónem». Simíliter et cálicem, postquam cenávit, accépit, grátias egit et dedit illis dicens: «Bíbite ex hoc omnes: hic est enim sanguis novi testaménti, qui pro multis effúnditur in remissiónem peccatórum. Dico autem vobis: Non bibam ámodo de hoc genímine vitis usque in diem illum, cum illud bibam vobíscum novum in regno Patris mei».

Iesus autem, sciens quia ómnia dedit ei Pater in manus et quia a Deo exívit et ad Deum vadit, surgit a cena et ponit vestiménta sua et, cum accepísset línteum, præcínxit se. Deínde mittit aquam in pelvem et cœpit laváre pedes discipulórum et extérgere línteo, quo erat præcínctus.

Venit ergo ad Simónem Petrum. Dicit ei: «Dómine, tu mihi lavas pedes?».

Respóndit Iesus et dixit ei: «Quod ergo fácio, tu nescis modo, scies autem póstea».

Dicit ei Petrus: «Non lavábis mihi pedes in ætérnum».

Respóndit Iesus ei: «Si non lávero te, non habes partem mecum».

Dicit ei Simon Petrus: «Dómine, non tantum pedes meos, sed et manus et caput».

Dicit ei Iesus. «Qui lotus est, non índiget nisi ut pedes lavet, sed est mundus totus; et vos mundi estis, sed non omnes». Sciébat enim quisnam esset, qui tráderet eum; proptérea dixit: «Non estis mundi omnes».

Postquam ergo lavit pedes eórum et accépit vestiménta sua, cum recubuísset iterum, dixit eis: «Scitis quid fécerim vobis? Vos vocátis me "Magíster" et "Dómine", et bene dícitis: sum étenim. Si ergo ego lavi pedes vestros, Dóminus et Magíster, et vos debétis alter altérius laváre pedes. Exémplum enim dedi vobis, ut, quemádmodum ego feci vobis, et vos faciátis. Amen, amen dico vobis: Non est servus maior dómino suo, neque apóstolus maior eo, qui misit illum. Si hæc scitis beáti estis, si fácitis ea. Non de ómnibus vobis dico, ego scio quos elegérim, sed ut impleátur Scriptúra: Qui mandúcat mecum panem, levávit contra me calcáneum suum».

Cum hæc dixísset, turbátus est spíritu et protestátus est et dixit: «Amen, amen dico vobis: Unus ex vobis tradet me». Fílius quidem hóminis vadit, sicut scriptum est de eo. Væ autem hómini illi, per quem Fílius hóminis tráditur. Bonum est ei, si non esset natus homo ille».

Aspiciébant ad ínvicem discípuli, hæsitántes de quo díceret. Erat recúmbens unus ex discípulis eius in sinu Iesu, quem diligébat Iesus. Ínnuit ergo huic Simon Petrus, ut interrogáret: «Quis est, de quo dicit?».

Cum ergo recúmberet ille ita supra pectus Iesu, dicit ei: «Dómine, quis est?».

Respóndet Iesus: «Ille est, cui ego intínctam bucéllam porréxero».

Cum ergo intinxísset bucéllam, dat Iudæ Simónis Iscariótis. Et post bucéllam tunc introívit in illum Sátanas.

Ait autem Dóminus: «Simon, Simon, ecce Sátanas expetívit vos, ut cribáret sicut tríticum; ego autem rogávi pro tem ut non defíciat fides tua. Et tu, aliquándo convérsus confírma fratres tuos».

Et hymno dicto, exiérunt in montem Olivéti. Tunc dicit illis Iesus: «Omnes vos scándalum patiémini in me in ista nocte. Scriptum est enim: «Percútiam pastórem, et dispergéntur oves gregis. Postquam autem resurréxero, præcédam vos in Galilæam».

Respóndens autem Petrus ait illi: «Et si omnes scandalizáti fúerint in te, ego numquam scandalizábor».

Ait illi Jesus: «Amen dico tibi: In hac nocte, ántequam gallus cantet, ter me negábis».

Ait illi Petrus: «Étiam si oportúerit me mori tecum, non te negábo». Simíliter et omnes discípuli dixérunt.

Tunc venit Iesus cum illis in prædium, quod dícitur Gethsémani. Et dicit discípulis: «Sedéte hic, donec vadam illuc et orem». Et assúmpto Petro et duóbus fíliis Zebedæi, cœpit contristári et mæstus esse. Tunc ait illis: «Tristis est ánima mea valde, tristis est usque ad mortem; sustinéte hic et vigiláte mecum».

Et progréssus pusíllum, prócidit in fáciem suam orans et dicens: «Pater mi, si possíbile est, tránseat a me calix iste; verúmtamen non sicut ego volo, sed sicut tu».

Appáruit autem illi ángelus de cælo confórtans eum. Et factus in agonía prolíxius orábat. Et factus est sudor eius sicut guttæ sánguinis decurréntis in terram. Et cum surrexísset ab oratióne et venísset ad discípulos, invénit eos dormiéntes præ tristítia.

Et ait Petro: «Sic non potuístis una hora vigiláre mecum? Vigiláte et oráte, ut non intrétis in tentatiónem; spíritus quidem promptus est, caro autem infírma».

Íterum secúndo ábiit et orávit dicens: «Pater mi, si non potest hoc transíre, nisi bibam illud, fiat volúntas tua». Et venit íterum et invénit eos dormiéntes: erant enim óculi eórum graváti. Et relíctis illis, íterum ábiit et orávit tértio, eúndem sermónem íterum dicens. Tunc venit ad discípulos suos et dicit illis: «Dormíte iam et requiéscite; ecce appropinquávit hora; et Fílius hóminis tráditur in manus peccatórum. Súrgite, eámus; ecce appropinquávit, qui me tradit».

Et adhuc ipso loquénte, ecce Iudas, unus de Duódecim, venit et cum eo turba multa cum gládiis et fústibus, missi a princípibus sacerdótum et senióribus pópuli. Qui autem trádidit eum, dedit illis signum dicens: «Quemcúmque osculátus fúero, ipse est; tenéte eum». Et conféstim accédens ad Iesum dixit: «Ave, Rabbi» et osculátus est eum.

Iesum autem dixit ei: «Iuda, ósculo Fílium hóminis tradis?».

Tunc Iesus, sciens ómnia, quæ ventúra erant super eum, procéssit et dicit eis: «Quem quæritis?».

Respondérunt ei: «Iesum Nazarénum».

Dicit eis: «Ego sum». Stabat autem et Iudas, qui tradébat eum, cum ipsis. Ut ergo dixit eis: «Ego sum», abiérunt retrórsum et cecidérunt in terram.

Íterum ergo eos interrogávit: «Quem quæritis?».

Illi autem dixérunt: «Iesum Nazarénum».

Respóndit Iesus: «Dixi vobis: Ego sum. Si ergo me quæritis, sínite hos abíre», ut implerétur sermo, quem dixit: «Quos dedísti mihi, non pérdidi ex ipsis quemquam».

Simon ergo Petrus, habens gládium, edúxit eum et percússit pontíficis servum et abscídit eius aurículam dextram.

Dixit ergo Iesus Petro: «Mitte gládium in vagínam. Omnes enim, qui accéperint gládium, gládio períbunt. Cálicem, quem dedit mihi Pater, non bibam illum? An putas quia non possum rogáre Patrem meum, et exhibébit mihi modo plus quam duódecim legiónes angelórum? Quómodo ergo implebúntur Scriptúræ quia sic opórtet fíeri?».

Et cum tetigísset aurículam eius, sanávit eum.

Dixit autem Iesus turbis: «Quasi ad latrónem exístis cum gládiis et fústibus? Cum cotídie vobíscum fúerim in templo, non extendístis manus in me; sed hæc est hora vestra et potéstas tenebrárum». Tunc discípulis omnes, relícto eo, fugérunt.

Illi autem tenéntes Iesum duxérunt eum vinctum ad Cáipham príncipem sacerdótum, qui erat póntifex anni illíus. Erat autem Cáiphas, qui consílium déderat Iudæis: «Éxpedit unum hóminem mori pro pópulo».

Petrus autem sequebátur eum a longe usque in aulam príncipis sacerdótum; et ingréssus intro sedébat cum minístris, ut vidéret finem.

Príncipes autem sacerdótum et omne concílium quærébant falsum testimónium contra Iesum, ut eum morti tráderent, et non invenérunt. Novíssime autem veniéntes duo dixérunt: «Hic dixit: "Possum destruére templum Dei et post tríduum ædificáre illud"».

Et surgens princeps sacerdótum ait illi: «Nihil respóndes? Quid isti advérsum te testificántur?» Iesus autem tacébat. Et princeps sacerdótum ait illi: «Adiúro te per Deum vivum, ut dicas nobis, si tu es Christus Fílius Dei?».

Dicit illi Iesus: «Tu dixísti. Verúmtamen dico vobis: Ámodo vidébitis Fílium hóminis sedéntem a dextris Virtútis et veniéntem in núbibus cæli».

Tunc princeps sacerdótum scidit vestiménta sua dicens: «Blasphemávit. Quid adhuc egémus téstibus? Ecce nunc audístis blasphémiam. Quid vobis vidétur?» Illi autem respondéntes dixerunt: «Reus est mortis».

Tunc exspuérunt in fáciem eius, et cólaphis eum cecidérunt; álii autem palmas in fáciem ei dedérunt dicéntes: «Prophetíza nobis, Christe: Quis est qui te percússit?».

Petrus vero sedébat foris in átrio; et accéssit ad eum una ancílla dicens: «Et cum Iesu Galilæo eras».

At ille negávit coram ómnibus dicens: «Néscio quid dicis».

Exeúnte autem illo ad iánuam, vidit eum ália et ait his, qui eran ibi: «Hic erat cum Iesu Nazaréno».

Et íterum negávit cum iurámento: «Non novi hóminem».

Post pusíllum autem accessérunt, qui stabant et dixérunt Petro: «Vere et tu ex illis es, nam et loquéla tua maniféstum te facit».

Tunc cœpit detestári et iuráre: «Non novi hóminem». Et contínuo gallus cantávit. Et recordátus est Petrus verbi Iesu, quod díxerat: «Priúsquam gallus cantet, ter me negábis». Et egréssus foras plorávit amáre.

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo que le había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús, que había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

Satanás entró en Judas, el llamado Iscariote, que era uno de los doce. Y fue a hablar con los sumos sacerdotes y con los jefes militares sobre la manera de entregárselo. Ellos se alegraron y se comprometieron a darle dinero. Judas aceptó la propuesta, y buscaba la ocasión de entregarlo sin que la gente se enterara.

Llegó el día de los panes sin levadura, cuando había que sacrificar el cordero pascual, y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: «Id y preparad la cena de la Pascua».

Ellos le dijeron: «¿Dónde quieres que la preparemos?».

Él les dijo: «Al entrar en la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo hasta la casa donde entre, y diréis al dueño de la casa: El maestro manda decirte: ¿Dónde está la sala en la que voy a comer con mis discípulos la cena de la Pascua? Él os mostrará en el piso de arriba una habitación grande y alfombrada; preparadla allí».

Fueron y encontraron todo como les había dicho, y prepararon la cena de la Pascua. A la hora determinada se puso a la mesa con sus discípulos. Y les dijo: «He deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión. Os digo que ya no la comeré hasta que se cumpla en el reino de Dios».

Durante la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío». Y de la misma manera, después de la cena tomó un cáliz, dio gracias y se lo dio, diciendo: «Bebed todos de él, porque ésta es mi sangre, la sangre de la nueva alianza, que será derramada por muchos para remisión de los pecados. Os digo que ya no beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que beba con vosotros un vino nuevo en el reino de mi Padre».

Jesús, sabiendo que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas, que había salido de Dios y que a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó. Luego echó agua en un barreño y comenzó a lavar los pies
de sus discípulos y a enjugárselos con la toalla que se había ceñido.

Al llegar a Simón Pedro, éste le dijo: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?».

Jesús le respondió: «Lo que yo hago ahora tú no lo entiendes; lo entenderás más tarde».

Pedro dijo: «Jamás me lavarás los pies».

Jesús le replicó: «Si no te lavo, no tendrás parte conmigo».

Simón Pedro dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza».

Jesús le dijo: «El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, pues está completamente limpio; y vosotros estáis limpios, aunque no todos». Jesús sabía muy bien quién iba a traicionarlo; por eso dijo: «No todos estáis limpios».

Después de lavarles los pies, se puso el manto, se sentó de nuevo a la mesa y les dijo: «¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis el maestro y el señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el señor y el maestro, os he lavado los pies, también vosotros os los debéis lavar unos a otros. Yo os he dado ejemplo, para que hagáis vosotros lo mismo que he hecho yo. Os aseguro que el criado no es más que su amo, ni el enviado más que quien lo envía. Si sabéis esto y lo ponéis en práctica, seréis dichosos. No hablo de vosotros. Yo sé muy bien a quiénes he elegido; pero debe cumplirse la Escritura: El que come conmigo se ha vuelto contra mí».

Al decir esto, se sintió profundamente conmovido y dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me entregará». El hijo del hombre se va, según está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el hijo del hombre es entregado! ¡Mejor le fuera no haber nacido!»

Los discípulos se miraban unos a otros, pues no sabían de quién hablaba. Uno de los discípulos, el preferido de Jesús, estaba junto a Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que le preguntara a quién se refería.

Entonces él, recostándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?».

Y Jesús respondió: «Aquel a quien yo dé un trozo de pan mojado».

Mojó el pan y se lo dio a Judas, el de Simón Iscariote. Y tras el bocado entró en él Satanás.

Dijo entonces el Señor: «Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido poder cribaros como el trigo, pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe. Y tú, cuando te arrepientas, confirma a tus hermanos».

Después de haber cantado los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos. Jesús les dijo: «Yo seré para vosotros esta noche ocasión de caída, pues así lo dice la Escritura: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño. Pero después resucitaré e iré delante de vosotros a Galilea».

Pedro le dijo: «Aunque fueras para todos ocasión de caída, para mí no».

Jesús le dijo: «Te aseguro que esta misma noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces».

Pedro le dijo: «Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré». Y lo mismo dijeron todos los demás.

Jesús fue con ellos a un huerto llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: «Quedaos aquí mientras voy más allá a orar». Se llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo; y comenzó a sentir tristeza y angustia. Y les dijo: «Me muero de tristeza. Quedaos aquí y velad conmigo».

Avanzó unos pasos más, cayó de bruces y se puso a orar así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú».

Y se le apareció un ángel del cielo reconfortándolo. Entró en agonía, y oraba más intensamente; sudaba como gotas de sangre, que corrían por el suelo. Se levantó de la oración, fue a sus discípulos y los encontró dormidos por la tristeza.

Y dijo a Pedro: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para que no caigáis en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil».

De nuevo, por segunda vez, se fue a orar, diciendo: «Padre mío, si no es posible que este cáliz pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad». Volvió y los encontró dormidos, vencidos por el sueño. Los dejó y volvió a orar de nuevo, por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Después fue a los discípulos y les dijo: «¡Dormid ahora y descansad! Ya llega la hora, y el hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos. El que me entrega llega ya».

Aún estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los doce, y con él un gran tropel de gente con espadas y palos, enviados por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta señal: «Al que yo bese, ése es; prendedle». Se acercó a Jesús y le saludó: «¡Hola, maestro!», y lo besó.

Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al hijo del hombre?».

Y Jesús, que sabía todo lo que iba a sucederle, salió y les dijo: «¿A quién buscáis?».

Respondieron: «A Jesús Nazareno».

Jesús les dijo: «Yo soy». Judas, el traidor, estaba también con ellos. Así que les dijo «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra.

De nuevo les preguntó: «¿A quién buscáis?».

Ellos dijeron: «A Jesús Nazareno».

Jesús respondió: «Os he dicho que yo soy. Si me buscáis a mí, dejad que éstos se vayan». Para que se cumpliera la palabra que había dicho: «No he perdido ninguno de los que me confiaste».

Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la sacó, dio un golpe al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.

Jesús dijo a Pedro: «Mete la espada en la vaina. Que todos los que manejan espada a espada morirán. ¿Es que no tengo que beber el cáliz que me da el Padre? ¿O crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre, que me mandaría ahora mismo más de doce legiones de ángeles? Pero ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, según las cuales tiene que suceder así?».

Y tocando la oreja lo curó.

Y dijo a los que habían venido a prenderlo: «Habéis venido a prenderme como a un ladrón, con espadas y palos. Todos los días estaba con vosotros en el templo, y no me echasteis mano; pero ésta es vuestra hora y el poder de las tinieblas». Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

Los que prendieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, que ra el sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que había asegurado a los judíos: «Conviene que muera un hombre por el pueblo».

Pedro lo había seguido de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote; entró y se sentó con los criados para ver el fin.

Los sumos sacerdotes y el tribunal supremo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarle a muerte, pero no lo encontraron. Al fin llegaron dos que dijeron: «Éste dijo: "Puedo derribar el templo de Dios y en tres días reedificarlo"».

El sumo sacerdote se levantó y le dijo: «¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti?». Pero Jesús permaneció callado. El sumo sacerdote le dijo: «¡Te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el mesías, el hijo de Dios!».

Jesús contestó: «Tú lo has dicho. Y os declaro que desde ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo».

Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y dijo: «¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?». Ellos respondieron: «¡Que es reo de muerte!».

Lo escupieron en la cara y le dieron bofetadas y puñetazos, mientras le decían: «Adivina, mesías, quién te dio».

Pedro estaba fuera sentado en el atrio. Se le acercó una criada y le dijo: «Tú también estabas con Jesús, el galileo».

Pero él lo negó delante de todos, diciendo: «No sé lo que dices».

Al salir hacia el portal, lo vio otra criada, y dijo a los que estaban allí: «Éste estaba con Jesús el Nazareno».

Y él de nuevo lo negó con juramento: «No conozco a ese hombre».

Al poco tiempo se acercaron a Pedro los que estaban allí y le dijeron: «Seguro que tú también eres de ellos, pues tu misma habla te descubre».

Entonces él comenzó a jurar y perjurar: «No conozco a ese hombre». Y en aquel instante cantó el gallo. Entonces Pedro recordó que Jesús le había dicho: «Antes de que cante el gallo me negarás tres veces». Y saliendo fuera, se echó a llorar amargamente.

R/. Amén.

Præsidens homiliam pronuntiat; qua finita, Laudes canuntur omnibus stantibus. El que preside pronuncia la homilía, a cuyo término, estando todos de pie, se cantan los Laudes.

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Laudes
Annus secundus / Año II Sal 42,5; 40,10 (5)
Quare tristis es, ánima mea, et quare contúrbas me? ¿Por qué te afliges, alma mía, por qué te quejas?
V/. Homo pacis meæ, in quo sperávi, ampliávit advérsum me supplantatiónem. V/. Hasta mi amigo íntimo, en quien yo confiaba, ha levantado contra mí su calcañar.
R/. Et quare contúrbas me? R/. ¿Por qué te quejas?

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Omnes sedent et, dum fideles afferunt dona celebrantem, chorus incipit canere Sacrificium. Todos se sientan y, cuando los fieles presentan las ofrendas, el coro empieza a cantar el Sacrificium.

 

Sacrificium / Canto del Ofertorio
Annus secundus / Año II Éx 24,4-5; 19,9-11.14-19 (6)
Ædificávit Móyses altáre sub monte ex duódecim lapídibus, et misit de fíliis Ísrael, et obtulérunt holocaustómata, et immolavérunt hóstias pacíficas Deo. Moisés edificó un altar al pie de la montaña y doce estelas por las doce tribus de Israel y mandó ofrecer holocaustos como sacrificios de reconciliación en honor del Señor.
V/. Locútus est Móyses ad pópulum dicens:
Sanctificámini, et estóte paráti per tríduum.
Die autem tértia mane factæ sunt voces, fúlgura et nubes obscúræ super montem Sina; vox tubæ incrépuit válide; contrémuit omnis pópulus; et edúxit eos Móyses óbviam Deo, et astitérunt sub monte.
Mons autem Sina fumábat totus propter quod descendísset Deus super eum in igne.
Móyses loquebátur et Deus respondébat ei.
Mirátus est autem omnis pópulus.
R/. Et immolavérunt hóstias pacíficas Deo.
V/. Moisés dijo al pueblo:
Estad preparados para pasado mañana.
Al tercer día, a eso del amanecer, hubo truenos y relámpagos, una espesa nube sobre la montaña y un sonido muy fuerte de trompeta; todo el pueblo, que estaba en el campamento, temblaba. Moisés hizo salir al pueblo del campamento al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie de la montaña.
Toda la montaña del Sinaí humeaba, porque sobre ella había descendido el Señor en medio de fuego.
Moisés hablaba, y Dios le respondía.
Y todo el pueblo quedó admirado.
R/. Y mandó ofrecer sacrificios de reconciliación en honor del Señor.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal

Diligámus et sequámur, fratres caríssimi, iustítiam sempitérnam, manducáre cupiéntes Domínicam cenam.
Veniénte enim patrefamilías, in exterióres ténebras reprobátus convíva proiícitur, et sine nuptiáli veste repértus damnátur.
Nemo pravis cogitatiónibus sordidátus advéniat; nemo sacraménta simulátor accípiat.
Imitémur pótius patiéntiam Salvatóris, a quo sic vidémus tolerátam esse frauduléntiam traditóris, ut malígna cogitántem, rerum ómnium præscius Dóminus Iesus Christus secum cenáre permítteret, ne sanctificáto pane fraudáret.
Imitémur eius humilitátem, qui discipulórum pedes humíliter lavit; imitémur bonitátem eius, qui negánti Petro fructuósas lácrymas donávit.
Caveámus inquiétos fratres corporáliter declináre, et caritátem humilitatémque ómnibus delectémur simplíciter exhíbere.
Sacrifícium pæniténtiæ ieiunántes orantésque solvámus, ut secúri semper ad cæléste convívium festinémus.

R/.
Amen.

Amemos, hermanos amadísimos, procuremos buscar la santidad indefectible, si deseamos comer la Cena del Señor.
Porque al llegar el padre de familia, arroja al réprobo fuera del convite a las tinieblas exteriores, y condena al que encuentra sin vestido nupcial.
Que nadie reciba hipócritamente los sacramentos celestiales; imitemos, más bien, la paciencia del Salvador, del que vemos como soporta los engaños del traidor hasta permitirle cenar con él, y aunque sabía Cristo Jesús, conocedor de todas las cosas, su perversa trama, no le negó el pan santificado.
Imitemos su humildad al lavar humildemente los pies de sus discípulos. Imitemos su bondad que a Pedro que le negó, le concedió las lágrimas del arrepentimiento.
Cuidemos de no contaminarnos con la compañía de los hermanos rebeldes, pero gustemos de ejercer con sencillez la caridad y la humildad con todos.
[...]
R/. Amén.
Adiuvánte eius misericórdia, qui regnat in Trinitáte unus Deus et pérmanet in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Con la ayuda de la clemencia divina, del único Dios que en la Trinidad vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos

Occurréntes, Dómine, cum cœtu totíus pópuli, ut sollémne Paschæ celebrémus inítium, nos propitiátus atténde; supplicántes humíliter et orántes, ut qui ab huius mundi opéribus fatigáti et córporis amíctu sordéntes ad tuam sacratíssimam convénimus cenam, expurgátos nos ab omni cibo malítiæ in novam convérte prosápiem; ut cum tua grátia, et victu terréno et cælésti pane mereámur in tuo salutári convívio.
R/.
Amen.

Reunidos, Señor, en asamblea con tu pueblo para celebrar el comienzo de la Pascua solemne, escúchanos clemente; nosotros te pedimos y suplicamos humildemente que para acercarnos a tu santísima Cena, fatigados por los quehaceres mundanos, y manchados en nuestro cuerpo, nos transformes en familia nueva, purificándonos de todo alimento de maldad, para que, fortalecidos con tu gracia, con el alimento terreno y con el pan celestial, merezcamos llegar a saciarnos en tu banquete eterno.
R/. Amén.
Te præstánte, summe Deus, qui in Trinitáte gloriáris in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Concédenoslo, Dios altísimo, glorioso en la Trinidad, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Pietátis tuæ, Christe Dómine, rogámus cleméntiam, ut hæc ad altáre tuum nómina recitáta liber vitæ contíneat; fiátque hoc cenæ tuæ sacrifícium defúnctis ad réquiem et vivéntibus ad salútem.
R/.
Amen.

Cristo, Señor, rogamos a tu clemencia y bondad que los nombres que acabamos de recitar ante tu altar estén escritos en el libro de la vida, y que el sacrificio  de esta santa cena sirva para el descanso de los difuntos y para la salvación de los que aún vivimos.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Pax nostra, omnípotens Christe, sincére nobis ósculum pacis attríbue, ut non cum Iuda proditóre rei, sed tuæ mereámur pacis habéri discípuli.
R/.
Amen.
Cristo omnipotente, paz nuestra, danos el beso de la paz sincera para que no seamos cómplices con Judas el traidor, sino que nos contemos entre los discípulos de tu paz.
R/. Amén.
Per te, Iesu Christe, quia tu es vera pax nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por ti, Jesucristo, porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est nos tibi, Dómine, sancte Pater, ætérne omnípotens Deus, grátias ágere, et Iesu Christo Fílio tuo.
Cuius nos humánitas cólligit, humílitas érigit, tradítio absólvit, pœna redémit, crux salvíficat, sanguis emáculat, caro sagínat.
Qui seípsum pro nobis hódie trádidit, et culpæ nostræ víncula relaxávit.

Qui ad commendándam fidélibus bonitátis suæ, humilitatísque munificéntiam, étiam traditóris sui non dedignátus est pedes ablúere cuius iam manus prævidébat in scélere.

Sed quid mirum, si dum ministérium formæ servílis voluntárie morti vicínus adímplet, pósuit vestiménta sua, qui cum in forma Dei esset, semetípsum exinanívit?
Quid mirum si præcínxit se línteo, qui formam servi accípiens, hábitu est invéntus ut homo?
Quid mirum, si misit aquam in pelvem, unde laváret pedes discipulórum, qui in terra sánguinem suum fudit, quo immundítias dilúeret peccatórum?
Quid mirum, si línteo, quo erat præcínctus, pedes quos láverat tersit, qui carne qua erat indútus evangelistárum vestígia confirmávit?
Et línteo quidem ut se præcíngeret, pósuit vestiménta quæ habébat; ut autem formam servi accíperet quando semetípsum exinanívit, non quod habébat depósuit, sed quod non habébat accépit.
Crucifigéndus sane suis expoliátus est vestiméntis, et mórtuus involútus est línteis.
Et tota illa eius pássio credéntium est facta purgátio.
Passúrus ígitur exítia, præmísit obséquia, non solum eis pro quibus subitúrus vénerat mortem, sed étiam illi qui fúerat eum traditúrus ad mortem.

Tanta quippe est humánæ humilitátis utílitas ut eam suo commendáret exémplo divína sublímitas.
Quia homo supérbus in ætérnum períret, nisi illum Deus húmilis inveníret; ut qui períerat supérbia deceptóris, servarétur humilitáte piíssimi Redemptóris.

Cui mérito omnes Ángeli et Archángeli non cessant clamáre cotídie una voce dicéntes:

Es justo y digno que te demos gracias a ti, Señor, Padre Santo, eterno y omnipotente, y a Jesucristo tu Hijo, cuya humanidad nos reúne, su humildad nos eleva, su entrega nos libera, su pena nos redime, su cruz nos vivifica, su sangre nos limpia, su carne nos alimenta.
Él se entrega hoy por nosotros, y desata las cadenas de nuestros pecados.

Él, para manifestar a los suyos la grandeza de su bondad y humanidad, no tuvo a menos el lavar los pies incluso del que le había de entregar, aunque ya veía manchadas sus manos con el crimen.

Pero ¿por qué admirarnos de que al cumplir este humilde ministerio, en vísperas de su muerte, se despojara de sus vestiduras, cuando siendo Dios, se humilló a sí mismo?
¿Por qué admirarnos si se ciñó la toalla, cuando al tomar forma de siervo, se revistió de hombre?
¿Por qué admirarnos de que echara agua en la jofaina para lavar los pies de sus discípulos, el que derramó su sangre en la tierra para limpiar las manchas de los pecados?
¿Por qué admirarnos de que limpiara, con la toalla con la que se ciñó, los pies que había lavado, si con la carne con que se revistió confirmó los pasos de los predicadores del Evangelio?
Y ciertamente que para ceñirse la toalla se quitó su vestidura; pero al recibir la forma de siervo, cuando se humilló a sí mismo, no se despojó de la que tenía, sino que recibió la que no tenía.
Al ser crucificado fue ciertamente despojado de sus vestiduras y muerto, fue envuelto en sábanas y toda su pasión vino a ser expiación por todos los que creen en él.
Antes de padecer, nos adelantó sus dones. No sólo por aquellos por los que venía a padecer la muerte, sino también por aquel que le iba a entregar.

Tan grande es el valor de la humildad humana, que su divina grandeza nos la recomendó con su ejemplo; ya que el hombre en su soberbia caminaba a la ruina eterna, sino le hubiera socorrido Dios hecho humilde.
Para que el que había perecido por la soberbia del seductor, fuese salvado por la humildad del piadosísimo Redentor.

A quien con toda razón, todos los Ángeles y Arcángeles no cesan de alabar cada día, diciendo a una voz:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus

Vere sanctus, vere benedíctus Dóminus noster Iesus Christus, qui tráditus ac mórtuus est propter peccáta nostra, et resurréxit propter iustificatiónem nostram.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Verdaderamente es santo y bendito tu Hijo, Señor nuestro Jesucristo, que fue entregado y muerto por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.

Cristo, Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Prædicámus, Dómine, nec tacémus pro nostra te redemptióne tráditum et mórtuum et sepúltum; ad cælos ascendísse post tránsitum, et ad iudicándum in fine ventúrum.

Unde pétimus ut hæc obláta sanctífices, et suméntium péctora propitiátus emácules.
R/.
Amen.

Proclamamos, Señor, y no callamos, que por nuestra redención has sido entregado, muerto y sepultado, subiste a los cielos después de tu muerte y volverás para juzgar al fin de los tiempos.

Ahora te pedimos que santifiques los dones que te ofrecemos y por tu piedad purifiques el alma de los que hemos de comulgar.
R/. Amén.

Te præstánte, Dómine Iesu Christe, qui cum Patre et Spíritu Sancto, unus perómnia Deus, hæc ómnia nobis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, pues creas todas estas cosas para nosotros, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Cantus ad Confractionem / Canto de la Fracción Lc 22,8.15.18-20
Dóminus Iesus misit discípulos suos et dixit ad eo:
Eúntes paráte nobis Pascha, ut manducémus, quia desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar.
El Señor Jesús envió a sus discípulos, diciendo:
Id y preparad la cena de la Pascua, pues he deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.
V/. Cenántibus autem illis, accépit Iesus panem et benedíxit dedítque discípulis suis et dixit: Accípite et comédite.
R/. Quia desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar.

V/. Accépit et cálicem, postquam cenávit, dedítque discípulis suis et dixit:
Accípite ex hoc omnes; hic est enim sanguis meus novi testaménti, qui pro multis effundétur in remissiónem peccatórum.
Non bibam ámodo cum illud dicam vobíscum novum in  regno Patris mei.
R/. Quia desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar.

V/. Luego tomó pan, lo bendijo y se lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed.
R/. Porque he deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.

V/. Después de la cena, tomo el cáliz y se lo dio a sus discípulos diciendo:
Tomad todos de él: porque este es el cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que será derramada por muchos en remisión de los pecados.
Ya no beberé el fruto de la vid hasta que lo beba con vosotros en el reino de mi Padre.
R/. Porque he deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Cogitatiónes et delícta nostra cernéntes, non cruéntas tibi, Dómine, víctimas immolámus, sed simplícibus votis tibi sempitérni Sacerdótis corpus offérimus.

Memoráre ítaque, Dómine, quid pro nobis pertúlerit quia peccáta nostra portávit.
Índue ergo nos iustítiæ stola, ut in cena tua sine veste nuptiáli nullus accúmbat, gaudiísque cæléstibus Novi Testaménti convívium flóreat.

Procul absit dolus, quo decéptus est malus ille discípulus.
Sit ómnibus fides vera, spes certa, et cáritas pura.
Ut spirituálibus aliméntis non damnétur consciéntia, sed per pacis caritatísque tuæ dulcédinem ab ómnibus emundáti vítiis, ad te proclamémus e terris:

Teniendo presentes nuestras creencias y nuestros pecados, Señor, no te inmolamos víctimas cruentas, sino con rendidos sentimientos te ofrecemos el cuerpo de nuestro Sumo Sacerdote.

Acuérdate, pues, Señor, de lo que por nosotros padeció llevando nuestros pecados. Revístenos, por ello, con la estola de la santidad para que ninguno de nosotros se siente a tu cena sin vestido nupcial, y así el banquete del Nuevo Testamento, florezca con celestiales goces.

Que viva en todos la verdadera fe, la esperanza cierta, la caridad pura, para que nuestra conciencia no quede dañada por los sacramentos espirituales, sino que limpios de todos nuestros vicios, por la dulzura de tu paz y caridad, podamos clamar desde aquí abajo:

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Benedictio / Bendición
Christus Dóminus, qui pro salúte ómnium hódie se tradi permísit, ipse vos suæ grátiæ dono locuplétet.
R/. Amen.
Cristo el Señor, que permitió ser entregado para la salvación de todos, os llene con el don de su gracia.
R/. Amén.
Et qui per bucéllam panis suum pródidit traditórem, ipse vos sui panis perceptióne síbimet fáciat complacére.
R/. Amen.
Y el que con su trozo de pan, señaló quién era el que le había de entregar, os conceda serle gratos para la comunión de su pan.
R/. Amén.
Quique discipulórum pedes elúere dignátus est hódie, ipse vos ab ómnibus delíctis emáculet, et cœtui discipulórum assóciet.
R/. Amen.
Y el que se dignó lavar hoy los pies de sus discípulos, os limpie de toda culpa y os agregue al número de sus discípulos.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión Lc 22,10-12.14-20 (7)
Desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar. He deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.
V/. Eúntes paráte nobis Pascha, ut manducémus. V/. Id y preparad la cena de la Pascua.
R/. Ántequam  pátiar. R/. Antes de mi pasión.
V/. Ecce introéntibus vobis in civitátem occúrret vobis homo ámphoram aquæ portans; sequímini eum in domum, in quam intrat et dicétis patri famílias domus: V/. Al entrar en la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo hasta la casa donde entre, y diréis al dueño de la casa:
R/. Desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar. R/. He deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.
V/. Dicit tibi Mágister: Ubi est diversórium, ubi Pascha cum discípulis meis mandúcem? V/. El Maestro manda decirte: ¿Dónde está la sala en la que voy a comer con mis discípulos la cena de la Pascua?
R/. Ántequam  pátiar. R/. Antes de mi pasión.
V/. Et ipse vobis osténdet cenáculum magnum stratum et ibi paráte. V/. Él os mostrará en el piso de arriba una habitación grande y alfombrada; preparadla allí.
R/. Ántequam  pátiar. R/. Antes de mi pasión.
V/. Et cum facta fuísset hora, discúbuit et duódecim apóstoli cum eo, et ait illis: V/. A la hora determinada se puso a la mesa con sus discípulos, y les dijo:
R/. Desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar. R/. He deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.
V/. Accípite et manducáte; hoc est corpus meum, quod pro vobis tradétur; hoc fácite in meam commemoratiónem. V/. Tomad y comed; esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros; haced esto en memoria mía.
R/. Desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar. R/. He deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.
V/. Dico enim vobis quia ex hox non manducábo illud, donec impleátur in regno Dei. V/. Os digo que ya no la comeré hasta que se cumpla en el reino de Dios.
R/. Desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar. R/. He deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.
V/. Simíliter et cálicem, postquam cenávit, accépit et grátias egit et dedit illis dicens: V/. Lo mismo hizo con el cáliz al final de la cena, y dando gracias se lo repartió diciendo:
R/. Desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar. R/. He deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.
V/. Bíbite ex hoc omnes: hic est enim sanguis meus novi testaménti, qui pro vobis et pro multis effundétur in remissiónem peccatórum. V/. Bebed todos de él: porque este es el cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que será derramada por vosotros y por muchos en remisión de los pecados.
R/. Desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar. R/. He deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.
V/. Dico enim vobis: Non bibam ámodo de hoc genímine vitis usque in diem illum, cum illud bibam vobíscum in regno Patris mei. V/. Pues os digo que ya no beberé el fruto de la vid hasta que lo beba con vosotros en el reino de mi Padre.
R/. Desidério desiderávi hoc Pascha manducáre vobíscum, ántequam  pátiar. R/. He deseado vivamente comer esta Pascua con vosotros antes de mi pasión.

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Completuria / Oración conclusiva
Resurrectiónem Dómini nostri Iesu Christi lætántes, eiúsque Córporis et Sánguinis mystérium celebrántes, grátias reférimus nómini tuo, omnípotens Deus Pater, et pétimus, ut ita mortificémur ac consepeliámur cum crucifíxo, ut credamus et sentiámus nos vívere étiam simul cum ipso.
R/.
Amen.
Esperando con alegría la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, y celebrando el misterio de su cuerpo y su sangre, damos gracias a tu nombre, Dios Padre omnipotente, y te pedimos que de tal modo seamos mortificados y consepultados con el crucificado, que creamos y experimentemos que vivimos también juntos con él.
R/. Amén.
Per ineffábilem bonitátem tuam, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu inefable bondad, Dios nuestro, que vives, y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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II - Ad expoliandum altare

Completa Missa, nihil ex ornamentis altaris tollitur; sed ornatum cum reliquentes, vadunt omnes præparatorium præcedentes celebrantem. Et acceptis duodecim ministri duodecim cereis, moram modicam facientes, egredientur omnes præcedentes celebrantem usque ad altare. Cum vero circumdatum fuerit a clero ex omni parte altare, stat in medio celebrans et imponit hanc antiphonam: Al terminar la misa no se quitan los ornamentos del altar; todos van a la sacristía, y tomando doce ministros cada uno un cirio, después de una breve pausa, salen todos tras el celebrante al altar. El clero rodea el altar y el celebrante inicia la antífona, con voz suave, cantando:

 

Cantus ad expoliandum altare / Canto para la desnudación del altar Sal 108,2-31 (8)
Ecce venit hora ut dispergámini et me solum relinquátis; sed non sum solus, quia Pater mecum est.
Confídite, ego vici mundum.
Se acerca la hora en que os dispersaréis y me dejaréis solo; pero yo no estoy solo, pues el Padre está conmigo.
Tened ánimo, que yo he vencido al mundo.
V/. Deus, laudem meam ne tacúeris, quia os peccatóris et os dolósi super me apértum est. V/. Oh Dios de mi alabanza, no estés mudo, pues abren contra mí su boca malvada y mentirosa.
R/. Confídite, ego vici mundum. R/. Tened ánimo, que yo he vencido al mundo.
V/. Locúti sunt advérsum me lingua dolósa, et sermónibus ódii circumdedérunt me, et expugnavérunt me gratis. V/. Me hablan un lenguaje de calumnias, me acorralan con palabras de odio y me atacan sin motivo.
R/. Confídite, ego vici mundum. R/. Tened ánimo, que yo he vencido al mundo.
V/. Hoc opus eórum, qui détrahunt mihi apud Dóminum, et qui loqúuntur mala advérsus ánimam meam. V/. Así pagará el Señor a mis acusadores, a los que levantan calumnias contra mí.
R/. Ecce venit hora ut dispergámini et me solum relinquátis; sed non sum solus, quia Pater mecum est.
Confídite, ego vici mundum.
R/. Se acerca la hora en que os dispersaréis y me dejaréis solo; pero yo no estoy solo, pues el Padre está conmigo.
Tened ánimo, que yo he vencido al mundo.
V/. Et tu, Dómine, Dómine, fac mecum propter nomem tuum, quia suávis est misericórdia tua, líbera me. V/. Mas tú, Señor, obra en mi favor por amor a tu nombre; Dios mío, por tu bondad y tu misericordia, líbrame.
R/. Confídite, ego vici mundum. R/. Tened ánimo, que yo he vencido al mundo.
V/. Vidérunt me, et movérunt cápita sua. V/. Al verme, menean la cabeza.
R/. Confídite, ego vici mundum. R/. Tened ánimo, que yo he vencido al mundo.
V/. Quia ástitit a dextris páuperis, ut salvam fáceret a persequéntibus ánimam meam. V/. Porque él se pone a la derecha del pobre para salvarlo de los jueces.
R/. Ecce venit hora ut dispergámini et me solum relinquátis; sed non sum solus, quia Pater mecum est.
Confídite, ego vici mundum.
R/. Se acerca la hora en que os dispersaréis y me dejaréis solo; pero yo no estoy solo, pues el Padre está conmigo.
Tened ánimo, que yo he vencido al mundo.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen. V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Confídite, ego vici mundum. R/. Tened ánimo, que yo he vencido al mundo.

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Explicito cantu, item imponit celebrans hanc antiphonam: Terminado el canto, el celebrante también entona esta antífona:
Tristis est ánima mea valde, tristis est usque ad mortem; sustinéte hic et vigiláte mecum. Mi alma está triste, muy triste hasta la muerte; esperad aquí y vigilidad conmigo.
Et decantatur ab omnibus tribus vicibus, ita ut singulis quibusque vicibus cantatur, altare sanctum similiter singulis vestibus denudetur. Statimque tota luminaria ad radicem altaris fixa extinguuntur.

Deinde, prostrati omnes coram altare, colligit celebrans unam ex his orationibus.

Y todos la cantan tres veces, de modo que cada una de las veces el altar es despojado de una de sus vestiduras. E inmediatamente se apagan poco a poco todas las velas.

A continuación, se postran todos ante el altar y el celebrante dice una de estas oraciones:

 

Oratio / Oración
Occurréntes cum cœtu totíus pópuli, ut sollémne Paschæ celebrémus inítium, nos propitiátus Deus atténde, supplicántes humíliter et rogántes, ut qui ab huius óperis fatigatióne cordis amíctu sordéntes ac ferménti véteris accédimus, a te mulciscáti, ad tuam ut reficiámus sacratíssimam convénimus cenam, et expurgátos nos ab omni malítia in novam convérte prosápiem; ut exclúso victu terréno in tuo mereámur saturári convívio.
R/.
Amen.
Congregados con toda la asamblea del pueblo, para celebrar el inicio solemne de la pascua, te suplicamos humildemente, Dios bondadoso, que nos escuches, de forma que, aunque hayamos llegado con el cansancio y la suciedad de nuestras obras y de la vieja levadura, pasados por tus batanes, nos lleguemos a tu sagrada cena para ser restaurados, y libres de toda malicia, nos incorporemos a una nueva familia, y dejado el alimento terreno, podamos quedar saciados en tu banquete.
R/. Amén.
Per tuam magnam misericórdiam, Deus noster, qui vivis et regnas in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu gran misericordia, Dios nuestro, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Alia / Otra
Expía, quæsumus, Dómine, nostrórum cunctas facínorum culpas; ut depósito véteris hóminis induménto, per magnificentíssimæ tuæ passiónis exémplum divínæ resurrectiónis tuæ innováti lætítia, cæléstibus nos sentiámus opéribus illustrári.
R/.
Amen.
Perdona, Señor, te pedimos, todas nuestras culpas y pecados, y así, despojados de las vestiduras del hombre viejo, pr la maravillosa obra de tu pasión y divina resurrección nos renovemos en la alegría y podamos revestir nuestra vida de obras celestiales.
R/. Amén.
Ipso præstánte, qui vivit cum Deo Patre et Spíritu Sancto in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Que nos los otorgue Cristo, el Señor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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III - Ad pedes lavandos / Lavatorio de pies

Peracta hæc omnia, vadit celebrans cum aliis presbyteris ac ministris ad atrium, et sedilia iuxta consuetudinem posita, clausis ostiis et laicis omnibus foras eiectis, succingit se celebrans linteo, et imponit hanc antiphonam, quam omnes presbyteri, quibus pedes lavantur, cantant: Terminado lo anterior, va el celebrante con los presbíteros y ministros al atrio, y colocados, según costumbre, los asientos, cerradas las puertas y saliendo fuera los laicos, el celebrante se ciñe la toalla y entona esta antífona ante los que ha de lavar los pies:

 

Cantus ad pedes lavandos / Canto para el lavatorio de pies
Bone Magíster, lava me a facínore meo, et a peccáto meo munda me.

V/. Beáti immaculáti in via, qui ámbulant in lege Dómini.
R/. Et a peccáto meo munda me.

V/. Beáti, qui scrutántur testimónia eius, in toto corde exquírunt eum.
R/. Et a peccáto meo munda me.

Maestro bueno, lávame de mi delito, y limpia mi pecado.

V/. Dichosos aquellos cuya conducta es intachable, los que caminan en la ley del Señor.
R/. Y limpia mi pecado.

V/. Dichosos los que guardan sus decretos, los que lo buscan de todo corazón.
R/. Y limpia mi pecado.

Celebrans solus cantat: El celebrante canta:
Si ego, Dóminus et Magíster vester, lavi pedes vestros, et vos debétis alter altérius laváre.
R/. Et vos debétis alter altérius laváre.

V/. In toto corde meo exquisívi te; ne repéllas me a mandátis tuis.
R/. Et vos debétis alter altérius laváre.

Si yo, siendo el Señor y el Maestro he lavado vuestros pies, lo mismo debéis hacer vosotros los unos con los otros.
R/. Lo mismo debéis hacer vosotros los unos con los otros.

V/. Te busco de todo corazón; no consientas que me desvíe de tus mandamientos.
R/. Lo mismo debéis hacer vosotros los unos con los otros.

Celebrans solus cantat: El celebrante canta:
Si hæc scitis, beáti éritis si fecéritis ea.

V/. Retríbue servo tuo, vivífica me, et custódiam sermónes tuos.
R/. Beáti, éritis si fecéritis ea.

V/. Cum surrexísset Dóminus a cena, misit aquam in pelvem, et cœpit laváre pedes discipulórum, et dixit eis:
R/. Beáti, éritis si fecéritis ea.

V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
R/. Beáti, éritis si fecéritis ea.

Sabiendo esto, seréis dichosos si lo cumplís.

V/. Haz bien a tu siervo, vivifícame y guardaré tus palabras.
R/. Seréis dichosos si lo cumplís.

V/. El Señor se levantó de la mesa, echó agua en un barreño y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, y les dijo:
R/. Seréis dichosos si lo cumplís.

V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Seréis dichosos si lo cumplís.

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Quio vero pedes laverit, extergit eos atque deosculatur. Similiter et cui pedes lavantur caput lavatoris osculatur.

Ad ultimum vero, qui post priorem fuerit, prioris ipsius, qui aliorum pedes lavit diligenter lavet. Et tunc omnes singillatim osculantur manus et pedes eius, et ille omnium capita.

Hoc expletum, dicit celebrans unam ex his orationibus:

El que lava los pies, los enjuga y los besa. Asimismo el que es lavado besa la cabeza del que le lava.

Cada uno lava los pies al que le precede y besa sus manos y sus pies, y el que es lavado besa la cabeza del que le lava.

Al terminar, el celebrante dice una de estas oraciones:

 

Oratio / Oración
Te deprecámur, Dómine, sancte Pater, ætérne omnípotens Deus, ut hos fámulos tuos, quos per passiónem Fílii tui redímere et vivificáre dignátus es, intelléctu ínstruas, ópere confírmes.
Sit ánimus eórum ad obœdiéntiam promptus, ad humilitátem mansuétus, ad misericórdiam largus.
Sequántur Ábrahæ fídei gloriósa vestígia, imiténtur Iob inexpugnábilem patiéntiam, discant Tobíæ imitábilem misericórdiam.
Sint in tentatiónibus fortes, in necessitáte magnánimes, in tribulatiónibus patiéntes.
Maióribus honórem præbeant, coæquáles díligant, minóribus tríbuant exémpla virtútum.
A delíctis mundiálibus ad cælum óculos tollant; festínent ad paradísum, próperent ad regnum, et per te illic, Dómine, mansiónes obtíneant angelórum.

R/.
Amen.
Te rogamos, Señor, santo Padre, Dios omnipotente y eterno, que ilumines y conserves a estos siervos tuyos, a quienes, por la pasión de tu Hijo, te has dignado redimir y vivificar.
Esté su ánimo pronto a la obediencia, manso para practicar la humildad, largo para ejercitar la misericordia.
Sigan las gloriosas huellas de la fe de Abraham, imiten la invencible paciencia de Jacob, aprendan a imitar la paciencia de Tobías.
Sean fuertes en la tentación, magnánimos al socorrer a los necesitados, pacientes en la tribulación.
Honren a los mayores, amen a los iguales, den ejemplo en la virtud a los menores.
Eleven sus ojos al cielo, apartándolos de los delitos del mundo, caminen alegres al paraíso, peregrinos hacia el reino, y allí, Señor, obtengan de ti, las mansiones de los ángeles.
R/. Amén.
Per ineffábilem bonitátem tuam, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por tu inefable bondad, Dios nuestro, que vives, y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Alia / Otra
Unigénite Dei Patris Fílius, qui pro mundi salúte nostræ humilitátis assúmere dignátus es carnem; qui misericórditer hóminem quem formáveras decéptum a persuasióne diáboli per humilitátis tuæ grátiam ad paradísi íterum fecísti revocáre iánuam; qui discipulórum tuórum pedes non dedignásti laváre, ut nos imitándo exémplum salutáre tecum fáceres conregnáre.

Pétimus cleméntiam tuam, omnípotens Deus, ut nostrórum déleas facínora peccatórum; quátenus ablúti a delíctis mereámur sanctis éffici partícipes in regno cælórum.
R/.
Amen.

Oh Hijo unigénito del Padre, que te dignaste tomar nuestra carne para la salvación del mundo y que misericordiosamente hiciste abrir de nuevo las puertas del paraíso, por la gracia de tu humildad, al hombre que creaste y se dejó engañar por el demonio. Que no te avergonzaste de lavar los pies a tus discípulos, para que nosotros, imitando tu saludable ejemplo, pudíeramos llegar a reinar contigo.

Te pedimos que, en tu bondad, borres las manchas de nuestros pecados y así, lavados, merezcamos participar con tus santos del reino de los cielos.
R/. Amén.

Quia multum miséricors est Dóminus noster Iesus Christus, vivens cum Patre et regnans cum Spirítui Sancto in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Porque es muy misericordioso nuestro Señor Jesucristo, que vive con el Padre y reina con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

 

Deinde omnes, si fieri potest, in cenam fraternam conveniunt, qua expleta propriis domibus revertuntur. Luego, todos ellos, de ser posible, toman juntos una cena fraterna, al final de la cual se retira cada uno a su casa.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se exponen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa.

Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 331-344) y del Liber Commicus I (pp. 248-255). Los textos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo. Traducción de la illatio Cf. Aldazábal Larrañaga, José en La celebración de la Semana Santa, CPL, Barcelona 1994, pp. 85-86; completuria, oratio de ad expoliandum altare y oratio de ad pedes lavandos de Ivorra, Adolfo (ed.) Misal Hispano-Mozárabe, Centre de Pastoral Litúrgica, Barcelona 2015, pp. 229 y 231. Las demás oraciones se toman del folleto Sagrados oficios de Semana Santa según el antiguo Rito Hispano o Mozárabe. Parroquia de Santa Eulalia y San Marcos. Toledo s/d.
(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español)
.

2. Zac 2,17-3-4.5b; 11,7b-14; 13,7-9. (N. de La Ermita).

3. Sal 108,2.4-8.21-22.25b-26a.30-31. (N. de La Ermita).

4. Jn 13,1; Lc 22,3-16; Mt 26,26a; Lc 22,19b-20a; Mt 26,27-29; Jn 13,3-18; Jn 13,21; Mt 26,24; Jn 13,22-27; Lc 22,31-32; Mt 26,30-39; Lc 22,43-45; Mt 26,40b-49; Lc 22,48; Jn 18,4-10a.11a; Mt 26,52b; Jn 18,11b; Mt 26,53-54; Lc 22,51b.52b-53; Mt 26,56b-57a; Jn 13b-14; Mt 26,58-60a.61-75. (N. de La Ermita).

5. Sal 42,5b; 40,10. (N. de La Ermita).

6. Éx 24,4-5; 19,15-19. (N. de La Ermita).

7. Lc 22,8b.10-12.14-16.19; Mt 26,27b.29. (N. de La Ermita).

8. Jn 16,32.33b; Sal 108 1-3.20-21.25b.31. (N. de La Ermita).

 

 

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