La Ermita. Rito hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios de la Misa del II Domingo de Cuaresma

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe

TEMPUS QUADRAGESIMÆ
In secundo Dominico Quadragesimæ, missa de muliere samaritana

Segundo Domingo de Cuaresma. Misa de la mujer samaritana (1)

Domingo II  de Cuaresma. ("Jesús y la samaritana". Alonso Cano, s. XVII)
 

En las misas feriales de todo el año y también en los domingos de Cuaresma (excepto en el primero), se omiten el «Prælegendum» y el «Gloria a Dios en el cielo» y su oración. Después de besar el altar, y llegado a la sede, el sacerdote saluda al pueblo, y a continuación se lee la primera lectura. (Ver Oferencio, Ritos Iniciales).


LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Lectio sapientialis / Lectura sapiencial Prov 14,33-15,8
Léctio libri Proverbiórum.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro de los Proverbios.
R/. Demos gracias a Dios.
Filii: In corde prudéntis requiéscit sapiéntia, at in médio stultórum agnoscétur?

Iustítia élevat gentem, vitupérium autem populórum est peccátum.

Accéptus est regi miníster intéllegens, et iracúndia ei, qui túrpiter agit.

Respónsio mollis frangit iram, sermo durus súscitat furórem.

Lingua sapiéntium stillat sciéntiam, os fatuórum ebúllit stultítiam.

In omni loco óculi Dómini contemplántur malos et bonos.

Lingua placábilis lignum vitæ, sed oblíquitas in ea cónteret spíritum.

Stultus irrídet disciplínam patris sui; qui autem custódit increpatiónes, astútior fiet.

In domo iusti divítiæ plúrimæ, et in frúctibus ímpii conturbátio.

Lábia sapiéntium disseminábunt scieétiam; cor stultórum non rectum erit.

Víctimæ impiórum abominábiles Dómino; vota iustórum grata sunt ei.

R/. Amen.

Hijos: En el corazón del inteligente mora la sabiduría, pero entre los necios no se deja ver.

La justicia eleva a una nación, mas la injusticia hunde los pueblos.

El rey concede su favor al servidor inteligente, pero su ira pierde al inepto.

Una respuesta amable calma la ira, pero una palabra áspera excita el furor.

La lengua de los sabios derrama la ciencia, la boca de los necios profiere desatinos.

En todo lugar están los ojos del Señor, él observa a los malos y a los buenos.

La lengua apacible es un árbol de vida, pero su aspereza hiere el corazón.

El insensato desprecia la instrucción paterna, pero el que escucha la corrección es prudente.

En la casa del justo hay gran abundancia, pero las ganancias del injusto causan turbación.

Los labios del sabio derraman ciencia, pero no así el corazón del necio.

Dios rechaza el sacrificio de los que practican la injusticia y se complace en la oración de los justos.

R/. Amén.

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Lectio historica / Lectura histórica Gén 41,1-45a
Léctio libri Génesis.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del Génesis.
R/. Demos gracias a Dios.
In diébus illis:

Post duos annos vidit phárao somnium. Putábat se stare super flúvium, de quo ascendébant septem boves pulchræ et crassæ et pascebántur in locis palústribus. Áliæ quoque septem emergébant post illas de flúmine fœdæ confectæque mácie et stabant in ipsa amnis ripa; devoraverúntque septem boves pulchras et crassas. Expergefáctus phárao rursum dormívit et vidit álterum sómnium. Septem spicæ pullulábant in culmo uno plenæ atque formósæ. Áliæ quoque tótidem spicæ ténues et percússæ vento urénte oriebántur devorántes omnem priórum pulchritúdinem. Evigilávit phárao, et ecce erat sómnium.

Et, facto mane, pavóre pertérritus misit ad omnes coniéctores Ægýpti cunctósque sapiéntes suos; et accersítis narrávit sómnium, nec erat qui interpretarétur.

Tunc demum reminíscens pincernárum magíster ait: «Confíteor peccátum meum. Irátus rex servis suis me et magístrum pistórum retrúdi iussit in cárcerem príncipis satéllitum, ubi una nocte utérque vídimus sómnium præságum futurórum. Erat ibi puer Hebræus eiúsdem ducis satéllitum fámulus, cui narrántes sómnia audívimus quidquid póstea rei probávit evéntus. Ego enim rédditus sum offício meo, et ille suspénsus est in patíbulo».

Prótinus ad regis impérium edúctum de cárcere Ioseph totondérunt ac, veste mutáta, obtulérunt ei. Cui ille ait: «Vidi sómnia, nec est qui edísserat; quæ audívi te sapientíssime conícere».

Respóndit Ioseph: «Absque me Deus respondébit próspera pharaóni».

Narrávit ergo phárao, quod víderat: «Putábam me stare super ripam flúminis et septem boves de amne conscéndere pulchras nimis et obésis cárnibus, quæ in pastu palúdis virécta carpébant. Et ecce has sequebántur áliæ septem boves in tantum defórmes et maciléntæ, ut numquam tales in terra Ægýpti víderim; quæ, devorátis et consúmptis prióribus, nullum saturitátis dedére vestígium; sed símili mácie et squalóre torpébant.

Evígilans, rursus sopóre depréssus, vidi sómnium: Septem spicæ pullulábant in culmo uno plenæ atque pulchérrimæ. Áliæ quoque septem ténues et percússæ vento urénte oriebántur e stípula; quæ priórum pulchritúdinem devoravérunt. Narrávi coniectóribus sómnium, et nemo est qui edísserat».

Respóndit Ioseph: «Sómnium regis unum est: quæ factúrus est, Deus osténdit pharaóni. Septem boves pulchræ et septem spicæ plenæ septem ubertátis anni sunt; eandémque vim sómnii comprehéndunt. Septem quoque boves ténues atque maciléntæ, quæ ascendérunt post eas, et septem spicæ ténues et vento urénte percússæ septem anni sunt ventúræ famis, qui hoc órdine complebúntur: ecce septem anni vénient fertilitátis magnæ in univérsa terra Ægýpti; quos sequéntur septem anni álii tantæ sterilitátis, ut oblivióni tradátur cuncta retro abundántia.

Consumptúra est enim fames omnem terram, et ubertátis magnitúdinem perditúra est inópiæ magnitúdo. Quod autem vidísti secúndo ad eándem rem pértinens sómnium, firmitátis indícium est, eo quod fiat sermo Dei et velócius a Deo impleátur.

Nunc ergo provídeat rex virum intellegéntem et sapiéntem et præfíciat eum terræ Ægýpti constitúatque præpósitos per cunctas regiónes et quintam partem frúctuum per septem annos fertilitátis, qui iam nunc futúri sunt, cóngreget in hórrea; et omne fruméntum sub pharaónis potestáte condátur servetúrque in úrbibus; et parétur futúræ septem annórum fami, quæ pressúra est Ægýptum, et non consumétur terra inópia».

Plácuit pharaóni consílium et cunctis minístris eius. Locutúsque est ad eos: «Num inveníre potérimus talem virum, qui spíritu Dei plenus sit?».

Dixit ergo ad Ioseph: «Quia osténdit tibi Deus ómnia, quæ locútus es, numquid sapientiórem et consímilem tui inveníre pótero? Tu eris super domum meam, et ad tui oris impérium cunctus pópulus meus obœdiet; uno tantum regni sólio te præcédam».

Dixítque rursus phárao ad Ioseph: «Ecce, constítui te super univérsam terram Ægýpti».

Tulítque ánulum de manu sua et dedit eum in manu eius; vestivítque eum stola býssina et collo torquem áuream circumpósuit. Fecítque eum ascéndere super currum suum secúndum, clamánte præcóne: «Abrech», ut omnes coram eo genuflécterent et præpósitum esse scirent univérsæ terræ Ægýpti.

Dixit quoque rex ad Ioseph: «Ego sum phárao; absque tuo império non movébit quisquam manum aut pedem in omni terra Ægýpti».

Vertítque nomen eius et vocávit eum lingua Ægyptiáca Saphanéth Phánec (quod interpretátur Salvátor mundi).

R/. Amen.

En aquellos días:

Dos años después, el Faraón tuvo este sueño: Estaba junto al Nilo, y del Nilo subían siete hermosas y gordas vacas, que se pusieron a pastar entre los juncos de la orilla. Detrás de ellas subieron del Nilo otras siete vacas escuálidas y flacas, que se pusieron junto a las primeras en la ribera del Nilo. Las siete vacas escuálidas y flacas devoraron a las siete hermosas y gordas. Entonces el Faraón se despertó. Volvió a quedarse dormido y tuvo otro sueño: siete espigas granadas y lozanas salían de una sola caña; y otras siete, raquíticas y quemadas por el viento del este, brotaban después de ellas. Y las siete espigas raquíticas devoraron a las siete espigas granadas y lozanas. El Faraón despertó y se dio cuenta de que era un sueño.

A la mañana siguiente el Faraón, muy turbado, mandó llamar a todos los adivinos y a todos los sabios de Egipto y les contó su sueño, pero nadie pudo explicárselo.

Entonces el primer copero se dirigió al Faraón y le dijo: «Ahora me acuerdo de mi falta. Irritado el Faraón contra sus servidores, nos había metido en la cárcel, en casa del capitán de la guardia, a mí y al primer panadero. La misma noche tuvimos los dos un sueño cada uno con su propio significado. Había allí, con nosotros, un joven hebreo, esclavo del capitán de la guardia. Nosotros le contamos nuestros sueños, y él nos dio a cada uno la interpretación de su sueño. Y todo sucedió como él lo había interpretado: yo fui repuesto en mi cargo y el otro fue ahorcado».

El Faraón mandó llamar a José. Lo sacaron a toda prisa de la cárcel, lo afeitaron, le cambiaron de vestidos y lo presentaron al Faraón. El Faraón dijo a José: «He tenido un sueño y nadie ha podido interpretarlo. Pero he oído decir de ti que te basta oír un sueño para interpretarlo».

José respondió: «Yo no soy nada; es Dios quien dará al Faraón respuesta favorable».

El Faraón le dijo: «En mi sueño me parecía estar junto al río, y he aquí que del Nilo subían siete hermosas y gordas vacas que se pusieron a pastar entre los juncos. Detrás de ellas subieron otras siete vacas escuálidas y flacas, tan raquíticas que no he visto otras semejantes en todo Egipto. Y las siete vacas escuálidas y flacas devoraron a las siete vacas gordas. Después de habérselas tragado no se conocía que se las hubieran tragado, porque su aspecto era tan raquítico como antes.

Entonces me desperté. Después tuve otro sueño: de una misma caña salían siete espigas granadas y lozanas. Después de ellas brotaron otras siete espigas marchitas, raquíticas y quemadas por el viento del este. Las siete espigas raquíticas devoraron a las siete lozanas. He contado todo esto a los adivinos y nadie me lo ha podido interpretar».

José dijo al Faraón: «El sueño del Faraón es uno solo: Dios ha mostrado al Faraón lo que él va a hacer. Las siete vacas hermosas y las siete espigas lozanas significan siete años. El sueño es uno mismo. Las siete vacas escuálidas y flacas, que salieron tras las otras, y las siete espigas raquíticas y quemadas por el viento del este, quieren decir que habrá siete años de hambre. Esto es lo que yo digo al Faraón: Dios ha mostrado al Faraón lo que él va a hacer. Van a venir siete años en que habrá abundancia en todo Egipto.

Luego vendrán siete años de hambre que harán olvidar toda la abundancia de Egipto; el hambre consumirá el país. La abundancia anterior se olvidará a causa del hambre que sobrevendrá, que será muy dura. Y el repetirse dos veces el sueño del Faraón significa que la cosa está firmemente decidida por Dios y que está a punto de realizarla.

Procúrese el Faraón un hombre inteligente y sabio y póngalo al frente de Egipto. Nombre también el Faraón intendentes para todo el país, que recauden la quinta parte de la cosecha de Egipto durante los siete años de abundancia, recojan todos los víveres de estos años buenos que vienen, almacenen el trigo bajo la autoridad del Faraón, depositen los víveres en las ciudades y los guarden en ellas. Estos víveres servirán al país de reserva para los siete años de hambre que vendrán en Egipto, y así el país no morirá de hambre».

Esta propuesta pareció bien al Faraón y a todos sus servidores. Y el Faraón les dijo: «¿Encontraremos un hombre en quien esté el espíritu de Dios como en éste?».

El Faraón dijo a José: «Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay hombre tan inteligente y sabio como tú; tú serás quien gobierne mi casa, y todo mi pueblo te obedecerá. Sólo en el trono seré mayor que tú».

Y añadió: «Yo te constituyo sobre todo Egipto».

El Faraón se quitó el anillo de su mano y lo puso en la de José; hizo que le vistieran ropas de lino finísimo y puso en su cuello el collar de oro. Le hizo montar sobre el segundo de sus carros y ordenó que se gritara ante él: «¡Atención!». Así fue constituido sobre todo Egipto.

Dijo el Faraón a José: «Yo soy el Faraón, pero sin tu permiso nadie levantará la mano ni el dedo meñique en todo Egipto».

El Faraón impuso a José el nombre de Zafnat Panéaj (que significa Salvador del mundo).

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación Sal 26,9b-10.7
Adiútor meus es tu, Dómine ne derelínquas me et ne despícias me, Deus salutáris meus. Tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.
V/. Quóniam pater meus et mater mea dereliquérunt me, Dóminus autem assúmpsit me.
R/. Deus salutáris meus.

V/. Exáudi, Dómine, vocem meam qua clamávi ad te; miserére mei et exáudi me.
R/. Deus salutáris meus.

V/. Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.
R/. Oh Dios, salvador mío.

V/. Escucha, Señor mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.
R/. Oh Dios, salvador mío.

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Apostolus / Apóstol Sant 2,14-23
Epístola Iacóbi apóstoli ad duódecim tribus.
R/. Deo grátias.
Epístola del Apóstol Santiago.
R/. Demos gracias a Dios.
Quid próderit, fratres mei, si fidem quis dicat se habére, ópera autem non hábeat? Numquid póterit fides salváre eum? Si frater aut soror nudi sunt et índigent victu cotidiáno, dicat autem áliquis de vobis illis: «Ite in pace, calefacímini et saturámini», non dederítis autem eis, quæ necessária sunt córporis, quid próderit? Sic et fides, si non hábeat ópera, mórtua est in semetípsa.

Sed dicet quis: «Tu fidem habes, et ego ópera hábeo». Osténde mihi fidem tuam sine opéribus, et ego tibi osténdam ex opéribus meis fidem. Tu credis quóniam unus est Deus? Bene facis; et dæmones credunt et contremíscunt. Vis autem scire, o homo inánis, quóniam fides sine opéribus otiósa est? Ábraham, pater noster, nonne ex opéribus iustificátus est ófferens Ísaac fílium suum super altáre? Vides quóniam fides cooperabátur opéribus illius, et ex opéribus fides consummáta est; et suppléta est Scriptúra dicens: «Crédidit Ábraham Deo, et reputátum est illi ad iustítiam», et amícus Dei appellátus est.

R/. Amen.

¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? Si un hermano o una hermana están desnudos y les falta el alimento cotidiano, y uno de vosotros les dice: «Id en paz, calentaos y alimentaos», sin darles lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve esto? Lo mismo es la fe: si no tiene obras, está muerta en sí misma. Por el contrario, alguien dirá:

«Tú tienes la fe, y yo las obras. Muéstrame, si puedes, tu fe sin obras, y yo con mis obras te mostraré la fe». ¿Tú crees que hay un solo Dios? Muy bien. Los demonios lo creen también, y tiemblan. ¿Quieres saber, oh insensato, que la fe sin obras es estéril? Abrahán, nuestro Padre, ¿no fue justificado por las obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? Tú ves que la fe cooperaba con las obras y que la fe se hizo perfecta con las obras. Se cumplió la Escritura, que decía: Abrahán creyó en Dios y le fue tenido como justicia y fue llamado amigo de Dios.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio Jn 4,3-42
Léctio Sancti Evangélii secúndum Ioánnem.
R/. Glória tibi Dómine.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore,

Dóminus noster Iesus Christus relíquit Iudæam et ábiit íterum in Galilæam. Oportébat autem eum transíre per Samaríam. Venit ergo in civitátem Samaríæ, quæ dícitur Sichar, iuxta prædium, quod dedit Iacob Ioseph fílio suo; erat autem ibi fons Iacob. Iesus ergo fatigátus ex itínere sedébat sic super fontem; hora erat quasi sexta.

Venit múlier de Samaría hauríre aquam. Dicit ei Iesus: «Da mihi bíbere»; discípuli enim eius abíerant in civitátem, ut cibos émerent.

Dicit ergo ei múlier illa Samaritána: «Quomodo tu, Iudæus cum sis, bíbere a me poscis, quæ sum múlier Samaritána?». Non enim coutúntur Iudæi Samaritánis.

Respóndit Iesus et dixit ei: «Si scires donum Dei, et quis est, qui dicit tibi: “Da mihi bíbere”, tu fórsitan petisses ab eo, et dedísset tibi aquam vivam».

Dicit ei múlier: «Dómine, neque in quo háurias habes, et púteus altus est; unde ergo habes aquam vivam? Numquid tu maior es patre nostro Iacob, qui dedit nobis púteum, et ipse ex eo bibit et fílii eius et pécora eius?».

Respóndit Iesus et dixit ei: «Omnis, qui bibit ex aqua hac, sítiet íterum; qui autem bíberit ex aqua, quam ego dabo ei, non sítiet in ætérnum; sed aqua, quam dabo ei, fiet in eo fons aquæ saliéntis in vitam ætérnam».

Dicit ad eum múlier: «Dómine, da mihi hanc aquam, ut non sítiam neque véniam huc hauriíe».

Dicit ei: «Vade, voca virum tuum et veni huc».

Respóndit múlier et dixit ei: «Non hábeo virum».

Dicit ei Iesus: «Bene dixísti: “Non hábeo virum”; quinque enim viros habuísti, et nunc, quem habes, non est tuus vir. Hoc vere dixisti».

Dicit ei múlier: «Dómine, vídeo quia prophéta es tu. Patres nostri in monte hoc adoravérunt, et vos dícitis quia in Hierosólymis est locus, ubi adoráre opórtet».

Dicit ei Iesus: «Crede mihi, múlier, quia venit hora, quando neque in monte hoc neque in Hierosólymis adorábitis Patrem. Vos adorátis, quod nescítis; nos adorámus, quod scimus, quia salus ex Iudæis est. Sed venit hora, et nunc est, quando veri adoratóres adorábunt Patrem in Spíritu et veritáte; nam et Pater tales quærit, qui adórent eum. Spíritus est Deus, et eos, qui adórant eum, in Spíritu et veritáte opórtet adoráre».

Dicit ei múlier: «Scio quia Messías venit -qui dícitur Christus-; cum venérit ille, nobis annuntiábit ómnia».

Dicit ei Iesus: «Ego sum, qui loquor tecum».

Et contínuo venérunt discípuli eius et mirabántur quia cum mulíere loquebátur; nemo tamen dixit: «Quid quæris aut quid lóqueris cum ea?». Relíquit ergo hýdriam suam múlier et ábiit in civitátem et dicit illis homínibus: «Veníte, vidéte hóminem, qui dixit mihi ómnia, quæcúmque feci; numquid ipse est Christus?». Exiérunt de civitáte et veniébant ad eum.

Intérea rogábant eum discípuli dicéntes: «Rabbi, mandúca».

Ille autem dixit eis: «Ego cibum hábeo manducáre, quem vos nescítis».

Dicébant ergo discípuli ad ínvicem: «Numquid áliquis áttulit ei manducáre?».

Dicit eis Iesus: «Meus cibus est, ut fáciam voluntátem eius, qui misit me, et ut perfíciam opus eius. Nonne vos dícitis: “Adhuc quátuor menses sunt, et messis venit”? Ecce dico vobis: Leváte óculos vestros et vidéte regiónes, quia albæ sunt ad messem. Iam qui metit, mercédem áccipit et congrégat fructum in vitam ætérnam, ut et qui séminat, simul gáudeat et qui metit. Ego misi vos métere, quod vos non laborástis; álii laboravérunt, et vos in labórem eórum introístis».

Ex civitáte autem illa multi credidérunt in eum Samaritanórum propter verbum mulíeris testimónium perhibéntis: «Dixit mihi ómnia, quæcúmque feci». Dum veníssent ergo ad illum Samaritáni, rogavérunt eum, ut apud ipsos manéret; et mansit ibi duos dies. Et multo plures credidérunt propter sermónem eius; et mulíeri dicébant: «Iam non propter tuam loquélam crédimus; ipsi enim audívimus et scimus quia hic est vere Salvátor mundi».

R/. Amen.

En aquel tiempo,

Nuestro Señor Jesucristo dejó Judea y salió otra vez para Galilea. Tenía que pasar por Samaría. Llegó a un pueblo llamado Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía.

Llegó una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber». (Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer).

La samaritana le dijo: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». (Es que los judíos no se tratan con los samaritanos).

Jesús contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva».

La mujer le dijo: «Señor, no tienes con qué sacarla y el pozo es profundo; ¿de dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebió él, sus hijos y sus ganados?».

Jesús le respondió: «El que bebe esta agua tendrá otra vez sed, pero el que beba del agua que yo le dé no tendrá sed jamás; más aún, el agua que yo le daré será en él manantial que salta hasta la vida eterna».

La mujer le dijo: «Señor, dame esa agua, para no tener sed ni venir aquí a sacarla».

Jesús contestó: «Anda, llama a tu marido y vuelve aquí».

La mujer contestó: «No tengo marido».

Jesús le dijo: «Muy bien has dicho que no tienes marido. Porque has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es marido tuyo. En esto has dicho la verdad».

La mujer le dijo: «Señor, veo que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron a Dios en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se ha de adorar es Jerusalén».

Jesús le dijo: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y en ella estamos, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque así son los adoradores que el Padre quiere. Dios es espíritu, y sus adoradores han de adorarlo en espíritu y en verdad».

La mujer le dijo: «Sé que vendrá el mesías (es decir, el Cristo). Cuando él venga, nos lo aclarará todo».

Jesús le dijo: «Soy yo, el que habla contigo».

En esto llegaron sus discípulos y se admiraron de que estuviera hablando con una mujer. Pero ninguno se atrevió a decirle qué le estaba preguntando o por qué estaba hablando con ella. La mujer dejó su cántaro y fue a la ciudad a decir a la gente: «Venid a ver un hombre que me ha adivinado todo lo que he hecho. ¿Será acaso éste el mesías?». Salieron de la ciudad y fueron adonde estaba Jesús.

Entretanto, sus discípulos le insistían: «Maestro, come».

Pero él les dijo: «Yo tengo una comida que vosotros no conocéis».

Los discípulos se decían unos a otros: «¿Le habrá traído alguien de comer?».

Jesús les dijo: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y completar su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la siega? Pues yo os digo: Alzad los ojos y ved los campos ya dorados para la siega. El segador cobra el salario y recoge el fruto para la vida eterna. Así se alegra tanto el que siega como el que siembra. Yo os he enviado a segar lo que no habéis trabajado. Otros han trabajado, y vosotros os habéis beneficiado de su trabajo».

Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por el testimonio de la mujer, que decía: «Me ha adivinado todo lo que he hecho». Cuando llegaron los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Él se quedó allí dos días, y creyeron muchos más al oírlo. Y decían a la mujer: «No creemos ya por lo que tú nos has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y estamos convencidos de que éste es de verdad el Salvador del mundo».

R/. Amén.

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Laudes Sal 68,31.35
Laudábo nomem Dei cum cántico, et magnificábo eum in laude. Alabaré el nombre de Dios con cánticos, lo ensalzaré con acciones de gracias.
V/. Laudent illum cæli et terra, et mare, et ómnia quæ in eis sunt.
R/. Et magnificábo eum in laude.
V/. Que lo alaben los cielos y la tierra, el mar y cuanto en él se mueve.
R/. Lo ensalzaré con acciones de gracias.

 


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Sacrificium / Canto del Ofertorio Lev 23,37; 4,1b; Jl 2,26
Hi dies exoratiónis sancti erunt vobis, et humiliábitis ánimas vestras offeréntes holocáusta Dómino Deo vestro. Estos días serán para vosotros de súplica y os humillaréis presentando ofrendas al Señor vuestro Dios.
V/. Omnis ánima quæcúmque non se observáverit, exterminábitur de pópulo suo. Isti enim vobis sunt dies.
R/. Exoratiónis sancti erunt vobis, et humiliábitis ánimas vestras offeréntes holocáusta Dómino Deo vestro.

V/. Si fecéritis omnes iustificatiónes Dómini et ómnia iudícia eius et observavéritis et fecéritis ea, habitábitis in terra confidénter; et iam non erunt qui nóceant vos, et terra dabit fructum suum et edétis et saturabímini.
R/. Offeréntes holocáusta Dómino Deo vestro.

V/. Todos los que no observen los preceptos serán desterrados de su pueblo. Así serán estos días para vosotros.
R/. Serán para vosotros de súplica y os humillaréis presentando ofrendas al Señor vuestro Dios.

V/. Si cumplís con todos los preceptos del Señor y todos sus mandamientos y los guardáis, viviréis con tranquilidad; y no habrá quien os dañe, y la tierra os dará sus frutos y comeréis hasta saciaros.
R/.
Presentando ofrendas al Señor vuestro Dios.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Sollícite, quæso, dilectíssimi fratres, redemptiónis nostræ perpedéntes mystérium, reddámus, ut póssumus, Salvatóri nostro glóriam, offeréntes ei hóstiam vivam, qui ex géntibus unam in se vóluit congregári Ecclésiam.

In mulíere étenim illa Samaritána, in qua dudum est gentílitas figuráta, nos ipsos advocátos ex géntibus agnoscámus, et, per illam, Deo pro nobis contríti cordis hóstiam immolémus.

Novit ille suffragántibus assístere, qui senescénte iam sæculo, dignátus est subveníre. Dabit precántibus effícáciam, qui in se suscépit infirmitátem nostram.
Attríbuet postulatióni efféctum, qui lassus sedit ad púteum. Compónet nobis in oratióne precem qui Samaritánæ mulíeri inspirávit ut créderet. Dabit in ætérna beatitúdine præmium acquisítis, qui misértus est, cum vóluit, períturis.

R/.
Amen.

Os ruego encarecidamente, hermanos queridos, que, ponderando el misterio de nuestra redención, glorifiquemos cuanto nos sea posible a nuestro Salvador, ofreciendo la víctima viva a aquél que quiso reunir en sí mismo una sola Iglesia desde la gentilidad.

Pues en aquella mujer samaritana en la que estuvo figurada la gentilidad, debemos vernos a nosotros mismos llamados de entre las gentes, y por medio de ella inmolar a Dios a favor nuestro el sacrificio de un corazón contrito.

Sabe atender a los que presentan sus votos el que en la plenitud de los tiempos se dignó socorrerlos. Dará éxito a quienes oran el que asumió en sí nuestra debilidad.
Otorgará su eficacia a la petición quien se sentó cansado junto al pozo. Orientará nuestra plegaria en la oración el que inspiró, para que creyese, a la mujer samaritana. Dará en la bienaventuranza eterna su galardón a los redimidos quien se compadeció cuando le plugo de los que iban a perderse.
R/.
Amén.

Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Iesu, Redémptor noster et Dómine, qui ad salvándum genus humánum, sexta ætáte sæculi, venísti, ad huius extremitátis nostræ profúndum, consérva atque sanctífica Ecclésiam tuam in unitáte sanctæ fídei, quam olim a tenebrósa profunditáte éruens pútei, tibi illam copuláre voluísti per grátiam .

Da cunctis in ea manéntibus, ut sicut ad te fide venérunt, ita ætérno solátio potiántur, ut per te introducámur ad regnum ætérne vitæ, per quem accépimus fídei illuminatiónem.

Tríbue nobis sitiéntibus æterni fontis ita bíbere potum, ut nunquam sitiámus in ætérnum. Expélle a córdibus nostris omnem profunditátem tenebrósam errórum, nequándo opériat super nos púteus os suum.

Te, te Christe, inveniámus ad púteum relevántem qui nostro ex vítio quocúmque  lapsi fuérimus in crímine, ut tóties relevémur tuæ pietátis dono, quóties cæcáti lábimur in delícto. Ámove a córdibus nostris inveterátam vetústæ vitæ malítiam, qui novitáte Spíritus in Samaritánam illam fídei operátus es increménta.

Da quæsumus ómnibus in commúne Iesu bone, ita dies istos sancti desidérii plenitúdine gratiósos habére, sicut illa proméruit, dono sanctæ fídei, te in veritáte cognóscere, ut in horum celebritáte diérum, te custodiénte, non libídine polluámur, non malítia sociémur, non scándalis scindámur. Sed in sanctæ fídei omnes unitáte collécti, ita Spiritus Sancti defensióne protécti et illumináti mundémur a crimínibus nostris, qualiter ad sanctum Pascha perveniéntes, et ardénter suscipiámus mystérium nostræ redemptiónis, et  veráciter reparátos, nos gratulémur in statu ætérnæ lucis.
R/.
Amen.

Oh Jesús nuestro Redentor y Señor, que para salvar al género humano en la sexta edad del tiempo viniste hasta la sima de estos confines nuestros, conserva y santifica a tu Iglesia en la unidad de la santa fe, a la que en otro tiempo, sacándola de la oscura profundidad del pozo, quisiste unirla a ti por la gracia.

Concede a cuantos permanecen en ella que, como vinieron a ti por la fe, así experimenten un consuelo eterno, a fin de que seamos introducidos en el reino de la vida eterna por ti, de quien recibimos la iluminación de la fe.

Otórganos a nosotros sedientos, beber el agua de la fuente eterna, de modo que jamás tengamos sed. Aleja de nuestros corazones los abismos tenebrosos del error, de suerte que nunca cierre sobre nosotros el pozo su boca.

Que nosotros, los que caímos en el pecado por alguno de nuestros vicios, te hallemos a ti, o Cristo, en disposición de levantarnos junto al pozo, para que tantas veces seamos levantados por la gracia de tu piedad cuantas, ciegos, caigamos en la prevaricación. Aparta de nuestros corazones la maldad encallecida de la vida vieja tú, que con la novedad del Espíritu operaste en aquella samaritana el incremento de su fe.

Concede, te rogamos, buen Jesús, que todos en general pasen en gracia estos días con la plenitud de santos deseos, igual que ella mereció, con el don de la fe santa, conocerte a ti en verdad; para que en la celebración de esos días, guardándonos tú, no nos manchemos con la impureza, no nos asociemos con la maldad, ni seamos desgarrados por los escándalos sino más bien, congregados todos en la unidad de la santa fe, en tal modo nos purifiquemos de nuestros pecados, protegidos e iluminados por la presencia del santo Espíritu, que al acercarnos a la Pascua santa acojamos fervorosamente el misterio de nuestra redención y, renovados verdaderamente, nos gocemos en el descanso de la eterna luz.
R/.
Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum apostolórum et mártyrum, confessórum atque vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Christe, Fílius Dei vivi, cuius virtúte múlier illa Samaritána prænóscere méruit, cuius fidem casto corde suscépit, cuius nomen, ábiens in civitátem, célebre nuntiávit: da nobis ut ea veritáte nomen nostrum eternis ascribatur in paginis, que veritate nomen glóriæ tuæ ob miráculum deitátis, admirábile factum est Samaríæ in pópulis.

Præsta étiam, sancte Deus, ut omnes qui, fidéli intentióne fatémur et crédimus nomen tuæ sanctíssimæ Trinitátis, nunquam ætérnis mancipémur supplíciis.

Quique in eádem quam a te percépimus fide vocáti sunt, nullis flammárum adustiónibus cruciéntur: sed concéde eis, ut sicut in hac vita inconcússæ statum veræ fídei tenuérunt, ita illíus vitæ gáudiis ætérno múnere potiántur.
R/.
Amen.

Cristo, Hijo de Dios vivo, la mujer samaritana mereció conocer tu poder, creer en ti con un corazón casto y anunciar tu nombre al volver a la ciudad; haz que nuestros nombres queden escritos en el cielo tal como el nombre de tu gloria, se hizo célebre entre el pueblo de Samaría, por razón de tus obras divinas.

Concédenos también, Dios santo, que cuántos creemos y confesamos el nombre de tu santísima Trinidad, no merezcamos nunca los suplicios eternos.

Que todos los que han sido llamados a la fe, que de ti hemos recibido, nos veamos libres del fuego eterno; que cuantos, en esta vida, mantuvieron intacto el depósito de la fe, puedan saciarse con el premio gozoso de la vida eterna.
R/. Amén.

Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Salvátor mundi, Verbum Patris ætérni, qui post accéptam fidem mulíeris, rogátus a samaritánis bíduum apud eos facis, ut in illórum duórum figúra diérum mýstice commendarétur duórum númerus præceptórum, cáritas vidélicet Dei et próximi: munda cor nostrum omni crímine, omníque ignorántiæ cæcitáte.

Qualiter mundíssimam tibi in córdibus nostris præparans mansiónem, tríbuas nobis quod illis tribuísti: próximi dilectiónem veráciter retinére, per quam póssimus perveníre ad te; et tuam omnímodo nosse dilectiónem, cum qua perveniámus ad gáudia vitæ ætérnæ.
R/. Amen.

Salvador del mundo, Verbo del eterno Padre, quien rogado por los samaritanos después de haber aceptado la fe de la mujer, te quedaste dos días con ellos, de modo que en el simbolismo de aquellos dos días se recomendara místicamente la cifra de los dos preceptos, es decir, al amor a Dios y al prójimo, purifica nuestro corazón de todo pecado y de toda ciega ignorancia.

Cual si estuvieras preparando en nuestras almas una purísima morada para ti, concédenos lo que concediste a ellos, vivir de verdad un amor al prójimo por el que podamos llegar hasta ti y experimentar plenamente tu amor con el que lleguemos a los gozos de la vida eterna.
R/. Amén.

Quia tu es vera pax nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est nos tibi grátias ágere, Dómine sancte Pater, ætérne omnipótens Deus, per Iesum Christum Fílium tuum Dóminum nostrum.

Qui, ad salvatiónem humáni géneris véniens e cælo, sítiens atque fatigátus légitur sedísse ad púteum. Ille étenim in quo omnis plenitúdo divinitátis corporáliter permanébat, qui nostræ mortalitátis corpus assúmpsera, veritátem assúmptæ carnis quibúsdam significatiónibus demostrábat. Fatigátum enim eum non áliter crédimus ab itínere, nisi infirmátum in carne.
Exívit quippe ad curréndam viam per significatiónem carnis assúmpte.

Ídeo ígitur, etsi fatigátus ille in carne, non tamen nos sinit infirmári in sua infirmitáte. Nam quod infírmum est illíus, fórtius est homínibus ideóque per humilitátem véniens erípere mundum a potestáte tenebrárum, sedit et sitívit quando aquam mulíeri petívit. Ille enim humiliátus erat in carne quando sedens ad púteum loquebátur cum mulíere.

Sitívit aquam, et exégit fidem ab ea. In ea quippe mulíere, fidem quam quæsívit quamque petívit, exégit; atque veniéntibus dicit de ea discípulis, Ego cibum hábeo manducáre quem vos nescítis. Ille iam qui in eam creáverat fídei donum, ipse poscébat aquæ sibi ab ea pórrigi potum, quique eam dilectiónis suæ flamma cremábat, ipse ab ea póculum quo refrigerarétur, sítiens postulábat.

Ob hoc, nos ad ista tantárum virtútum mirácula quid apponémus, sancte, immaculáte et piíssime Deus, nisi consciéntiam mundam et voluntátem dilectiónis tuæ omnómodo præparátam.

Tuo ígitur Nómini, offeréntes víctimam mundam, rogámus atque expóscimus, ut operéris in nobis salútem, sicut in mulíere illa operátus es fidem. Operáre in nobis extirpatiónem carnálium vitiórum, qui in illa idolatríæ perculísti figméntum. Sentiamus quoque te, in illa futúra examinatióne mitíssimum, sicut illa te proméruit inveníre placátum. Opus enim tuum sumus, qui nisi per te salváre non póssumus. Súbveni nobis, vera Redémptio, pietátis indefíciens plenitúdo. Non perdas quod tuum est. Quibus dedísti ratiónis natúram, da æternitátis glóriam indeféssam ut qui te in hac vita laudámus, in ætérna quoque beatitúdine multo magis glorificémus.

Tu es enim Deus noster; non nos abiícias a fácie tua, sed iam réspice quos creásti miseratióne gratuíta; ut cum abstúleris a nobis omme débitum culpæ, et plácitos reddíderis aspéctibus grátiæ tuæ, éruti ab illa noxiális pútei profunditáte facínorum, hýdriam nostram relinquéntes cupiditátum, ad illam ætérnam civitátem Ierúsalem post huius vitæ tránsitum convolémus et cum ómnibus sanctis, Nomen sanctum tuum celebrémus, proclamémus atque dicámus:

Es digno y justo que te demos gracias, Señor Padre santo, eterno y omnipotente Dios, por Jesucristo tu Hijo Señor nuestro.

El cual, viniendo del cielo para la salvación del género humano, leemos que se sentó en el brocal del pozo sediento y fatigado. Puesto que aquél, en quien residía sustancialmente toda la plenitud de la divinidad, que había asumido nuestro cuerpo mortal, mostraba con determinados signos la realidad de la carne asumida. Pues le creemos fatigado del camino no por otra razón sino por estar debilitado en la carne. Ya que salió a recorrer el camino para señal de la carne asumida.

Por eso, aunque fatigado él en la carne, no nos deja a nosotros debilitarnos en su debilidad. Porque lo que en él es débil es más fuerte para los hombres. Y así, viniendo a librar al mundo del poder de las tinieblas mediante la humildad, se sentó y sintió sed, pidiendo agua a la mujer. Estaba él anonadado en la carne cuando, sentado en el brocal, hablaba con la mujer.

Tenía sed de agua y pide la fe de ella; ahora bien, en esta mujer realiza la fe que había buscado y pedido. Y dice a los discípulos, cuando llegan, acerca de ella, "Tengo un manjar para comer que vosotros no conocéis". De pronto el que había creado en ella el don de la fe solicita de ella un sorbo de agua, y el que la encendía con la llama de su amor le pide, sediento, un poco de agua para refrescarse.

Por lo cual, oh santo, inmaculado y piadosísimo Dios, ¿qué añadiremos a la maravilla de tan grandes prodigios sino la conciencia limpia y la voluntad perfectamente dispuesta para amarte?

Y así, ofreciendo a tu nombre la hostia pura, te rogamos y pedimos que obres la salvación en nosotros, como obraste la fe en aquella mujer, que lleves a efecto en nosotros la extirpación de los vicios carnales tú que en ella derruiste la ficción de la idolatría. Y que te hallemos asimismo muy favorable en el juicio futuro, igual que ella mereció encontrarte aplacado. Pues somos obra tuya que no podemos salvarnos sino por ti. Socórrenos, Redentor verdadero, indefectible plenitud de misericordia. No pierdas lo que es tuyo, a quienes dotaste de naturaleza racional dales la gloria inmarcesible de la eternidad para que los que te alabamos en esta vida te glorifiquemos mucho más aun en la eterna bienaventuranza.

Tú eres nuestro Dios, no nos apartes de tu rostro y vuélvete ya a quienes creaste con graciosa bondad, de modo que, cuando hayas borrado en nosotros todo resto de culpa haciéndonos gratos a los ojos de tu gracia, sacados de lo hondo del pernicioso pozo del pecado y dejando nuestra cántara de los malos deseos, volemos a la ciudad eterna de Jerusalén después del tránsito de esta vida, y con todos los santos celebremos tu nombre santo, proclamando y diciendo:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere sanctus, vere benedíctus Dóminus  noster Iesus Christus Fílius tuus, cuius præséntia visiónis mortificatiónem operátur scéleris. Non est enim homo, qui eius contueátur fáciem et suo possit remorári in crímine.

Múlier quippe ista eius præséntiam cernens, verbórum quoque eius fluénta mirabíliter cápiens, postquam manifestíssime cognóvit Iesum, relíquit hýdriam vitiórum, sicque ábiens in civitátem, non tacet quod expérta erat de virtúte eius miracúlum.

Sit glória ipsi, sit laus et honorificéntia, Dómino nostro et Salvatóri, cuius poténtia cedunt retinácula críminum, ex quo étiam emendátior fit vita post lapsum.

Reddámus ergo ei, in quantum póssumus, contríti cordis sacrifícium, per quod se, ipse testátus est, posse inveníri placátum.

Ipse Dóminus ac Redémptor ætérnus.

Verdaderamente santo, verdaderamente bendito es nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, cuya visión obra la muerte del pecado. Pues, no hay nadie que pueda presentarse a él permaneciendo en su malicia.

Así, aquella mujer le vio de cerca y entendió de modo admirable las palabras que pronunciaba; habiendo conocido realmente quién era Jesús, abandonó el cántaro de los vicios, y yendo a la ciudad, no pudo callar el prodigio de la potencia que había experimentado.

A nuestro Señor y Salvador, sea dada la gloria, la alabanza y el honor, a él, por cuyo poder caen las redes del pecado, y se enmienda la vida después de la caída.

Ofrezcámosle, en la medida de nuestras posibilidades, el sacrificio de un corazón quebrantado, ya que, como él mismo ha dicho, es el único modo de obtener su favor.

Es el Señor, el Redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Deus, qui in corde mulíeris Samaritánæ spíritum tuæ sanctificatiónis dedísti, quo te créderet, quo te inspiráta sentíret, quo étiam posset tuæ Maiestátis poténtiam fidéli intentióne narráre.

Emítte Spíritum tuum de sanctis cælis tuis, quo sanctificéntur obláta, suscipiántur vota, expiéntur delícta, et cunctis ex hoc suméntibus donétur críminum indulgéntia atque ætérne promissiónis gáudia sempitérna.
R/.
Amen.

Oh Dios que pusiste en el corazón de la mujer samaritana el espíritu de tu santidad con el que te creyera a ti, por el cual inspirada te reconociera y por el que pudiera asimismo publicar con fiel determinación la grandeza de tu majestad.

Envía tu Espíritu desde tus santos cielos, por el que sea santificada la oblata, aceptos los votos, expiados los delitos, y a todos cuantos participan de este sacrificio se conceda el perdón de los pecados y también los gozos perpetuos de la eterna promesa.

R/. Amén.

Te præstánte, sancte Dómine, quia tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas, benedícis ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Señor santo, pues creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Cantus ad Confractionem / Canto de la Fracción Sal 103,27-28.31
Tu, Dómine, da escam nobis in témpore opportúno, áperi manum tuam et imple omnem ánimam benedictióne. Danos, Señor, la comida a su tiempo, abre tu mano, y sacia nuestras almas con tus bendiciones.
V/. Sit glória Dómini in sæculum; lætétur Dóminus in opéribus suis.
R/. Áperi manum tuam et imple omnem ánimam benedictióne.
V/. La gloria del Señor es eterna, el Señor se complace en sus obras.
R/. Abre tu mano, y sacia nuestras almas con tus bendiciones.
Hic cantus dicitur cotidie usque ad mediam Quadragesimam, id est, usque ad quartum dominicum. Este canto se dice diariamente durante la primera parte de la Cuaresma, esto es, hasta el cuarto domingo.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Fons vitæ perénnis, Iesu Fílius Dei Patris, in ætérnum da nobis aquam vivam, da sitiéntibus vitam ætérnam, ut et ipsi intra nos habeámus Regnum tuum.

Tu nos, Christe Iesu, exáudi de summis, cum Patrem sicut nos iussísti, exoravérimus e terris:

Fuente de vida eterna, Jesús, Hijo de Dios Padre, danos siempre el agua viva, da a los sedientos la vida eterna, para que tu Reino permanezca en nosotros.

Tú, Cristo, escúchanos desde lo alto, junto con el Padre, a quien invocamos en la tierra, tal como nos enseñaste:

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Benedictio / Bendición
Unigénitus Christus Fílius Dei, qui Samaritánæ mulíeris sitíri dignátus est fidem, ipse in vobis accéndat sitim dilectiónis suæ.
R/. Amen.
Cristo, Hijo Unigénito de Dios, que se dignó despertar la fe en la mujer samaritana avive en vosotros la sed de su amor.
R/. Amén.
Idem Redémptor, qui operátus est in illa quod ad Regnum vocarétur, operétur in vobis quod ad ætérnam remuneratiónem corónet.
R/. Amen.
El mismo Redentor que la dispuso para recibir la llamada al Reino obre en vosotros de tal manera que obtengáis la eterna recompensa.
R/. Amén.
Quique discípulis orándi dedit præcépta, ipse vos, quocúmque loco eum invocavéritis, exáudiat.
R/. Amen.
El que dio a los discípulos el precepto de orar, os escuche cuando lo invoquéis en cualquier momento.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri, qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Cantus ad Accedentes / Canto de Comunión Jn 10,9; 6,56; 6,50-51.65; 7,6b; 7,16b.28b
Ego sum óstium, dicit Dóminus, si quis per me introíerit, salvábitur, et ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet. Yo soy la puerta, dice el Señor, el que entra por mí se salvará; entrará y saldrá y encontrará pastos.
V/. Qui mandúcat meam carnem, et bibit meum sánguinem, in me manet et ego in illo.
R/. Et ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet.

V/. Hic est panis qui de cælo descéndit, qui mandúcat panem hunc vivet in ætérnum.
R/. Et ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet.

V/. Dixi vobis, quia nemo potest veníre ad me, nisi fúerit datum a Patre meo.
R/. Et ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet.

V/. Tempus meum nondum advénit, tempus autem vestrum semper adest parátum. Mea doctrína non est mea, sed eius qui misit me.
R/. Et ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet.

V/. Et me scitis, et unde sim scitis, et a me ipso non veni, sed est verus qui misit me.
R/. Si quis per me introíerit, salvábitur et ingrediétur et regrediétur, et páscua invéniet.

V/. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
R/. Entrará y saldrá y encontrará pastos.

V/. Este es el pan que baja del cielo, el que come de él vivirá eternamente.
R/. Entrará y saldrá y encontrará pastos.

V/. Os he dicho que nadie puede venir a mí si no les dado por el Padre.
R/. Entrará y saldrá y encontrará pastos.

V/. Todavía no ha llegado mi hora; sin embargo para vosotros cualquier hora es buena. Esta doctrina no es mía, sino del que me ha enviado.
R/. Entrará y saldrá y encontrará pastos.

V/. Me conocéis, sí, y sabéis de dónde soy; pero no he venido por mi propia cuenta, sino que me ha enviado el que es veraz.
R/. El que entra por mí se salvará; entrará y saldrá y encontrará pastos.

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Completuria / Oración conclusiva
Reple, Dómine, cor nostrum lætítia, qui nobis dare dignátus es sacri córporis tui Eucharistíam; ut qui escárum perceptióne refícimur, spirituálibus benefíciis adimpléri felíciter mereámur.
R/.
Amen.
Colma, Señor, de alegría nuestros corazones, ya que te has dignado darnos la Eucaristía de tu sagrado Cuerpo; de forma que así como somos reconfortados por la recepción de los alimentos, merezcamos también saciarnos de felicidad con tus dones espirituales.
R/.
Amén.
Per grátiam pietátis tuæ, Deus noster, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Por la dignación de tu misericordia, Dios nuestro, que vives y lo señoreas todo por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se exponen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I y del Liber Commicus I. Los textos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo (excepto el Sacrificium).

Para la traducción de las oraciones oratio admonitionis, alia, illatio, post pridie y ad pacem recurrimos a la versión castellana de Colomina Torner, Jaime, La Fe de nuestros padres. Temas de fe y vida cristiana en la misa hispanomozárabe, Instituto de Estudios Visigótico Mozárabe, Toledo 2000, pp. 91,119 y 139 y para la oración completuria del Oferencio

Las oraciones post nomina, post sanctus y ad orationem Domincam están tomadas de http://lexorandies.blogspot.com.es/2013/02/domingo-ii-de-cuaresma_24.html (24 de febrero de 2013) y la Benedictio nos ha sido amablemente proporcionada por D. Manuel Corps de la Iglesia de la Inmaculada y san Pascual de Madrid, con traducción del P. Gibert del Monasterio de Valdediós de Asturias.

(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

 

 

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