La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del V Domingo de Cuaresma

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe

TEMPUS QUADRAGESIMÆ
In quinto Dóminico Quadragesimæ, missa de Lazaro dicenda

Quinto Domingo de Cuaresma. Misa de Lázaro (1)

Domingo V de Cuaresma. ("La resurrección de Lázaro". Fernando Gallego, 1480-1488. Retablo de la Catedral de Ciudad Rodrigo. Museo de Arte de la Universidad de Arizona, Tucson)
 

En las misas feriales de todo el año y también en los domingos de Cuaresma (excepto en el primero), se omiten el «Prælegendum» y el  «Gloria a Dios en el cielo» y su oración. Después de besar el altar, y llegado a la sede, el sacerdote saluda al pueblo, y a continuación se lee la primera lectura. (Ver Oferencio, Ritos Iniciales).


LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Lectio sapientialis / Lectura sapiencial Eclo 47,24-29; 48,21-23a; 47,31b
Léctio libri Ecclesiástici.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Eclesiástico.
R/. Demos gracias a Dios.
Fili: Deus non derelínquet misericórdiam suam et non corrúmpet, nec delébit verba sua, neque perdet a stirpe nepótes elécti sui et semen eius, qui díligit Dóminum, non corrúmpet.
Dedit autem réliquum Iacob et David de ipso stirpem.
Et finem hábuit Sálomon cum pátribus suis et derelíquit post se de sémine suo gentis stultítiam et imminútum prudéntia, Róboam, qui avértit gentem consílio suo.
Et Ieróboam fílius Nabat, qui peccáre fecit Ísrael et dedit viam peccándi Éphraim; et plúrima redundavérunt peccáta ipsórum valde.

Tunc mota sunt corda et manus ipsórum, et doluérunt quasi parturiéntes mulíeres et invocavérunt Dóminum misericórdem et expandéntes manus suas extulérunt ad eum, et Sanctus audívit cito vocem ipsórum.
Non est commemorátus peccatórum illórum, neque dedit illos inímicis suis, usque dum perveníret super illos vindícta.

R/. Amen.

Hijo: el Señor no olvidará su promesa, ni borrará ninguna de sus palabras, ni negará la posteridad a su elegido, ni extirpará la descendencia del que fue su amado.
Dio a Jacob un resto, y a David un renuevo salido de él.
Salomón descansó con sus padres, dejando tras él uno de su linaje, Roboán, el más loco del pueblo, pobre de inteligencia, que con su decisión excitó al pueblo a la rebeldía.
Y Jeroboán, hijo de Nabat, que hizo prevaricar a Israel y puso a Efraín en la senda del pecado; sus pecados se multiplicaron tanto, que fueron expulsados de su tierra.

Entonces temblaron sus manos y sus corazones y sintieron dolores de parturienta. Invocaron a Dios misericordioso, tendiendo sus manos a él, y el Santo se apresuró a oírles desde el cielo.
Y los libró hasta que cayó sobre ellos el castigo.

R/. Amén.

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Lectio historica / Lectura histórica 1Sam 26,1-24
Léctio libri primi Samuélis.
R/. Deo grátias.
Lectura del primer libro de Samuel.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus illis:

Venérunt Ziphæi ad Saul in Gábaa dicéntes: «Ecce David abscónditus est in colle Hachíla, quæ est ex advérso solitúdinis».

Et surréxit Saul et descéndit in desértum Ziph, et cum eo tria mília virórum de eléctis Ísrael, ut quæreret David in desérto Ziph. Et castrametátus est Saul in colle Hachíla, quæ erat ex advérso solitúdinis in via.

David autem habitábat in desérto; videns autem quod venísset Saul post se in desértum, misit exploratóres et dídicit quod illuc venísset certíssime.

Et surréxit David et venit ad locum, ubi erat Saul. Cumque vidísset locum, in quo dormiébat Saul et Abner fílius Ner princeps milítiæ eius, Saulem dormiéntem in carrágine et réliquum vulgus per circúitum eius, ait David ad Achímelech Hetthæum et Abísai fílium Sárviæ fratrem Ioab dicens: «Quis descéndet mecum ad Saul in castra?».

Dixítque Abísai: «Ego descéndam tecum».

Venérunt ergo David et Abísai ad pópulum nocte et invenérunt Saul iacéntem et dormiéntem in carrágine et hastam fixam in terra ad caput eius, Abner autem et pópulum dormiéntes in circúitu eius.

Dixítque Abísai ad David: «Conclúsit Deus hódie inimícum tuum in manus tuas; nunc ergo perfódiam eum láncea in terra semel, et secúndo opus non erit».

Et dixit David ad Abísai: «Ne interfícias eum; quis enim exténdit manum suam in christum Dómini et ínnocens erit?».

Et dixit David: «Vivit Dóminus quia Dóminus percútiet eum, aut dies eius véniet, ut moriátur, aut in prœlium descéndens períbit. Propítius mihi sit Dóminus, ne exténdam manum meam in christum Dómini. Nunc ígitur tolle hastam, quæ est ad caput eius, et scyphum aquæ, et abeámus».

Tulit ergo David hastam et scyphum aquæ, qui erat ad caput Saul, et abiérunt; et non erat quisquam, qui vidéret et intellégeret et vigiláret, sed omnes dormiébant, quia sopor Dómini irrúerat super eos.

Cumque transísset David ex advérso et stetísset in vértice montis de longe, et esset grande intervállum inter eos, clamávit David ad pópulum et ad Abner fílium Ner dicens: «Nonne respondébis, Abner?».

Et respóndens Abner ait: «Quis es tu? Clamásti ad regem».

Et ait David ad Abner: «Numquid non vir tu es? Et quis álius símilis tui in Ísrael? Quare ergo non custodísti dóminum tuum regem? Ingréssus est enim unus de turba, ut interfíceret regem dóminum tuum. Non est bonum hoc, quod fecísti. Vivit Dóminus quóniam fílii mortis estis vos, qui non custodístis dóminum vestrum, christum Dómini. Nunc ergo vide, ubi sit hasta regis et ubi scyphus aquæ, qui erat ad caput eius».

Cognóvit autem Saul vocem David et dixit: «Num vox tua hæc est, fili mi David?».

Et ait David: «Vox mea, dómine mi rex».

Et ait: «Quam ob causam dóminus meus perséquitur servum suum? Quid feci? Aut quod est in manu mea malum? Nunc ergo audiat, oro, dóminus meus rex verba servi sui: Si Dóminus íncitat te advérsum me, odorétur sacrifícium; si autem fílii hóminum, maledícti sint in conspéctu Dómini, quia eiecérunt me hódie, ut non hábitem in hereditáte Dómini dicéntes: “Vade, servi diis aliénis”. Et nunc non effundátur sanguis meus in terra longe a fácie Dómini; quia egréssus est rex Ísrael, ut quærat púlicem unum, sicut perséquitur quis perdícem in móntibus».

Et ait Saul: «Peccávi. Revértere, fili mi David; nequáquam enim ultra malefíciam tibi, eo quod pretiósa fuerit ánima mea in óculis tuis hódie; appáret quod stulte égerim et erráverim multum nimis».

Et respóndens David ait: «Ecce hasta regis; tránseat unus de púeris et tollat eam. Dóminus autem retríbuet unicuíque secúndum iustítiam suam et fidem; trádidit enim te Dóminus hódie in manu mea, et nólui exténdere manum meam in christum Dómini. Et sicut magnificáta est ánima tua hódie in óculis meis, sic magnificétur ánima mea in óculis Dómini, et líberet me de omni angústia».

R/. Amen.

En aquellos días:

Los de Zif fueron a Guibeá a decir a Saúl: «¿Sabes que David está escondido en la colina de Jaquilá, frente al desierto?».

Saúl se puso en marcha con tres mil hombres elegidos de Israel para buscar a David en el desierto de Zif. Instaló el campamento en la colina de Jaquilá, frente al desierto, junto al camino.

David, que estaba en el desierto, se dio cuenta de que Saúl venía para perseguirle; envió espías y supo que, efectivamente, Saúl había llegado.

Entonces fue al lugar donde estaba acampado Saúl y observó el sitio donde estaban acostados Saúl y Abner, hijo de Ner, jefe de su ejército. Saúl estaba acostado en el centro del campamento, y la tropa acampada a su alrededor. David dijo a Ajimélec, el hitita, y a Abisay, hijo de Sarvia: «¿Quién quiere venir conmigo al campamento de Saúl?».

Abisay respondió: «Yo iré contigo».

David y Abisay fueron de noche al campamento; Saúl estaba acostado en el centro del campamento y dormía, con su lanza clavada en la tierra, junto a su cabecera. Abner y la tropa estaban acostados a su alrededor.

Abisay dijo a David: «Hoy ha puesto Dios a tu enemigo en tus manos. Permíteme que le clave en la tierra con su propia lanza de un solo golpe; no tendré que darle otro».

David le contestó: «¡No lo mates! Porque ¿quién puso su mano sobre el ungido del Señor y quedó sin castigo?».

Y añadió: «¡Vive el Señor!, que ha de ser él quien le hiera, ya le llegue el día de su muerte y muera, ya baje a la guerra y caiga. Pero que el Señor aleje de mí el pensamiento de poner mi mano en el ungido del Señor. Anda; coge su lanza y el jarro de agua, y vámonos».

David tomó de la cabecera de Saúl la lanza y el jarro de agua y se fueron. Nadie los vio; nadie se dio cuenta; nadie se despertó, pues todos dormían, porque el Señor había hecho caer sobre ellos un profundo sueño.

David pasó al extremo opuesto y se detuvo a lo lejos sobre la cumbre de la montaña; había entre ellos un gran trecho. Entonces David gritó a los soldados y a Abner, hijo de Ner: «¡Abner!, ¿no respondes?».

Abner respondió: «¿Quién eres tú para gritar así al rey?».

David contestó a Abner: «¿No eres tú un hombre? ¿Quién como tú en Israel? ¿Entonces por qué no has guardado a tu señor, el rey? Porque uno del pueblo ha ido a matar al rey, tu señor. No está bien lo que has hecho. Vive el Señor, que merecéis la muerte por no haber guardado a vuestro señor, el ungido del Señor. ¿Dónde está la lanza del rey y el jarro de agua que tenía a su cabecera?».

Entonces Saúl reconoció la voz de David, y dijo: «¿Es ésta tu voz, hijo mío, David?».

David respondió: «Sí, mi señor el rey».

Y añadió: «¿Por qué persigue mi señor de este modo a su siervo? ¿Qué he hecho yo? ¿Qué hay en mí de culpable? Y ahora, que el rey, mi señor, se digne escuchar las palabras de su siervo: Si es el Señor quien te excita contra mí, que sea aplacado con una ofrenda; pero si son los hombres, malditos sean del Señor, pues me echan hoy para que no participe en la herencia del Señor, diciendo: “Vete a servir a dioses extraños”. Que mi sangre no caiga en tierra lejos de la presencia del Señor. Porque el rey ha salido a buscar mi vida como se persigue una perdiz por los montes».

Entonces Saúl dijo: «He pecado. Vuelve, hijo mío, David, pues no volveré a hacerte mal, porque mi vida ha sido hoy preciosa a tus ojos. He obrado como un insensato y me he engañado lamentablemente».

David respondió: «Aquí está la lanza del rey. Que uno de los jóvenes atraviese y venga a recogerla. El Señor retribuirá a cada uno según su justicia y su fidelidad, porque el Señor te puso hoy en mis manos y no quise poner mi mano sobre el ungido del Señor. Y así como tu vida ha sido hoy de gran valor a mis ojos, así también será estimada mi vida a los ojos del Señor, y él me librará de toda angustia».

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 37,22.8.18.20b-21
Ne derelínquas me, Dómine, Deus meus, ne discésseris a me. Señor, no me abandones; Dios mío, no te quedes lejos.
V/. Quóniam ánima mea compléta est illusiónibus, et non est salus in carne mea.
R/. Deus meus, ne discésseris a me.

V/. Quóniam ego ad flagélla parátus sum, et dolor meus contra me est semper.
R/. Deus meus, ne discésseris a me.

V/. Et multiplicáti sunt qui me odérunt iniúste, qui retribuébant mala pro bonis detrahébant mihi quóniam sequébar iustítiam, et proiecérunt me, diléctum, tanquam mórtuum abominátum.
R/. Deus meus, ne discésseris a me.

V/. Las espaldas me arden, no hay en mi cuerpo nada sano.
R/. Dios mío, no te quedes lejos.

V/. Ya estoy a punto de caer, el dolor no me deja ni un momento.
R/. Dios mío, no te quedes lejos.

V/. Muchos son los que me odian sin motivo; me devuelven mal por bien, me atacan porque siempre busco el bien.
R/. Dios mío, no te quedes lejos.

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Apostolus / Apóstol 1Jn 5,16-20
Epístola Ioánnis apóstoli prima.
R/. Deo grátias.
Primera carta del apóstol Juan.
R/. Demos gracias a Dios.
Caríssimi:

Si quis videt fratrem suum peccáre peccátum non ad mortem, petet, et dabit ei Deus vitam, peccántibus non ad mortem. Est peccátum ad mortem; non pro illo dico, ut roget. Omnis iniustítia peccátum est, et est peccátum non ad mortem.

Scimus quóniam omnis, qui natus est ex Deo, non peccat, sed ille, qui génitus est ex Deo, consérvat eum, et Malígnus non tangit eum. Scimus quóniam ex Deo sumus, et mundus totus in Malígno pósitus est. Et scimus quóniam Fílius Dei venit, et dedit nobis sensum, ut cognoscámus eum, qui verus est; et sumus in eo, qui verus est, in Fílio eius Iesu Christo. Hic est qui verus est, Deus et vita ætérna.

R/. Amen.

Queridísimos:

Si alguno ve a su hermano cometer un pecado que no lleve a la muerte, rece por él, y Dios le dará la vida; esto lo digo para los pecados que no llevan a la muerte. Hay un pecado que lleva a la muerte; por éste no digo que recen. Toda injusticia es un pecado, pero hay pecados que no llevan a la muerte.

Sabemos que el que ha nacido de Dios no peca; pero el Hijo de Dios lo guarda, y el maligno no lo toca. Nosotros sabemos que somos de Dios, y que todo el mundo está en poder del maligno. Sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para conocer al Verdadero. Nosotros estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Él es el verdadero Dios y la vida eterna.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Jn 11,1-52
Léctio Sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R/. Glória tibi Dómine.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:

Erat autem quidam languens Lázarus a Bethánia, de castéllo Maríæ et Marthæ soróris eius. María autem erat, quæ unxit Dóminum unguénto et extérsit pedes eius capíllis suis, cuius frater Lázarus infirmabátur. Misérunt ergo soróres ad eum dicéntes: «Dómine, ecce, quem amas, infirmátur».

Áudiens autem Iesus dixit: «Infírmitas hæc non est ad mortem sed pro glória Dei, ut glorificétur Fílius Dei per eam».

Diligébat autem Iesus Martham et sorórem eius et Lázarum.

Ut ergo audívit quia infirmabátur, tunc quidem mansit in loco, in quo erat, duóbus diébus; deínde post hoc dicit discípulis: «Eámus in Iudæam íterum».

Dicunt ei discípuli: «Rabbi, nunc quærébant te Iudæi lapidáre, et íterum vadis illuc?».

Respóndit Iesus: «Nonne duódecim horæ sunt diéi? Si quis ambuláverit in die, non offéndit, quia lucem huius mundi videt; si quis autem ambuláverit in nocte, offéndit, quia lux non est in eo».

Hæc ait et post hoc dicit eis: «Lázarus amícus noster dormit, sed vado, ut a somno exsúscitem eum».

Dixérunt ergo ei discípuli: «Dómine, si dormit, salvus erit». Díxerat autem Iesus de morte eius, illi autem putavérunt quia de dormitióne somni díceret.

Tunc ergo dixit eis Iesus maniféste: «Lázarus mórtuus est, et gáudeo propter vos, ut credátis, quóniam non eram ibi; sed eámus ad eum».

Dixit ergo Thomas, qui dícitur Dídymus, ad condiscípulos: «Eámus et nos, ut moriámur cum eo».

Venit ítaque Iesus et invénit eum quáttuor dies iam in monuménto habéntem. Erat autem Bethánia iuxta Hierosólymam quasi stádiis quíndecim. Multi autem ex Iudæis vénerant ad Martham et Maríam, ut consolaréntur eas de fratre.

Martha ergo ut audívit quia Iesus venit, occúrrit illi; María autem domi sedébat. Dixit ergo Martha ad Iesum: «Dómine, si fuísses hic, frater meus non esset mórtuus. Sed et nunc scio quia, quæcúmque popósceris a Deo, dabit tibi Deus».

Dicit illi Iesus: «Resúrget frater tuus».

Dicit ei Martha: «Scio quia resúrget in resurrectióne in novíssimo die».

Dixit ei Iesus: «Ego sum resurréctio et vita. Qui credit in me, etsi mórtuus fúerit, vivet; et omnis, qui vivit et credit in me, non moriétur in ætérnum. Credis hoc?».

Ait illi: «Útique, Dómine; ego crédidi quia tu es Christus Fílius Dei, qui in mundum venísti».

Et cum hæc dixísset, ábiit et vocávit Maríam sorórem suam siléntio dicens: «Magíster adest et vocat te». Illa autem ut audívit, surréxit cito et venit ad eum;  nondum enim vénerat Iesus in castéllum, sed erat adhuc in illo loco, ubi occúrrerat ei Martha. Iudæi ígitur, qui erant cum ea in domo et consolabántur eam, cum vidíssent Maríam quia cito surréxit et éxiit, secúti sunt eam putántes: «Vadit ad monuméntum, ut ploret».

María ergo, cum venísset ubi erat Iesus, videns eum cécidit ad pedes eius dicens ei: «Dómine, si fuísses hic, non esset mórtuus frater meus».

Iesus ergo, ut vidit eam plorántem et Iudæos, qui vénerant cum ea, plorántes, frémuit spíritu et turbávit seípsum et dixit: «Ubi posuístis eum?».

Dicunt ei: «Dómine, veni et vide». Lacrimátus est Iesus. Dicébant ergo Iudæi: «Ecce quómodo amábat eum». Quidam autem dixérunt ex ipsis: «Non póterat hic, qui apéruit óculos cæci, fácere, ut et hic non morerétur?».

Iesus ergo rursum fremens in semetípso, venit ad monuméntum; erat autem spelúnca, et lapis superpósitus erat ei.

Ait Iesus: «Tóllite lápidem».

Dicit ei Martha, soror eius, qui mórtuus fúerat: «Dómine, iam fœtet; quatriduánus enim est».

Dicit ei Iesus: «Nonne dixi tibi quóniam, si credíderis, vidébis glóriam Dei?».

Tulérunt ergo lápidem. Iesus autem, elevátis sursum óculis, dixit: «Pater, grátias ago tibi quóniam audísti me. Ego autem sciébam quia semper me audis, sed propter pópulum, qui circúmstat, dixi, ut credant quia tu me misísti».

Et hæc cum dixísset, voce magna clamávit: «Lázare, veni foras».

Pródiit, qui fúerat mórtuus, ligátus pedes et manus ínstitis; et fácies eius sudário erat ligáta. Dicit Iesus eis: «Sólvite eum et sínite eum abíre».

Multi ergo ex Iudæis, qui vénerant ad Maríam et víderant, quæ fecit, credidérunt in eum; quidam autem ex ipsis abiérunt ad pharisæos et dixérunt eis, quæ fecit Iesus.

Collegérunt ergo pontífices et pharisæos concílium et dicébant: «Quid fácimus, quia hic homo multa signa facit? Si dimíttimus eum sic, omnes credent in eum, et vénient Románi et tollent nostrum et locum et gentem».

Unus autem ex ipsis, Cáiphas, cum esset póntifex anni illíus, dixit eis: «Vos nescítis quidquam nec cogitátis quia éxpedit vobis, ut unus moriátur homo pro pópulo, et non tota gens péreat».

Hoc autem a semetípso non dixit; sed, cum esset póntifex anni illíus, prophetávit quia Iesus moritúrus erat pro gente et non tantum pro gente, sed et ut fílios Dei, qui erant dispérsi, congregáret in unum.

R/. Amen.

En aquel tiempo:

Había un enfermo, Lázaro, de Betania, el pueblecito de María y de su hermana Marta. María era la que ungió con perfume al Señor y le enjugó los pies con sus cabellos; su hermano estaba enfermo. Las hermanas mandaron a decir al Señor: «Tu amigo está enfermo».

Jesús, al enterarse, dijo: «Esta enfermedad no es de muerte, sino para que resplandezca la gloria de Dios y la gloria del hijo de Dios».

Jesús era muy amigo de Marta, de su hermana y de Lázaro.

Y aunque supo que estaba enfermo, se entretuvo aún dos días donde estaba. Sólo entonces dijo a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea».

Los discípulos le dijeron: «Maestro, hace poco querían apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí?».

Jesús contestó: «¿No tiene doce horas el día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque le falta la luz».

Dijo esto, y añadió: «Lázaro, nuestro amigo, duerme; pero voy a despertarlo».

Los discípulos le dijeron: «Señor, si duerme, se recuperará».  Pero Jesús hablaba de su muerte, y ellos creyeron que hablaba del reposo del sueño.

Entonces Jesús les dijo claramente: «Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Vamos a verlo».

Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a sus compañeros: «Vamos también nosotros a morir con él».

A su llegada, Jesús se encontró con que hacía cuatro días que Lázaro estaba muerto. Betania distaba de Jerusalén unos tres kilómetros, y muchos judíos habían ido a casa de Marta y María para consolarlas.

Así que oyó Marta que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras que María se quedó en casa. Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero yo sé que Dios te concederá todo lo que le pidas».

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».

Marta le respondió: «Sé que resucitará cuando la resurrección, el último día».

Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?».

Le contestó: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el mesías, el hijo de Dios que tenía que venir al mundo».

Dicho esto, fue a llamar a María, su hermana, y le dijo al oído: «El Maestro está ahí y te llama». Ella, así que lo oyó, se levantó rápidamente y salió al encuentro de Jesús. Jesús aún no había entrado en el pueblo; estaba todavía en el sitio donde lo había encontrado Marta. Los judíos que estaban en casa de María y la consolaban, al verla levantarse y salir tan aprisa, la siguieron, creyendo que iba al sepulcro a llorar.

Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies, diciendo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto».

Jesús, al verla llorar y que los judíos que la acompañaban también lloraban, se estremeció y, profundamente emocionado, dijo: «¿Dónde lo habéis puesto?».

Le contestaron: «Ven a verlo, Señor». Jesús se echó a llorar, por lo que los judíos decían: «Mirad cuánto lo quería». Pero algunos dijeron: «Éste, que abrió los ojos al ciego, ¿no pudo impedir que Lázaro muriese?».

Jesús se estremeció profundamente otra vez al llegar al sepulcro, que era una cueva con una gran piedra puesta en la entrada.

Jesús dijo: «Quitad la piedra».

Marta, la hermana del difunto, le dijo: «Señor, ya huele, pues lleva cuatro días».

Jesús le respondió: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?».

Entonces quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo bien sabía que siempre me escuchas; pero lo he dicho por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

Y dicho esto, gritó muy fuerte: «¡Lázaro, sal fuera!».

Y el muerto salió atado de pies y manos con vendas, y envuelta la cara en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar».

Muchos de los judíos que habían venido a casa de María y vieron lo que hizo creyeron en él. Pero algunos se fueron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.

Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el consejo y decían: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos, creerán en él todos y vendrán los romanos y destruirán nuestro templo y nuestra nación».

Uno de ellos, Caifás, que era el sumo sacerdote aquel año, les dijo:  «Vosotros no sabéis nada; no os dais cuenta de que nos conviene que muera un solo hombre por el pueblo antes que perezca la nación entera».

Esto no lo dijo por propia iniciativa, sino que, como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús debía morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.

R/. Amén.

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Laudes
Annus primus / Año I Sal 139,2-5a
Eripe me, Dómine, ab hómine malo; a viro iníquo líbera me. Líbrame, Señor, de los criminales, guárdame de los hombres que ejercen la violencia.
V/. Qui cogitavérunt malítias in corde suo, tota die constituébant prœlia.
R/. A viro iníquo líbera me.

V/. Acuérunt linguas suas sicut serpéntes, venénum áspidum sub lábiis eórum.
R/. A viro iníquo líbera me.

V/. Custódi me, Dómine, de manu peccatóris; ab homínibus iníquis líbera me.
R/. A viro iníquo líbera me.

V/. De los que en su corazón urden la maldad y provocan peleas todos los días.
R/. Guárdame de los hombres que ejercen la violencia.

V/. Aguzan su lengua como las serpientes, veneno de víbora tienen en sus labios.
R/. Guárdame de los hombres que ejercen la violencia.

V/. Líbrame, Señor, de las manos de los criminales, guárdame de los hombres que ejercen la violencia.
R/. Guárdame de los hombres que ejercen la violencia.

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Laudes
Annus secundus / Año II Sal 108,30; 34,18; 108,31
Confitébor Dómino nimis in ore meo, in médio multórum laudábo eum. Yo con mi boca daré gracias al Señor, lo alabaré ante las multitudes.
V/. Confitébor illi in ecclésia magna, in pópulo gravi laudábo eum.
R/. In médio multórum laudábo eum.

V/. Quóniam ástitit a dextris páuperum ut salvam fáceret a persequéntibus ánimam meam.
R/. In médio multórum laudábo eum.

V/. Yo te daré gracias en la gran asamblea, te alabaré ante el pueblo entero.
R/. Lo alabaré ante las multitudes.

V/. Porque él se pone a la derecha del pobre para salvarlo de los jueces.
R/. Lo alabaré ante las multitudes.


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Sacrificium / Canto del Ofertorio Lev 23,4-6.40.3
Isti sunt dies quos debétis custodíre tempóribus suis; quartadécima die ad vésperum Pascha Dómini est et in quintadécima sollemnitátem celebrábitis altíssimo Deo vestro. Éstas son las fiestas, a las que convocaréis en las fechas establecidas. El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor, y el día quince del mismo mes celebraréis la fiesta en presencia del Señor, vuestro Dios.
V/. Locútus est Móyses fíliis Ísrael dicens: «In die octávo ventúro súmite vobis ramos palmárum et exsultáte in conspéctu Dómini, et secúndum legem quam vobis præcépi».
R/. Sollemnitátem celebrábitis altíssimo Deo vestro.

V/. Hæc dicit Dóminus: «Erit vobis sábbatum memorábile, et vocábitur sanctum, et offerétis ad vésperum holocaustómata quia in die illa propitiétur vobis salvátor vester et in ómnibus generatiónibus».
R/. Sollemnitátem celebrábitis altíssimo Deo vestro.

V/. Habló Moisés a los hijos de Israel y les dijo: «El primer día tomaréis ramos de palmeras y os regocijaréis en presencia del Señor, según os manda la ley».
R/. Celebraréis la fiesta en presencia del Señor, vuestro Dios.

V/. Así dice el Señor: «el sábado es día de asamblea santa; ofreceréis holocaustos al atardecer porque es el día del perdón para vosotros y todas vuestras generaciones».
R/. Celebraréis la fiesta en presencia del Señor, vuestro Dios.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Ecce audívimus, dilectíssimi fratres,  verba domínicæ lectiónis. Ávide percipiámus illa in præcórdiis nostris, quia quædam sunt in ea figuráliter intelligénda de nobis.

Lázarum étenim, quem suscitátum a Dómino ex mórtuis sanctum nobis Evangélium recensívit, nos sumus omnes cæno voluptátum et misériæ ita sordéntes.

Qui dum peccátis originálibus aggravámur aliísque quod ipsi pati nólumus impertímur, legem quoque priscam atque Evangélium contemnéndo trascéndimus: própria nos voluntáte, quatriduános in delícti sepultúram deiícimus, quatérnis diébus quodámmodo reténti in monuménto sub morte, quasi quatérna divinárum legum devícti transgressióne.

Quid ergo nobis agéndum est, dilectíssimi fratres, nisi ut credámus illum qui Martham et Maríam de resurrectióne lætificávit fratérna: ut ille nos éximat a túmuli dimersióne obnóxia, et voce sua, ut Lázarum, áttrahat ad supérna.
R/.
Amen.

Acabamos de escuchar las palabras de la lectura dominical, hermanos queridos. Acojámoslas ávidamente en nuestros corazones, ya que en esa lectura hay algo que debe ser entendido simbólicamente de nosotros mismos.

Pues ese Lázaro, que nos ha descrito el santo Evangelio resucitado por el Señor de entre los muertos, somos todos nosotros sucios con el cieno de voluptuosidades y miseria.

Los que, bajo el peso del pecado original y haciendo partícipes a otros de lo que nosotros no queremos soportar, pasamos por alto, despreciándolo, el mandamiento antiguo y hasta el Evangelio; y nos arrojamos voluntariamente a la sepultura del pecado como muertos de cuatro días, retenidos por la muerte en la tumba de algún modo hasta el cuarto día, igual que si fuéramos dominados por una cuádruple transgresión de las leyes divinas.

¿Qué habremos de hacer por tanto, queridos hermanos, sino creer en aquél que alegró a Marta y María con la resurrección del hermano, para que él nos libere de la fatal permanencia en el sepulcro y, como a Lázaro, nos levante con su voz hacia arriba?
R/.
Amén.

Per misericórdiam ipsíus Christi Dei nostri, qui cum Patre et Spíritu Sancto, unus Deus, vivit et regnat in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro, que con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Oppituláre, Iesu, précibus supplicántium, et fletus lugéntium verte in gáudium. Ipsi étenim ad te Dómine, cum Martha clamámus, ut adsis nobis præséntia deitátis, ne umquam decidámus sub pressúra damnatiónis.

Iam solve nostrórum pedum ligaménta facínorum: ut et manus nostræ resolútæ restítuant tibi sacrifícium laudis, et os nostrum, in decantándo tibi, non obstruátur sudário adversitátis.
R/.
Amen.

Acoge, Señor, las preces de los que te suplican, y convierte en gozo el llanto de los que sollozan. Somos nosotros, Señor, que con Marta nos dirigimos a ti para pedirte que no nos falte nunca tu divina presencia, y no tengamos que soportar el peso de la condena.

Suelta ya nuestros pies de las ligaduras del pecado y que nuestras manos te rindan el sacrificio de alabanza, y nuestra boca, al cantarte, no quede tapada con el sudario de la adversidad.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum apostolórum et mártyrum, confessórum atque vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Christe Iesu, qui es resurréctio mortuórum et vita, ómnibus nobis subvéniat misericórdia tua: et sicut in occúltis consíliis tuis, Lázarum quatriduánum revocásti ad vitam, ita quoque miseratiónibus consuétis, et vivis morum correctiónem attríbuas post ruínam; et defúnctis ætérnæ mansiónis gáudia indeféssa.
R/.
Amen.

Oh Cristo Jesús, que eres la resurrección y la vida de los muertos, que tu misericordia nos asista a todos; y como tú en tus arcanos consejos, hiciste que volviera a la vida Lázaro, muerto cuatro días, así también con tu misericordia acostumbrada concedas a los vivos la corrección de costumbres después de las caídas y a los difuntos los interminables gozos de la eterna morada.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
O virtus et refúgium spei, Salvátor noster Christe, Fílius Dei vivi, qui véniens ad Lázarum suscitándum, spíritu fremis, lácrimas prodúcis, in te ipso quoque turbáris: da nobis, ut ad evadéndos láqueos perniciósæ deceptiónis, frémitum det in nobis spíritus tuæ dulcédinis.

Lacrimémus in nobis et efféctum a te optabíliter capiámus. Turbémur quoque a te pro te: et ita nos in compunctiónis et pacis unióne connécti, ut per eam pacem quæ tu es, videámus te in glória, veniámus ad præmia repromíssa, et laudémus cum Lázaro Maiestátem tuam.
R/.
Amen.

Fuerza y refugio de la esperanza, Salvador nuestro Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que cuando vas a resucitar a Lázaro sollozas, viertes lágrimas y te emocionas, concédenos que para evitar las trampas del maligno engañador solloce en nosotros el espíritu de tu dulzura.

Lloremos en nuestro interior para alcanzar de ti el resultado que deseamos. No nos dejes reposar, para que te alcancemos. Y de tal manera quedemos unidos en la compunción y en la paz que por la misma paz, que eres tú, te veamos en la gloria, alcancemos los premios tantas veces prometidos y alabemos con Lázaro tu Majestad.
R/. Amén.

Per te, qui es vera pax nostra et perpétua cáritas, Deus noster, et regnas in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por ti, Dios nuestro, que eres la paz verdadera y la caridad perpetua y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, nos tibi semper grátias ágere, Dómine sancte Pater, ætérne omnípotens Deus, per Iesum Christum Fílium tuum Dóminum nostrum.

Ille étenim discípulos ut per diem ambulárent instítuit, ac duodenárias horas esse diéi sub sacraménto prædíxit. Vere illum crédimus esse diem a quo illuminátæ sunt horæ. Nam cum dies noster, Iesus Christus, natus est mundo per suscéptam humanitátem: ex tunc cœpérunt horæ, id est dies, suo Dómino nostro áptius cohærére, et illuminátæ sunt horæ ab increáta Fílii luce.

Ob hoc, Iesu bone, per te qui dies et lúcifer verus es, introíre ad Patrem quærimus. Non nos patiáris offéndere; sed fac nos coram Patre tuo, sicut promisísti, ætérnæ vitæ páscua inveníre: ut apériens nobis ómnibus iánuam veniéndi ad te, videámus fáciem tuam in ætérna exsultatióne, et cantémus tibi, cum omni milítia Angelórum, cánticum redemptiónis nostræ, proclamántes atque dicéntes:

Es digno y justo que te demos siempre gracias, Señor Padre santo, eterno y omnipotente Dios, por Jesucristo tu Hijo Señor nuestro.

Porque él mandó que los discípulos caminasen durante el día y anunció de forma misteriosa que las horas del día eran doce. En verdad, creemos que es él el día por el que han sido iluminadas las horas. Pues, cuando nuestro día Jesucristo nació en el mundo por la humanidad asumida, entonces comenzaron las horas, es decir, las jornadas a estar unidas más propiamente a su Señor y nuestro, y las horas fueron iluminadas por la luz increada del Hijo.

Por eso, buen Jesús, buscamos entrar hasta el Padre por ti, que eres día y lucero verdadero. No permitas que tropecemos, sino haznos encontrar el pasto de la vida eterna junto a tu Padre, como nos prometiste, de modo que, abriéndonos a todos la puerta del acceso hasta ti, contemplemos tu rostro en la felicidad eterna y te cantemos con toda la milicia angélica el cántico de nuestra redención, proclamando y diciendo:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere sanctus, vere benedíctus atque gloriósus Dóminus noster Iesus Christus Fílius tuus: cuius nos grátia liberávit a póndere legis, et fecit fílios esse adoptiónis; qui ad suscitándum véniens Lázarum, tóllite lápidem clamat, ut pressúram auférret ab eo damnatiónis, quem iam fœtidum reddíderat horrénda áctio sepulchrális.

Tóllite ab eo, ait Iesus, pondus legis, quod eum déprimit in morte, ut succúrrat illi grátia vocis meæ. Grátia quippe Dei est, cum vocem eius audívimus, ut cum Lázaro rectis Iesum gréssibus assequámur.

Christus Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Verdaderamente santo, verdaderamente bendito y glorioso es nuestro Señor Jesucristo, Hijo tuyo, cuya gracia nos ha librado del peso de la ley, y nos ha hecho hijos adoptivos de Dios. El cual, yendo a resucitar a Lázaro gritó: «Quitad la piedra», para que rápidamente se liberara de la corrupción ya que por la acción horrible de la sepultura comenzaba a oler ya fétidamente.

Quitad de él, dice Jesús, el peso de la ley que le amenaza de muerte, para que le socorra la voz de mi gracia. En efecto, es la gracia de Dios, cuando oímos su voz, pues, justamente con Lázaro, erguidos, podemos ir al encuentro de Jesús.

Cristo Señor y Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Dómine Iesu Christe, Unigénite Fílius Dei Patris; qui Lázarum suscitatúrus, elevátis sursum óculis, Patri tuo grátias agis: præsta nobis fámulis tuis, ut eo frémitu spíritus, quo illum suscitásti ad vitam, ea quoque modificatióne dignéris hæc obláta tibi sanctificáre libámina.

Ut percipiéntes grátiam córporis et sánguinis tui in viscéribus nostris, habeámus partem tecum in sæculis sempitérnis.
R/.
Amen.

Oh, Señor Jesús, Hijo Unigénito de Dios Padre, el cual al resucitar a Lázaro, elevaste los ojos a tu Padre, dándole gracias, ayúdanos a nosotros tus siervos, para que con la fuerza del espíritu con que devolviste la vida a Lázaro, te dignes también a transformar y santificar esta ofrenda que te presentamos, para que recibiendo la gracia de tu cuerpo y sangre en nuestras entrañas, tengamos parte contigo en los siglos sempiternos.
R/. Amén.
Te præstánte, Christe Deus noster, qui es redémptio animárum nostrárum et réquies ómnium fidélium defunctórum, qui regnas cum Deo Patre et cum Spíritu Sancto in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Cristo Dios nuestro, tú que eres la redención de nuestras almas y el descanso de todos los fieles difuntos y reinas con Dios Padre y con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Cantus ad Confractionem / Canto de la Fracción Sal 32,22; 33,16
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, sicut sperávimus in te. Que tu amor, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
V/. Óculi tui, Dómine, super nos et aures tuæ in précibus nostris.
R/. Sicut sperávimus in te.
V/. El Señor mira por los que practican la justicia, sus oídos atienden a sus gritos.
R/. Como lo esperamos de ti.
Hic cantus dicitur cotidie usque ad finem Quadragesimam, id est, usque ad quartam feriam in hebdomada maior. Este canto se dice diariamente hasta el fin de la Cuaresma, esto es, hasta el miércoles santo.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
O Iesu bone, amábilis et admirábilis auctor, súscipe sacrifícium servórum tuórum.

Et qui præstitísti Lázaro, ut áudiens vocem tuam súrgeret a sepúlcro, præsta nobis, ut te audítu capiéntes intérno, resurgámus per grátiam a próprio scéleris nostri profúndo.

Quo vocem piæ oratiónis, qua nos Patrem exoráre docuísti in terris, sicut eam nunc coram te fidéliter prompsérimus, ita quoque efféctum ipsíus petitiónis a te percepísse gratulémur, quo iubénte dícimus:

Buen Jesús, creador amable y admirable, acepta el sacrificio de tus siervos.

Tú que concediste a Lázaro que saliera del sepulcro al oír tu voz, concédenos que al oírte con nuestro oído interior, nos levantemos por tu gracia de la hondura de nuestro propio pecado.

Así, el sonido de la piadosa oración con que nos enseñaste a orar al Padre desde esta tierra y ahora pronunciamos en tu presencia con toda fidelidad, nos haga experimentar la alegría de sentir cómo nos otorgas lo que por tu indicación hemos pedido:

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Benedictio / Bendición
Christus Iesus Fílius Dei, qui mórtuum Lázarum vitæ réddidit prístinæ, ipse vos novæ vitæ sanctificatióne perlústret.
R/. Amen.
Cristo Jesús, Hijo de Dios, que devolvió a Lázaro muerto la vida que antes tenía, os ilumine con la santidad de una vida nueva.
R/. Amén.
Et qui illum, solútis mánuum ac pedum néxibus, abíre præcépit, ipse, vestrórum cómpedum resolúto ligámine, rectis vos semper fáciat sémitis ambuláre.
R/. Amen.
El que le mandó andar una vez libre de las ataduras de pies y manos, os haga andar siempre por sendas de justicia sin que nada sujete vuestros pies.
R/. Amén.
Quique per tantæ rei miráculum, maniféstam fecit pópulis glóriam suam: ipse vos introdúcat ad gáudia sempitérna.
R/. Amen.
El que con milagro de tal entidad manifestó su gloria a las naciones, os lleve a vosotros a los gozos que no se acaban.
R/. Amén.
Per grátiam pietátis suæ, qui est benedíctus in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por gracia de su piedad que es bendito por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión Jn 6,59a; 4,14; 6,57.63; 7,18; 6,39; 3,21.35-36a; 6,35b.37-38 (2)
Amen dico vobis: ego sum panis vitæ qui de cælo descéndi, si quis ex ipso manducáverit non moriétur in ætérnum; et qui bíberit ex aqua quam ego dabo ei, non sítiet unquam, sed fiet in eo fons aquæ saliéntis in vitam ætérnam. Os digo todo esto: yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente; el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás; más aun, el agua que yo le daré será en él manantial que salta hasta la vida eterna.
V/. Sicut misit me vivens Pater et ego vivo propter Patrem, et qui mandúcat me, ipse vivet propter me.
R/. In eo fons aquæ saliéntis in vitam ætérnam.

V/. Spíritus est qui vivíficat, caro non prodest quidquam. Verba quæ ego locútus sum vobis spíritus et vita sunt.
R/. In vitam ætérnam.

V/. Qui a semetípso lóquitur glóriam própriam quærit, qui autem quærit glóriam eius, hic verax est et iniustítia in illo non est.

V/. Hæc est enim volúntas eius qui misit me Patris, ut omne quod dedit mihi non perdam ex eo sed resucitábo eum novíssimo die.
R/. In vitam ætérnam.

V/. Qui facit veritátem venit ad lucem ut manifesténtur ópera eius, quia in Deo sunt facta.

V/. Pater díligit Fílium et ómnia dedit in manu eius. Qui credit in Fílium habet vitam ætérnam.

V/. Ego sum panis vitæ, qui venit ad me non esúriet et qui credit in me non sítiet unquam.
R/. Sed fiet in eo fons aquæ saliéntis in vitam ætérnam.

V/. Omne quod dat mihi Pater, ad me véniet, et eum qui venit ad me non eiíciam foras, quia descéndi de cælo non ut fáciam voluntátem meam, sed voluntátem eius qui misit me.
R/. In vitam ætérnam.

V/. Como el Padre que me ha enviado vive y yo vivo por el Padre, así el que me coma vivirá por mí.
R/. Será en él manantial que salta hasta la vida eterna.

V/. El espíritu es el que da vida. La carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida.
R/. Hasta la vida eterna.

V/. El que habla por su propia cuenta busca su propio honor; pero el que busca el honor del que lo ha enviado es veraz, y en él no hay injusticia.

V/. Esta es la voluntad del que me ha enviado, que yo no pierda a ninguno de los que él me ha dado, sino que los resucite en el último día.
R/. Hasta la vida eterna.

V/. El que practica la verdad va a la luz, para que se vean sus obras, que están hechas como Dios quiere.

V/. El Padre ama al Hijo y ha puesto en sus manos todas las cosas. El que cree en el Hijo tiene vida eterna.

V/. Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás.
R/. Será en él manantial que salta hasta la vida eterna.

V/. Todos los que el Padre me da vendrán a mí. Al que viene a mí no lo rechazo, pues he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
R/. Hasta la vida eterna.

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Completuria / Oración conclusiva
Reple, Dómine, cor nostrum lætítia, qui nobis dare dignátus es sacri córporis tui Eucharistíam; ut qui escárum perceptióne refícimur, spirituálibus benefíciis adimpléri felíciter mereámur.
R/.
Amen.
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones, ya que te has dignado darnos la Eucaristía de tu sagrado Cuerpo; de forma que así como somos reconfortados por la recepción de los alimentos, merezcamos también saciarnos de felicidad con tus dones espirituales.
R/.
Amén.
Per grátiam pietátis tuæ, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por la dignación de tu misericordia, Dios nuestro, que vives y lo señoreas todo por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se exponen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I (pp. 270-276) y del Liber Commicus I (pp. 188-193). Los textos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo.

Para la traducción de las oraciones oratio admonitionis, post nomina e illatio recurrimos a la versión castellana de Colomina Torner, Jaime, La Fe de nuestros padres. Temas de fe y vida cristiana en la misa hispanomozárabe, Instituto de Estudios Visigótico Mozárabe, Toledo 2000, pp. 136, 146, y 59 respectivamente, para las oraciones post sanctus y post pridie Moldovan, Teofil, Relación entre anáfora y lecturas bíblicas en la Cuaresma dominical hispánico-mozárabe, Publicaciones Universidad Pontificia de Salamanca, Salamanca 1992, pp. 157-158. Alia, ad pacen, ad orationem Dominicam y benedictio tomadas de http://www.lexorandies.blogspot.com.es/2013/03/domingo-v-de-cuaresma.html (17/03/2013). Oración completuria del Oferencio.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

2. El Misal indica Jn 6,59a, pero en La Santa Biblia, edición San Pablo se corresponde con Jn 6,51a.

 

 

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