Rito Hispano-mozárabe

TEXTOS LITÚRGICOS

RITO HISPANO-MOZÁRABE

Textos propios del Domingo II de Adviento (Año II)

 

Misa en Rito Hispano-Mozárabe


 Prælegendum / Canto de entrada
Annus secundus / Año II Os 6,3; Sal 95,12
Ante lucem præparátus est advéntus Dómini, allelúia; et véniet nobis quasi imber temporáneus et serótinus terræ, allelúia, allelúia. Es cierta como la aurora la venida del Señor, aleluya; y vendrá a nosotros como viene la lluvia, como la lluvia de primavera que fecunda la tierra, aleluya, aleluya.
V/. Gaudébunt campi, et ómnia quæ in eis sunt; tunc exsultábunt ómnia ligna silvárum.
R/.
Quasi imber temporáneus et serótinus terræ, allelúia, allelúia.
V/. Glória et honor Patri et Fílio et Spirítui Sancto in sæcula sæculórum. Amen.
R/. Quasi imber temporáneus et serótinus terræ, allelúia, allelúia.
V/. Que sonrían los campos con sus frutos, que griten de alegría los árboles del bosque.
R/. Como viene la lluvia, como la lluvia de primavera que fecunda la tierra, aleluya, aleluya.
V/. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
R/. Como viene la lluvia, como la lluvia de primavera que fecunda la tierra, aleluya, aleluya.

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Post gloriam / Oración después del Gloria
Deus, qui per angélicos choros advéntum Fílii tui, Dómini nostri Iesu Christi, annuntiáre voluísti, qui per angelórum præcónia «Glória in excélsis Deo et in terra pax homínibus bonæ voluntátis» acclamántibus demonstrásti; concéde, ut in huius domínica resurrectiónis festivitáte pax terris réddita convaléscat et fratérnæ dilectiónis cáritas innováta permáneat.
R/. Amen.
Dios, por medio de los coros celestiales quisiste anunciar la llegada de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y manifestarlo a quienes lo aclamaban por el pregón de los ángeles: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor», concédenos que, en esta celebración de la resurrección del Señor, se incremente la paz devuelta a la tierra y se mantenga el amor de la caridad fraterna.
R/. Amén.
Per misericórdiam tuam, Deus noster, qui es benedíctus et vivis et ómnia regis in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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LITURGIA VERBI / LITURGIA DE LA PALABRA

Prophetia / Profecía
Annus secundus / Año II Is 28,16-17; 29,17-24
Léctio libri Isaíæ prophétæ.
R/. Deo grátias.
Lectura del libro del profeta Isaías.
R/. Demos gracias a Dios.
Hæc dicit Dóminus:
«Ecce ego fundaméntum ponam in Sion, lápidem,
lápidem probátum, angulárem, pretiósum, fundátum;
qui credíderit, non turbábitur.
Et ponam iudícium tamquam normam
et iustítiam tamquam perpendículum;
et subvértet grando spem mendácii,
et latíbulum aquæ inundábunt.

Nonne adhuc in módico et in brevi convertétur Líbanus in hortum,
et hortus in saltum reputábitur?
Et áudient in die illa surdi verba libri,
et de ténebris et calígine óculi cæcórum vidébunt.
Et addent mites in Dómino lætítiam,
et paupérrimi hóminum in Sancto Ísrael exsultábunt;
quóniam defécit, qui prævalébat,
consummátus est illúsor,
et succísi sunt omnes, qui vigilábant super iniquitátem,
qui peccáre faciébant hómines in verbo
et arguéntem in porta supplantábant
et deiecérunt inánibus verbis iustum».

Propter hoc hæc dicit Dóminus
ad domum Iacob, qui redémit Ábraham:
«Non modo confundétur Iacob,
nec modo vultus eius erubéscet;
sed, cum víderit ópera mánuum meárum,
in médio sui sanctificábunt nomen meum
et sanctificábunt Sanctum Iacob
et Deum Ísrael pavébunt,
et scient errántes spíritu sapiéntiam,
et mussitatóres discent doctrínam».

Ait Dóminus omnípotens.

R/. Amen.

Esto dice el Señor:
«He aquí que pongo de cimiento en Sión
una piedra probada, una piedra angular,
preciosa, bien asentada.
El que crea, no vacilará.
Pondré el derecho por regla
y la justicia por nivel.
El granizo arrasará el refugio de la mentira,
y las aguas arrollarán vuestro cobijo.

Sí, dentro de poco tiempo el Líbano
se volverá un vergel,
y el vergel se convertirá en selva.
Los sordos oirán las palabras de un libro;
y, liberados de las tinieblas y la oscuridad,
verán los ojos de los ciegos.
Aún volverán los humildes a alegrarse en el Señor,
y los pobres se gozarán en el Santo de Israel;
porque ya no habrá tiranos, ni burlones,
y habrán sido exterminados todos los maleantes,
los que por nada declaran culpable a un hombre,
los que en la puerta tienden lazos al joven
y sin razón declaran reo al justo».

Por eso, esto dice el Señor,
Dios de la casa de Jacob,
el que rescató a Abrahán:
«Ya nunca volverá Jacob a avergonzarse,
ni palidecerá más su rostro;
porque verá en medio de él
la obra de mis manos,
y santificará mi nombre.
Santificarán al Santo de Jacob,
y temerán al Dios de Israel.
Los extraviados de espíritu entrarán en razón,
y los murmuradores serán instruidos».

Así dice el Señor todopoderoso.

R/. Amén.

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Psallendum / Salmo de meditación
Annus secundus / Año II Sal 79,3.2
Excíta poténtiam tuam, Dómine, et veni ad liberándum nos. Despierta tu poder, Señor, y ven a socorrernos.
V/. Qui regis Ísrael, inténde, qui dedúcis velut ovem Ioseph, appáre.
R/. Et veni ad liberándum nos.
V/. Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como un rebaño.
R/.
Y ven a socorrernos.

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Apostolus / Apóstol
Annus secundus / Año II 1Cor 4,1-5
Epístola Pauli apóstoli ad Corínthios prima.
R/. Deo grátias.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios.
R/. Demos gracias a Dios.
Fratres:
Sic nos exístimet homo ut minístros Christi et dispensatóres mysteriórum Dei. Hic iam quæritur inter dispensatóres, ut fidélis quis inveniátur.

Mihi autem pro mínimo est, ut a vobis iúdicer aut ab humáno die. Sed neque meipsum iudico; nihil enim mihi cónscius sum, sed non in hoc iustificátus sum. Qui autem iúdicat me, Dóminus est.

Ítaque nolíte ante tempus quidquam iudicáre, quoadúsque véniat Dóminus, qui et illuminábit abscóndita tenebrárum et manifestábit consília córdium; et tunc laus erit unicuíque a Deo.

Cui est honor et glória in sæcula sæculórum.

R/. Amen.

Hermanos:
Que la gente nos tenga como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se pide a los administradores es que sean fieles.

A mí poco me importa ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano. Ni yo mismo me juzgo. No me siento culpable de nada; pero no por esto quedo justificado, porque quien me juzga es el Señor.

Así pues, nada juzguéis antes de tiempo, hasta que venga el Señor, que iluminará los escondrijos de las tinieblas y pondrá de manifiesto las intenciones del corazón, y entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que merezca.

A éll el honor y la gloria por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

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Evangelium / Evangelio
Annus secundus / Año II Mt 11,2-15
Léctio Sancti Evangélii secúndum Matthæum.
R/. Glória tibi, Dómine.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R/. Gloria a ti, Señor.
In illo témpore:
Ioánnes, cum audísset in vínculis ópera Christi, mittens per discípulos suos ait illi: «Tu es, qui ventúrus es, an álium exspectámus?».

Et respóndens Iesus ait illis: «Eúntes renuntiáte Ioánni, quæ audítis et vidétis: cæci vident et claudi ámbulant, leprósi mundántur et surdi áudiunt et mórtui resúrgunt et páuperes evangelizántur; et beátus est, qui non fúerit scandalizátus in me».

Illis autem abeúntibus, cœpit Iesus dícere ad turbas de Ioánne: «Quid exístis in desértum vidére? Arúndinem vento agitátam? Sed quid exístis vidére? Hóminem móllibus vestítum? Ecce, qui móllibus vestiúntur, in dómibus regum sunt. Sed quid exístis vidére? Prophétam? Étiam, dico vobis, et plus quam prophétam. Hic est, de quo scríptum est: "Ecce ego mitto ángelum meum ante fáciem tuam, qui præparábit viam tuam ante te".

Amen dico vobis: Non surréxit inter natos mulíerum maior Ioánne Baptísta; qui autem minor est in regno cælórum, maior est illo. A diébus autem Ioánnis Baptístæ usque nunc regnum cælórum vim pátitur, et violénti rápiunt illud. Omnes enim Prophétæ et Lex usque ad Ioánnem prophetavérunt; et si vultis recípere, ipse est Elías, qui ventúrus est. Qui habet aures, áudiat».

R/. Amen.

En aquel tiempo:
Juan, que oyó en la cárcel las obras de Jesús, envió a sus discípulos a preguntarle: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».

Jesús les respondió: «Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia el evangelio a los pobres: ¡dichoso el que no se escandalice de mí!».

Cuando se fueron, Jesús comenzó a hablar de Juan a las gentes: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña movida por el viento? ¿Pues qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido lujosamente? Los que visten lujosamente están en los palacios de los reyes. ¿Entonces, qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os lo digo; y más que un profeta. Él es de quien está escrito: "Yo envío delante de ti a mi mensajero para que te prepare el camino".

Os aseguro que no hay hombre alguno más grande que Juan Bautista, pero el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él. Desde los tiempos de Juan Bautista hasta ahora el reino de Dios sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. En efecto, todos los profetas y la ley anunciaron este reino hasta que vino Juan. Y si queréis admitirlo, él es Elías, el que había de venir. El que tenga oídos que oiga».

R/. Amén.

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Laudes
Annus secundus / Año II Sal 32,3
Allelúia. Aleluya.
V/. Cantáte Dómino cánticum novum, bene psállite ei in iubilatióne.
R/. Allelúia.
V/. Cantad al Señor un cántico nuevo, dad un buen concierto de instrumentos y voces.
R/.
Aleluya.

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Sacrificium / Canto del Ofertorio
Annus secundus / Año II Cf. Zac 3,1a.7; 1,16
Ecce osténdit mihi ángelus Iesum, sacerdótem magnum, stantem ante fáciem Dómini; et ángelus Dómini loquebátur ad eum dicens: tu conservábis pópulum tuum et custódies eum usque in ætérnum, allelúia, allelúia. El ángel me hizo ver a Jesús, el sumo sacerdote, que estaba delante del Señor; y el ángel del Señor le habló diciendo: guardarás a tu pueblo y lo protegerás por siempre, aleluya, aleluya.
V/. Locútus est ángelus Zacharíæ dicens: revértar ad Ierúsalem in misericórdia, et domus mea restaurábitur, et áffluent civitátes meæ bonis, et multiplicábo pópulum meum et salvábo eum.
R/. Usque in ætérnum, allelúia, allelúia.
V/. Habló el angel a Zacarías diciendo: Me compadezco de nuevo de Jerusalén; mi casa será edificada en ella y de nuevo abundarán en bienes mis ciudades, se multiplicará mi pueblo y lo salvaré.
R/. Por siempre, aleluya, aleluya.

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Oratio Admonitionis / Monición sacerdotal
Accedéntes ad mensam terríbilis omnipoténtis Dei, cum summo gáudio Dómino Deo nostro illibátas hóstias offerámus fratres caríssimi, quia dignátus est Fílii sui advéntum per Ioánnem Baptístam ómnibus nuntiáre.

Sic enim affátur: venit fórtior me post me, cuius non sum dignus corrígiam calceaménti sólvere. Quos ego tingo in aqua baptísmi, ipse baptízat in Spíritu Sancto et igni, quia ipse est Fílius Dei, quem princeps angélicæ milítiæ per úterum vírginis sacræ in mundo annuntiávit veníre.

Poscámus ergo Deum Patrem, ut hæc, quæ ob sollemnitátem advéntus Fílii sui offérimus holocáusta, non discútiens nostra peccáta, in suo conspéctu effíciat gratiósa.
R/. Amen.

Queridos hermanos, al acercarnos a la mesa del Dios todopoderoso y temible, ofrezcamos con gran gozo al Señor Dios nuestro ofrendas puras porque se ha dignado anunciar a todos la venida de su Hijo por medio de Juan el Bautista.

Él hablaba así: detrás de mí viene el que puede más que yo, y no no merezco desatarle la sandalia. A quienes yo bautizo con agua, él los bautizará con el Espíritu Santo y fuego, porque él es el Hijo de Dios, que el príncipe del ejército celestial anunció que vendría al mundo pasando por el seno de la virgen sagrada.

Pidamos pues a Dios Padre que este sacrificio que ofrecemos en la solemnidad de la venida de su Hijo, pueda ser aceptable en su presencia, sin que tenga en cuenta nuestros pecados.

Per grátiam pietátis tuæ, Deus meus, qui vivis et cuncta domináris in sæcula sæculorum.
R/. Amen.
Por la gracia de tu bondad, Dios mío, que vives y todo lo señoreas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Alia / Oración entre los Dípticos
Iucundéntur, Dómine, cæli et tripúdiet terra, quia Verbum caro factum hábitat in sacræ vírginis membra; in cuius advéntu omnis de captivitáte redímitur terra, quæ detinebátur per transgressiónem Adæ in obscuráta gehénna.

Nunc moveántur mária et ómnia quæ in eis sunt. Montes exsúltent et ómnia ligna silvárum, quia Dóminus homo dignátur per úterum beátæ Vírginis Maríæ, de cælo in mundum veníre.

Per ipsíus ígitur advéntum te deprecámur omnípotens Deus, ut nostræ carnis fragilitátem a vínculis peccatórum absólvas, et præsénti famíliæ tuæ misericórdia plenus occúrras.
R/. Amen.

Que se alegren, Señor, los cielos y salte de gozo la tierra, porque la Palabra hecha carne habita en las entrañas de la virgen sagrada; con su venida toda la tierra es redimida de la cautividad, a la que estaba sometida por la transgresión de Adán, como en un averno tenebroso.

Ahora se conmueven los mares y todo lo que hay en ellos; los montes y todos los árboles del bosque se regocijan, porque el Señor, hecho hombre, se ha dignado venir del cielo al mundo por medio de la bienaventurada Virgen María.

Por su venida te pedimos, Dios todopoderoso, que absuelvas de los vínculos del pecado la fragilidad de nuestra carne y salgas al encuentro de esta familia tuya con la abundancia de tu misericordia.
R/. Amén.

Per misericórdiam tuam, Deus noster, in cuius conspéctu sanctórum Apostolórum et Mártyrum, Confessórum atque Vírginum nómina recitántur.
R/. Amen.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

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Post Nomina / Oración después de los Dípticos
Dómine Iesu Christe, quem ventúrum esse crédimus iúdicem, qui iam dudum in primo advéntu glóriæ tuæ propter nostra scélera húmilis veníre dignátus es; pétimus, ut dum advéntus cleméntiæ tuæ secúndus advénerit, nostra nómina abstérso peccáto cum sanctis fácias prænotári.
R/. Amen.
Señor Jesucristo, creemos que has de venir como juez, a ti que, hace ya tiempo, en la primera venida de tu gloria, te dignaste venir en la humildad a causa de nuestros pecados; te pedimos, que cuando llegue la segunda venida de tu clemencia, una vez perdonados los pecados, hagas escribir nuestros nombres junto con los de los santos.
R/. Amén.
Quia tu es vita vivórum, sánitas infirmórum ac réquies ómnium fidélium defunctórum in ætérna sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos, por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Ad Pacem / Oración de la Paz
Iesu, virtus infirmitátis nostræ, qui sine mánibus præcideétium lapis verus es abscíssus a monte, quo omnis latitúdo repléta est terræ; tu corda nostra reple dono pacis et grátiæ, ut qui incarnatiónis tuæ celebrámus sollémnia, per pacis bonum futúræ examinatiónis liberémur a pœna.
R/. Amen.
Jesús, fortaleza de nuestra debilidad, tú eres la piedra verdadera que se desprendió de la montaña sin intervención de mano alguna y se extendió por toda la redondez de la tierra; colma nuestros corazones con el don de la paz y de la gracia, para que, quienes celebramos la solemnidad de tu encarnación, por el bien de la paz nos veamos libres de la pena que podríamos merecer en el uicio futuro.
R/. Amén.
Quia tu es vera pax nostra et cáritas indisrúpta, vivis tecum et regnas cum Spíritu Sancto, unus Deus, in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Illatio / Acción de gracias
Dignum et iustum est, vere æquum et salutáre est, Dómini nostri Iesu Christi advéntum in mirabílibus prædicáre, quem inter hómines nascitúrum cæléstis núntius enarrávit, virgo terréna dum salutarétur audívit, Spíritus Sanctus in útero, dum, veníret creávit; ut Gabriéle pollicénte, María credénte, Dei vero Spíritu cooperánte, sequerétur salutatiónem angélicam secúritas, promissiónem perfíceret véritas, et Altíssimi obumbránte virtúte, dísceret se esse fecúnda virgínitas.

Ecce concípies in útero et páries fílium, Ángelus prædicávit. Et quómodo fiet istud? María respóndit. Sed quia hoc credéndo, non dubitándo respóndit, implévit Spíritus Sanctus quod Ángelus spopóndit.

Virgo ante concéptum, virgo semper futúra post partum, Deum suum prius mente, dehinc ventre concépit. Salútem mundi prima suscépit virgo plena grátia Dei, et ídeo vera Mater Fílii Dei.

Quem adórant Ángeli, Throni, Dominatiónes et Potestátes ita dicéntes:

Es digno y justo, necesario y saludable proclamar las maravillas del adviento de nuestro Señor Jesucristo: Él había de nacer entre los hombres y por los hombres tal como anunció el mensajero celeste, tal como escuchó la virgen terrena cuando fue saludada, tal como el Espíritu Santo lo llevó a cabo cuando descendió en su seno; a fin de que con la promesa de Gabriel, con la fe de María, y con la acción del Espíritu de Dios, la seguridad siguiera al saludo angélico, la verdad llevase a cumplimiento la promesa, y la virginidad se reconociese fecundada gracias a la potencia del Altísimo.

El ángel dijo: He aquí que concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo. María respondió: ¿Cómo será eso? Pero, porque respondió no dudando sino creyendo, el Espíritu Santo realizó lo que había prometido el Ángel.

Virgen antes de concebir y virgen siempre incluso después del parto, concibió a su Dios primero en su mente, después en su seno. La Virgen, llena de la gracia de Dios, fue la primera en acoger la salvación del mundo, y por eso es la verdadera Madre del Hijo de Dios, al que adoran los Ángeles, los Tronos, las Dominaciones y las Potestades diciendo así:

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Post Sanctus / Oración después del Sanctus
Vere sanctus, vere benedictus Dóminus noster Iesus Christus, Fílius tuus. Qui cum in forma Dei esset, semetípsum exinanívit, formam accípiens servi, cum incarnátus in útero vírginis abscóndens divinitátem suam, suscépit infirmitátem nostram.

Christus Dóminus ac redémptor ætérnus.

Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que, a pesar de su condición divina, se despojó de su rango tomando la condición de esclavo, cuando se encarnó en las entrañas de una virgen, y, ocultando su divinidad, asumió nuestra debilidad.

Cristo Señor y redentor eterno.

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Post Pridie / Invocación
Deus, qui sic dilexísti mundum, ut Fílium tuum unigénitum dares pro mundo; tu hæc libámina tibi benedicénda assúme, et nobis tuæ benedictiónis dona largíre; ut qui, ob mystérium incarnatiónis suæ, hæc tibi sacrifícia veneránda litámus, horum sacrificiórum propitiatióne ómnibus criminíbus expiémur.
R/.
Amen.
Dios, que tanto amaste al mundo que entregaste a tu Hijo único por el mundo; acepta esta oblación santificándola y concédenos los dones de tu bendición; para que quienes presentamos estas santas ofrendas al recordar el misterio de tu encarnación, quedemos limpios de toda iniquidad por medio de este santo sacrificio.
R/. Amén.
Præsta, Pater ingénite, per Unigénitum tuum, Dóminum nostrum Iesum Christum, per quem tu hæc ómnia nobis indígnis servis tuis valde bona creas, sanctíficas, vivíficas ac præstas nobis, ut sint benedícta a te Deo nostro in sæcula sæculórum.
R/.
Amen.
Concédelo, Padre sin principio, por tu  Unigénito nuestro Señor Jesucristo, por quien creas todas estas cosas para nosotros, indignos siervos tuyos, y las haces tan buenas, las santificas, las llenas de vida, las bendices y nos las das, así bendecidas por ti, Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
R/.
Amén.

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Ad Orationem Dominicam / Introducción al Padre nuestro
Confortámini manus fatigátæ; roborámini, pusillánimes; hilaréscite et nolíte timére. Extóllite ad Deum manus vestras et excitáte corda, quia ecce iam in próximo est redémptio nostra.

Cuius incarnátio nos redémit, cuius procéssio nativitátis illuminávit, cuiúsque étiam præcéptum nos dócuit oráre semper et dícere:

Confortaos, manos débiles; robusteceos, vacilantes; alegraos y no temáis. Alzad vuestras manos hacia el Señor y disponed vuestros corazones, porque está ya cerca nuestra redención.

Aquel, cuya encarnación nos redimió y cuyo solemne nacimiento nos iluminó, nos enseñó también el modo como debíamos orar siempre, diciendo:

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Benedictio / Bendición
Unigénitus Dei Fílius, qui incarnátus in mundo óculos illuminávit cæcórum, ipse spiritálem córdibus vestris impértiat intelléctum.
R/. Amen.
El Hijo unigénito de Dios, que, al encarnarse en el mundo iluminó a los ciegos, conceda a vuestros corazones la inteligencia espiritual.
R/. Amén.
Quique natus de vírgine adimplévit legem, ímpleat in vobis omne promíssum grátiæ suæ.
R/. Amen.
Aquél, que, naciendo de una virgen, cumplió la ley, lleve a cabo en vosotros cuanto prometió por su gracia.
R/. Amén.
Ut eius sine confusióne mereámini contuéri fáciem, cuius hic incarnatiónis sollemnitátem celebrántes amátis.
R/. Amen.
Que podáis contemplar sin confusión el rostro de aquél a quien amáis, celebrando la solemnidad de su encarnación.
R/. Amén.
Per misericórdiam ipsíus Dei nostri qui est benedíctus et vivit et ómnia regit in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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Completuria / Oración conclusiva
Refécti Christi córpore, sanguinéque páriter sanctificáti, Deo Patri omnipótenti grátias referámus; ut in eádem refectióne sanctificatiónem habéntes hic in futúro sæculo glóriam percipiámus.
R/. Amen.
Reconfortados con el Cuerpo de Cristo y santificados con su Sangre, demos gracias a Dios Padre omnipotente; para que, conservando la santificación aquí recibida, recibamos la gloria en el siglo futuro.
R/. Amén.
Per grátiam pietátis eius qui est benedíctus in sæcula sæculórum.
R/. Amen.
Por la gracia de la misericordia del que es bendito por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

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1. Las partes variables de la misa que aquí se exponen (textos eucológicos, cantos y lecturas) junto al Ordinario (Liber Offerentium u Oferencio) permiten componer la misa completa. Los textos latinos son los oficiales y están tomados del Missale Hispano-Mozarabicum I y del Liber Commicus I.

Traducción: Las lecturas y cantos bíblicos en español están tomados de La Santa Biblia, edición San Pablo; la completuria del Oferencio y el resto de oraciones de: Ivorra, Adolfo (ed.), Misal Hispano-Mozárabe, Centre de Pastoral Litúrgica, Barcelona 2015, pp. 44-47.
(Se recuerda que hasta la fecha no existe misal oficial en español).

 

 

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